Hola, aca les traigo el cap 7 espero que les guste y les saque una que otra risita XD dejen reviews porfa y gracias a Yachichan y a Angel de papel, de verdad he apreciado mucho sus reviews.
Cap. 7
Por ti, siempre cruzaría la línea.
Ese es el problema…
I keep a close watch on this heart of mine
I keep my eyes wide open all the time.
I keep the ends out for the tie that binds
Because you're mine,
I walk the line
I walk the line/ Johnny Cash
Wind me dio la dirección de su casa, pero no quería despertar a su familia entonces como Wind me había explicado que su habitación era en la punta de la torre utilice lo que me gusta llamar "propulsión a chorro", nah, bromeo, en realidad subí por la escalera de incendios. Gracias a Dios que:
Phoebe no debe pesar más de 35kg.En el colegio nos dan entrenamiento ninja. (Prácticamente)Los vecinos no tienen perro…o algo peor.Así que subimos y termine en un balcón cuya puerta (convenientemente abierta) daba hacia la habitación de Phoebe. Es curioso, normalmente conoces la casa y los padres, incluso a la chica (admitámoslo, yo casi no la conozco) antes de conocer su habitación. Sin embargo ahí estaba yo, con la mano en el interruptor preparándome para conocer un poquito más a Phoebe.
Todo tipo de lámparas se encendieron para mostrarme la misteriosa habitación. Suelo de madera y pared de roca decorada con diversos posters de infinidad de bandas, el techo era una noche estrellada en continuo movimiento. La cama de hierro se situaba en el medio y a cada lado había una pequeña mesita de noche de madera blanca, unos enormes pufs y un montón de cojines alrededor de una mesita de café; regados por el cuarto había discos, Cds, casetes etc, una televisión en lo alto de la pared y bajo esta varios estantes con diversidad de objetos, grandes ventanales y dos puertas: el baño y lo que supuse era el armario.
Era en conclusión: el dormitorio más impresionante que había visto hasta ahora.
Coloque a Phoebe sobre su cama pero no podía dejarla así, es decir, yo soy todo un caballero.
"Si…claro" dijo mi conciencia.
Saque mi varita y utilice un hechizo que conocía muy bien. Verán, cuando era niño y no quería bañarme y todo eso porque estaba muy soñoliento mi padre me ponía en piloto automático utilizando magia y así yo simplemente hacia mi rutina sin darme cuenta de nada.
La magia aquí no es como la pintan en las películas, no se trata de hacer memorizar miles de hechizos, uno solo tiene que concentrarse y se materializara, normalmente, al igual que con los dones, dices lo que quieres para sentirte menos raro. El problema es que no es tan fácil como parece, un día quieres hacer un perrito y lo siguiente que sabes es que hay un dragón de 3 cabezas destrozando tu sala. No es que me haya pasado ni nada…
Bueno utilice el hechizo en Phoebe y esta empezó a andar. Primero pude oírla bañarse y cepillarse los dientes, luego paso a ponerse el pijama y se acostó en la cama y cerro sus ojos. Antes de irme no pude evitar verla dormir, la curiosidad mata y en mi caso eso tiene un sentido ligeramente literal. Pero cuando me acerque a ella ocurrió algo que jamás me hubiera imaginado.
-Quédate…- Susurro Phoebe.
Casi muero en ese instante.- ¿Que…?- Hice una pausa- Duerme Pheebs, has tenido un día muy duro y ya estás hablando tonterías.- Dije.
-No, quédate.- Susurro de nuevo.
-Lo sabía, esta drogada o algo. Espera, creo que aquí no existen las drogas, bueno pero entonces…- Esta vez era yo el que balbuceaba, Phoebe me interrumpió.
-Shush! El hecho de que haya bebido toda la botella del jarabe para la toz no tiene nada que ver. Estoy bien, quiero que te quedes.- Dijo y antes de que pudiera reaccionar Phoebe me había tele transportado o algo así hacia la cama para luego dormirse profundamente.
