Hola!

Gracias a todos por los reviews que dejaron; de nuevo son todos muy lindos ^^

Veo que el último capitulo solo hizo surgir más dudas (en especial la actitud de Ginny) pero no se preocupen: todo tiene una explicación y eso saldrá en los capítulos siguientes.

Este capítulo es mucho, MUCHO, más largo que el anterior. Es el más largo que he hecho en mi vida, así que pues, debido a eso, tuve que permanecer más horas en la computadora, tanto que me duele la espalda hasta ahora (y no es broma, pero todo lo que se hace cuando a uno le gusta escribir).

Para los que querian saber cuando habria un partido de Quidditch, y querian ver que cierto Auror observara a mi pelirroja jugar un partido, aquí hay uno ^^ (Sí,Mi pelirroja. Tengo un crush con Ginny Weasley: es mi personaje femenino favorito, despues le sigue Hermione. Ademas de que amo a los Weasley)

Nota: letra en cursivas-flashback

Como siempre, tengo cosas que agregar,cosas MUY importantes, pero lo haré al final ;) Disfruten el capítulo.


"Quidditch"

Se frotó los ojos con cansancio. Su turno había acabado hacia unos minutos, pero había decidido quedarse un rato más en la oficina a revisar algunos papeles. Era la tercera semana de trabajo, lo que hacía que prácticamente cumpliera un mes en unos cuantos días desde que había llegado a Inglaterra, y esto lo molestaba terriblemente. Se pasó una mano por el rostro, tratando de despejarse, mientras releía el documento que le había entregado Hermione esa tarde. ¡Era el quinto muggle muerto que habían encontrado durante todas esas semanas! ¡Y no habían podido atrapar al culpable! Y lo peor de todo, es que Harry estaba de acuerdo con su amiga en que esas muertes, eran simplemente por pura diversión. Una cruel diversión de una desquiciada mujer que solo buscaba provocarlo…

-¿Qué mierda he estado haciendo todo este tiempo?- murmuró con enfado, dejando caer la hoja sobre su escritorio. Se sentía frustrado debido a lo que pasaba, pero mucho más que eso, se sentía decepcionado por no haber podido avanzar ni siquiera un poco en la investigación del caso. Se suponía que regresando a Inglaterra las cosas serian más fáciles, pero la maldita de Bella se le escapaba de los dedos cada vez que pensaba que ya la tenía acorralada, y las muertes de esos 5 muggles eran prueba de ello.

-¿Estás segura que no puedes hallar nada más de esos cuerpos, Hermione?- le preguntó Harry observándola fijamente.

-Lo siento, Harry… pero Bella ha hecho nuevamente un buen trabajo ocultando su rastro…-la mano de Harry se cerró con fuerza sobre la hoja que ella le había dado. Hermione se puso nerviosa-B-bueno, no quería d-decir que era un buen t-trabajo, me r-refería que era bueno pa-para ella, pero n-no para nosotros…-balbuceó con rapidez.

-Relájate, Hermione. Nadie te está echando la culpa de nada- le dijo Ron poniendo una mano en su hombro, intentando tranquilizarla- Es la primera vez que te pones así después de entregarnos un informe…

-Es que es por eso, Ron. No es la primera, sino la quinta- le susurró Hermione antes de volverse hacia Harry- Sé que esto es importante, Harry; te prometo seguir investigando, pero debes entender que esos cuerpos han sido calcinados – la chica bajó la vista leyendo el informe una vez más- En el cuarto párrafo de sus documentos explico con detalles como el cadáver del muggle llamado Mark Stevens fue torturado hasta la muerte con el hechizo Fiendfyre o fuego demoníaco- dijo con un cambio radical en la voz, más calmada y potente, como solía hacerlo cada vez que presentaba sus resultados a los Aurores-; al principio puede parecer que se uso un Incendio, pero con más análisis y conociendo los registros de la mortífaga, es completamente seguro de que utilizó la maldición de artes oscuras. Aun así, a pesar de las quemaduras, diferentes daños en diversas partes de los músculos me hacen asegurar con un 97.4% de exactitud que también se empleó la maldición imperdonable conocida como cruciatus. Esta la utilizó solo por breves minutos, ya que la muerte del muggle…

-Suficiente, Hermione- la cortó Harry de inmediato, y aunque su voz sonaba serena, fue suficiente para que ella no dijera ni una sola palabra más- Es casi el mismo informe que la vez anterior. Ya sabemos que todos los muggles murieron calcinados…

-Pero en la muerte anterior no se usó un cruciatus…-dijo Hermione sin poder evitar corregirlo, pero se volvió a callar al ver la mirada de Harry.

-Sinceramente, ni siquiera hubiéramos sabido si era Bellatrix la causante de esas muertes de no ser porque tú nos has dicho que ella está detrás de todo esto- le dijo Ron a Harry mientras le ofrecía su vaso de chocolate a Hermione; ella se lo agradeció con una pequeña sonrisa.

-Nos dijiste que es de esa manera como ella te suele dar la bienvenida al país cada vez que vienes a seguirla- intervino Malfoy tranquilamente- Este es el quinto… ¿Sabes cuántos normalmente suele asesinar durante tu estadía?

-La respuesta exacta de eso la tiene Hermione- contestó Harry sin mostrar el más leve tono de asombro con la actitud de Malfoy. Al primer día, se había percatado de que era uno de esos Aurores que permanecía con la cabeza fría durante las misiones, lo que era una de las razones por las que Kingsley lo había elegido entre los 10 mejores.

-De hecho, el número varía en cada caso- contestó Hermione apartando la taza de sus labios- En España comenzó con 3 muggles, en Irlanda con 7, en Francia solo 1…lo que me hace suponer que sólo lo hace por diversión. Creo que solo asesina a los muggles hasta que se aburre…

-Bueno, esperemos que se aburra pronto- dijo Malfoy- Por ahora, no tenemos ni idea de cómo seguirla, y lanzarnos públicamente a su búsqueda solo la excitará a seguir matando. Lamentablemente, una de las cosas que más recuerdo muy bien es la personalidad de mi tía.

-Sé que va a sonar cruel- masculló un Auror que se encontraba al lado del rubio- Pero si esperamos a que Bellatrix mate a otro muggle, quizá esa vez contemos con más pruebas…

-Sí, tienes una mentalidad muy fría, Robinson- contestó Ron sin molestarse- pero tienes algo de razón. No sabemos cómo seguirla, pero tampoco podemos esperar sentados a que siga matando. Lo única que nos queda es…

-…hacer el informe de la otra parte- terminó Malfoy entendiendo el pensamiento de su compañero.

-¿Qué informe?-preguntó Hermione confundida al ver el silencioso cambio de palabras entre ellos.

-¿Te acuerdas que cuando estuvimos hace un año en Francia, Bella también mató a un mago?- le preguntó Harry a lo que ella asintió- Pues bien, cuando investigaste, me dijiste que ese mago fue uno de los que luchó en la guerra contra Voldemort ese día en que destruyeron Hogwarts…

-Sí, pero es la única vez en que lo hizo. No lo ha vuelto hacer…

-Porque ustedes no les dieron la oportunidad- respondió Ron- Ustedes siempre han estado en el país en que ella se aloja…

-Además qué no hay muchos magos que hayan participado en la guerra y estén actualmente en el extranjero- añadió Malfoy- la mayoría es de Inglaterra y actualmente siguen viviendo aquí…

-Y al ser muchos, Bella tiene más oportunidades de ir tras ellos- continuó Harry- sin olvidar que cuenta con ayuda de otros mortífagos. Lo que nos queda hacer es lanzar encantamientos para proteger cada una de las casas en las que habiten las familias que ayudaron en la guerra…

-Lo que nos quitará más de medio departamento de Aurores- señaló Robinson- pero es algo necesario...en cuanto al informe…

-La mejor persona para hacerlo es Hermione- concluyó Ron dirigiéndose otra vez hacia ella- No es tarea de tu departamento, pero tú eres la mejor redactando y detallando los hechos en los informes.

-Sí, es mejor que lo haga ella…-lo apoyó Draco.

-Bien, Hermione, tú te encargas de hacer el informe- le ordenó Harry- Haz la lista de las personas que participaron en la guerra lo más pronto posible ¿Entendido?

-Por supuesto.

-Saca las copias necesarias y repártelas entre nosotros. Robinson- el aludido lo observó- apenas recibas el tuyo, te desplazarás discretamente con los Aurores que juzgues necesarios para proteger las casas…- el hombre asintió- En cuanto al resto, cuando tengamos esos papeles, tendremos que analizarlos y averiguar quién tiene más posibilidades de ser la nueva víctima de Bella. Y de más está decirles que no divulguen ni una sola palabra de esto a nadie que no concierna; no queremos que surja el pánico en la población…-añadió con voz autoritaria -Ahora ya pueden retirarse…

-Anda apuntando a la familia Weasley- escuchó que decía la voz de Ron a Hermione mientras salían todos de la oficina- Toda mi familia participó en la guerra…

Lo único que deseaba Harry en esos instantes era que pronto tuvieran más pistas sobre el paradero de Bellatrix y de los mortífagos que la acompañaban. Cogió el papel una vez más para guardarlo en su escritorio; ya no tenía sentido que lo siguiera leyendo cuando se sabía las palabras de memoria, y menos cuando ninguna de ellas había ayudado a revelar absolutamente nada.

Abrió distraídamente uno de los cajones, pero no llegó a guardar el informe al darse cuenta que había abierto el incorrecto. El cajón sólo contenía lo que parecía ser un gran libro. No sabía si era buen momento para ver fotografías, pero pensó que al menos eso podría ayudarlo a pensar en otras cosas menos dolorosas…claro, siempre y cuando no mirara la foto que estaba al fondo del otro álbum…

Tenía dos de ellos: el primer estaba constituido mayormente por fotos de sus padres y algunas con el mismo Harry cuando era apenas un bebé; éste lo tenía guardado en el dormitorio de su casa en Grinmauld Place.

