Les recuerdo esto es una traducción
la pagina de la autora: www. fanfiction. net /u/2316809/ simplytrop
el link de la historia: www. fanfiction. net /s/6968412/1/ Forever_Mine
Solo quiten los espacios ;D
Disclaimer: Hetalia no me pertenece y tampoco la historia, solo la traducción de esta.
Advertencia: Creo que en este capitulo solo un poco subido el lenguaje D: y no esta beteado, necesito un beta D:! mi ortografía es mala la verdad...
Arthur sabía que no estaba siendo muy animado esa noche, pero no podía serlo. Por un lado, se sentía terriblemente culpable por sospechar de su novio, cuando en realidad no había manera de que Alfred, alguien tan brillante, dulce y protector, pudiera hacerle daño. Pero tampoco podía dejar de pensar en que Alfred se ajustaba al perfil que Ludwig le había dado. Por supuesto que un montón de gente encaja en esa descripción, y estaba seguro de que muchas personas tienen los ojos azules en el Reino Unido.
El infierno, hasta Arthur se ajustaba al perfil, salvo que sus ojos eran de color verde y no azul. Pero había una sensación inquietante y un poco de duda, que permanecía en el.
Alfred parecía estar ajeno a ello, charlando acerca de la carne asada que había comprado para ellos. –Aryan, ¿Puedes creerle a ese hombre? Dice que Estados Unidos ya no es libre, ¡por supuesto que Estados Unidos es la tierra de la libertad! Cualquier persona que vaya a USA puede hacer lo que quiera, no como en su sistema aquí. Realmente cree que la gente sólo debe apegarse en donde nacieron, ¿qué clase de mierda de filosofía es esa? Si tienes dinero y un título, ya está listo, pero de otra manera ¿Simplemente estas jodido?
Arthur asentía, sin prestar mucha atención.
-Y esta súper obstinado en ello- continuó Alfred. – ¡Oh! hey, tengo vino tinto ya que Feliciano me dijo que es lo que se supone que va con la carne. No sé si es bueno, sin embargo-
-Sí...- Contesto Arthur, desempacando el vino y girándolo en su mano. Era una marca italiana que no reconoció, pero que dudaba que incluso lo hubiera probado.
-Va estar listo en un momento. ¿Puedes traer los tenedores y cuchillos?- Alfred le preguntó.
Arthur puso el vino en la mesa del comedor y se dirigió a la cocina a buscar los utensilios.
La cena fue tranquila, aunque Alfred habló y se rió como siempre, comiendo su carne. Arthur picaba su comida y ni siquiera podía prestar la debida atención a lo que estaba diciendo de lo que había estudiado ese día, algo acerca de cómo los seres humanos no podían estar en el espacio por mucho tiempo antes de que su cuerpo empezara a desmoronarse o algo así.
-Un poco más pequeños y será carne molida- dijo Alfred.
Arthur se detuvo y miró hacia donde había estado cortando su carne. Solo respondió con un -Oh...-y apuñaló a un trozo con el tenedor.
Alfred puso una mano sobre la suya, dejando de comer. -¿Qué pasa?- -le preguntó. Sus ojos azules eran tan sinceros y tan hermosos como el cielo despejado. No podría haber sido Alfred quien casi lo mataba. Alfred lo amaba.
Arthur sonrió y negó con la cabeza. -No es nada. Estoy cansado. Ha sido un día largo.-
-¿La policía dijo algo?- Alfred le preguntó, frunciendo el ceño.
-No, en serio solo estoy cansado. Creo que voy a tomar un baño y a dormir.-
-¿Quieres que me una?- Alfred preguntó, sonriendo, normalmente Arthur habría saltado a la invitación, pero hoy no.
Dejo su tenedor. -No, ahora no, sólo estoy... no estoy en el estado de ánimo- dijo mientras se levantaba.
Cerró con llave la puerta del baño detrás de él y se dio un baño largo, recordando una y otra vez en su cabeza. Pelo claro que podría ser rubio, como Gilbert había dicho, ojos azules, sabía su nombre...
