Bueno, pensaba subir este capítulo hoy en la tarde, pero se me fue la conexión a Internet así que tuve que esperar a que volviera. Lamento la tardanza pero, como mencioné antes, ya comenzaron las clases en la U por lo que dispongo de menos tiempo. Aun así, me alegró mucho saber que desean que continúe con esta historia, por lo que hice todo lo posible por tener un tiempo para seguir escribiendo…y funcionó ;) Gracias a mis lectores invisibles (que espero que se animen a aparecer y me digan lo que piensan de este capítulo) y muchas gracias a las personas que me dejaron review, lo aprecio mucho^^ y gracias por el apoyo que mostraron. Creo que contesté todos los reviews el sábado y no sé si 5 reviews por un capitulo sea bastante, pero para mí sí lo fue =) Aun asi, espero conseguir esta vez mas que 5 reviews con este capítulo xD

Por otra parte, aquí habrá un encuentro entre dos personas (ustedes ya se podrán imaginar a quienes me refiero, pero lo dejaré así) y era algo que ya tenía hecho en mi cabeza desde que pensé en esta historia. Primero estaba insegura de la situación en que esto sucedería, pero después me convencí de que era lo mejor. Si ahora no saben lo que quiero decir con el título de este capítulo, lo sabrán a medida que vayan leyendo. Espero que disfruten la lectura tanto como yo disfruté escribirla. Tengo unas cosas más que agregar, pero lo haré al final ;) Ahora los dejo leer.

OooooooooooOooooo

Un encuentro no oficial

El viernes por la mañana, Ginny y Luna habían acordado reunirse en el centro de Londres para hacer unas compras antes del día de la reunión. Luna ya la esperaba sentada en las afueras de un restaurante.

-¿Necesitas vestirte así siempre que vamos a Londres?- preguntó ella con aire distraído mientras señalaba su atuendo.

-Ya no puedo caminar como una persona normal por las calles, Luna- le explicó Ginny ajustándose la gorra que llevaba para ocultar su llamativo cabello pelirrojo- ¿Te imaginas si Rita Sketter aparece detrás de esa tienda?

-No creo que Rita camine por Londres muggle; por cierto, ajústate bien los lentes, se te están cayendo…

Ginny gruñó mientras hacía lo que le dijo su amiga.

-Pareces un chico- sonrió Luna.

-No era la impresión que quería causar, pero eso me basta- resopló Ginny. Ambas empezaron a caminar viendo los escaparates de las tiendas.

-¿Y exactamente qué necesitas comprar?

-Aparte de un vestido, debo comprar unas nuevas botas de Quidditch, un guante de guardián nuevo que me pidió Ron y un traje de gala para mi padre.

-Para esas cosas tendremos que ir al callejón Diagon- comentó Luna entrando de improviso a una tienda. Ginny ya estaba acostumbrada a que su amiga siempre hiciera eso sin avisarle, por lo que solo meneó la cabeza mientras la seguía.

-Lo haremos después de encontrar nuestros vestidos… ¿Cuál es el que te llamó la atención?- preguntó observando a Luna escoger uno de las perchas.

-¿Qué te parece este?- dijo mostrándole uno de color amarillo, rojo y verde. El modelo del vestido no era tan malo…pero los colores lo hacían ver demasiado excéntrico.

Ginny hizo una mueca.

-No creo que sea el indicado para una ceremonia.

-Mmm, creo que tienes razón- contestó devolviendo el vestido a su lugar- ¿Y qué te parece este?- dijo sacando otro.

-Demasiado pomposito - se rió Ginny.

-¿Buscamos en otra tienda?

Ella asintió.

Caminaron por más de una hora sin haber comprado absolutamente nada, pero ambas parecían ni darse cuenta del tiempo que había transcurrido. Volvieron a entrar a una tienda, más grande que las anteriores que habían visitado, y se pusieron de inmediato a observar las ropas.

-Me gusta esta chaqueta- dijo Ginny ubicándose frente a un espejo y observando cómo le quedaba.

-Disculpe, señor, pero esa ropa es solo para mujeres- dijo la voz de una asistente acercándose a ellas.

Luna no pudo evitar reírse al ver la mueca que hizo Ginny con los labios.

-Yo soy una mujer- respondió bajándose los lentes para que le viera el rostro.

La asistente se ruborizó al darse cuenta de su error.

-Lo siento mucho, señorita, no era mi intención incomodarla…

-No fue su culpa- intervino Luna- La culpa la tiene mi amiga por vestirse así, se nota que necesita con urgencia un cambio de look… ¿Podría ayudarnos a elegir algo para ella?

