Esta vez lamento mucho la demora, pero aquí vengo actualizando un nuevo capítulo. No debería estar haciendo esto dado que estoy empezando semana de parciales y tengo que estudiar un montón…prácticamente no tendré vida para nada más que estudiar, pero si saco buenas notas, todo será recompensado.

Pero también sé que me he tardado mucho en actualizar, así que decidí hacerlo antes de empezar los exámenes. Al menos me dejara con la conciencia limpia.

Capitulo largo…no sé como saqué tiempo para escribirlo…pero aquí esta.

Espero que lo disfruten mucho ^^ Ahora los dejo leer…


"La Madriguera"

Era una noche cálida y agradable, por lo que no era sorpresa ver que unas cuantas personas aprovechaban la tranquilidad que regalaba el lugar y paseaban a esa hora por el parque. Ron y Ginny aparecieron cerca de allí y, sin decir palabra, empezaron a caminar. Estuvieron así un par de minutos hasta que el pelirrojo le hizo una señal a su hermana para que se sentara junto a él en una de las bancas. Ella frunció el ceño, pero le hizo caso.

-Ya te he dado un tiempo para que pienses en lo que me vas a contestar-comentó Ron despreocupadamente mientras observaba a su alrededor.

-Me has dado dos minutos…

-Lo que es más que suficiente para alguien como tú- replicó-. Si te doy más tiempo, tu mente pensará en las respuestas correctas y me convencerás más rápido de lo que quiero.

-Sabes que yo nunca te miento- se quejó ella cruzándose de brazos.

Ron enarcó una ceja.

-Y esa es la primera mentira que me vas diciendo esta noche.

Ginny se rió.

-Sabes lo que quiero decir- aclaró.

-Claro…

-No te voy a mentir…

-Pero tampoco quiero que evadas la pregunta-puntualizó él.

-Como quieras, no tengo nada que ocultar.

-¿Segura?

-Totalmente.

-Entonces, empecemos- Ron la miró fijamente- ¿Por qué le echaste el mocomurciélago a Harry?

Ginny volvió a reírse.

-Hablando de no ocultar cosas, es increíble la coincidencia que tienen algunas situaciones…

-¿A qué te refieres?

-Le lancé el mocomurciélago a Potter porque, precisamente, yo no estaba ocultando nada- contestó enfatizando las palabras. Ron la miró sin comprender.

-¿Ves? Allí vas evitando el tema- dijo él soltando un suspiro.

-No lo estoy evitando- rectificó-. Así pasaron las cosas…aunque puede que no esté usando las palabras adecuadas-Ginny levantó la vista hacia el cielo, con aire pensativo-. Le lancé el hechizo porque se metió al cuarto de Hermione…

-Si me dijeras que se metió a tu cuarto, te comprendería…

-Espera a que termine- dijo ella-. Él estaba recostado en la cama de Hermione cuando yo estaba saliendo del baño…y cuando se percató de mi presencia, se quedó observándome como idiota…

-Eso es extraño…

-No lo sería si te dijera que estaba prácticamente desnuda.

La reacción de Ron ante esas palabras no se hizo esperar. Las orejas se le pusieron rojas al instante, y su cara pasó a ser un conjunto de expresiones de fastidio, asombro e incredulidad.

Casi con rudeza, se pasó una mano por el rostro, con intención de calmarse.

-No hablas en serio, Ginny. Me estás jodie…

-¡Ron!- le advirtió ella antes de que comenzara a maldecir- Hay gente que te va a escuchar…

-¿De verdad te vio desnuda?- le preguntó molesto, obviamente ignorando lo que ella había dicho.

Ginny se rió de nuevo. Él no tomó muy bien esa respuesta.

-¿Te hizo algo?- siguió preguntando mientras la observaba detenidamente. Sus ojos se detuvieron en su brazo, tomándosela de inmediato-¿Qué es esto? ¿Lo hizo él? – dijo señalando sus moretones. Sin esperar respuesta, se levantó de la banca- ¡Ahora mismo le voy a partir el trasero en dos a ese imbécil! ¡Va a quedar hecho una mi…!

-¡Ron!- le advirtió Ginny por segunda vez, después de sonreír amablemente a una mujer mayor que pasaba cerca a ellos y miraba de mala manera a su hermano- ¿Quieres calmarte?- dijo con voz autoritaria, jalándolo fuertemente del brazo hasta sentarlo- No saltes a conclusiones…

-¿Y cómo no quieres que salte a conclusiones si tú no me dices nada más?- bufó.

Ginny se rió otra vez.

-Te pareces demasiado a Charlie en estos momentos…deberías ver tu cara- respondió desordenándole el pelo, como si fuera un niño pequeño-. Ambos son unos idiotas sobre protectores y exagerados sin remedio…

-No me jodas, Ginny- murmuró Ron apartando la mano de su hermana.

-No estaba desnuda- le explicó ella con una sonrisa, tratando de calmarlo-. Tenía puesta una toalla…

-Wow, y eso me hace sentir mucho mejor- comentó Ron sarcásticamente.

-Pues sí, debería hacerte sentir mejor. Tú no eres el que estuvo frente a él semidesnuda…

-No lo repitas, Ginny. No quiero esas imágenes en mi cabeza…

-Eres un exagerado; no pasó nada- le aseguró- ¿En serio crees que él me haría esto?

-En realidad, no. Pero, ¿Cómo te hiciste todos esos moretones?- le preguntó seriamente.

-Quidditch-contestó enseñándole la Saeta.

-¿Otra vez el entrenamiento?

-Practicar con seis bludgers no te deja exactamente sin lesiones…

Ron tomó la escoba y la observó con disgusto al ver que estaba embarrada de lodo.

-La hiciste polvo, Ginny…

-Potter reconoció tu escoba- lo interrumpió ella, observándolo fijamente-. Le dije que era mía…

-¿Por qué le mentiste?- inquirió Ron con curiosidad- Le hubieras dicho que yo te la presté.

-No estaba de ánimos para explicarle de los problemas de mi escoba- respondió quitándole importancia al asunto.

-Como sea, debes comprarte tu propia Saeta. No sé que le has hecho a la mía en el entrenamiento… ¿No puedes usar tu Barredora unos días más?

-La usaría de no ser porque estamos entrenando con seis Quaffles- repitió ella- Gwenog dice que sería mejor que cambiaremos nuestras escobas por unas más veloces…

-La Barredora es veloz…

-Pero no tanto como una Saeta de Fuego…

-Pero tú sabes que la escoba no hace al jugador- le dijo Ron.-No importa si tienes una muy buena escoba, si no sabes jugar, no puedes montarla…

-Es lo que yo digo, pero también sé que Gwenog tiene razón- respondió Ginny encogiéndose de hombros-. Estamos en el campeonato y la mayoría de jugadores pasan la excelencia, sin contar que ellos están montando en este tipo de escobas- señaló a la Saeta-. Puede que nos comparemos en habilidad a otros equipos, pero también necesitamos muy buenas escobas si queremos ganar el campeonato.

Ron asintió con la cabeza.

- ¡Podrías comprarte la escoba que tiene Harry!- se emocionó él- Es una Sae…

-No me interesa-lo cortó Ginny- Compraré el mismo modelo que la tuya. Siempre he querido una Saeta de fuego.

-Sigue usando la mía por mientras- dijo devolviéndole la escoba-, pero no te tardes en comprar la tuya…

-No he tenido mucho tiempo para ir al callejón Diagon, pero lo haré pronto- Ginny lo observó un momento más y sonrió- Hablando de Potter, ¿Sabes lo que me dijo?

-Me acabas de decir que no pasó nada entre ustedes. Con tal de que no te haya faltado el respeto, para mí es suficiente.

La sonrisa de Ginny se borró al instante.

-Ese idiota tiene otras maneras de faltar el respeto.

-¿Qué quieres decir?

-No importa, no es el tema que quería tocar-Ginny sonrió de nuevo-. Él me contó que ibas a casa de Hermione a visitarla…

-Yo no diría que sean visitas, Ginny- la corrigió su hermano.

-¿Ah, no?

-No, son reuniones de trabajo.

-Pero hoy saliste con ella…-insistió

-Sí…

-Para acompañarla…

-…y para ayudarla con el trabajo- Ron miró a su hermana con rostro confundido- ¿A dónde quieres llegar con este interrogatorio, enana?

Ginny frunció el ceño.

-No me llames así- se quejó cruzándose de brazos.

-Siempre te llamo así, deberías estar acos…-ahora él también frunció el ceño-. Lo hiciste de nuevo, estás cambiando de tema.

Ginny puso los ojos en blanco.