El segundo, que era el que estaba cogiendo en esos momentos, estaba repleto de fotos de su segunda familia: Teddy, Andrómeda y Hermione. Ese álbum era tomado con frecuencia por él, debido a que cada tanto lo llenaba con nuevas imágenes recientes de ellos tres. Decidió abrirlo por la mitad para ver las nuevas imágenes de su ahijado: en una de ellas Teddy salía saludando a la cámara con un intenso cabello color morado en brazos de su abuela. Esa la había tomado en su última visita a la casa de Andrómeda. Desafortunadamente para él, solo había podido ir a visitarlos unas cuatro veces desde que había regresado a Inglaterra, y todo por culpa de la misión.

-No vayas de nuevo a ese tema, Harry…- se dijo a sí mismo cansadamente mientras observaba otra imagen.

En esta ocasión, era él quien cargaba a Teddy mientras el niño le quitaba los anteojos del rostro y comenzaba a jugar con ellos…

-¿Seguro que no te puedes quedar un rato más?- preguntó Andrómeda al ver que Harry se levantaba del sofá.

-Me encantaría, pero apenas me tomé un receso en el trabajo y ya debería estar regresando- contestó.

-Espero que puedas volver a visitarnos…

-No te prometo que será mañana, pero sí volveré cuando tenga tiempos libres.

-Teddy, despídete de Harry que ya tiene que irse- dijo Andrómeda a un niño de unos tres años que estaba jugando con una varita de goma.

-No, Harry se queda… ¿verdad, Harry?- preguntó el niño dejando de lado la varita y caminando hacia él.

-No, Teddy, tu abuela tiene razón. Pero prometo regresar pronto- se apresuró a añadir cargándolo al ver que Teddy hacia un puchero.

-¿Promesa?-preguntó.

-Promesa- sonrió Harry desordenándole el cabello- Bien, ahora sí me voy. Andrómeda, avísame si…no, no, Teddy… suéltalos – dijo tratando de coger sus anteojos de las manos de su ahijado, pero éste estaba entretenido mirándolos. En ese momento, escuchó el sonido de una cámara y la luz blanca del flash le hizo parpadear los ojos.

-No pude evitarlo- se disculpó Andrómeda entregándole la foto a Harry- Una imagen más para el recuerdo…Teddy, ahora sí devuélvele los lentes a Harry…

Harry sonrió por primera vez en esa noche; pasar tiempo con su ahijado era una de las mejores maneras de relajarse de los ajetreos que le causaba el trabajo. Miró el calendario en su escritorio y se percató que ya habían pasado más de cinco días desde que había hecho esa promesa, y estaba seguro que a estas alturas Teddy ya estaría molestando a su abuela preguntando más veces de lo necesario por él. Permitió que la sonrisa permaneciera en sus labios mientras observaba más fotografías del niño: unas en las que también salía cargado por Hermione y otras en las que Teddy estaba simplemente comiendo o jugando.

Observó la hora en el reloj de su muñeca: a estas horas Teddy ya debía estar durmiendo. Quizá Andrómeda estaría despierta, pero conociendo el trabajo que causaba cuidar un niño, no consideraba prudente ir a molestarla con una visita a estas horas de la noche, sin recordar lo mucho que costaba hacer dormir a Teddy…

Harry soltó un suspiro de resignación. Decidió que lo mejor sería ir a visitarlos un fin de semana; puede que fuera con Hermione en esa ocasión. Su amiga tampoco había tenido muchas oportunidades para ir a ver a Teddy debido a las numeras obligaciones que tenía en el trabajo… "Obligaciones que yo mismo le he puesto" pensó amargamente al recordar que la mayoría de ellas habían sido ordenadas por él. Y ahora le había dejado otra tarea más que no tenía nada que ver con su rama de estudio…mejor hablaría con Hermione más tarde para averiguar si ella estaba todavía de acuerdo con todo esto. Conociéndola, sabía que diría que no había ningún problema, pero necesitaba preguntárselo para asegurarse que las cosas estaban bien y que ella estaba de acuerdo con todo el papeleo extra.

Siguió pasando las páginas del álbum hasta detenerse en una en que sobresalían varias fotos por el borde. Las cogió y se sorprendió al percatarse de que eran las que había tomado Hermione el día del partido de Quidditch. No había tenido tiempo de verlas todas, y ahora quizá ayudaría en algo a mejorar su humor, por lo que decidió observar con más detalle cada una de ellas: en muchas salía su amiga con una camiseta de los Chudley Cannons, y en otras aparecía acompañada de Ron con el fondo de un gran estadio de Quidditch y de varias personas que caminaban alrededor. Pasó unas cuantas fotos más hasta quedarse en una en que salían los gemelos Weasley y Ron haciendo barra a uno de los equipos que jugaba frente a ellos, y nuevamente otra de Ron gritando a todo pulmón junto a varios espectadores cerca de él.

-Hermione, se supone que también debías tomar fotos del juego, no solo de Ron- rió Harry pasando más imágenes con el pelirrojo de portada. Finalmente se detuvo en una en que salían los tres saludando a la cámara, y sonrió una segunda vez al recordar los sucesos de ese día…

Gruñó al escuchar el sonido del despertador. Levantando un brazo de forma perezosa, cogió la varita de su mesilla de noche y silenció al molesto aparato sin gastarse en siquiera mirarlo. Trató de caer una vez más en la inconsciencia, pero sabía que ya era una tarea imposible. Enterrando la cabeza en la almohada por unos minutos más, soltó un sonoro bostezo antes de levantarse. Salió de la cama a paso lento y se estiró, flexionando los músculos mientras sus ojos se acostumbraban a la luz del sol que entraba por la ventana de su habitación. Sin apurarse, abrió la puerta del baño y caminó directamente hacia la ducha, abriendo las llaves para nivelar la temperatura del agua y sintiendo como su cuerpo se despertaba al sentir el agua caliente recorriéndolo de la cabeza a los pies.

Normalmente, no le tomaba muchos minutos darse un baño, pero cuando tenía muchas cosas en la cabeza, se quedaba más tiempo del necesario pensando en cada una de ellas; y éste era uno de esos casos. Para empezar la agenda de este día, hoy no habría tenido la necesidad de activar el despertador de no ser porque en aproximadamente una hora, tenía que reunirse con Ron y Hermione en el departamento del pelirrojo para ir a un juego de Quidditch…y no a cualquier juego de Quidditch (como había remarcado Ron cuando les daba los boletos) sino AL JUEGO de Quidditch en el que se decidiría si era el equipo de las Holyhead Harpies o la de los Chudley Cannons quienes continuarían en el campeonato para ganar la Copa. Comenzaba a las 11 am y tenían que llegar puntuales al partido (otra cosa que había resaltado Ron con más ahínco). Hacía tiempo que él no iba a ningún juego debido a su trabajo, y se sintió tentado de ir desde el momento en que el chico les hizo libre la invitación a ambos, pero para su asombro, hubo algo que lo hizo dudar unos breves segundos.

Cayó en la cuenta de que al ir a ese partido, sería la primera vez que vería a la hermana de Weasley desde el día de la ceremonia en Hogwarts. Por una extraña razón que él desconocía, se sentía incómodo al pensar en lo que diría ella cuando lo viera en el campo de Quidditch. La última conversación aún la tenia grabada en la mente y las cosas que se dijeron no eran exactamente propicias para creer que en un segundo encuentro todo resultara bien. Quizá no se preocuparía tanto en eso si la muchacha en sí y toda su personalidad y actitud hacia él no le hubieran intrigado desde un principio. ¿Le había hecho algo malo en el pasado? ¿Por qué ella lo había tratado de esa forma? ¿Por qué lo había mirado con mala cara y había rehuido de su compañía en varias ocasiones? Él había sido amable…en lo que ella le había permitido serlo, claro estaba. En el fondo aceptaba que se le había ido la lengua en ciertos momentos provocando su enfado, pero ella era la que había empezado con los comentarios mordaces…

¿Lo habría hecho por su amiga Luna? Según lo que la misma rubia había contado esa noche, él la había ignorado una vez en una pastelería (detalle que por más que hizo memoria, no lograba recordar) y esa había sido la primera vez que ella lo había mirado de mala forma. Le parecía estúpido que la pelirroja se molestara por algo tan insignificante que había sucedido hacia bastante tiempo como para si quiera volver a sacarlo a flote, pero al parecer el significado de la palabra estupidez era distinto entre ambos.

Esto lo pensó esa misma noche de regreso a su casa, pero rápidamente supo que era incorrecto. Era normal defender a tus amigos y no lo consideraba estúpido de ninguna forma, y fue precisamente al llegar a ese punto que tuvo la ligera sospecha de que había algo más en todo ese lio. Luna Lovegood no parecía molesta con él por haberle rechazado una entrevista; por lo tanto, si la perjudicada no tenía ningún problema con él ¿Por qué alguien fuera del asunto sí lo tendría?

Y usando la lógica. ¿No sería más obvio que su reacción al ver a Harry Potter fuera totalmente distinta? Aunque no le gustara pensar en ello, él era famoso y sobre todo, era querido por casi toda la comunidad mágica, a excepción de los mortífagos que todavía andaban sueltos. Aun así, esto parecía importarle un bledo a Weasley, quien no había tenido ningún reparo en demostrar y dejar en claro que era ella una de las pocas personas a quien no le agradaba su presencia. Lo había sorprendido, no lo iba a negar, dado que rara vez conocía a alguien así, pero lo más extraño de todo era que el hecho de haberle salvado la vida cuando era una niña parecía no aligerar su comportamiento brusco hacia él. Estaba acostumbrado a que la gente lo felicitara y lo admirara a donde quiera que vaya (algo que a veces resultaba bastante molesto) y que lo miraran con devoción como si fuera una especie de Dios o algo similar a lo incansable. Entendía que varios se sintieran agradecidos con él, y es exactamente por eso que sintió más curiosidad cuando Ron le reveló que su hermana era la niña que había sido llevada a la cámara de los secretos. Si ese acontecimiento había sido verdad… ¿Por qué ella era distinta al resto? ¿Por qué no lo miraba con la misma cara de admiración como las demás personas hacían? ¿Por qué no le había agradecido salvarle la vida al igual que millones lo habían hecho? Ron decía que no estaba de más agradecer por una segunda vez, y el chico lo había hecho mientras conversaban, pero su hermana era muy distinta: para ella, una sola vez era suficiente, y eso sin contar que Harry no sabía si ella en realidad le había dado las gracias ese segundo año en Hogwarts.

