hei grax por lo coments,Ani hoy iba a subir el cap y se fue la luz, jiji q mala suerte, pero bueno aca esta espero q lo disfruten. PORFA COMENTEN


Cap. 5

Escucho voces…

I hear voices in my head

They council me

They understand

They talk to me, they talk to me

They tell me things that I will do

They show me things I'll do to you

They talk to me

Voices/ Rev Theory

Phoebe

-Dios, ¿por qué los padres tienen buena memoria cuando les conviene? El comentario del papa de Ian me hizo estremecer y me hizo recordar cosas que no quería. Tranquila Phoebe, olvida el caso…presta atención.- Me dije a mi misma y decidí volver a la realidad.

Wou que hambre tenia, ni siquiera me percate de que la comida se había terminado, Dios esto pasa cuando eres un palillo que cada día se vuelve mas y mas delgado. Ian me miraba atónito, me pregunte qué pasaba, estaba impecable (y no tenía nada en mis dientes).

-¿Qué?- Me aventure a preguntar, lo mire fijamente a los ojos.

- Estoy en estado de shock.- Dijo desviando la mirada sonrojado.-

-¿Por qué?- Pregunte confundida.

-Phoebe- Susurro mi nombre con dulzura, como un padre que esta apunto de reprender a sus hijos después de una travesura- ¡Estas consciente de que te acabas de comer tu peso en comida!- Grito esto último pero lo hizo lo suficientemente bajo para que no nos escucharan, al menos los que no tenían el sentido más amplificado.

-No creo que este sea mi peso en comida, sinceramente peso un poquito más, casi aciertas- Sonreí.

Suspiro- ¿Normalmente comes…en tantas cantidades?-

-Sí, ¿por qué?- Conteste con toda naturalidad, no entendía porque tanto alboroto.

-Bueno… supongo que aquí eso es relativamente normal.- Dijo, asentí sin entender nada de lo que decía, era una costumbre que tenía cuando no comprendía las cosas.

- Oh, mira eso.- Dije esbozando una enorme sonrisa al notar el enorme cartel en la pared con el listado de postres. – ¡Tienen tartaletas de hada!, son mis favoritas…bueno mis segundas favoritas, ¡yo quiero!, ¿dónde estará esa mesera?- Empecé a balbucear, estaba hablando tan rápido que ni idea de cómo Ian me entendió. Lo mire, me observaba con cara de quien ve a un niño en su primera visita a la dulcería, sorprendido de ver cuán feliz estaba. Sonreí, este día estaba sonriendo bastante.

-¿Cuántos años tienes?- Me pregunto. Esta vez fui yo quien lo miro atónita.

-Catorce- Me miro sorprendido- ¿Por…?-

-Es que pareces una niña a veces.- Dijo y me sonroje, se supone que eso era bueno ¿o qué?- Yo también tengo catorce.-

-Nah, para mí que tienes cien.- Comencé a reír al ver su cara- No me mires así, estaba bromeando, pero de verdad te ves un poco grande algunas veces, aunque dicen que la idiotez rejuvenece.- Ahora me miro con una cara que casi me caigo de la silla de tantas carcajadas.

-Oye, pero si apenas cumplo quince en noviembre.- Dijo rojo, al menos yo no era la única sonrojada.

-Hei, yo también cumplo en noviembre, ¿qué día?- Pregunte.

- Veintiuno de noviembre.- Dijimos a la vez.

-¡Ahhhh! que…raro- No sabía cómo debía sentirme al respecto.- Cumplimos el mismo día, nacimos el mismo día.

-Genial, comparto cumpleaños con la loca.- Dijo.

-¡¿Que dijiste?- Le dije enojada pero a la vez divertida.- Que hay de mí que comparto cumpleaños con un imbe…- Me interrumpió una voz en susurros

"Phoebe…Phoebe"

Mi cabeza me empezaba a doler y me estaba mareando, mire a todas partes pero no había nadie llamándome.

"Phoebe…Ahhhh!"

La voz grito, se oía como si alguien hubiera puesto un estéreo a todo volumen en mi oído, me dolían y mi cabeza me estaba matando, me tape fuertemente las orejas tratando de alejarlo de mí. Pero seguía retumbando en mi cabeza.