-Por supuesto- dijo de inmediato la mujer y las guió por otro lado de la tienda.

Llegaron hasta los vestidores y la asistente les pidió que la esperaran unos minutos. Por mientras, Luna siguió observando los trajes que había alrededor.

-Bien, esto es lo nuevo que nos ha llegado hoy - explicó la chica una vez regresó con una gran masa de ropa sobre sus brazos.

-¿Y por qué estas ropas no están colgadas en el escaparate principal?- preguntó Ginny cogiendo una bonita blusa del montón de ropa.

-Acaban de llegar hace unos minutos. Si quiere pude probárselos…yo le puedo seguir trayendo otros modelos si estos no le gustan- dijo un poco nerviosa. Ginny supuso que la pobre chica todavía trataba de enmendar el error que había cometido hace unos minutos.

-No se preocupe, primero me probaré estas- le sonrió, cogiendo el montón y entrando a un vestidor.

-¿Desea que le traiga algo también a usted?- escuchó otra vez la voz de la chica.

-De hecho, sí- contestó Luna- Bueno, mi amiga y yo hemos estado buscando un par de vestidos.

-¿Alguna ocasión en especial?

-Es una reunión de ex –alumnos. Una especie de ceremonia…

-Ok, ya entiendo.

-Pero que no sean vestidos excéntricos ni pomposos, a mi amiga no le gustan.

Ginny puso los ojos en blanco mientras se quitaba el gorro y los lentes.

Pasaron unos minutos más hasta que salió finalmente del vestidor con un nuevo conjunto de ropa.

-¿Qué tal me veo?- preguntó mirando a Luna, que estaba sentada frente a ella con una revista en la mano.

- ¡Te ves muy bien!- dijo levantando la mirada para observarla detenidamente, hasta que detuvo su vista en los pies- Creo que ese pantalón iría mucho mejor con unas botas…

-Yo también pensé lo mismo.

-Bien, pediremos que nos traigan algunos modelos de calzado.

Ginny ya no sabía cuántas veces había entrado y salido del vestidor, y mucho menos cuantos pantalones y camisetas ya se había probado.

-¿Sabes? Se suponía que solo habíamos venido a comprar un par de vestidos- comentó Ginny saliendo una vez mas del vestidor, lanzándole una falda en la cara a Luna.

- ¡Oh! ¡Esto esta hermoso!- exclamó ella cogiéndola con las manos- ¿Por qué no te la has probado?

-Pensé que te gustaría más a ti que a mí- contesto sentándose a su costado.

-Que bien me conoces- sonrió Luna mientras corría al vestidor a probárselo.

-Y también pruébate esto- Ginny le alcanzó una blusa por encima de la puerta.

-A este paso, compraremos más de lo que habíamos planeado- escuchó decir a Luna a través de la puerta.

-A este paso, compraremos todo menos lo que habíamos venido a buscar-aclaró Ginny.

- La asistente ya trajo los vestidos, puedes ir eligiendo alguno que te guste.

Ella los buscó a su alrededor y los encontró colgados cerca de una percha.

-¿Qué te parecen?- preguntó Luna- Me aseguré que ninguno fuera pomposito ni…

-¡Están geniales, Luna!- la interrumpió Ginny cogiendo uno de un tono esmeralda que llamó su atención.

-Bien, al parecer hice un buen trabajo,

Pasaron unos minutos más probándose los vestidos y recogiendo las prendas que iban a llevarse. Cuando finalmente salieron de la tienda dándole las gracias a la asistente que las había ayudado, ya llevaban más de ocho bolsas en la mano repleta de ropas.

-¿Podemos guardar estas bolsas en tu cartera? – preguntó Ginny un poco incómoda por el exceso de equipaje.

-Espérate a que lleguemos al Caldero Chorreante.

-Déjame acomodarme bien el gorro y los lentes.

Como era usual, el Caldero estaba lleno de gente que conversaba sentada en unas mesas. Para Ginny y Luna fue fácil escabullirse entre ellos antes de entrar al callejón Diagon.

-¿Y qué hacemos primero?- preguntó Luna mientras metía las bolsas mágicamente reducidas en su cartera.

-Primero vayamos a comprar el traje de gala a mi padre. Seguro encontramos uno perfecto para él en Madam Malkins.

Caminaron por las calles atestadas de magos hasta encontrar la tienda que buscaban. Cuando entraron, vieron en un rincón alejado a la dueña del lugar ayudando a un tipo con capucha a elegir un traje.

