Capítulo 03
Confío en ti

El largo pasillo principal se encontraba completamente solitario.
Todos debían estar en clase. Incluso los alumnos del profesor Dhoko...
Era mediodía y los rayos del sol penetraban por la entrada del colegio y el principio del pasillo. El suelo brillaba debido a sus rayos, con una luz blanquecina...
A cada lado del pasillo, se encontraban los casilleros de los alumnos de la institución. Y entre estos casilleros, algunas puertas hacia otros salones o corredores...
Una silla larga, como para tres personas recostada en una de las paredes. Siendo usada tan solo por un chico.
Miraba el suelo. Su vista fija en esa luz blanquecina reflejada en el piso. Sin ganas de pensar, porque solo llegaba a lo mismo. Suspiraba constantemente, esperando a que el timbre sonara indicando que era hora de ir al salón de ciencias sociales. Pero aún no sonaba...
Le extrañaba que no hubiese nadie por los pasillos. Que Ichi no anduviese quejándose o armando un escándalo por lo pasado con su nariz, talvez ya estaba en la enfermería. Hyoga, Jabú y los demás charlando molestos en el salón. O talvez no molestos. Talvez todo fuese parte de un 'show' de una broma y ahora, debían estar precisamente burlándose de él...
June... ella seguro seguía llorando en el baño. El profesor Dhoko diciéndole mil un cosas, para que le entendiera a él y para que le pidiese perdón...
Aunque eso ya, no sirviera de mucho...

Se había perdido tanto en sus pensamientos. Que apenas y notó una sombra entre esa luz blanquecina, subió la mirada y vio a su director, el profesor Shion.
- Shun... quiero hablar contigo.
Fue todo lo que dijo, suavemente. El chico, suspiró y se levantó. Ya se lo imaginaba todo. Talvez lo suspenderían de muchas clases, lo expulsarían por unos días, o para siempre...
Eso no le importaba demasiado la verdad...

Siguió al profesor hasta su oficina. La temida oficina del director. Hasta le provocó reír irónicamente por su estado, el no tenía nada de miedo, aunque en si, el ahora no tenía nada...
El director se sentó en la silla frente a su mesa de trabajo y estiró el brazo pidiéndole a Shun que hiciese lo mismo. Él lo hizo, suspiró y le vio a los ojos. El Profesor, también veía sus ojos verdes con atención, sin rudeza, con toda la intención de poder entender, qué era lo que pasaba por la mente de este pobre muchacho...

- ¿Cómo te sientes?. – Fue lo primero que le preguntó.
- No muy bien. – dijo el con sinceridad, pero sin tener ganas tampoco de tocar el tema. Hubo profundo silencio. El profesor seguía viéndole a los ojos, como esperando que el agregase mas a su respuesta...
- Sabrás por qué te he mandado a llamar... – agregó después de unos instantes.
- Si, lo sé. – dijo. El profesor asintió asumiendo la respuesta.
- También sabrás que el único... 'problema' no es el que le hayas roto el tabique a tu compañero. Y que hay... representantes, que les gustaría verte fuera de la institución. Lejos de sus hijos. Porque te consideran... una mala influencia... – buscaba las palabras menos hirientes sin cambiar la verdad, quería ser sincero, quería llegarle a ese chico.
Shun subió el rostro poco preocupado, creía ver acercarse una noticia.
- ¿Me va a botar?. – pregunta curioso.
- ...
De nuevo hubo silencio profundo.
Solo sonaba un poco el rechinar de un ventilador en el techo de la oficina. Daba mas ruido que aire.

