Capítulo
05
Despedida del año.
Así había sido el penúltimo día
de clases...
Y Para este último. Un nuevo chico sin
lágrimas. Seco de tanto llorar y seco de sueños...
había reemplazado el lugar de Shun en el colegio. Así
había ido a clases, a ese último día. Despedida
de fin de año...
E hizo bien en ir. Porque consiguió...
un verdadero amigo, entre un montón de personas, que le había
dado la espalda y declarado una guerra sin motivo.
Esa tarde.
Conversó con Hyoga durante todo el trayecto.
Terminó
siendo como sino viese clases. Perdieron unas cuantas evaluaciones,
la verdad no importaban, había cosas mas urgentes que
arreglar...
Hyoga había logrado hacerlo sonreír.
No exageradamente, pero lo había logrado. Y no lo esperaba...
Sabía que estaba muy herido y no era para menos...
Pero
él, solo quería hacerlo sonreír... separarlo de
ese mundo de tristeza en el que se había sumergido, devolverle
las ganas y el ánimo para vivir, ayudarlo a recuperar sus
sueños, evitar que sufriese otro golpe bajo como el que había
recibido... solo quería... protegerlo...
Con mucha timidez. Hyoga le recogió un cabello inquieto por el viento que no le permitía observar por completo su rostro blanco. Le sonrió y el le devolvió la sonrisa.
- Shun...
- ¿Si...?...
- Tengo... perdón, quiero...
hacerte una pregunta
- ¿Cuál?... – dijo
levantando las cejas con intriga. Hyoga lo veía directo a los
ojos. Tomó aire y se mojó los labios.
- A quien...
¿a quien le dedicabas ese poema?...
Shun bajó la
mirada y volteó hacia el frente de las gradas...
Otra vez
soñando... otra vez no quería despertar... no quería
perder la ilusión de que había encontrado un amigo.
Ahora... el temor era el doble de gigantesco. Una vez, había
sido traicionado por una amiga... y... era muy rápido como
para quitarse de la mente, que este podría hacerlo también...
Que... aunque él se hubiese nuevamente entregado con el
corazón en la mano, diciendo la verdad. Este otro chico no
estuviese haciendo lo mismo, sino que todo esto fuese un acto. Un
acto para sacar mas información, para burlarse de él,
para rechazarlo y rebajarlo ante todos...
- ¿Quién
era Shun? – le volvió a preguntar Hyoga con la mirada al
frente al igual que el chico de cabellos verdes.
Lentamente... y
dudoso con su decisión, Shun volteó hacia el rubio. Él
también fijó su mirada con la de él.
-
Fue... Jabú...
Susurró Shun. Hyoga asintió
lentamente, cayendo en la noticia. Pero tratando de no mostrar
ninguna emoción...
¿Jabú?... ¿ese
chico problemático que siempre se burlaba de todos?...
Bueno... él no era un santo, se repitió a si mismo.
No debía juzgarlo. Aunque él estuviese arrepentido de
alguna vez haberlo hecho, igualmente tenía lo mismo de culpa
que él...
No sabía porque, tenía esa tan
extraña sensación de decepción...
Solo bajó
la mirada suavemente de nuevo y vio una vez mas hacia el frente.
Mientras que el viento le sacudía los cabellos a ambos.
-
Será... mejor que nos vayamos ya de acá... Irina
seguramente me ha de estar buscando y la verdad... no quiero hablar
con ella... – dijo Hyoga. - ¿Vendrás...a la fiesta de
fin de año?. – le preguntó de nuevo mirando hacia
Shun.
Shun apretó los labios.
- No tengo a nadie, por
quien venir... ni motivo por el qué celebrar una fiesta...
-
Claro que no. – le dijo Hyoga. – Me tienes a mí... y...
ambos celebraremos, el haber encontrado... un verdadero amigo... –
le sonrió.
Shun le observó directo a los ojos
azules. Su piel se veía mas dorada debido a los rayos del sol.
El contraste de sus cabellos con su piel era hermosa. Y su sonrisa...
era hermosa también...
Sonrió también...
-
¿Eso es un si?. – preguntó Hyoga ya ilusionado.
-
Eres un manipulador... – dijo Shun sonriendo también.
-
Lo sé jeje... – le picó el ojo juguetón. –
Vamos, que se nos hace tarde...
Ambos bajaron de las gradas y separaron sus caminos. Primero regresaron a buscar sus libros pero luego, cada uno tomó el camino hacia su hogar. Tenían que bañarse, vestirse y prepararse para la fiesta de esta noche...
