Disclaimer: Avatar: The last airbender y todos sus personajes no me pertenecen, yo sólo me divierto inventado formas de matarlos.

4 º Relato: Intimidación

Era imposible que todos se fueran sobre Appa hasta la isla, así que Zuko consiguió un globo pequeño para que se trasladaran, necesitaban algo que no llamara la atención.

Llegaron fácilmente a la isla. Era un lugar desolado, flores marchitas y árboles secos por todas partes. Había un pueblo pequeño en el centro de la isla, la mayoría parecían ser ancianos, pobres; olvidados a su suerte en ese páramo perdido.

Zuko y Aang iban encapuchados, todos los demás dejaron todo lo que pudiera considerarse de mucho valor. Los aldeanos podían parecer inofensivos, pero basto una vuelta por las calles para que se dieran cuenta que la mitad de lo que se vendía eran armas.

El anciano que buscaba vivía en la colina.

Rodearon su casa, lo vieron salir, caminaba despacio, con un cuchillo en una mano, una canasta vacía en la otra, una espada sin desenfundar en la espalda, túnica larga que le cubría hasta la muñeca y los tobillos; era fácil adivinar que llevaba una armadura. Pero su mirada, definitivamente miraba hacia el pasado.

Con un movimiento rápido entraron a la casa, por poco y no se percatan de una trampa en la entrada. Todo el interior estaba adornado con motivos imperiales, pinturas que recordaban el antiguo régimen, medallas de guerra, retratos de el señor del fuego Ozai, incluso uno de Zozin, armas colgadas por todas partes, animales disecados en las paredes; trampas en la entrada de cada habitación. Definitivamente escondía algo. Hurgaron por la casa, revisaron la correspondencia, pero no había huellas de nada, todos los mapas que encontraron eran viejos, la mitad de la comida estaba echada a perder y en el resto que estaba en mejor estado se podían distinguir algunos frascos de veneno.

No había otra opción, tendría que ser un interrogatorio directo.

- No parece ser alguien que vaya a cooperar por las buenas – dijo Sokka- el tipo esta completamente del otro bando.

- Habrá que hacerlo entender – dijo Katara cortantemente-

- No – intercedió Aang- no hay que juzgar a las personas, le explicaremos lo que pasa, su mejor opción es ayudarnos.

- Es demasiado ingenuo – respondió Zuko- solo hay una forma de hacer esto.

- Alerta! – Toph interrumpió subiendo la voz- el tipo se acerca y creo que sabe que estamos aquí.

La puerta se cerro de repente, parecía haberse movido por un sistema de poleas controlado desde afuera.

Sokka corrió hasta la puerta, escucho una voz áspera y grave desde afuera.

- Yo no intentaría eso de ser tu – era el anciano- el mecanismo acaba de envenenar la perilla, ahora no hay forma de que tu puedas…

Una gran roca lo interrumpió, Toph saco la puerta con un movimiento rápido, salieron todos y el anciano quedo inmovilizado con un poco de tierra control.

Era verdad que era viejo y un tanto loco, pero sus ojos parecían sin duda llenos de ira y odio, las personas que cargan crímenes graves se reconocen del resto.

- Será mejor que digas lo que sabes – se precipito Zuko- creo que sabes que hacemos aquí.

El anciano guardo silencio un momento, miro a Zuko con detenimiento, aun con la capucha puesta si se le miraba de frente se podía reconocer esa famosa cicatriz, el anciano no tardo mucho en reconocerlo y tardo aun menos en intuir quienes eran los demás.

- Con que el gran señor del fuego y el avatar han venido a hacerme una visita – prosiguió en tono burlesco el anciano- de haberlo sabido hubiera preparado algo.

- Ya basta – Zuko se desesperaba- dinos lo que sabes, o si no…

- O si no qué – Reto el anciano-

Katara creó una imponente cuchilla de agua y la acerco al cuello del anciano. Este trago saliva, pero le basto una mirada al resto de los chicos para tranquilizarse.

- Me mataran? – el anciano parecía extremadamente calmado- a mi? Un anciano que no ha querido revelar un secreto? Ustedes ni siquiera se atrevieron a matar a el gran Ozai…ninguno tiene las agallas para atravesar mi cuello – la sonrisa en su cara era burlona, casi macabra –

Las canas caían sobre los ojos del anciano, su mirada se clavo en Katara, la maestra agua mantuvo la cuchilla sobre su cuello; pero era un viejo, no podía hacerle nada y era verdad, no se atrevería a matarlo. Katara deshizo la cuchilla.

Todos deshicieron las posiciones de batalla.

- Te dejaremos ahí en lo que decidimos que hacer – dijo Aang mientras todos se alejaban, el anciano seguía atrapado en la trampa de tierra-.

Se alejaron un poco del anciano, en parte para platicar sin problemas y en parte para alejarse de ese horrible hombre.

- Que vamos a hacer? – Pregunto Sokka- este tipo no parece que pueda cooperar.

- El tiene que hablar – dijo Zuko con tono sombrío- debe hacerlo.

- Lo mejor será tratar de convencerlo – insistió Aang –

- ¿Tienes idea de cuánto tiempo llevaría eso?– Zuko estaba al borde de la desesperación-.

