Mi tiempo con Tyki Mikk tuvo demasiados momentos buenos y demasiados momentos malos. Por eso, cuando estamos de frente entierro ambos tipos de momentos y cuando estoy solo, desentierro los malos.

Lo que éramos no pudo terminar de mejor manera. Nos separábamos de vez en cuando pero no pasaba mucho tiempo antes de convencernos que era mejor lastimarnos por estar juntos que por estar separados.

Fue divertido, de inicio a final…

Nos conocimos en el instituto. Entonces yo entré como becado y él tenía una popularidad bárbara ganada por su aspecto y posición económica. Nada raro, nada especial. Cada uno llevaba su vida lo mejor que podía.

Sus fans bajaron a unas semanas de mi entrada en la escuela. La biblioteca, donde pasaba mis ratos libres leyendo cualquier cosa, jamás había tenido tantos visitantes hasta que las chicas descubrieron que ahí pasaba mis descansos.

Asistió varias veces a observar, discretamente y cuando no resistió la curiosidad, pues los libros no se llevaban con el atractivo físico en esa escuela, se sentó a mi lado y charlamos. Tuvimos un ambiente público aquella vez, todas las chicas parecían emocionadas y pienso que nuestro encuentro fue un acuerdo implícito para lucirnos.

No era oficial la amistad, cada uno tenía su círculo pero de vez en cuando teníamos charlas bastante largas. Íbamos bien juntos, después de todo éramos una unión de ligones, con el tiempo nos quedamos como amigos. Yo le permitía ver el mundo de la clase media y él me hacía echar vistazos al lujo. Incomprensible cómo fue que encontramos los parecidos entre nosotros.

Tenía que pasar, supongo. Un día no conseguimos ni un ligue e hicimos un acuerdo casi metódico que nació de una idea bastante pasada de copas: el lugar, la intensidad, lo que haríamos y quién se follaría a quién.

Resultó bastante mal. Nos venimos antes de que sucediera cualquier otra cosa y nos quedamos dormidos incluso con los pantalones abajo.

Bastó esa vez. Teníamos el mismo grado de perversión y cuando el tabú se rompió sólo faltaba una provocación para terminar lo que iniciamos esa noche.

Las circunstancias fueron propicias, su padre trabajaba demasiado, la única familia que tenía en casa era su hermana menor y yo veía a Jiji sólo los fines de semana. Probablemente aunque no tuviéramos un lugar donde hacerlo hubiéramos tomado cualquier sitio como lo haríamos unos años después.

Estoy seguro que no fuimos novios, menos una pareja… tampoco amigos. Quizá las cosas se complicaron después porque jamás definimos lo que éramos "formalmente", por otro lado no cabía duda que fuimos amantes.

Aún en esas condiciones salimos por chicas y cuando no había unas suficientemente buenas, la solución estaba entre nosotros.

El entró a la universidad, luego peleó con su padre por querer compaginarla con su naciente carrera de modelo (cosa que a me tuvo sin cuidado por meses hasta darme cuenta por una revista). Terminó saliéndose de casa y metiéndose en la mía. A Jiji no le importó mucho, decía que al menos tendría compañía y si llevaba su propio dinero todo estaba resuelto.

Cuando comencé en la universidad habíamos dejado de salir a buscar chicas.

Fue un juego.

Así duramos más de un año.

Nunca hablamos de amor, no era lógico después de tanto tiempo follando y a por sobre las necesidades afectivas que pudiésemos tener, no nos iban los sentimentalismos. El que te tires a un hombre no significa que te vuelvas un romántico sensible.

Pero cometimos un error.

Debido a la carrera política de Sheryl y al éxito del padre de Tyki, la gente comenzó a buscarles un punto débil, fácilmente lo encontraron. Su padre recibió unas fotografías que en una extorsión le costarían una fuerte suma pues no estábamos haciendo nada académico o laboral.

Luego del incidente, Tyki volvió a casa. Pasó mucho tiempo peor no puedo decir que sin verlo, estaba siempre en las revistas o comerciales.

Sólo una vez nos encontramos antes de volverme manager, pero actuamos tal que si no nos conociéramos.

Fue correcto. No hubiéramos logrado nada si permanecíamos juntos.

¡Pero qué digo! Nunca estuvimos juntos.