Al Shun llegar a la casa, se sentía mucho mas
animado. Lo que había pasado era simplemente... INCREÍBLE...
Apenas abrió la puerta lo primero que vio fue a su hermano
Ikki. Ya cambiado, no tenía el uniforme.
- Vaya, al
fin llegaste. Ya me estaba preocupando... – le dijo su hermano. -
¿Por qué tardaste tanto?...
Shun vio el reloj en la
pared. Era tarde...
Para la hora en la que normalmente salían
del colegio, era bien tarde. Se le debía haber pasado muy
rápido el tiempo mientras conversaba con Hyoga.
- Nada.
Solo se me hizo tarde... – contestó.
- ¿Cómo
te sientes?. – le preguntó Ikki con suavidad.
- M...
Bien... – contestó Shun pensándolo y siendo sincero
consigo mismo. Se encontraba mucho mejor que esa mañana. –
me siento mejor... de hecho, ahora me tengo que preparar para ir para
la fiesta...
- ¿Fiesta?. – preguntó Ikki con los
ojos explayados.
- Si, la de fin de año...
- Si, si sé
cual fiesta pero... ¿te sientes... tan bien como para ir para
allá?. – preguntaba incrédulo
- Mmm... Sip!...
simplemente me han dado ánimos de repente. – sonrió
Shun. Se quitó del marco de la puerta la cerró y se
dirigía a su cuarto cuando Ikki volvió a hablarle.
-
Alguien ha venido a verte... – dijo bajo.
Shun volteó
lentamente. Y allí la vio. Sentada en el sofá de ese
cuarto de entrada, no la había notada hasta ahora. Estaba muy
callada y quieta...
..Avergonzada...
El la miró
pero no supo que palabras decir. Ella se mojó los labios y se
levantó del sofá.
- Los dejo a solas... yo también
me tengo que preparar entonces – dijo Ikki retirándose hacia
su cuarto.
Shun suspiró profundamente. Colocó
sus libros en una mesa y volteó a verla.
- ¿Y
Bien...?. Te escucho... – fue lo que salió de sus labios
mientras cruzaba los brazos y se armaba de paciencia y valor.
La
chica no dijo nada. Sus ojos se llenaban de lágrimas. Y en un
impulso, se lanzó en sus brazos y lo abrazó.
-
Perdóname... – dijo con su voz quebrada. – Por favor...
perdóname Shun...
Él no soportaba esto...
Antes no lo soportaba. El verla llorar. En el salón
esquivó su vista, pero aquí la sentía temblar en
su hombro y en sus brazos... porque por reflejo, se dio cuenta de que
él mismo también la estaba abrazando...
- Yo...
solo quería ayudarte... yo solo quería ver si... tenías
una oportunidad... pero la embarré... y estoy muy arrepentida.
– lo abrazaba con fuerza. Lo necesitaba tanto. Shun sintió
tener un objeto sumamente frágil en sus brazos.
Por mas
duro que tratase ser. No podía...
El no podía
traicionar a su amiga. Aunque ella así lo hubiese hecho una
vez...
Tomó aire y le acarició el cabello.
-
Lo peor ya pasó June... ya pasó... – le susurró
al oído, mientras le acariciaba la cabellera con sumo cuidado,
con mucho cariño. – Tú... has sido... la única
amiga en quien...yo he confiado alguna vez – su voz titubeaba con
llorar también. – Yo... prefiero creer que todo esto ha sido
un mal sueño... una pesadilla y que... y que tú y yo
aún somos amigos y... ¡que eso no va a cambiar nunca!...
- Shun...
Ella lo abrazaba fuerte.
Shun apretaba los ojos
fuertemente y la abrazaba de la misma manera.
Un largo minuto se
estuvieron así, abrazados. Lentamente, se separaron y Shun le
limpió las lágrimas del rostro a su amiga.
- Por
supuesto que te perdono... y te perdono, porque la tristeza que una
vez me has dado. Ya desde antes la habías anulado, con la
alegría de haber podido confiar en ti...
El le sonrió.
Y ella le observaba incrédula. Incapaz de entender, como Shun
podía comprenderla. Ella había venido a humillarse... a
rebajarse por lo que había hecho, a dejarse insultar y hasta
golpear y decir las mil verdades que se merecía que le
dijeran, pero en cambio... se había encontrado con esto...
-
Eres un Ángel Shun... un hermoso ángel... – lo abrazó
de nuevo.
