—Kanda-sensei — llamó un niño con tono apenado. Volteó la mirada hacía abajo, el chico le llegaba a penas a la cadera. El pequeño retrocedió y dudó, parecía haber reunido todo el valor de su cuerpo para levantarse hasta Kanda y hablarle.
No pudo resistirlo más y comenzó a bailar disimuladamente apretando las piernas.
—baño… — dijo con la cara agachada
—pues ve —
—¿me da permiso? — miró sin comprender pues su respuesta estaba fuera del protocolo escolar que le habían enseñado tan estrictamente
—si — soltó, no fuese a hacerse ahí mismo.
El chico salió volando y él volvió a la observación. Su clase estaba tranquila, de vez en cuando algún pequeño se atrevía a mirarlo pero de inmediato volvía a su caballete.
Desde lejos vio acercarse a la madre superiora, con paso lento levantándose la falda a penas lo necesario para que no rozara con el pasto un tanto húmedo.
—¿cómo le va profesor? — dijo a modo de saludo. La mujer era mayor pero afable, todos los niños se levantaron y saludaron a coro, la monja les correspondió y pidió que se sentaran.
—buenos días madre — saludó Kanda caminando a su encuentro
—maravillosa mañana, ¿no lo cree? — le sonrió, su rostro, con arrugas, era lozano en cierta forma, se notaba que no había pasado penas que agregaran pliegues a sus ojos, ni vicios que contrajeran sus labios. Parecía no haber sido tocado por nada.
—si. Espero no le moleste que haya sacado a los niños — se disculpó, cambió el tema pues no le apetecía hablar del buen tiempo. Le habían asignado un aula pero simplemente le parecía fría y sin chiste. Sin mencionar que le recordaba los años que había pasado en ese colegio.
—por supuesto que no, pintar al aire libre debe ser más estimulante — dijo la mujer mirando con benevolencia a los chiquillos — ha hecho un buen trabajo, los padres han dicho que sus hijos hablan muy bien de usted. Qué das un poco de miedo pero les gusta su clase —
Kanda pronunció un "hum" pero en cierta forma se sentía complacido.
—el profesor de artes se jubilará en breve. Parecerá apresurado pero debemos buscarle reemplazo y este curso de verano me permitió ver que ha madurado. Para serle sincera, no hubiera imaginado decirle esto considerando los problemas que dio cuando fue mi alumno pero nos encantaría que tomara el puesto vacante —
—no he terminado la licenciatura —
—tengo entendido que le falta poco para titularse. Para ese momento el profesor Rivera nos habrá dejado y no veo mejor candidato que un egresado de nuestra institución para tomar su lugar —
—gracias, pero mi intención no es enseñar — se cruzó de brazos. Incluso él estaba sorprendido por la propuesta, después de tantos días en castigo con la madre superiora parecía inverosímil
—Puede que volverse profesor no le parezca un empleo glamoroso pero es noble profesión: nada ingrata y muy estable — le miró hacía arriba pues la edad había disminuido su estatura y aumentado la de él —piénselo — inclinó la cabeza a modo de despedida y pasó entre las filas de niños para observar sus trabajos, luego se despidió de ellos y de nuevo se levantaron para corear un "adiós madre superiora"
Kanda sonrió. Nada había cambiado en ese lugar.
En realidad los niños no le daban problema, por alguna razón, en cuanto miraban su rostro sabían que era incorrecto portarse inquietos o distraer su atención. En un principio pensó que le harían lanzarles por la ventana al desesperarlo con sus juegos, pero los mantenía bastante ocupados.
El niño del baño volvió corriendo y se sentó en su lugar intercambiando algunas palabras con sus compañeros.
En poco terminaron sus trabajos y se los mostraron. Hicieron fila para que Kanda aplicara laca en sus trabajos y no se mancharan debido a que los niños usaban pastel (1) para trabajar.
—sensei — una niña lo llamó cuando los demás iban hacía la puerta. Kanda la miró sin dejar de recoger sus cosas. Se iba acostumbrando a eso de "sensei", un chico lo había llamado así al ver que era japonés y todos lo imitaron.