-Hola, Arthur Kirkland.- Había oído la voz del asesino, pero la voz sonaba alterada, en una habitación que era de techo alto y hacía eco. Cualquier voz puede sonar diferente. La estación de autobuses de Bristol era muy popular. La gente llegaba allí de todas partes del Reino Unido, podría haber sido cualquiera. Cualquiera como Alfred.
Cuando salió del baño, sus dedos estaban arrugados y aunque su cuerpo estaba limpio y relajado, su mente no lo estaba.
Alfred levantó la vista desde la sala donde estaba sentado en el colchón jugando un videojuego, y le sonrió. Sus ojos estaban en duda y sabía que estaba esperando a que Arthur explicara su extraño comportamiento.
Se acerco y se acurrucó junto a Alfred sin decir una palabra. Se sentía sólido y cálido aun lado de él. Era un chico normal, ni siquiera veinte años todavía, no encajan en el perfil, se decía. Sintió como se giro y le dio un beso en su pelo.
-Te quiero- dijo Alfred.
Al día siguiente fue terrible, pero dormir junto a Alfred y estar preguntándose si era el asesino y saber que sospechar que su novio de esa manera era probablemente lo peor que pudiera hacer, era demasiado. No podía ni siquiera considerar en pedirle mudarse de nuevo, pero necesitaba dejar espacio para pensar correctamente.
-Sabes, estaba pensando... parece que todo ah estado bien últimamente- dijo Arthur durante el desayuno. Sabía que los martes Alfred tenía clases por la tarde, pero su trabajo era en la mañana como de costumbre, así que Alfred por lo general iba a la escuela un par de horas antes de tiempo. -Probablemente pueda empezar a ir a trabajar solo ahora-
Alfred se detuvo mientras masticaba su cereal. -¿No quieres que te lleve a la escuela?-
-No es que… yo pienso, que tienes clases en la tarde hoy y eso… ¿No sería más fácil si no me tienes que llevar por todas partes?- Termino de decir y sonrió.
Alfred no dijo nada por un momento, pero finalmente exhaló y se echó para atrás. -Está bien, si eso es lo que quieres. Pero sólo a la escuela. Yo te llevo a cualquier otro lugar que tengas que ir. Y me llamas si tienes que trabajar hasta tarde. No debes salir a la calle entonces-
-Tal vez podría conseguir a alguien que me lleve a casa. No tienes que quedarte esperando por mí-
-Te voy a recoger- dijo Alfred con un tono que decía que iba a aceptar ningún argumento al respecto.
Arthur acepto. Alfred estaba aceptando todo esto mejor de lo que esperaba.
-Entonces me voy o no llegare a tiempo- dijo Arthur mientras ponía los platos en el fregadero. -Nos vemos esta noche- y salió del apartamento, solo, parecía que no lo había hecho en un largo tiempo.
Era como un soplo de aire fresco cuando llegó en el autobús de nuevo. A pesar de que supuestamente era de dónde había sido atacado y secuestrado, ese día había sido tan confuso que no podía sentir miedo. Sólo se sentía como si estuviera dando un paso atrás en su vida antes del asalto y que Alfred volviera a su vida.
-Va a estar bien- Se dijo a pesar de que savia que Alfred no había sido feliz con su decisión. No era saludable estar con Alfred todo el tiempo, despertar juntos, ir a trabajar juntos, llegar a casa juntos, y gastar todo el tiempo juntos. No podía soportar que se fuera, pero por lo menos de esta manera, se sentía un poco más como si fuera menos necesitado y dependiente, más como el mismo.
El trabajo ese día fue mejor de lo habitual, miró por encima algunas propuestas de subvención, tuvo un almuerzo de negocios con una buena parte de los profesores, y se le ofreció la oportunidad de ir en viaje de negocios a Cambridge en un seminario sobre el Hamlet de Shakespeare. Arthur nunca iba a rechazar la oportunidad de estudiar más a Shakespeare, por supuesto, por lo que estuvo de acuerdo. Arthur tenía instrucciones de no ir de viaje sin compañía, pero Francis también iba a ir y mientras que era muy difícilmente una buena compañía, quería decir que Arthur podría ir sin miedo a ser atacado nuevamente.
