Disclaimer: Avatar: The last airbender y todos sus personajes no me pertenecen, yo sólo me divierto inventado formas de matarlos.
- Tu frente está caliente – dijo el príncipe mientras ponía su mano sobre la frente de su madre-
- Debo tener fiebre- dijo la reina- tenia un poco en la mañana, pero no es nada.
- Iré por algo de medicina – dijo el príncipe tratando de incorporarse-
La reina no soltó su mano.
- No es nada – aseguro la reina- en serio, solo quédate un poco mas.
El príncipe miro a su madre un momento y volvió a arrodillarse junto a ella.
- Esta bien – dijo al fin – continua…
9º Relato: Encuentro
Al día siguiente se anuncio la boda, hubo bombo y platillo. Hacia mucho que la nación del fuego no recibía buenas noticias y la boda de su rey era algo que mucha gente esperaba. Los reyes de otras naciones estuvieron invitados y se manejo con gran cautela la huida de la princesa, no mas de un círculo pequeño lo sabía y claro, los guardias y generales que se encomendaron para buscarla. La boda se anuncio para un mes de plazo, lo suficiente para no levantar sospechas.
Caminando o corriendo, hurtando y escondiéndose en trenes y barcos, mas o menos se duraría un mes desde el polo norte hasta la capital de la nación del fuego; pero hablaban de Azula, seguro seria menos.
Todos se quedaron en palacio, pero el bullicio no fue suficiente para que Zuko se sintiera mejor, la duda lo consumía.
Zuko estaba en el salón principal del castillo, faltaba una semana para el gran día, los sirvientes caminaban de un lado a otro trayendo telas y sacando cuadros. Miraba el señor del fuego hacia el horizonte, por la ventana, pensaba sobre lo que seria de su vida, sobre lo que ya había sido.
- Zuko - llamo Mai
- Zuko…- llamo de nuevo
- ¡Zuko! – una tercera vez.
- ¿Que pasa? – contesto.
Mai lo miraba un tanto molesta, cambio su actitud y siguió con voz serena.
- Ty lee y yo iremos a buscar vestidos – dijo Mai- la mejor mano de obra esta en las islas del oeste.
- Ham, esta bien, vayan con cuidado – dijo Zuko aun un poco distraído-
- Si, después de eso probablemente nos demos un tur por todo el reino tierra, vagaremos sin escolta de un polo a otro – dijo la chica con tono sarcástico-
- Suena bien – dijo Zuko mientras su vista iba y venia junto con todas las cosas.
Mai tomo la cara de Zuko con su mano y la movió para que la mirara.
- No estas escuchando. ¿Que te pasa? – dijo muy seriamente-
- Nada ¿por que crees que me pasa algo? – respondió él
- Por que nos casaremos en una semana y tu pareces haber perdido toda tu capacidad de concentración – dijo Mai molesta- prácticamente yo he llevado toda la planeacion. ¿Qué es lo que pasa?
- Nada, ya te lo dije – Zuko estaba alterado – es solo que las cosas cambian muy bruscamente, siento como si debiera fingir felicidad cuando en realidad solo estoy esperando que alguien me dispare desde la espalda. Yo…Nunca pude vencerla…
Ambos se mostraron afligidos.
- Pero nunca la enfrentamos juntos – dijo Mai mientras lo abrazaba- todos están para ayudarte, Azula no tiene a nadie, ella sola no es tan fuerte.
- Gracias – dijo Zuko mientras le correspondía el abrazo- entonces, irán a buscar vestidos? Es peligroso que dejen el palacio y mas si solo van ustedes dos, tal vez si alguien mas las acompaña.
- Sabes bien que es tradición que tu no veas el vestido – dijo Mai- aunque no es una tradición que yo entienda mucho.
- Me refería a alguna de las demás chicas- a Zuko lo desestresaria mucho si Katara dejara el palacio-
- No, así esta bien, en serio, solo.. iremos de compras será sencillo y rápido, volveremos lo mas pronto posible – el tono era sereno, pero Mai bajo la mirada, era raro, por lo regular lo veía a los ojos-
- Pasa algo? – Pregunto Zuko-
Mai lo miro un instante, dudo un momento, tomo las dos manos de Zuko y le dijo en voz baja.
