La conquista
Por Mandragorapurple
Señoritos y señoritas: LOS FINALES, LA PESADILLA DEL INFIERNO, LA PROFESORA DEL DIABLO, LOS ENSAYOS DE TEMAS ASFIXIANTES, TODO TERMINO! Bien, comparto mi alegría porque ya puedo hacer de mi vida un papalote XDD y por tanto actualizar masivamente (espero).
Una vez acabada mi tortura decidí juntar el capítulo de la semana pasada (que era una cosa de nada: 3 páginas de Word) y el de esta semana para resolver de una vez por todas mis embrollos y compensarles.
Aquí el cap. 16, agradecimientos al final como siempre. Espero que le guste.
ADVERTENCIAS:AU, Yullen, Arekan, Tyken, demasiados diálogos XD, personajes necios que no se dejan emparejar, bla bla bla.
DISCLAIMER: D. Gray –man no me pertenece, es de Katsura Hoshino (tributo y reverencias, un altar. GRACIAS PRO EL CAP 205)
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Allen corrió a su casa.
"En el jardín ¿cierto?"
Rodeo en cuanto pasó la reja hasta llegar a la parte trasera. En una esquina, pegado a la cerca que era trepada por una enredadera, se encontraba una casucha más alta que ancha, de madera oscurecida que parecía sostenerse en pie por un milagro. Allen dio unos golpecitos y contrario a su apariencia, era bastante sólida.
La puerta no tenía candado o cosa alguna que impidiera abrirla así tomó la orilla y la jaló. Ya había visto la bodega cuando hizo el maratón de limpieza hace dos primaveras pero la evitó temiendo encontrarse con algo que, ni pagando, alguien querría limpiar.
Instrumentos de jardinería, una mesa y sillas de jardín muy bien acomodadas y oxidadas, cajas, herramientas, una cortadora de césped de la era de las cavernas, chacharas varias y cosas que debieron tirarse a la basura desde hace años, la bodega no parecía albergar ningún misterio. Allen tomó un banco quitando el paquete de periódicos viejos que tenía encima, subió en el y quitó los tubos de encima de las cajas de la estructura pegada a la pared. Así pudo tomar las primeras cajas que decían "Navidad" sobre las tapas. Buscaría en todas no importaba lo que dijeran o como se vieran, si no agotaba sus opciones no comprobaría que Kanda mentía.
Pasó un rato y media docena de cajas de adornos navideños para encontrar un par que por estar al ras del suelo y bajo todas las cosas posibles estaban aplastadas y húmedas. Obviamente se habían ocultado a apropósito. Abrió la primera temiendo.
Todo dentro de ellas estaba desordenado, como si sólo hubieran lanzado las cosas en su interior. Libretas, partituras, libros, notas… llevó las cajas al interior de la casa para revisarlas.
En el suelo regó el contenido. Un celular salió rebotando, se apresuró y lo tomó. ¿De verdad sería suyo? Volvió al montón de papeles y cosas sentándose en el piso, puso a un lado el móvil y revisó la primer libreta a su alcance. Pasó las hojas, eran notas escolares combinadas con partituras improvisadas, rayones, dibujos ociosos y canciones firmadas, sí, con su nombre. Cambió las páginas con más prisa sin creerse que eso, con letra tan diferente a la suya, le pertenecía. Hacia la mitad del cuaderno las cosas se acababan, en lugar de apuntes de clase había unos dibujos bastante malos y tachados con tinta negra. Al menos eso no había cambiado, seguía siendo malísimo para dibujar. De la nada, al dar la vuelta a la hoja había un fabuloso dibujo; dos pájaros en una jaula pero detallados y coloreados de tal forma que lo miró unos segundos analizándolo pues lograron impresionarlo. Abajo, una letra casi inmaculada y en lápiz decía: "ESTO es dibujar, estúpido Moyashi". Fue inevitable una mueca, ya sabía quién había dibujado esos pollos, ahora horrorosos. La libreta terminaba ahí, entonces la lanzó a lo que en un futuro inmediato sería "el montón de lo revisado".
Muchas de las siguientes eran como la anterior, a veces había dibujos de Kanda, a veces sólo burlas hechas con marcador negro. El maldito ese estaba presente, pero esas cosa son probaban nada, tal vez Mana las había llevado ahí porque no les encontraba otra utilidad. Tenían canciones y piezas para ejecutar en piano, su padre pensaría que más adelante podría ocuparlas.