La conquista

Por Mandragorapurple

—¿irás o no? Créeme, no estoy para que me den rodeos — Tyki estaba sumamente irritado, hacía millones de años que no salía a tomarse una copa por culpa de los reporteros

—no iré, lo siento — dijo firme

—¿haz considerado que trabajas para Black Order? Si los reporteros no te ven, pensarán que sus sospechas son ciertas y los estás evitando —

—no importa —

—¿es por lo del hospital? —quería que le acompañara pero a pesar de haber pasado una semana desde aquel suceso Allen seguía negativo y no se dejaba convencer. Asintió con un sonido. Por un momento detestó estar al teléfono y no poder enfrentar a Allen.

—Lavi te dejó libre de pecado —

—no — dudó un momento, lo que quería decir seguro lograría que Tyki se sintiera culpable pero tampoco podía dejarlo pensar que aquello lo hacía por miedo.

Habló cuando los bufidos de molestia eran demasiado fuertes en su novio.

—hoy me reuní con Lavi y Alma, a ella le han quitado el contrato del dorama donde aparecería y yo dejé de ser la imagen de una compañía — dijo cerrando los ojos y esperando lo mejor

—¿es por el dinero? —

—dijeron no necesitar gente que basara sus carreras en polémicas — Allen terminó a pesar de la interrupción ofendida de Tyki — y no, no es por dinero, pero tampoco puedo pensar sólo en mi, Alma y yo estamos juntos en esto, además Lavi no puede resolver mis problema por siempre, sin mencionar que Road ha salido implicada sin deberla ni temerla —

—¡los contratos van y vienen! ¿no querías que reveláramos lo nuestro? Con tal de acabar con esta estupidez deberíamos aparecer juntos —

—si, quiero, pero en ese momento no había contemplado las consecuencias y a quienes afectarían — estaba a punto de pedirle a Tyki que se encontraran para hablar mejor

—siempre pensando en los demás… eres un mártir Allen. ¿También estabas pensando sólo en mi cuando aceptaste salir conmigo? — Tyki esperó pero Allen jamás hubiera imaginado que la conversación tomara ese rumbo.

Mikk colgó.

Entre claras muestras de fastidio, que no era posible controlar debido a la reciente conversación con Allen, terminó en la fiesta de Black Order donde daría un preview de la temporada primavera verano. Los reporteros le cuestionaban por su hostilidad lo cual era de esperarse al no reparar en su actitud enfadada y totalmente descuidada hacía los demás.

Allen no había respondido y para empeorar la situación. ¿De qué se quejaba? Él había hecho la pregunta, si no quería que la respondiesen en primer lugar no debió formularla. No era estúpido, Allen no estaba enamorado.

Y le molestaba sobre manera.

—Mikk — le llamó una mujer sentándose a su lado en la barra

—Nine — saludó con una inclinación de la cabeza a la diseñadora de Black Order

— todos se han dado cuenta de tu mala cara — la mujer pidió una bebida y le fue servida de inmediato — el pianista es un encanto, ¿no van bien las cosas con él?

Tyki no se sorprendió, Klaud Nine era por demás intuitiva y nadie que conocía lo suficiente podía engañarla. En casos como estos, era un alivio que ella supusiera los antecedentes, así te ahorrabas la pena y pesar de contarlos.

—¿Haz visto las revistas y programas de chismes? —

—en realidad no, pero algo he escuchado. Siempre es así y debo decir que te hacía falta un amante — bebió. Ambos hablaban sin mirarse, de otro modo la prensa trataría de captar pedazos de su conversación si los miraban animados.

Klaud miró de reojo. Tyki estaba hundido en su vaso, lo agitaba haciendo chocar los hielos dentro. Evaluó. Más que enojado, parecía hastiado.

—así que… es más que un amante… — dijo Nine sonriendo y bebiendo nuevamente — recuerda lo que sucedió la última vez — Klaud fue llamada por algunas chicas, y se levantó de la barra poniendo cariñosamente la mano sobre el hombro de Tyki. Se fue.

Él sacó su móvil y observó el número de Allen.

Volvió a guardarlo.

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A la mañana siguiente despertó fresco. Era su primer día libre en solitario desde que el año había empezado.

Salió al super, fue a la lavandería, hizo la limpieza, incluso se dio tiempo de pasar por el parque en que Tyki y él se habían quedado dormidos. Todo antes de las diez. Probablemente se ocupaba para no pensar en la pregunta que Tyki el había lanzado la noche anterior.