-Vayamos por partes ¿está bien?- dijo Ginny. Ron asintió- Ya ha pasado más de un mes y no sales con nadie…

-No hay nada de malo en ello…

-No, pero es extraño. Normalmente no tardas mucho en tener pareja…

-He estado estresado con el trabajo- se justificó Ron-. Harry es demasiado exigente con algunas cosas…

-Pero antes el trabajo no era un problema para estar con mujeres…

-Estás hablando conmigo, Ginny. No soy Charlie- se rió el chico.

-¿En serio no lo ves, Ron?- se exasperó ella.

Él la miró completamente ajeno a lo que le decía.

-¡No lo puedo creer!- exclamó frustrada.

-¿Qué cosa?

-Ron, ¿De casualidad no te has dado cuenta de que has estado pasando tus ratos libres con Harry y, en especial, con Hermione?

-Sí, pero es por trabajo…-repitió su hermano.

Ginny soltó un suspiro resignado

-¿Sabes qué? Quizá soy yo la que se está imaginando cosas. No me hagas caso. Olvídate todo lo que te he dicho…

-Ginny…

-Pero quiero que me contestes algo más. ¿Qué piensas de Hermione? ¿No crees que es simpática?- ella lo miró de forma atenta, casi sin pestañear en espera de su respuesta.

Ron se puso pensativo.

-Bueno, no me había puesto a pensar en eso…-se llevó un dedo al mentón, con la mirada situada en uno de los árboles del parque-Supongo que es simpática…e inteligente. Muy lista, de hecho. A veces dice cosas que ni le entiendo- Ron sonrió-. Le gusta tener todo en orden y es un poco exasperante cuando se pone mandona…No le gusta que la interrumpan cuando está ocupada con un proyecto o cuando lee un libro…en especial cuando lee un libro. ¿Sabías qué ella llama lectura ligera a leer una enciclopedia de historia?-Ron meneó la cabeza-. A ella le encanta tanto leer como a lo que a mí me gusta comer…

-Y eso ya es decir mucho…

-¡Exacto, Ginny! – se rió- pero a todos los Weasley les gusta comer. En especial ese pastel que hizo mamá la otra vez….

-¿Algo más sobre Hermione?- continuó ella sin querer que Ron se desviara a su tema favorito.

-Pues…no mucho. ¡Ah! Una vez vi su Patronus: es una nutria muy linda. Se la envió a Harry porque lo necesitaba para que firmara un permiso...-Ron se quedó callado unos segundos, todavía con aire meditabundo- No le gusta el Quidditch, algo que todavía no comprendo…pero le gusta verlo-Ron volvió a reírse-. Definitivamente, es algo que nunca entenderé. Y es muy mala montando escoba…MUY mala- resaltó-. A veces no tiene sentido del humor…otras sí. Es divertida cuando quiere. ¿Sabes? Al principio siempre se ponía nerviosa cuando me hablaba…

-¿En serio?

-Sí…supongo que era porque no me conocía- Ron se encogió de hombros-. Ahora se la ve más relajada. Es muy buena en su trabajo, creo que la mejor. Me ayuda al hacer algunos informes y también a corregir otros. No sabe cocinar, es buena en transformaciones, es bastante centrada y racional… y cuando se pone nerviosa, se sonroja un poco, en especial cuando le haces un cumplido…

-¿Cómo cuales?

-Una vez Kingley le dijo que ella era lo mejor que teníamos en el ministerio. Pero eso no fue nada. Hace unos días, cuando me ayudó a hacer unos papeleos, yo le dije que era la bruja más inteligente que había conocido, y se sonrojó mucho, pero no tanto como tú lo hacías cuando estabas en primer año…

-Eso fue amable de tu parte…

-¿Tú crees? Solo era un comentario. De todas formas, creo que eso es todo lo que te puedo decir de ella. Es muy poco, pero es algo.

-¿Poco?- repitió Ginny-Yo no diría que es poco. ¿En serio no te das cuenta de nada, Ron?

El pelirrojo finalmente dirigió la mirada a su hermana, y después de unos segundos, le dedicó una sonrisa. Ginny entendió ese simple gesto, y le devolvió otra sonrisa más grande.

-Eres demasiado perceptiva, enana- dijo Ron-. Mejor hazme esa misma pregunta en unos meses más.

-Ten por seguro que lo haré-Ginny lo miró un momento más antes de darle un fuerte golpe en el hombro.

-¡Au, Ginny! Eso sí dolió- se quejó frotándose el brazo derecho- ¿Por qué lo hiciste?

-¿Cómo es eso de que yo me sonrojaba en primer año?

-No lo niegues- le advirtió moviendo su dedo índice frente a ella- Te pasaba a menudo, en especial cuando se te acercaba cierta persona-Ron se rió otra vez. Ginny volvió a golpearlo en el brazo- ¡Deja de hacer eso!

-Y tú deja de decir tonterías…

-Decir la verdad no es una tontería, Ginny…-Ella volvió a levantar el brazo. Ron la detuvo a tiempo- Ok, ya entendí…

-¡Eso fue cuando era una niña!- exclamó ella con hastío-. No es algo que me alegra…

-Tú misma lo has dicho: eras una niña. Todos cambiamos…

-No todos. Ese idiota sigue siendo igual que siempre, o incluso peor…

Ron respiró profundamente antes de contestar.

-No deberías tratarlo de esa forma. No es tan malo…

-Debes estar bromeando…

-Bueno, ya te he dicho que es un poco exigente con el trabajo- dijo Ron-, y a veces demasiado serio, pero es buena persona.

-Yo no digo que sea mala persona- aclaró Ginny-. Solo digo que es un tonto…

-Siempre dices lo mismo. No deberías insultarlo…

-¿Quieres saber lo que me dijo ese…ese…- Ginny parecía luchar para encontrar las palabras correctas.

-¿Idiota?- la ayudó.

-Imbécil- terminó diciendo ella. Ron solo puso los ojos en blanco-¿Quieres saber que me dijo ese imbécil después de que me viera desnuda…

-Semidesnuda- la corrigió él exasperado-. Tenías puesta la toalla…

-Como sea, Ron…

-¿Qué te dijo?- preguntó con mucha paciencia.

- "Ni que fueras la gran cosa, Weasley"- contestó poniéndose de pie, e imitando exageradamente la voz y las expresiones de Harry. Ron se rió una vez más cuando la vio- ¿Puedes creer tal atrevimiento? ¿Quién demonios se cree que es?

-Bien, al menos no tendré que preocuparme porque le gustes… ¡Au!- Ron se frotó el brazo de nuevo cuando sintió otro golpe.

-¡Ponte serio!- le exigió Ginny sentándose de nuevo.

-Está bien-la tranquilizó-. Acepto que lo que dijo no estuvo bien…

-Estuvo fuera de lugar- continuó ella sintiéndose más molesta-. Completamente desubicado. Fue un grosero, un bruto…

-Te doy la razón en eso- asintió Ron-. No es algo que se deba decirle a una mujer. Fue grosero esta vez. No debió insultarte así…

- Le lancé otro hechizo por eso, pero lo esquivó…

-Es auror, era de esperarse- su hermano la miró con seriedad- ¿Quieres que le diga algo?

-No es necesario-le dijo Ginny-. Yo sabré arreglármelas la próxima vez que se comporte así…

-¿Tan segura estás que habrá una próxima vez?

-Él no va a cambiar de la noche a la mañana- aseguró ella- Si no ha cambiado nada desde que era un niño, dudo mucho que lo haga ahora…

-Lo que pasó en el colegio quedó atrás, Ginny. Fíjate ahora en Malfoy: cuando éramos niños, no nos llevábamos bien con él, pero después cambió.

-Era con quien más peleabas en Hogwarts…

-Tú también lo hacías, y no solo con él ¿Te acuerdas de la tal Romilda Vane?

Ginny hizo una mueca de desagrado.

-Como olvidarla: esa chica era una piedra en el zapato.

-Me pregunto si lo sigue siendo- Ron se puso pensativo- Quizá ella también cambió- Ginny solo se encogió de hombros- Bueno, el punto es que todo eso ya quedó en el pasado. No me vas a venir a decir ahora que de repente sientes algo por…

-¡Agh, no digas eso de nuevo!- lo cortó ella con disgusto-. Y la respuesta es no. Apenas lo he visto unas cuantas veces desde que volvió.

-Sabes que Harry era ajeno a lo que pasaba a su alrededor-siguió Ron sin dejar de mirarla- . No eras solo tú, no se fijaba en nadie. Además, a ti solo te duró el gusto un par de años. Después empezaste a salir…

-Ron, te juro que no es eso- explicó Ginny observando otra vez el cielo-. No es un estúpido rencor de niña.

-¿Entonces?

