La conquista
Por Mandragorapurple
Las últimas semanas fueron como pasear por un campo minado, finales, finales y finales, luego la pesadilla que resultó para mi hacer este capítulo. No me mal interpreten, disfruto mucho escribiendo pero este, en particular, estuvo lleno de dudas y hojas mal gastadas XD. Lamento la tardanza y sé que prometí acabar este fic a finales de octubre pero siempre que hago una promesa pasa algo. Así que no puedo más que inclinarme ante ustedes, pedir perdón y presentarles este nuevo capítulo. Gracias especiales a Kokoro por la lectura de prueba que hizo por mi y hacerme notar algunos detalles ;D.
ADVERTENCIAS: AU, Yullen, penúltimo capítulo.
DISCLAIMER: D. Gray –man no me pertenece, es de Katsura Hoshino (reina del fanservice y malvada con los fans)
—y Tiedoll-san —
—en el Mugen, es la una —
Buscó el reloj de la cocina y comprobó, era de tarde.
—lo siento, me quede dormido —
Levantó los hombros.
—¿puedo ayudar en algo? —
—Cómete el almuerzo — señaló la mesa
—no tengo hambre —evaluó desde lejos el tazón y el omelette en rollo cubiertos por plástico y además un vaso de jugo.
Kanda limpiaba aquí y allá, algunas piezas de carne se cocían en una olla simplemente acompañadas por cebolla y ajo; parte de la cena, seguramente.
—como quieras — siguió un rato y aunque le insistió para que le asignase una tarea jamás respondió.
Volvió a la habitación y tomó el móvil. De nuevo las mismas preguntas y las mismas respuestas, con la novedad de que todos los implicados del hospital habían sido entrevistados al igual que algunos vecinos quienes sí respondían a su descripción con cabello canoso mas no a la de castaño: "Estuvo por aquí en navidad, muy amable muchacho" dijo una mujer.
Lavi recomendó no volver de inmediato. Suspiró al comprenderlo, el momento oportuno era la fecha fijada gracias a Tyki.
—Moyashi —
—Allen —
—eres parte de "Los más buscados" — y le lanzó el periódico al pecho.
Miró el titular de la primera página, una enorme fotografía suya cubría casi toda la página, a su lado derecho ponía "Estrella refugiada en barrio local: cacería de respuestas". Hojeó.
Kanda vació su ropa sucia en una canasta y tomó la de Allen
—espera, voy a usarla —
—está sucia —
—no tengo otra —
Mirándose en pausa.
Dejó la canasta en el piso y abrió todos sus cajones enfatizando con los brazos para mostrarlos.
—toma lo que necesites —
—preferiría que no, gracias — se sintió abusando de la hospitalidad
—no tengo lepra… — la canasta volvió a sus brazos esperando que el moyashi tomara una decisión. Para su rabia Allen trató de tomar su ropa de la canasta — entonces, espera tu ropa en pelotas — dijo con los dientes apretados y así salió dando pasos frustrados
—¡hey! — le alcanzó en las escaleras — calma. No eres tú, es que… — bajó los escalones hasta quedar a uno de él — no estoy cómodo. Con toda esa gente tratando de encontrarme… —
—jamás será lo mismo ¿eh? — miró hacía arriba para superar la nueva medida que le proporcionaba el escalón —sobrellévalo, sólo estarás en mi casa unos días, igual lo olvidarás —
—¿de qué hablas? — arrugó la frente
—deja de hacer el imbécil — dijo casi deletreándolo — ambos sabemos qué escogerás — bajó del todo y se fue al cuarto de lavado
Abandonado en la escalera no tuvo más que volver a la habitación y revisar el resto del artículo. Al parecer esa cuidad que consideró su refugio inconscientemente lo fue por todo aquel tiempo pues nadie estaba enterado de su presencia.
Por la noche, cuando Tiedoll volvió, explicó su situación. Fue demasiado concreto para gusto del viejo pues no se le podía engañar y mucho menos con ese semblante cansado que presentaba después de darle vueltas al asunto del HHG. Se disculpó y agradeció la hospitalidad pidiendo encarecidamente que se extendiera un poco más a razón de que los arrimados, como los muertos, a los tres días apestan.
Quedó bien establecido que no podía salir, para su desgracia.
Más tarde Tiedoll pediría a Kanda que aliviara sus dudas, logradas gracias a la falta de información por parte del moyashi, pero aquel sujeto sólo gruñó a falta de mejores palabras para conservar la discreción sin decir mentiras.