- Cinco minutos – interrumpió Mai con un tono un tanto misterioso mientras recibía las miradas de todos-

- En serio no se necesita más – le siguió Ty lee con su típico tono – el tipo es menos rudo de lo que parece, siempre lo son…

- ¿Siempre? – Dijo Katara-

- Cinco minutos a solas con nosotras dos y el tipo cantara – insistió Mai bastante serena- no le haremos nada malo, lo prometo.

Todos se miraron desconcertados, las miradas terminaron en Zuko.

- Si tu lo dices – dijo él- pero no es nada…malvado ¿o sí?

- Claro que no – le respondió Mai-

- Nada malvado – Dijo Suki señalando a Ty lee, como si fuera una advertencia que hiciera seguido-

- Haam… ¿Cuándo he hecho algo malvado? – respondió la circense, hubo un pequeño silencio- ok, no contestes a eso…

- Esta bien, pero si se sobrepasan… – advirtió Aang-

- No pasara – con esto Mai terminó con la conversación-

Toph libero al anciano, Ty lee lo ato y ella y Mai lo llevaron dentro de la casa.

- ¿Están seguros de que es buena idea? – Pregunto escéptica Katara-.

- Ellas ya no son lo que solían ser, si dicen que estará bien, entonces lo estará – prometió Zuko-

- Es cierto – lo apoyo Suki- es difícil hallar gente tan confiable.

Dentro de la casa el ambiente era tenso.

- ¿Por qué hacen esto? no importa lo que hagan, sé que no se atreverán a matarme - dijo el anciano desde una silla, permanecía atado-

- Igual podemos lisiarte de por vida – replico Mai con un tono despreocupado-

- No se atreverían y a mi edad, de por vida no es mucho – replico-

- Pasemos a otra cosa – interrumpió Ty lee- primero hay que saber si estas enterado de lo que nosotras buscamos, si no, pues ni por que esforzarnos. ¿Sabes donde está la reina Ursa?

- Jajaja – la risa del viejo era intimidante, pero delatadora-

- Lo sabe – intuyo Mai- entonces no podremos soltarlo.

- ¿Disculpa? – Pregunto extrañado el anciano-

- Tu no tienes ni la menor idea de por qué hacemos esta búsqueda ¿cierto? – Pregunto Mai mientras le daba la espalda- Zuko es tan joven, este año ha sido difícil, demasiado difícil para él…

La mirada del anciano cambio un poco…

- Pero si encontramos a la reina… - siguió Ty lee acercándose a él - él se liberaría de mucha presiones…

- Como prometida de su majestad no puedo permitir que algo como eso pase – Mai volteo hacia el viejo- pero, tampoco podemos dejar rastros de que nosotras te matamos, así que…

- Esto debe parecer un interrogatorio real – termino Ty lee-

- Pu- pueden tratar de asustarme, pero no lo lograran – dijo el anciano nerviosamente- ustedes están con los chicos buenos, ustedes no matan.

Solo recibió la sonrisa de las chicas.

- No, no me engañaran – prosiguió- esto no es sobre ustedes, es sobre el régimen, sobre quienes realmente tienen razón, sobre lealtad…

- ¿Lealtad? – dijo Ty lee ladeando su cabeza-

- Creo que hablas con las personas equivocadas – siguió Mai-. No te preocupes, no te dolerá…

Ty lee le libero el brazo derecho al viejo, lo golpeo un par de veces y lo dejo sin la movilidad. Mai le acerco un cuchillo y le hizo una pequeña cortada, nada grave. El anciano veía como salían las pequeñas gotas de sangre, pero no sentía nada… ahora solo había miedo en sus ojos.

La chicas le vendaron los ojos, lo liberaron y Ty lee le inmovilizo, ya no sentía nada.

- Bueno, empecemos – dijo Mai mientras guardaba sus cuchillos y se acercaba al viejo –

Ty lee camino hacia el comedor y recogió un poco de la fruta podrida que había. Arrojo un melón al piso, se estrello, el viejo escucho este sonido y se estremeció.

- Ahí va tu brazo – anuncio Mai-

Soltaron una piña. El viejo estaba sudando.

- Tu pierna – prosiguió la chica-

- Quieres que continuemos? – pregunto Ty lee –

- HAAA… ustedes mienten… solo tratan de asustarme! – el viejo hablaba con miedo y desesperación-

Un par de naranjas cayeron al piso.

- Esta bien!, esta bien! Hablare! – exclamo el viejo-

- ¿Y eso qué? – dijo Mai- ya te dije que no me interesa, no quiero saber nada de la reina mintió la chica mientras volteaba a ver a Ty lee, ya lo tenían -

- Por favor, se los suplico! – el viejo siguió insistiendo- yo no sé nada! Quien lo sabe es…

El viejo pronuncio un nombre que era familiar, las chicas se dieron cuenta de que no sería fácil.

El avatar y sus amigos vieron como las dos chicas salieron de la casa junto con el anciano intacto, excepto por un pequeño rasguño en el brazo. Las chicas le advirtieron que no contara a nadie lo sugerido. El viejo acepto sin protestar.

- Y bien…¿dónde está? – Zuko fue el primero en preguntar-.