Y como cereza en el pastel de su buen día, Arthur estaba bastante seguro de que ganó el argumento entre él y Francis, sobre si Sartre o Kierkegaard era el mejor escritor y filósofo. Todo era suficiente para tener su mente fuera del asesino Leatherface y cuando volvió a su piso en la tarde, empezó sentirse mejor sobre su vida y el mundo en general, estaba seguro de que no podía ser Alfred.
-Alfred- Lo llamo tan pronto como entró en el apartamento, dispuesto a decirle todo lo que había salido bien ese día. Había tomado una buena decisión, por una vez y sentía por dudar de Alfred que sólo estaba tratando de ser un buen novio. -¿Alfred?- volvió a llamar cuando no hubo respuesta, y miró a su alrededor en el apartamento.
Solo tenía unas pocas clases en la tarde y debería haber llegado antes que Arthur, pero no estaba allí. Su mochila tampoco estaba, así que tal vez se había quedado más tarde en el campus pensó, un poco decepcionado.
Arthur comenzó la cena, para que todo estuviera listo en la mesa cuando Alfred volviera para que comieran juntos. Cogió su copia de Hamlet y se puso a leer en el colchón, esperándolo. Pasó otra hora y ya había terminado de leer el segundo acto. Luego pasó otra hora. Eran las ocho y todavía no había llegado a casa cuando se suponía que debía de haber terminado las clases a las cuatro, y no le había dicho nada sobre quedarse hasta tarde.
Se sentía patético y obsesivo de nuevo. ¿Alfred estaba enojado con él por lo de esta mañana? No estaba complacido, eso era seguro, pero no había dicho nada. Otros quince minutos pasaron y Arthur no podía concentrarse en su libro cuando a cada rato miraba su reloj.
Cuando otros cinco minutos pasaron sin que se abriera la puerta y apareciera Alfred, se rindió y tomó su teléfono.
Nadie contestaba y sonaba hasta ir al buzón de voz.
Arthur vuelve a marcar sin dejar un mensaje, pero esta vez, Alfred respondió a la cuarta. –Hey babe, ¿qué pasa?-Se oía un fuerte ruido molesto como un zumbido en el fondo y Alfred tenía que gritar para ser escuchado.
-No me llames así- dijo Arthur, sosteniendo el teléfono a poca distancia de la oreja. Así era como había oído a Alfred llamar a todas sus antiguas novias cuando él tenía trece años y las había cambiado a los días. Sólo escucharlo lo hizo sentir como otro más. Alfred nunca lo había llamado así antes.
-¿Cómo te llamo entonces? ¿Honey?- Respondió.
-Sólo Arthur-
-Está bien, está bien, ¿qué pasa?-Alfred le preguntó.
-¿Dónde estás?- .
Alfred se echó a reír.- ¿Me extrañas?-
Arthur se puso rojo. -Por supuesto que no. Estoy preocupado... ya que llegas tarde- dijo. – ¿Que tus clases no terminaron a las 4?-
-Sí, bueno, Estoy un poco ocupado ahorita. Llegaré a casa pronto- dijo sonando distraído.
El zumbido se hizo más fuerte, y luego Alfred colgó.
Arthur se sentó, mirando a su teléfono por un tiempo, pero no había nada que pudiera decir. Alfred estaba probablemente en algún lugar con sus amigos y era su culpa. Le había dicho que no necesitaba que fuera su chofer, así que por supuesto Alfred, que era tan popular, inteligente y hermoso, tiene toneladas de otras personas en la espera de pasar tiempo con él. Se sentía como si no pudiera respirar tan solo al pensar en eso.
¿Qué pasa si Alfred encuentra alguien que le gustara más? Arthur era deshonesto y obstinado, y ni siquiera tan atractivo. ¿Qué pasa si Alfred lo dejaba? Había estado actuando como un héroe, hasta ahora, pero si pensaba que Arthur no lo necesita más…
No podía ser tan dependiente de Alfred, lo sabía. Si seguía en este camino y Alfred lo dejaba, estaría completamente destrozado, pero no sabía qué hacer. Cuando había tratado de mantener la amistad de Alfred cuando eran más jóvenes, se había convertido en una gran pelea y años de silencio.