Y por otro lado, también tenía muy claro el hecho de que ella no tenía nada de estúpida en lo que se refería a conocimiento. Por las pocas preguntas que había logrado hacerle, ella siempre parecía tener una respuesta enigmática para cada cosa, sin contar que se mostraba completamente segura al decirlas.

Ginevra Weasley era definitivamente todo un misterio para él, y había ocasiones en que no se la podía sacar de la cabeza tratando de revelar lo extraño de su comportamiento. Y para completar la cereza del pastel, tampoco olvidaba las últimas palabras que le había dicho: ¿Desearle feliz cumpleaños había sido una especie de tregua? No estaba muy seguro de ello ya que ella se veía indecisa al felicitarlo por su cumpleaños; parecía como si en realidad solo quisiera librarse de eso…

Y a pesar de que antes se preguntaba el "cómo", se fijó en que la pregunta correcta era el "Por qué". Sabía que su biografía estaba distribuida en varios libros alrededor del mundo, por lo que cualquiera sabía la fecha de su nacimiento. Lo importante aquí era ¿Por qué ella lo recordaba? ¿Y por qué se lo había dicho cuando trataba de demostrar que nada respecto a é le importaba?

Afortunadamente, el trabajo en el ministerio y la investigación sobre la misión lo habían mantenido más que ocupado para sacársela de la cabeza. Se había alegrado mucho por ese detalle, y aún más cuando Ron le contó que su hermana no era de ir de visitas al Ministerio, lo que significaba que tampoco se la tendría que topar por allí. No podía permitirse distraerse con nada, y menos por algo sin importancia como lo que había pasado, así que esa primera semana de trabajo había sido una de las más normales de su vida.

Pero no podía decir lo mismo de Hermione. Harry había notado que su amiga verdaderamente intentaba cambiar, y uno de los cambios más evidentes eran sus recientes salidas con nada más y nada menos que con la misma Ginevra Weasley. Hermione le había contado que la noche de la ceremonia, había tenido una oportunidad de hablar con ella y con Luna, y que habían quedado las tres en salir al Londres Muggle para un día de shopping, ya que para la pelirroja era más fácil caminar por el mundo no mágico sin ser molestada. Cuando la esperaba en su casa para hablar con ella, la vio regresar con una gran sonrisa en el rostro y montones de bolsas en cada brazo. Le contó con mucho entusiasmo todo lo que habían hecho, de los lugares a los que habían ido, de las cosas que habían comprado, de lo divertida que era Ginny y de los comentarios raros de Luna. También se habían vuelto a ver otros días a la hora del almuerzo, cuando Hermione tenía una hora libre para ir a comer antes de regresar a trabajar.

Y eso no era todo: si ya de por sí el cambio fuera de su vida laboral era notorio, dentro lo era aún más. Su rendimiento como antropóloga seguía siendo el mismo; Hermione era igual de eficiente como siempre lo había sido, pero a diferencia de otras veces, se había ido involucrando más con las personas con las que trabaja a su alrededor, y en especial a cierto Auror pelirrojo. Cuando terminaba sus reuniones en el despacho de Kingsley, o cuando estaba reunida con los Aurores para dar los resultados de sus investigaciones, se estaba volviendo normal verla cerca de Ron y se asombró de lo rápidamente bien que parecían llevarse ambos. En un comienzo, se había mostrado tímida, pero el carácter relajado y los comentarios graciosos que solía hacer el chico, la liberaron de cualquier rastro de nerviosismo y participaba activamente de las conversaciones. Y tal como se mostraba que la compañía era placentera para Hermione, también se notaba que lo era para el mismo Ron. No sabía qué cosa podía pasar entre ellos, pero era muy temprano para sacar conclusiones y sabia que Hermione era muy inteligente para hacerse ilusiones tan velozmente. Quizá solo fuera un gusto…más por parte de ella porque, si tenía que ser sincero, cuando había los había evaluado a ambos, le resultaba obvio que ella tenía un cierto interés en Ron, pero al verlo a él, y observando su trato no solo con ella, sino también con las demás personas, no detectaba nada que dijera que el joven poseyera el mismo interés más que ver a Hermione como compañera de trabajo. Le hablaba igual a como le hablaba a la secretaria de Kingley, o a las mujeres Aurores que había en el escuadrón.

Solo esperaba que Hermione no se involucrara tanto con Ron si él no le daba ninguna señal de que algo más pudiera pasar. Aunque, como había dicho antes, era todavía muy temprano para pensar en lo que sucedería y por ahora, las cosas marchaban bien tal y como estaban.

Pero eso no detuvo a su amiga de aceptar de inmediato la invitación de Ron al partido de Quidditch, a pesar de que era sabido que a ella no le interesaba mucho. De cualquier forma, el chico se alegró por su respuesta, y lo hizo aún más cuando Harry también aceptó, asegurándoles que no habría ningún inconveniente en conseguir las entradas a último momento, ya que su hermana jugaba para las Harpies y siempre conseguía boletos para toda la familia. Eso hizo que Harry dudara una vez más; no sabía si su hermana aceptaría regalarle a él una entrada, pero al día siguiente de que Ron les hiciera la invitación, les dio a cada uno un boleto diciendo que Ginny esperaba verlos ese día.

Terminó de lavarse el cabello y permaneció un par de minutos más en la ducha antes de salir. Se dio cuenta que había estado en ella más tiempo del que hubiera pensado, así que se apresuró en cambiarse. Se puso unos pantalones y una camiseta de mangas cortas, revisando mientras se ponía el reloj en su muñeca si todavía tenía tiempo para comer un buen desayuno. Ya eran las 10 de la mañana y en media hora debía estar en casa de Ron; todavía le quedaba tiempo. Poniéndose unas zapatillas y guardándose la varita en el cinto, salió de la habitación hacia las escaleras que conducían al primer piso.

-¿Qué desea el amo esta mañana?- lo recibió Kreacher con una leve inclinación de cabeza.

-Solo huevos con tocino y un café- le pidió Harry sentándose en la mesa. El elfo se lo trajo pasado un minuto- Gracias, Kreacher.

-¿Algo más que desee el amo?

-No, eso es todo- contestó cogiendo el periódico que estaba sobre su mesa.

-Kreacher desea saber si el amo Harry va a regresar para el almuerzo- preguntó el elfo haciendo una pequeña reverencia.

-No lo sé, Kreacher…El partido puede durar horas- Harry lo miró por encima del periódico- pero prepara algo para ti, y en la noche yo ya como lo que haya en el refrigerador…

-Kreacher sigue desconfiando de ese aparato, amo- comentó el elfo con algo de disgusto.

-Pero sé sincero, ¿Ha sido útil o no?- Kreacher asintió a duras penas con la cabeza. Harry rió- Pero si aún no te sientes cómodo, puedes preparar algo en la noche ¿Está bien?

-Kreacher está contento de poder complacer al amo- dijo dando una última inclinación y desapareciendo con un pequeño sonido.

Harry le dio una rápida leída a El Profeta de esa mañana antes de empezar a desayunar. Cuando acabó con el último sorbo de café, revisó la hora una vez más: le quedaban unos diez minutos para llegar a la casa de Ron. Levantándose y dejando el plato y la taza en el lavadero, fue hacia el recibidor, cogió una capa del perchero y salió por la puerta.

Apareció minutos después en una calle bastante amplia. Miró a su alrededor y vio que había unas pocas personas caminando por un parque a unas cuantas cuadras de donde él estaba. Bien, eso significaba que estaba cerca. Rato después, ya estaba tocando fuera del departamento de Ron.

Escuchó unas risas que venían dentro del lugar antes de que el pelirrojo le abriera la puerta.

-¡Harry!- lo saludó Ron con una gran sonrisa, dándole unas palmadas en la espalda- Que bueno que llegaste. Hermione ya ha estado aquí desde hace más de media hora.

-¿Ah, sí?- respondió Harry cuando Ron lo llevó a la sala donde estaba su amiga sentada tomando un vaso de agua. Harry casi se ríe al ver lo que tenia puesto- ¿Desde cuándo eres seguidora de los Chudley Cannons, Hermione?- le preguntó con un ligero tono de burla al observar la camiseta de color naranja muy fuerte con dos letras C y una bala de cañón en el pecho. Ella se sonrojó de inmediato.

-Sabes que no soy seguidora de ningún equipo- farfulló dejando el vaso en la mesita que había en frente y parándose para saludarlo.

-Pero vas a hacer un intento ¿verdad?- le preguntó Ron- Sigo sin creer que no te guste el Quidditch…

-No es que no me guste, es solo que nunca lo he encontrado tan interesante como Harry lo hace- explicó con paciencia-. Pero supongo que no estará mal darle una oportunidad. Además, tú y Ginny siempre suelen sacar el Quidditch en cualquier tema de conversación…

Ron se rió.

-Mi familia es fanática del Quidditch y estoy orgulloso de eso.

-También pienso sacar fotos- dijo ella en un intento de cambiar el tema mostrándoles una cámara.

-¿Y donde conseguiste esa camiseta?- continuó preguntando Harry sin borrar la sonrisa de su rostro. Hermione se dio cuenta de eso y le lanzó una mirada de advertencia.

-Me la regaló Ron recién hoy- respondió Hermione restándole importancia.