No quería pensarlo ni llegar a la conclusión. Le era sumamente difícil ser sincero consigo mismo cuando de ello dependía el contento de otros. Era feliz, estaba tranquilo. Hasta ahora no había considerado la posibilidad de un amor desbordante. ¿Era necesario?

Tyki estaba molesto. Seguramente esperaba pasión, desesperación, arrebatos, desconsideración, celos, posesividad y mil cosas más que por intensas no sabía si podría dárselas. En cierta forma lo entendía, era lo menos que debía darle después de lo bueno que había sido con él.

No quería pensar en eso pero debía tener preparada una respuesta si acaso se la pedía.

¿Debería llamarle?

Su portero lo llamó, al parecer había un paquete para él. Muy amablemente lo subió hasta su apartamento y así pudo recibirlo.

Tenía como emisario a Tiedoll-san.

Lo abrió con un dejo de contento en el rostro. Aquel hombre era tan agradable que recibir noticias de él era fantástico. Incluso se sintió ingrato por no enviarle nada o al menos llamarlo.

Dentro había una nota. Avisaba del contenido: dangos, advertía de lo aplastados que podrían estar y contaba una curiosa historia sobre el resto del paquete y su redescubrimiento: cintas de video.

Sobre el papel que debía tener el nombre del video sólo podía apreciarse un borrón con números a penas perceptibles, al parecer era el año de su grabación.

Con un dango en la boca, que afortunadamente no se había hecho puré, y por sobre todos los inconvenientes se comería de todos modos, Allen fue a la habitación de su padre. Estaba casi seguro de que aún tenía guardada la TV con reproductor VHS, una rareza que utilizaba Mana para grabar algunos capítulos de Star Trek.

En efecto, ahí estaba arrumbada en una caja. Coincidentemente los videos también habían permanecido olvidados entre el polvo y artículos que jamás se usaron, parecían merecerse ambas rarezas atemporales.

La conecto temiendo que sacara chispas o provocara un corto. Uno nunca sabe con aquellos vejestorios. Cuando encendió exitosamente, fue por las cintas y el dango. La función sería en la habitación de Mana, todo estaba listo.

Una grabación bastante movida al inicio, luego se regularizó para captar a dos niños que jugaban en una alberca inflable. Ambos con trajes de baño e identidades conocidas, no pasaban de los seis años. Le pedían a Kanda que sonriera, estaba parado mirando como Allen trataba de hacer "el muertito" en el agua poco profunda de la alberca con estampados playeros. Fulminó al que grababa y pisó una orilla de la mini piscina haciendo que toda el agua se saliera y el otro niño comenzara a llorar. Se escuchaban los regaños de Tiedoll y las risas de los abuelos, Mana entró a cuadro para consolarlo. La escena cortaba. A la siguiente Kanda era obligado a rellenar la alberca de nuevo, con la manguera, Allen se acercaba con una cubeta que probablemente era más grande que su cabeza y tomaba un poco de agua para lanzársela a Kanda y mojarlo. Ahora los regaños fueron para Allen. Cabe decir que tenía una cara de demonio que no se había visto jamás.

Allen rió. Porque eran muy pequeños y por la naturaleza de sus maldades. Además le dio mucho gusto ver a Mana y a sus abuelos de nuevo.

En la siguiente toma, en un cobertor que habían extendido en el jardín, se habían quedado dormidos él y Kanda. Ambos vestidos con ropa seca veraniega y un hot dog a medio comer al lado. Tiedoll, apuntaba que serían buenos amigos pues a pesar de las maldades que se hacían, podían dormir y comer juntos. Llamaba con exceso de emoción a su "Yuu-chan".

Los videos eran encuentros entre Kanda y él, momentos que recodaba totalmente para esas alturas y otras de las que no había tenido ni vestigios.

Cuando los miró todos se quedó con una extraña sensación. Desde siempre había sentido que no era más que un incordio para Kanda: el día en que le dio el dango de bienvenida parecía estar ahí contra su voluntad, otros encuentros se lograron por su propia insistencia y en varias ocasiones fue echado por él, y si acaso era poco, en las coincidencias que habían tenido terminaban peleando física o verbalmente. Aún en sus entrevistas, después de pedirle ayuda a cambio de una "recompensa", lograban insultarse de vez en cuando.