Particularmente no le inquietaba acongojar al viejo con la verdad pero el sentido común recomendaba no ser él quien soltase el nudo sino su propietario y ya que en ese momento parecía no tener intenciones de hacerlo pues ni modo.
Sin duda el anciano estaba tranquilo pues en su encierro el nieto le haría compañía a Allen, para bien o para mal, para pelear o convivir sanamente o lo que fuere.
Desde aquel día tuvieron varias discusiones. Lo normal para sorpresa de ambos, cualquiera pensaría que con los dos gramos de tolerancia que aparentemente se tenían terminarían con las tripas embarradas en las paredes. No era así, aunque a Allen le quedaba un extraño sabor de boca, no por masoquismo, todo fuera por conservar la quietud casera de sus anfitriones, incluso él se estaba conteniendo.
Los día siguientes tomó la ropa de Kanda, el clima pasaba de soleado a lluvioso con rapidez y las únicas prendas que "poseía" no lograban secarse.
Cada mañana ocurría lo mismo: Kanda bajaba al jardín incluso si estuviese lloviendo y meditaba por largo rato. Envidiaba esa calma aparente que lograba a pesar de tener esa personalidad volátil e incontinencia verbal en lo que a insultos se refería, difícil imaginar que aquel sujeto tuviera un lado zen. Si no meditara, pensó, tendría peor actitud.
Por las tardes cocinaban, comían y se aburrían juntos. El futon le estaba corrigiendo la espalda y la ropa de anda le quedaba bastante bien, debía reconsiderar otro debate sobre llamarle "moyashi" a esas alturas de crecimiento físico.
—¿cuándo vuelves? — lanzó mientras pelaban verduras en la cocina
—eh… este fin de semana — le tomó unos segundos ponerse en contexto — tendremos una presentación en el festival de otoño —
—el niñero vendrá por ti — quiso preguntar pero terminó volviéndose una afirmación
—me las puedo arreglar solo — recalcó la última palabra mirando de reojo — pero… — se estiró — quisiera irme ya, estar escondido no me gusta para nada —
En el día Kanda se desaparecía a ratos con su cámara y lo dejaba sumergirse en la TV y el mundo de los chismes para saber que ocurría en la cuidad: los rumores se iban calmando gracias al tiempo pero amenazaban con refrescarse a penas llegara al lugar.
—cómetelo o se arruinará — dijo al volver, con la cámara aún en el cuello y poniendo en el piso, junto a él, un tempura helado
—gracias — y lo comió sentado en la puerta que daba hacía el jardín
Quitando el que tenía que usar ropa ajena, no podía salir y escribía las melodías que venían a su mente en un pedazo de propaganda que había encontrado en su bolsillo se estaba muy bien en esa casa.
—¿irás a mi casa o no? — exigió respuesta comenzada un interminable intercambio de razones tercas de ambos lados
—¿por qué iría? —
—es un favor, sólo tendrás que acompañarme —
—no puedes salir —
—entonces ve tú, los reporteros ya se fueron —
—hay policías —
—entonces voy yo —
—no puedes salir —
—¡pero no hay reporteros! —
—el sábado… lo haré el sábado —
Abrió la boca para apelar la razón circular pero la repentina promesa le hizo tomarse un momento para articular algo más apropiado.
—gracias —
—ahora cállate y duerme —
En cuanto salió el sol, Kanda abandonó la cama para meditar. Se decidió y bajó a su lado con el firme compromiso de obtener la paz interior y que las decisiones intensas e importantes las pudiera tomar sabiamente. Necesitaría años para lograr tal control de la mente, repetir un mantra sin verlo escrito o dejar de prestarle atención a los sonidos cotidianos pero en algún lugar tendría que empezar. Si Kanda podía, el también. Respiró profundamente tratando de parar sus pensamientos y perderse en el todo.
—deja de bufar como animal —
—¡estoy respirando! —
—¡pues no sabes respirar! — dijo levantando la voz sin cambiar su pose — ¡parece que quieres derribar la casa a soplidos! —
Quiso marcharse ofendido pero tenía entumecidas las piernas
—hazlo con ritmo — Kanda le mostró como — tan profundo como puedas —
Lo hizo y soltó el aire lentamente. Justo cuando comenzaba a dominarlo su compañero le dejó para hacer sus cosas.