¿Y ahora qué?, intente levantarme pero ella me abrazo.
"Por Dios, cállate y disfruta" Dijo mi conciencia.
-¿Como que disfrute, acaso estás loco?- Le dije mentalmente.
"Oh Ian, podrás engañarlos a todos pero no puedes engañarte a ti mismo" Dijo y desapareció.
Engañarte a ti mismo… Mientras meditaba sobre estas palabras caí profundamente dormido.
Phoebe
La luz del sol me ilumino el rostro y lentamente abrí los ojos. Nunca había logrado levantarme temprano ni dormir tan bien… seguro que fue el jarabe para la toz.
Me gire para darle la contraria al sol y pude descansar mis ojos en mis suaves almohadas y también vi a Ian acostado en mi cama.
¡Ian acostado en mi cama!
-¡Ahhhh!- grite y un ¡Ahhhh! Me fue devuelto. Abrí mis ojos lo más grande posible aun no creyendo lo que veía. Nota: no volver a beberme toda la botella de jarabe para la toz.
-¿Qué haces aquí?- grite. Por suerte mi habitación está lo suficientemente alta para que nadie escuche nada.
-¡Tú me pediste que me quedara!- Dijo con sorpresa.
-No es cierto.- Grite, pero había duda en mi voz. La verdad era que no lo recordaba. Ian me dio una mirada perspicaz.- ¿Que fue lo que paso?- Le pregunte.- No me había fijado pero nos habíamos parado y estábamos cada uno a un lado de la cama dándonos la cara.
-Te desmayaste y yo te traje hasta aquí, y luego subimos y tu…tu.- Comenzó a balbucear distraído.
-¿Yo qué?- Pregunte confundida y entonces me fije en su mirada, mejor dicho en la dirección de su mirada. ¡Me estaba mirando! Y no entendía por qué, hasta que me percate de que traía puesto el pijama, el cual consistía en una especie de vestido blanco de tiros semitransparente. ¡Estaba viendo mi ropa interior!
-¡Ahhhh!- Grite. El enojo corría por mis venas y no lo pensé dos veces. Esboce una enorme sonrisa.
Ian
-Soy hombre muerto- Pensé y para confirmármelo Phoebe esbozo una enorme sonrisa.
Extendió su delgado brazo hacia arriba y puso su mano como si estuviera agarrando algo. De pronto, metal comenzó a brotar entrelazándose, dándome uno de los espectáculos más impresionantes que podría perderme con solo parpadear, y que estaría disfrutando de no ser porque cuando termino, Phoebe tenía un sartén en su mano, listo para golpearme.
-Lo siento, lo siento, lo siento…- Repetí, pero ella ya estaba persiguiéndome por toda la habitación, parecíamos Tom y Jerry, y luego todo se puso negro.
Al despertar unos enormes ojos azules me miraban preocupados.
-Uf Kurt, creo que lo mate.- Dijo Phoebe con su dulce voz. Un miau por parte de un pequeño y delgado gato negro fue toda su respuesta.
-¿Que paso?- Pregunte confundido.
-Bueno yo…te golpee con un sartén.- Respondió con una sonrisa.- Oh, se me olvidaba ¿Estás bien?- Pregunto
-Sí, gracias.- Respondí sonriendo.
-Oh- Suspiro con pesar.- Y yo que le iba a vender tu alma al demonio- Bajo la mirada con tristeza.
-¿Qué demonios?- Grite.- ¿Como que le ibas a vender mi alma a Satán?-
-¡Sí! Para conseguir la inmortalidad.- Respondió.- Supongo que tendré que conformarme con un simple sacrificio pagano…Oh ya se, ¡te descuartizare yo misma!- Dijo emocionada.
-¡ESTAS LOCA!- Grite.
-Tranquilo, estoy bromeando…probablemente.- Dijo.
-Phoebe…- Le dije con reproche.-
Suspiro.- Definitivamente…tal vez.-
Ok Ian, tu sí que sabes cómo elegirlas.
