Disclaimer: Avatar: The last airbender y todos sus personajes no me pertenecen, yo sólo me divierto inventado formas de matarlos.


Esa noche era tu padre quien moría en esta misma cama – siguió la reina casi para si misma- yo me mantuve de pie observándolo, no sabes cuanto me dolía; pero en ese momento me pareció la única solución.

El príncipe ya no seguía de pie, estaba desplomado sobre el piso, de rodillas, con la cara entre las manos, escuchaba más los relámpagos que caían que la voz de su propia madre.

- Me quede ahí – siguió la reina, su voz sonaba vacía, cansada - lo observe de pie hasta que murió.

El joven no pudo evitar levantar su rostro, su mirada era una que Mai había estado esperando toda su vida, una mirada donde el desencanto era mayor a la condolencia, donde se podía ver la acusación de un crimen.

- Esos ojos – dijo la reina con un extraño optimismo – es la primera vez que alguien me mira así. Tú, mi hijo, al menos tú… nunca me perdones.


13º Relato: Encuentro

Mai seguía de pie observando al joven que moría tendido en la cama. Ya no se movía, ni respiraba, su vida se había ido llevándose un poco de la de ella. Mai ya no sentía el corazon en su pecho; mas que si estuviera roto era como si ya no estuviera ahí. Trato de pensar en algo, pero no pudo; trato de hablar par si misma, pero no pudo; trato de caminar hacia el cuerpo que yacía frente a ella, pero no pudo. Trato de dar el paso, pero se desplomo sobre el piso, de rodillas, sus manos temblaban y de sus labios solo salio un gemido, no se dio cuenta cuando comenzó a llorar.

Desde la gran ventana entro un rayo. Destruyo el cristal e incendio el fondo de la habitación. Mai no se movió, seguía hincada con la vista al frente, como si no existiera nada mas en el mundo, como si una sombra no se estuviera escabullendo desde la ventana de su cuarto, como si esa sombra no se estuviera acercando a ella, como si no estuviera levantando su mano sobre su espalda, como si no sintiera las chispas y el fuego que estaban por quemar su espalda. La mano se detuvo, la sombra miro hacia donde estaba mirando la chica que no se movía. Los ojos de Azula se asombraron, dejo a Mai que seguía sin reaccionar en el piso y camino lentamente hacia el cuerpo de su hermano. Un cuchillo le paso por un lado cortando uno de los mechones de su cabello.

- No te le acerques – dijo Mai desde el piso –

- ¿Y que si me le acerco? - dijo Azula mientras se volteaba lentamente hacia Mai- el ya esta muerto.

Las palabras de Azula la golpearon, escucharlo de alguien mas, como una prueba irrefutable de que era verdad.

- Era lo único que podía hacer – dijo Mai desesperada- el…

No pudo decirlo con palabras, simplemente volteo hacia el tocador donde aun estaba el collar tallado. Azula le siguió la vista hasta el collar, volteo de nuevo a ver a Mai con cara de desconcierto.

- Esa maestra agua no valía la pena – dijo Azula con altanería- lo mataste por algo así? Al menos te hubieras esperado a que te nombraran reina.

Azula hablaba calmadamente, como si no tuviera prisa en matar a Mai, como si el avatar y sus amigos no fueran a llegar en breve.

- Él me engaño – dijo Mai con gran resentimiento y lagrimas en los ojos – el dijo que me amaba… y sin embargo…no hay forma en que le pueda perdonar algo como eso… pero tampoco te dejare que tu sigas estropeándolo todo!

Mai se puso de pie súbitamente y ataco a Azula con un cuchillo, no lo lanzo, trato de apuñalarla con su propia mano, la ira y la tristeza la habían convertido en un ser debil. Por su puesto a Azula le basto un movimiento rápido de su mano para sostener la de Mai, su mano era mas firme que aquella que temblaba sin parar. Mai se quedo congelada mientras Azula le sujetaba con fuerza la muñeca, respiraba agitadamente,

- El no te engañaba – dijo Azula con tono maquiavélico mientras arrojaba a Mai al piso – el único crimen de mi hermano fue asesinar a esa maestra.

- Tu siempre mientes – dijo Mai como si fuera un canon- por que querría el matarla?

- Por qué si la mataba Yang Ra le diría donde esta su madre – dijo Azula mientras caminaba hasta el otro extremo de la habitación y tomaba el collar de katara entre sus manos – pero sin una prueba como esta, el viejo jamás se lo hubiera creído.

- No…no, eso no tiene… - Mai hablaba con desesperación, volteo de un lado a otro confundida- por eso su reacción al hablar con Yang Ra…por eso de las miradas tristes…el solo quería que yo….

Le basto eso para entender lo que había pasado. Mai cubrió su boca con sus manos, sus gemidos no alcanzaban a describir su dolor, de sus ojos comenzaron a brotar muchísimas menos lagrimas de las que necesitaría para calmarse, su corazón solo volvió a su pecho para demostrarle lo mucho que le podía doler.

Azula se acerco a ella aun con el collar en las manos, la miro con desprecio, simplemente estaba ahí, en el piso…llorando desconsoladamente. De repente, Mai volteo hacia ella.

- Solo mátame –gimió Mai con desesperación - ¡Anda! ¡A eso has venido!

- No… - respondió Azula maquiavélicamente – te haré lo mismo que ustedes me hicieron.

Azula camino lentamente hasta el cuerpo de Zuko, puso su mano sobre su frió pecho y le marco una herida justo en el corazón.

- Te dejare encerrada en esta prisión de mentiras – le susurro Azula justo antes de irse por donde había venido- .


El príncipe se puso de pie enfurecido.

- ¡Al menos es cierto que ella esta muerta! – le gritaba su madre –

- Tal vez… - susurro la reina con dificultad, levanto su mano temblorosa y señaló la primer gaveta del tocador – ella se llevo el collar cuando partió, tiempo después…me llego una carta, como las que ella enviaba…pero nunca la abrí…no pude… no supe mas de ella…

La mano de la reina temblaba, de repente no se sostuvo y callo sin fuerza para colgar sobre la cama.

- ¡Madre! – grito el príncipe mientras se acercaba de nuevo a ella-

- No – gimió ella con sus ultimas fuerzas – yo quiero morir así…sin que ninguna mano sostenga la mía, mientras me miran unos ojos que me acusan…justo, justo como murió el.

- Estoy seguro…que aun en los últimos momentos... el vio amor en tus ojos – dijo el príncipe en voz baja –

Los últimos ojos que la miraron a ella fueron ojos que la sabían culpable y que la sabían amada. La reina sintió el corazón sobre su pecho como no lo había sentido en mucho tiempo…libre, ligero; de repente, ya no sintió nada.

El nuevo señor del fuego junto las manos de su madre sobre su pecho y cerro sus ojos.