Disclaimer: Avatar: The last airbender y todos sus personajes no me pertenecen, yo sólo me divierto inventado formas de matarlos.


- Debes de tomar la medicina – insistió el príncipe- acercando aun mas el vaso a los labios de su madre.

- No – respondió ella – déjame a mi.

La madre tomo el vaso con dificultad, lo acerco a su boca, observo a su hijo y entonces tiro el vaso con deliberación al piso.

- Madre – reprocho el joven – no seas caprichosa.

- No tiene caso que la tome – contesto ella- todo término esa noche.


11º Relato: decisiones y decepciones

Era Luna nueva, si se deseaba matar a un maestro agua, no habría mejor oportunidad que esa.

Zuko caminaba de regreso a su cuarto, un guardia lo vio pasar y lo llamo.

- ¡Señor! – llamo el guardia justo antes de inclinarse ante el- las señoritas Mai y Ty lee acaban de regresar, parecen mal heridas.

- ¡Que! – respondió Zuko sorprendido - ¿dónde están? ¿Quién las ha herido?

- Han regresado sin la escolta – respondió el guardia con prisa- ahora están en la entrada.

Zuko corrió hasta la puerta de entrada. Vio a Ty lee y a Mai entrando, la segunda parecía no poder sostenerse, Ty lee la sujetaba mientras caminaban. Zuko a penas llego para sostener a Mai q no cayera al piso. Cuando Mai despertó en la habitación de Zuko solo se escuchaban sus gritos.

- ¿¡Como rayos se les ocurre hacer algo como eso! – gritaba Zuko a Ty lee sin percatarse de q Mai ya estaba despierta- ¡fue imprudente y estupido!

- Pero es que… - sollozaba Ty lee-

- Era necesario – interrumpió Mai mientras se ponía de pie- teníamos q asegurarnos de que medidas eran necesarias.

Zuko volteo hacia Mai sorprendido, hasta ese momento eran ellas dos quienes se rehusaban a tomar las medidas mas drásticas.

- Azula ya no es lo que solía ser – dijo Ty lee con pesadez mientras bajaba la mirada para disimular las pocas lagrimas - si es o no su culpa o si pudo o no ser de otra manera, ya no importa… hay que detenerla o nos costara caro a todos.

- ¿Ya lo saben los demás? – dijo Mai acercándose a Zuko-

- No, aun no he querido despertarlos- dijo Zuko mientras la tomaba de la mano-

- Es posible que ella ya este aquí – dijo Ty lee con nerviosismo-

En ese momento Zuko recordó la sombra que habia sentido cuando cerro la puerta de la celda de su padre.

- ¿Pasa algo? – le pregunto Mai al notar su cara de asombro-

- No, no es nada- mintió Zuko- es solo que, si ella ya esta aquí es mejor ir y alertar a los demás.

Se supone que Sokka, Suki y las demás guerreras de Kyoshi irían esta noche al pueblo – dijo Ty lee- será mejor ir a buscarlos.

- ¿No es mejor enviar una escolta por ellos? – dijo Zuko-

- Iban camuflados – dijo Ty lee- y no estaban seguros de a donde irían, la guardia tardaria mucho en encontrarlos, yo tengo mas o menos una idea.

- Esta bien, pero llévate una escolta – dijo Zuko-

- Será mejor que vaya contigo – dijo Mai, pero al acercarse le llego otro mareo-

- Tu estas mal herida – dijo Zuko mientras la sostenía- es mejor q te quedes y descanses, llamare un guardia para que se quede en la puerta.

- Si se trata de Azula será mejor que sean un par de guardias- rectifico Ty lee mientras ayudaba a Zuko a poner a Mai sobre la cama-

- No se que me pasa- dijo Mai- no fueron heridas tan graves.

Ty lee dejo a su amiga en cama y se retiro con la escolta a buscar a los que se encontraban en la ciudad, claro que debía ir con mucha cautela.