- Azula escapo de la mejor prisión que le pudieron construir, sabemos que ya no esta loca y el avatar dejo muy en claro que la técnica que uso con Ozai es algo…especial – Mai hizo una pausa-
La mirada de Zuko se torno de confusión.
- Cuando atrapen a Azula y ella, simplemente…sabemos que hará tantas cosas locas y malas como pueda, tratara de matarnos, pero es imposible que nos gane a todos; así que, cuando la atrapen – Mai alzo la mirada, su gesto aun era de preocupación- ¿la van a…?
No termino la pregunta cuando noto a Zuko enfadado.
- ¿Que? – pregunto ella mientras Zuko le soltaba las mano-
- Es que aun no entiendo como es que AUN se preocupan por ella – dijo Zuko – digo, ustedes la traicionaron y ella probablemente esta tratando de matarlas
- Es tu hermana – dijo Mai en voz baja-
- ¿Cuándo te has preocupado tu por tu hermano? – dijo Zuko también en voz baja-
Sus palabras la golpearon.
- Sabes que tengo razón, ella ya no es lo que solía ser, si es que alguna vez hubo la posibilidad de salvarla, ahora ya no la hay – siguió Zuko mientras trataba de acercarse a la chica- pero, aun no esta dentro de nuestras política matar a nadie, encontraremos como detenerla, en serio.
Zuko volvió a tomar las manos de Mai y las beso con ternura.
- Lo se, y lo entiendo – dijo al fin Mai – es solo, que no puedo creer que en verdad este pasando esto.
Mai lo abrazo y se despidieron. Mai salio del palacio, llamo a su escolta, se dirigieron hacia el muelle y subieron a un barco donde Ty lee ya la esperaba. Las dos se vieron, dejaron a la escolta en cubierta y entraron al camarote a solas.
- ¿Y bien? ¿Que fue lo que dijo? – pregunto Ty lee-
- No pude decirle nada- respondió Mai un tanto desilusionada- el cree que vamos a comprar ropa.
- No es una buena idea, lo se- dijo Ty lee nerviosamente-
- Vieron a alguien muy parecida a Azula robar un barco en las costas del reino tierra y justo entonces recibimos esto – dijo Mai mientras sacaba de su manga una carta y la arrojaba molesta a la cama - no creo que mala idea le quede siquiera corto a lo que estamos haciendo.
- Una carta anónima que dice que vayamos las dos solas a la isla favorita de Azula en oeste – dijo Ty lee mientras se sentaba sobre la cama- ¿crees que sea de Azula?
- Parece su letra- dijo Mai- y tiene sentido que nos llame, somos las únicas que lo pensaríamos para matarla.
- Puede querer tratar de convencernos o puede ser una trampa, o las dos juntas – dijo Ty lee nerviosa-
- Sea lo que sea – dijo Mai – creo que será algo que haremos solas.
Ambas se miraron y asintieron.
- Se que Zuko nunca me lo perdonara- dijo Mai –
- No es como si el nunca hiciera este tipo de cosas – trato de tranquilizarla Ty lee-
Oscurecía sobre el barco. El capitán en cubierta toco la puerta del camarote, pero no obtuvo respuesta, después de insistir un rato la abrió. El camarote estaba vació. Las buscaron por todo el barco, pero no estaban, también faltaba un bote.
Aun era de noche cuando un pequeño bote encallo en una isla del oeste de la nación del fuego, parecía un pequeño pueblo, pero estaba repleto de mercaderes y de todas las casas parecía salir música y luz. Del bote bajaron dos túnicas largas y pesadas. Caminaron por la orilla del muelle, por el malecón, pasaron la zona donde las casa tenían mas luz y se adentraron por los callejones escondidos, entraron al restaurante que parecía mas obscuro y menos concurrido.
Se sentaron en una mesa cualquiera y esperaron.
La vela en el candil de la mesa llevaba como la mitad cuando una tercera encapuchada se sentó en el asiento vació de la mesa.
Ty lee y Mai se asustaron un poco, la princesa lucia un poco desarreglada, un tanto despeinada y la ropa se veía maltratada, pero su mirada aun era altiva y al menos su piel estaba completamente limpia. Esperaban una amenaza o un reproche, incluso un rayo desde la espalda, pero las palabras de Azula eran casi tan desconcertantes como la extraña sonrisa que mostró al verlas.