El le correspondió el abrazo con muchísimo
cariño. Sonrió. Sintiendo recuperar la alegría
que le embargaba casi todos los días...
- Te quiero
June...
- Yo también Shun...
- Hu hummm – Ikki se
aclaró la garganta. – disculpen interrumpir... pero...
deberán apurarse si quieren ir a la fiesta. – les regaló
una gigantesca sonrisa.
------------------------------------------------------------------------------------
De noche, el salón de baile casi brincaba ante el
altísimo volumen con el que sonaba la música
estruendosa. Hyoga suspiró, tomando aire antes de entrar al
lugar. Vistiendo un pantalón de color oscuro y una camisa
blanca y manga larga abierta, pero con un sueter guindando en su
brazo para cuando hiciese frío. Muy elegante, pero a la vez,
atrayendo muchas de las miradas del lugar...
- ¡Hyoga!. –
Escuchó que alguien lo llamó a sus espaldas al apenas
entrar. Volteo con fastidio sabiendo ya de quien se trataba. – Por
un momento pensé que no vendrías. ¡Y que tendría
que entrar sola!...
- Uy... que horrible Irina, de verdad
perdóname. – dijo con un perfecto disimulo de sarcasmo, que
la rubia pareció no notar.
Junto a ella, se encontraban
los demás del grupo. Su inseparable amiga Shaina, el novio de
ella Jabú e impresionantemente... Ichi, con un parche
gigantesco en la nariz. Hyoga no pudo evitar sonreír de medio
lado.
- Te burlas y te mato... – le dijo Ichi molesto,
hablando con si tuviese la nariz tapada.
- No me burlaré.
– dijo el colocando rostro inocente.
Jabú por otro lado,
ya no lo veía igual. Había pasado toda la tarde
tratando de saber que era lo que pasaba por la mente de Hyoga. Y no
estaba conforme con las conclusiones a las que creía haber
llegado.
- Espero que no venga hoy a la fiesta... – dijo
Shaina. - ¿Sería el colmo no?. A eso se le llama no
tener autoestima...
- Si vendrá. Este es un lugar libre. –
dijo Hyoga sin perder el tono casual en su voz.
- Por la misma
razón Hyoga. Es un lugar en el que todos van a estar, debería
darle vergüenza aparecerse por aquí. – dijo Irina.
Pero Hyoga no le prestó atención. Había
visto algo en la entrada que le distrajo, le hizo sonreír y
caminar hacia la puerta incluso antes de que ella terminara de
hablar...
Shun había llegado...
La rubia arrugó
el rostro y lo vio caminar hacia el peliverde. Colocó la boca
abierta incrédula.
- O sea... ¿me dejo hablando
sola?... ¿A MÍ?...
Pero otra vez, ninguno de los de
su grupo le estaba prestando atención.
Todos estaban
siguiendo con la mirada a Hyoga... y a Shun...
- Veo que te
animaste a venir... – le saludó Hyoga sonriendo.
- Que
me animaste a venir, que es otra cosa... – le devolvió la
sonrisa.
- Hyoga e Ikki se saludaron. Su hermano había
estado todo el camino cuestionándolo... '¿estás
seguro de querer ir?. ¿quieres que te acompañe durante
la fiesta?. ¿Durante toda la noche?.'...
Cosa que a
todo le había respondido que no.
Creía estar seguro
de que esta vez, podría tomar el riesgo. Ya no había
nada que perder. Solo quería estar... con su nuevo amigo...
Ikki se despidió de ambos al ver su 'amiga' y
compañera de baile por esa noche, Esmeralda. Dejando solos a
los dos amigos.
Ambos se dirigieron hacia una mesa y se sentaron
a tomar unos refrescos.
Shaina y su grupo miraban incrédulos
como Shun les estaba robando a su amigo.
- ¿Pero qué
carrizo le está pasando a Hyoga?. – preguntaba Irina. -
¿Será que ya se le olvidó con que clase de...
TIPO... es con lo que se está juntando?. ¡¡Y a
ese... !! ¿Será que acaso se le olvidó que acá
nadie lo quiere ver?...
- Pues si parece que se le olvidó...
– dijo Jabú inexpresivo mientras se llevaba la bebida a la
boca, sin quitarles la mirada de encima.
Irina sintió una
gigantesca impotencia.
- De verdad... QUE ASCO me está
dando Hyoga también... – dijo Shaina negando con la cabeza
levantando ligeramente los alrededores de la nariz.