Así eran, al parecer desde esos ayeres. Kanda tenía algo que lo inspiraba a pelear. Sin embargo, aunque al principio atribuía al dinero la baja en sus peleas y la casi cordialidad del trato entre ambos, ahora se daba cuenta que quizá era el avance natural en su renovada relación y no obra de una recompensa monetaria. Había pasado cerca de mes y medio desde la última vez que se vieron y no había llamado para reclamar su dinero, mucho menos aparecido en su puerta. No sabía nada de él desde entonces.

Estaba en una situación que ocupaba todo su tiempo y energías. Simplemente había perdido el rumbo de lo que quería. No había recordado algo nuevo, la cabeza no le dolía y a decir verdad supuso que era porque no lo intentaba, antes pasaba el día entero pensando en lo que no podía recordar, ahora esa preocupación sólo ocupaba sus momentos de ocio. Ni decir de la búsqueda de Cross Marian, estaba fuera de su mapa hacía mucho y no tenía para cuando volver.

¿Estaba mejor así? Tyki había aparecido haciéndole olvidar las cosas fastidiosas, relajándolo, dándole un poco de felicidad. Todo era más sencillo sin dejaba de intentar recuperar sus recuerdos.

—¡Allen! — llamó Lavi al no verlo cerca. Salió de inmediato de la habitación y lo saludó.

—¿hay algo? —

—¿crees que vengo por trabajo? De vez en cuando puedo venir como amigo ¿sabes? Me ofendes — Lavi dramatizó y fueron a la cocina al acordar que ninguno había almorzado.

—toma uno, me los mandó el señor Tiedoll — ofreció sus dangos a Lavi sinceramente esperando que no comiera demasiados. En al sartén se preparaba el pan francés que habían comenzado a cocinar juntos. Allen lo vigilaba.

—¿el abuelo de Kanda? — tomó uno con recelo, nunca había probado uno a pesar de lo mucho que le encantaban a Allen. Asintió mientras sacaba las primeras rebanadas y les espolvoreaba canela en polvo.

—te consiente demasiado — le dio el primer bocado casi en tono de sacrificio — no lo mereces, debería ser como el Panda viejo — dijo descubriendo que aquellas bolitas no sabían tan mal

—es amable con todos. La próxima te llevo para que lo conozcas — Allen puso más pan en la sartén — le gustará tener otro nieto postizo —

—hablando del pueblo… hace mucho que no veo a Kanda ¿terminó su trato? — robó descaradamente una rebanada de pan. Seguro no se llenarían y terminarían pidiendo algo a domicilio.

—mm… supongo — Allen también tomó una rebanada para picar — hace mucho que no lo veo —

Lavi miró a Allen, parecía pensativo.

—Walker — llamó mientras sacaba un manojo de llaves de su bolsillo, lo extendió pidiendo que lo tomara

—son tuyas — dijo Allen un tanto desconcertado

—el otro día estuve a punto de entrar… ciertos sonido me advirtieron que no estabas disponible, al menos no para los amigos — dijo entre risas. Allen se puso rojo, aquello no el hacía la menor gracia pero Lavi jamás tenía consideraciones para esos temas, incluso debía agradecer que sus palabra son fueran más explícitas.

—lo siento… — fue lo único que se le ocurrió decir

—aquí las dejaré. Por otro lado creo que debí hacerlo desde hace mucho. Ya es complicado tener una relación en este medio y lo que menos necesitan es gente que tenga libertad de invadir su privacidad — puso las llaves en la mesa, del lado que Allen se sentaba

—no es necesario, tu eres mi amigo —

—es mejor así. Más adelante podría haber problemas — Lavi desacomodó el cabello de Allen — espero comiences a sacar buenas canciones ahora que tienes inspiración —

No le agradaba lo que ocurría. Quería su vida en el orden de antes. Poder recibir a sus amigos a la hora que quisiera, ir, venir, comer, dormir, tocar el piano y componer. Pero no podía ser más, mientras estuviera con Tyki no era dueño de su tiempo ni de si mismo.

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—finalmente se ha revelado el Kanda lolicon, ¡y en qué forma! Secuestrar a una niña es lo más bajo — dijo Daisya cuando llegó a casa y se encontró con Alma Karma acostada en el sofá viendo la TV y consumiendo la reserva de papas fritas de la casa

—estoy por mi voluntad — dijo la chica. Eran incontables las veces que se había escabullido hasta casa de Kanda. Las primeras veces causó un revuelo por ser quién era. A esas alturas y después de verla comportarse como la niña que era tanto Marie como Daisya encontraban casi normal su presencia.