—yo… — la niña miró su pequeño lienzo — ¡se lo regalo! — gritó poniéndoselo en las manos y corrió hacía su madre que la estaba esperando en otro punto del jardín, la tomó de la mano y se fueron.
Kanda miró la pintura. No era la mejor pero al menos usaba los colores correctos de las frutas. Se lo puso bajo el brazo y fue hacía el Mugen.
Así comenzó el día en que volvería a ver al moyashi.
Durante todo el camino pensó en la propuesta de la madre superiora. No aceptaría pero debía reconocer que tomar el curso de verano estaba resultando bastante bien. La paga era buena pues tenía montones de niños que sus padres son querían en casa y al menos tenía relación con sus gustos.
No podía vanagloriarse de tener una paciencia apta para enseñar y aunque hasta el momento no había tenido que gritar o hervir en furia, algún día sucedería. Su vida ya había tenido suficiente de niños locos.
Y como una invocación le llegó un mensaje al móvil, era de Alma y era sumamente largo. En conclusión le pedía souvenirs. Al parecer ya se había calmado un poco. Con respecto a los primeros que recibió, este era de serenidad total.
Abrió la puerta del Mugen sonando la campanilla, su abuelo le sonrió, a penas tenían un par de clientes.
—¿cómo te fue? — el abuelo le sirvió de inmediato un vaso de agua y lo puso sobre la barra.
—normal — bebió
—¿y eso? — dijo señalando el lienzo
—me lo dio una niña — el abuelo lo tomó y observó, de inmediato comenzó a planear el lugar de la casa donde lo colgaría
—ah… ¡mi Yuu es un buen maestro! — Kanda volteó los ojos — por cierto, Almita llamó de nuevo, hemos charlado buen rato, ¡deberías traerla! ¡es un amor! — elogió mientras ponía el lienzo bajo la barra
—ni lo pienses — advirtió
—es buena niña, creo que estaría más tranquila si supiera donde estás — Kanda entró a la cocina moviendo agitando la mano "ya déjalo" quería decir
La conquista
Por Mandragorapurple
Sus manos le rodeaban la cintura, sentía el aliento en su cuello y aquellas cosas sucias que le susurraba al oído le cosquilleaban. Apretó sus nalgas con demasiada rudeza y él en cuatro sin poder evitarlo. Le daba la espalda pero no importaba, igual tenía los ojos cerrados tratando de sentir aquel contacto más disfrutable.
"Me duele" dijo bajito cuando sintió un intruso en su entrepierna y entrada. Pero su amante estaba demasiado extasiado para escucharle.
"Espera" dijo con voz entre cortada cuando el dedo comenzó a moverse en su interior de manera desesperada.
Apretó los ojos cuando el dedo salió y algo más grande y más firme trató de entrar en él.
Y lo logró. Entonces, mientras se movían sobre él, una mano le tomó del cabello y su dueño le exigió un beso apasionado. Mordió sus labios, invadió con su lengua e imitó. Fue soltado sólo para recibir envestidas potentes.
Tuvo que gemir.
El cuerpo que lo abrazaba le tenía tomado por las caderas para profundizar, sentía los golpes, la fricción y escuchaba los elogios a su cuerpo. Las frías gotas de sudor de su compañero cayeron en su espalda, sin embargo él no estaba ni agitado. Su corazón no latía apresurado, pero sus manos apretaban las sábanas.
¿No vería a Lavi hoy? Si, si, ahora que lo recordaba había dicho que iría a mostrarle una propuesta para una contribución con otro grupo. ¿Qué hora sería ya?
Tyki avisó que se vendría y le pidió que terminaran juntos. Sin esperar respuesta, las estocadas se volvieron más intensas, casi desenfrenadas. Apretó los dientes.
Terminó. Tyki salió con cuidado y se recostó a su lado, él simplemente se dejó caer y hundió el rostro en la almohada. No quería moverse.