Recordó el móvil, trató de encenderlo sin muchas esperanzas y ¡voila! Pronto se iluminó la pantalla. Llamadas, mensajes, todo estaba ahí, no tenía cámara ni almacenaba música y el diseño en gris indicaba que era viejo. Los mensajes enviados le sorprendieron, todos iban dirigidos a Kanda, algunos insultos y los de fechas más tempranas, disculpas. Eran tan sentidos, desesperados, escritos sin cortar ninguna palabra y siempre pedían una respuesta. Estaban fechados meses antes de su accidente.
Suspiró acostándose en el piso. ¿Qué significaba? Hasta ahora se probaba que había estado enamorado de Kanda y que la historia del cretino iba bien hasta lo de la novia y el drama de la declaración. Odiaba admitir que Kanda había dicho la verdad y más odiaba saber que le había rogado que lo perdonara.
Comenzó a recoger los papeles y ponerlos de nuevo en las cajas, al final no había encontrado nada importante. En realidad no sabía que esperaba encontrar. Entonces fue cuando miró el folder del hospital donde lo habían atendido desde el accidente hasta ahora. Bien, al menos conocería algunos detalles médicos de su tragedia. Y no, no eran archivos médicos, eran bastantes hojas con términos legales y ponían de título "Responsiva". Lo leyó, tanto como pudo. Explicaba las complicaciones de un procedimiento con el HHG y excluía al hospital y especialistas de toda responsabilidad por muerte, daño cerebral o complicaciones posteriores a la cirugía del paciente. Ahí entraba su nombre, como paciente.
Llegó al final del documento donde había tres firmas y una huella. Su padre, su padrino Marian Cross y el director del hospital habían firmado. La huella tenía debajo "Allen Walker".
No explicaban qué era el tratamiento y estaba fechado en diciembre del 2006. No podía ser parte de la rehabilitación después de su amnesia pues su accidente había sucedido, según su padre, en agosto del 2007 y había salido del hospital a finales de septiembre del mismo año. Existía una laguna en ese tiempo, de diciembre a agosto ¿qué había sucedido? Eran 9 meses, no podía ignorar tan largo tiempo.
Allen volvió a casa de Tiedoll con su móvil viejo y los papeles del hospital. Se los mostraría a Kanda, él tenía que saber algo.
El abuelo lo reprimió por huir de la búsqueda de los adornos navideños. Aunque no lo admitiera, Tiedoll no podía aventurarse a subir una escalera para colocar las luces o cargas las cajas que guardaban el árbol de navidad artificial. Cuando llegó, Kanda ya había puesto las lunes en la casa y se peleaba con Tiedoll porque este le hacía mover el árbol de aquí a allá sin decidirse por un lugar donde dejarlo.
—quizá… no, no, mejor en la sala, moveremos los sillones un poco y lo dejaremos junto a la ventana — y ahí iba Kanda apretando los dientes murmurando insultos japoneses, apartaba los sillones a patadas y estornudaba por el polvo guardado en el viejo árbol.
—umm… no alcanza el cable — Kanda volteó los ojos — mejor donde estaba —
—¡ya!, ¡se queda aquí! —y Kanda fue refunfuñando a buscar una extensión
—Allen, ¿podrías comenzar a adornarlo? Iré a revisar el pavo — Tiedoll parecía divertido, estaba desesperando a propósito a su nieto. Walker asintió y comenzó.
Seguía pensando en los papeles. Los tiempos no checaban. Kanda apareció a su lado, estaba conectando el árbol, ya tenía las luces puestas.
—Kanda… — Kanda seguía agachado pero ya no hacía nada — ¿cuándo me visitaste en el hospital? —
—en julio — dijo después de un silencio
—no puede ser — murmuró
—lo es — Kanda tomó unas esferas y las puso en el árbol
—yo entré al hospital en agosto — Allen miraba a Kanda
—leíste los papeles del hospital — apuntó Kanda, de otra forma no estaría preguntando detalles para revisar el tiempo
—¡tu también! — dijo escandalizado, jamás hubiera imaginado que Kanda allanara una casa y violara la privacidad de alguien
La conversación no continuó, Kanda lo chitó cuando el abuelo anunció que la cena estaba lista. Comieron, bebieron y cuando dieron las doce el abuelo sacó el pastel de Allen. Fue felicitado, Kanda de rehusó a darle un abrazo de cumpleaños, apagó las velas y cortó tres pedazos. Kanda lo recibió pero lo hizo a un lado. A pesar de la presencia de Kanda y sus comentarios groseros o miradas matadoras se estaba bien ahí, Tiedoll lo apreciaba y le trataba muy bien, era tal como si nada hubiera cambiado desde la última vez que había estado ahí y aunque al principio le parecía rara la forma en que el abuelo lo trataba sin tener ningún nexo con él, ahora se sentía en familia. Casi tan cómodo como con Mana.
