Capítulo
02
Por anormal
Juntos ya, se encontraban en el salón...
El
profesor copiaba una interminable clase de matemática en la
pizarra, concentrado. Tanto, que llevaba varios minutos escribiendo
sin aún decir 'buenos días' a sus alumnos...
Shun
copiaba ignorando algunas insinuaciones de Ichi y Jabú desde
el final del salón. 'Shuniii voltea Shuniii bonito!'...
June por otro lado no lograba concentrarse...
Menos con esos
dos molestando a... su amigo...
Volteó su cuaderno y se
ubicó en las últimas páginas, como siempre lo
hacía para dibujar cada vez que se encontraba aburrida. Al
hacerlo, vio algunos rastros de la última hoja de su cuaderno,
arrancada...
Suspiró...
Todo era su culpa. Todo. Sus
ojos se aguaron y se sintió tan avergonzada que colocó
sus brazos doblados en su mesa de trabajo sumergió el rostro
entre ellos y lloró silenciosamente, sin que los demás
se diesen cuenta...
Lloró por lástima... lloró
por rabia... lloró por si misma y porque el pasado no tenía
marcha atrás...
Si tan solo no hubiese arrancado esa hoja
y hecho lo que hizo con ella.
'Shun... por favor, perdóname...'
Solo se atrevía a pedírselo en su mente. Pues temía (o sabía), que su amigo, Shun, no podría perdonar, semejante traición...
- Por favor, préstamelo, solo lo quiero guardar yo también es que... me ha gustado mucho. Te prometo que no se lo voy a mostrar a nadie. – Recordaba sus propias palabras, su propia falsedad, en ese momento pudo no haber tenido intención de hacerlo... pero lo había hecho, cuando la tentación se presentó, lo había hecho...
'Como lo lamento...'
-
Está bien... yo... – dudaba Shun suspirando. – Yo
confío en ti, gracias por... ser mi amiga... –
sonreía con algo de vergüenza, que hermosa sonrisa tenía,
que dulce, que inocente...
June le devolvía la sonrisa
mientras tomaba el papel de Shun y transcribía el poema, en la
última hoja de su cuaderno. Poema que protegió.
Cuaderno y hoja que nunca mostró hasta aquel día, en
que viniera a dañarlo todo...
Su rostro se arrugaba y
se tornaba rojo en la oscuridad en que se encontraba, atrapado entre
sus brazos cubriéndola. A pesar de sus intentos por disimular
su cuerpo temblaba, delatándola ante los ojos de todos,
quienes comenzaban a murmurar...
Shun apenas la pudo observar y
decidió voltear la mirada. Ya no. Ya no podía darse el
lujo, de colocarse igual...
El Profesor volteó al
escuchar el murmureo alto que se había provocado en su salón.
Buscó con su mirada entre los alumnos la causa del mismo y lo
vio.
- ¿Pasa algo Señorita?... – le preguntó
muy bajo, acercándosele y tomándola por el brazo.
Ella
asustada al sentir la mano del profesor, levantó el rostro y
se secó las lágrimas lo más rápido que
pudo.
- Nada... que se pueda solucionar... profesor. – dijo con
la voz quebrada, sintiendo dolor en cada palabra pronunciada por esa
voz quebrada. Sin decir más, salió apurada del salón.
El profesor la observó salir y el murmullo se hizo mas
fuerte...
- Denme unos instantes yo... voy a hablar con ella. –
dijo el profesor saliendo del aula, a paso rápido, igual que
ella, con la intención de alcanzarla.
Genial...
Ahora
Shun, se encontraría totalmente solo con...
-
¡¡¡¡SHUNIIII!!!
Habían tardado
mucho...
Trató de igual manera de no hacerles caso. Hyoga
tomaba con sus manos el borde de su mesa. Sintiendo por dentro una
gigantesca... impotencia...
- ¿Shunii no me has oído?.
¡Te he estado llamando desde comienzos de clase! – Dijo Ichi
acercándosele y acariciándole suavemente la oreja. Shun
movió la cabeza a un lado con molestia. Evitando el contacto.
– Uy... ¡estás tan agresivo!, pero creo que no sabes
que estás jugando con fuego...