-Tenía una para casos de emergencia- explicó el aludido, y luego señaló la camiseta que él llevaba- Ésta me la compró Charlie la navidad pasada. Disculpa que no tenga una para ti, Harry, pero estoy seguro que vendarán muchas allá- cogió unas llaves del sofá y se las metió en el bolsillo- Mejor vámonos de una vez, que Fred y George ya deben estar esperándonos. Dijeron que querían platicar con Ginny antes de que empezara el partido…

Se aparecieron los tres a las afueras de un gran estadio de Quidditch. Ya había un gran número de personas que entraba poco a poco hacia el campo, pero Ron los arrastró lejos de ellos hacia un lugar más despejado.

-¡Por aquí!- les susurró una voz a sus espaldas. Uno de los gemelos les hacía gestos con la mano para que lo siguieran por una puerta que mantenía abierta.

Ron asintió y volvió a empujar a Harry y Hermione hacia esa parte del estadio.

-Nosotros tenemos entradas para la tribuna principal- explicó mientras los cuatro subían unas escaleras-. Y estoy seguro que tampoco quieres llamar la atención- le dijo Ron a Harry.

-Gracias.

-Y yo estoy seguro de que a Gin-Gin no le gustaría nada que le quitaras la publicidad a las Harpies este día- comentó Fred- Soy Fred Weasley- se presentó.

-Harry Potter- contestó estrechándole la mano.

-Eso ya lo sé-se rió el joven- Y tú debes ser Hermione Granger, la nueva novia de Ron. ¿Qué pasó con...? Espera ¿Cuál era su nombre?

-¿Claudia?- preguntó George al verlos llegar a la tribuna luego de saludar a Harry y a Hermione- No, esa fue la del año pasado…-dijo pensativo.

-La rubia de bonitos ojos…la alta con el cabello…

-…ondulado. Sí, Lavender.

-¿Pero ella no fue…

-…la de hace tres meses?

-Entonces ¿Quién…?- de pronto el rostro de Fred se iluminó con una inmensa sonrisa- Ya me acordé. Se llamaba…

-Amber- terminó su gemelo felicitando al otro por su buena memoria.

-Suficiente-los calló Ron, que no parecía molesto por la broma de los gemelos. Se volteó hacia Hermione, quien se había sonrojado al escuchar cómo la había llamado Fred- No les hagas caso, siempre les gusta hacer bromas.

-¿Entonces, es mentira?- preguntó Hermione- Lo de esas chicas…-especificó al ver la confusión en Ron.

-No, eso es verdad- se rió él–. Aunque ya no estoy con ninguna de ellas, a estos siempre les divierte recordármelo. Lo hacen con todos-dijo encogiéndose de hombros.

-Tú te sientas aquí, Harry- le indicó uno de los gemelos señalando un asiento a su costado- después sigues tú Ron, y luego Hermione…

Se fueron ubicando en los asientos al frente de la tribuna, escuchando como poco a poco más personas iban llegando al estadio, algunos de los cuales, como ellos, también tenían boletos para la tribuna principal.

-¿En serio tenias que ponerte esa camiseta?- le preguntó Fred a Ron.

-¿Qué tiene? Es mi equipo…-se justificó su hermano.

-Y arrastraste a Hermione contigo- sonrió George al ver la camiseta de la chica- Ni a Ginny ni a Gwenog les vas a hacer mucha gracia ver que apoyas al equipo contario…

-Y menos cuando es Gwenog la que nos da las entradas gratis…-agregó su gemelo.

-Ya pensé en eso-dijo Ron sin prestarles atención. Llamó con la mano a una mujer que vendía productos de ambos equipos. Le compró un gran sombrero verde con una garra dorada en el medio, y unas cuantas banderas del mismo color con el mismo símbolo. Luego sacó su varita, escribiendo unas palabras con ella.- ¿Qué les parece?- preguntó poniéndoselo en la cabeza. Los cuatro vieron que unas grandes letras doradas destellaban encima del dibujo de la garra, con el lema "Ginny Weasley, The Holyhead Harpies Queen".

-George, no te sorprendas si nuestro hermanito aparece enterrado mañana en este campo de Quidditch.

-No lo haré, Fred. De hecho, yo seré uno de los que ayude a Ginny a enterrarlo…

-¡Yo también!

Harry se rió al ver que Ron fruncía el ceño.

-No exageren- contestó pasándoles las banderitas.

-¿Algo más que deseen?- preguntó la mujer de los productos.

-Yo tengo omniculares para todos- dijo George- No creo que nos falte nada…

-¿A qué equipo vas a apoyar tú, Harry?- preguntó Fred al observarlo- Dudo mucho que esa banderita que compró Ron haga mucha diferencia…

-Deberías comprarte una camiseta…Marie, dale una camiseta…

-¿De qué equipo deseas, querido?- preguntó la vendedora llamada Marie.

-Pues…yo…-Harry los miró a todos y contestó luego de unos segundos- De las Holyhead Harpies…- Marie le dio una camiseta verde y Harry le pagó unos sickles de plata.

Ron lo miraba sin poder creérselo.

-¿Por qué las Holyhead?- inquirió frunciendo el entrecejo más que antes- ¿Qué tienes en contra de los Chudley Cannons? ¿Acaso no crees que sean mejores?

-Sí, Ron, dile eso a Ginny y no vas a aparecer enterrado, sino colgado de tu propia escoba en uno de esos aros…-le previno Fred.

-Quiero que Harry conteste.

-Bueno, sinceramente, Ron- respondió Harry pausadamente- Yo tampoco quiero ser enterrado por tu hermana.

Fred y George celebraron su respuesta con grandes carcajadas, mientras Ron asentía con la cabeza de forma comprensiva.

-¡Bienvenidos al Campeonato de Quidditch! – saludó una voz bastante potente que se escuchó por todo el estadio. Un hombre cerca a ellos se había levantado y caminado hasta estar al frente de la tribuna- Es un placer para mi dar pase al primer equipo que se enfrentará en este partido. Den una gran ovación a los… ¡Chudley Cannons!- La mitad de la multitud aplaudió al equipo de uniformes naranja que entraban en ese momento al campo y se situaban al centro del estadio, saludando de forma entusiasta al público que lo rodeaba.

-¡Vamos! ¡Sí! ¡Ustedes pueden hacerlo!- gritaba Ron desde su asiento.

-Solo grita porque sabe que nuestra hermana todavía no puede escucharlo…-murmuró Fred a Harry enarcando una ceja-Espérate a cuando salga el otro equipo…

-Bien, los Chudley Cannons se ven con bastante energía- dijo el comentarista. Gran parte de la multitud aplaudió otra vez- Pero, ahora, quiero escuchar unos gritos de alegría para el único equipo compuesto por estas encantadoras mujeres…. ¡Las Holyhead Harpies!

En otro extremo de las tribunas, se formó una ola humana, siendo terminada por un gran estallido de aplausos y voces al ver salir a las jugadoras del equipo. Varias de ellas levantaron los puños al aire, alentando a sus barras. Ginny Weasley salió detrás de Gwenog Jones junto al resto de su compañeras, también animando al público. Miró a su alrededor hasta fijar su vista en la tribuna principal. Sonrió al verlos y los saludó con una mano.

-¡Vamos Ginny! ¡Tú puedes derrotarlos! ¡Enséñales de que estamos hechos los Weasley!- gritó Ron a su hermana lo más fuerte que pudo.

-¡Vamos, Ginny! ¡Derrótenlos!- exclamó George a todo pulmón.

-Ron, George, van a perder la voz…-les advirtió Hermione.

-¿No te dije?- sonrió Fred antes de gritar también unas palabras de ánimo a su hermana.

Harry vio a su amiga, quien estaba asombrada con los chicos Weasley.

-¿Qué tal la vas pasando hasta ahora?- murmuró Harry por encima de la voz del comentarista al anunciar el comienzo del partido.

-Se ve entretenido…

-Espero que tú tampoco pierdas tu voz.

-¿Yo? No lo creo- le aseguró Hermione- pero apoyaré a Ginny con lo que pueda…

Media hora después, Hermione soltaba un grito de enfado porque el árbitro había cobrado un tiro a favor de los Chudley Cannons y había anotado. Harry se ajustó el omnicular a los lentes para seguir después la jugada de uno de los cazadores de ese equipo antes de ser alcanzado por una bludger que bateó Gwenog. La gente gimió al unísono al ver que le golpeó de lleno el estómago.

-¡Y vamos 70-40 a favor de las Holyhead Harpies!- anunció el comentarista- Lástima por los Chudley Cannons; pudieron haber sido 50 de no ser por esa bludger…

Pasó otra mitad de hora, pero la diferencia de puntaje entre los dos equipos seguía siendo casi la misma. Las Holyhead Harpies ahora tenían la delantera por veinte puntos, marcando un 110-90 a favor.

-Esto esta peliagudo- dijo George al ver como los cazadores de ambos equipos se peleaban con bastante fiereza por la Quaffle.- Vamos una hora y no ha habido rastro de la snitch…

-¡Y la Quaffle es atrapada por Ginny Weasley!- gritó el comentarista, ocasionando que los cinco dirigieran sus omniculares a la chica. Harry pudo ver como la coleta que se había hecho Ginny en el pelo estaba bastante desordenada, y como su respiración se había vuelto agitada, pero parecía tener más fuerza que antes y con semblante decidido, se arrojó a toda velocidad hacia los postes contrarios, siendo seguida por sus dos compañeras de equipo.