Le sonrió cuando volvió la cara para mirarlo y correspondió. Su novio coló la mano bajo las sábanas para acariciarle.
—no terminaste — apuntó con un gesto molesto al no sentir la humedad acostumbrada. No supo como contestar —¿no te gustó? —
—s-si, es que… —
—¿por qué no me pediste que esperara? —
—querías terminar —
—pero contigo —
—lo siento, es que dolía, quería que terminaras rápido — Tyki se levantó y se acercó dispuesto a revisarlo a pesar de sus quejas y forcejeos
—¡mierda! ¡Estás sangrando! — le gritó haciendo que encogiera las piernas y tratara de sentarse
—lo siento —
—¿eres idiota o qué? ¡Se supone que debes disfrutarlo! —
—¡déjame en paz! — lo empujó cuando trató de mirarlo de nuevo — te dije que no quería —
—¡pensé que bromeabas! — se levantó y fue al baño por algo para limpiar — ¡habla! — dijo enojado, era increíble que después de tanto tiempo surgieran problemas tan absurdos — ven acá, debes lavarte —
Allen se quedó quieto y agachó la cabeza.
Tyki abrió las llaves de la tina.
Se recostó. Ardía pero no le apetecía caminar, ni dormir, ni mirar, ni disculparse o discutir. Ni estar ahí.
Cuando la tina estuvo llena y tibia, Tyki lo llamó de nuevo y al no recibir ni un sonido fue hasta Allen y lo cargó. Dejó su cuerpo en la tina y comenzó a lavar su espalda con cuidado.
¿Eso era la felicidad?
Lavi le dio el boleto y le indicó que el autobús salía en diez minutos.
—el tiempo que necesites… — lo atrajo hacía él y lo abrazó — todo está arreglado — apretó fuerte
—si me busca… —
—ni lo menciones, no diré nada —frotó su espalda — en lo que respecta a mi, sólo sé que te haz ido de vacaciones — se sonrieron al separarse
—gracias —
Lavi negó con la cabeza. Y es que lo entendía mucho más de lo que le gustaría reconocer.
Con una última sonrisa y apretón se despidieron. Lavi pidió que le enviara más dango del señor Tiedoll y Allen le invitó a acompañarlo en casa si lo deseaba.
Subió al autobús y sólo cuando estuvo en carretera encendió su móvil. Tenía muchos mensajes y llamadas perdidas. "Te amo" decían.
Apagó de nuevo, sería mejor que no hubiera manera de encontrarse con Tyki, no hasta que supiera lo que quería.
No había sido un error del todo. Él era buena persona en todos los sentidos pero de alguna manera no podía estar a gusto. Y lo lamentaba. En más de seis meses no había logrado sentir amor. Bienestar, contento, tranquilidad, todo, pero no amor.
Hizo hacía atrás el asiento y se puso los audífonos.
Era un cobarde por huir pero resultaba prácticamente imposible poner sus asuntos en claro. Siempre salía a cuenta el HHG o Kanda. Desesperante considerando que sus sentimientos no implicaban ninguno de esos temas.
Abrió su mochila y encontró una bolsa repleta de sándwiches y una botella grande de agua de frutas. Lavi, cual madre amorosa le había puesto un lunch para el camino. Rió y tomó uno. Se sintió aliviado de tener amigos que lo cuidaban tanto y culpable por causarles tantos problemas. Lavi, Alma, incluso Kanda… Mana.
Aunque diez sándwiches era una exageración.
Llegó más pronto de lo que esperaba. Durmiendo y despertando, comiendo y bebiendo.
Kanda fue enviado al supermercado. Su abuelo le obligaba a llevar la bolsa ecológica y se sentía ridículo sosteniéndola bajo el brazo pues tenía un estampado poco masculino. Por supuesto se había negado a llevar el paraguas. Simplemente lo detestaba, llovía a cántaros pero era agua ¡Agua! Si se mojaba se secaba y listo. Su abuelo lo trataba como un chiquillo intentando ponerle un impermeable y sombrilla. La lluvia había parado.