-Es él, sólo él. Es cómo trata a los demás; su forma de ser me molesta.

-No es malo…

-Lo sé, pero no fue amable conmigo, ni con Luna, ni con nadie.

-Con Hermione parece que lo es…- intentó su hermano una vez más.

-Ella me ha dicho que hay veces en que ella misma quisiera hechizar a Harry cuando se comporta maleducadamente -le contó-, pero llega a soportarlo. Dice que es un gran amigo…

-Eso es algo…

-Pero yo no podré ser su amiga mientras siga siendo un grosero conmigo- añadió mirándolo-. Lo peor de todo es que no ha cambiado nada.

-Nunca podrán llevarse bien ustedes dos- sentenció Ron resignado- pero al menos, disminuyan sus discusiones…

-Yo no soy la que empiezo…

-Pero tampoco eres un ángel, Ginny- le recordó.

Ella frunció el ceño otra vez, pero no dijo nada.

-Si te trata mal, solo avísame- sonrió el pelirrojo-. Sea mi Jefe o no, no voy a permitir que te moleste.

-No es necesario- repitió ella-. Yo puedo manejar a Potter.

-Me sorprende que lo digas con toda seguridad…

-Lo digo porque puedo- sonrió ella a su vez-. Soy la más fuerte de los siete Weasleys…

-No eres la más fuerte, eres la mas astuta- la corrigió Ron-. Juntarte con Fred y George te ha hecho igual de peligrosa que ellos…

Ginny se rió.

-Bien, ahora que ya sé que no paso nada con el incidente de la ducha, y que tampoco te gusta Harry…

-Ni me gustará. Eso ni lo dudes.

Ron enarcó una ceja.

-¿Estás tan segura de ello también?

-Incluso más segura de que soy la más fuerte de los siete- aseveró ella.

-¿Qué te parece si te hago la misma pregunta en unos meses?- la retó, riendo de nuevo.

-De acuerdo.

-No dudes que lo haré- dijo su hermano repitiendo las mismas palabras que ella había dicho.

-Lo sé.

Ron solo asintió mientras le daba una mirada a su reloj. Se levantó del asiento tomando a su hermana de la mano, obligándola a que ella también se parara.

-Ya es tarde, así que nada de caminar esta noche. Vamos a aparecer directamente en tu edificio- le informó - . Hay unos nuevos encantamientos de seguridad que le he agregado, y necesito explicártelos…

-Pero estamos cerca…

-Prefiero que nos aparezcamos.

-¿Por qué has hecho esos encantamientos?- le preguntó Ginny liberando su mano y cruzándose de brazos- Mi departamento ya era demasiado seguro antes…

-Debía hacerlo- le dijo-. No eres la única a la que le han agregado hechizos de seguridad…

-¿Por qué?

-No te lo puedo decir.

-¿Órdenes del ministerio?- inquirió ella. Ron no dijo nada- Órdenes de Potter ¿cierto?

-No te lo puedo decir.

-Tú y tus misiones…-murmuró Ginny.

Ron le dirigió otra sonrisa.

-Siempre tan perceptiva, enana- la tomó nuevamente de la mano- Igual que siempre- y desaparecieron.


Avanzaron los días tranquilamente, sin señal alguna de un ataque en contra de los muggles o de algún mago. Harry se sentía aliviado por ese detalle, pero aun así, eso no lo acercaba mucho a capturar a Bellatrix.

-Al menos ya no hay más muertes-lo animó Ron sentado en el sofá de la oficina de Harry, mientras éste revisaba unos documentos.

-Eso es lo único bueno de todo este asunto- respondió escribiendo en un pergamino.

Se quedaron callados unos minutos hasta que Ron tomó la palabra nuevamente.

-¿Harry?

-¿Qué?

-¿Has pensado en lo que te dije?

-¿Sobre qué?- preguntó sin prestarle atención.

-Te lo he dicho varias veces…

-¿Sobre algún trabajo?

-Sobre ir a mi casa algún día…

-¿Qué?- repitió distraído.

Ron soltó un suspiro. Era típico de Harry que no le prestara atención a nada mientras estaba trabajando. Quiso dejar el tema para otro momento, como siempre hacía en las últimas semanas, pero sabía que no podía retrasarlo por más tiempo.

-¿Puedes prestarme atención?

-Eso es lo que estoy haciendo, Ron- dijo Harry sin dejar de escribir.

Él pelirrojo meneó la cabeza sabiendo que no era cierto. Tenía que decírselo, pero no sabía cómo empezar ni cómo hacer que su compañero lo escuchara. Una sonrisa atravesó su rostro cuando se le ocurrió una idea.

-Me contaron lo que pasó ese día- Harry siguió escribiendo-, ya sabes, sobre el incidente en la casa de Hermione- Harry no se detuvo. Ron decidió insistir un poco más- El porqué ella te lanzó ese hechizo…

-Claro…

-Ginny me contó el porqué te lanzo el moco murciélago-le aventó Ron esperando alguna reacción de él, y sonrió más cuando vio que sus palabras habían surgido efecto.

Harry había dejado de escribir al instante, pero no alzó la mirada. El pelirrojo observó cómo se acomodaba en el asiento, como si estuviera incómodo con su antigua posición, y a los pocos segundos continuó con su escritura, pero esta vez con un ritmo más pausado que el anterior.

-Por lo que sé, ese hechizo es el favorito de tu hermana…

-Lo usa cuando la hacen molestar. Aunque tiene otros peores bajo la manga.

Harry tragó saliva, e hizo un ruido extraño con la garganta.

-¿Qué te contó?- preguntó Harry mirándolo fijamente.

Ron reprimió una mueca recordando la conversación que había tenido con Ginny noches atrás. Le había prometido que no se metería en el asunto, y lo cumpliría… solo que necesitaba la atención de Harry para ir a otro tema.

-Me dijo que discutieron de nuevo.

Harry parecía aliviado. En el fondo, lo que menos quería era tener problemas con Ron por culpa de su hermana.

-¿No te dijo nada más?

-No, ¿Por qué? ¿Hay algo más?

-Si no te dijo nada, es porque eso fue todo- contestó con indiferencia-. No me gusta hablar de temas sin importancia, Ron.

-Y aún así, fuiste tú el que preguntó por lo que dijo ella- le recordó él. Harry frunció el ceño.

-Solo quería saber de lo que hablaron…

-Lo que demuestra que le das importancia- Harry iba a replicar, pero Ron se adelantó-No deberías hacerla enfadar…

-¿Qué te hace pensar que fui yo el que empezó?- contestó sin miramientos

A Ron le pareció estar viviendo un Deja vú, así que respiró profundamente tratando de relajarse.

-Eres igual de terco que ella- murmuró en voz muy baja, pero Harry lo alcanzó a escuchar. Sin embargo, prefirió no decir nada al respecto

-No le estoy echando la culpa a nadie- aclaró después de unos segundos-. Solo digo que sería mejor que no se molestaran tanto entre ustedes. En especial si aceptas venir el domingo…

-¿A dónde?- preguntó Harry volviendo a dirigir la atención a sus papeles, pero Ron tomó asiento frente a él.

-A la Madriguera, mi casa. Te lo he dicho varias veces…

-¿Para qué quieres que vaya?

-Ya te he contado que mi madre te ha hecho la invitación desde hace semanas.

-Ron, no estoy de ánimos- se justificó él con desgana.

-Eso díselo a ella- contestó con un gesto de disculpa-. Va a venir dentro de unos minutos con papá. Quiere hacerte la invitación personalmente.

-¿Por qué tanta manía con querer invitarme?- preguntó exasperado. Harry sabía que estaba siendo irrespetuoso, pero necesitaba saber la razón de tanta insistencia por parte de la señora Weasley. Vio que Ron se encogía de hombros, sin parecer molesto por su pregunta. En el tiempo que había llegado a conocerlo, Harry sentía que el muchacho podía entenderlo.

-¿Te acuerdas que te conté sobre la niña en la cámara?- Harry asintió, comprendiéndolo todo en ese instante- Mamá te tiene estima y quiere aprovechar que estás en Inglaterra para invitarte a una cena…

-Es muy amable, pero no…

-Díselo a ella. Yo ya lo intenté.

Unos golpes en la puerta los hizo sobresaltar a ambos sobre sus asientos.

-Esos deben ser mis padres- Ron se levantó y abrió la puerta, dejando entrar a dos señores.

-¡Ron! Querido, estabas aquí. Fui a buscarte a tu oficina…-lo saludó la mujer dándole un efusivo beso en la mejilla. Su hijo hizo un amago de sonrisa, tratando de soltarse del fuerte abrazo que le daba su madre.