Después de un rato de discusiones sobre mi alma y el mercado negro de Satán, Phoebe y yo nos percatamos de algo al mismo tiempo.
-¡La escuela!- Gritamos a la vez.- Mierda.- De nuevo a la vez. Ambos nos pellizcamos* y luego comenzamos a reír.
-¿Como nos vamos a hacer ahora? No hay tiempo para que vuelva a casa.- Dije preocupado.
-Ok esto es lo que haremos: te bañaras aquí y como aquí todos salen temprano no hay de qué preocupar...- comenzó a decir, pero luego se detuvo inesperadamente mirando petrificada y asustada al alfeizar de la ventana. Seguí la dirección de su mirada para encontrarme a una hermosa mariposa negra, la cual juraría que miraba a Phoebe, como si ambas compartieran un temible secreto. Antes de que pudiera preguntar, Phoebe se libero de su hechizo y me empujo hacia la puerta.- ¡No puedes bañarte aquí!, ve abajo.-
Decidí no preguntar esta vez, hay cosas que es mejor no saber.
Comencé a bajar las escaleras, pero después del tercer escalón la curiosidad me invadió. Phoebe ya está en el baño con la puerta entre cerrada y (como buen hombre que soy, obediente a mis hormonas) me dispuse a observarla por la pequeña abertura. Estaba de espaldas a la puerta y comenzó a sacarse el pijama de arriba para abajo, dándome una excelente vista de su torneada y delgada espalda y justo cuando se acercaba a su trasero, se coloco una toalla inmediatamente.
-¡Maldito pervertido!- Grito y antes de dame cuenta ya estaba viendo estrellitas sobre mi cabeza después de haber recibido una patada en la cara y escuchar el estruendo de una puerta cerrándose con furia.
-Esto te pasa por pervertido.- Me susurre a mi mismo mientras descansaba mi cabeza en el frio suelo de madera.
Después de 5 minutos de vagar tratando de encontrar el baño, al fin pude tomar una ducha. Me coloque una toalla tapando mis partes nobles, dejando expuesto mi pecho y con otra me estaba secando el cabello cuando de pronto el picaporte comenzó a girar y se escucho una dulce voz familiar.
-Espera, ya bajo, es que olvide mi medicina para las alergias.- Dijo la voz. La dueña de esta entro al baño. Era una mujer de unos 25 años con un estilo de los años 40, aunque pensándolo bien no podría saberlo por eso de que nos vemos jóvenes por mucho tiempo; sus cabellos eran negros azabache, era alta y esbelta, de tez blanca pálida. Tenía los ojos mas azules que te puedes imaginar. Era extrañamente familiar, entonces me fije en la larga y negra cola y en las delgadas y finas antenas que sobresalían de su cabeza.
Era la madre de Phoebe (aunque no eran muy similares que digamos). Esta tomo las pastillas y luego me miro, luego miro las pastillas de nuevo…y tiro las pastillas al bote de basura.
-Muy bien, no mas pastillas para ti Georgiana.- Dijo y salió de allí. Okey, eso fue…muy raro. Me apresure a subir al cuarto de Phoebe, donde estaba la misma revoloteando por toda la habitación buscando sus cosas.
-Eh…Pheebs.-Dije para llamar su atención.
-¿Si?- Pregunto observándome con algo de curiosidad, me sonroje al percatarme de que no llevaba nada encima más que una simple toalla.
-No nada, nada, solo me preguntaba-Comencé a decir con una voz dulce- ¿De dónde se supone que vaya a sacar ropa?-Grite.
-Hay no seas tan melodramático. Usare magia para conseguirte ropa.- Dijo y comenzó a mover su mano cuando la detuve.
-Eh… ¿no necesitas una varita para hacer eso?- Pregunte.