Kanda volvió más tarde cargado de bolsas del supermercado dando apariencia de haber hecho compras de pánico. Acudió a ayudarle para acomodar aquella despensa apocalíptica destinada a la comodidad del viejo Tiedoll en ausencia del nieto.
—¿vuelves a clases? — asintió poniendo las torres de papel higiénico en el armario
—es viernes —
—ya lo sé, tendrás tus cosas mañana —
—no lo dije por eso. Quiero hacer algo para agradecerles a Tiedoll-san y a ti por todo —
—no seas idiota —
—para mi es importante —
Lo miró fijo con un dejo de molestia. Finalmente, vencido o cansado de negarse a ser benefactor y no amigo del otro, dijo:
—pregúntale al vegete — puso en sus manos una caja de tinte castaño y subió a su habitación.
Después de la cena se volvió castaño de nuevo, un poco más oscuro que antes, bajó recibiendo elogios de un abuelo recién llegado.
Se comentaron algunas cosas sobre su partida nuevamente sin revelar su estado de salud. ¿lo comprendía verdaderamente? Ni siquiera había querido escoger un recuerdo. En su vida nada era tan malo para querer borrarlo.
Kanda caminaba de un lado a otro, el abuelo ya había subido a descansar y sólo ellos quedaban en la sala. Lo vio tomar su cámara y una mochila.
Se plantó frente a él, y con una duda poco frecuente que no se reflejaba en su rostro pero si en sus movimientos, le hizo una propuesta.
—voy… voy a tomar fotografías —
Subió los ojos poniendo su atención sobre él
—tsk… — volteó la cara — ¿quieres venir? —
—dijiste que no podía salir — le sonrió descarado dándole vuelta a la situación
Pero Kanda respiró invocando el gramo de paciencia que tenía para esa semana.
—si, si voy — contestó al ver la maravillosa oportunidad —no colapses — se levantó y apuró contento ante la idea de tomar aire fresco.
Una última vez, se repetía.
Estaba resignado, ni siquiera se sentí triste. Mañana, en cuanto le diera sus cosas se iría a cumplir al misión de Mana Walker había comenzado hace años. Había fallado pero se abría una nueva oportunidad para alejarlo y borrarlo. El estúpido padre seguía asechando desde la tumba para manipular el destino del moyashi.
Pero no era el único culpable. Hasta ahora miraba la nueva oportunidad que le había sido otorgada, también por el padre Walker, y que había tirado a la basura dejando al moyashi en manos de Tyki. Lo respetó, se alejó viendo todo perdido y no había servido de nada porque de todas maneras Allen no había sido feliz. Volvió a ser un idiota y ahora con esa condición debía aceptar su destino.
No movió nada, no cambió nada y Mana Walker lo sabía porque alejaba a Allen una vez más.
Quería golpear a un muerto.
—¿A dónde vamos? — todo el camino había permanecido en silencio hasta que bajaron del autobús.
—a la feria —
—¿hay feria? —
—es la fiesta de algún santo o algo así —
—no eres católico ¿o si? —
—moyashi… hay comida y juegos mecánicos —
Llegaron al lugar, pagaron el boleto y entraron en el bullicio. Comenzó arrepentirse al sentir peligro entre tanta gente. Si era descubierto las cosas se joderían.
—deberíamos ir a otro lugar —
—a penas y te notarán. A esta gente no le importa realmente buscarte, no seas paranoico —
—¿Qué fotografiarás? —
Kanda le quitó la tapa a su cámara y disparó hacia Allen.
—querías salir, sube a un juego y cierra el pico — le tomó el brazo para no perderlo entre la gente.
Una última vez, hacer algo bien al fin. Ser algo digno de olvidar.
En cierto modo patético y triste de olvidar, alguien que le compraba un algodón de azúcar a su eterno amigo y resistía su propia apatía para subir a los juegos que mareaban más. Complacer el morboso deseo de entrar a la casita de los fenómenos animales de tres cabezas y cinco ojos así como comprar galletas divinas a las monjas devotas de la santa, dueña de la feria.
Siempre había querido llevarlo ahí pero Mana lo devolvía a casa antes de esas fechas. Jamás le había parecido divertido, no era particularmente atractivo ni por la gente ni los juegos o la comida, sólo pensaba que con el moyashi todo sería tolerable y por supuesto aquella combinación alegórica le encantaría y haría brillar sus ojos.
