Capítulo 05
Despedida del año.

Así había sido el penúltimo día de clases...
Y Para este último. Un nuevo chico sin lágrimas. Seco de tanto llorar y seco de sueños... había reemplazado el lugar de Shun en el colegio. Así había ido a clases, a ese último día. Despedida de fin de año...
E hizo bien en ir. Porque consiguió... un verdadero amigo, entre un montón de personas, que le había dado la espalda y declarado una guerra sin motivo.

Esa tarde. Conversó con Hyoga durante todo el trayecto.
Terminó siendo como sino viese clases. Perdieron unas cuantas evaluaciones, la verdad no importaban, había cosas mas urgentes que arreglar...

Hyoga había logrado hacerlo sonreír. No exageradamente, pero lo había logrado. Y no lo esperaba...
Sabía que estaba muy herido y no era para menos...
Pero él, solo quería hacerlo sonreír... separarlo de ese mundo de tristeza en el que se había sumergido, devolverle las ganas y el ánimo para vivir, ayudarlo a recuperar sus sueños, evitar que sufriese otro golpe bajo como el que había recibido... solo quería... protegerlo...

Con mucha timidez. Hyoga le recogió un cabello inquieto por el viento que no le permitía observar por completo su rostro blanco. Le sonrió y el le devolvió la sonrisa.

- Shun...
- ¿Si...?...
- Tengo... perdón, quiero... hacerte una pregunta
- ¿Cuál?... – dijo levantando las cejas con intriga. Hyoga lo veía directo a los ojos. Tomó aire y se mojó los labios.
- A quien... ¿a quien le dedicabas ese poema?...
Shun bajó la mirada y volteó hacia el frente de las gradas...
Otra vez soñando... otra vez no quería despertar... no quería perder la ilusión de que había encontrado un amigo. Ahora... el temor era el doble de gigantesco. Una vez, había sido traicionado por una amiga... y... era muy rápido como para quitarse de la mente, que este podría hacerlo también...
Que... aunque él se hubiese nuevamente entregado con el corazón en la mano, diciendo la verdad. Este otro chico no estuviese haciendo lo mismo, sino que todo esto fuese un acto. Un acto para sacar mas información, para burlarse de él, para rechazarlo y rebajarlo ante todos...

- ¿Quién era Shun? – le volvió a preguntar Hyoga con la mirada al frente al igual que el chico de cabellos verdes.
Lentamente... y dudoso con su decisión, Shun volteó hacia el rubio. Él también fijó su mirada con la de él.
- Fue... Jabú...
Susurró Shun. Hyoga asintió lentamente, cayendo en la noticia. Pero tratando de no mostrar ninguna emoción...

¿Jabú?... ¿ese chico problemático que siempre se burlaba de todos?...
Bueno... él no era un santo, se repitió a si mismo. No debía juzgarlo. Aunque él estuviese arrepentido de alguna vez haberlo hecho, igualmente tenía lo mismo de culpa que él...
No sabía porque, tenía esa tan extraña sensación de decepción...
Solo bajó la mirada suavemente de nuevo y vio una vez mas hacia el frente. Mientras que el viento le sacudía los cabellos a ambos.

- Será... mejor que nos vayamos ya de acá... Irina seguramente me ha de estar buscando y la verdad... no quiero hablar con ella... – dijo Hyoga. - ¿Vendrás...a la fiesta de fin de año?. – le preguntó de nuevo mirando hacia Shun.
Shun apretó los labios.
- No tengo a nadie, por quien venir... ni motivo por el qué celebrar una fiesta...
- Claro que no. – le dijo Hyoga. – Me tienes a mí... y... ambos celebraremos, el haber encontrado... un verdadero amigo... – le sonrió.

Shun le observó directo a los ojos azules. Su piel se veía mas dorada debido a los rayos del sol. El contraste de sus cabellos con su piel era hermosa. Y su sonrisa... era hermosa también...
Sonrió también...

- ¿Eso es un si?. – preguntó Hyoga ya ilusionado.
- Eres un manipulador... – dijo Shun sonriendo también.
- Lo sé jeje... – le picó el ojo juguetón. – Vamos, que se nos hace tarde...

Ambos bajaron de las gradas y separaron sus caminos. Primero regresaron a buscar sus libros pero luego, cada uno tomó el camino hacia su hogar. Tenían que bañarse, vestirse y prepararse para la fiesta de esta noche...