-Oh…-Hizo una pausa.- Cierto, que torpe soy, que se supone que yo iba, tu sabes…- Empezó a reír nerviosa para luego sacar un fino palito de unos 30cm, con una forma…bueno, no sabría explicarlo; de un color blanco azul brillante. Antes de siquiera parpadear, me encontraba vestido con unos vaqueros negros, zapatillas azules y una camiseta blanca que decía "Batman Bin Superman" con una caricatura de lo más extraña. Puse los ojos en blanco pero Phoebe me ignoro.
Me senté en la cama mientras ella terminaba. Aburrido, me dispuse a dejar vagar mis ojos por la habitación y entonces me fije en la puerta principal, la cual estaba llena de frases escritas con tinta negra. Algunas en latín, la mayoría en ingles e incluso unas pocas en francés. Algunas de estas me llamaron mucho la atención: Is just a dream…isn't it?, I hear voices screaming in my head, ¿Por qué duele?
-Phoebe.- Dije en voz alta para llamar su atención.
-¿Si?- Dijo mientras se ponía una chaqueta.
-¿Qué es esto?- Pregunte señalando la puerta.
-Oh, no leas eso. Son solo…frases de canciones y cosas así. Nada en especial.- Contesto rápidamente pero pude darme cuenta de que estaba ocultándome algo. Suspire y me acomodé para poder sujetar las agujetas de mis zapatillas cuando encontré un trozo de papel arrugado bajo la cama y aprovechando que Phoebe no me miraba lo abrí silenciosamente y pude leer las palabras:
La Belle Dame san Merci, la voz en mi cabeza, podría ser… ¿Qué es lo que soy? Y ¿por qué ella está aquí? Si esto es un sueño…Si de verdad hay un Dios más grande que ningún otro… Por favor ayúdeme.
Se necesito una gran fuerza de voluntad para dejarlo pasar, meter la nota en mi bolsillo y fingir que todo estaba bien. Ya me encargaría de eso mas tarde.
Mire a Phoebe que se peinaba una cascada de cabellos que danzaban por unos centímetros debajo de sus hombros.
-¿Qué demonios?- Pregunte. Phoebe me miro confundida.-Tu…tu cabello, era corto, y ahora…- Me detuve esperando que ella lograra entenderme ya que estaba comenzando a divagar.
-Ah, a veces olvido que eres...nuevo en todo esto. Es magia Ian, simple y maravillosa, todo lo que te rodea es magia.- Dijo con felicidad.- La magia de este cepillo permite que maneje mi cabello a mi antojo.-
-Oh, entiendo. Me pregunto ¿Alguna vez llegare a conocer a la verdadera Phoebe?-Pregunte.
-No entiendo.- Dijo confundida.
-Me refiero a la chica detrás de la máscara.-Le conteste.- A lo que eres en realidad.- Susurre esto último de manera inaudible. Phoebe iba a preguntarme qué fue lo que dije al final, cuando se fijo en la hora.
-Maldición, se nos hace tarde. ¡Apresúrate!- Dijo rápidamente para luego salir corriendo de la habitación llevándome (más bien arrastrándome) con ella.
-¿Que nunca desayunas?- Le pregunte mientras bajábamos las escaleras a toda prisa.
-No hay tiempo, llegaremos tarde.- Contesto entre jadeos.
-Tú siempre llegas tarde.- Dije.- ¿Por qué lo sigues intentando?- Pregunte.
Se detuvo; no me había dado cuenta pero ya estábamos en la calle, en la acera del malecón.
-¿Acaso importan las razones? A veces tienes que correr y hacerlo de todos modos a pesar de que sepas que no cambias nada, seguir intentando. Es por eso que me sigo esforzando. Quién sabe, tal vez algún día logre llegar temprano a algo…espero que tu estés ahí para contemplarlo…- Respondió.
Y tenía razón, yo estuve allí para contemplarlo, pero eso es otra historia…
Antes de que pudiera decir nada Phoebe volvió a arrastrarme por la vereda.