Trago saliva, mirando a la cena fría en la mesa. No tenía más apetito.
En su lugar, se fue a su cuarto, el que no había usado desde que Alfred se había mudado, y cerró la puerta detrás de él. Sólo podía ver la delgada franja de rayos de luna a través de las cortinas cuando se metió en la cama, pero trajo a su teléfono celular con él y cada vez que la pantalla se atenuada, apretaba un botón otra vez para que se iluminaba y podía ver la hora. No podía dormir, y otra hora pasó antes de que finalmente oyera la puerta abierta.
-Hey, ¿Arthur?-oyó llamar a Alfred mientras caminaba, las luces del pasillo estaban encendidas y también la luz de la cocina. -Arthur, ¿estás en casa?- Alfred volvió a llamar.
Arthur no se movió mientras deslizaba su teléfono debajo de la almohada y le dio la espalda a la puerta.
Cuando se abrió la puerta, Arthur no se movió ni dijo una palabra, incluso cuando oyó crujir el suelo bajo los pies mientras se acercaba.
-Hey, ¿estás despierto?- le preguntó en voz baja.
Arthur no respondió.
Oyó exhalar a Alfred después de un momento, y sintió un pequeño movimiento en su pelo cuando pasó la mano sobre él. -Buenas noches- dijo Alfred y salió de la habitación de nuevo, cerrando la puerta detrás de él.
Entonces Arthur finalmente dejó escapar el aliento que no se había dado cuenta que estaba sosteniendo sonando como un sollozo.
No sentía la cama como suya ya se había acostumbrado a dormir con Alfred en el colchón. Todo lo que quería era volver allí y envolver sus brazos alrededor de Alfred y besarlo y hacerle el amor y quedarse con él, pero no lo hizo.
Alfred parecía normal la mañana siguiente, pero había una tensión alrededor de su boca que le daba un aspecto cansado, y Arthur lo odiaba.
-Buenos días-dijo Arthur.
-Sí- Respondió. –Te fuiste a dormir en tu habitación la noche anterior- dijo a la ligera como si fuera una conversación que pasa.
-Estaba leyendo, mientras te esperaba y me quedé dormido, no es que tengamos que compartir el colchón todo el tiempo- Se sentía culpable y molesto pero al menos una parte de la culpa era de Alfred por volver a casa tan tarde. No tenía derecho decir nada cuando fue él el que no había estado aquí.
-Sí- Respondió Alfred lentamente.
Arthur no quería discutir, por lo que se relajo y trató de cambiar de tema. -Por fin puedo hacer de nuevo viajes de negocios- dijo a Alfred con una sonrisa mientras se sirvió una tostada. -Me voy a Cambridge durante una noche para un seminario el fin de semana que viene-
-No puedes ir a cualquier parte tan lejos solo, Arthur- dijo Alfred, frunciendo el ceño.
-No voy a estar solo. Francis viene también-respondió mientras se sentaba en la mesa del desayuno, poniendo los huevos revueltos que Alfred había hecho y espolvoreándolos con sal y pimienta para tener algo que hacer –No tienes de que preocuparte.-
-¿Francis? ¿Ese tipo francés?- le preguntó.
-El profesor del departamento de literatura francesa, sí- Respondió, tomando el cartón de leche.
Alfred frunció el ceño aún más. –Lo odias-
-Sí, pero va a ser mi compañía y…-
-No quiero que vayas- interrumpió Alfred.
Lo miro, sorprendido. -¿Qué?-
-Lo digo en serio, No quiero que vayas- repitió Alfred.