-…Weasley va a toda velocidad a los postes de los Cannons, esquiva una bludger con un grandioso giro de escoba, pero aun así el cazador Malk se ubica frente a ella… logra pasársela a su compañera Robins, y las tres cazadoras parecen formar un ataque…creo que vamos a ver una jugada nueva… Robins avanza y le da la Quaffle a Sullivan, que está en su flanco derecho; esquiva una bludger, se la pasa de nuevo a Robins, quien maniobra la escoba al último segundo para no chocar con Rick… sigue avanzando…¡Cuidado con esa bludger! ¡La esquiva! Y la pasa a Sullivan que se acerca peligrosamente al aro izquierdo ¿Será una táctica? ¡No! Parece que sí va a anotar… ¡pero los tres cazadores le bloquean el camino! Mejor suerte para la próxima, Sullivan… ¡No! ¡A la cazadora se le cayó la Quaffle! ¡Increíble! Y los tres cazadores de los Cannons van en picada para recogerla… pero ¿Qué es eso? ¡Weasley aparece desde abajo y vuela a toda velocidad hacia el cielo, cogiendo la Quaffle en sus narices! Se acerca al aro izquierdo, esquiva al guardián y… ¡ANOTA! 120 -90 a favor de las Holyhead Harpies- un gran grito de euforia se escuchó en el estadio- Muy buena jugada por parte de las cazadoras del Holyhead…

- Se parece al Amago de Wronsky ¿No?- comentó Ron aplaudiendo con mucho entusiasmo la anotación de su hermana- Solo que con cazadores…Ginny me dijo que quizá lo usarían en este partido…

-¿Amago de qué?- preguntó Hermione distraída vitoreando a Ginny.

-Hermione no lo entiende, pero tú sí ¿verdad, Harry?- le dijo Ron, antes de concentrarse nuevamente en el juego.

Harry sonrió, bastante impresionado por la jugada que acaba de presenciar por parte de las cazadoras del Holyhead Harpies, pero en especial, por la actuación de Ginny. Tenía una agilidad asombrosa para esquivar a sus oponentes, y de no ser gracias a los omniculares, estaba seguro que en vez de verla a ella, solo hubiera podido observar una mancha verde moverse a gran velocidad para atrapar la Quaffle y marcar el punto,

-Qué bueno que llegamos a tiempo para ver esa jugada…-dijo una voz a sus espaldas.

Los cinco voltearon y vieron sentados a Draco y Luna detrás de ellos.

-¡Al fin llegan!- exclamó Ron dándoles un rápido saludo con la mano antes de fijar su vista nuevamente en el partido- ¿Por qué tardaron?

-Fue mi culpa- contestó Luna- No llegué a tiempo para tomar el traslador de las 10 am. Tuve que quedarme en Gales por una hora más esperando al siguiente…

-Y yo había quedado ir a recogerla para venir juntos al partido- siguió Malfoy mientras Fred les pasaba los omniculares- Gracias…

-¿Y valió la pena el viaje a Gales?- preguntó George

-¿Encontraste un Snockark?- inquirió a su vez Fred.

-No- respondió Luna con aire soñador- pero habían mucho plimpys tragones. Tuve que llevarme muchos gurdiraíces conmigo…

-Excelente- dijeron los gemelos.

-¿Qué son los…?-le empezó a preguntar Harry.

-No quieres saberlo- lo interrumpió Hermione de inmediato.

-Harry Potter- Luna lo miró con sus grandes ojos- ¡Qué bueno verte otra vez!

-Lo mismo digo…

- ¡Y esta vez no me ignoras!- comentó Luna ocasionando que los gemelos se rieran.

-Eh…no, supongo que no- dijo Harry sin saber qué hacer- Este…disculpa por esa vez que nos vimos. Ni siquiera lo recuerdo- Hermione meneó la cabeza y Harry supo que había vuelto a hablar de más. Pero consideró que tampoco pediría perdón por lo último que había dicho; de todos modos estaba siendo sincero y eso era siempre algo bueno ¿cierto?

Luna no parecía molesta; al contrario, parecía feliz.

-O sea que tenía razón. No me ignorabas, sino que no te habías dado cuenta que estaba ahí. Siempre me pasa…

-Sí, bueno…disfruta el partido, Lovegood- contestó Harry queriéndose librar de esa rara conversación.

-Dime Luna. Tengo el presentimiento de que nos volveremos a encontrar…

No supo si esas palabras significarían buenas o malas noticias para su futuro., pero sin querer pensar mucho en ello, fijó su atención otra vez en el campo.

Transcurrió un cuarto de hora más sin muchos cambios en la puntuación, haciendo que las personas en el estadio se volvieran más impacientes.

-¿Están seguros de que el árbitro soltó la snitch?- inquirió Ron a George-. No ha dado señales de vida en todo el partido…

Y no era el único que se hacía la misma pregunta. La gente ya empezaba a comentar sobre la inexistente pelotita dorada.

Harry observó a ambos buscadores. Cada uno daba vueltas al campo en busca de la snitch, pero era obvio que no tenían éxito. Harry miró los alrededores, y pasados unos cinco minutos, la vio finalmente a escasos metros del suelo cerca de los postes de los Chudley Cannons.

-¡Allí está!- exclamó Harry señalándola con su dedo- ¡Vamos! mira allí…-exclamó en dirección a los buscadores.

-¿Qué cosa? ¿Dónde?- le preguntó apresuradamente Ron- Yo no veo nada…- entrecerró los ojos tratando de ver lo que Harry observaba sin los omniculares, pero a él le fue imposible.

-¡Allí está la snitch!- le respondió.

Y como si el estadio en pleno lo hubiera escuchado, todos comenzaron a señalar al mismo lugar. Los dos buscadores se lanzaron en picada tras la snitch, con toda la multitud conteniendo la respiración. Diez segundos después, sonaba el silbato del árbitro dando por finalizado el partido.

-¡Y las Holyhead Harpies ganan por 290-110!-gritó el comentarista-¡Se aseguran su permanencia en el campeonato! Suerte para la próxima, Chudley Cannons…

-Bajemos a ver a Ginny…

-Esperen a que el resto se vaya…

Se quedaron unos minutos más en la tribuna observando como poco a poco el estadio empezaba a vaciarse. Bajaron unas escaleras hasta pisar finalmente el campo de Quidditch, y caminaron hacia los vestidores, donde se veía a un grupo de las jugadoras desapareciendo tras la puerta. Ginny y Gwenog conversaban animadamente mientras seguían a su equipo.

-¡Ginny!

La pelirroja volteó al escuchar su nombre y les dedicó una gran sonrisa, antes de cambiarla por una de asombro al ser abrazada por Malfoy, dando vueltas alrededor.

-¡Agh, Draco! Estoy toda sudorosa…te voy a ensuciar-el chico no le hizo caso y le dio un beso en la frente. La sonrisa de Ginny se formó nuevamente en sus labios ante ese gesto. Luego de que el rubio se apartara, fue abrazada esta vez por tres pelirrojos.

-Gin-Gin, estuviste increíble…-dijo George.

-Fenomenal…-siguió Fred

-Estupenda…-añadió Ron.

-Claro, y el resto del equipo no existe…-comentó Gwenog riéndose.

Fred y George soltaron a su hermana y se dirigieron a la capitana.

-Tú estuviste fabulosa ¿verdad, George?

-¡Por supuesto! La mejor golpeadora del Torneo…

-¡De toda Inglaterra!

-Sí, gracias chicos- dijo Gwenog - Weasley, te espero adentro. Tengo que hablar con todas ustedes de cómo van a ser los entrenamientos de ahora en adelante… ¿Qué es lo que…?- la miró de forma interrogante al ver como Ginny enarcaba las cejas observando a Ron. Ella también lo miró e hizo el mismo gesto, pero sin poder ocultar una sonrisa- Te lo dejo a tu cargo…- volteó adentrándose a los vestuarios.

-¿En serio, Ron?- inquirió Ginny en tono exasperado apenas se fue su capitana, mirando fijamente su camiseta- ¡Siempre haces lo mismo! ¿Tenías que usar eso? ¡Dijiste que venías a apoyarme!

- ¡Lo hice!- se defendió su hermano- ¿No ves el gorro? Mira lo que dicen las letras…-se señaló por encima de la cabeza.

-Estoy segura que ese gorro lo compraste a último momento…

-¡No es cierto!- negó Ron con las orejas coloradas.

-¡Fred! ¡George!– llamó Ginny, y los gemelos se acercaron con sonrisas maliciosas- ¿Cuándo compró Ron ese gorro?

-Pues…déjame recordar…- murmuró Fred con expresión meditabunda.

-Se lo compró a Marie…-le informó George.

-La hermosa mañana…

-…de hoy…

-¡Ya basta, Ginny! ¡Tú misma dices que siempre lo hago! ¿Cuál es la diferencia ahora?- se quejó Ron a la desesperada, pero fue callado inmediatamente por su hermana.

-¡Porque te vio Gwenog! ¿Te parece poco?-cuestionó Ginny intentando tranquilizarse.

-¡Pues que se acostumbre! ¡Debe entender que mi equipo son Los Chudley Cannons…! ¡Y tú también!- lo último lo dijo bajando más la voz.

-Ron, yo te entiendo- respondió ella en forma comprensiva- ¡Pero Gwenog es la que te da las entradas gratis, idiota!- exclamó.

-Oh, cierto…

Ron miró a su hermana por un momento, antes de empezar a reírse. Ginny le volvió a sonreír al cabo de unos segundos.

-Dime que al menos me estuviste apoyando…

-Eso ni lo dudes- Ron la abrazó otra vez- Estuviste estupenda, en serio…Todo el tiempo estuve de tu parte. Hasta se los puedes preguntar a esos dos… ¿Fred, George?- Ron los miró a ambos.

-¿Cara de qué nos han visto, Fred? Nuestros hermanitos nos están dando órdenes…

- ¡Solo díganselo!-pidió Ron.

-Si, Ginny, te estuvo apoyando todo el tiempo…-comentó George con voz aburrida, al parecer decidiendo que ya había sido suficiente tormento para su hermano menor.

Después de que Ron la soltara, Ginny fue a saludar a Luna con un beso, antes de fijarse en el atuendo de Hermione.

-Debes estar bromeando…

-Hola, Ginny- la saludó la chica- Sabes que el Quidditch no es lo mío. Ron me regaló la camiseta…

- Ya sé que es culpa de Ron - dijo Ginny acercándose también a saludarla- Pero no te sorprendas si mas tarde llega a tu casa una camiseta de las Holyhead…-Hermione sólo se rió.