Allen llegó a casa y su primer acto fue tirarse en el sofá incluso sin quitarle el guardapolvo. Oficialmente estaba de regreso.
Su ánimo se había elevado con el puro acto de llegar a ese lugar, tan tranquilo y seguro. Se descubrió alegre pues ya podía recordar muchas más cosas desde la última vez que había ido ahí. Encendió el móvil pues no tenía reloj más que ese. Descubrió un mensaje de Lavi. Se burló, en él le contaba que se moría de calor y estaba en ropa interior.
Volvía de hacer las compras con la maldita bolsa de flores y con la maldita sudadera que ahora le parecía insuficiente pues el viento quería arrancársela. Acomodó las compras en su hombro y se puso el gorro. Verano frío. Puto calentamiento global. Caminó a casa fulminando con la mirada al cielo, comenzaban a caer minúsculas gotas, de esas que pellizcan.
Cuando el viento se calmó lo suficiente para dejarle acomodar su flequillo pudo escuchar una canción clásica de piano en el fondo, sonaba horrible, debía ser un chico tomando lecciones y lo único que estaba logrando era deprimir el clima con esa pieza. El intérprete golpeo las teclas del piano sin orden.
Se levantó del sofá y de una sola vez destapó el piano. Abrió y comenzó a tocar torciendo la cara al instante que notó el piano desafinado. Dio algunos teclazos por aquí y por allá. Se estiró y fue por sus cosas para afinarlo.
Las gotitas se volvieron agresivas y le mojaban la sudadera sin piedad. Ahora se arrepentía que no haber tomado la motocicleta para hacer las compras. Revisó que el pan no se mojara y siguió, sin embargo, cuando la lluvia se intensificó pues le había dado tiempo con su paso lento tuvo que buscar un techo donde quedarse. Si, era agua pero si llegaba hecho una sopa a casa tendría que aguantarle los regaños al abuelo y en realidad, después de pasar aquella tarde en Mugen no le apetecía. Cada día que pasaba en esa casa le hacía pensar al viejo que volvería a su regazo y le podría contar cuentos por las noches, cuidarle las fiebres , darle de comer en la boca… esperaba curarse pronto de su moyashitis para irse antes de volverse un ama de casa y enfermera del vegete.
No podía decir que le desagradara del todo ese lugar, el abuelo era una lata.
El piano volvió a sonar. Con otra canción, más cerca y mejor. Levantó la vista y puso toda su atención, la conocía.
Terminó de afinar el piano y comenzó después de un suspiro. No sabía porque pero ese piano le parecía perfecto para tocar la canción de Mana. No había instrumento más perfecto que ese viejo piano.
Soshite bouyaha nemurini tsuite
Ikizuku haino nakano hono o hitotsu, futatsuto
Ukabu fukurami itoshii yokogao
Daichini taruru ikuseuno yume, yume
Ginno hitomini yuragu yuruni umareochita kagayuku omae
Sin darse cuenta había comenzado a tararear. Aunque la lluvia opacaba aquella melodía, la conocía bastante bien y podía sentir su calidez con solo saber que estaba ahí, guardándose en las paredes vacías de la casa y que por la noche escucharía los murmullos de la pieza. Se sintió más valiente gracias a que la lluvia lo ocultaba y comenzó a cantar.
Ikuo kuno tositsukiga
Ikutu inoriwo tsuchihe kaeshitemo
Watashiha inoritusukeru
Mou kakonnokotoni aiwo tsuna idateni kisuwo
Bajito y cortado porque se sabía desentonado.
La música seguía, incluso las teclas querían sonar más fuerte para no ser aplastadas por la lluvia. Entonces reconoció la canción. Era del moyashi.
Si pudiera, incluso hubiese detenido sus latidos para apreciar lo mejor posible la canción y así demostrarse que no estaba alucinando.
Caminó a casa del moyashi.
Asomó por la ventana pero las cortinas estaban corridas como siempre. Fue a la puerta. No tenía seguro. Empujó el pestillo con sus llaves y la puerta cedió. Movió con cuidado y entró, dejó sus cosas en una esquina y caminó con mucho sigilo hacia el piano.