-Este traje quedaría perfecto para ti, querido-comentó la señora Malkins mostrándole uno.

- ¿No tiene uno en un tono un poco más oscuro?

-Claro, deja que mis ayudantes te busquen uno.

El tipo asintió mientras Madam Malkin mandaba a una de sus chicas a que le buscaran el traje.

-Buenos días ¿Puedo ayudarles en algo? -Pregunto la señora dirigiéndose a la entrada una vez que se dio cuenta de la presencia de las dos chicas.

-Sí, hemos venido a buscar un traje de gala para…

-Para la ceremonia en Hogwarts ¿cierto?- terminó la mujer con una sonrisa- Toda la semana he tenido clientes que han venido a comprase uno por aquí. ¿Puedo saber para quien es el traje?

-Para mi padre- contestó Ginny acomodándose bien los lentes.

- ¿Tiene las medidas de su padre?- Ginny asintió- Bien, acompáñenme por aquí.

Caminaron hacia la misma esquina donde estaba el otro comprador, pero un poco alejadas de él. Vieron a Madam Malkin buscar entre los estantes y escoger unos modelos.

-Aquí tienes, solo dime cual es el que eliges…

Ginny vio los trajes que la señora le pasó, y aunque no se veían mal, se notaba que eran de segunda mano. Sabía que su padre alguna vez había tenido que comprar uno de esos trajes y que el dinero en esos tiempos no bastaba para nada mejor, pero desde hace tiempo ella se había encargado de que eso cambiara, ella y sus hermanos. Todos tuvieron que pasar sus años de colegio estudiando con objetos de segunda mano, con varitas prestadas, con ropa regalada o usada, con libros desgastados, compartiendo escobas, etc. Todavía recordaba el baile de Navidad que hubo en Hogwarts por el torneo de los tres magos; ella aun estaba en tercero por lo que no le permitían ir, pero sus hermanos corrían con otra suerte. Sintió en especial tristeza por Ron al ver el traje de gala que le había mandado su madre: uno con bastantes volantes que parecía hecho en la era arcaica (citando exactamente las palabras de su hermano). Pero esos años ya habían terminado, así que a pesar de que su padre se quejara, le compraría lo mejor que hubiera en la tienda, sin importarle los galeones que costara.

-¿No tiene algo de mejor calidad?- le preguntó a Madam Malkin mientras le devolvía los trajes que le había ofrecido.

-¡Claro que los tengo! Pero… ¿segura que quieres comprarlos?- Ginny se dio cuenta que la dueña del lugar miraba su atuendo. Bueno, quizá la polera y el buzo que traía puesto estuvieran un poco desgastados, y quizá todo el conjunto que llevaba la hiciera ver como alguien pobre de lo que no era en realidad, pero no pudo evitar fruncir el ceño detrás de los lentes: si esa señora supiera quién era…

-Estoy completamente segura- dijo tratando de no sonar molesta por su comentario.

-Está bien, te traeré otros- contestó no muy convencida por la respuesta de Ginny.

Madam Malkin regresó unos segundos después con nuevos trajes y Ginny se dispuso a elegir uno.

-¿Estás bien?- le preguntó Luna - No dejes que te moleste lo que dijo, ella no sabe que…

-Sí, lo sé- respondió con hastío- pero aun así, eso no hace que olvide los malos recuerdos sobre las necesidades que solía tener mi familia…

-Debió ser muy duro ser pobre- comentó Luna con aire distraído mientras le ayudaba a elegir un traje-Estar rodeada de 6 hermanos y tener que usar sus túnicas para el colegio, además de ser la única mujer…

Ginny solo asintió. Ya estaba acostumbrada desde hace años a los comentarios tan directos de su amiga, pero aun así se sentía un poco incómoda con algunos de ellos; incluso los gemelos habían sentido lo mismo y eso que ellos son los que nunca sienten vergüenza por nada. Se quedaron en silencio un rato y Ginny lo aprovechó para concentrase en elegir un traje.

Unos minutos después, vieron como el tipo con capucha le pagaba a Madam Malkin mientras se llevaba el traje que acababa de comprar. La campanilla de la tienda sonó cuando salió por la puerta.

-¿Ya tienen decidido lo que quieren llevarse?- preguntó la dueña acercándose nuevamente a ellas.

-Sí, nos llevaremos este traje.

Después de pagarle unos galeones, volvieron a salir al callejón Diagon, dejando a Madam Malkin sorprendida por el dinero que le habían dado.