Amaba a su padre, le recordaba con mucho cariño y después de casi cinco años de su muerte aun lo lamentaba. En vida lo había admirado mucho, era su modelo a seguir y su objetivo a superar. Rumbo a su fin, Mana había cambiado con él, parecía intranquilo y todo el tiempo sus ojos indicaban que quería decirle algo. Tal vez era eso, explicarle todo sobre su accidente, pero jamás lo hizo, ni una pista o detalle que levantara sospechas. Además era conveniente que sus abuelos hubiesen muerto antes pues no había motivo para volver al pueblo, mejor aún, su formación en la escuela de música era intensa por esos años y a penas tenía tiempo para la escuela regular. Lo había envuelto con las palabras correctas: "sigue caminando" decía, lo interpretó cómo un deseo de su padre de que superara su muerte y siguiera el camino que estaba trazado para él, que no perdiera de vista sus objetivos y se superara cada día. Pero ahora lo veía, Mana quería evitar pensara en el pasado, por eso pedía que siguiera. Lo mantuvo en una burbuja, incluso él mismo se quedó dentro… hasta que volvió ahí.
En ese lugar era lo más peligroso para él, de eso lo había protegido Mana. Ahora entendía porqué jamás hablaba de ese lugar, ni de sus abuelos ni mucho menos conservaba fotos o pretendió llevarlo ahí para refrescar su memoria.
Debió ser muy duro para su padre dejar atrás todo eso por su bien. Mana no volvió de nuevo al lugar y murió sin visitar la tumba de sus padres a pesar de tener tiempo, su muerte fue lenta.
Tiedoll se fue a acostar, eran las dos de la madrugada y estaba cabeceando en la mesa, dejando oraciones sin sentido y al aire. Se despidió y les advirtió que no desatara una fiesta en su ausencia. Claro, como si eso fuera a pasar.
Kanda se levantó a penas su abuelo subió y comenzó a guardar la comida, Allen lo siguió e hizo lo mismo. En cuanto terminaron Kanda se dirigió a las escaleras sin decir nada.
—Kanda… — Allen lo hizo detenerse, esperó un momento y justo cuando iba a seguir avanzando volvió a hablar — ¿Cuándo me visitaste en el hospital? —
—en julio — después de un silencio respondió
—no puede ser, yo entré en agosto — Allen se cruzó de brazos, era otro dato que estaba fuera de tiempo — ¿estas seguro? —
—fui en julio — finalizó y siguió subiendo. Detestaba cuando alguien dudaba de lo que decía.
—si, ya lo dijiste — le dedicó una mirada que decía "no estoy sordo" — ¿podemos… hablar? — Kanda lo miró sobre el hombro, dio un paso hacia atrás en la escalera, al parecer estaba dispuesto.
Su móvil comenzó a sonar, Kanda lo miró fastidiado y volvió a subir los escalones regresados. Allen le pidió que esperara pero no hizo caso. Finalmente el peliblanco pudo contestar.
—¡FELIZ CUMPLEAÑOS! — gritaba Lavi a tal volumen que debió alejarse del auricular — DEBISTE VENIR, DEBES ESTAR ABURRIENDOTE EN ESE PUEBLO — detrás de la voz se escuchaba música y gente hablando
—pues… no me aburro pero, hubiera preferido eso — dijo mirando con resentimiento el camino de Kanda hacía arriba
—¿qué paso? — la efusividad de Lavi bajo al instante — no te habrá pasado algo ¿o si? — Lavi parecía alejarse del tumulto
—nada, nada, estoy bien. Te hablaré de ello cuando regrese, igual no hay mucho que podamos hacer —
—me estas asustando — ahora el entorno de Lavi estaba totalmente en silencio — dime, al menos para saber que estas bien — Allen dudo, ordenó sus ideas, lo cierto que es no había tenido mucho tiempo para analizarlo y no sabía que tan grave era la información que acababa de descubrir — ¿Allen? —
—si, sigo aquí — y buscó como comenzar — … parece que hay más de una versión de la manera en que perdí la memoria —
—¿del accidente? —
—ya no es seguro que haya sido un accidente, mi padre dijo que había intentado suicidarme — sin darse cuenta estaba tocando la cicatriz entre su cabello.
