Holaaaaaaaaa, aqui ando yo de nuevo con esta exitante historia (al menos espero que lo sea) Chicas las adoro por leerme, amo sus comentarios, me dan a entender q si les gusta esta trama y espero que les siga gustando.

Sin mas preambulos aca les traigo el cap 9.


Cap. 9La muerte es irónica¿No crees?When you're goneThe pieces of my heart are missing youWhen you're goneThe face I came to know is missing tooWhen you're goneThe words I need to hear to always get me through the dayAnd make it OKI miss you

When you're gone/ Avril Lavigne

Phoebe

A la hora del almuerzo nos dirigimos a la cafetería y nos sentamos junto a Pissog y Alice. Una mariposa se acerco volando hasta mi y se poso en mi hombro, ya me estaba asustando un poco, ver mariposas negras significaba que la muerte estaba cerca. Rodé los ojos por la habitación buscando distraerme cuando vi el calendario, diecisiete de septiembre, contuve las lagrimas de rabia, había olvidado completamente la fecha…mis amigos comenzaron a acercarse así que respire hondo y me prometí que no dejaría que notaran mi real estado de ánimo. Cuando iba a presentarle a Ian, Pissog, estos me sorprendieron contestándome que ya se conocían.

-Oh, bueno, esta es Alice.- Dije señalando a una delgada y pequeña chica con cabello castaño recogido en una improvisada coleta, piel blanca, ojos color bellota, un vestido estampado color anaranjado y una chaqueta.

-Mucho gusto Alice.- Dijo Ian.- Tu nombre me parece conocido…O, ya recuerdo, te llamas igual que la princesa.-

-De hecho…- Dijo Alice para luego convertirse en la princesa de Darklight: Sus cabellos se tornaron de un rubio dorado y sus ojos del mismo. Vestía ahora con un fino vestido de seda violeta y sus largas pestañas le daban un aspecto oscuro a la bondad de su rostro.

Las comisuras de sus labios se inclinaron en una sonrisa al ver la expresión de Ian. Una mezcla de horror y fascinación. Como alguien que acaba de ver una maratón de Saw y esta horrorizado y maravillado por los efectos de la película.

-¿Qué demonios?- Grito.

Alice y yo comenzamos a reír a carcajadas.

-Tú, tu eres la princesa- Afirmo confundido. Ahí fue cuando Alice y yo no pudimos contenernos más.

-¿Le has visto la cara?- Me pregunto Alice.

-Esta horrorizado.- Dije entre risas.

Cuando recupero la compostura dijo- ¿Que fue lo que pasó aquí?-

-Dios, si hubieras visto tu cara.- Dijo Alice riendo. Alice me miro y yo comprendí de inmediato. Y en un instante teníamos a un casi desmayado Ian al ver dos copias exactas de él en su cara.

Luego ella y yo pusimos la misma cara que Ian tenía.

-Ya, paren de atormentar al pobre.- Dijo Wind

-Está bien.- Dijimos a la vez y volvimos a nuestros respectivos cuerpos.

Leyendo la pregunta en su rostro Alice contesto.- Soy una cambia formas Ian, puedo cambiar de cuerpo como me plazca.-

Suspiro aliviado pero luego frunció el seño.- Y que hay de Phoebe?- Pregunto.

-O, yo solo soy un extraño engendro de la naturaleza, o del mal…- Respondí con una sonrisa encogiéndome de hombros.

-Claro…- Dijo y antes de poder decir nada mas otra mariposa negra se poso en mi mano y de pronto sonó mi celular. Mire horrorizada las pequeñas alas negras y después de que alguien me diera un codazo me dispuse a contestar.

-Hola, ¿Mama?- Pregunte. Una serie de palabras a gran velocidad sin ningún sentido se escucharon. Me aleje de mis amigos para escuchar lo que mi madre me tenía que decir.

-Phoebe, tengo terribles noticias.- Dijo con pesar.- Tu prima Beth, ella ha muerto.- Termino de decir. Su voz no se quebró, no había sollozos, no hubo control en sus palabras. Mama no había llorado en mucho tiempo, ella cambio, se volvió más fuerte, no desde él.

Las mariposas negras.