- ¿Te sientes bien? – Pregunto Zuko atentamente- fue muy imprudente lo que hicieron, arriesgaron su vida.

- Lo se- respondió Mai- pero era algo que necesitábamos hacer, o no podríamos seguir luchando.

Mai le paso las manos por el cuello y se besaron dulcemente.

- ¿No estas molesto o si? – pregunto la chica sin alejarse mucho de su rostro-

- mmm…no es justo que me preguntes así las cosas – bromeo Zuko mientras terminaba de abrazarla- solo estaba muy preocupado, pero es cierto, es algo que entiendo perfectamente. Ahora descansa, será mejor que encuentre a Aang.

Ambos se despidieron con una mirada calida, Zuko llamo a sus mejores guardias y los puso frente a la puerta con la orden de que le avisaran de cualquier anomalía.

Pero el si que había sentido algo extraño, ahora estaba seguro de que alguien se había escabullido a la celda de su padre. Debería ir a revisar, camino presuroso antes de ir a buscar a Aang, no quería alertarlo si no era nada; además, si Azula había ido a ver a su padre probablemente quien estaba en peligro era Katara. Cuanto deseaba que su tío estuviera ahí para darle un consejo, pero el había salido a ver a la orden, regresaría a la mañana siguiente, pero quien sabe que podría pasar para ese entonces.

Zuko abrió la pesada puerta de la torre blanca. Vio una escena ridículamente planeada, su padre estaba detrás de los barrotes de la celda estirando sus manos en medio de una horrible desesperación, tratando de alcanzar una pequeña llave… Zuko tomo la llave, miro a su padre, este lo miro. Zuko camino hasta la puerta de la celda y metió la llave en la cerradura, mas bien intento meter la llave dentro de la cerradura; la llave no entraba.

- Te engaño – dijo Zuko secamente sin voltear a ver a Ozai-

El antiguo rey solo miro al piso y maldijo en voz alta.

- Ya sabe a quien tiene que matar- dijo al fin Ozai con un tono seco y con un sentido de venganza que sobrepasaba cualquier de buena voluntad-

Zuko volvió a tirar la llave al piso y corrió escaleras abajo. Se precipito hacia los jardines y corrió hacia la puerta principal, atravesó los matorrales y el lago de palacio. Corría muy rápido, casi no noto a Katara que estaba sentada junto al lago.

- ¿Que pasa? – pregunto la maestra agua al ver correr a su amigo tan rápido-

- ¿Ha? ham ¿estas bien? – dijo acercándose a ella y tomándola de los hombros-

- Ham si…- dijo la chica extrañada- ¿q pasa?

- Puede q Azula ya este aquí – dijo Zuko con dificultad- ¿donde esta Aang?

- ¿Que? – Katara se alarmo- Aang fue al pueblo con los demás.

Eso si que extraño a Zuko.

- ¿Por que tu no fuiste? –le pregunto Zuko-

- En las noches de Luna Nueva los maestros agua estamos…- dijo la chica enfadada cuando noto que eso era algo que no debía estar contando a todo el mundo- ¡no importa! Será mejor ir a buscarlos.

- Ty lee ya fue – dijo Zuko.

La charla se paro en seco.

Azula sabia que solo necesitaba matarla para encontrar el paradero de Ursa, Zuko estaba seguro de que su hermana no lo dudaría dos veces antes de hacer algo como eso, pero el era el único que lo sabía. No había querido decirlo antes para no preocupar a nadie, para darse tiempo a si mismo para pensar; pero admitir que lo tenia que pensar era admitir que dudaba de si mismo… era hacer que todos los demás dudaran de el otra vez.

Katara se consterno al ver como el semblante de Zuko cambiaba.

- ¿Que pasa? – pregunto insistente la chica-

Zuko dudo un momento, pero continúo.

- El día que fuimos a aquella aldea – Zuko hablaba decidido, pero la angustia lo consumía- yo si fui a hablar con Yang Ra.