Arthur frunció el ceño. -¿Por qué no? Estaré a salvo Francis esta…
-¡No confío en ese hombre!- Alfred empujó su silla hacia atrás y se quedó con las manos golpeando la mesa con tanta fuerza que todos los cuencos y platos golpearon ruidosamente. Arthur saltó también y casi soltó el cartón de leche que aún sostenía mientras lo miraba con los ojos abiertos –No puedes ir.-
-Alfred, es solo…
-No me importa lo que sea, te doy todo lo que quieres, ¿no? ¿Quieres que me mude? me mudo. ¿Quieres que vuelva de nuevo? vuelvo. ¿Quieres ir a trabajar solo? está bien. ¿Quieres dormir en tu propia puta cama? está bien. Pero yo no voy a dejar te vayas por allí con otro hombre.
Arthur dejó escapar una carcajada. -¿Francis y yo? No es competencia, Alfred-
-Vas en un viaje durante una noche con él- dijo Alfred. -Incluso me has dicho que es un pervertido-
-No es así. Te lo juro, es solamente para el trabajo- dijo Arthur, un poco más contento de que Alfred estaba celoso, pero aún herido y enojado con él por la noche anterior.
-¿Y cómo sabes cómo él lo ve?- Alfred exigió. -Lo digo en serio, no puedes ir- le ordenó.
Fue la insistencia que empujó a Arthur sobre el borde. -¿Por qué no puedo?- le preguntó. -¡Es un viaje de trabajo con un colega y eso es todo!- Se quedó mirando de nuevo a Alfred. -Me voy el viernes. Vuelvo domingo por la noche-Le dijo, desafiándolo a decir algo.
Entonces agarró su portátil y su abrigo y salió a trabajar, cerrando la puerta.
Tragó saliva, manteniendo las lágrimas que amenazaban con salir, y se dirigió por la calle. No era así como había querido que todo esto se fuera.
Esperó en la parada a una cuadra de la casa, pero Alfred no salió tras de él, y después de cinco minutos, el autobús se detuvo.
Su celular sonó justo cuando estaba a punto de subir y se apresuro a abrirlo, con la esperanza de que fuera Alfred.
-¿H…Hola? -preguntó, componiéndose.
-Hola, ¿Estoy hablando con el Sr. Arthur Kirkland?- Era la voz de Ludwig al otro lado del teléfono.
-Sí, al habla- dijo Arthur.
-Hemos encontrado otro cadáver esta vez en Bristol- dijo Ludwig. -Por favor que venga a la estación.-
El cadáver encontrado en Bristol pertenecía a un locutor de radio que había hablado al parecer un poco acerca de los asesinatos de Leatherface.
-Pudo haber tenido un motivo en esta ocasión- dijo Ludwig a Arthur.
-Pero está en todas las noticias, ¿por qué eligió a este hombre para matar?- Arthur le preguntó.
-Eso es lo que estamos tratando de averiguar- dijo Gilbert con un suspiro.- ¿Estás seguro de que no reconoces ninguno de estos nombres?-
Le habían dado una lista de las víctimas en esta ocasión porque la policía quería que tratara de establecer cualquier tipo de relación entre él y la lista de nombres. Los nombres aparecían en las noticias, pero como a Alfred no le gustaba verla y a él no gustaba especialmente escuchar acerca de un asesino que casi fue su víctima, ésta era la primera vez que había visto todos los nombres juntos por lo menos una vez.
Dos nombres en particular, se destacaban, una Niki Jansson que había sido la cuarta víctima, al parecer, y el último que era Aryan Ramamurthy.
-Solo reconozco estos dos, pero es sólo porque los he escuchado antes, creo- dijo Arthur.
-Estos dos... Niki Jannson - madre de dos hijos, su marido es dueño de una librería. Escribió artículos para el Cardiff News Online…- Gilbert movió su portátil de sus muslos a la mesa para que Arthur pudiera ver el sitio web.
Gilbert desplaza hacia abajo. -Ella era de los neo-nazis-
-Estaba investigando a un grupo neo-nazi por su artículo- interrumpió Ludwig.
-Suena bastante a favor de ellos aquí- respondió Gilbert, Arthur recordó dónde había visto el sitio web antes. Estaba seguro de que Alfred había estado viéndolo y se lo había mostrado, sin duda había visto el logotipo de ese sitio antes.
-¿La conoces?- Gilbert le preguntó.