-Bien, ahora solo nos queda pasar por la tienda de artículos de Quidditch…

-¿No podemos ir a comer primero?- sugirió Luna.

-Yo también lo desearía, pero solo falta una parada más…

-¿Te parece bien que nos encontremos en el Caldero Chorreante? Quiero aprovechar para comprar de paso unas nuevas plumas y después almorzamos allí.

-¿Por qué no me dijiste que querías comprar eso? Bueno, no importa, terminaremos más rápido si nos dividimos- Ginny se ajustó nuevamente la gorra y los lentes- ¿Todo está en su lugar?- le preguntó a Luna antes de que se fuera.

-Si a lo que te refieres es que si aun pareces un chico, pues sí- sonrió ella alejándose - Te veo luego.

Ginny dio media vuelta y tomó el camino contrario. Sabía que adonde se encaminaba, era el lugar más visitado por todos los compradores en el callejón Diagon, así que debía tener especial precaución en que nadie se diera cuenta de su disfraz. Al llegar a la tienda, vio los usuales posters de los equipos mundiales de la liga de Quiddicth. Se acercó a verlos detenidamente junto a una multitud que también se apiñaba a admirarlos. Una pequeña sonrisa se asomó a su rostro cuando vio que en uno de ellos aparecía ella sobre una escoba con el uniforme de las Holyhead Harpies. Costaba más de diez galeones ya que incluía un autógrafo suyo.

-¿Deseas comprarlo?- preguntó el dueño de la tienda, un señor ya entrado en edad se acercó a ella con una sonrisa amable.

-¿Por qué le has puesto un precio tan caro?

-Lo vale- dijo guiñándole un ojo-. Aunque no lo creas, hay gente que está dispuesta a pagar mucho más. Lo que les ofrezco es casi una burla…-con una breve inclinación de cabeza, el anciano le hizo una seña para que entrara a un apartado de la tienda, un poco más alejado del resto de clientes -¿Qué le puedo ofrecer hoy?

-Necesito unas botas nuevas- explicó Ginny observando las vitrinas.

-¿Para el juego del Domingo?

-Así es, las que tengo ya caducaron en el último partido.

-La felicito por la victoria del equipo. ¿Desea algo más?

-Sí, necesito también unos nuevos guantes de guardián; son para mi hermano.

El anciano asintió y se dispuso a traerle lo que había pedido. Mientras esperaba, Ginny siguió revisando las vitrinas. El señor Alphonse, que justamente también era el dueño de la tienda, era el único que sabía quién era la persona que se ocultaba tras los lentes. La verdad era que eso era de bastante ayuda; muchas veces Alphonse la había rescatado de ser descubierta cuando tenía que comprar nuevos artículos de Quidditch. También conocía a Ron, pero su hermano esta vez no había podido ir por un asunto de trabajo. Caminando de espaldas, distraída con sus propios pensamientos, chocó con alguien detrás de ella. La persona la sujetó por los hombros

-Lo siento, yo…

-Fíjate por dónde vas- respondió con voz brusca el hombre, soltándola de inmediato.

Ginny se dio la vuelta y se sorprendió un poco al ver que era el mismo tipo de la tienda de Madam Malkin. Fijó su mirada en su rostro, pero él también usaba unos lentes que le tapaban casi la mitad de la cara.

-Ya le pedí disculpas, así que no tiene por qué contestarme de esa manera- bufó ella alejándose unos pasos más de él.

-Solo le daba una advertencia…

-No necesito de ellas, y menos de una que venga de parte de un desconocido…

Él estuvo a puno de contestarle, pero fue interrumpido por la voz del señor Alphonse.

-Señorita, aquí tiene los guantes y las botas que me pidió. Si quiere puede probárselas para asegurarse de que le quedan.

-Gracias Alphonse- contestó Ginny dándole la espalda nuevamente a la persona delante de ella y sentándose en un taburete que le ofreció el anciano para probarse sus nuevas botas.

El tipo la siguió con la mirada mientras ella se sacaba las zapatillas que tenía puestas.

-¿Usted es una mujer?- preguntó un poco desconcertado.

-¿Tiene algún problema con eso?- contestó sin mirarlo- ¿O acaso no se dio cuenta de la voz para nada masculina que tengo?

-Pensé que podría ser un problema con su garganta- Ginny no le contestó- Como sea, no es importante. Tengo mejores cosas que hacer que averiguar por qué una chica se viste de esa manera.

Ginny trató de contar hasta diez para calmarse y no hechizar al hombre irrespetuoso que tenía enfrente, pero solo llegó hasta cinco antes de contestarle.