- Que bueno que las encuentro al fin – dijo Azula sentándose a la mesa- no se que ha ocurrido mientras me ausente, pero hay que hacer algo y rápido.
- Hacer algo? – dijo Mai con incredulidad – te refieres a nosotras tres?
- ¿Y a quien mas? – le respondió Azula como un regaño- este ridículo régimen que ha puesto mi hermano es mas que despreciable. Mi padre ha sido un inútil al permitir que esto pase.
Ty lee la miraba con desconcierto.
- Azula…- dijo con miedo la circense- ¿te sientes bien?
- Claro que no! – dijo la princesa con altanería- me han encerrado por no se cuanto tiempo, justo cuando yo iba a ser coronada reina – iba subiendo la voz- no lo recuerdan ustedes estaban ahí…
La mirada de la princesa se perdía en el horizonte, comenzó a parpadear con fuerza y su mano sobre su cabeza.
- ¿O no? – Azula arrastraba las palabras.
Paso un mesero con la charola llena de pequeños vasos, la princesa estiro su mano sin ver y tomo uno, lo sorbió en una sola empinada. El mesero se molesto, estaba a punto de reprocharle cuando Mai le estiro una bolsa con monedas.
- Deje la charola – dijo Mai-
El mesero obedeció.
- Bueno – dijo Azula- ¿que ha pasado? ¿Por qué Zuko es rey?
- Lo, lo importante es que te encontramos – dijo Ty lee con un extraño nerviosismo feliz – sabemos a donde podemos ir.
Mai la miro para cuestionarla, pero Ty lee le respondió con los ojos que le siguiera la corriente.
- Será mejor darnos prisa- dijo Ty lee mientras se levantaba nerviosa del asiento-
- Si tienes razón – dijo Azula mientras la seguía con esa extraña sonrisa desconcertante-
Las tres se pusieron de pie y caminaron hacia la puerta. Ty lee, Mai y Azula al final.
Ty lee camino un poco mas rápido hacia la puerta, estaba ansiosa por salir de ahí. Su amiga seguía loca, aun no podían juzgarla, aun era libre de las culpas, en ese estado nadie seria capaz de matarla.
Escucho un ruido detrás suyo. Volteo la vista, Azula estaba en el piso con un cuchillo en la mano y la túnica en el brazo izquierdo de Mai estaba rasgada.
- Te has vuelto mas rápida- dijo Azula desde el suelo- se levanto con un movimiento rápido mientras dejaba salir un poco de fuego para hacer retroceder a las chicas.
- Y tu siempre tratando de atacar desde la espalda – dijo Mai mientras saltaba hasta una de las mesas mas lejanas-
De repente se vieron las tres solas en el restaurante.
- Le pagaste al dueño para que lo dejara solo? – pregunto Mai con su indiferente tono-
- Compre este lugar en la mañana- respondió Azula con altanería- fue una buena idea.
Ty lee miraba con incredulidad.
- ¿Que? – Azula hablaba burlonamente - ¿a poco me creíste?
Ty lee tenia los ojos llenos de lágrimas cuando se lanzo a atacarla.
- Recuerdo perfectamente lo que me hicieron – gritaba Azula mientras evadia los golpes de Ty lee- ustedes fueron tontas al creerme, al venir aquí!
- ¡Tu eres la tonta! – dijo Mai mientras lanzaba un cuchillo – deberías parar o ni siquiera nosotras podremos abogar por ti.
- ¿Abogar? – pregunto Azula mientras se levantaba del piso; el ultimo cuchillo la había hecho perder un poco el equilibrio- yo jamás les he importado, ¡no son mas que unas hipócritas!
- ¡Nuestra preocupación es genuina! – grito Ty lee, pero una bola de fuego control la obligo a alejarse un poco-
- Para ustedes no soy mas que una salida fácil – dijo Azula- si yo soy la mala ustedes tienen una excusa para justificarse, la única razón por la que me tratan de proteger es por que ustedes estuvieron de acuerdo en mucho de lo que hice, si me declaran mala… a ustedes también!