-Tenía que darle unos papeles a Harry…Hola papá- saludó después al hombre que estaba al costado de la señora.

-Buenos días, señores Weasley- habló Harry desde su asiento, estrechándoles la mano a cada uno.

-Tú eres Harry Potter, ¿cierto? -él apenas asintió, esperando el típico escrutinio de buscar su cicatriz con la mirada, pero ninguno de los dos hizo eso- Supongo que sabes el motivo de nuestra visita…

-Ron me lo dijo.

-¡Perfecto! Te esperamos este domingo. Será una cena en familia.

-Señora, yo…

-Haré tu postre favorito. Leí en una revista que era la tarta de melaza ¿no es así?- Harry asintió otra vez- Ese es uno de los que me sale mejor…

-Gracias, pero…

-Tienes que venir temprano. Puedes llevar también a tu amiga Hermione. Ginny me ha hablado mucho de ella…

-Mamá, ¿ya le has avisado a los demás de la cena?- logró preguntar Ron.

-A casi todos, hijo. Me faltan los gemelos y tu hermana…

-Avísale primero a ella. No sé si le guste la idea…

-No digas tonterías, Ron. ¡Claro que le gustara! Ella es la que más contenta estará de tener a Harry en nuestra casa. Estoy segura de ello.

Los tres hombres evitaron mirarse entre ellos.

-Bien, eso es todo. Esperamos verte ese día…

-Molly, cielo, no has dejado que Harry conteste a tu invitación.

-¿Ah, no?

-No, querida- contestó su esposo con un brillo divertido en la mirada.

-Pero es un hecho que aceptó ¿cierto, Harry?

Harry estaba completamente confundido. La señora era muy amable, pero apenas él ni había podido abrir la boca para replicar. Si lo pensaba detenidamente, le pareció que la idea de la cena no iría tan mal si estaba Hermione, y eso le ayudaría a ella en su meta de querer socializar con otras personas. Además, aquella mujer le iba a hacer su postre favorito. Las cosas no podían salir mal aunque Ginny estuviera presente. Con un suspiro resignado, asintió con la cabeza.

-Iré con Hermione, señora.

-¡Listo! ¿Ves que era obvio?- dijo dirigiéndose a su esposo- Nosotros ya nos vamos. No puedo dejar la casa sola tanto tiempo…

Le dio un cariñoso apretón de manos a Harry, y el señor Weasley le sonrió mientras ambos salían por la puerta.

-¿Aceptaste?- se sorprendió Ron.

-Tu madre es muy amable- contestó Harry-. Además, conocí a la mayoría de tus hermanos en el baile. Me presentaste a varios de ellos ese día…

-Solo seremos los hermanos Weasley- le dijo- Hacemos ese tipo de cenas de vez en cuando. La pasarás bien con nosotros.

-Siempre y cuando haya tarta de melaza- sonrió Harry.

-Esa es la que mejor le sale a mi madre…

Harry le hizo una seña con el dedo para que sentara de nuevo.

-Hablaremos más tarde de eso. Ahora quiero que leas estos informes…


-Querida, sabes que a Ginny no le agradará la idea- dijo Arthur mientras acompañaba a su esposa por el pasillo.

-Pero si le decía eso a Harry, quizá no aceptaba la invitación.

- ¡Ni lo dejaste hablar, Molly!- se rió- Prácticamente, lo empujaste a que aceptara.

-Exacto, cariño- su mujer le guiñó un ojo con picardía, mientras ambos entraban al ascensor con otras personas más.

Arthur Weasley volvió a reír.


Ginny cerró los ojos, intentando tener paciencia.

Había llegado a la Madriguera temprano para ayudar a su familia a tener lista la cena de esa noche. Deliciosos olores llegaban desde la cocina a las narices de todos los Weasley, y ella había tenido que espantar a sus hermanos para que no cogieran nada de la comida de ese día. Su madre le había dado permiso a hechizarlos si era necesario, ya que quería que todo estuviera perfecto para su querido invitado; un invitado que ella prefería no mencionar en eso momentos y se contentaba pensando que al menos vendría también Hermione.

Después de lanzarle un levicorpus a Charlie dejando que Bill intentara bajarlo, les cerró la puerta de la cocina una vez más y observó a su madre.

La señora Weasley estaba ocupada haciendo la tarta que iba a ser el postre de esa noche, y sonrió a su hija cuando ella se acercó.

-Trata de no desordenar la casa con tus hechizos, Ginny-le advirtió-. Solo necesito que los alejes de aquí…

-Son muy insistentes, mamá- se justificó ella- ¿No quieres que te ayude en algo más?

-Échale la crema a la tarta- le pidió la señora mientras se volteaba al caldero y cambiaba la temperatura del fuego con su varita- Necesito agregar unas especias al guiso…

Ginny asintió, continuando lo que había dejado su madre.

-¿En serio tenías que invitarlo?- preguntó ella sin poder quedarse callada por mucho tiempo- No tiene por qué venir aquí…

-No seas maleducada, Ginny-le contestó su madre-. Recuerda que él fue quien te salvó de…

-Y Ron también, mamá-agregó Ginny poniendo los ojos en blanco.

-Todo saldrá bien, hija-le aseguró- Termina con la tarta y puedes irte a descansar de tus hermanos. Ya está casi todo listo.

Minutos después, Ginny se tiraba en el sofá más grande de la sala observando al otro lado de la estancia cómo los gemelos y Ron preparaban la mesa. Se quedó mirándolos por un buen tiempo, inconsciente a su somnolencia. Poco a poco fue cerrando los párpados, pero pensó que no había pasado ni un minuto cuando escuchó el sonido de varias voces en la puerta de entrada. Se levantó dando un bostezo, y cuando abrió los ojos, vio a Bill sentado frente a ella.

-Te quedaste dormida- le explicó-. Todos están yendo a la mesa, Ginny.

-¿Por qué?

-Ya llegaron Potter y su amiga Granger. Mamá mandó a que te levantara en medio de su típica queja sobre tus entrenamientos de Quidditch.

Ella se levantó estirando los músculos y arreglándose un poco el cabello. En el comedor ya todos se acomodaban en sus asientos. Se acercó con Bill hasta ellos.

-¡Ginny!- la saludó Hermione levantándose de su silla al lado de Harry- ¿Cómo estás?

-Bien, Hermione -respondió-. Espero que venir aquí no te haya causado ningún inconveniente…

-Para nada, agradezco la invitación.

Harry se levantó y le estrechó la mano.

-Hola- le dijo.

-¿Todo bien?- preguntó ella al notar que él estaba incómodo al verla. Supuso que el incidente en la ducha todavía lo recordaba. Sonrió divertida.

-Por supuesto- respondió tomando asiento de nuevo.

Ginny se sentó en su usual puesto al lado de los gemelos y de Ron.

-Espero que les guste el guiso- dijo la señora Weasley dando el inicio a la cena. Siete pares de manos fueron las primeras en moverse.

-Pásame la salsa, George- dijo Charlie.

-Yo quiero ese pedazo de carne- se escuchó decir a Ron.

-¡Ese es el más grande!- se quejó Bill- Debería ser para mí.

-Dame las papas, Ginny- le pidió Percy.

-Espérate, me estoy sirviendo yo- contestó ella.

-No se olviden de la ensalada-les dijo la Señora Weasley.

-¡La ensalada no llena!- contestaron Fred y George al unísono.

-Yo quiero jugo, papá- dijo Ginny después-¿Puedes pasarme la jarra? Está a tu lado…Gracias.

-¿Ya terminaste de elegir tu carne, Ron?- se exasperó Bill.

-Es que ahora estoy en duda- respondió él-¿Cuál de estos dos trozos crees que es más grande?

-El de la derecha es más grande- contestó su madre sirviéndose su propia porción.

-¡Ah! Tienes razón, mamá- y empezó a comérselo.

-¿Quién quería la salsa?

-¡Yo!- contestaron tres voces distintas.

-Coman la ensalada, muchachos- les recordó esta vez su padre.

Ruidos de utensilios y voces siguieron sonando ante la perplejidad de Harry y Hermione. Él miró a la castaña, quien parecía atónita viendo todo a su alrededor.

-¿Tú crees que alcance comida para nosotros?-le preguntó.

-Coge algunas papas, Hermione-le ofreció Ron sentado frente a ella- y tú también, Harry. No entiendo a que están esperando para comer…

-Si ustedes no quieren, dénmelas a mí- sugirió uno de los gemelos.

-¡George! Deja que nuestros invitados coman- lo regañó la señora Weasley-. Harry, Hermione, aquí tienen más- dijo obligando a sus hijos a que les pasaran las fuentes.

-Un rato, mamá. Solo un poco más de salsa….listo- Bill dejó libre la fuente para los demás.