Llegamos a la escuela entre jadeos. Por supuesto llegamos tarde y nos castigaron: mañana en la mañana tendríamos que limpiar la obra de arte que cierta persona había hecho en el gimnasio del colegio.
Wind nos miro confundida cuando entramos al salón. AL vernos juntos sonrió. Nos sentamos y escuche a Wind susurrarle a Phoebe.
-Te ves diferente Pheebs, menos...- Vacilo.- Ojerosa.-
-Gracias.- Contesto Phoebe con alegría.- Es un alivio encontrar algo lindo en mi aspecto.-
Wind no dijo nada porque en ese momento se oyó un "Nooo, por favor" y luego una figura fue lanzada a la habitación. El profesor Lane: un pequeño gnomo sudoroso, tímido y nervioso, se levanto temblando mirándonos a todos los ocupantes de la habitación.
Me explico, 10 minutos antes en el pasillo.
"Es un honor recibirlo profesor Lane, y más a estas alturas en el año escolar" Dijo la directora Black, que guiaba al nuevo profesor acompañada por dos maestros mas.
"Oh, muchas gracias. Es un honor para mí el poder dar clases aquí, he oído que es un excelente colegio." Dijo el señor.
Mientras, en el pasillo, unos estudiantes hablaban sobre el nuevo acontecimiento más relevante de la semana.
"¿Viste lo que hizo esta vez?" Le pregunto un delgado licántropo a su amigo.
"No, pero he oído que esta vez hubo heridos" Contesto el moreno.
"Bah, bueno, esta vez hizo un enorme mural en el gimnasio "Dijo el chico, y viendo que su amigo no se mostraba sorprendido por la común travesura, el chico continuo "El mural era del maestro de matemáticas bailando cancán, y debo agregar, era tan bueno que casi parecía una fotografía."
"Eso no es nada, no recuerdas cuando quemo la oficina de la directora, o cuando traficaba dulces cuando comenzaron a prohibir el azúcar en la escuela….O cuando…" Seguían diciendo los chicos y el profesor Lane, al escuchar la conversación, comenzó a temblar.
"Noooo….meee digan que en esta escuela esta ella" Dijo tartamudeando.
"No sé a quién se refiere señor, yo…"Comenzó a decir la directora cuando fue interrumpida por una melena rubia platino y unos cabellos negro azabache que iban a toda prisa al salón. (Reconocería esos cabellos en cualquier parte) antes de que pudiera usar la carta de "esos son simplemente unos estudiantes comunes que van tarde" los dos chicos del pasillo gritaron.
"Ahí va la Pheebs, nos inclinamos ante ti reina de las bromas"
"Esa es…es Phoebe Monroe" Dijo el profesor Lane.
"Si "Suspiraron con pesar los maestros que iban tras él.
"Creía que era solo una leyenda" Contesto asustado "Yo…yo debo salir de aquí"
"Atrápenlo" Dijo la directora antes de que el profesor pudiera lograr escapar.
"!No, que hacen!"Grito "!Auxilio!, Ahhhh" Y luego fue lanzado al aula donde previamente había entrado la temible Reina de las bromas.
En el proximo capitulo (si...esto de poner un avance se me acaba de ocurrir):
- Tu amiga, Phoebe Monroe, su apellido me parecía muy familiar.-
Al oír su nombre me sorprendió que lo recordara, así que debía ser algo muy importante y debía admitirlo: la idea me emocionaba.
-Ya sé porque esa chica me resultaba familiar.- Dijo mientras sacaba de la caja un disco.- ¿Ella nunca habla sobre su padre cierto?- Asentí confundido.- Bueno hijo este es su padre.- Dijo mostrándome una fotografía.
[...]
Tome mi chaqueta rápidamente.- ¿A dónde vas hijo?- Pregunto mi padre confundido.
-Voy a ver a Phoebe, ella me necesita.- Dije y Salí corriendo dejando a un hombre muy confundido en el sofá.
Ja, si creian que les iba a poner el pedazo completo se equivocaron XD nos seguimos leyendolo XOXO