—¿suicidio? ¿de donde sacaste la idea? —
—una persona me lo dijo, que mi padre le había dado esa explicación — Allen se rascó la cabeza, ahora que lo decía sonaba tan descabellado — además, en la casa, encontré cosas mías, de antes de la amnesia. Había un celular, libretas, libros… pero encontré unos documentos, mi padre y mi padrino Cross los firmaron, además estaba mi huella digital… es una responsiva, para aplicarme un tratamiento con el HHG —
—Allen… —
—¡y las fechas están mal! Habla de aplicarme el tratamiento en diciembre del 2006 ¡pero yo entré al hospital en agosto del 2007! — Allen hablaba muy rápido, no sabía si se estaba explicando con claridad — el HHG de la responsiva es el mismo que tomo a diario: Hidrohexaglicicina —
—Allen, es que… — fue cortado
—y luego Bakanda dijo que me había visitado en el hospital… ¡EN JULIO! ¿Cómo es posible si me internaron en agosto? —
—¿quién es Bakanda? —
—el asistente de Link, se supone que estuve enamorado de él —
Kanda apretó el puño al escuchar su nombre transformado en insulto, contrario a sus costumbres se había quedado en la vuelta de las escaleras para escuchar con quién hablaba el moyashi. "¿se supone? ¡JÁ!"
—ah… ¿él que tiene que ver con el HHG? — se refería a Kanda y no entendía el porqué de la deformación de su nombre
—no sé… pero después del accidente (qué quién sabe si lo sea en realidad) Bakanda es lo único que no recuerdo, ni un poco. A los abuelos, la escuela, a mis compañeros del conservatorio… los recuerdo a medias pero de él no sabía nada —
—Allen, iré por ti — dijo en un tono verdaderamente preocupado
—no, no, tu estás de vacaciones — dijo Allen saliendo al jardín pues se había dado cuenta de que estaba hablado alto. Kanda bajo las escaleras dudando, no le incumbía, sin embargo no podía irse.
—es que… necesito hablar contigo —
—pues dímelo por acá, no tiene caso que vengas sólo por una charla — Lavi pareció incómodo, se escuchaba su respiración que parecía contener lo que diría.
—recuerdas… ¿recuerdas la vez que te pregunté qué era "HHG"? —
—si, creo que si —
—estuve investigando, no encontré mucho ni es confiable pero… — Lavi suspiró, ya estaba a mitad del camino — encontré una página, decía que el HHG era usado en víctimas de violaciones o secuestros para borrar el trauma de sus mentes —
—es muy de ciencia ficción — Allen tenía arrugada la frente —debe ser una broma —
—no lo creo, Sokaro Winters vio tu medicina y, no lo dijo claramente pero insinuó que esas pastillas las usaba para borrar la memoria de las gruppies —
—debió hablar de otro HHG, además Sokaro es perverso —
—no Allen, piensa ¿por qué recordaste cosas cuando dejaste tu tratamiento? Además a Winters no le gustan las bromas—
—¿por qué no me lo dijiste? —
—yo tampoco lo creía, pero ahora, con lo que me haz dicho, no hay duda que es real —
—es importante y no me lo dijiste — Allen estaba ofendido. Lavi tenía en sus manos una pieza clave desde hace mucho —se supone que eres mi amigo. Por loco que sonara, debiste decirme —
—lo siento, de verdad lo siento — tenía razón, debió hablar — ahora mismo voy por ti, hablaremos con tu doctor para que te dé una explicación… —
—no hace falta, dejé las pastillas hace meses —
—Walker — dijo en tono regañón
—¿qué? ¿vas a reñirme? ¿tú, el que no dijo nada? —
—no te escudes en eso, sabes que estuvo mal —
—Lavi… si me vio-… violaron… —
—cálmate, no estamos seguros. Pudieron secuestrarte —
—por supuesto, eso mejora mi posición — Allen hizo una expresión de fastidio. De sólo pensar en que… bueno, no quería ni pensarlo — mañana regresaré a la cuidad, espero descubrir algo —
—entonces yo también voy —
—no te preocupes, no haré nada… como intentar suicidarme de nuevo —
—hey, tranquilízate — tener a un Walker sarcástico o irónico era mala señal
—ya… es que esto no es para estar tranquilo — ambos guardaron silencio, pensando en qué harían puesto que si, era preocupante
—lo siento, he dicho que regresaré sin pensar en los horarios del avión. Los revisaré y te aviso, de todas formas no creo que tu doctor nos reciba en navidad —dijo Lavi comprendiendo que se estaban apresurando
—yo me regreso como sea. No puedo esperar — se despidieron y acordaron mensajearse.