- ¡Debí
darle su merecido a ese muchacho... Ahora hasta quiere volver RARO a
Hyoga! – decía Ichi con esa extraña voz.
Irina se
puso roja. Fúrica.
Primera vez que ALGUIEN la dejaba...
y... ¿por otro hombre?...
Era demasiado...
- Vamos a
ver si todavía no ha aprendido... – dijo molesta dándose
media vuelta y dirigiéndose hacia otro lugar, muy rápido,
histérica.
Hyoga por su parte charlaba muy entretenido
con Shun sin notar las miradas asesinas de sus antiguos amigos. Shun
por otro lado, si las notaba.
- No te dejan de mirar desde que me
viniste a saludar...
- ¡Bah!... no me importa. Ya no me
importa. Ellos se han ganado que los rechace... mas bien, tardé
mucho tiempo en darme cuenta de que ellos no eran un buen grupo. Y
que... ellos no eran amigos de verdad...
Shun arrugó el
rostro.
- ¿Cómo estás tan seguro de que no
eran amigos en realidad?. Comprendo que... a mí me han tratado
muy mal, pero... a ti no te han hecho nada. ¿O si?...
Hyoga
suspiró.
- Ellos no son alguien en quien yo pueda
confiar... – tomó el último trago de su refresco. –
Desde hace tiempo yo... estuve muy enamorado de Irina. Ciego, es la
palabra. Ella... se aprovechaba de mi estado, pero... al fin me he
dado cuenta que todo lo que hemos sido, ha sido una gran mentira...
ella solo está preocupada por su apariencia. Por el qué
dirán los demás, por tener... el 'mejor' chico que
se pueda tener y... ser motivo de envidia para las demás
muchachas. Eso es lo que a ella le importa... no el amor, no la
amistad...
Esta vez fue Shun quien suspiró y bajó
la mirada hasta su vaso.
- Lo lamento, eso es... muy triste...
- Bastante. – dijo él. – y lo peor es que todos ellos
son así... y no me había querido dar cuenta...
Shun
volteó la mirada hacia otro lado. La música bajó
su volumen e Irina comenzó a hablar por el micrófono.
-¡Bien!, ¡como todos sabrán este año han pasado muchísimas cosas resaltantes que vale la pena destacar! – comenzó.
Shun respiró molesto
y volvió a bajar la mirada.
- Ahí van a empezar
otra vez...
- Descuida... – Hyoga le tomó la mano sobre
la mesa, enlazando sus dedos. – Yo estoy contigo... – le tomó
fuerte.
- ¡Pero naada es TAN relevante!, Como el hecho
de saber que en nuestra destacada institución se encuentren
estudiantes como el descubierto recientemente, que puedan influir y
dejar por debajo el nombre de nuestro colegio. ¡E incluso!,
llegar a influir de mala manera en los demás alumnos. Vean
ustedes... – estiró el brazo hacia Hyoga y Shun. –
Hyoga es un chico normal y a mí me consta, pues es mi
novio. Pero ese muchachito que tiene sentado al lado, ha tratado
INCANSABLEMENTE de influenciar en él. Con la intención
de hacer que él ME DEJE A MÍ... POR ÉL... JA!...
¿No ven ustedes?... ¿No ven lo ridículo y
negativo que es este muchacho para nuestro colegio?. ¿Acaso
vamos a permitir que gente COMO ESA esté en nuestra
institución?...
Shun se levantó de la silla queriendo irse pero Hyoga le apretó la mano y lo hizo retenerse en el lugar. La música se bajó completamente hasta perder su volumen y algunos abucheos comenzaban a oírse, además del común murmullo.
- ¡Este
señores, es un claro ejemplo de la influencia que puede tener
en nuestro colegio si nosotros le permitimos que...! – siguió
hablando pero ya no se escuchaba el sonido por las cornetas. El
micrófono había sido desconectado.
Irina miró
histérica hacia los controles del sonido y la conexión
del micrófono. Y en ese lugar, vio al director del colegio
mirándole sumamente molesto.
- ¡¿Y Cuál es el problema Irina?!. – Gritó Hyoga. No sabía de donde salía su voz. - ¿Acaso el es menos persona que tú?. ¿Acaso el es enfermo?. – Lo haló hacia si y le colocó su mano en el hombro fraternalmente. - ¡Yo SI quiero que el se quede en la institución y lo apoyo sin importarme lo que TÚ o TODAS las personas digan!. – gritó, ya se había contenido mucho...