Algo inútil y por tanto útil para olvidar. Debería portarse como un patán para que Allen corriera decidido, con el recuerdo en mano para decirle al maldito Cross que le pusiera HHG, pero no se le daba la gana, no viviría conforme de hacer las cosas equivocadas aunque fuera en el final.
El orgullo era horrible para esos momentos pero sólo le quedaba eso.
Si hubiese sido más amable, si no se hubiera tirado a esa mujer frente a Allen, si hubiera empezado de cero, a fuera los rencores, a fuera el orgullo, y se hubiese acercado a él apropiadamente.
No tendría otra oportunidad, eso era seguro.
El moyashi debía odiarlo pues de no haber aparecido jamás hubiese dejado el HHG y tampoco hubiesen comenzado sus problemas
—volvamos — propuso el castaño mordiendo las patatas en espiral que habían comprado más por ser novedad que por hambre — no estás a gusto —
—no — evaluó la varita con la papa enredada y decidió arrancarla primero para comerla
—gracias, jamás había ido a una feria… al menos no que recuerde — rió —¿vine contigo alguna vez? —
—no —
—pues… gracias. Me alegra que no lo hicieras antes, ahora podré recordarlo perfectamente — le sonrió
Agachó y sonrió apresurando el paso. Como siempre era demasiado amable para admitir que muy pronto mandaría a la porra aquel nuevo recuerdo.
—el viejo me prestará la moto del Mugen para llevarte —
—no es necesario —
—sería mejor si no dejas rastro, en cuanto llegaras a la terminal de la cuidad te reconocerían —
—no quiero dar más molestias, además no podría llevar todas mis cosas —
—iré en una semana más, te las entregaré cuando esté a la cuidad —
—me disculparé con Tiedoll-san, no tienes que hacer esto sólo porque te lo ha pedido, sé que te molesta —
—me molesta que creas que es su idea —
—no eres muy amable, ¿cómo imaginaría que ha nacido de ti? —
Se rió de si mismo. Como siempre todo era su culpa, incluso el que Allen fuese tan obtuso.
—¿te gusto? — cada sonido articulado hizo un escalofrío recorrer su cuerpo, alguien bailó zapateando en su estómago, era miedo.
—si — la seriedad fue inevitable. En cualquier otro estado mental hubiese dudado, aquel "si" escapó con naturalidad, ahora se lucía con descaro frente a Allen y su mirada oscilante entre el descubrimiento de una verdad fácil de descifrar atando cabos cuidadosamente y la incertidumbre de conocer lo que proseguía dada la revelación.
—no tenías que saberlo — dijo Kanda tirando a la basura lo que restaba de su golosina
—no sé que decir —
—no me estoy declarando. Preguntaste y respondí, es todo — caminó hacía la salida
El sábado, como fue prometido, las maletas de Allen hicieron aparición en la estancia de la casa y Kanda subió a alistarse para llevarlo como había sido implícitamente pactado.
Un casco en la cabeza, la mochila en su espalda y bien montado en la motocicleta.
El nuevo tabú no fue tocado, no supo si complacerse o decepcionarse de aquella última oportunidad aprovechada. Su cerebro nunca esperó éxito pero su estómago se contraía pidiendo algo, lo que fuera, un rechazo rotundo era mejor que nada.
Ahora podía ser olvidado. Había otorgado el empujón final. ¿Quién querría recordar que Yuu Kanda sentía algo por él? ¿Quién querría conservar a tamaño bastardo en sus recuerdos? Ese imbécil que había esperado hasta el último momento para admitir algo tan sencillo, algo que oportunamente hubiese evitado todo este cuento.
Agradezco a todos por seguir hasta este punto. El fic "La conquista" llegará a termino con el siguiente capítulo. No tendrá segunda parte pues jamás he creído en ese tipo de cosas XD y me gustaría hacer algo especial por ustedes que me animaron con sus reviews, alertas y lecturas pero la verdad es que aún no sé que hacer XD, si ustedes tienen una opinión al respecto por favor háganmelo saber a través de un PM o review. No hay palabras que valgan para hacerles saber lo feliz que me hace el haber sido leída por ustedes y reunir 234 reviews hasta ahora, por su tiempo y por las personas increíbles que conocí gracias a esta historia. A todos, abrazos fuertísimos y sepan que estoy para lo que necesiten. Nos estaremos leyendo todavía por aquí, tengo proyectos que terminar y muchos más que leer ;D.
Atte: Mandra