Harry y Hermione se dispusieron a comer igual que el resto. Al momento de dar el primer bocado a su plato, Harry se sorprendió del sabor.

-Esto está delicioso- dijo.

-Gracias, Harry- contestó la señora Weasley desde el otro extremo de la mesa. Lo había estado observando para ver su reacción- No te sientas tímido. Come todo lo que quieras.

-He traído unos fuegos artificiales- le dijo Fred a Ginny-. Los encenderemos más tarde…

-¿Alguna novedad con los dragones, Charlie?- preguntó Arthur.

-Bill, tu cabello está muy largo- comentó la señora Weasley.

Harry sonrió. A todo lo contrario que había pensado, la cena no se concentraba en él. Cada uno participaba con sus propias charlas en grupo; Hermione ya había empezado una con Percy sobre algunas leyes mágicas y él mismo comió tranquilo contestando algunas preguntas que le hacían los demás. Se respiraba un agradable ambiente familiar, y aunque disfrutaba también de las cenas con Andrómeda y Teddy, no podía negar que también le estaba gustando la de la familia Weasley. Observó a cada uno de los integrantes hablar de sus cosas con el resto, como si fuera una cena como cualquier otra y Harry Potter no fuera más que una persona común y corriente que los acompañaba. Después de media hora, se dio cuenta que, por primera vez en mucho tiempo al estar rodeado de tanta gente, se sentía relajado y tranquilo, y ni siquiera la menor de los Weasley lo había molestado en ningún momento.

Tanta calma por parte de ella le extrañó bastante. Inconscientemente, posó sus ojos en Ginny, quien se servía un poco más de comida en su plato mientras Ron trataba de hablarle con la boca llena. El pelirrojo hizo un ruido extraño al tragar la comida, ocasionando que su hermana lo mirara frunciendo el ceño y le diera unas palmadas en la espalda. Ron le lanzó una sonrisa de disculpa, sin darse cuenta que tenia salsa por toda la comisura de la boca, lo que le daba un aspecto bastante gracioso que ni Ginny pudo pasar por alto, empezando a reírse.

Estaba seguro que era la primera vez que la veía reír, pero por muy paradójico que parezcan las circunstancias, también estaba seguro que su risa se le hacía de cierta manera familiar… Se estaba volviendo loco, porque… ¿Cómo podría ser eso posible? Debía existir una respuesta, porque su cerebro le indicaba que estaba en lo correcto…pero por mucho que le dio vueltas al asunto, no pudo llegar a ninguna conclusión. ¡Por Merlín! ¡Tenía que aceptar que no había nada de lógico en lo que estaba pensando!

-Te lo he dicho muchas veces, Ron- decía ella a su hermano-. Traga primero y habla después…

-Ginny ¿Fuiste ayer al Ace of Clubs con Hermione?- preguntó Fred de repente.

-Sí, y con Luna y Draco. Y ya reservé también el lugar para Octubre… - contestó ella después de darle una servilleta a su hermano para que se limpiara el rostro-¿Cómo te enteraste?

-Lo supuse. Se los vio caminando unas cuadras lejos de allí. Están en la portada de hoy…

-Siempre apareces muy pegada a Malfoy- intervino Charlie frunciendo el ceño-. No me cae mal, pero están demasiado tiempo juntos…

-Al menos yo me apego a un solo hombre y no voy corriendo tras cada par de piernas con falda que se me crucen al frente…

La mesa entera estalló en carcajadas, a excepción de la señora Weasley, que le lanzaba a su hija una mirada de advertencia. Incluso Harry necesitó tomar un vaso de agua para disimular la risa después de escuchar el comentario de Ginny, y sonrió esperando la contestación de su hermano mayor.

-¿Qué te hace pensar que yo hago eso?- se defendió- También me puedo fijar en…no sé, sus ojos…

Los gemelos se rieron más fuerte.

-Por supuesto, Charlie, porque de lo primero que nos hablas de una mujer son sus ojos-aseveró Fred con ironía.

-Y de su hermosa sonrisa…-siguió George

-Y de su reluciente cabello…- añadió Fred

-Y no nos olvidemos de la importancia que le da a sus sentimientos- aportó Ginny con burla.

-Eres todo un encanto, Charlie- dijeron los gemelos con fingida dulzura.

-Fred, George, Ginny, ya es suficiente- les advirtió la Señora Weasley desde el extremo de la mesa.

-Gracias, mamá- le dijo Charlie.

-Querido, si quieres que dejen de molestarte, deberías conseguirte una mujer. Ya estás con edad para casarte…

-Ay, mamá, no le digas eso que se deprime-murmuró Ginny en voz baja.

Harry tomó otro vaso de agua para calmar una segunda risa que deseaba soltar. Se dio cuenta que Ron también había escuchado el comentario de su hermana, atorándose con la comida a causa de ello. Ginny le palmeó otra vez la espalda.

-Traga primero, Ron…Necesitas agua-dijo ella buscando en la mesa un vaso.

Harry estiró el brazo ofreciéndole el suyo, lo que hizo que Ginny fijara su atención en él por primera vez desde que se habían sentado. Sus miradas se encontraron por una fracción de segundo.

-¿Dijiste algo más, Ginny?- preguntó su madre con expresión severa.

-Eh…-ella aceptó el vaso pasándoselo a Ron. Luego miró a su madre y sonrió-De hecho, sí, mamá. ¿Ya podemos pasar a los postres?- preguntó con inocencia.

La mesa estuvo despejada en unos minutos, con la Señora Weasley pasando a servir la tarta a cada uno. Los Weasley se levantaron y empezaron a dirigirse a la sala con sus platos de postre en la mano.

-¡Vamos!- Ron les hizo una seña a Harry y Hermione para que lo siguieran-. Es más cómodo estar allá…

Harry vio como todos se ubicaban en distintos lugares del salón; unos permaneciendo de pie al lado de la chimenea y otros sentándose en los cómodos sofás de la estancia. Las conversaciones dejadas hace un momento en el comedor empezaron a reanudarse nuevamente en varios puntos diferentes.

-Aún no se la temática que usaremos este año…-decía Ginny ya sentada al lado de los gemelos.

-Algo se te ocurrirá- dijo Ron situándose frente a ella y comiendo su tarta de melaza.

-Puede que Luna sepa…

-Ginny, ella siempre da ideas extrañas…

-¡Pero son divertidas! –exclamó-El del año pasado estuvo genial…

-¿De qué habla?- le preguntó Harry en un susurro a su amiga.

-Es algo que siempre hacen- le respondió Hermione mientras ambos se sentaban cerca de Ron-. El día de Hallowen, organizan una fiesta en el Ace of Clubs. Tiene de todo: un bar, un gran espacio, un karaoke con un pequeño escenario al frente… Es bastante acogedor a pesar de que la apariencia exterior del lugar no llama para nada la atención, pero eso solo es más favorable para Ginny- admitió ella- Solo invitan a sus amigos, y Bill se encarga de que la prensa no se entere. Hasta ahora ningún periódico sabe de ello ya que todo es realizado con bastante discreción…

Ambos miraron por un tiempo la discusión de los hermanos mientras aprovechaban para comer sus tartas.

-Pues a mí sigue sin ocurrírseme nada- escucharon que decía Ron después de unos minutos pensando- . Quizá Hermione tenga alguna idea…

Ginny la miró en ese instante.

-Prometiste ayudarme- le dijo la pelirroja dándole una probada más a su postre-. ¿Tienes algo en mente para el tema de este año?

Hermione frunció el ceño, adoptando un gesto pensativo.

-Bueno, en Estados Unidos, los muggles tienen una costumbre para Halloween- explicó ganándose la atención de los cuatro Weasley que estaban a su alrededor-. Los niños salen a las calles para tocar las puertas de las casas. Las personas les regalan caramelos y chocolates…

-Pero nosotros no podemos hacer eso…-dijo Fred.

-Y aunque la idea de que te regalen caramelos y chocolates gratis sea tentadora- Ron terminó su pastel- no somos niños…

-Es que eso no es lo principal…-aclaró ella.

-Hermione y yo sabemos que la costumbre más popular es que los niños deben disfrazarse para pedirlos-intervino Harry.

Hubo unos segundos de silencio en que los hermanos se miraran entre ellos.

-¡Eso es! ¡Una fiesta de disfraces!- exclamó Ginny con una gran sonrisa en el rostro.

-A mi me suena a un tema muy trillado- meditó George.

-No si hacemos que todos usen disfraces muggles- insistió ella-. Será divertido ver como todos los magos y brujas se disfrazan como los muggles ese día…

-Eso suena mucho mejor-dijo Fred.