Luego su vista la dirigió a Harry, y el chico se percató en que ella había quedado ligeramente anonadada al ver su ropa, pero no hizo ningún comentario. Inconscientemente, Harry reprimió un suspiro de alivio y se felicitó por haber comprado esa camiseta y no la otra….

-Hola, Potter- lo saludó Ginny estrechándole la mano, como si fuera un encuentro formal.

-Hola…

-¿Qué te pareció el partido?

-Estuvo bastante bueno.

-Genial-comentó Ginny acomodándose unos mechones que caían a su rostro-. Sinceramente, pensé que no vendrías…

-¿Tu hermano no te dijo que vendría con él y con Hermione?- preguntó.

-Sí me lo dijo, pero también me contó que tenían mucho trabajo en el ministerio ¿cierto, Ron?

El pelirrojo asintió.

-¿Eso que tiene que ver?- se extrañó Harry.

Ginny lo miró fijamente por unos segundos.

-Nada en realidad…

-¡Weasley, trae tu trasero al vestuario! Puedes hablar con tus amigos más tarde…- Gwenog Jones asomó la cabeza por la puerta de los vestuarios.

-¡Sí! Lo siento…-se disculpó antes de que su capitana volviera a cerrar la puerta- Bueno, chicos, gracias por venir- les dijo dirigiéndose a todos.

-Sabes que no tienes que agradecerlo- la interrumpió Malfoy.

-Claro, pero suena bien que lo digas- dijo Ron.

-Bien, ya me tengo que ir. Después los veo en casa…

-Papá y Percy van a regresar en la noche- le informó George-.Y mamá me dijo esta mañana que estaba segura de que ganarían, así que iba a hacer una gran cena…

-Lástima que Bill y Charlie hayan tenido que viajar ayer…-se lamentó Ginny.

-Yo les enviaré una carta diciéndoles que tu quipo ganó - se ofreció Malfoy- Ahora ve allá y no hagas esperar más a tu capitana…

Ginny se despidió de todos y entró a los vestuarios.

-Ahora sería mejor que nosotros también nos fuéramos-dijo Ron.

-¡Esperen!- Hermione los detuvo- Hay que tomarnos unas últimas fotos…

Harry guardó las fotos en el álbum antes de soltar un bostezo. Miró el reloj una vez más y se fijó que ya había pasado una hora desde que se había puesto a ver las imágenes. Se acordó que todavía debía ir a casa de Hermione para hablar con ella sobre las horas extras de trabajo que últimamente le estaba dando. Guardó los papeles de su escritorio, cerró el cajón del álbum con un hechizo para mantenerlo bajo llave, cogió su capa que estaba tirada en una silla, y salió de la oficina sin perder más tiempo.


-¿Hermione?- preguntó una voz desde la sala-¿Estás ahí? Hermione…-empezó a toser- estúpido hollín…- dijo con voz ronca saliendo de la chimenea.

Trató de mirar a su alrededor, pero todo el lugar estaba a oscuras. Con un movimiento de varita, encendió las luces para encontrar la casa completamente sola. Soltó un suspiro resignado; había venido con la intención de hablar con ella y no estaba.

-No puede ser que siga trabajando a esta hora…- se quejó Ginny dejando su Saeta a un lado del sofá y echándose cansadamente sobre él.

Había sido unas semanas duras para ella. Gwenog las había hecho practicar por bastantes horas, y recién acababa de salir de uno de los entrenamientos más agotadores de su vida. Aún llevaba el uniforme de las Harpies, que estaba todo manchado de lodo cuando se cayó de su escoba por una bludger que su misma capitana le había lanzado…

-Usar seis bludgers para una práctica de Quidditch es una locura-murmuró con la cara enterrada en uno de los cojines al recodar las quejas silenciosas de los otros jugadores de su equipo ante el estilo de entrenamiento de Gwenog.

Contra su voluntad, se levantó del sofá y vio que lo había manchado de tierra.

-Si hubiera sabido que Hermione no estaba, me hubiera ido directamente a casa- murmuró sacando su varita otra vez y limpiando la suciedad que había dejado- Ahora estaría cenando…o dándome una ducha- refunfuñó- necesito darme una ducha con urgencia- dijo con asco cuando tocó su cabello lleno de algo que no deseaba saber.

Sabiendo que Hermione no se molestaría por usar su baño, hizo caso omiso al dolor en sus piernas y subió las escaleras hasta su habitación, observando el orden y la pulcritud con el que su amiga tenía todas sus cosas. Sin detenerse a observarlo mucho, abrió la puerta donde la esperaba el agua caliente.

El baño estaba incluso más limpio del que se hubiera imaginado, y se prometió a sí misma dejarlo así cuando terminara de bañarse. Se miró al espejo que había a su costado y vio su cabello totalmente sucio y desordenado, sin contar que su cara estaba llena de machas de tierra.

-Bien, me muero por saber cuántos moretones me gané el día de hoy- gruñó empezando a desvestirse antes de entrar a la ducha.


-¿Hermione?- preguntó veinte minutos después una segunda voz desde la chimenea. Harry se adentró a la sala mirando a su alrededor- ¡Hermione!- la llamó, pero nadie contestó- Seguro salió a comprar algo…-dijo sentándose en el sofá a esperarla. Sus ojos se posaron en la escoba que había al costado del mismo mueble- ¿Qué hace Hermione con una Saeta de Fuego?- se preguntó tomándola entre sus manos y viendo la suciedad que estaba impregnada en las ramas- Dudo mucho que haya salido a practicar con esto…a menos que sea de…-enarcó una ceja- sí, seguro es de Ron…- dijo recordando que el chico le había contado que era propietario de una saeta.

La volvió a dejar en el suelo y se desplomó en el sillón, tratando de descansar en lo que esperaba a que su amiga llegara. Cerró los ojos escuchando solo el silencio de la casa…un silencio que se dio cuenta que no existía al percatarse del lejano sonido del agua correr desde el piso de arriba.

-Debe estar bañándose- dijo levantándose y caminado hacia los pisos superiores. El sonido del agua se hizo más fuerte mientras se acercaba a la habitación de Hermione. Entró y el olor inconfundible del aroma del jabón se adentró en sus fosas nasales. Dio unos pasos por el cuarto hasta sentarse sobre la cama, cogiendo un pequeño libro de la mesilla de noche y comenzando a leerlo a la espera de que ella saliera.

Y efectivamente, quince minutos después, oyó el sonido de la puerta del baño abrirse. Sin apartar la mirada del libro, le dijo:

-Pensé que tardarías una hora en salir… ¿Sabes que has estado allí dentro más de media hora?

Ella no le contestó al instante, y cuando pensaba hablar de nuevo, una voz completamente diferente a la de Hermione le respondió, dejándolo helado en su sitio.

-¿Qué demonios haces aquí? ¿Cómo te…? ¡LARGO!-gritó Ginny y Harry no necesitó que se lo dijeran dos veces. Dejó inmediatamente el libro a un lado, observando por primera vez a la mujer que tenía enfrente. Ginny estaba totalmente mojada, envuelta en una toalla que sujetaba con fuerza con una mano, mientras que con la otra se ponía a buscar frenéticamente algo entre un desorden de ropa sucia que había caído a su lado.

Lo siguiente que supo después es que él salía corriendo de la habitación, con el eco de su voz aún gritando en su cabeza: "¿Donde mierda está mi varita? ¿Qué me estas mirando? ¿Qué haces aquí? ¿Y POR QUÉ SIGUES AQUÍ?"

Bajó las escaleras de vuelta al primer piso, escuchándola todavía quejarse desde el cuarto que acababa de abandonar. No supo cuántos minutos estuvo tratando de recuperarse de lo que había pasado, pero cuando al fin logró borrarse por unos segundos de la mente la imagen de Ginny Weasley casi desnuda frente a él, fue consiente por primera vez de que estaba cubierto de una extraña baba de los pies a la cabeza.

-Agh… ¿Qué es esta porquería?- se preguntó con fastidio.

-Hechizo Mocomurciélago, idiota- le contestó Ginny desde las escaleras, quien lo observaba sin ocultar su enfado.

Harry alzó la vista hacia ella, siendo notorio que ya no tenía una toalla sujeta al cuerpo, cosa que era una lástima. Se había puesto unas zapatillas, y estaba vestida con unos shorts y una camiseta de las Holyhead Harpies. Harry se hubiera entretenido mucho mejor observando sus piernas de no ser porque lo distrajo el hecho de que ella lo estaba apuntando directamente con una varita.

-¿Me puedes explicar qué diablos hacías allí?-dijo bajando los pocos tramos de escalera, acercándose lentamente hacia él.

-La última vez que vine aquí, tú no eras la dueña de esta casa, Weasley- respondió sacando su propia varita para quitarse la asquerosa sustancia que lo cubría.

-Ni tú tampoco- le recordó ella a su vez.

-Pensé que eras Hermione…

-¿Y acaso Hermione te ha dado permiso para que la veas semidesnuda cada vez que sale del baño?

-¡Hermione siempre se cambia en el baño!-explicó sintiéndose incómodo ante la sola idea de imaginarse a su casi hermana en esa situación.

-No me vengas con excusas…

-No son excusas.

-¡Me estabas mirando!- lo acusó

-¡No te estaba mirando!- mintió Harry.

-¿Y por qué me observabas con cara de estúpido?

- ¡Estaba impresionado!- contestó- No pensé que te vería salir casi desnuda del baño…

-¡Entonces aceptas que me estabas mirando!- exclamó Ginny.

-Por favor, Weasley, ni que fueras la gran cosa…-Harry alzó rápidamente su varita para bloquear otro de los hechizos de Ginny. Esta vez, fueron las paredes quienes estuvieron cubiertas de baba.

- ¡Mira lo que has hecho!- se quejó ella.

-¿Yo? ¡Tú fuiste la que me atacó!-la contradijo él.

-¡Si te hubieras quedado quieto, hubieras sido tú el que estuviera cubierto de baba!