- Nosotras no somos como tu – dijo Mai con rencor-
- ¿A no? – dijo la princesa- odian a sus familias tanto como yo y aparentemente también persiguen el poder – Azula volteo a ver a Mai con mas rencor del que esperaba-
- Entonces ya lo sabes – dijo Mai sarcásticamente-
Azula lanzo una bola de fuego justo hacia ella, Mai la esquivo mientras lanzaba sus dagas. Tan solo detuvieron la capa de Azula, pero ella se libero y corrió hacia donde estaba Ty lee. La acróbata salto, pero Azula le arrojo las sillas y mesas para desequilibrarla. Lo logro, Ty lee callo al piso, Azula estaba a un movimiento de calcinarla. Mai se apresuro y lanzo un cuchillo, justo en ese momento la vista le fallo un poco, sintió un paso mas pesado que el anterior, un breve mareo, el cuchillo no acerto en la manga de la princesa, en cambio le dejo una herida en el rostro. Su hermoso rostro, ahora sangraba. Azula levanto la cabeza y tentó su mejilla que sangraba. Grito mientras lanzaba una gran bola de fuego hacia Mai, la chica a penas pudo reaccionar, cayo de espaldas, herida en el piso.
Azula se acerco y la levanto con un brazo.
- Dame una sola razón para no matarte – susurro Azula-
- Ursa – gimió Ty lee desde el otro extremo de la habitación- esta viva…
Azula volteo lentamente su cabeza hacia ella.
Mientes- aseguro Azula-
- Zuko la ha estado buscando – dijo Mai con dificultad- Si nos matas, ten por seguro que Zuko dejara de buscarla y se dedicara solo a ti.
Azula la arrojo al suelo con desprecio.
- Tuvieron suerte – dijo Azula- la próxima vez no la tendrán.
Azula salio despacio del lugar.
Las dos chicas se pusieron de pie con dificultad, a penas estaban recobrando el aliento cuando sintieron como las llamas comenzaban a consumirlo todo. A penas lograron salir de ahí.
- ¿No es verdad cierto? – pregunto Ty lee con tono triste-
Estaban las dos en un pequeño bote, sus heridas estaban vendadas, salía el sol en el horizonte, para el siguiente atardecer ya estarían en la capital de la nación del fuego.
- Nosotras no somos iguales a ella – prosiguió Ty lee-.
- No, no lo somos – Respondió Mai-
- Pero, si odiamos a nuestras familias y muchas de las cosas malas, pues… si estuvimos de acuerdo – dijo Ty lee con nerviosismo – aun ahora… cuando recuerdo el sitio de Ba Sing Seng, me parece algo divertido.
- ¿Lo harías ahora? – dijo Mai-.
- No – le respondió Ty lee – ahora ya no estaría bien.
- Esa es la diferencia – dijo Mai – nosotras pudimos cambiar, podemos vivir bajo nuevas reglas, ella no, solo quiere que todo se haga como ella quiere.
- También es mentira que odia a su familia – dijo Ty lee- si de verdad la odiara, no la habríamos podido detener con lo de Ursa.
- Su problema es que nadie la quiere – la voz de Mai se oía segura- ahora ya nadie la perdonara.
- ¿Tu crees que Zuko te perdone? – pregunto Ty lee-
- Claro, el me ama – contesto Mai mientras volteaba a ver el cielo-
- Que suerte – le contesto Ty lee con una sonrisa- seguro los demás también nos perdonaran.
- ¿Y ahora? ¿Qué crees? – dijo Mai- ¿si Ursa la hubiera querido habría sido diferente?
Ty lee pensó por un momento, un suspiro y contesto.
- No – dijo muy segura de si misma – no puedo seguir justificándola, no importa si su madre fue horrible, apuesto a que hay madres peores y no todas crean mounstros.
- Crees que yo seria una buena madre? – pregunto Mai repentinamente-
Recibió una cara de sorpresa de Ty lee.
- Ni siquiera puedo cuidar a mi hermanito – dijo Mai sin quitar su vista del cielo – no… no esta bien que no lo quiera verdad?
- Mai… – le contesto Ty lee con ternura- no solo por eso se convertirá en un maniaco y si, claro que serás una buena madre.
- Cuando vuelva, haré algo diferente – dijo Mai con su tono sereno – tal vez, no lo quiero ahora, pero con algo de paciencia, podría ser diferente…
Ty lee sonrió con franqueza.
Todavía faltaba algo de tiempo para que divisaran Tierra, aunque seguramente Azula encontraría una forma mas rápida de llegar.