-¡Bien! Ya tenemos nuestro tema- aplaudió que podemos empezar a organizar todo…

-Falta un montón para ese día - le recordó Ron. Se levantó de su sitio y llamó a su madre, que estaba sentada junto a la chimenea con su esposo.

-¿Qué pasa, cielo?

-¿Hay mas tarta?- preguntó mostrándole su plato vacio. La mujer sonrió.

-En la cocina- le contestó, y luego posó su vista en Harry- Veo que a ti también te gustó- comentó señalando su plato vacio- Como todo lo que quieras, todavía queda bastante tarta…

-Gracias, señora Weasley- respondió Harry- Es lo mejor que he probado…

-Ginny me ayudó- le contó sonriente- ¿No te dije que estaría encantada de tenerte con nosotros?

Harry escuchó un pequeño resoplido proveniente de la chica.

-Fred, George, vamos a lanzar esos fuegos artificiales…-dijo ella levantándose y saliendo de la sala. Los gemelos la siguieron.

-Molly, querida, ¿Qué te parece si te ayudo a limpiar los servicios?- preguntó Arthur sin esperar respuesta de su mujer, llevándola a la cocina.

-Vayan con los gemelos- les dijo Ron a Harry y Hermione-. Voy a comer un pedazo más de esa tarta…Si quieres te llevó uno en un rato, Harry.

Harry y Hermione asintieron, caminando en dirección al patio.

-Todo está saliendo muy bien- le dijo ella mientras salían de la casa- La señora Weasley es muy amable ¿no crees?

-Sí, y cocina muy bien- admitió él.

-¿Viste como batallan por un pedazo de carne?- comentó soltando una pequeña risa- Pero se nota que son muy unidos. Hacen una familia muy bonita…

Se sentaron en una de las bancas que había afuera, observando cómo los gemelos y Ginny abrían unas cajas a unos metros frente a ellos.

-Ustedes tres nunca pueden quedarse callados en una cena ¿Verdad?- vieron a Charlie caminar hacia sus hermanos.

-¿Cuál sería la gracia en hacerlo? No sería divertido- contestó la menor de ellos encogiéndose de hombros. Charlie sonrió y la rodeó con un brazo.

-¿Son nuevo productos?- preguntó él señalando las cajas.

-Sí, y te vas a sorprender cuando los veas…-Fred sacó una especie de cartucho y le dio unos toques con la varita, haciendo que el objeto comenzara a lanzar empiezas, Charlie…-y lo lanzó al aire.

Sonidos y luces llenaron el oscuro cielo por encima de la Madriguera. La figura de un gran Dragón compuesto por los fuegos artificiales sobrevoló sobre sus cabezas, soltando un rugido bastante convincente.

-Ése es fácil- decía Charlie- Es un Romanian Longhorn.

-Tu turno, Ginny- le avisó George sacando otro cartucho y activándolo con su varita. Lo lanzó al aire haciendo aparecer un Dragón más pequeño. La criatura pasó volando al lado de ellos mostrando sus cortos cuerno y colmillos antes de seguirle el rastro al primer dragón.

-Ése es incluso más fácil- sonrió ella- Es un Vipertooth Peruano.

Fred y George soltaron dos cartuchos más.

-El de allá es un dragón antiguo- señaló Charlie hacia la figura que apareció primero- Australiano ¿cierto? Es un Taniwha.

-Y el otro es…-Ginny se quedó observando la segunda figura-. Recuerdo haberlo visto en un libro…

-Es de Rusia- la ayudó su hermano.

-¿De Rusia?- Ginny miró a la criatura un rato más y sonrió-¡Ah! Ya lo recuerdo, es Zilant.

-En ese juego la ventaja por mucha la lleva Charlie- Ron acababa de salir al patio y le pasó su tarta a Harry-¿No desean jugar?

-No sé mucho de Dragones…-se disculpó Hermione.

-Yo sé un poco, pero Ginny me gana- Ron miró a sus hermanos, que dejaban soltar unos cuantos cartuchos más- Espérenme un rato…

-Ese es muy difícil…-se quejaba ahora la pelirroja cuando en el cielo salió un nuevo Dragón.

-Es otro Australiano- le explicó Charlie- Los Dragones más antiguos del mundo provienen de allí…

-¿Los únicos que tienen son dragones?- preguntó Ron a los gemelos examinando una caja.

Fred y George fingieron indignación.

-Tenemos muchas variedades, Ron- contestó Fred sacando un nuevo cartucho del fondo de una de las cajas-. Mira este…

Una criatura con dos cuernos y aspecto de reptil planeó por el aire junto a los Dragones.

Ron se rió.

-Luna se va a emocionar cuando lo vea- dijo el chico- Es un snorkack de cuernos arrugados.

-Y tenemos plimpys tragones también…

Harry los miró lanzando nuevos cartuchos al aire y riendo entre ellos. Hermione tenía razón: se notaba que eran bastante unidos. Incluso Charlie había perdido todo rastro de molestia por la charla en la cena y reía con su hermana mientras miraban los fuegos artificiales.

-Verlos a ellos me hace desear tener hermanos- dijo Hermione a su lado- Ser hija única es a veces un poco difícil…

-Me tienes a mí- le recordó Harry con una sonrisa.

- ¿Ustedes dos se van a quedar allí sentados todo la noche?- Ginny caminó hasta situarse al frente de ellos- Ron ya les dijo a los gemelos que sacaran otros cartuchos…

-Harry está comiendo su tarta…-explicó Hermione. Ginny no se convenció por su respuesta y enarcó una ceja.

-¿Y tú necesitas esperar a que él termine? Si fuera un partido de Quidditch, entendería que no quieras participar. Ron me ha contado que eres mala jugando…

Hermione se sonrojó. Harry vio como Ginny miraba atentamente a la castaña.

-Tu hermano intentó ayudarme con eso…

- Lo sé, ¿No es un encanto?- ella sonrió ampliamente cuando vio a Hermione asentir con la cabeza-Pero no le digas que yo dije eso…

-¡Hermione!- la llamó Ron- ¡Ven! Ya no estamos soltando solo dragones…

-¡Ve!- la apuró Ginny levantándola de la banca y dándole un empujón para que vaya con su hermano.

Harry observó a su amiga acercarse a los otros chicos y empezar a jugar con ellos. Mordió otro pedazo de tarta cuando sintió a Ginny sentarse en el lugar vacío que había dejado Hermione. Se quedaron unos minutos en silencio.

-Sabes mucho de Dragones…-comenzó a decir Harry.

-Charlie me ayudó- contestó ella.

-Te llevas muy bien con él a pesar de la discusión de la cena.

-No me gusta que se meta en mi vida-dijo con ás, siempre sucede. Es casi una costumbre…

-¿Le llamas costumbre a discutir con alguien cada vez que lo ves?- preguntó él.

-Tú también tienes esa costumbre conmigo- respondió Ginny.

Harry frunció el ceño.

-No es algo que yo ande buscando…

-¿Insinúas que yo empiezo?

-Bueno, callada no te quedas…

-Y no esperes que lo haga.

-¡Lo sé!- dijo Harry-. Al menos con tu madre tratas de controlar ese temperamento…

-Pero tú no eres mi madre- murmuró Ginny cruzándose de brazos.

Harry dirigió su mirada hacia ella al notar que el tono de su voz era el mismo que había usado cuando lanzó la indirecta a su hermano.

-Eres muy graciosa…- rió de repente.

Ginny enarcó una ceja.

-¿A qué te refieres?

-En la cena, lo que dijiste sobre tu hermano fue bastante cómico…

-¿Y necesitaste de una cena para darte cuenta de eso?-preguntó.

-No- respondió Harry terminando su tarta-. También me di cuenta de eso en casa de Hermione.

-Eso sí que recuerdas- Ahora fue Ginny quien rió- Pero no esperes a que yo camine por la casa con una toalla para que te percates de mis cualidades…

-Tus cualidades no fueron lo único que vi ese día- le recordó él burlonamente.

Ginny paró de reírse.

-¡Eres un pervertido!- lo acusó.

-¡Y tú sigues siendo una malpensada!

-¡No me hables así!

Harry respiró profundamente cerrando los ojos, sin molestarse en contestar. Volvieron a quedarse callados por un momento.

-¡Espera!- le pidió cuando volvió a abrirlos, viendo que ella hacía amago de levantarse- Me refería a que eras buena con el mocomurciélago- intentó explicar, aunque esa respuesta solo era una parte de la verdad.

No sabía por qué lo hacía; hasta por un instante llegó a pensar que quizá era mejor que ella se retirara para poder estar en paz y libre de discusiones. Sin embargo, cuando la observó quedarse con él, no se arrepintió de haberla detenido.