-Como usted dijo, no es importante. A mí tampoco me interesa saber el motivo por el que se oculta detrás de eso lentes…a no ser que le tenga miedo a su propio reflejo-murmuró en voz más baja. No sabía si él había escuchado lo último que dijo, pero al alzar la cabeza para mirarlo, pudo ver que una sonrisa se asomaba a su rostro.

-Podría decir lo mismo de usted- dijo arrodillándose delante de ella y observándola fijamente a través del cristal de sus oscuros lentes-Yo también desconozco el motivo por el que usted se oculta tras unos lentes y ese gorro…del cual se le está cayendo un mechón - dijo alzando una mano hacia ella y acomodando el pequeño mechón de cabello pelirrojo detrás de una oreja. Ginny sintió un cosquilleo cuando el tipo rozó con sus dedos la piel de su mejilla. Ella se alejó un poco de él, acomodándose la gorra sin tratar de parecer nerviosa por el reciente contacto, mientras veía que él retiraba rápidamente su mano y se volvía a poner de pie.

-Buenos tardes, señor. Qué bueno verlo de nuevo por aquí- intervino Alphonse cuando los dos se quedaron callados. Ginny se había olvidado completamente de la presencia del anciano. Al verle el rostro, vio que una expresión divertida marcaba sus viejas facciones.

-Hola, Alphonse – contestó el hombre aclarándose la garganta y apartando la vista de Ginny- Sí, acabo de regresar hace unos días a Inglaterra.

-Espero que su estadía aquí dure más tiempo.

-Lo pensaré. ¿Sabes si la escoba…?

-Por supuesto, me acaba de llegar esta mañana. Ahora se lo traigo.

Los dos volvieron a quedarse callados mientras Alphonse salía del apartado otra vez. Ginny se concentró en calzarse las botas mientras escuchaba los pasos del tipo a su alrededor. A veces podía sentir que fijaba su vista en ella, pero cuando por fin decidió alzar la mirada, sólo vio su espalda inclinada sobre un escaparate. Afortunadamente, Alphonse regresó a los dos minutos dejando caer sobre el mostrador un gran paquete en forma de escoba.

-¿Otra escoba nueva?- preguntó Ginny al verla.

-No cualquier escoba- sonrió el anciano mientras habría un poco el paquete. Ginny se levantó para poder mirar mejor y casi se cae sobre el taburete al ver qué clase de escoba era.

-¡Es una Saeta Fénix nivel elite!- exclamó tapándose la boca con las manos y acercándose para verla detenidamente.

-Shhh, señorita, no suba la voz. Todavía esta escoba no ha salido al mercado en algunos países- le advirtió el anciano saliendo nuevamente del apartado para verificar que nadie la hubiera escuchado. Cuando regresó, sonreía con alivio.

-Lo siento, Alphonse, pero es que… ¡No lo puedo creer!- dijo tratando de bajar la voz, que aun para ella se escuchaba bastante emocionada- ¿Por qué no me dijiste que tenias una?

-Porque no tenía una hasta hoy en la mañana-explicó- . Solo tengo esta. Son muy caras, por lo que el resto de ellas llegarán recién en dos semanas…

-¿Cuánto están?

-500 galeones cada una.

Ginny se sorprendió por el precio, pero por lo que había escuchado de ese modelo, valía cada uno de los galeones que se pagara por ella. La selección de Perú en América del Sur ya había hecho un pedido de esas escobas para todo su equipo. No podía esperar por mostrársela a sus hermanos, y en especial a Ron. Sabía que había gastado mucho dinero ese día, pero la mayoría había sido dinero muggle. Aun así, era imposible que ella levara 500 galeones en un bolsillo, por lo que solo tendría que darle permiso a Alphonse para que cogiera esa cantidad de dinero de su cámara de Gringotts.

-Me lo llevo- dijo con voz decidida, pero se volteó a ver al hombre con capucha al darse cuenta que él también había dicho las mismas palabras junto con ella-¿Qué has dicho?

-Al parecer lo mismo que tú- respondió él sin mirarla- Nunca había conocido a una mujer que se entusiasmara tanto por una escoba…

-¿Qué quieres decir?

-La mayoría de ellas no les interesa el Quidditch.

-Pues déjame decirte que estás hablando con una de las más grandes fanáticas de Quidditch- comentó Alphonse guiñándole un ojo a Ginny.

-Es algo poco común en una chica…

-No sé qué clase de chicas has conocido, y tampoco me interesa saberlo- contestó Ginny con enojo, haciendo que el hombre por fin se volteara a mirarla de nuevo- pero te aseguro que la que tienes al frente puede ganarle un partido a todo un equipo de hombres…

-Entonces eres una gran excepción del mundo común.