- Pensé que te
bastaría con un solo golpe Ichi. – dijo Shun molesto
viéndolo fijo a los ojos. – Pero se me olvidaba que no todos
los animales, tienen el don de aprender...
Se escuchó
alguna que otra risa en el salón, callada automáticamente
por las miradas de Ichi y Jabú.
- ¿Te estás
creyendo de mucho eh?... ¡Debería ser al revés!,
Deberías estar arrastrándote de vergüenza...
suplicando que no nos metamos contigo, ¡Pidiendo que no te
repitamos una y otra vez lo ANORMAL que eres!...
Shun se paró
de su silla.
- Te voy a dejar sin tabique. – le advirtió
una vez más.
- ¡Atrévete pues!, ¡Mamita!,
¡Esta vez no voy a dejarte que hagas lo que quieras!, ¡Si
te la das de machito, adelante!, ¡Te voy a tratar cual uno!...
- ¡Ichi!. – gritó Hyoga molesto. Éste no le
hizo caso.
- ¡Jódelo Ichi!, No queremos mas
anormales en este colegio... – dijo Shaina desde su puesto. Jabú
e Irina sonreían a sus lados.
Hyoga no creía lo que
oía...
¿Cómo...?
¿Cómo
había podido el... creer tener... amigos?...
Ichi
lanzó un golpe. Shun se quitó.
- Uhhh – se
burlaba el alpino. – ¡pudiste con ese!, que tal este –
lanzó otro golpe, esquivado por igual. - ¡O este!,
¡ESTE!... – No logró golpearlo...
Es
impresionante...
El amor es fuerte... pero el odio también
es intenso...
Y Shun se defendía con odio... y lo golpeó
con odio...
- ARGHH!! – Ichi gritó fuerte cuando
recibió un segundo golpe muy fuerte en el rostro, en la nariz,
cayó de espaldas.
- Te lo advertí. – le dijo con
rabia, viéndolo desde arriba.
- Maldito... – murmuró
Jabú alzando su puño, para golpear a Shun por detrás
pero...
PUM!...
Hyoga le golpeó en el rostro
primero...
- ¡Jabú! – grito Shaina.
-
¡Hyoga! – Exclamó Irina igualmente sorprendida.
-
Vete Shun... – Dijo el rubio.
Shun no creía lo que
acababa de ver. Se quedó mirándole con el rostro
arrugado. Le había golpeado a su amigo...
-¡Que te
vayas dije!. – gritó con mas fuerza, imperativo.
Shun
lo miró un instante más antes de bajar su mirada hacia
Ichi.
- Ten mas cuidado con quien te metes... – le susurró
antes de salir del salón.
Hyoga tendría, muchas
cosas que explicar...
Había tenido un muy extraño
comportamiento. Eso pensaba Shun al salir del salón...
No
entendía como una persona cambiaba de un día, para el
otro...
Bueno... si lo entendía...
Él mismo era
un ejemplo. Talvez, Hyoga si había podido recapacitar. Talvez
al fin se había dado cuenta de que su 'grupito' no era el
más indicado...
Pero no podía entender, el
porque...
¿Por qué lo había defendido?...
Sacudió su cabeza incluso antes de culminar la idea en su mente. Pues simplemente, era una idea que no valía la pena considerar...
Saliendo del salón, durante el recorrido
del pasillo, se detuvo en la entrada al baño de mujeres. Pudo
ver al profesor, charlando con June quien lloraba...
El profesor,
al notar la presencia del chico, simplemente cerró la
puerta...
Shun sintió su pecho apretarse. Nunca le
había gustado verla así...
Y Nunca, la había
visto de esa manera, triste tan intensamente. No podía hacer
nada, lo hecho, hecho está...
La vida continuaba y el
debía hacer lo mismo...
Observó la puerta recién
cerrada, estaba forrada de verde y rojo, típico adorno por las
fechas en que se encontraban. El dibujo de un niño con una
sonrisa y un sombrero rojo se encontraba en la mitad de la puerta. Un
niño de sombrero rojo, con una sonrisa...
Muy grande la
sonrisa...
Muy feliz... talvez, aún la vida no le mostraba
su otra cara. La de la desilusión, la de la tristeza, la
soledad y el engaño...
Por eso aún podía
sonreír. Porque aún era inocente. Inocente, como hasta
ayer, él mismo lo había sido...