Al Shun llegar a la casa, se sentía mucho mas animado. Lo que había pasado era simplemente... INCREÍBLE...
Apenas abrió la puerta lo primero que vio fue a su hermano Ikki. Ya cambiado, no tenía el uniforme.

- Vaya, al fin llegaste. Ya me estaba preocupando... – le dijo su hermano. - ¿Por qué tardaste tanto?...
Shun vio el reloj en la pared. Era tarde...
Para la hora en la que normalmente salían del colegio, era bien tarde. Se le debía haber pasado muy rápido el tiempo mientras conversaba con Hyoga.
- Nada. Solo se me hizo tarde... – contestó.
- ¿Cómo te sientes?. – le preguntó Ikki con suavidad.
- M... Bien... – contestó Shun pensándolo y siendo sincero consigo mismo. Se encontraba mucho mejor que esa mañana. – me siento mejor... de hecho, ahora me tengo que preparar para ir para la fiesta...
- ¿Fiesta?. – preguntó Ikki con los ojos explayados.
- Si, la de fin de año...
- Si, si sé cual fiesta pero... ¿te sientes... tan bien como para ir para allá?. – preguntaba incrédulo
- Mmm... Sip!... simplemente me han dado ánimos de repente. – sonrió Shun. Se quitó del marco de la puerta la cerró y se dirigía a su cuarto cuando Ikki volvió a hablarle.
- Alguien ha venido a verte... – dijo bajo.
Shun volteó lentamente. Y allí la vio. Sentada en el sofá de ese cuarto de entrada, no la había notada hasta ahora. Estaba muy callada y quieta...
..Avergonzada...

El la miró pero no supo que palabras decir. Ella se mojó los labios y se levantó del sofá.
- Los dejo a solas... yo también me tengo que preparar entonces – dijo Ikki retirándose hacia su cuarto.

Shun suspiró profundamente. Colocó sus libros en una mesa y volteó a verla.
- ¿Y Bien...?. Te escucho... – fue lo que salió de sus labios mientras cruzaba los brazos y se armaba de paciencia y valor.

La chica no dijo nada. Sus ojos se llenaban de lágrimas. Y en un impulso, se lanzó en sus brazos y lo abrazó.
- Perdóname... – dijo con su voz quebrada. – Por favor... perdóname Shun...

Él no soportaba esto...
Antes no lo soportaba. El verla llorar. En el salón esquivó su vista, pero aquí la sentía temblar en su hombro y en sus brazos... porque por reflejo, se dio cuenta de que él mismo también la estaba abrazando...
- Yo... solo quería ayudarte... yo solo quería ver si... tenías una oportunidad... pero la embarré... y estoy muy arrepentida. – lo abrazaba con fuerza. Lo necesitaba tanto. Shun sintió tener un objeto sumamente frágil en sus brazos.
Por mas duro que tratase ser. No podía...
El no podía traicionar a su amiga. Aunque ella así lo hubiese hecho una vez...

Tomó aire y le acarició el cabello.
- Lo peor ya pasó June... ya pasó... – le susurró al oído, mientras le acariciaba la cabellera con sumo cuidado, con mucho cariño. – Tú... has sido... la única amiga en quien...yo he confiado alguna vez – su voz titubeaba con llorar también. – Yo... prefiero creer que todo esto ha sido un mal sueño... una pesadilla y que... y que tú y yo aún somos amigos y... ¡que eso no va a cambiar nunca!...
- Shun...
Ella lo abrazaba fuerte.
Shun apretaba los ojos fuertemente y la abrazaba de la misma manera.
Un largo minuto se estuvieron así, abrazados. Lentamente, se separaron y Shun le limpió las lágrimas del rostro a su amiga.
- Por supuesto que te perdono... y te perdono, porque la tristeza que una vez me has dado. Ya desde antes la habías anulado, con la alegría de haber podido confiar en ti...
El le sonrió. Y ella le observaba incrédula. Incapaz de entender, como Shun podía comprenderla. Ella había venido a humillarse... a rebajarse por lo que había hecho, a dejarse insultar y hasta golpear y decir las mil verdades que se merecía que le dijeran, pero en cambio... se había encontrado con esto...
- Eres un Ángel Shun... un hermoso ángel... – lo abrazó de nuevo.
El le correspondió el abrazo con muchísimo cariño. Sonrió. Sintiendo recuperar la alegría que le embargaba casi todos los días...
- Te quiero June...
- Yo también Shun...
- Hu hummm – Ikki se aclaró la garganta. – disculpen interrumpir... pero... deberán apurarse si quieren ir a la fiesta. – les regaló una gigantesca sonrisa.