- Sabes que no podría hacer eso...
- De poder, todo se puede, sabrá usted si es lo que debe hacer... – respondió Shun.
- No debo. – contestó él. – Y tu sabes que es así... – bajó el rostro viendo a la mesa. – Nunca he... tocado este tema con ningún alumno de esta forma. Al fin creo... haberme dado cuenta de que antes, he obrado mal y que... lamentablemente, el pasado no se puede cambiar... – se mojó el labio inferior antes de subir la mirada hacia Shun de nuevo. - ... pero el futuro si...
Shun respiró hondo y alzó una ceja.
- ¿a dónde quiere llegar?...
- Sabes que no te puedo expulsar del colegio Shun. Pero... los representantes piden un cambio, no quieren que sus hijos sean... "influenciados" por un comportamiento como el tuyo. Lo consideran... una enfermedad. Pero... tú y yo sabemos que no es así. – negó con la cabeza mientras le veía a los ojos. Buscaba apoyo en esos ojos, pero su rostro estaba muerto, inexpresivo. Respiró hondo y suspiró, no era fácil para si mismo. – El día en que... me encontraste... con el profesor Dhoko, pensé había sido un día de debilidad... pero... me he dado cuenta, que en mis cuarenta años de vida... ese ha sido el momento, en que he sido mas honesto conmigo mismo... – Shun veía a su profesor avergonzado. Por primera vez veía ese gesto en el director de cara seria. Ya el conocía su secreto, en un comienzo se le había hecho increíble, pero igualmente lo respetó... – Fue ahora, a esta edad y después de tanto tiempo de soledad, que por fin me he dado cuenta... – le miró a los ojos – de que soy gay...
Shun profundizó la mirada en sus ojos. De verdad, le estaba costando decir lo que estaba diciendo. Admitir lo que estaba admitiendo. Pero... notaba como era él el que se estaba desahogando, como era él quien lo había llamado pero no para charlar de si, sino de él mismo, de su situación, que debía ser... tan confusa...
- Por eso quiero que sepas, que yo soy incapaz de expulsarte, pero... – le tomó la mano entre las dos suyas. – no quiero que te hagan daño... – su mirada temblaba. Temblaba tentado a llorar, algo... nunca antes visto por Shun en su director, siempre de cara fuerte, porte firme y aspecto severo...
Se sintió conmovido. Y sintió como su ser se sentía triste de nuevo. Odió eso, pero era lo que sentía... y se permitió sentirlo una última vez. Colocó su otra mano sobre las dos de su profesor y le vio derecho a los ojos.
- Gracias... – le susurró con sus ojos aguados al igual. – Muchas gracias profesor...
Shion le sonrió ligeramente y Shun devolvió el gesto.
- Trataré... de disimular mi... condición, tal cual trata de hacerlo usted... – le dijo a su profesor. El borró suavemente la sonrisa.
- Es muy triste tener que vivir y ocultar quien en realidad somos... pero... en este lugar, tiene que ser así... - Shun asintió suavemente. – Solo espero... que seas fuerte. Que seas fuerte y resistas hasta que... llegue esa persona que tanto esperas y que tanto necesitas... y hasta que el mundo, sea capaz de entendernos...
Shun bajó nuevamente la cabeza decepcionado.
- No quiero de nuevo soñar con imposibles. – dijo serio. – El mundo no nos va a entender... y esa persona... talvez no llegue jamás...

De nuevo, solo se oyó el rechinar del ventilador. Ambos voltearon la mirada hacia otro punto. Silencio de nuevo. Y otro sonido, esta vez el de la silla del director, quien se levantaba y se dirigía hacia la puerta. Shun también se levantó e hizo lo mismo, se adelantó al profesor y fue el quien posó su mano en la manilla...
- No llegará nunca... – sonrió suavemente, al fin sintiendo estar consciente de la verdad.

Abrió la puerta y... ¡ahí estaba él...!
- ¡Hyoga...!
Su rostro se extrañó.
El rubio se encontraba avergonzado, con un brazo estirado, a punto de tocar la puerta.
- Shun...
Fue todo lo que dijo él. Antes de verse a los ojos uno al otro.
- ¿qué... que haces aquí? – preguntó Shun con la voz y las piernas temblando.
- Yo... yo solo te... te... – se dio cuenta que aún tenía el brazo estirado así que lo bajo. – quería hablar contigo...
Shun arrugaba el rostro sin entender. Sin saber... qué hacia él ahí...
Porque la vida se lo había colocado ahí en frente justo en este momento...
¿Por qué el le veía con los mismos ojos de preocupación que el sentía tener?. No hallaba respuesta. No sabía que palabra decir...