¿Quién podría resolver aquello? Descubrió una maraña de mentiras. ¿su padre hizo todo eso para protegerlo? Por eso había guardado sus cosas, por eso jamás vendió la casa de sus abuelos por si mismo: para que descubriera aquello. Era optimista, quería pensar que su padre le había dejado las pistas para descubrir el caso y que no eran fallas en el plan de mantenerlo a salvo.
Kanda se fue uniendo los cabos que aquella conversación acababa de soltar.
A la mañana siguiente Allen revisó los papeles de las cajas nuevamente, tomó lo que creyó más relevante: los documentos, el móvil, una libreta con direcciones y algunas partituras. Lo puso todo en su bolsa de viaje y se encaminó a la casa de Tiedoll a despedirse. Seguramente no encontraría despierto al dueño pero al menos podría dejarle una nota agradeciendo su hospitalidad y el delicioso pastel de cumpleaños.
Su móvil sonó y de inmediato supo que no era Lavi, el tono era diferente.
—Feliz cumpleaños chico —
—gracias Tyki —Allen se orilló, estaba en la calle
—¿qué tal te va? No te escucho ebrio —
—¿por qué tendría que estarlo? — Allen acomodó la bolsa en su hombro, ahora pesaba más.
—es navidad y tu cumpleaños, ¡hey! no escucho la fiesta —
—no la hay. Regreso a la cuidad —
—perfecto, entonces la haremos aquí —Tyki sonrió del otro lado — ¿a qué hora llegas? —
—ni idea, recién voy para la terminal de autobuses —
—vale, yo me las arreglo. Te dejo, Road viene hacía acá — finalizó la llamada. Allen incluso escuchó a Road preguntando con quién hablaba.
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—¿puedo sentarme? — Allen señalaba el asiento ocupado por el equipaje de Kanda. Él lo quitó y lo puso en el sitio delante suyo, Walker hizo lo mismo con su enorme bolsa y tomó asiento.
Se habían encontrado en la terminal. Ambos "abandonaban" a Tiedoll. Parecía absurdo estar cada quien en una zona diferente del autobús conociéndose y siendo los únicos en él, Allen decidió remediarlo una vez que nadie más subió, después de todo era 25 de diciembre, no muchos viajaban.
—encontraste algo — Kanda miraba por la ventanilla, le esperaba un largo camino con el mismo paisaje
—¿ah? ¿en la casa? — Allen arreglaba su asiento a una posición cómoda.
—de otra forma no tratarías de hacer conversación conmigo — fuera todo era árbol, árbol, árbol, árbol, árbol, árbol, árbol, árbol… ¿una vaca?
—si, encontré mucho, gracias —
—reconócelo —
—¿el que? —
—que te equivocaste al pensar que mentía —
—claro, no mentías respecto a las cajas en la bodega — Allen torcía la boca — de lo demás quién sabe — Kanda bufó y cerró la cortinilla justo ahora daba el sol directo a su rostro
Te arrepentirás por no haberme dado la razón, Mana Walker era un mentiroso —
—no hables así de mi padre —
—yo no santifico a los muertos, menos aún cuando hacen mal —
—¿qué mal? Mi padre no era malo —
—¿no lo haz deducido? Es obvio que te alejó de este lugar por mí —
—¡JÁ! — dijo Allen con más volumen del necesario — ¿qué mal pudo hacer alejándome de ti? Todo lo contrario —
—¿crees que no sabía que estabas enamorado de mi? —
—eso es historia pasada, lo supiera o no ya no importa, no lo siento ahora —
—lo sientes —
—¡claro que no! — Allen comenzaba a desesperarse, Kanda siempre lo lograba — deja de vanagloriarte por algo que no recuerdo —
—quizá si esta vez rogabas lo suficiente podría salir contigo — Kanda sonrió malicioso, Allen entrecerró los ojos
—jamás pasará — el peliblanco se cruzó de brazos — en todo caso ruega tú, pero advierto que te rechazaré en venganza por mandar a volar a mi yo del pasado —
—¿y si no hubiera "yo del pasado"? —
—también te rechazaría — levantó el rostro con superioridad
—ahí están las consecuencias de la estupidez de Mana Walker — Kanda reclinó su asiento — si no te hubiera lavado el cerebro, serías feliz — se recostó y cerró los ojos
—¿quién dice que no lo soy? — Kanda sonrió de lado pero no dijo nada, Allen esperó una respuesta
—no vomites moyashi —
—"Allen" — corrigió — no te preocupes, lo haría sobre ti para no ensuciar el autobús —
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—¡MO… YA… SHI! — gritaba Kanda al notar que su amigo se había quedado atrás
—¡es… A… A… Allen! — decía un niño con las mejillas rojas respirando entrecortado. Arrastraba un cubo lleno de herramienta de jardín.