Conocen esa sensación de estar roto, algo falta… Pues yo soy así, estoy rota, mis pedazos nadan en el medio de la nada sin ningún propósito, sin ningún fin. Es la sensación más horrible del mundo.

No puedo decir que me sorprendió su muerte y menos en esta fecha, después de todo, las mariposas negras me rondaron toda la mañana avisándome, pero no por eso deja de dolerme. Desde hace algún tiempo la muerte camina sobre mi familia, y siempre de una manera…irónica.

Todo comenzó unos años a tras:

Mi primo Darren, controlaba el fuego…murió en un terrible y misterioso incendio.

Mi tía Jazmín, era súper fuerte…murió cuando 17 plantas de un edificio le cayeron encima.

La prima Karla, podía volar…un avión la absorbió por las turbinas un día que viajo a la tierra.

El primo Oscar, controlaba la tecnología…murió a manos de unos robots fuera de control.

Mi prima segunda Caroline, controlaba el agua…murió ahogada.

Y la lista sigue y sigue.

Beth: murió escuchando You make me wanna die, cuando de pronto hubo una explosión en su casa.

Como dije: irónico.

Y lo peor de todo es que…todo es mi culpa.

No me había dado cuenta de que me había quedado parada mirando a la mariposa que aun seguía en mi mano hasta que comencé a escuchar voces llamándome.

-Phoebe…Phoebe?- Pregunto una voz masculina.

Al volver a la realidad un par de ojos verdes me miraban preocupados.

-¿Si?- Dije.

-¿Qué pasa?- Pregunto Ian curioso.

-Oh, este…- Soy muy buena mintiendo, pero con Ian es…difícil. El rompe mi concentración, me distrae.- Nada, solo…debo ir a casa, mi madre me necesita.- Antes de que pudiera contestar Salí corriendo, dejándolo con las palabras en la boca.

Ian

Me quede confundido con las palabras de Phoebe, ella era pésima mentirosa, o al menos lo era conmigo. Las horas me parecieron eternas, y después de acosar con miles de preguntas a una desinformada Wind y recibir como respuesta muchos "estas enamorado" "You love her" "L'amour" "Amore" y "!Uh, cuando sean novios podremos tener citas dobles!, estoy tan feliz". Me rendí y me fui a casa; allí encontré a mi padre en una posición muy…divertida.

Mi padre se encontraba dando vueltas por toda la casa con cajas, buscando, revoloteando etc.

Al verme se apresuro hacia mi.- ¡Ian!- Exclamo contento.

-¿Que paso aquí? Una venta de garaje o algo así, porque más bien pareces Mary Poppins limpiando su bolsa.- Dije.

-Jaja muy gracioso.- Dijo con sarcásticamente.- No, lo que pasa es que estaba buscando unos discos y al fin los encontré.- Ahora sonreía.- Tu amiga, Phoebe Monroe, su apellido me parecía muy familiar.-

Al oír su nombre me sorprendió que lo recordara, así que debía ser algo muy importante y debía admitirlo: la idea me emocionaba.

-Por Dios, no conoces el internet.- Dije con burla.

-Sabes que no soy muy tecnológico hijo.- Dijo. "Sin embargo eres un ser extraño de un mundo todavía más extraño" Pensé.- Ven.- Dijo conduciéndome al sofá.

-Ya sé porque esa chica me resultaba familiar.- Dijo mientras sacaba de la caja un disco.- ¿Ella nunca habla sobre su padre cierto?- Asentí confundido.- Bueno hijo este es su padre.- Dijo mostrándome el disco.

Impresionante. El padre de Phoebe, Johnny Monroe, era una súper estrella del rock universal, era una versión masculina de Phoebe (eso explica de dónde demonios salieron esos ojos), solo que tenia cola como de…cebra. Soy hombre, pero debo admitir que el chico era guapo.

"¿Que todos los integrantes de esa familia eran ojos azules y perfectos?" pensé, luego recordé que Phoebe me había dicho que los ojos azules y verdes, tan alabados en el mundo humano, aquí eran perfectamente normal, incluso algo aburridos.