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De noche, el salón de baile casi brincaba ante el altísimo volumen con el que sonaba la música estruendosa. Hyoga suspiró, tomando aire antes de entrar al lugar. Vistiendo un pantalón de color oscuro y una camisa blanca y manga larga abierta, pero con un sueter guindando en su brazo para cuando hiciese frío. Muy elegante, pero a la vez, atrayendo muchas de las miradas del lugar...
- ¡Hyoga!. – Escuchó que alguien lo llamó a sus espaldas al apenas entrar. Volteo con fastidio sabiendo ya de quien se trataba. – Por un momento pensé que no vendrías. ¡Y que tendría que entrar sola!...
- Uy... que horrible Irina, de verdad perdóname. – dijo con un perfecto disimulo de sarcasmo, que la rubia pareció no notar.
Junto a ella, se encontraban los demás del grupo. Su inseparable amiga Shaina, el novio de ella Jabú e impresionantemente... Ichi, con un parche gigantesco en la nariz. Hyoga no pudo evitar sonreír de medio lado.

- Te burlas y te mato... – le dijo Ichi molesto, hablando con si tuviese la nariz tapada.
- No me burlaré. – dijo el colocando rostro inocente.
Jabú por otro lado, ya no lo veía igual. Había pasado toda la tarde tratando de saber que era lo que pasaba por la mente de Hyoga. Y no estaba conforme con las conclusiones a las que creía haber llegado.

- Espero que no venga hoy a la fiesta... – dijo Shaina. - ¿Sería el colmo no?. A eso se le llama no tener autoestima...
- Si vendrá. Este es un lugar libre. – dijo Hyoga sin perder el tono casual en su voz.
- Por la misma razón Hyoga. Es un lugar en el que todos van a estar, debería darle vergüenza aparecerse por aquí. – dijo Irina.
Pero Hyoga no le prestó atención. Había visto algo en la entrada que le distrajo, le hizo sonreír y caminar hacia la puerta incluso antes de que ella terminara de hablar...
Shun había llegado...

La rubia arrugó el rostro y lo vio caminar hacia el peliverde. Colocó la boca abierta incrédula.
- O sea... ¿me dejo hablando sola?... ¿A MÍ?...
Pero otra vez, ninguno de los de su grupo le estaba prestando atención.
Todos estaban siguiendo con la mirada a Hyoga... y a Shun...

- Veo que te animaste a venir... – le saludó Hyoga sonriendo.
- Que me animaste a venir, que es otra cosa... – le devolvió la sonrisa.
- Hyoga e Ikki se saludaron. Su hermano había estado todo el camino cuestionándolo... '¿estás seguro de querer ir?. ¿quieres que te acompañe durante la fiesta?. ¿Durante toda la noche?.'...

Cosa que a todo le había respondido que no.
Creía estar seguro de que esta vez, podría tomar el riesgo. Ya no había nada que perder. Solo quería estar... con su nuevo amigo...
Ikki se despidió de ambos al ver su 'amiga' y compañera de baile por esa noche, Esmeralda. Dejando solos a los dos amigos.
Ambos se dirigieron hacia una mesa y se sentaron a tomar unos refrescos.

Shaina y su grupo miraban incrédulos como Shun les estaba robando a su amigo.
- ¿Pero qué carrizo le está pasando a Hyoga?. – preguntaba Irina. - ¿Será que ya se le olvidó con que clase de... TIPO... es con lo que se está juntando?. ¡¡Y a ese... !! ¿Será que acaso se le olvidó que acá nadie lo quiere ver?...
- Pues si parece que se le olvidó... – dijo Jabú inexpresivo mientras se llevaba la bebida a la boca, sin quitarles la mirada de encima.
Irina sintió una gigantesca impotencia.
- De verdad... QUE ASCO me está dando Hyoga también... – dijo Shaina negando con la cabeza levantando ligeramente los alrededores de la nariz.
- ¡Debí darle su merecido a ese muchacho... Ahora hasta quiere volver RARO a Hyoga! – decía Ichi con esa extraña voz.
Irina se puso roja. Fúrica.
Primera vez que ALGUIEN la dejaba... y... ¿por otro hombre?...
Era demasiado...
- Vamos a ver si todavía no ha aprendido... – dijo molesta dándose media vuelta y dirigiéndose hacia otro lugar, muy rápido, histérica.