Nadie hablaba solo le
veían incrédulos.
De Shun, pudieron creerlo. Pero
de Hyoga, el chico mas popular de la escuela. El novio de Irina. Era
algo, sumamente increíble...
Shun no soportaba esas
miradas acusadoras...
Como si el hubiese dañado a ese
muchacho... se volteó y casi se suelta de Hyoga queriendo
salir corriendo cuando alguien lo tomó por el otro lado con el
mismo brazo en el hombro.
Era June...
- Si lo botan a
él... también me botan a mí... – dijo June con
un tono normal de voz.
Shun no creía lo que estaba
pasando...
Seguidamente, su hermano le hizo sentir su mano en
apoyo palmear suavemente en el hombro. También estaba ahí
y estaba con él.
Los rostros de la gente se veían
confundidos...
Pero... extrañamente, pudo ver... algunas
sonrisas muy bien disimuladas entre la gente...
Una de ellas...
el Profesor Dhoko...
- Señorita Irina. –
hablaba una voz gruesa a través de las cornetas. La voz del
director desde el control del volumen. – Si este colegio debe
expulsar a alguien. Le aseguro que es usted quien está de
primera candidata. Por tratar de alterar el orden en el lugar. Por su
bajo rendimiento académico. Por creerse que todos los momentos
son actos es la que usted debe lucirse haciendo estupideces como
esta. Y sobre todas las cosas... porque se nota que en todos estos
años, no ha aprendido nada, NADA... Señores...
agradézcanle a la señorita Irina, que esta fiesta,
queda CAN-CE-LA-DA, que pasen buenas noches... - Eso había
sido apropósito...
El abucheo volvió, esta vez
dirigido hacia Irina. Quien se encontraba histérica, alzada en
una pequeña tarima en la que se había colocado a la
vista de todos...
Era el peor día de su vida...
¡Primera
vez que la abucheaban!. Primera vez que la dejaban. Primera vez que
la traicionaban y le decían... ESAS COSAS por micrófono!.
Bajó fúrica y botando chispas de esa tarima
mientras todos iban saliendo del lugar. Alguien la tomó del
brazo...
- Si estás despechadita porque te dejaron por
otro hombre... yo aún puedo ser lo que buscas... – le
sonreía insinuante el chico de tercer año.
-
UYYYY!!! – Gritó ella agudamente, histérica saliendo
apurada del lugar, con sus amigos detrás.
----------------------------------------------------------------------------------------------
El lugar se quedó vacío. Algunos poco a poco y otros mas apurados habían salido, pero ya no quedaba nadie. O Bueno, casi nadie...
- Será mejor que... ustedes también se vayan. – les decía el director sin molestia. – Ya debemos cerrar el lugar y al parecer, pronto va a llover...
Los chicos asintieron y se despidieron de su
director antes de salir. Shun, se quedó a lo último.
-
Gracias... – le dijo tímidamente.
- No es nada Shu... –
el chico lo abrazó fuerte. El director sonrió
devolviéndole el abrazo.
- ¡Nos vamos Shun! – le
dijo Ikki en señal de que se apurara.
Shun se separó
del director y le regaló una última sonrisa.
-
Hasta luego...
- Hasta luego Shun.
Los cuatro salieron
del lugar. Shun se preparaba para despedirse de June e Hyoga pero
este último, le tomó la mano y lo separó un poco
de los otros dos, para murmurarle algo.
- Quisiera hablar
contigo... – le dijo muy suave. - ¿Podrías...
quedarte a hablar conmigo?...
Shun le miró a los ojos. No
paraba de sorprenderle...
Había algo en ese tono que...
No... no podía tener nada de sentido...
Pero la
curiosidad mata al gato. Shun se dio media vuelta y le pidió a
su hermano permiso, para llegar mas tarde a la casa.
- Soy tu
hermano. No tu papá. – le sonrió Ikki. – Aunque te
quiero como si lo fuese... y solo quiero que seas felíz... –
le sonrió. – Por supuesto que puedes quedarte, pero no
llegues tan tarde por favor – le acarició el cabello antes
de darse media vuelta.
- Espérame Ikki, yo te acompaño
hasta la parada. – le pidió June. Esta se volteó
hacia a Shun y le sonrió. Le tomó de las manos y le
plantó un beso en la mejilla – Gracias por darme este día...
tan hermoso... ¡te adoro!...
- Yo te quiero más. –
le contestó Shun.
