¡Uff! Se que querrán matarme por atreverme a traer un fic nuevo sin haber acabado o continuado "Embarazo para Dummies" y "The Sun Keeper" pero tengo un buen motivo para eso: Me compre una portátil nueva y en la anterior deje todos mis escritos y la estructura de ambos fics, por lo que ahora tendré que volver a empezar y pensar de nuevo el hilo de las mismas T_T pero prometo que no demoraré...
Ahora sobre este fic. Será un fic corto (dos o tres capítulos) y me inspiré en un capítulo de "As told by Ginger" que de veras me llegó, y lo primero que pensé fue "tengo que adaptarlo a Soul Eater", y aquí está el resultado, espero que los disfruten.
Disclaimer: Nada de esto me pertenece, si no, no tendría necesidad de ir a la universidad a matarme xD
A Lesson In Tightropes
Capítulo I
Una cálida brisa acariciaba los pastos de las pulcras entradas de una de las tantas barriadas de la pequeña Death City. Una chica de aparentemente dieciséis años asomo su cabeza por una de las puertas de las casas, dejando su cabello cenizo relucir bajo el sol que sonreía de manera siniestra esa mañana. La chica arrugó un poco el entrecejo mientras miraba hacia la acera frente a su casa, la decepción cruzó su rostro y salió por completo de la casa. Todo parecía que ese día tampoco iría por ella.
Camino un par de pasos hasta el borde de la calle donde se acomodó bien su mochila verde en uno de sus hombros y comenzó a caminar un poco apresurada hacia el colegio, puesto que por esperar a esa persona había perdido algunos valiosos minutos de su tiempo.
Tarareaba una canción bastante sonada en las radios locales, pensando en cómo aquella semana había comenzado de una manera prometedora y repentinamente, acabo siendo de aquella forma tan… deprimente.
Suspiró mirando al cielo. Desde hacía unas semanas lo había notado, no era bruta, su novio con el que llevaba más de diez años de amistad y pocos meses de noviazgo se estaba comportando de una manera un tanto… ¿extraña? No sabría explicarlo detalladamente, pero sabía de qué se trataba.
Y como no saberlo.
Por muchos años su novio fue conocido como "el ñoño del colegio" y es que su aspecto no ayudaba mucho: forzado a llevar aparato dental desde pequeño aquello hizo que su imagen fuera tachada como la del "dientes de acero" desde un principio, acomplejándolo desde un principio. Y ella siempre estuvo con él, en los momentos buenos y malos, siempre juntos, como los mejores amigos que son.
¿O eran? Ya no lo sabía.
Giró una esquina observando de lejos la institución a la que asistía: "Shibusen High School", donde había crecido y pasado los momentos más alegres y a la vez tristes de su vida, puesto que el temprano divorcio de sus padres la habían obligado a refugiarse en los estudios como su única vía de escape, volviéndola casi antisocial, como muchos la tachaban.
– Buen día Maka, ¿Cómo has estado? –Giró levemente para observar a su mejor amiga Tsubaki, quien silenciosamente se había unido a su marcha, intuyendo el remolino de pensamientos que atormentan a su rubia amiga.
Maka le sonrió levemente mientras se tocaba el brazo inconscientemente, un tic suyo desde pequeña cuando estaba incomoda: –Bastante bien creo, ya sabes, preocupada por los exámenes finales –Concluyó, evadiendo la mirada de su amiga.
– Es por él, ¿verdad? Hoy tampoco fue… –Preguntó con tacto, conociendo rápidamente la respuesta al ver como los ojos olivo de su amiga se cristalizaban un poco. –Oh vamos Maka, no te pongas así… siempre has sido una chica tan fuerte. –Intentó animarla Tsubaki, mientras Maka asentía en silencio, abriendo la boca para abrirla, para luego cerrarla inmediatamente.
Ahí estaba él, reluciente como siempre, o al menos desde que se convirtió en el jugador estrella del equipo de futbol y todas las miradas estaban centradas en él…
Especialmente la de ella.
