Cosas sucedieron. No precisamente lindas, pero al menos fueron suficientes para salir del asqueroso salón, el cual empezaba a oler a humanidad.

El profesor Kid tuvo que ser sacado casi con camisa de fuerza, y el profesor Law decidió que ya estaba harto de sus quejas y le propino un poco de anestesia antigua: un buen golpe justo en la cabeza con un trozo de madera ( pero dado a que carecía de uno en ese momento, tuvo que usar un enorme diccionario . Y el resultado fue igual o incluso más efectivo)

-Procesos médicos rutinarios- dijo Law a los estudiantes que veían al noqueado profesor pelirrojo -No hay de qué preocuparse, que estará bien. Solo tendrá una fuerte migraña , y tal vez una herida de quince puntos en la nuca. Nada serio, pues….-

-Eso no nos importa. Solo nos alegramos de que por fin haya cerrado la bocaza- dijo Zoro indiferente, encogiéndose de hombros.

-Si- acordaron todos, con tono de alivio -¡Gracias profesor Law!-

-Un placer- respondió el profesor Law sombríamente. Se trono los nudillos, entumidos por el frio que empezaba a colarse dentro de la escuela, e indico a los alumnos que debían seguirlo hasta la cafetería.

-¿Y si nos negamos?- inquirió Buggy, teniendo un impulso rebelde naciendo en su interior. En su mente inmadura y taruga, empezaba a funcionar los engranes de una gran idea: Al diablo con obedecer a los profesores o cualquier otro adulto, ¡los estudiantes deberían aprovechar que estaban encerrados con viejos ( o viejas) friolentos y cansados y adueñarse de la escuela! . Era Navidad y tenia derecho a divertirse, ¿no? -¡Estudiantes navideños al poder. Oohhh Siiii!-

El impulso se enfrió, literalmente, al ver que todos lo veían con extrañeza. Otros no tan discretos ya se estaban burlando mientras lo señalaban con el dedo índice (Luffy y Usopp, por ejemplo) y decían cosas como :"El payaso se ha vuelto loco, regrésenlo al circo"

-Carajo, ya va a empezar este imbécil con sus babosadas …. Que alguien le dé su medicamento o lo que sea, pero hagan que se calle de una buena vez – suspiro Alvida, cubriéndose la cara como si fingiera que no conocía a Buggy.

-Buggy, tal vez también te hace falta un poco de anestesia antigua – sugirió el profesor Law tranquilamente tomando de nuevo el diccionario, pero con una sonrisa un poco macabra que le puso al joven de nariz roja la piel de gallina.

-¡Sí! ¡Anestesia, anestesia, anestesia!-

-Tú cállate, Luffy- interrumpió Nami, aunque en el fondo no estaba en tan desacuerdo con su amigo.

Mas ningún golpe de diccionario directo en la cabeza fue necesario, porque Buggy ya estaba lo suficientemente asustado ( y avergonzado) como para seguir con sus impulsos rebeldes que solían surgirle en Navidad.

-De acuerdo. Entonces aprisa y vayan a la cafetería, que ya saben cómo se pone Akainu cuando llegan tarde… - ordeno el profesor Law, y la imagen del subdirector le hizo recordar cuanto anhelaba estar en su casa frente al fuego tomando chocolate caliente y como este escenario contrastaba con su realidad actual: una fría escuela llena de mocosos, viejos, y hasta una cabra.

Los estudiantes salieron disparados, empujándose a manera de juego en el camino y gritando como si huyeran de un incendio. Uno incluso, un chico llamado Luffy, no soporto la tentación de jalar la alarma de incendios y disparar las regaderas de emergencia.

Y estas también se activaron en el salón donde ya hacia el profesor de anatomía y su inconsciente compañero pelirrojo.

Feliz Navidad, Trafalgar Law.


Akainu tenía frio, y su chaqueta se había extraviado misteriosamente en la mañana (o al menos esa era su explicación, porque en realidad la había olvidado en su casa pero por su extraña visión del honor, le daba vergüenza admitir su descuido). Le temblaban las manos y los pies, sus dientes tiritaban cual maraca y se escuchaba con atención, hasta tenían cierto ritmo.

-Pero esto no me detendrá… - carraspeo entre dientes, sujetando fuertemente el micrófono en su mano y acercándolo a su rostro. Ahora que ya todos los vándalos que eran sus alumnos estaban la cafetería, Akainu era capaz de dictar lo que se llevaría a cabo mientras estuviesen encerrados en el colegio.

-¡El Perro Rojo va a cantar! Que cante unos villancicos, o el Sake de Binks versión Navidad, ese remix con cascabeles y tonos melosos…- dijo Luffy a sus amigos muy contento, aplaudiendo fuertemente. Iba a empezar a chiflar, pero Robin le dijo que era más probable que la profesora Bonney se volviese vegetariana a aquel el subdirector Akainu hiciese el idiota frente a toda la escuela y cantara villancicos.