Pero no... ahora no
podía verlo como inocencia...
- Pendejo...
Susurró
para si mismo, dándose la vuelta y continuando el camino por
el pasillo. Manteniendo la imagen feliz, sonriente del niño.
Del niño pendejo. De si mismo. De Shun. Del antiguo e imbécil
Shun que creyó ciegamente en los demás y que embarró
al fondo la pata, soñando. Soñando con cosas
imposibles... por eso era eso, un pendejo...
Se recordó
a si mismo con ese sombrerito...
En el ensayo de hace dos días...
Haciendo sus gestos sumamente expresivos, en el acto cultural que
realizaban. Un nacimiento viviente, él tenía el papel
de Gabriel. El Ángel Gabriel, que anunciaba a María la
llegada del salvador...
Sonreía al dar la noticia a
María...
A Irina...
Recordó a June llegar y pedir permiso para sacarlo unos minutos del ensayo. Total, los demás podrían seguir ensayando. Y así fue...
- Tengo
algo que decirte... – decía ella con ojos de
preocupación.
Shun levantaba la ceja y arrugaba el rostro
sumamente intrigado, incluso, preocupado por su amiga. June le miró
al rostro y observó esa mirada, y ese brillo en los ojos. Notó
su preocupación y como una de las pocas veces, se fijó
por completo en sus facciones, en su vestir...
Se veía...
tierno, con su sombrero de navidad. Y... hermoso con su traje blanco
y alas de ángel... eso era, un ángel. Un ángel
puro e inocente que acababa de sentenciar. No podía hablar...
- ¿Qué pasa June?, ¿Sucede algo?. –
Preguntaba el ángel con preocupación. Ella le miró
dudosa unos instantes. No podía... así... no podía...
- Quería... – dudó una última vez,
antes de sonreír y mostrarse alegre como normalmente estaba. –
¡Desearte suerte en tu acto mañana!, ¡Estoy
segura que lo harás excelente!. – Lo abrazó.
Shun suspiró aliviado y le correspondió el abrazo
sonriendo.
- Muchas Gracias June... de verdad... muchas
gracias por todo...
- No es nada Shun. – dijo ella
apretando el rostro a sus espaldas y conteniendo las lágrimas
en sus ojos. – Te quiero demasiado... – dijo en un
susurro. Shun oyó su voz quebrada pero no la interpretó
con tristeza, si no con alegría conmovida...
- Yo
también... te aprecio DEMASIADO...
Le abrazaba con fuerza.
- Pendejo... – volvía a repetirse mientras caminaba lejos del lugar.
Jabú se levantaba sumamente
molesto del piso.
- ¡¿QUÉ CARAJOS ES LO QUE
TE PASA HYOGA?! – Le gritó fuerte. - ¿TE VOLVISTE
LOCO O QUÉ?.
Shaina negó con la cabeza fúrica
en señal de desaprobación con Hyoga y salió del
salón, por inercia, Irina la persiguió. Ichi se levanta
aún acariciándose la nariz, algunos de los demás
alumnos lo ayudaban a pararse... 'hay que llevarlo a la enfermería,
creo que le ha partido la nariz...'
Varios chicos acompañaban
a Ichi a la enfermería, ayudándolo mientras que otros
aún esperaban impacientes la respuesta de Hyoga, quien aún
no mediaba palabra. Vio salir a Ichi con los demás y vio a un
Jabú igualmente impaciente, pidiendo respuesta. Luego volteó
hacia los demás y les vio el rostro...
- ¿Es que
acaso es el problema de todos o es noticia popular?, ¡Lárguense!.
– les ordenó. Muchos se asustaron ante el grito y salieron
del salón. No era primera que alguien de ese... 'grupo',
les mandaba de esa manera...
Al final, cuando todos salieron, el
último de ellos cerró la puerta. Dejándolos
solos.
- Fueron injustos... – dijo Hyoga sin tardar un segundo
más.
- ¿Injustos Hyoga?, ¿Qué no
viste lo que ese... TIPO, le hizo a Ichi?, ¡Le ha partido la
nariz!...
- El se lo buscó.
- ¡Claro que no!.
¿Quien le manda a hacer tan... RARO?
- Eso no es tu
problema Jabú. – le dijo. – El punto es que se lo
advirtió, ¡y tú no tenías porque meterte
en su problema!...