-¡Ah, claro! Y yo debo quedarme con los brazos cruzados mientras que tú haces lo que quieras…

Ginny no le hizo caso y se volteó a limpiar las paredes. Harry decidió ayudarla.

-¡Yo puedo sola!-le advirtió

-Solo intentó ayudarte…-dijo alzando la varita.

-¡Te dije que yo puedo sola!- unas chispas rojas salieron de la varita de ella.

-¡Que terca!-murmuró Harry por lo bajo mientras se sentaba en el sofá.

-¿Qué dijiste?

-¡Nada!- respondió, y se sorprendió al darse cuenta que era la primera vez que decidía quedarse callado. Un montón de respuestas (la mayoría bastantes desagradables de las que la misma Hermione se hubiera escandalizado si le escuchaba decirlas) cruzaron por su cabeza en ese momento para contestarle, pero no quiso usar ninguna. En el fondo sabía que ya se había vendido una mala imagen ante esa chica, y no quería empeorar más la situación…y era precisamente ese detalle lo que le extrañaba ¿Desde cuándo le importaba lo que Weasley pensara?

-Listo, se ve como nuevo- la oyó decir.

Ginny caminó hasta situarse delante de él, aún con la varita en la mano.

-Dime qué haces aquí- le ordenó ella.

Harry respiró profundamente, buscando tener paciencia.

-Lo mismo que tú- contestó con amargura.

-No lo creo- dijo ella resueltamente- Yo no busco verme desnuda….

-¡Que no te vi desnuda!- exclamó perdiendo la poca paciencia que había reunido. No supo si ella tenía intención de hechizarlo de nuevo, pero como no quería quedarse a averiguarlo, le sujetó la muñeca con la que sostenía la varita.

-¡Suéltame!

-¡No! Y me vas a escuchar…-le advirtió Harry- Vamos a llevar la fiesta en paz ¿De acuerdo? Yo dejo mi varita en la mesa…-dijo poniéndola en la mesita frente a él- Y tú haces lo mismo- le dijo quitándole la suya de su mano.

-Deja mi va...!Au!- chilló Ginny, y Harry la soltó de inmediato, pensando que la había lastimado con su agarre. Ella se frotaba el brazo con una mueca de dolor en el rostro.

-Disculpa, no quise hacerte daño…mejor será que te sientes- Ginny parecía que le hacia caso sin pensarlo, porque se sentó sin poner queja alguna. Harry vio que tenía un moretón en la parte en donde ella se estaba frotando- Eso no lo hice yo ¿verdad?

-No…

-¿Qué te pasó en el brazo?- preguntó con voz seria.

-Gwenog…

-¿Qué?-Preguntó Harry sin entenderla.

-Entrenamiento de Quidditch con Gwenog- explicó Ginny soltándose el brazo-. Me duele todo el cuerpo y estaba completamente sucia cuando llegué aquí, por eso me fui a bañar…

-Entonces, esa escoba es tuya ¿no?- Harry señaló la Saeta de fuego que estaba en el piso. Ella asintió- Yo había pensado que era de Ron…

-¿De Ron?-Ginny frunció el ceño- ¿Por qué de Ron?

-Porque él me dijo que tenía una Saeta y…

-No me has entendido- lo interrumpió Ginny poniendo los ojos en blanco- Lo que quiero decir es, ¿Por qué mi hermano dejaría su escoba en casa de Hermione?

-Pues porque él viene a visitarla por trabajo- contestó despreocupadamente- Hay ocasiones en que le digo que recoja unos papeles que hay aquí, y él es el que acostumbra venir por la casa. A veces le pido también que venga aquí en un día de descanso, cuando juega Quidditch…

Ginny parecía que ya no lo escuchaba. Se veía inmersa en sus pensamientos, pero con una pequeña sonrisa que empezaba a asomarse a sus labios. Harry solo se quedó callado, observándola por unos breves minutos.

-¿Ya te sientes mejor?-le preguntó cuando el silencio parecía alargarse. Ella se sobresaltó, e hizo otra mueca de dolor-¿Qué te pasa?- dijo inmediatamente Harry.

-Un calambre- explicó Ginny con hastío mientras subía una de sus piernas con cuidado al sofá- Estuve corriendo unas tres vueltas al campo de Quidditch…

Harry asintió, sin dejar de observarla. Sin saber si funcionaria, habló de nuevo.

-Recuéstate- le dijo.

-¿Qué?-ella lo miró confundida.

-Recuéstate en el sofá.

-¿Por qué?

-Solo hazme caso- le ordenó.

-Bonita manera de pedirlo…-murmuró ella, obviamente sin hacer lo que le decía.

Harry respiró profundamente, tratando de ser paciente de nuevo.

-Hazme caso esta vez…

-¿Y qué me vas a hacer si me acuesto?- preguntó ella, acercándose lentamente a él. Harry observó sus ojos color chocolate observándolo fijamente, como tratando de ver algo más en él- Sabes que lo que me pides se puede malinterpretar…- dijo volviendo a su sitio, enarcando una ceja.

Harry respiró profundamente por segunda vez, pero en esta ocasión lo hizo para que su cerebro no trajera la imagen de esa mujer vestida con una sola toalla…

-Te prometo que no voy a hacer nada de lo que tu mente pervertida está pensando…

-¡Cuida esa lengua, Potter!- lo amenazó Ginny- Además, ni en mis peores pesadillas haría algo contigo…

Él frunció el ceño.

-Como sea, ¿me vas a hacer caso?

-Primero dime qué es lo que vas a hacer.

-Estás adolorida ¿no?- Ginny asintió- Bueno, yo lo voy a solucionar.

-¿Y cómo…?

-Solo haz lo que te digo-repitió.

Ella parecía indecisa, pero hizo otra mueca de dolor segundos después. Casi a regañadientes, se recostó en el sofá. Harry, sin perder tiempo, puso ambas piernas en su regazo.

-¡Oye!- se quejó Ginny.

Él no le hizo caso. Le quitó las zapatillas de los pies, dejándolas en el suelo. Pasó sus manos por esa parte de la piel y luego, tomando el izquierdo, hizo presión con sus dedos. Ginny soltó un quejido.

-¿Demasiado fuerte?- le preguntó disminuyendo la fuerza en sus manos.

-Ahora está mejor…-contestó cerrando los ojos y bostezando.

Pocos minutos después, Ginny empezaba a soltar pequeños gemidos de placer. Al parecer, lo hacía inconscientemente, pero eso no evitó que Harry sonriera por dentro, mirándola de reojo de vez en cuando.

-A la derecha…no, no, allí no…-Harry movió sus manos a donde ella le pedía- Sí, allí, un poco más arriba…bien, allí- Ginny sonrió perezosamente, aún con los ojos cerrados-Ahora el otro, Potter…-Harry tomó su pie derecho-en el centro…ajá, justo allí…no, no, no, más abajo- él volvió a mover sus manos-sí, allí es perfecto…más fuerte...más fuerte, más…todavía no…más…un poco más…-Ginny soltó un gemido más fuerte que los anteriores- ¡Por Merlín! Sí, así hazlo, mantén el ritmo…

Definitivamente, Ginevra Weasley era única. Harry no sabía si reír o preocuparse por el hecho de que verla en esa posición, y de esa manera, gimiendo esas palabras y nombrándolo a él mismo de forma tan placentera, ocasionaba que su mente empezara a viajar por lugares que prefería jamás decírselo a ella en voz alta. Meneó la cabeza tratando de despejarse y de hacer oídos sordos a los jadeos de la chica. Era un poco difícil lograrlo porque Ginny cada vez soltaba suspiros más fuertes…

Se concentró en lo que hacía, y se aseguró a sí mismo que sus reacciones y pensamientos en una situación así eran normales ¿cierto? Porque ella era una mujer; una mujer que acaba de ver semidesnuda; y él tampoco era de piedra, era un hombre; y por lo tanto, era una reacción común sentirse de esa forma ¿cierto?

Se contestó que sí, que todo era normal, y si ella fuera otra mujer, sería lo mismo. No había nada de raro ni con él ni con ella, aunque ella siempre se mostrara tan hostil cuando estaba con él…

-¿Por qué pensaste que no iría al partido de Quidditch?- le preguntó de repente, sin dejar de hacerle los masajes.

-¿Qué?- Ginny abrió los ojos con flojera.

-La última vez que nos vimos, en el partido de Quidditch, dijiste que pensabas que no iría. ¿Por qué lo pensaste?- Harry no sabía por qué razón se le ocurrió preguntarle algo que había sucedido hace semanas atrás, pero se dio cuenta que lo que había dicho no le había agradado nada a ella. La sonrisa había desaparecido rápidamente de su rostro, y ahora lo miraba directamente a los ojos con expresión imperturbable.

-¿A dónde quieres llegar?

-Sólo siento curiosidad- contestó encogiéndose de hombros.

-Que yo recuerde, no tienes ningún motivo para andar de curioso- le contestó ella.

-¿Por qué no?

-Porque ese mismo día te respondí a eso- ella volvió a cerrar los ojos, restándole importancia al asunto-. Pensé que estarías ocupado trabajando…

-No, eso no contesta a mi pregunta-ella no le hizo caso- ¡Weasley!

-¿En serio es tan importante?- replicó ella abriendo con molestia una vez más los ojos, al mismo tiempo que se incorporaba un poco del sofá sosteniéndose sobre sus brazos.

-No, no lo es- respondió Harry después de un momento- Pero parece que quisieras evitar contestarme…

-Te estás imaginando cosas- él enarcó una ceja- ¡Hablo en serio!

-Sí, Weasley, como digas…

Sintió como Ginny se sentaba completamente en el sofá, con su mirada clavada mucho más firmemente en él.