—no te vuelvo a traer — Kanda le cambió la cubeta por las flores y bolsa plástica que tenía en la mano
—¡ah! ¿por qué? Es tu culpa, siempre me das lo más pesado — dijo frotándose la frente con el brazo para quitarse el sudor, había un sol del infierno pero Kanda no parecía cansado
—débil — comenzó a caminar dejándolo nuevamente
—¡espera! — Allen corrió como pudo
Entraron al cementerio por un camino bien conocido por Kanda. El lugar estaba repleto de tumbas espectaculares, algunos eran mausoleos tan grandes que una persona podría vivir en ellos con toda comodidad, tenían un estilo gótico que los hacía casi tenebrosos. Esculturas de ángeles, cruces de piedra o mármol adornadas con flores preciosamente detalladas. Algunas lápidas sencillas pero con grabados complicadísimos. Allen miraba a todos lados sorprendiéndose cada vez, ninguno de los niños parecía temeroso a pesar del aspecto de película de terror que le daba la maleza y árboles crecidos sin dirección al cementerio. A veces pasaba una lagartija, un ratón o un bicho, asustados por el crujir de las ramas secas al paso de los pequeños.
—¡WOA! ¡MIRA ESTA! — dijo poniendo todo en el piso y subiendo a una lápida que tenía la escultura de un caballo siendo montado por el difunto dueño de esta en sus años dorados. Allen intentó subirse al caballo. Kanda volteó los ojos y siguió.
Allen evaluaba todo lo que encontraba, desde una telaraña hasta las florecillas que crecían entre los adoquínes del camino, frecuentemente producía expresiones de sorpresa y hacía parar a Kanda para que observara con él.
Luego de varios rodeos que Allen no podría precisar ni sabiendo leer un mapa, llegaron a una tumba totalmente fuera del estilo de las demás. Sencilla y por mucho, limpia a diferencia de las otras, todo en piedra, una lápida sobre otra base con más volumen con caracteres que Allen no podía entender, era cuadrada en su base y alta, los faroles en las esquinas frontales y lo que parecía un cenicero frente a la lápida. Kanda anunció que esa era la indicada.
—¿y las otras? — preguntó Allen buscando a los lados buscando otras parecidas
—ahí están los tres —
—no Yuu, no caben los tres ahí —Allen no comprendía como la abuela y los padres de Kanda cabían en el cubo que acababa de señalarle
—los incineraron — dijo dándole un golpe a Allen — y no me llames Yuu —
—ah… —se sobó el golpe. Imaginaba que "incinerar" era como "doblar" —¿y por qué? Es más fácil ponerlo en un lugar de su tamaño —
—en Japón queman a los muertos, ahí hay cenizas —
—¿¡"incinerar" es "quemar"! — dijo llevándose las manos al rostro con espanto — ¡debe dolerles mucho! —
—no — Kanda hizo una mueca burlándose de la ignorancia de Allen — cuando te mueres no sientes nada —
Allen pareció entender. Debía funcionar como cuando hacen una fogata, todos los maderos se hacen nada cuando se queman y debían poner más para mantener vivo el fuego, al final sólo quedaba un polvillo que pintaba las manos y volaba con el viento. "Si te queman te haces chiquito" pensó Allen, "entonces cabes en una caja y tus amigos te pueden llevar a todos lados", si, parecía divertido.
Los niños comenzaron a limpiar alrededor de la tumba, cortar el césped y quitar el polvo de la lápida. Encendieron el incienso y los faroles, pusieron comida que el señor Tiedoll había preparado y era la favorita de su esposa, tabaco para el padre de Kanda y unos chocolates para su madre, luego una fotografía de la familia. Kanda le dijo como poner las manos para orar y se quedaron en silencio un momento. Allen no sabía que decir así que sólo "saludo" y pregunto qué tal estaban.
—¿y las flores? — dijo Allen. Los niños habían robado a ratos de los jardines de sus respectivos abuelos para formar un pequeño pero colorido ramillete
—son para mi mamá — Kanda las colocó bajo la lápida
—¿es ella? — dijo señalando la foto
—si —
—te pareces a ella — dijo luego de una exhaustiva observación — tienen el mismo cabello — Kanda lo empujó y caminó hacía la salida dejándolo con las herramientas
—¡ESPERA YUU! ¡ESTO PESA MUCHO! — por si fuera poco ahora tenía que cargar con al basura
—¡NO ME DIGAS ASÍ! —
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—¿esto qué? — Kanda miraba el papel de cuaderno con un número
—es mi número — Allen tomó su maleta y caminó hacía la puerta, habían llegado
—¿para qué? No pienso llamarte — Allen levantó una ceja
—se supone que fuimos amigos —
—lo haces por tu "yo del pasado" — Kanda bajó del autobús
—tómalo como quieras — Allen fue dentro de la terminal, Kanda guardó el papel.