Hyoga por su parte charlaba muy entretenido con Shun sin notar las miradas asesinas de sus antiguos amigos. Shun por otro lado, si las notaba.
- No te dejan de mirar desde que me viniste a saludar...
- ¡Bah!... no me importa. Ya no me importa. Ellos se han ganado que los rechace... mas bien, tardé mucho tiempo en darme cuenta de que ellos no eran un buen grupo. Y que... ellos no eran amigos de verdad...
Shun arrugó el rostro.
- ¿Cómo estás tan seguro de que no eran amigos en realidad?. Comprendo que... a mí me han tratado muy mal, pero... a ti no te han hecho nada. ¿O si?...
Hyoga suspiró.
- Ellos no son alguien en quien yo pueda confiar... – tomó el último trago de su refresco. – Desde hace tiempo yo... estuve muy enamorado de Irina. Ciego, es la palabra. Ella... se aprovechaba de mi estado, pero... al fin me he dado cuenta que todo lo que hemos sido, ha sido una gran mentira... ella solo está preocupada por su apariencia. Por el qué dirán los demás, por tener... el 'mejor' chico que se pueda tener y... ser motivo de envidia para las demás muchachas. Eso es lo que a ella le importa... no el amor, no la amistad...
Esta vez fue Shun quien suspiró y bajó la mirada hasta su vaso.
- Lo lamento, eso es... muy triste...
- Bastante. – dijo él. – y lo peor es que todos ellos son así... y no me había querido dar cuenta...
Shun volteó la mirada hacia otro lado. La música bajó su volumen e Irina comenzó a hablar por el micrófono.

-¡Bien!, ¡como todos sabrán este año han pasado muchísimas cosas resaltantes que vale la pena destacar! – comenzó.

Shun respiró molesto y volvió a bajar la mirada.
- Ahí van a empezar otra vez...
- Descuida... – Hyoga le tomó la mano sobre la mesa, enlazando sus dedos. – Yo estoy contigo... – le tomó fuerte.
- ¡Pero naada es TAN relevante!, Como el hecho de saber que en nuestra destacada institución se encuentren estudiantes como el descubierto recientemente, que puedan influir y dejar por debajo el nombre de nuestro colegio. ¡E incluso!, llegar a influir de mala manera en los demás alumnos. Vean ustedes... – estiró el brazo hacia Hyoga y Shun. – Hyoga es un chico normal y a mí me consta, pues es mi novio. Pero ese muchachito que tiene sentado al lado, ha tratado INCANSABLEMENTE de influenciar en él. Con la intención de hacer que él ME DEJE A MÍ... POR ÉL... JA!... ¿No ven ustedes?... ¿No ven lo ridículo y negativo que es este muchacho para nuestro colegio?. ¿Acaso vamos a permitir que gente COMO ESA esté en nuestra institución?...

Shun se levantó de la silla queriendo irse pero Hyoga le apretó la mano y lo hizo retenerse en el lugar. La música se bajó completamente hasta perder su volumen y algunos abucheos comenzaban a oírse, además del común murmullo.

- ¡Este señores, es un claro ejemplo de la influencia que puede tener en nuestro colegio si nosotros le permitimos que...! – siguió hablando pero ya no se escuchaba el sonido por las cornetas. El micrófono había sido desconectado.
Irina miró histérica hacia los controles del sonido y la conexión del micrófono. Y en ese lugar, vio al director del colegio mirándole sumamente molesto.

- ¡¿Y Cuál es el problema Irina?!. – Gritó Hyoga. No sabía de donde salía su voz. - ¿Acaso el es menos persona que tú?. ¿Acaso el es enfermo?. – Lo haló hacia si y le colocó su mano en el hombro fraternalmente. - ¡Yo SI quiero que el se quede en la institución y lo apoyo sin importarme lo que TÚ o TODAS las personas digan!. – gritó, ya se había contenido mucho...