-No, tal vez de leí su nombre en alguna parte antes- dijo Arthur, con voz temblorosa. -¿Qué pasa con Aryan Ramamurthy?-
-Un recién graduado de la Universidad de Bristol- dijo Ludwig. -Trabajaba para una emisora de radio local-
Pero Arthur recordó dónde había escuchado ese nombre ahora, Alfred lo había conocido. Incluso había hablado de él y recordaba que había mencionado una discusión que habían tenido. Pero tenía que ser una coincidencia. Alfred se había mantenido al día con las noticias y conocía a gente de la Universidad de Bristol, que no era nada fuera de lo común. La policía incluso dijo que existe un posible motivo para que el asesinato de la última, que había mencionado algunas cosas acerca de los asesinatos de Leatherface y no le gusto. Tenía que ser la razón por la que Ramamurthy había sido asesinado, ¿verdad?
-¿Pasa algo?- Ludwig preguntó a Arthur y se dio cuenta de que los dos policías lo miraban.
-No, nada- respondió- ¿Podría llevar esta lista conmigo? A ver si puedo pensar en algo-
-Sí- Respondió Ludwig. Después de todo, con todos los medios de comunicación, era un secreto a voces las víctimas por ahora.
Alfred no estaba en casa cuando regresó así que Arthur fue directo al trabajo. Se echo encima su portátil y pasó las próximas horas mirando los nombres de las víctimas y las fechas en que habían sido asesinados. Las víctimas que habían sido encontrados hace tiempo, el tiempo en que habían sido matados eran más grandes, pero Ramamurthy se estima que había muerto la noche anterior, entre cinco y ocho fue su estimación. Sabía bien que Alfred no había vuelto a casa en esas horas.
El hombre que había muerto antes que Ramamurthy tenía un tiempo estimado de muerte que se extendió por dos días debido a que su cuerpo había sido encontrado por partes, sumergido en el canal de Bristol por lo que los detectives sólo pueden deducir el tiempo de muerte a través de entrevistas con personas que lo habían visto. El segundo de esos dos días fue la noche que había pasado lejos de Alfred, pero se dijo que el momento de la muerte no era exacto y podría haber sido sólo una coincidencia también.
Y los tiempos anteriores...
La mujer, Niki Jansson había muerto semanas atrás, tan sólo unos días después de que había salido del hospital. Trató de recordar lo que Alfred había estado haciendo entonces, pero había sido hace mucho tiempo ¿había estado en la casa? Había sido un día entre semana así que Alfred había ido a la escuela, pero ¿había permanecido más tarde de lo habitual? No podía recordar.
Por supuesto, que no savia lo que Alfred había estado haciendo cuando las demás víctimas habían sido encontradas antes, pero en una de las muertes, estaba seguro de que Alfred no había estado en casa y durante dos más, no podía estar seguro. Tenía que ser una coincidencia, ¿verdad? Alfred ni siquiera lo dejaba ir a varios lugares porque no quería que fuera atacado nuevamente por lo que no había manera que intencionalmente le haría daño. Además, si Alfred era el asesino, entonces podría haberlo matado en cualquier momento que quisiera, pero parecía feliz con sólo ir a clases, ver sus películas y dibujando sus invenciones de androides y superhéroes.
Pero se ajustaba a la descripción del asesino en la altura y la apariencia. Y Alfred sabía todo sobre el cuerpo humano, estaba estudiando Ingeniería Biológica y Biología Humana y Arthur sabía que había tenido clases de anatomía. Sabía todos los órganos y de dónde cortar exactamente. Había demasiadas coincidencias que se acumulan. Sólo una no significaba nada, pero ¿muchas?
Arthur negó con la cabeza, mareado, y de repente se abrió la puerta.
-Arthur, estoy de vuelta- dijo Alfred, entrando en la habitación con una amplia sonrisa en su rostro.
Arthur cerró su computadora portátil y se quedó mirándolo con los ojos abiertos.
-¿Qué?- Alfred le preguntó, tirando su mochila al suelo.