-Soy única en tu mundo común- sentenció Ginny en tono mordaz.

Era más que obvio que a pesar de los lentes, ella le estaba lanzando una mirada asesina al hombre, pero este o no se dio cuenta, o prefirió no decir nada al respecto. Volteó la cabeza para dirigirse nuevamente a Alphonse.

-Bueno, envuelve el paquete. Me lo llevó.

- ¡No! Yo también lo pedí, así que no puedes llevártelo- se quejó Ginny.

-Lo pedimos al mismo tiempo- la corrigió.

-Si fueras un caballero, me dejarías llevármela.

-Yo soy un caballero- Ginny soltó un bufido- Además, ¿No estarás mintiendo? 500 galeones es demasiado dinero para una persona…-dijo observando la ropa que tenia puesta.

Ginny sintió el calor en sus mejillas a causa de la ira que creció en esos momentos.

-¡Pues sí tengo 500 galeones, y no me quedaré pobre por gastarlos!

-No era lo que quería decir…

-Pues parecía todo lo contrario…

-Pues me malinterpretaste…

-¿Ah sí?

- ¡Sí! ¿Siempre es tan testaruda?

- ¿Y usted es siempre tan irrespetuoso?

-¡Basta!- exclamó Alphonse antes de que el hombre contestara. Los dos se lanzaron una última mirada antes de fijarla nuevamente en el anciano. Él no parecía enfadado, y Ginny estaba segura que había detectado esa expresión divertida nuevamente en su rostro- Señorita, sabe que yo nunca le niego nada, y usted es una de mis clientes más queridas de aquí, pero el señor aquí presente ya había reservado en especial esta escoba.

-Te pagaré 600 galeones por ella- le ofreció Ginny. Por el rabillo del ojo, vio que el hombre se había quedado sorprendido por su respuesta.

-Ya se lo dije, no puedo vendérsela- contestó el anciano con cara de disculpa- Pero puede comprarla en dos semanas…

-Pero Alphonse…sabes que el próximo domingo yo…

-Lo siento, Gi…señorita- se corrigió a tiempo, bajando la cabeza para no ver la expresión de Ginny- Si quiere comprarla, tiene que negociar con el caballero…

Un incómodo silencio se hizo presente durante esos minutos.

-No te preocupes, Al- contestó finalmente ella con cariño, sabiendo que el anciano no tenía la culpa de no poder entregarle la escoba- El domingo seguiré montando mi escoba favorita. Nunca me ha fallado…

-Si quiere, puede reservar una desde ahora…

-No es necesario- lo cortó Ginny sentándose en el taburete para sacarse las botas y ponerse sus zapatillas - En realidad no necesito una escoba nueva- se encogió de hombros mientras se amarraba los cordones- Ya veré si me animo a comprar una de esas en dos semanas- se levantó nuevamente y sacó el dinero por las botas y los guantes. Se acercó al mostrador y le pagó el dinero a Alphonse. Este le ofreció una bolsa para llevarlos- Gracias, Al, bueno, espero verte de nuevo. Adiós- le dio un beso en la mejilla y salió del apartado sin dirigirle una mirada al desconocido.

Cuando estuvo fuera de la tienda, soltó un gran suspiro. El día lo había empezado con el pie derecho y parecía que ahora lo estaba terminado con el izquierdo. Meneó la cabeza; no se iba a molestar por una escoba…aunque fuera la mejor que había en todo el mundo. Volvió a menear la cabeza quitándose ese pensamiento. La barredora que tenía era una muy buena y gracias a ella habían ganado varios campeonatos, así que todo estaba bien. En el fondo, sabía que la escoba era lo menos que la molestaba; había sido más el comportamiento de ese hombre lo que había hecho que casi perdiera toda la paciencia que tenía. Bueno, aun le quedaba toda una tarde, y no iba dejar que un idiota le amargara el resto de ella, así que empezó a caminar de vuelta al Caldero Chorreante.

Pero no llevaba más de dos minutos caminado cuando sintió que alguien la seguía. Soltó otro suspiro al pensar que podría ser un periodista; quizá alguien se había dado cuenta quien era cuando fue a la tienda de Quiddicth. Cuando pasó por la ventanilla de un escaparate, vio por el rabillo del ojo el reflejo de la persona que estaba detrás de ella. Puso los ojos en blanco al darse cuenta quien era.