Nadie hablaba solo le veían incrédulos.
De Shun, pudieron creerlo. Pero de Hyoga, el chico mas popular de la escuela. El novio de Irina. Era algo, sumamente increíble...
Shun no soportaba esas miradas acusadoras...
Como si el hubiese dañado a ese muchacho... se volteó y casi se suelta de Hyoga queriendo salir corriendo cuando alguien lo tomó por el otro lado con el mismo brazo en el hombro.
Era June...

- Si lo botan a él... también me botan a mí... – dijo June con un tono normal de voz.
Shun no creía lo que estaba pasando...
Seguidamente, su hermano le hizo sentir su mano en apoyo palmear suavemente en el hombro. También estaba ahí y estaba con él.

Los rostros de la gente se veían confundidos...
Pero... extrañamente, pudo ver... algunas sonrisas muy bien disimuladas entre la gente...
Una de ellas... el Profesor Dhoko...

- Señorita Irina. – hablaba una voz gruesa a través de las cornetas. La voz del director desde el control del volumen. – Si este colegio debe expulsar a alguien. Le aseguro que es usted quien está de primera candidata. Por tratar de alterar el orden en el lugar. Por su bajo rendimiento académico. Por creerse que todos los momentos son actos es la que usted debe lucirse haciendo estupideces como esta. Y sobre todas las cosas... porque se nota que en todos estos años, no ha aprendido nada, NADA... Señores... agradézcanle a la señorita Irina, que esta fiesta, queda CAN-CE-LA-DA, que pasen buenas noches... - Eso había sido apropósito...
El abucheo volvió, esta vez dirigido hacia Irina. Quien se encontraba histérica, alzada en una pequeña tarima en la que se había colocado a la vista de todos...
Era el peor día de su vida...
¡Primera vez que la abucheaban!. Primera vez que la dejaban. Primera vez que la traicionaban y le decían... ESAS COSAS por micrófono!.
Bajó fúrica y botando chispas de esa tarima mientras todos iban saliendo del lugar. Alguien la tomó del brazo...
- Si estás despechadita porque te dejaron por otro hombre... yo aún puedo ser lo que buscas... – le sonreía insinuante el chico de tercer año.
- UYYYY!!! – Gritó ella agudamente, histérica saliendo apurada del lugar, con sus amigos detrás.
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El lugar se quedó vacío. Algunos poco a poco y otros mas apurados habían salido, pero ya no quedaba nadie. O Bueno, casi nadie...

- Será mejor que... ustedes también se vayan. – les decía el director sin molestia. – Ya debemos cerrar el lugar y al parecer, pronto va a llover...

Los chicos asintieron y se despidieron de su director antes de salir. Shun, se quedó a lo último.
- Gracias... – le dijo tímidamente.
- No es nada Shu... – el chico lo abrazó fuerte. El director sonrió devolviéndole el abrazo.
- ¡Nos vamos Shun! – le dijo Ikki en señal de que se apurara.
Shun se separó del director y le regaló una última sonrisa.
- Hasta luego...
- Hasta luego Shun.

Los cuatro salieron del lugar. Shun se preparaba para despedirse de June e Hyoga pero este último, le tomó la mano y lo separó un poco de los otros dos, para murmurarle algo.
- Quisiera hablar contigo... – le dijo muy suave. - ¿Podrías... quedarte a hablar conmigo?...
Shun le miró a los ojos. No paraba de sorprenderle...
Había algo en ese tono que...
No... no podía tener nada de sentido...
Pero la curiosidad mata al gato. Shun se dio media vuelta y le pidió a su hermano permiso, para llegar mas tarde a la casa.

- Soy tu hermano. No tu papá. – le sonrió Ikki. – Aunque te quiero como si lo fuese... y solo quiero que seas felíz... – le sonrió. – Por supuesto que puedes quedarte, pero no llegues tan tarde por favor – le acarició el cabello antes de darse media vuelta.
- Espérame Ikki, yo te acompaño hasta la parada. – le pidió June. Esta se volteó hacia a Shun y le sonrió. Le tomó de las manos y le plantó un beso en la mejilla – Gracias por darme este día... tan hermoso... ¡te adoro!...
- Yo te quiero más. – le contestó Shun.