-Nada- dijo Arthur demasiado rápido y trató de recobrar la compostura. Alfred no podía saber acerca de esto. Si estaba en lo cierto, entonces estaría en peligro si descubre que sabía, incluso si por cualquier razón, no lo había matado todavía. Pero si estaba mal, no quería pensar en lo que sus sospechas pudieran hacer a su relación y nunca iba decir nada si no tenía que hacerlo.
Pegó una sonrisa en su rostro. -Sólo pensé en ir a la tienda. Se acabo el te-.
-Oh, voy con tigo- dijo Alfred.
-No- dijo Arthur con demasiada rapidez otra vez. -Quiero decir, no tienes que hacerlo. Acabas de regresar. Regresare rápido- tomó su billetera, llaves y celular, antes de salir corriendo hacia la puerta.
No sabía cómo hacer frente a Alfred cuando pensaba que podría ser el asesino, incluso cuando le era imposible de creer. Excepto por aquella parte en su cabeza que le decía que Alfred era lo suficientemente fuerte como para dominar a cualquiera de las víctimas, y en la forma que el perfil, rubio y de ojos azules a pesar de que no le había dicho eso último a la policía todavía. Y que sabía su nombre.
Arthur se dirigía a M & S que estaba a unas cuadras de de distancia de su apartamento, rebuscaba en los estantes, sólo para estar fuera de casa porque no sabía qué clase de cara debía poner cuando viera a Alfred o como se suponía que debía ir y darle un beso y hablar con él como si no pasara nada. Tomó diferentes tipos de cajas de té, cuando ya no podía gastar más tiempo y fue a pagar por ellos. Se tomó su tiempo contando el cambio exacto y luego tomó la bolsa de plástico y salió al exterior, caminando lentamente.
Estaba a medio camino de regreso a su apartamento alguien le gritó desde el otro lado de la calle.
-¡Cerdo Inglés!-
-¿Francis?-
Cuando cruzó la calle, vio que se trataba de Francis y Antonio, un sonriente profesor de español - caminando por la calle juntos.
-¿Volviendo a casa con tu novio?- Francis le preguntó. Había sido desagradable con el desde que Alfred se fue a vivir con él. Aunque a Arthur le gustaba pensar que era porque estaba celoso de que estaba en una relación estable. A pesar de que era demasiado viejo para ese tipo de estilo de vida, a Francis le gustaba ir a bares y discotecas todas las noches para tratar de recoger a personas que lucieran atractivos aunque Arthur estaba seguro de que ninguno de ellos sería tan hermoso como Alfred.
-Deseas estar en mi posición-
-Nosotros, mi querido, vamos a un bar- dijo Francis, lanzando un brazo sobre el hombro de Antonio.
Antonio estaba hablando en el teléfono, completamente ajeno a la manera en que Francis estaba girando sus dedos en su cabello. -No, sólo estoy con Francis- que estaba diciendo. -Aww, Lovi, está bien. No va a tomar tanto tiempo.-
-Me gustaría ofrecerte una invitación, pero…-
-¿Qué bar?- Arthur le preguntó.
Francis hizo una pausa. -No hemos decidido aún, tal vez un club sería mejor, Oh, sé que Eros tiene una hora feliz. Es martes, ¿verdad?-
-Vamos pues- dijo Arthur.
Francis levantó una ceja. -Wow, tanto ahínco- dijo. -Algo va mal con su…-
-No hay nada malo-espetó Arthur. -Simplemente no me he embriagado en un tiempo-
Francis hizo una mueca. - ¿Quieres emborracharte? Siempre te arrepientes después.-
Francis, tan desagradable como era por lo general, era alguien que también había tenido que conocer a lo largo de su carrera universitaria. Había llegado a la Universidad de Bristol como ayudante de un profesor cuando Arthur se encontraba todavía en su segundo año, y de alguna manera u otra, no se había convertido precisamente amigos, pero algo similar si no fuera por el hecho de que los amigos por lo general no se odian entre sí. Francis fue el Arthur suele llamar si quería poner borracho o discutir si la literatura Inglesa o francesa era mejor.
-No- mintió Arthur, y en todo caso, prefiere arrepentirse por la mañana de la resaca que tener que ir a casa y tratar de ser normal con Alfred en estos momentos.