Jabú le miró incluso mas
extrañado.
- ¿Y por eso me vas a golpear?... ¿por
defender al muchachito?. ¿Por él?. ¿Por
defenderlo?... – Jabú le miraba incrédulo por su
mente pasaban mil ideas. – Es que acaso es cierto... ¿qué
se te está pegando lo rarito?...
- No seas IMBÉCIL
Jabú. – le dijo muy lento volteándose hacia la
puerta, dando por culminada la conversación.
- ¿Entonces
porque es Hyoga? – dijo Jabú haciéndolo detener con
la mano en la puerta. – porque que yo sepa... tu nunca has hecho
algo... como eso... ni siquiera por Irina...
- No... – dijo
Hyoga. – Solo... fueron injustos... ustedes lo saben...
Salió
del salón. No quedó conforme consigo mismo, con su
respuesta, pero fue lo único que pudo decir. Dejando a un Jabú
doblemente consternado y molesto en el salón de matemáticas...
- Sea lo que sea, se puede arreglar...
- No... –
Respondía June con su voz quebrada. – El pasado no se puede
cambiar...
- Es verdad. – Asintió el maestro. – Pero
el futuro, si...
Le dio unas palmaditas en el hombro.
-
Tendrás que disculparme, pero debo devolverme al salón...
tan solo piénsalo, perdónate a ti misma y busca el
modo... de cambiar el futuro...
- Gracias Profesor Dhoko...
-
No ha sido nada, pequeña... – dijo por último él,
antes de salir del baño.
El Profesor, salió del
baño y se dirigió al salón. Sin notar a sus
espaldas, como dos alumnas escondidas hasta ahora entraban al baño
y cerraban la puerta con seguro tras ellas. June las vio entrar,
apenas se volteó y se limpió las lágrimas...
-
¡A VER! – Dijo Shaina altanera. - ¿Qué CARRIZO
fue lo que le dijiste al profesor?...
- Nada. – dijo ella con
rabia. – Nunca volveré a cometer el error de decir las cosas
que no me corresponden...
- Mira perrita... – le dijo la
cabellos verdes, haciéndola voltear por el hombro. – Si a
nosotros nos llegan a hacer algo los profesores, te las vas a ver
feo... – le advirtió. – Mejor es que dejes las cosas como
están y no revuelvas mas el avispero...
- ¡Ja!...
además, ¿qué pensabas? – Irina se unió
a la conversación. - ¿Qué en verdad te íbamos
a aceptar?, ¿Qué en verdad... íbamos a ayudar a
tu amiguito... rarito? – dijo ella con asco. – Hay que ver... que
ustedes... se atraen... – Admitió con repulsión.
June le miró con odio, quería ahorcarla.
- Son
unas desgraciadas...
- ¡NO!. – Gritó Shaina. -
¡Desgraciada eres tú, que traicionaste a tu 'amigo'!
Eso le dolió. Le dolió horriblemente y le hizo
bajar la mirada. Sus ojos se volvían a aguar, con su llanto
interminable...
- La que le puso la soga al cuello a él
fuiste tú, ¡no nosotras!... Nosotras no somos nada de
él...
- Gracias a Dios... – agregó Irina.
-
Ni nos interesa serlo, tú en cambio... eres una estúpida
que creías que te volverías popular o que te
aceptaríamos solo por mostrarnos eso... – bufó –
que ridícula...
- Yo no lo hice por ustedes... lo hice por
Shun...
- ¡Ay por favor! – dijo Shaina. - ¿En
verdad creías que ÉL le iba a prestar atención?...
eres tan enferma como él...
- ¡Talvez! – dijo
ella. – Talvez me pasé y... y... desee un imposible...
-
¡Ohhh al fin te das cuenta de que existen cosas imposibles! –
dijo Irina con sarcasmo. – Eres una mediocre...
- Una
estúpida... – dijo Shaina.
June respiró hondo. Ya
no podía soportar más. Sentía que esas palabras,
eran reales... ella misma se las había repetido, pero ya no
podía más. Salió del baño haciéndolas
a un lado, molesta y nuevamente apurada. Las otras dos, la vieron
retirarse del lugar con una sonrisa burlona en el rostro.