-Tienes que estar bromeando!- Exclame.- ¡El padre de Phoebe era un rockero!-

-Sí, y uno de los mejores. Sus solos de guitarra eran legendarios. Llego a dar muchos conciertos en el mundo humano y era famoso allí también.- Dijo y ahí me pude dar cuenta de que él era un fan. Encendió la tele y puso un video de el padre de Phoebe interpretando una canción llamada Living in a hole. Debía admitirlo, era bueno, muy bueno y su manera de tocar me recordó a alguien…supongo que es verdad lo que dicen: de tal palo, tal astilla.

-No puedo creer que no supiera esto, ¿y qué le paso?- Pregunte.

-Oh, hijo.- Su mirada se volvió triste.- El murió de manera trágica…-

-Wou, pero no puedo creer que Phoebe nunca lo mencione, es decir, nadie me lo había dicho.- Dije confuso.

-Yo sé porque Phoebe nunca te lo menciona Ian.-Hizo una pausa.- Ella…ella debe odiarlo.- Dijo triste.

-¿Pero…por qué?- Pregunte ansioso de descifrar la extraña personalidad de Phoebe.

-Porque él la odiaba a ella.- Dijo, y lo inste a continuar.- Bueno todo estaba bien, ella era su pequeña niña dorada, incluso la llevaba a conciertos y ella cantaba y tocaba con él; Hubieras visto, un niñita de 5 años con una guitarra más grande que ella, eso sí, la niñita de papi tocaba…bueno, digamos que Jimi Hendrix estaría orgulloso.

-Así que de pronto, cuando ella tenía unos 7 u 8 años, su padre cambio, el empezó a hacer ciertas canciones, que fueron éxitos pero solo porque muy pocos sabíamos lo que significaban, el hablaba de ella en sus canciones, pero…se refería a ella como un monstruo, la muerte en sí.- Termino de decir.

-¿Pero por qué?- Pregunte.

-Nadie lo sabe Ian, solo Phoebe y si yo fuera ella la verdad no querría hablar de ello.-

Genial siempre me gustan las chicas con daddy issues.

Pobre Phoebe, su propio padre…es horrible. Eso explica muchas cosas; no me imagino como podrías vivir con eso.

Tome mi chaqueta rápidamente.- ¿A dónde vas hijo?- Pregunto mi padre confundido.

-Voy a ver a Phoebe, ella me necesita.- Dije y Salí corriendo dejando a un hombre muy confundido en el sofá.

Al llegar estaba exhausto, pero aun así continúe. Toque la puerta.

-Hola.- Me respondió la impresionantemente bella -"sigue pensando esas cosas de la madre de la chica que te gusta" Dijo mi conciencia- Georgiana Monroe. -¿Que puedo ofrecerte?- Pregunto, pude notar una pequeña nota de reconocimiento en su voz.

-Hola, soy Ian Green y vengo a ver a Phoebe, soy su amigo.- Dije rápidamente.

-O, está bien. Creí que venias a lo del funeral…bueno Phoebe está en el patio, la pobre está demasiado triste y prefirió quedarse atrás; puedes ir por allá…- Dijo dulcemente. ¿Funeral? Ok tengo que encontrar a Phoebe.

Bordee la casa para encontrarme con una escena bastante…triste, pero a la vez hermosa: Phoebe vestía un ligero vestido blanco y sus cabellos bailaban con la brisa, estaba sentada bajo un enorme árbol de cerezo sobre el verde césped. Pensaran ¿Qué tiene eso de triste?, pero es que no han visto los ojos de Phoebe ni la tristeza reflejada en ellos.

Me senté a su lado- Hola.- Dije.

-Hola.- Contesto sin mirarme.

-Lamento mucho tu perdida…- Dije adivinando, bueno supongo que ella perdió a alguien.

-¿Como supiste?- Pregunto aun sin mirarme. Su voz era seca y sin sentimientos.

-Utilice mis poderes místicos de adivinación Wuuu- Dije haciendo movimientos raros con las manos. Fue inútil, Phoebe seguía en la misma posición sin inmutarse ni siquiera un poco.-Esta bien.- Dije aceptando la derrota.- Solo lo adivine okey, nada místico ni divertido en eso, pero aun así, lamento tu perdida.-

-¿Por qué?- Pregunto.- No es mi perdida, la que perdió fue ella, y todo es por mi culpa.-

No podía creer sus palabras.- No es tu culpa Pheebs, la muerte viene y va, así es como está escrito.- Dije con voz dulce.