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-¿No tiene nada mejor que hacer que estarme siguiendo?- preguntó en voz cortante, sabiendo que la había escuchado.

-No la estoy siguiendo- se defendió él – Me dirijo al Caldero Chorreante y creo no equivocarme al decir que esta es la única ruta hacia ese lugar.

-Pues que inteligente- contestó la mujer con sarcasmo.

Harry prefirió no contestar. Sabía que el encuentro con esa chica en la Tienda de Quiddicth no podía denominarse como algo memorable, pero se había sorprendido por la actitud que mostraba. El no le había hecho nada…solo dejarla con las ansias de tener la mejor escoba del mundo, y quizá algunos comentarios que no pudo evitar decir, pero no pensó que ella reaccionaria de tal manera. Aunque tampoco le importara mucho lo que la gente opinara de él, había visto que Alphonse le tenía mucho cariño a esa muchacha, y él sabía que el anciano no le daba su confianza a cualquiera, así que algo de especial debió haber visto en ella, y no pudo negar que él también se había dado cuenta de eso.

-Oye- dijo después de un rato de silencio- No quiero que pienses que soy un machista o algo parecido…

- ¿Por tu comentario sobre que las mujeres no juegan Quiddicth? No, claro que no. No hay motivo alguno para pensar que eres un machista…-contestó sin dejar el sarcasmo.

-Yo no dije eso- la contradijo Harry alcanzándole el paso y ubicándose a su costado- Solo dije que la mayoría de mujeres que conozco no les gusta el Quiddicth- aclaró recordando que varias de ellas ni siquiera sabían que era una bludger. Al menos Hermione lo sabía, pero no tenía el menor interés en seguir indagando qué interesante le veía al Quiddicth. Para ella, lo único interesante en el mundo era la fisionomía de los cadáveres.

-Pues que mujeres tan aburridas has conocido- comentó ella con indiferencia.

-La mayoría de ellas, sí. Supongo que tienes razón.

Espero a que la chica volviera a hablar, pero no parecía dispuesta a querer comenzar una conversación con él, así que se aventuró a lanzarle una pregunta que había querido hacerle en la tienda.

-Dijiste algo sobre el próximo domingo…- ella siguió sin decir nada- ¿Podría saber de qué se trata? Parecía que querías usar la escoba ese día…

Aunque los lentes tapaban gran parte de la cara de la chica, vio que ella se había quedado pensativa.

-Tengo...un partido con mis hermanos-dijo como sopesando cada una de las palabras que decía.

-¿Querías gastarte 600 galeones solo por un partido con tus hermanos?- apenas soltó esa pregunta, sabía que había cometido nuevamente un error.

-Es mi dinero, puedo hacer lo que quiera con él- le espetó.

-Lo sé, disculpa, no era mi intención molestarte- ella pareció no escucharlo- ¿Tus hermanos también son aficionados al Quiddicth?

-Sí, todos lo son- contestó ella.

-¿Y tu juegas como guardián? – Ella lo miró confundida- Lo digo por los guantes que compraste…

-No, esos son para mi hermano. Yo prefiero el puesto de cazadora, aunque a veces también juego como buscadora…

-¿En serio?- preguntó entusiasmado. Ella asintió- Yo también suelo jugar como buscador.

-Con la escoba que tienes, cogerás la snitch en un par de minutos…

-Y tú hubieras anotado puntos a cada segundo…

-Bueno, la escoba tampoco lo es todo. Si no tienes buen entrenamiento, te pues caer de ella al no estar acostumbrado a tanta velocidad…

-Yo sí tengo buen entrenamiento… ¿Y tú?

-Yo también, aunque me hubiera gustado ver la cara de mis hermanos al verme sobre esa escoba- dijo con una sonrisa juguetona en el rostro.

-¿Así que el verdadero motivo era querer presumirla?

-En parte es por eso- contestó soltando una pequeña risa.

Harry se asombró al escucharla reír. Era increíble como hace unos minutos, esa mujer casi se había convertido en una fiera que estaba dispuesta a arrancarle los ojos, pero ahora parecía tan…dulce. Su risa no era nada comparado con lo que había escuchado antes…le había gustado ese sonido y aunque en esos momentos no supo por qué, sabía que daría cualquier cosa por escucharla reír de nuevo.

Harry la vio detenidamente y al parecer, ella se percató de que acaba de reírse a causa de su conversación con él, por lo que trató de mantener otra vez su expresión seria, causando que esta vez Harry casi se riera al ver los intentos que hacía por mostrarse nuevamente indiferente.