-¡Bu, que fraude!- renegó Luffy decepcionado –Yo quería escuchar el sake de Binks versión Navidad….-

Akainu se aclaro la garganta y su voz, fuerte y grave como el golpe de un martillo, se hizo audible en la cafetería:

-¡Primero que nada, pequeñas escorias, permítanme recordarles que esto es un instituto, no una guardería . Así que a aquellos de corazón débil y lágrima fácil que ni se les ocurra venir llorando en busca de consuelo. Para eso están sus madres y nosotros, gracias al cielo , no lo somos. !Somos sus profesores!. Por lo que aguántense y no se quejen….!Oi, tu, mocoso, ¿Qué no has oído lo que acabo de decir? ¡Nada de lloriqueos!- rugió Akainu, dirigiéndose a un estudiante sentado en una de las mesas cercanas.

-Pe…pero yo quiero a mi mami….- respondió el estudiante, secándose las lagrimas con la empapada manga de su sueter.

-¡Cállate, llorón! Que patético eres…. ¡¿Qué edad crees que tienes, cinco años?-

-S….si-

-Oh…cierto- dijo Akainu, con voz un poco más suave al darse cuenta que en aquella mesa estaban sentados los pequeños del jardin de infancia, con la profesora Makino tratando de calmarlos. -¡En todo caso, compórtate niñato!- prosiguió Akainu recuperando su severidad habitual–.En segundo lugar, les aviso que Kizaru fue útil por una vez en su vida y fue lo suficientemente consiente para prever esta situación y comprar comida para cenar….!-

Aplausos y gritos de alegria estallaron entre los estudiantes. Bonney suspiro aliviada e hizo un gesto de victoria con su brazo. Luffy aulló emocionando y abrazo a Zoro, quien solo lo soporto por que tenía mucho frio como para quitárselo de encima.

-…pero el idiota no se fijo en que la fecha de caducidad de toda la comida ya estaba pasada!- completo Akainu , y ver los rostros decepcionados de tanto profesores y alumnos le hizo sonreír un poco. !Eso se merecían por ser tan odiosos! –Aplausos a Kizaru, por su ineptitud-

-Uh, que halagador. No ha sido nada, en serio…- agradeció Kizaru levantándose y haciendo reverencia a su público de alumnos y maestros que lo miraban con furia. Un estudiante de preescolar enojado le arrojo una bola de papel en la cara y le saco la lengua, llamándolo "mono tonto".

-Pero que publico, que publico….- dijo Kizaru tomando asiento.

-¡Sin embargo, hay suficientes latas de sopa de Den Den Mushi como para sobrevivir la noche, así que no entren en pánico, vándalos, que no morirán de hambre!-continuo Akainu, agradeciendo en su mente que en su oficina tenía un delicioso paquete de comida congelada esperándolo. El no tendría por qué probar esa espesa, pegajosa, olorosa y misteriosa sopa verde que parecía….cosas muy asquerosas que era mejor no nombrarlas.

Luffy se alegro un poco al escuchar esa noticia, ya que al menos tendría algo que comer esa noche , pero tanto sus amigos como la mayoría de sus compañeros preferían quedarse con el hambre. La sopa de Den Den Mushi era un platillo que solo los valientes, estupidos o personas que habian perdido el sentido del gusto eran capacez de tomar sin al menos sentir ganas de vomitar.

-Saben….si te tapas la nariz, cierras lo ojos e imaginas que estas tomado caldo de pollo, la sopa no sabe no tan mal. Créanme, una vez lo intente y me llego a gustar un poco - dijo Usopp con optimismo. Y eso era , obviamente, una gran mentira.

-Genial, entonces te regalaré la mía- dijo Sanji.

-Digo lo mismo que el curvicejas- comentó Zoro rápidamente.

-Mi sopa será toda tuya, narizón- agrego Franky , apretando la mano de Usopp como si fuesen dos empresarios cerrando un trato.

- También puedes tener la mía. Eres valiente, Usopp- admiro Chopper .

-Yo nunca regalo nada, pero esta vez hare una excepción – agrego Nami guiñando un ojo –Y no acepto devoluciones, Usopp-

-¡OI, no sean gandallas. Se aprovechan de mi amabilidad!- replico Usopp, deseando haber mantenido la boca cerrada y no haber tratado de levantar el casi nulo espíritu navideño en sus amigos .Los únicos que se negaron a renunciar a la sopa una vez que se les entregasen fueron Luffy y Robin.

En la parte superior de la cafetería, que se ponía cada vez mas fría con cada segundo que pasaba, Akainu exigió orden y prosiguió con su último anuncio. Temblaba tanto que a Law le pareció que el subdirector sufría un ataque epiléptico, aunque también parecía como si hubiese pisado un cable de alta tensión. En ambos casos, lucia bastante cómico.