-No, no esta vez.- Dijo y luego me miro. Tuve que esforzarme mucho para no inmutarme, los ojos de Phoebe eran como lagunas, sus lágrimas habían corrido su maquillaje y su cara estaba cubierta de manchas negras que caían en cascada.- ¿Que no lo entiendes Ian?- Soltó una risa seca y cruel.- Todo es mi culpa Ian, siempre es mi culpa- Comenzó a llorar.- Y no hay nada que pueda hacer sobre eso.-

La abrace fuertemente y no pude evitar mirarla. Nunca la había visto tan vulnerable, tan…abierta.

-¿Pero por qué piensas que es tu culpa?- Pregunte cuando se calmo un poco.

-No existen las coincidencias, solo lo inevitable. ¡Y no es una maldita coincidencia que todos los miembros de mi familia mueran de manera irónica y pequeños lapsos de tiempo!- Dijo casi gritando.- Mariposas negras.- Ok lo ultimo no lo entendí.

-¿Y eso que tiene que ver contigo?- Pregunte confundido.

-No lo entiendes, yo soy el problema, yo soy la diferente.-Dijo y las lágrimas comenzaron a brotar nuevamente.- Yo…puedo sentirlo ¿sabes? Es como…ser nada y ser todo…es horrible.-

-Todo estará bien.- Me limite a decir, aunque no estaba seguro de que tan reales eran mis palabras.

Después de un rato se levanto para mi sorpresa y hablo:

-Sabes que, no puedo estar tan triste todo el día, además tengo algo que hacer hoy.- Dijo con una media sonrisa que no llego a sus ojos, secándose las lagrimas.- ¿Te gustaría acompañarme?- Pregunto.

-Claro, ¿a dónde vamos?- Dije.

-Oh, ya verás. Créeme, te encantara.- Dijo maliciosamente.- Espero que no te asuste la tele transportación.-

-¡¿Qué?- Grite asustado.

-Oye no es nada, que es lo peor que podría pasar…-Dijo-…- Dijo de forma rápida como hace cada vez que algo malo pasara.

-Espera, no es seguro y…- Comencé a balbucear, como hago cada vez que Phoebe me meterá en problemas.

-Dios, espero que solo lleguen las piernas.- Dijo y nos desvanecimos antes de poder decir nada.

No podía abrir los ojos, estaba algo mareado y admitámoslo, me estaba cagando del miedo con eso de la mitad de tu cuerpo; pero nunca, nunca podría confundir ese olor, el olor de casa. Mi casa.

Abrí los ojos lentamente y observe a mi alrededor, no era ningún truco mental.- ¡Estoy en casa!- Exclame feliz e inconscientemente la tome en brazos y le di vueltas en el aire. Al darme cuenta la coloque en el suelo esperando lo peor, sin embargo Phoebe me recibió con una sonrisa.

-Wau no sabía que esto te haría tan feliz, me alegra haberte traído- Dijo con una sonrisa sincera, a pesar de todo no me engañaba, la tristeza y la culpa seguían ahí rondándola.

-Bromeas, esto es Brooklyn, es mi hogar.- Dije.

-Puede que sea Brooklyn pero huele como Yellowstone cuando te paras cerca de los geiseres.- Dijo.

-Es porque estas parada junto a la alcantarilla.- Dije mientras soltaba una carcajada al ver su cara.

-Bueno, tengo algo que hacer, ¿esperas y luego me muestras tu hogar?- Pregunto.

-¿No puedo acompañarte?- Pregunte

-¿Seguro?- Asentí y deje que me guiara por las calles.

Tratándose de Phoebe me imagine que me llevaría a la feria, el carnaval, el circo, la cárcel, un ring de lucha libre, un parque de diversiones, con su proveedor*… Pero nunca me imagine que me llevaría a….

-¿El mundo rosa, donde tienen todo lo rosa que puedas comprar?- Pregunte boquiabierto.

-Ups calle equivocada.- Dijo encogiéndose de hombros y guiándome por unos callejones hasta que llegamos a un escenario abandonado. Ok ya me estaba asustando con eso del rosa, suspire aliviado al ver donde nos encontrábamos.