-¿Phoebe estas bien, que pasa?- Pregunto Ian preocupado.

-¡No oyes la voz, esta gritando y no para!- Eleve el tono de voz en esta última palabra, estaba agonizando.

-¿De qué hablas, que voz?- Pregunto.

-No es…nada.- Tuve que hacer un gran esfuerzo para no gritar.- Me tengo que ir pero nos vemos esta noche, aquí.- Le lance un papel y salí corriendo de allí lo más rápido que pude.

"! Phoebe!" Gritaba la voz en mi cabeza. Me dolía tanto que quería explotar.- ¡Déjame en paz!- Grite a la nada mientras las personas me miraban confundidas.

Mi cabello y mi cola se deslizaban por el aire con la rapidez de mis pasos, más rápido de lo normal, mucho más rápido…

"! Phoebe!" Seguía gritando.

-¡CALLATE!- Grite con todas mis fuerzas y las lagrimas empezaron a deslizarse por mi rostro. – ¡Ahhhh!- Grite con furia, grite con dolor. Al fin había llegado a casa y corrí, volé, me arrastre hasta el baño, mi frente estaba impregnada de sudor.

"! Phoebeeeeeee!"

Ya empezaba a ver borroso, la cabeza me daba vueltas. No supe en qué momento logre desvestirme, me metí en la ducha sin pensarlo dos veces. Vomite todo lo que había comido pero todo empezó a aclararse cuando el agua fría recorrió mi cuerpo desde mis cabellos hasta las puntas de los pies. Suspire y repose mi cabeza en la pared de la ducha quedándome así hasta que el mareo se pasó. Corrí la cortina y me vi en el espejo desnuda. Una chica esquelética y triste me devolvió la mirada, tenía unas profundas ojeras y se veía muy cansada y débil. Esa era yo, débil.

De pronto el cabello de mi reflejo de torno negro azabache, tan oscuro… Me ahogue un grito al ver esto y tome un mechón de mi pelo, rubio, volví a mirar mi reflejo que seguía igual, negro. De pronto los ojos del reflejo de tornaron tan negros como el cabello, retrocedí asustada, pegándome lo mas que pude de la pared; toque mi pecho para amortiguar el estruendo de los fuertes latidos de mi corazón, pero mi reflejo no me imito, me devolvió la cara asustada y confundida que yo tenía y luego me miro con curiosidad. Esbozo una maligna sonrisa torcida para sin borrarla de su cara extenderme la mano, esta salió del espejo, al verla note que ese no era mi brazo, era mucho más largo y…adulto.

"No te asustes, ven conmigo" me dijo la chica en el espejo. "Estás cansada, no sabes nada y te sientes tan débil, ven conmigo, tendrás paz, solo…suéltate, déjate llevar" Algo me atraía de sus palabras, me tranquilizaba. Pero en sus ojos y en mi misma pude sentir la maldad que irradiaba esa figura, así que grite, grite con todas mis fuerzas y hasta las que no tenia. Me abalance hasta el espejo y le di un puñetazo tan fuerte que se rompió en mil pedazos. Vi la sangre y en menos de un segundo caí desmallada.

Desperté media hora más tarde aun en el piso del baño con la mano bañada en sangre. Maldición dije mirando la mano y el espejo, bueno al menos ya no me mataba la cabeza y la figura malvada había desaparecido. Era como si nada hubiera pasado, las únicas pruebas eran mi mano, el espejo, los moretones por la caída y mi desmayo. Me bañe de nuevo y recogí los escombros. Mi madre y mi hermano no habían llegado aun, lo que me daba tiempo de parecer normal de nuevo, bueno, relativamente normal.

Kurt Cobain me miraba preocupado mientras me vendaba la mano. Kurt era mi gato negro, me gustaban mucho los animales, tengo tres: un conejo llamado Nueva Zelanda, Una pez (Elizabeth, alias Lizzy) y Kurt.

-No me mires así, estoy perfectamente bien- Mentí y debo admitir que Kurt no tenía ni un pelo de tonto ya que me siguió observando. Un defecto/ventaja que yo tenía era que se me hacía muy fácil reprimir recuerdos y dejarlos hasta el fondo de mi retorcida mente, y eso fue exactamente lo que hice.