-¡Ahora si, por ultimo : dado a que un idiota de ustedes se le ocurrió jalar la alarma e iniciar las regaderas contra incendios, las mantas y cobijas que teníamos guardadas en el almacén se han empapado y tendremos que esperar a que se sequen. Lo cual tomare entre unas…cinco o seis horas, a causa del clima!-

-¡Wow, bien hecho Luffy!- le reclamo Usopp en voz baja dándole un codazo en las costillas, a lo cual Luffy respondió de la misma forma.

-¡Por lo demás, ya saben- grito Akainu - : no griten, no corran, no fumen, no salgan de la cafetería sin permiso, no hablen, no jueguen, no se quejen, no beban….-

-…no respiren, no piensen, no existan- decía Luffy, imitando la voz del subdirector, haciendo reír un poco a sus amigos.

-….y lo más importante: No me molesten o hare de su linda navidad un recuerdo que desearan enterrar por siempre en sus memorias! Bueno, ahora si eso fue todo. En este momento, los profesores Smoker y Capone les entregaran sus latas de sopa. ¡Una por estudiante, y nada más! Así que les recomiendo que la guarden y la aprovechen…. ¡y sí, eso va para ti, Monkey D.! —

-¡Todo yo!- respondió Luffy ofendido.

Los dos profesores mencionados empezaron a repartir la comida de mala gana. Bonney trato de engañarlos y hacerse con tres latas de sopa para ella , pero ni Smoker ni Capone cayeron en su trampa ni por un segundo.

-Tal vez podemos llegar a un acuerdo- le susurro Capone una vez que Smoker se había alejado -¿Qué te parecen dos mil berries por cada lata extra?-

-!Estas estúpido!- bufo Bonney, sonriendo burlonamente y sin creer el precio que Capone le proponía por una misara lata de sopa viscosa y de mala calidad. Pero al mismo tiempo, sería lo único que habría de comer hasta que los ineptos bomberos o policías llegaran a rescatarlos…

- Carajo, está bien tu ganas, maldito tacaño- Se resigno Bonney -….!Pero solo te doy quinientas!-


-¡Ya quiero que sea de noche y venga Santa Claus! Ojala me traiga el barco pirata que le pedí!- dijo Luffy frotando sus manos para tratar de hacerlas entrar en calor. A su punto de vista, se había comportado lo suficientemente bien en el año como para recibir su obsequio deseado: un hermoso modelo a escala de un barco pirata dentro de una botella.

La parte de la botella a Luffy le parecía incoherente. ¿Cómo iba a navegar su mini barco si este estaba encerrado? Pero estaba bien, porque la botella era de vidrio y podría ser rota fácilmente.

-Luffy, no seas infantil. El no vendrá. Digo ¿quien en su sano juicio vendría al colegio por voluntad propia?- le espeto Zoro, bostezando.

-Eehh… ¿Kuma y Robin?- adivino Luffy

-Mm, cierto – concorde Zoro.

Robin los miro con reproche, dando entender a los dos muchachos que o cambiaban el tema o mejor se iban preparando para un problema.

-Como sea. Yo no me haría ilusiones, Luffy – concluyo Zoro enterrando su cabeza entre sus brazos para dormir un rato.

-¡Vendrá, estoy seguro! – dijo Luffy sin desalentarse -¡Tan seguro como que fui yo quien puso una aguja en el asiento del profesor Smoker en la clase de ayer!-

-¿!QUE TU QUE! ?- gruño una voz a sus espaldas. Luffy se dio media vuelta lentamente solo para encontrase con la figura imponente de Smoker, quien sostenía la caja llena de latas de sopa. Por la expresión de su rostro y la forma tan rápida en la que fumaba, se podrá decir que estaba muy enojado.

-Oops…- mustio Luffy, dando a Smoker una sonrisa inocente que buscaba apaciguarlo– Fue solo una bromilla…Shihihi, no se enoje, humitos. ¡Que es Navidad! Je, je…je...!Oh no, debo ir al baño, ahora vuelvo!- se excuso velozmente Luffy para salir huyendo del enojado profesor.

Los demás sombreros de paja actuaron como si no hubiesen escuchado nada y empezaron a silbar desentendidos.

-No saben cómo me desesperan, todos ustedes – comento Smoker, dándoles de mala forma sus respectivas latas de sopa.

Mientras tanto, Luffy decidió pasearse de mesa en mesa y así evitar a Smoker lo más que pudiese. Tal vez si se sentaba con sus demás compañeros por un rato, podría despistarlo. Fue en ese momento, que su estomago soltó un gruñido temblorin, indicándole a Luffy que tenía hambre.

¡Hora de ir por su lata y comer esa sopa viscosa , verde y espesa! Yum,yum. O tal vez seria mejor decir Den Den.


Gracias por leer, espero que este especial de Navidad ( muy atrasado XD) sea de su agrado.

!Tambien a agradezco a LNOops, NaMii HeartPhilia y girl-hatake95 por sus reviews :D!

!Nos leemos pronto!