Llegaron al Caldero Chorreante y notó que estaba a punto de alejarse de él, así que sin pensarlo, la tomó del brazo para detenerla. Ella se volteó a verlo sorprendida, casi tanto como él mismo, por lo que la soltó y se aclaró la garganta.

-Disculpa, fue un impulso, no quería que…

-No hay problema- lo cortó de inmediato.

-Solo quería decirte algo-ella asintió y se cruzó de brazos, en una clara muestra de que esperaba a que continuara- Yo…bueno, no era mi intención que te molestaras por la escoba…

-No estoy molesta por la escoba- lo volvió a cortar.

Harry se mordió la lengua para no contestar. ¿Por qué esta mujer era tan terca?

-Como sea, no quería causarte molestias…

-Está bien.

-¿Eso significa que no hay resentimientos entre nosotros?

-Mira- dijo ella acercándose a él, casi murmurándole al oído para que el bullicio que había en la taberna no opacara el sonido de sus palabras. Debido a la poca distancia que había ahora entre ellos, Harry pudo percibir el aroma floral que provenía del cuerpo de la chica- Nosotros somos dos desconocidos y este incidente que tuvimos en la tienda, estoy segura que lo olvidaremos en unos días. No hay nada de extraordinario en este encuentro que tuvimos y no es algo que tampoco pasará a la historia, por lo que no hay nada más que decir. Es poco probable que nos volvamos a encontrar y aunque llegara a pasar eso, la incomodidad y la futura vergüenza que sentirás harán imposible que me dirijas la palabra- Por un instante, Harry se había sentido distraído por ese olor a flores, pero al escuchar lo que había dicho, la miró fijamente, tratando de ver a través de esos lentes oscuros los ojos de la chica-Adiós- se despidió ella con un gesto de la mano mientras se alejaba de él y la veía acercarse a una mujer de cabello rubio. Se quedó observando como ella parecía explicarle algo a su amiga, y como la chica rubia miró una vez en su dirección. Casi a los pocos segundos, las dos salieron por la puerta que daba al Londres muggle.

El cosquilleo que sintió cuando rozó su piel en la tienda de Quidditch, volvió a aparecer en sus dedos, y aunque no sabía cómo explicarlo, cuando la vio salir del lugar, sintió que el aroma floral se había esfumado con ella de la taberna.

OoooooooooOoooooooo

Nota de la autora:

Y ahora… ¿Qué les pareció?

Este es el primer encuentro que tenía planeado para Harry y Ginny, "Un encuentro no oficial", tal y como dice el titulo de este capítulo. Supongo que ahora entenderán a lo que me refería ;)Ninguno de ellos sabe quién es la otra persona, son dos completos desconocidos. Ginny no sabe que la persona con la que acaba de hablar es el famosos Harry Potter, y este no sabe que acaba de tener un encuentro con una de las mujeres más deseadas del mundo mágico, quien también resulta ser una famosa jugadora de Quiddicth.

Para el siguiente capítulo creo que se dará el primer encuentro oficial entre ellos (Todavía estoy trabajando en ello, así que nos les puedo adelantar mucho) y tal y como lo estoy planeando en mi cabezita, creo que les gustará ^^, pero aun falta asi ajustar varios detalles.

Un pequeña cosa más : se habrán dado cuenta que Alphonse es el único que sabe quiénes eran los dos desconocidos, y también al parecer le gustó mucho ese encuentro xD

Bien, este es el momento para pedir reviews xD Comentarios, críticas, opiniones…díganme que tal voy haciendo mi trabajo ;) He descubierto algo extraordinario: los reviews me animan mucho a seguir escribiendo =). Deseo saber que les pareció este encuentro que planeé ¿les gustó? ¿O hubieran preferido que Ginny se lanzara encima de Harry para callarle la boca? No se preocupen, ese día llegara pronto xD

Preguntas y dudas también son recibidas y estaré feliz de contestarlas.

Así que ya lo saben: los reviews me inspiran.

Esperando escuchar de ustedes pronto, les dejo mis mejores deseos ;)

PD: Faltan mis dedicatorias =) Gracias a Majoc18, RociRadcliffe, Saruuuh, fronfis y ginalore28 por los reviews.

Un gracias a especial a Majoc18 por ser la primera en dejar su cometario en esta historia :D, y otro grande a Saruuh, quien me sorprendio por el tamaño de review que dejo ;) . Pero aun asi, gracias a todos ustedes, que sin esas palabras que escribieron, esta historia solo hubiera quedado en mi cabeza, y eso seria algo muy egoista de mi parte.