- Lo supuse – dijo Katara muy seria- y?

- El… si sabe donde esta mi madre – dijo Zuko con pesadez-

- Eso es bueno ¿o no? – le respondió Katara bien sabiendo que no podía serlo- solo tienes que hacer que te lo diga.

- Al parecer no soy muy convincente en mis amenazas – prosiguió Zuko- y tampoco me cree que vaya a matarlo, asi que… me puso una condición.

Zuko hizo una pausa, respiro profundo, volteo a ver el cielo y luego vio los ojos penetrantes de Katara frente a el.

- Me pidió que te matara – dijo al fin, como quien confiesa un crimen-

Katara lo vio con desprecio.

- Que miserable – reprocho la chica- ¿Por que no nos lo dijiste?

- No, no lo se – se excuso Zuko- yo, quería pensarlo y yo…

Cuando menos se dio cuenta la chica le había lanzado una bofetada.

- ¿Pensar que? – dijo furiosa la maestra agua- No puedo creer que te escuche decir eso.

- ¡Yo jamás haría algo como eso! – se defendió Zuko- es solo que…es difícil.

Claro que lo sabia, claro que era difícil…era algo que ella entendía a la perfección.

- Pero eso no es lo que realmente importa – dijo Zuko – Azula lo sabe y si esta aquí, ella no dudara.

Katara dudo un segundo, pero ya había aprendido a notar cuando Zuko era sincero.

- Esta bien, ahora lo importante es detenerla – la maestra hizo una pausa- lamento lo de…

Katara señalo su mejilla aun enrojecida.

- Esta bien – dijo Zuko- los maestros agua se ponen sensibles con la luna nueva…

Ambos rieron un poco...

Katara se conmovía con facilidad, era obvio que su amigo pasaba por un momento difícil y como era costumbre en la maestra agua simplemente lo abrazo.

Desde el balcón mas alto del castillo se podían ver los jardines, era tan alto que no se podía ver todo con nitidez, para alguien que estaba cansado por las heridas de una batalla era difícil fijar la vista. Mai estaba de pie sobre ese balcón, tratando de fijar su vista en su prometido que le había dicho iría a buscar a el avatar; pero se había encontrado a su amiga, habían charlado un momento, justo cuando el parecía mas serio ella le había lanzado una cachetada, que extraño ¿Qué razón tendría ella para molestarse con el?, de repente, parecía que se habían contentado, ella simplemente lo había abrazado. El levanto sus manos y las puso sobre los hombros de la chica y nada mas; pero para los ojos de una chica que ve su amado ese abrazo ya había durado mucho y para un abrazo visto desde la lejanía en una noche sin luna…realmente no lo parecía. Era verdad que el había estado ausente en sus pensamientos durante los últimos días, era verdad que ella había notado que le dedicaba miradas tristes a su amiga. Pero nada más. Tan solo vio sus sombras juntarse en la noche y se desvaneció de nuevo sobre el piso.

- Gracias – dijo Zuko mientras se alejaba un poco de la maestra agua- en serio, estoy bien.

De repente un rayo de luz azul los hizo retroceder a ambos.

- Mal, mal, mal – exclamo Azula desde el otro extremo del lago – a Mai no le gustaria nada ver una escena como esta.

Katara levanto algo de agua del lago y la lanzo en forma de estacas hacia Azula, pero esta las esquivo con cierta facilidad y cruzo el lago de un salto, era verdad, el poder de los maestros agua disminuía en las noches sin luna.

- ¡Ya basta Azula! – le grito Zuko- la guardia real llegara en cualquier momento!

- ¿Y tu crees que no me he ocupado ya de ellos? – dijo Azula jactanciosa-

Era verdad, de camino de la celda de su padre no había notado a ningún guardia, probablemente los únicos que seguían en el palacio eran los que cuidaban a Mai y a ellos no les daría la orden de retirarse. Debían acabar esa pelea, ya la habían acabado antes.