Suspiró al ver como la chica de cabellos rosados se agarraba de su brazo con coquetería mientras su novio se reía de algún chiste dicho por algún integrante del equipo, y el corazón se le comprimió más cuando este al verla, solo alzó una mano en su dirección, haciéndole señas que pronto estaría con ella.
Y así era cada mañana.
Ella llegaba, él la veía y le decía que luego la vería. Luego después de clases ella con esperanzas lo alcanzaba y él se excusaba diciendo que tenía práctica o había quedado con el equipo. Ella se enfadaba y él se frustraba, lo que daba pie a una de sus tantas peleas, que ya costumbre se estaban volviendo.
Y aquello no hacía más que destruir la ya de por sí dañada amistad de ellos, y pisotear aún más el pobre corazón de la chica, que todavía veía esperanzas en lo suyo, a pesar de que sus amigas le dijeran que dejara de hacerse daño y le pusiera un alto.
No podía, ella lo amaba, desde que eran pequeños y su amistad nació. Una amistad que ahora sufría por culpa de un amor que la estaba corrompiendo. Que irónica podía ser la vida a veces.
– Maka… no estás prestando atención… –Susurró una voz a su espalda que la hizo dar un respingo. Ni cuenta se había dado cuando entro al salón y el profesor comenzó a dar la clase del día. Giró levemente la cabeza para encontrarse con la mirada de uno de sus compañeros de banda, el chico la mirada preocupado; ella intentó sonreír pero su sonrisa no pareció convencerlo, puesto que frunció el ceño y negó levemente con la cabeza, intuyendo ya la situación de la chica.
A la salida visualizó la espalda de su novio, que lucía orgullosa el número asignado por el equipo para él. Sonrió un poco al verlo solo, posiblemente hoy si podrían pasar tiempo de calidad juntos.
– ¡Maka espera! –Llamó uno de sus compañeros de banda; Black Star, quien además es el novio de su mejor amiga Tsubaki una pareja linda y extraña a la vez.
– ¿Si dime? Ahorita no tengo mucho tiempo… –Respondió mirando hacia su pareja, quien ya no se encontraba solo, sino con la compañía de la porrista del cabello rosa. –Ya no importa. –Suspiró, regresando su vista hacia su compañero, que sonreía ajeno a su situación.
– ¡Vamos a ir a practicar ya! Mis padres no estarán en la casa hoy y podremos hacer todo el ruido que queramos en el garaje, ¡Y todo el vecindario tiene que oír lo genial que toca su dios! –Chilló con emoción sin contagiar a su compañera, que hizo una mueca mientras comenzaba a caminar junto a él. Al menos la práctica de la banda la distraería un poco.
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– ¿Cuándo se lo dirás? –Preguntó una voz suave, pero con un fondo duro, como de quien exige algo.
– No sé de qué hablas. –Respondió el aludido, aunque su mirada lo delató, al opacarse un poco por la tristeza y la culpa acumulada.
– Sabes de qué hablo, ella debe saberlo, ya la estás lastimando demasiado. Esto ha ido demasiado lejos –Sentenció la chica mirándolo duramente a los ojos, intimidando un poco al chico, que miró al horizonte.
– Hoy se lo diré. –Susurró compungido y Tsubaki cerró los ojos.
Aquello que se avecinaba no era nada bueno.
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La música inundaba todo lugar. Black Star sonreía mientras tocaba los platillos de su batería y miraba al otro miembro de la banda con gesto divertido al encontrarlo mirando a la chica que en ese momento cantaba inspirada una canción de su propia autoría. La canción era excelente, y justo cuando iban por la mitad el chico de la guitarra se detuvo abruptamente, sacando a Maka de la ensoñación que solo la música le podía brindar.
– ¿Qué sucede? ¿Por qué se detuvieron? –Preguntó algo enojada, puesto que aquello la estaba ayudando a liberar su estrés.
– Tenemos compañía. –Anunció Black Star señalando hacia el frente, donde su novio la miraba tristemente.