—¿y el cobarde donde está? —

—¡no es cobarde! Aún no llega — dijo Alma en defensa del japonés. Volvió a su programa.

Ambos compañeros de habitación pensaron que Alma tenía un interés romántico hacia Kanda pero luego de tres semanas pegada al chico establecieron que era una obsesión. Incluso comenzaba a basar su dieta en soba y de vez en cuando soltaba alguna frase en japonés. Pero nadie diría nada, era bastante divertido ver a Kanda lidiar con la chica.

La puerta se abrió y Kanda entró con mala cara. Peor se puso al notar la presencia de Alma.

—¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! —

—¡CALLATE! — dijo atravesando la sala cuidando que la chica no se le montara encima — ¿NO TIENES CASA? ¿TE ECHARON POR SER TAN ASFIXIANTE? —

—¿TE GUSTA? —

—¡LARGATE MOCOSA! —

—¡ANTES ACEPTA QUE TE GUSTA! — Kanda gruñó y le cerró la puerta a Alma con un gran azotón. La niña se tiró al piso y gritando un constante "¿TE GUSTA?" arañaba la puerta como gato.

—¿qué le pasa? — dijo Daisya desencajado por semejante espectáculo. La niña ahora estaba tirada en el piso tratando de ver por la rendija de la puerta de Kanda. Amenazaba con no irse pues ya había avisado en casa que dormiría con una amiga.

—no sé, es algo entre ellos — Marie incluso había considerado a la niña en las porciones para la comida y cena — llevan días gritándose —

—¡eh! Niña ¿Cómo puede gustarte ese patán? — Daisya siempre odiaba eso, todas las chicas parecían amar que Kanda las tratara como un trapo viejo

—¡NO ES UN PATÁN! … Es lindo… — dio Alma visiblemente enojada. Ambos chicos se miraron entendiendo que Karma podría ser víctima del síndrome de Estocolmo pro decir tales cosas del chico que le acababa de cerrar la puerta en la nariz.

—comparado con un pez de las profundidades marinas… — dijo ganándose que Alma le enseñara la lengua

—¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! ¡YUU! —

—¡YA! — Kanda salió de su habitación con su shinai en mano — ¡DEJA DE SEGUIRME, LARGATE DE AQUÍ! —

—¡NO! — la niña sonreía divertida mientras Kanda sacaba humo por las orejas

Se miraron un momento, cada quien con su humor. No podía usar esa shinai contra la niña, todo tenía un límite, al menos con las mujeres.

—me iré si se lo dices —

—jamás — bajó la guardia.

Tener a Alma pegada todo el día era mucho más soportable que hacer lo que le pedía.

Se sentaron todos a comer.

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PÚBLICO: BIEN PUES ESTE ES EL FINAL DE "LA CONQUISTA". Ya, ya, es mentira pero tenía que llamar la atención de los que jamás leen las notas del autor de alguna manera. No es reclamo, simplemente que sería bueno que todos leyeran esto con motivo de lo que pretendo aclararles. Aproximadamente estamos un poco más allá de la mitad de la historia y no pretendo hacerles ilusiones: Niños y niñas, no haré lemon en este fic. ¿Por qué? Porque esta historia fue pensada así desde el principio. Les escribo esto después de pensarlo largamente. Probablemente esto causará que pierda lectores puesto que, conociendo bien lo que un lector quiere puesto que yo misma soy uno, todos esperaban el punto del lemon. No quiero mantenerlos en suspenso sólo por retenerlos, no es justo y no quiero hacerles desperdiciar el tiempo que podrían ocupar en historias que verdaderamente tienen la temática que desean, y que por supuesto hay bastantes en esta página. Para todos gustos y emociones.

Les agradezco su tiempo a todos, sus comentarios y la paciencia. Aprovecho para hacer un pedido especial para Musical Caffe para que siga con la traducción del fic de Nayru-chan… tengo motivos ultra personales para pedirlo con ansias ¡POR FAVOR! Aquí el agradecimiento a los reviews anónimos, quisiera responderles a todos de manera personalizada pero si lo hago esto se haría una carta y ando con prisas: Choi MingYu, Nee-chan, kaoryciel94, neko-san, Chris Melian, kotoko-noda y ginnysak son un amor. ¡Gracias infinitas!

Nos leemos luego.

Atte: Mandra