Un último beso...
- Te veo durante las vacaciones. – Fue la última despedida de June.

Desde donde estaba, Shun e Hyoga se despidieron con las manos de ellos, mientras se alejaban hasta perderse...

Hyoga respiró profundo y se volteó. Shun se dió media vuelta y lo siguió mientras caminaban.

- Shun... yo... – Hyoga dudaba en hablar. – quería... pedirte disculpas. Si... alguna vez, te ofendí o... te hice sentir mal... yo no...
- Un momento. – le interrumpió Shun, deteniéndose. – Soy yo quien debe pedirte disculpas a ti...
Hyoga se detuvo. Levantó una ceja y plantó su mirada en Shun.
- ¿Disculpas?... ¿tu a mí?... pero... si tú a mí... no me has hecho nada... – Decía el sin comprender.
- Si... si lo he hecho. – dijo Shun bajando la mirada. – Y serán dos las disculpas que tenga que darte... – respiró hondo – una... por haberte mentido. Y la otra... por... lo que te voy a decir ahora...
Comenzó a lloviznar. Pero ellos no se movieron. Se quedaron quietos en ese lugar.
Hacía frío... el viento fuerte de la tarde se volvía a hacer presente para seguir moviéndoles frenéticamente los cabellos. Shun tomó aire una última vez.
- No fue a Jabú a quien dediqué el poema... – subió la mirada lentamente hasta los ojos azules de Hyoga. – fue a ti...
Hyoga estaba, sumamente confundido...
Su gesto extrañado, sus cejas bajas, solo le indicaban a Shun la reacción que tanto, temía observar...
- Lo lamento... no quise traicionar tu confianza, ni hacerme pasar por tu amigo, ni mucho menos hacerte cambiar de parecer y...
- ¡Shun!...
- ...?
- ¡Yo te quiero!...y... y... y no solo te... quiero como amigo... sino... ¡como algo más!
Tomó sus manos entre las suyas.
Shun temblaba y no solo de frío. Su pecho le estaba apretando. El corazón en la garganta le latía a mil por hora. Esto... esto era ... ¡el doble de increíble de lo que ya le había pasado!...
- Shun... ¿tu quisieras... ser mi novio?...
- ...!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

No existía respuesta hablada para esa pregunta.
Shun no pudo aguantar mas solo se acercó en un impulso y lo besó. Lo besó con todo el amor que tenía guardado desde hace tanto tiempo. Con todo el cariño que había guardado con recelo solo para él y que nunca pensaba poder entregárselo... ¡Nunca!...

Lo abrazó con fuerza y sintió como el le abrazaba en respuesta y le correspondía el beso. La lluvia comenzó a caer empapándolos por completo y tapándolos de cualquier vista espía que pudiese verlos en ese momento. Aunque no les importaba que nadie los viese...
¡No tenía importancia!... ¡Estaban los dos!. ¡Juntos, ahí, ahora!... ¡Eso era lo que importaba!...

- Te amo... – le dijo Shun al apenas separar el beso. – y espero... que algún día tu logres amarme a mí...
- Creo que ya lo has logrado pequeño...
- No quiero hacerte daño...
- No lo haces. Créeme que haces todo lo contrario...

Ambos sonrieron sumamente felices. ¡Eran correspondidos!...Era... lo mas hermoso que nunca pudiesen recordar...
Era el día, más feliz de toda su vida. ¡De todas sus vidas!. El momento mas simple... y mas hermoso que hubiesen podido imaginar...
Su besos terminaban por la falta de aire. Cada uno sonreía al ver el rostro empapado del otro. Con los cabellos lisos y pegados al rostro.

- No te mojes mas pequeño... no quiero que te me resfríes. – le dio un último beso antes de soltar el abrazo también. Se quitó su suéter y lo extendió cubriéndolos de la lluvia. De hecho, cubriéndolo mas a él de la lluvia.

- Gracias... – le susurró el con un brillo intenso en los ojos y una sonrisa sumamente hermosa.
- Para servirte... Shun...

Así. Ambos caminaron debajo de la lluvia. Sin importarles mucho eso, ni la gripe que días después les invadiría. Simplemente disfrutando el momento. Disfrutando la estancia del otro, su compañía... con eso bastaba para todo... con su amor y su amistad...
Habían logrado ser... amigos y amantes...

Fin.