-¿Y tu novio no se enoja?- Francis le preguntó.
-Lo voy a llamar- dijo e hizo mientras que siguieron caminando.
-¿Arthur?-Alfred contesto al segundo timbre.
-Alfred, me encontré con algunos amigos. Vamos a un club. No tienes que esperar por mí-
-¿Qué?- Alfred respondió.
Arthur colgó el teléfono y guardó su teléfono.
Francis levantó una ceja. -Y estás seguro de que no tienes... ¿cómo se dice? ¿Problemas maritales?-le preguntó.
-Estamos bien-respondió- Vamos-
El club era ruidoso y lleno de alcohol con jóvenes fumando, bailando, y otras cosas. La música era tan fuerte que Arthur podía sentir el pulso del bajo en el suelo al caminar y se dirigió de inmediato a la barra, donde pidió un whisky.
-No vayas a vagar solo. No quiero tener que explicar esto a tu novio- dijo Francis, mientras él y Antonio, ya estaban cortejando a tres chicas, se sentaron a un lado en la barra.
-Voy a estar bien- dijo Arthur y se llevo el alcohol a su boca, sintiendo arder en su garganta.
Quería llegar tan borracho como sea posible para que pudiera dejar de pensar en Alfred y los asesinatos. El resto de la noche se convirtió en un torbellino de luces y alcohol.
Arthur sólo recordaba pedazos después de eso. Francis lo sacaba un taxi de un taxi al el aire frío y una confusa llamada a Alfred que bajó a buscarlo. Alfred estaba molestado, era frío y tranquilo y Arthur no sabía en lo que estaba pensando igual que cuando era más joven.
Recordó a Alfred presionando un vaso de agua en sus labios, cayendo en el colchón, y envolviéndolo en mantas. Y eso era todo.
Cuando abrió los ojos, sintió menos resaca de lo que podría haber sentido, porque todavía estaba oscuro en el exterior, había despertado temprano. Pero cuando miró a su lado, Alfred no estaba allí, y sintió una punzada de culpabilidad. Estaba durmiendo en el dormitorio porque pensaba no quería dormir con él. O peor aún, ¿Y si se fue a su casa? Sólo ese débil pensamiento envió una sacudida de pánico a través de él a pesar de que Arthur estaba demasiado perdido para hacer algo al respecto ahora.
Sus pensamientos le hicieron vibrar la cabeza peor, cogió el vaso de agua que Alfred había dejado sobre la mesa de café a su lado. Un instante después, tuvo que tropezar para ir al baño para vaciar el estómago del alcohol, esperaba que Alfred saliera y lo hiciera sentirse mejor, pero nunca lo hizo.
Arthur volvió a quedarse dormido, recostado contra la pared del baño.
No estaba seguro de cuánto tiempo había estado dormido, cuando las luces parpadearon en el pasillo seguido de maldiciones confusas. -A la mierda ¿Se fue otra vez?-
Arthur gimió y trató de que sus brazos cooperaran para poder poner una mano sobre sus ojos para dejar que las luces lo perforaran.
Un momento después, Alfred apareció en la puerta y lo miró. -¿Arthur? ¿Qué demonios?-dijo, y tiró de el hasta que se puso de pie -¿Estás bien?-
Arthur automáticamente enterró el rostro en la camiseta de su camisa y se aferró.-Alfred, ¿dónde estabas? -Le preguntó.-Me desperté y no estabas ahí...-
Alfred se relajo y podía sentir su mano frotando círculos en su espalda.- ¿Todavía me quieres aquí?-Le preguntó.
-Por supuesto que sí- Respondió Arthur.
-Bien. Nunca te abandonaré- dijo Alfred.
Y al día siguiente, otro cadáver apareció.
=D... creo que tarde como 5 meses en actualizar... no tengo excusa tampoco! pero no dejare la historia la terminare! lenta pero segura! el próximo capitulo es el ultimo y de allí solo sigue un prologo. Cualquier error en mi ortografía y se que hay MUCHOS solo díganme y lo intentare arreglar lo mas rápido que pueda.