- Ve Shun... – dijo el director haciéndose notar nuevamente. – Será... bueno que vayas y hables con... Hyoga... – le sonrió ligeramente.

Shun sintió su pecho contraerse de nuevo, al considerar la idea del director y ver su sonrisa. Volteó de nuevo hacia Hyoga...
- Por favor... – le dijo él con sus ojos azules brillando intensamente. Le extendió la mano...
Y Shun la tomó...

Juntos, caminaron hacia lo que era la cancha del colegio. El campo en el que se practicaban varios de los deportes de la unidad educativa. Subiendo por una escalera se sentaron en los puestos mas altos de las gradas...
Hyoga aún no comprendía del todo lo que estaba haciendo, ni lo que iba a hacer. Pero igual lo había hecho y aquí estaba, junto a él en este momento y le había pedido hablar con él. Quería saber la verdad, saberlo todo...

Se estuvieron sentados viendo al frente unos instantes. Ambos algo avergonzados y confundidos, esquivando el cruce de sus miradas así fuese por casualidad. Pegaba una brisa suave pero refrescante, como siempre la había en diciembre por esos lugares...

- Shun... yo... – comenzó Hyoga. – quería pedirte disculpas... Disculpas por, haberme metido contigo, haberme burlado de ti en algún momento y... no darme cuenta de que... había una persona dentro de ti... – aún las palabras le sonaban duras. Veía hacia el frente, sintiendo vergüenza, preguntándose que diría él. Shun se estaba callado, no daba ninguna respuesta. El silencio se hacía desesperante, pero el lo respetaba, se lo merecía y sabía... que no era el único confundido en el lugar...
- ¿Por qué...? – preguntó Shun. - ¿Por qué me defendiste de Jabú esta mañana?... ¿Por qué fuiste capaz... de golpear a tu amigo por defenderme... a mí?...
No pudo evitarlo, esa pregunta se salía sola de su boca. Y el mismo sintió vergüenza y miedo... por haberla hecho. Miedo por su respuesta, miedo al rechazo, miedo a saber que todo esto podía ser una farsa y en cualquier momento, el rubio se moriría de risa mientras lo señala como un estúpido.

Pero esto no pasaba...
A Hyoga también le costaba responder.

- Ellos no son mis amigos... – dijo bajando el rostro, decepcionado. – Tarde me dí cuenta, que en verdad... no tengo amigos... – jugueteaba con sus dedos observándolos mientras hablaba, era difícil. – Yo no... puedo querer tanto, a personas que son así...
Shun volteó la mirada hacia el rubio. El tenía la cabeza baja y el viento movía sus largos cabellos dorados. Bajó el rostro también. Él sabía lo que era sentirse decepcionado por un amigo... y no era nada facil...
Otra vez el silencio...

- Shun... – dijo Hyoga después de tomar valor, verlo de frente a los ojos y tomarle de la mano. - ¿quieres ser... mi amigo?...
Shun también lo vio de cerca de esos hermosos ojos azules. Que tenían un brillo intenso...
Era una mirada suplicante, triste... dolida...
Un rostro hermoso...
Pero tenía miedo, aún dudaba... no quería...
¡No quería ser un pendejo de nuevo!...

- Por favor... – le susurró Hyoga mientras una lágrima caía de su rostro.

Shun se mordía el labio y de un impulso...
Lo abrazó...

- Está bien Hyoga... está bien... – dijo con su voz quebrada, apretándolo con fuerza. – quiero ser... tu amigo...

El viento siguió moviendo sus cabellos.
El abrazo se prolongó mucho... demasiado, sin ellos mismos notarlos...
Uno lloraba en el hombro del otro, apoyándose, queriéndose y confiándose la vida misma, porque en ese momento, uno podía acabar con la existencia del otro...

Una ilusión...
Un imposible se había hecho realidad, eran amigos...
Y eso... era mucho más, de lo que cada uno, podía esperar...