En la sala de espera Tyki le hizo una seña a Allen, había ido por él. Saludó con la mano y de inmediato se reunieron, caminó sin voltear atrás, aunque en realidad debió para ver la reacción de Kanda.
—¿qué tal la navidad? — preguntó Allen, no esperaba que Tyki fuera a buscarlo, pensaba ir directo al hospital para pedir ver a su médico
—aburrida y cansada — Tyki se acomodó las gafas unas chicas habían murmurado algo a su paso y no quería ser reconocido — me atacaron una niña de quince años, dos de diecisiete y uno de treintaicinco —
—¿treintaicinco? —
—si, mi hermano Sheryl — dijo masajeándose las sienes — no hablemos de ellos, los tengo en casa. Mejor dime ¿qué haremos? — dijo estirándose
—lo siento, debo ir al hospital — Allen se puso el gorro, no quería ser reconocido y no era el momento de hacer de "estrella"
—¿te sientes mal de nuevo? — Tyki subió el cierre de su chamarra, estaban saliendo de la terminal — no debiste dejar tus medicinas —
—no es por eso. Debo preguntar algunas cosas sobre mi tratamiento — Allen se frotó los brazos y sacó una sudadera de su maleta, había olvidado que en la cuidad un suéter no era suficiente
—es navidad, nadie te atenderá hoy ¿Cuál es la prisa? — caminaban por el estacionamiento, Tyki le indicó donde estaba su auto y le pidió que subiera argumentando que lo llevaría a donde necesitara
—lo sé, pero no puedo esperar — Allen se notaba ansioso
—al menos llama primero, para no ir en vano — Allen asintió y el auto arrancó. En el camino llamó al doctor pero el mensaje que salía al enviarlo a buzón ponía en claro que estaba de vacaciones. Entonces decidió llamar al hospital.
—entonces si esta de vacaciones… — le dijo Allen a la enfermera que había contestado y explicado la situación — ¿alguien más podría darme la información que necesito?... — Allen se temía que tendría que esperar — … mm… ya veo… pero al menos ¿podría ver mi expediente? — Allen hablaba con calma, amabilidad, trataba de no sonar desesperado pero sus dedos sobre la cicatriz de su cabeza decían lo contrario, paulatinamente torcía la boca con decepción al escuchar a la mujer tras el teléfono — ¡un mes!... sí… deme los requisitos por favor — Allen buscó papel y pluma en su maleta y anotó los documentos necesarios para solicitar su expediente médico.
Colgó agradeciendo las atenciones pero visiblemente lamentando las trabas burocráticas. Tyki viró y tomó el camino a casa de Allen, sin embargo paró unas calles antes a comprar algo de beber. Había decidido que le mostraría aquellos infames papeles a Allen y seguro necesitaría algo fuerte. Algo sucedía, Allen ya debía saber un poco de la verdad y por eso había vuelto tan repentinamente y buscando a su médico. Sin duda. ¿a que lugar había ido?
—bebe — dio abriéndole la lata de la bebida más fuerte que pudo encontrar en el super
—no Tyki, no es momento —
—lo necesitarás —advirtió dándoselo desde la ventanilla, Allen lo recibió más por amabilidad que por deseo y Tyki fue hacia el portaequipajes.
—en serio, no bebo — puso la lata en el porta vasos del auto
—mira esto — Tyki ya estaba dentro del auto, ofreció el folder color manila con rostro serio. Allen lo tomó pero lo dejó en sus piernas un momento, imaginando que sería —lo busqué cuando supe que tomabas HHG — y entonces lo abrió.
Leyó. Cambiaba de expresión a cada línea. Miró las tomografías sin entenderlas, las evaluaciones psicológicas, las firmas de su padre… puso las manos sobre su rostro y las deslizó hacía su frente tomando con los dedos su cabello, lo sostenía con fuerza, casi lo estaba jalando, respiraba agitado y sus dientes estaban apretados.
"Antecedentes: Allen Walker es candidato al tratamiento por intento de suicidio con sobredosis de fármacos y depresión."
"Punto anulado: Kanda Yuu"
"Recomendaciones: dosis diaria de HHG y aislamiento durante los primeros seis meses de rehabilitación. Se recomienda que no tenga contacto con el punto anulado."