Con magia entendemos mucho a los animales, algunas personas tenían el poder de comunicarse con ellos. Yo, ni idea, nunca lo he intentado, o simplemente lo ignoro, pero la verdad yo tengo demasiados poderes alias problemas, para añadir más al montón.

Me vestí con un camisón y shorts, después de todo en unas horas tendría que salir, por lo que me puse cómoda mientras. Escuche la puerta (ventaja de sentidos más desarrollados ya que bueno, ¡vivo en una torre!, y me sería algo difícil escucharla si no los tuviera). Baje corriendo las escaleras y antes de abrir me pellizque las mejillas para verme más saludable y que ni mi madre ni mi hermano se preocuparan.

-Hola cariño- Dijo mi madre con una dulzura que solo era comparable con la de Wind.- Lamentamos la tardanza pero después del trabajo fui a hacer las copras y luego pase por tu hermano. Te hubieras reído con la cara que puso el taxista al ver todas las vueltas que tenía que dar.- Sonrió. En el submundo no usamos automóviles, solo taxis y algunos autobuses, tenemos carrosas, caballos, bici, tele transportación (que es algo riesgosa) etc.

-Me lo imagino.- Me limite a responder.

-¿Que hay pulgarcita?- Me saludo Dylan.

-Que no me digas así, solo eres una cabeza más alto.- Dije enojada y divertida a la vez.

-Mas mis bellas orejas- Dijo alzando unas orejas negras de conejo.

-Antenas.- Repuse alzándolas lo mas que pude.

- Sigo ganando, aunque te pongas de puntillas no lo lograras, sonrió victorioso.

- No cantes victoria hermanito.- Dije y extendí mis alas, que normalmente mantengo ocultas, volando varias cabezas por encima de Dylan.

- Eso es trampa.- Dijo enojado.

- Eres un niño, no sé cómo es que me llevas un año- Le dije sonriendo desde el aire. Dylan, mi hermano mayor sobreprotector era casi tan loco como yo, no nos parecíamos nada, el con sus cabellos negros yo rubios, ojos azul oscuro como mamá y yo tan claros que apenas se notaban, su cola de cebra y sus orejas de conejo (heredadas de la abuela, porque en eso si que no se parecía a nadie) y yo cola de gato, antenas y alas. En fin, lo único que tenemos en común es nuestra mente malvada y nuestra adicción a las bromas…eh, es decir, nuestra gran personalidad. Saque la lengua para mis adentros.

-¿Pheebs que te paso en la mano?- Pregunto mi madre. Maldije en silencio a los dioses, de todos los poderes que sabrá Dios que tengo, no tengo curación, y si la tengo pues ilumínenme y díganme cómo demonios usarla porque eso ( y la habilidad de materializar comida) son los únicos dones que he querido averiguar si poseo y son los únicos ( exceptuando la comida) que no salen.

-No es nada mama, sabes cómo vivo tropezando y eso.- Dije nerviosa, mi madre me abrazo y me beso en la frente.

- Sabes que solo me preocupo por ti pequeña.- Dijo con una sonrisa triste.- ¿Oye esta noche no vas a salir?-

-Claro, tengo trabajo.- Dije, me sonrió orgullosa.

-Bueno deslúmbralos cariño-

Me puse una chaqueta tipo saco roja, una blusa de tiros de rayas negras, unos jeans y mis zapatillas negras. Me hice mi peinado de siempre y luego mire mi mano, suspire, no había nada que pudiera hacer al respecto. Así que tome mi guitarra y me dirigí al Blues y en el fondo, muy en el fondo, deseando que Ian usara su cabezota y asistiera esta noche.


Hehehe se estaban esperando respuestas del papa de Pheebs, sorry nenas eso viene despuessss les doy un adelanto (es un idiota) bueno gracias por leer dejen reviews como ya dije arriba y muchisimas gracias por no criticar mi historia. Mucha gente critica q Phoebe es rara por tener alas y cola etc, pero asi me gusta y no lo voy a cambiar solo porq me critiquen, de nuevo gracias.