-Ron me dijo que tenían bastante trabajo- explicó-. Algo sobre una misión en la que estás a cargo…

-¿Te contó sobre la misión?- preguntó Harry comenzando a sentirse molesto con Ron. Él había dado una orden de mantener todo en secreto y él la había roto…

-Sé que trabaja en una misión, pero no me contó de que se trata… ¡Así que ni te atrevas a pensar mal de él! – le advirtió Ginny señalándolo con el dedo. Harry se quedó un tanto sorprendido. Era la segunda vez que tenia la ligera impresión de que ella sabía lo que pensaba- Mi hermano es un profesional en lo que hace…

-Está bien- dijo intentando calmarla-, pero la diferencia es que sabías que Ron estaría allí a pesar de su trabajo. Y yo tengo el mismo trabajo…

-Ron no es como tú- sentenció Ginny con total seguridad.

-Eso ya lo sé, Weasley- se rió Harry- Yo no soy pelirrojo…

-No me refiero a lo físico- aclaró ella-. Ron no es como tú en ningún aspecto.

Harry no entendía nada de lo que estaba pasando.

-Tú no eres como él- repitió-. Él jamás pondría su trabajo sobre mí. Tú eres distinto. ¿Quieres saber por qué pensé que no irías? Bien, te voy a contestar con sumo detalle: Tú te preocupas mucho por tu trabajo, eres el niño que vivió ¿no? "El elegido" -remarcó con ironía- Nunca le prestas atención a nada más que a tus misiones, no miras a tu alrededor, no sueles hablar más de tres palabras con las personas, no observas lo que pasa…

-¿Y eso es malo?- la interrumpió Harry- Te burlas de que soy El Elegido… ¿Acaso es malo haber vencido a Voldemort?

-¡No!- respondió ella- ¡Fue lo mejor que pudiste haber hecho! Es que…

-¿Y de dónde sacas eso de mí?- la interrumpió de nuevo, pero esta vez de forma brusca- Que yo sepa, tu y yo no nos conocemos...- Harry la vio fijamente y se percató que sus ojos tenían el mismo brillo que le había visto el día de la ceremonia en Hogwarts; igual que esa vez, este no transmitía ni emoción ni satisfacción. Era algo más como… ¿decepción? ¿nostalgia?

Ginny hizo una mueca.

-No, no nos conocemos…-repitió ella- Pero me acuerdo de ti en el colegio-murmuró-. Siempre ibas al despacho de Dumblendore; todo el colegio lo sabía. Decían que era porque te preparabas para enfrentarte a Voldemort; cosa que resultó ser cierta. Pero no has cambiado nada. Allí tampoco hablabas con nadie, no tenías amigos…

-Y eso es algo que a ti no te importa.

Harry esperó que se molestara, pero ella solo suspiró.

-Sí, no me importa- Ginny volvió a tumbarse en el sofá-. Pero tú eras el que andaba de curioso, así que si no quieres que te conteste, no me vuelvas a hacer preguntas tontas que no vienen al caso…

-¿Y preguntarte por qué me deseaste feliz cumpleaños tampoco viene al caso?- inquirió de sorpresa.

Ginny le sonrió burlonamente.

-¿Era o no tu cumpleaños?- Harry asintió- Entonces ¿Cuál es el problema? Solo mostraba mis buenos modales…

Aún así, él no le creyó.

-¿Sabes, Potter? Puedes ser irritante en muchas ocasiones…pero das buenos masajes-comentó de repente moviendo sus pies- Sí, ya no duele tanto, aunque no puedo decir lo mismo de mis piernas…

-No me irás a pedir que ahora te dé un masaje en las piernas ¿o sí?

La sonrisa de Ginny se hizo más amplia.

-¡Ja! Ni que fueras a tener tanta suerte- dijo apartando sus pies de su regazo-. Suficiente tuviste con verme desnuda…

-¡No te vi desnuda!- negó Harry- Deja de… ¿Qué haces?- preguntó cuando la vio ponerse sus zapatillas y levantarse del sofá.

-¿No es obvio? Me voy- Ginny cogió su varita y su Saeta-. Lo normal sería que terminara diciendo que la conversación fue placentera, pero estaría mintiendo…

-No lo parecía cuando hace unos minutos estabas gimiendo- le recordó Harry.

-¿Y eso te molestó? Porque a mí me pareció todo lo contrario-ella lo miró directamente a los ojos, como retándolo a negarlo.

Afortunadamente, se salvó de tener que contestarle porque en ese instante, la puerta a la calle se abrió y dos voces se escucharon entrando.

-¿Y tú también?- preguntaba Hermione.

-Claro que sí- respondió Ron- El ED era estupendo. Luchamos en la batalla de Hogwarts. Debiste estar allí…

-Ese año no permitieron entrar a los hijos de muggles a Hogwarts- contestó ella- pero ayudé en lo que pude…

-Salvar a los elfos domésticos fue sorprendente- admitió-. Te deben mucho… ¡Ginny!-Ron fue a saludar a su hermana- ¿Qué haces aquí? ¡Harry!- el chico le estrechó la mano- ¿Qué hacen los dos aquí? ¿Todo está bien?- preguntó mirándolos a los dos, aunque Ginny sabía que esa pregunta era más para ella.

- Igual que de costumbre, Ron. ¿Y tú? ¿Acaso saliste con Hermione?- Hermione se sonrojó, pero Ron no se dio cuenta. Él contestó con naturalidad.

-Algo así; le ayudaba con el trabajo y terminamos hablando del ED…Hermione, Ginny también estuvo en el grupo- le contó.

-¿Formaste parte del ejercito de Dumblendore?- intervino Harry.

-Por supuesto- dijo Ginny con orgullo- Así que al menos recuerdas al grupo…

-Claro. Dumblendore me contó que me apoyaban…

-No, a ti no. A la causa en general- lo corrigió ella sin rodeos-Todos estábamos allí porque queríamos luchar en contra de los mortífagos y de Voldemort.

-Ginny…-le advirtió su hermano.

-Hermione, tuve que usar tu ducha- continuó ella sin hacer caso de Ron-. Vine a conversar contigo después de la práctica de Quidditch, pero no estabas…

-No tenía planeado llegar tarde, pero tuve una reunión a último momento.

-No importa-le dijo -hablaremos otro día. Bien, yo ya me voy…

-Voy contigo- le informó Ron-. Nos aparecemos en el parque…

Ginny asintió, sabiendo lo que él quería decirle. Aparecerse en el parque significaba que platicarían un rato. Hacía días que no lo hacían por sus propios entrenamientos con Gwenog o por las obligaciones de Ron como auror.

Ambos Weasley se despidieron de ellos, Ginny al hacerlo con Harry, añadió:

-Si volvemos a tener un encuentro similar al de hoy…créeme que el mocomurciélago va a ser el menor de tus problemas.

Se fue junto con Ron, quien meneaba la cabeza suponiendo que nada bueno había pasado entre los dos. Apenas salieron, Hermione se sentó en el sofá. Se veía muy contenta, pero ella al oír las palabras que la pelirroja le había dicho a su amigo, lo miraba ahora a él con expresión interrogante.

-¿Qué quiso decir Ginny con eso? Ese hechizo solo lo utiliza cuando está verdaderamente molesta… ¿Pasó algo malo entre ustedes?

Harry, recordando la imagen de Ginny saliendo del baño de Hermione, sonrió por tercera vez en esa noche.

-No, Hermione. No pasó nada malo.


Notas de Autora: Y así termina el capitulo. ¿Qué les pareció? Como dije, ha sido el más largo que he escrito y ha requerido bastante esfuerzo y tiempo frente a la computadora, pero creo que valió la pena. Y como suelo decir, es tiempo de dejar reviews ;) Pero hoy agregaré algo más:

Agradezco a toda la gente que me deja sus comentarios (siempre les contesto; me tomo el tiempo de contestar a cada uno y responder a sus preguntas) y también agradezco a los que lo ponen en alert, en favoritos o me agregan a favourite autor (para mí vale mucho). Es por eso que he tomado una decisión: este capítulo fue muy trabajoso; estuve enferma (aquí hace un frio terrible y he estado con mucha gripe) e incluso me he desvelado unas noches (para conseguir mi cuenta en Pottermore, algo de lo que estoy feliz porque formo parte del millón que podrá participar allí mucho antes de que habrá oficialmente) por lo que espero bastantes reviews (y aquí sale mi lado slytherin ^^ Creo que Pottermore me va a poner en slytherin o en Gryffindor porque soy orgullosa, astuta, y en este caso, amibiciosa xD) Si veo que mis reviews han aumentado hasta…60? 50? Uhmm, dejemoslo en 50-60 (puede parecer mucho, pero son bastantes los que lo ponen en favoritos y me gustaría leer lo que piensan los lectores invisibles de este fic) Si veo que la cifra está por allí, o incluso sobrepasa los 60, las actualizaciones seguirán asi de largas tal y como lo han sido los últimos capítulos, y también haré todo lo posible por actualizar rápido (me meten presión si son más comentarios, cosa que me agrada). Y de hecho, en el capítulo 6 va a salir algo que varios han estado esperando (ya se pueden imaginar qué es). Así que si lo quieren tener lo más pronto posible, denle al botón de review hasta llegar a esas cifras. Todo depende de ustedes.

Tengo unos días más de vacaciones, por lo que aprovecharé para comenzar el sexto cap. Espero terminarlo antes de volver a clases en la U (cruzo mis dedos)

Y una última cosa: estos días tambien he estado desvelándome porque he estado ayudando a las personas a responder preguntas sobre pottermore y el registro. Quedan 3 plumas más, o sea 3 días. Los que quieran que los ayude, solo necesitan pedírmelo (pero no me comenten solo por eso, también quiero saber lo que piensan del capitulo^^)

Los que tienen tumblr, pueden mandarme sus mensajes en el ask box - theonlygalaxy(punto)tumblr(punto)com

He estado contestando anónimos, privados si así lo desean. Por mí no hay ningún problema =).

Bien, me voy. Sigo enferma y de hecho no me siento muy bien ahora, pero hoy también estaré despertándome para responder preguntas del registro.

Mis mejores deseos a todos!

PD: Dedicatorias en el próximo capítulo, lo prometo ;)