"Resultados: anulación completa"
—me voy a casa, gra-gracias — apretó la carpeta con fuerza, abrió la puerta y fue a la parte trasera para tomar su maleta, cerró con fuerza y comenzó a caminar hacía su casa
—¡espera! ¡yo te llevó! — gritó Tyki saliendo del auto y hiendo tras él, Allen caminaba aprisa.
Era increíble, todos sabían algo de su provocada amnesia, todos tenían pistas para armar su memoria. El suicidio, el tratamiento, las malditas pastillas, los asquerosos síntomas, Yuu Kanda, el tiempo en blanco de su vida. Los que se decían sus amigos le mentían, por protegerlo, si, pero eso era precisamente la maldición que lo había conducido hasta ese punto: protección, a toda costa, incluso sobre su voluntad, su identidad, sus recuerdos y sus sentimientos.
Tan malo era Kanda.
Tan peligroso.
Tan importante.
El "punto anulado", después de todo Kanda había tenido razón, todo aquel plan rebuscado fue para alejarlo de él, para protegerlo de él.
¿Era tan débil?
—¡espera! — Tyki lo tomó del brazo y lo paró — no estás bien, déjame llevarte a casa — trató de buscar su rostro pero Allen estaba agachado. Movió el brazo tratando de zafarse.
—¿lo leíste? — dijo utilizando una fuerza que no supo a bien de donde salía y logró soltarse
—lo tengo hace poco, esperaba que volvieras para dártelo y… —
—¿lo leíste o no? — ahora lo miraba a la cara, con enojo, casi penetrándolo con los ojos
—si — respondió determinado, Allen volvió a iniciar marcha — Allen… —
—nadie me dice nada, nadie — murmuraba Allen pisando fuerte
—Allen, cálmate — Tyki lo seguía. La gente los miraba, esperaba que no los reconocieran o habría un nuevo escándalo.
—me borraron la memoria — Allen volvía a enfrentarlo con el coraje acumulado de todos esos días
—lo sé —
—¿cómo conseguiste esto? — levantó la carpeta — es que… todos me conocen más de lo que yo — Allen se tomaba la cabeza, sentía que iba a explotarle, apretaba los ojos y rechinaba los dientes.
Tyki lo abrazó con fuerza.
Allen comenzó a llorar
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—¡Kanda! ¡ya esta la cena! — dijo Marie tocando a la puerta del aludido con sus enormes nudillos sosteniendo un refractario con pasta y mariscos.
—¿ya volvió? Pensé que la armonía dudaría más — Daisya se sentó a la mesa y puso una servilleta en su cuello
—desde medio día, pero se encerró en su habitación — Marie se quitó el delantal y comenzó a servir, sólo por hoy comería carbohidratos, sólo por hoy
—nada raro — Daisya encendió la TV, todo el día había programación especial navideña y justo ahora había un concierto de navidad
Kanda salió y fue a la mesa sin saludar, se sentó y recibió su plato con un gracias muy parco. Comenzaron a comer.
—ahora tenemos al dueto del momento: ¡ALLEN WALKER Y ALMA KARMA! — decía el conductor, de inmediato salieron el pianista y la cantante. Comenzó la música y la niña canto con una gran sonrisa.
—cambien de canal — ordenó Kanda parando su comida. Ya no le molestaban tanto las apariciones del moyashi por todos lados, pero luego de ver como aquella tarde su maldito amante lo había recogido en la terminal… moyashi cascos ligeros, le daba su número y luego se iba con el gafotas Mikk a darse la revolcada de cumpleaños. Su cabeza maquinaba muchos otros escenarios de "traición".
—¡estas loco! Es lo mejor que hay ahora, no pienso ver Home Alone otra vez — dijo Daisya tamborileando en la mesa la canción
—apágala —
—no —
—¿no? —
—oigan, oigan, es navidad y… — Marie trató de poner cordura pero Daisya ya tenía la pasta de sombrero y Kanda la cara escurriendo de soda
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Gracias por su tiempo, sus comentarios y por soportar mis demoras y excusas.
AGRADECIMIENTOS: A kaoryciel94, Meiko Yuu Walker, lirionegro-san, KawaiiSophie, Yu Okawa, Vanilla Flan(si, Lenalee esta en quimio, ya se acerca el momento de explicarlo). Gracias mil gracias! También a los que no dejan review y a los que hicieron alertas y faves ;D.
Nos leemos la próxima semana y ¡QUE MUERA LA ESCUELAAAAA!.
Atte: Mandra