Esa voz. Pero el intruso era castaño.
Allen sintió la presencia de alguien tras él, detuvo su música y volteó lentamente temiendo que fuera un ladrón.
El pianista lo miró y abrió la boca como un pez sin aire.
Kanda desvió la mirada.
Era como el Allen de antes.
NOTA: (1)Pastel: son pinturas con textura cremosa parecidos a los gises (tiza), es una pintura seca por lo tanto necesita fijarse con laca para no embarrarse pro todos lados.
LA MANDRA HABLA (escribe): queridos y queridas, las notas hoy van al final por cuestiones de estética y para no romper el ambiente XD (a saber si funcionó). Este capítulo fue hecho bajo la influencia musical de Reckless, banda osom y portuguesa, específicamente de la canción "Change my heart".
Tardé eternidades porque nada me parecía. Lo siento y mucho pues deseaba poder contestar los reviews anónimos por ciertas cuestiones que me dieron una bofetada al honor, nada grave debo decir pero que me hace poner cara de "what?": Sepan que veo No. 6 cada semana, la vengo esperando desde los primeros días de junio y no porque el diseño de personajes sea como Kanda y Allen sino por su temática de ciencia ficción, en el momento que vi el tráiler de BONES no pensé que se parecieran. Estoy de acuerdo que es un cumplimiento de las fantasias Yullenianas pero no me parece la razón más poderosa para verla, es la adaptación de una novela y por tanto tienen mucha más riqueza de trama de la que muestra el anime.
Por otro lado, debido a que hay una lectora que no leyó el anuncio lo vuelvo a repetir: EN ESTE FIC NO HABRÁ LEMON. Reclamos por PM. Sé que sueno molesta, enojada y demás pero esas dos cuestiones me sacudieron y no podía dejar de dar mi opinión al respecto, por supuesto espero las suyas que aquí somos todos libres y me encantaría poder discutirlo. Una disculpa si alguien se ofende ;D, remarco que es mi opinión y puede ser cuestionada tan duramente como deseen.
En otras cuestiones, desde ahora hago oficial que responderé los reviews de forma personalizada para aquellos que tengan la opción de PM activada y posteen con la sesión iniciada, para los reviews anónimos les daré respuesta aquí. De antemano gracias a todos por tomarse el tiempo de leerme, sacrificar estudios (lo digo por Lenalee 1)y paciencia (lo digo por todas y todos ;D), a los que no dejan reviews los adoro aunque no los vea y a los que ponen alertas les mando abrazos.
Y ya que mis notas se han vuelto una carta, aprovecho para extender mi amor mundial a Musical Caffe y darle ánimos para que siga con la traducción del fic de Nayru-chan, no es presión ni apuro, yo esperaré por siempre, simplemente ¡ANIMO! Y te agradezco por pensar en traducirlo.
Y finalmente: los reviews anónimos
neko-san: el cambio de color es una cuestión simbólica. Además es raro que alguien se tiña tanto el cabello del mismo modo sabiendo el daño que le causa XDDD cuestiones de realidad y lógica que se me interponen. Querida, gracias por la recomendación pero ya veo No. 6 :D.
NEE-CHAN: yo también esperaba un beso pero no se lo quisieron dar. Lo escribí en papel XD hubo beso en el papel pero no me gustó como quedó XD. Lo siento.
Kalliste: estimada lectora… no habrá lemon así que no se darán ni duro ni suave ni nada ;D. Lamento lo del colapso u.u y las preguntas se irán respondiendo con el tiempo, paciencia.
Hoy no pido paciencia general XD, mátenme si quieren, en tanto yo les mando saludos y un grito ensordecedor por la llegada del cap. 207 y porque he llegado a los 200 reviews! cosa que no sería posible sin ustedes. Soy feliz, que más puedo pedir. Podría tirarles dulces a todos :D.
GRACIAS!
Atte: Mandra