-¿Eso no seria catalogado como una cualidad?- inquirió Ginny arqueando las cejas.

-No, es habilidad- respondió Harry con sinceridad

Ella lo miró fijamente, escudriñando su rostro.

-¿Ahora me estás halagando?

-Solo admitía que eres buena, pero si quieres no lo hago- contestó bruscamente para, un segundo después, darse golpes mentales en la cabeza por responderle en ese tono, y esperando al mismo tiempo que llegara otro ataque por parte de la pelirroja, pero ella ya había fijado su atención otra vez en el cielo.

Unos fuegos artificiales mostraban la figura de una criatura muy pequeña.

-Es un micropuff-murmuró Ginny sonriendo.

Una segunda figura mucho más grande apareció, atravesando al pequeño micropuff y haciéndolo desaparecer.

-Y acaba de ser devorado por un lobo-dijo Harry.

-Eso fue muy fácil- contestó ella mientras veía a su hermano Charlie también acertar con la criatura.

-¿Ah, sí? Pues la de allí es más complicada- Harry señaló otra parte del cielo- Pero la conozco. Es un Bowtruckle

-El de allí es un Doxy.

-Ése es un Abraxan.

-La otra es una Acromántula- Ginny vio la cara de espanto que hizo Ron antes de escucharlo responder lo mismo que ella.

-Y ese es un escreguto de cola explosiva.

-Alli hay un Fénix

-Y un Grindylow

-Más arriba hay un Hinkypuk

-Y por allí un Hipogrifo.

-El de allá es un knarl

-Y ése un Leprechaun.

-Allí hay Una Salamandra.

-Por allá un Murtlap.

-Y Una Mantícora.

Ambos vieron la figura de un gran Dragón rugiendo otra vez en el cielo, opacando al resto de las criaturas.

-¡Un Colacuerno Húngaro!-exclamaron al mismo tiempo.

Los dos se miraron un segundo antes de fijar la vista nuevamente en el cielo.

-Nada mal, Potter- comentó Ginny estando atenta al siguiente cartucho. Harry sonrió- La que viene es la vencida ¿de acuerdo?

Él asintió, mientras veían aparecer una criatura más en medio de la noche. Harry entrecerró los ojos tratando de identificarla, pero no tuvo mucho éxito. A su lado, Ginny parecía encantada.

-¡Sí! ¡Ése es un Blibbering maravilloso!-dijo con alegría-¡Te gané!

Harry la vio emocionarse como si fuera una niña a la que le acabaran de decir que su cumpleaños se había adelantado. Iba a reírse, pero decidió preguntarle:

-¿Qué es un Blibbering maravilloso?

-Es una criatura nunca antes vista por el hombre- contestó Ginny con una gran sonrisa, como si su respuesta fuera la más lógica del mundo.

Harry no pudo contener una carcajada.

-¿Y como se supone que puedas identificarla si nunca la has visto?- preguntó- ¿Y cómo es posible que tus hermanos hayan hecho eso si no saben cómo es su forma? Es como identificar la apariencia natural de un boggart…

Ginny meneó la cabeza.

-No lees el Quisquillo ¿verdad?-le dijo- Según Luna y sus investigaciones, así son los Blibbering maravillosos- señaló a la figura para confirmar lo que decía.

-Pero es ilógico…

-Aún así te gané- repitió Ginny.

Harry volvió a reírse.

-No te burles…-le advirtió ella.

-No lo hago-Harry trató de calmar su risa-. Eres competitiva…

-Soy cazadora de un equipo de Quidditch- sentenció-. Es obvio que deba ser algo competitiva…

-¿Todavía sigues teniendo moretones?- inquirió con curiosidad.

-Aún practico con seis Bludgers…

-Eso es demasiado…

-Sí, pero agradezco que Gwenog ya no haya cambiado su estilo de entrenamiento.

-Pero es peligroso-masculló Harry-. Significan más lesiones.

-Peligroso es haberla escuchado decir que usaría siete si seguíamos quejándonos-Ginny dio un suspiro de cansancio- Si no fuera por la Saeta de Fuego, ahora estaría en San Mungo- dijo soltando una pequeña risa.

Harry frunció el ceño ante lo que él calificó como un evidente desinterés por su bienestar físico, pero no dijo nada al respecto. Prefirió seguir con otro tema.

-Yo también tengo una Saeta de Fuego. Son bastante rápidas…

-Son una de las más rápidas del mundo.

-Han salido unas escobas nuevas hace varias semanas- le informó Harry, suponiendo que ella debía saberlo.

Ginny asintió con la cabeza.

-Sí, lo sé. Las Saetas Fénix. Pude ver una de ellas. Son muy caras…

-Pero vale la pena. Te puedo asegurar que no se comparan a una Saeta de Fuego.

-Hablas como si hubieras montado una, Potter- le dijo ella.

-He montado una- respondió Harry-. De hecho, soy propietario de una.

Ginny lo miró sorprendida.

-¿En serio?

-No te estoy mintiendo…

-¡Increíble!- exclamó- ¡Debiste hacer una cola muy larga para conseguirla! Sé que muchas personas morían por comprarse una el día que salió al mercado.

-Bueno, yo la compré mucho antes del día oficial- ella lo miró confundida-. Había hecho una reserva desde hace meses en una tienda de Quidditch. Conozco a Alphonse, el propietario de la tienda en el callejón Diagon. Fue sencillo.

-¿Qué?

-¡Que fue sencillo!- repitió él- Fui un día a recogerla antes de la ceremonia de Hogwarts. Incluso pude aprovechar para comprar un traje de gala antes de pasarme por la tienda…

Harry se detuvo al ver la expresión que Ginny tenía en el rostro. Ella lo observaba de arriba abajo (detalle que lo hizo sentirse sumamente incómodo), como si quisiera comprobar algo en su apariencia. Su ceño se hacía más profundo a medida que los segundos avanzaban, y cuando dirigió la mirada una vez más a los ojos de Harry, él pudo ver en los suyos que ella estaba completamente molesta.

-¿Te sientes bien?- le preguntó, pero ella no contestó. En su lugar, desvió la vista al frente, soltando un bufido.

Harry decidió no insistir, y siguió hablando de Quidditch, pensando que eso la animaría de lo que sea que le estaba pasando. Pero sus planes no funcionaron; Ginny continuó mirando al frente sin hacerle ningún caso, sumida en sus propios pensamientos, que solo lograban hacerla enfadar más.

-¡Eres buena en Quidditch!- comentó él haciendo otro intento-Y sabes manejar muy bien la escoba…

Eso logró captar finalmente la atención de Ginny.

-¿Ah, sí?- preguntó con burla-¿De verdad piensas eso?

-Claro.

-¿A pesar de que no uso una Saeta Fénix?

-No es tan importante…

-Lo dices porque tú tienes una-lo cortó ella- ¿No crees que fue un poco injusto conseguirla de esa manera?

Harry supo por su mirada que, dependiendo de su respuesta, él podría salir vivo o no de esa casa. Pero no se amedrentó: Él no lo hacía con nadie y ella no iba a ser la excepción. Sin embargo, también quería evitar discusiones porque no quería molestar a los señores Weasley, así que decidió darle la razón siempre y cuando él también estuviera de acuerdo.

-¿Por qué sería injusto? La reservé con anticipación; cualquiera podría haberlo hecho…

-Querrás decir cualquiera que tuviera dinero. No me vas a venir con que la reservación no te costó un buen montón de galeones…

-No lo estoy diciendo-Harry frunció el ceño-. Pero si tengo dinero, no es culpa mía. ¿Acaso tú no hubieras hecho lo mismo?

-¿Me ves con la escoba?- respondió Ginny enfadada- ¡Ni siquiera sabía que se podía reservarlas!

-Ahora lo sabes…

-Pero lo que hiciste quizá no le permitió a otra persona comprarla…

-Sigue sin ser culpa mía -aseguró Harry-. Unos tienen dinero, otro no. Así es la vida.

-Pero…

-Y aunque suene cruel decirlo, esa es la verdad-agregó-. Así son las cosas en el mundo.

Y Harry supo una vez más por la mirada que le lanzó Ginny, que le había dado la respuesta que menos deseaba oír ella. Decir que se la veía molesta era poco.

Ginny se levantó bruscamente del asiento.

-¿Sabes una cosa, Potter? ¡Qué bien que tengas una Saeta tan veloz! ¡Así te puedes ir volando hasta China y no volver por aquí!

-¿Se puede saber qué demonios te pasa?- le preguntó Harry perdiendo la paciencia y levantándose él también.

-Como si te importara…- dijo a punto de darse media vuelta, pero Harry la detuvo por el hombro, cometiendo un segundo error.