Era un antiguo escenario que había dejado de usarcé desde hace unos siete años por la construcción de uno nuevo y este había quedado abandonado esperando la destrucción inevitable.

Phoebe se paro frente al escenario e hizo aparecer un montón de botellas, piedras…cosas para arrojar. Tomo una botella del montón y la tiro al escenario, el estruendo de la botella chocando contra la madera la hizo esbozar una sonrisa.- ¡Toma esto imbécil!- Dijo mientras continuaba con su frenesí de destrucción.- Uh feliz cumpleaños papi.- Dijo mientras encendía una botella.- ¡Ojala y te pudras en el infierno!- Grito para luego lanzarla, por suerte la botella provoco un pequeño incendio que se apaga de inmediato, Phoebe soltó una carcajada.- Ups lo lamento….lamento que esta no sea tu cara.- Volvió a gritar mientras golpeaba con un bate una esquina, rompiendo la madera frágil. Incluso hizo aparecer una botella de ron y comenzó a tomar.

-No te preocupes no causa el mismo efecto que en humanos- Dijo al ver mi rostro preocupado.- Solo causa quemazón en la garganta y relaja, por eso no lo tomamos, no hace nada en particular.-

-¡Phoebe estás loca!- Le dije jalándola, alejándola del montón de cosas.-

-Suéltame, acabo de encontrar un ángulo perfecto.- Contesto mientras hacía aparecer otra botella en su mano.

Se la arrebate antes de que lograra lanzarla.- ¿Cuál es tu problema?- Grite.

-¿Mi problema? ¿Quieres saber cuál es mi problema?- Contesto.- Mi maldito problema es que mi prima murió por mi culpa, y hoy es el cumpleaños de mi estúpido padre que ojala y se esté pudriendo en el mismísimo infierno, porque él es un maldito demonio. ¡Mi problema es que tengo unas ganas de gritarle que lo odio, de gritarle al mundo que estoy cansada, de dejar de fingir todo el maldito día que estoy bien! Como si a alguien le importara una mierda lo que me pasa- Grito con todas sus fuerzas con lagrimas en los ojos- ¡Como si a él le hubiera importado una mierda lo que yo sentía!-

-Pheebs yo…- No sabía que decir, podía sentir su dolor, ella había sido abandonada, no había sido querida y eso le dolía.

-La próxima vez que decidas interrumpir la destrucción de un edificio por parte de una chica enojada piénsalo dos veces.- Dijo con voz quebrada mientras tomaba una roca y la lanzaba directamente a las viejas luces del escenario.- ¡Esto es por creer que yo era un monstruo!- Grito.

-Phoebe- Dije con voz suave y calmada.- ¿Por qué lo odias? ¿Qué fue lo que te hizo?-

Se detuvo un momento analizando mis palabras.- No puedo decírtelo.- Contesto.- Hoy no, cuando este lista…te lo prometo.- La observe fijamente a los ojos y pude comprender que tan difícil era hablar de esto para ella, y decidí confiar en su palabra y no preguntar mas. Hay que saber cuándo detenerse; desvió la mirada y siguió con su trabajo.- ¡Esto es por culparme de todo y gritarme en mi cumpleaños!- Lanzo un grito de euforia cargado de enojo reprimido.- ¡Escupiré en tu tumba imbécil!-

Después de un buen rato de sección de lanzamiento, en la cual yo lance varias para des estresarme, Phoebe se calmo, para mi enorme sorpresa me observo con una sonrisa.

-¿De verdad necesitabas esto no?- Pregunte.

-No tienes ni idea de cuánto.- Contesto relajada.- Y ahora que ya no soy peligrosa para los que me rodean y estoy en completa calma, ¿Te gustaría enseñarme tu viejo hogar?-


En el proximo capitulo...

-Un poco Ian, pero si, eres un narcisista.- dije volviendo a mi cuerpo apoyando mi mano en el espaldar de la cama.

-Eso crees.- Contesto y yo asentí, y luego de manera totalmente inesperada se lanzo sobre mí.

Y hasta ahi se los deje muajajaja, espero que les haya gustado, comenten, sugieran, me dicen si les saco una risita.

Nos vemos en la proxima XOXO