Un último beso...
- Te
veo durante las vacaciones. – Fue la última despedida de
June.
Desde donde estaba, Shun e Hyoga se despidieron con las manos de ellos, mientras se alejaban hasta perderse...
Hyoga respiró profundo y se volteó. Shun se dió media vuelta y lo siguió mientras caminaban.
- Shun... yo...
– Hyoga dudaba en hablar. – quería... pedirte disculpas.
Si... alguna vez, te ofendí o... te hice sentir mal... yo
no...
- Un momento. – le interrumpió Shun, deteniéndose.
– Soy yo quien debe pedirte disculpas a ti...
Hyoga se detuvo.
Levantó una ceja y plantó su mirada en Shun.
-
¿Disculpas?... ¿tu a mí?... pero... si tú
a mí... no me has hecho nada... – Decía el sin
comprender.
- Si... si lo he hecho. – dijo Shun bajando la
mirada. – Y serán dos las disculpas que tenga que darte... –
respiró hondo – una... por haberte mentido. Y la otra...
por... lo que te voy a decir ahora...
Comenzó a lloviznar.
Pero ellos no se movieron. Se quedaron quietos en ese lugar.
Hacía
frío... el viento fuerte de la tarde se volvía a hacer
presente para seguir moviéndoles frenéticamente los
cabellos. Shun tomó aire una última vez.
- No fue a
Jabú a quien dediqué el poema... – subió la
mirada lentamente hasta los ojos azules de Hyoga. – fue a ti...
Hyoga estaba, sumamente confundido...
Su gesto extrañado,
sus cejas bajas, solo le indicaban a Shun la reacción que
tanto, temía observar...
- Lo lamento... no quise
traicionar tu confianza, ni hacerme pasar por tu amigo, ni mucho
menos hacerte cambiar de parecer y...
- ¡Shun!...
-
...?
- ¡Yo te quiero!...y... y... y no solo te... quiero
como amigo... sino... ¡como algo más!
Tomó
sus manos entre las suyas.
Shun temblaba y no solo de frío.
Su pecho le estaba apretando. El corazón en la garganta le
latía a mil por hora. Esto... esto era ... ¡el doble de
increíble de lo que ya le había pasado!...
-
Shun... ¿tu quisieras... ser mi novio?...
-
...!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
No existía respuesta
hablada para esa pregunta.
Shun no pudo aguantar mas solo se
acercó en un impulso y lo besó. Lo besó con todo
el amor que tenía guardado desde hace tanto tiempo. Con todo
el cariño que había guardado con recelo solo para él
y que nunca pensaba poder entregárselo... ¡Nunca!...
Lo abrazó con fuerza y sintió como el le
abrazaba en respuesta y le correspondía el beso. La lluvia
comenzó a caer empapándolos por completo y tapándolos
de cualquier vista espía que pudiese verlos en ese momento.
Aunque no les importaba que nadie los viese...
¡No tenía
importancia!... ¡Estaban los dos!. ¡Juntos, ahí,
ahora!... ¡Eso era lo que importaba!...
- Te amo... –
le dijo Shun al apenas separar el beso. – y espero... que algún
día tu logres amarme a mí...
- Creo que ya lo has
logrado pequeño...
- No quiero hacerte daño...
-
No lo haces. Créeme que haces todo lo contrario...
Ambos
sonrieron sumamente felices. ¡Eran correspondidos!...Era... lo
mas hermoso que nunca pudiesen recordar...
Era el día, más
feliz de toda su vida. ¡De todas sus vidas!. El momento mas
simple... y mas hermoso que hubiesen podido imaginar...
Su besos
terminaban por la falta de aire. Cada uno sonreía al ver el
rostro empapado del otro. Con los cabellos lisos y pegados al rostro.
- No te mojes mas pequeño... no quiero que te me resfríes. – le dio un último beso antes de soltar el abrazo también. Se quitó su suéter y lo extendió cubriéndolos de la lluvia. De hecho, cubriéndolo mas a él de la lluvia.
- Gracias... – le susurró el
con un brillo intenso en los ojos y una sonrisa sumamente hermosa.
-
Para servirte... Shun...
Así. Ambos caminaron debajo
de la lluvia. Sin importarles mucho eso, ni la gripe que días
después les invadiría. Simplemente disfrutando el
momento. Disfrutando la estancia del otro, su compañía...
con eso bastaba para todo... con su amor y su amistad...
Habían
logrado ser... amigos y amantes...
Fin.