-Tú no te vas hasta que me expliques…

-¡No me vuelvas a tocar!-exclamó Ginny alejándose bruscamente de él.

-¡No es mi placer hacerlo!- le contestó él molesto- ¡Ya cálmate!

-¡Tú no vas a venir a darme órdenes en MI CASA!

-¡Y tú no vas a gritarme cuando se te dé la gana!

-¿Y piensas que yo te voy a hacer caso?- Ginny rió despectivamente-. Se nota que no me conoces…

-¡Y es mejor así!- respondió Harry con amargura- ¡No entiendo como Hermione te aguanta! ¡No entiendo como alguien puede aguantarte! ¡Para mí no eres más que una mujer insoportable!

Ginny sacó su varita y lo apuntó.

-¡Repítelo! ¡Vamos! ¡Repítelo!- lo amenazó- Ya me has dado muchas razones para atacarte esta noche ¿Acaso no piensas defenderte?- le reclamó cuando vio que él no hacia muestras de sacar su varita.

-Soy un invitado de esta casa- le respondió-. Ni siquiera voy a apuntarte con la varita; sería una falta de respeto…

-¡Ya me faltaste el respeto, idiota!-le contradijo Ginny con la voz llena de ira- ¡Y lo has hecho muchas veces antes! ¡Incluso desde que nos conocimos!

-Eso no hará que te ataque…

-Como quieras- Harry sabía incluso antes de que el hechizo impactara contra él, que iba a estar cubierto nuevamente de esa asquerosa sustancia que ella le había lanzado una vez en casa de Hermione. Cuando su nariz detectó el horrible olor que comenzaba a provenir de él, supo que había estado en lo correcto.

-¿Ahora sí me puedes dejar en paz?- le espetó él- ¡No entiendo ni siquiera porque me molesto en tratar de entenderte!

-¿SE PUEDE SABER POR QUÉ DISCUTEN USTEDES DOS?- les gritó la voz de Ron.

Ambos se sobresaltaron; a causa de su reñida, habían olvidado que tenían compañía en ese lugar.

-Ron, no te metas…-le advirtió la pelirroja.

-¡Ginny, sus gritos se podrían haber escuchado por toda la casa!- le dijo su hermano- Les tuve que lanzar un muffliato para que nadie los oyera…

-¿Nadie escuchó de lo que hablamos?- le preguntó Harry, agradecido.

-De lo que gritaron, querrás decir- lo corrigió Ron-. Nosotros pudimos escuchar las primeras líneas, pero decidimos darles privacidad y también proteger nuestros oídos…-le informó señalando a sus otros hermanos y a Hermione, quienes habían dejado de jugar. Todos ellos los miraban sorprendidos.

-Ron, discúlpame. No quise causar molestias a nadie…

-Está bien, Harry- lo cortó él sin mirarlo. Su vista estaba fija en su hermana-. Ginny…

-Ahora no - le contestó ella con seriedad-. No estoy de ánimos. Despídeme de los demás, ya me voy- dijo dando media vuelta hacia las afueras de la Madriguera.

-Te acompaño- contestó intentando seguirla.

-Hoy no, Ron-lo detuvo rápidamente-. Quiero irme sola- caminó hasta llegar a un punto y desapareció.

Apenas ella se fue, Hermione y los demás se acercaron.

-Harry, ¿Se puede saber que le hiciste?-le murmuró su amiga, también molesta.

Él no le contestó. Miró a los cuatro Weasley que habían presenciado todo, esperando a que lo botaran de la casa, pero para su total asombro, Fred y George fueron los primeros en reírse.

-¡Ay, Harry! Se nota que no sabes tratar a nuestra hermanita- se burló George intentando darle unas palmadas en la espalda, pero no lo tocó por la repugnante sustancia que lo cubría.

-Eso ha sido una de las cosas más impresionante que ha pasado en estas reuniones- aseguró Fred.

-La próxima vez que planeen discutir así, tienen que avisarnos…

-No sé de qué diablos han hablado, pero tienes que saber que ella siempre lleva las de ganar- le dijo Charlie- ¿No viste cómo me respondió en la cena? Eso es un claro ejemplo…

-Te quitaré esos mocos de encima. Ya tenemos experiencia con ellos- Ron se tapó la nariz por culpa del olor y alzó su varita. Harry estaba completamente limpio al segundo siguiente-. Un problema resuelto.

-Muchachos- empezó Harry-. De verdad lamento todo esto. Yo no…

-No digas nada- esta vez, George sí pudo darle las palmadas-. Aquí todos sabemos que a Gin-Gin no le caes bien.

-Solo intenta andar con cuidado la próxima vez, Potter- le aconsejó Charlie con una sonrisa-. Te lo decimos las personas que lidiamos con ella casi a diario.

-Llámalo Harry con confianza-le dijo Fred a su hermano mayor- Lo de Potter dejémoselo a Ginny.

Harry intentó reírse ante la soltura con que tomaban todo los gemelos, pero no estaba de ánimos ni para sonreír.

-Harry-Ron lo miró fijamente-. Conozco a mi hermana y sé que puede ser un poco temperamental, pero trata de que la próxima vez las cosas no se salgan de control.

-Lo haré- le prometió-. Pero yo solo espero que no haya una próxima vez…

-Lamento tener que desilusionarte- le dijo Charlie mientras caminaban de regreso a la casa- pero todos aquí estamos seguros de que habrá una próxima vez.


Notas de la Autora: ¿Qué les pareció? Al fin Ginny ya sabe quién es la persona en el callejón Diagon; esto ya lo tenía planeado desde hacía mucho tiempo y con respecto a Harry, creo que no falta mucho para que también descubra quien es la persona con la que se encontró en la tienda de Quidditch, pero para él le tengo una manera distinta de descubrirlo, y creo que les gustará. Lo único que puedo decir es que él tendrá una reacción distinta a la de Ginny.

Reviews por favor? Muchas gracias a los que han comentado en esta historia, a los que lo ponen en favoritos, a los que me ponen en Favourite Author (me hacen feliz) y a algunos de los lectores invisibles que se animaron por fin a dejarme sus comentarios. Espero que lo sigan haciendo =) así que ya saben que hacer: denle click al botón de abajo. Comentarios, opiniones, dudas, preguntas…LO QUE SEA, yo la contestaré ^^

He recibido también anónimos…está abierto esa opción desde el capitulo anterior así que quien quiera comentar anónimamente, también puede hacerlo.

Ahora mis agradecimientos a los que me alegran el día con esos lindos comentarios que dejan:

Gracias a Cheerie, macaen, Asuka Potter, Sofia Karpusi, danitzha hoshi, Yali Weasley, alniVj, ginalore 28, Narkkotic, ClausxD, Rocidito Azul, Nat Potter W, KatherinBlack, Asuka miyoshi…bueno, son muchos, si me olvido de alguien, ya saben: pueden lanzarme vociferadores x D

Un gracias especial a Ginalore28 porque a pesar de lo que ocupada que esta, hace malabares para poder dejarme un review. A Asuka Potter, con quien me acoso mutuamente y es una chica extraordinaria, con alniVJ, quien sin darse cuenta, me dio una idea para un nuevo fic, y a Yali Weasley…quien es la persona con unos gustos tan parecidos a los míos que al primer momento ya sabía que seriamos buenas amigas.

También muchas gracias por el recibimiento de mi nuevo fic: "El motivo de mis siete pecados" que también es de esta misma pareja. Me alegra que les gustara la idea, y el segundo capítulo tratará de la Avaricia (pedido por Rocidito Azul, así que el cap va para ella)

Ahora sí me voy a estudiar, pero me gustaría ver que recibo reviews, así se me irá el mal humor de tener que estar encerrada con libros y libros de historia, literatura, política…los reviews me darían más ganas de estudiar, así que ayúdenme a aprobar mis exámenes de forma feliz (y también para superar la meta de más de 50 reviews)

Mis mejores deseos a todos!

PD: Me alegra que la mayoría ya este en pottermore, y gracias a los que me pidieron ayuda. Yo recibí mi carta temprano, en el mes de agosto, y fui una de las que escuchó bastantes quejas de que las cartas no llegaban. Asuka, ves que todo era cuestión de paciencia xD? Y soy Slytherin…no, no soy mala, no soy cruel. Ser Slytherin es un motivo de orgullo, y si no, pregúntenle a Merlin, el mejor mago de la historia que perteneció a Slytherin ;)

PD2: Lamento si aparece que actualizo este capitulo mas de una vez. Es que con el apuro, olvidé corregir algunas cosas, y tambien que al subirlo, la pagina ha cambiado algunas palabras que no deberian estar alli, asi que lamento mucho las molestias en la bandeja de correo.