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– ¡Qué bien que has podido venir! Sé que no hemos podido pasar mucho tiempo juntos, pero tú has estado ocupado con el equipo y yo con la banda, así que es lindo que vengas a verme mientras practico. –Hablaba apresurada, como queriendo pensar que si lo hacía retrasaría lo inevitable, y aquel sentimiento de vació en su lado derecho de iría.
El chico la miró incómodo y se detuvo repentinamente, cambiando su expresión a una más bien hastiada.
Maka, sabes que las cosas no están bien –Sentenció con algo de dureza, haciendo que la chica se detuviera también.
– ¿Lo dices por las peleas que tenemos? ¡Vamos Kid! Sabes que no me acostumbro aún a que te guste algo que antes no… –Pero calló, al ver como el chico alzaba ambas manos.
– Se acabó. Esto ya no funciona. –Expresó y bajo lentamente las manos, mientras la expresión de la chica se descomponía cada vez más y más.
– ¿Qué dices?
– Que se acabó. Hay alguien más…
Maka apartó la mirada para no derrumbarse. ¿Alguien más? ¿Y se lo decía así sin más?
– Es Kim verdad… – Susurró con dolor, no queriendo demostrar cuan dolida se encontraba frente a su mejor amigo y ahora ex novio. Debía ser fuerte. Siempre lo había sido.
– Eh si… sé que he hecho mal estos días al ignorarte y tratarte como lo he hecho, así que espero me perdones. – Susurró con dolor, mirando a la chica quien ahora le devolvía la mirada, no con dolor, si no con un rencor que le traspasó el alma.
– ¿Perdonarte? Aunque quisiera… el asunto es que no puedo… jamás podré – Sentenció para luego salir corriendo, no pudiendo soportar un minuto más de aquella situación.
Mientras en la distancia, un par de ojos rojos miraban la situación con rabia.
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Sollozos entrecortados inundaban la habitación, donde en el centro, acurrucada en medio de una ordenada cama se encontraba Maka, quien daba espasmos de vez en cuando, producto del ahogado llanto.
– Sé que… escuchar a alguien hablándote es lo último que querrás en esta situación, pero quiero que sepas que cuentas con nosotras, para lo que sea. – Susurró Tsubaki acariciándole la espalda suavemente para luego pararse y mirar a unas chicas rubias, las hermanas Thompson, que miraban a Maka en silencio sin saber que decir. – Nos vamos, si nos necesitas puedes llamarnos. – Y se levantó con cuidado, saliendo de la habitación y apagando la luz detrás de sí.
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– ¿Maka? ¿Cómo te encuentras querida? – Abrió la puerta una chica rubia de mediana edad. La hermana del padre de Maka; Marie, se encontraba en la ciudad con su esposo quien había sido transferido al hospital del lugar, por lo que mientras encontraban una casa vivían junto a ellos. – Las chicas me contaron lo que pasó, ¿quisieras hablar? – Preguntó nuevamente acercándose a la cama, donde Maka yacía en silencio. – ¿Maka? – Susurró pasándole la mano por la frente. – ¡Dios mío estás hirviendo! ¡Stein ven aca! ¿Maka? ¡Maka! – Llamó cada vez más desesperada, al no sentir respuesta alguna por parte de la chica. – ¡Stein! –
– ¿Qué sucede Marie?
– Es Maka, no responde y está ardiendo en fiebre. – Se apartó preocupada de la chica, permitiendo que su esposo la revisara. Su semblante no cambio en nada, sino que empeoró al ver como el ceño de su esposo se fruncía y sacaba su móvil de la chaqueta.
– ¿Stein? ¿Maka está bien?
– Aquí el doctor Stein, necesito que manden una ambulancia a la dirección de mi domicilio cuanto antes. Esto es una emergencia médica. Repito, esto es una emergencia médica.
Intenté evadir el nombre del novio de Maka hasta el final, para que pensaran erróneamente :P
No tengo mucho que agregar, no se cuando traiga la continuación, pero espero que pronto.
Los reviews son bien recibidos (incluso si son para regañarme por mi irresponsabilidad con mis otros fics :P)
¡Saludos a todos! Y espero estar más seguido por aca :)
KabegamiAmaterasu
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