-Bueno antes de nada muchas gracias a todos y todas que siguen mi historia, de verdad su apoyo es muy
importante para mi GRACIAS!
Y aquí el capitulo 3:
-Bueno todo empezó hace tres años cuando me fuí de la aldea-hice una pequeña pausa y un bostezo escapó de mi boca, enserio todas estas noches en vela buscando a Naraku no eran buenas para mi-
decidí que estar un tiempo sola me ayudaría a pensar las cosas...
Un gruñido rasgó el aire, cerré los ojos con un cansancio que no me molesté en ocultar,y, miré a mi
amigo hanyo-¿QUÉ DEMONIOS TENIAS QUE PENSAR?¿PODRÍA HABERTE PASADO ALGO?-su voz me
hizo eco en la cabeza, y me sentí muy mareada, ¿A qué clase de loco se le ocurre gritar así a una persona que ha estado como cinco noches sin dormir? Solo a uno;inuyasha.
Un sonido grave hizo mis sentimientos a un lado, levanté la cabeza para observar a mi compañera de
batallas sosteniendo el hiraikotsu unos centimetros más arriba de la cabeza del hanyo, que, por cierto
estaba estampado en el suelo.
-ESTUPIDO! Es más que obvio que Kagome debe estar agotada y a TI no se te ocurre otra cosa que
gritarle como un loco-Sentí un fuerte deseo de levantarme y darle un abrazo y un beso a Sango.
-Si, es cierto inuyasha será mejor dejarla descansar, más tarde estará mejor ¿verdad señorita Kagome?
-Vale a Miroku tal vez le diera un abrazo, pero el beso ya es otra cosa.
Inuyasha pronunció algo parecido a un "Feh" y se fue, casi al instante que se fue me dejé caer en el suelo
y con lo cansada que estaba no me importo ni lo duró que estaba el suelo.
Los rayos del sol hacían brillar el cabello plateado del joven hanyo, tenia la mirada fija en el horizonte,
sin pestañear, como si intentara grabar cada detalle en su cabeza. Sin embargo eso era lo que
parecía pero dentro de él había un verdadero caos.
Inuyasha no podía negar que el haber vuelto a ver a Kagome le había alegrado mucho, esperaba
encontrarse con esa niña inocente, asustada, y perdidamente enamorada de él,
y lo que se encuentra es a una mujer que de niña no tiene nada ;su belleza es incomparable ni siquiera
la misma Kikyo, ni ninguna otra mujer podia compararse con ella, su poder había experimentado un
cambio muy grande, tanto que si no la conociera de antes hubiera llegado a tener miedo de ella.
Un aroma demasiado familiar para él cruzó el aire, apestando, según él, el ambiente; pegó un salto
y se dirigió al lugar de donde procedía su olor, se había acercado demasiado a la aldea y, eso no
era muy normal en él ya que detestaba a los humanos.
Se detuvo en seco, ignorando completamente las pequeñas gotas de sangre que caían de pequeñas
e insignificantes heridas de sus pies para acabar en el suelo.
-SESSHOMARU!-su voz cargada de odio agitó levemente algunas hojas de árboles cercanos, su ojos
ámbar se movían impacientes de un árbol a otro, agudizó sus oídos, pero era inútil sus sentidos
de hanyo era inservibles comparados con los de un youkai.
Una suave brisa acarició sus orejas, y oyó como alguien susurró en su oreja izquierda-Hola hermanito-
quiso reaccionar pero antes de que se diera cuenta estaba con la espalda contra un árbol, se levantó
rápidamente, sin dejar de mirar la silueta que tenia enfrente a unos cuantos metros de él.
-¿A QUÉ HAS VENIDO SESSHOMARU?-colmillo de hierro silbó en el aire cuando fue sacada de su vaina.
El youkai miró a sus alrededores como buscando a alguien, para luego fijar sus fríos ojos dorados
en su medio-hermano.
El silencio reinó por unos momentos entre los dos hermanos, la rabia del hanyo se sentía facilmente
en el ambiente, mientras que el youkai seguía impasible; la cálida brisa del atardecer hizo bailar
el cabello plateado de ambos hermanos.
Inuyasha estaba a punto de romper el molesto silencio cuando la voz de su hermano se adelantó a
la suya.
-¿Donde esta la sacerdotisa que siempre te acompaña, inuyasha?-la sorpresa fue tan grande para el
hanyo que su katana casi resbaló de sus manos.
-¿QUÉ QUIERES DE ELLA?te lo advierto, como la toques un solo pelo TE ENVIARE AL INFIERNO BASTARDO!
-Te lo diré claro, inuyasha- en la grave voz de sesshomaru se podía distinguir un aire decisivo y
amenazante- llevo tiempo buscando una compañera, una mujer, y Kagome ha despertado mi
curiosidad, es bastante poderosa y hermosa,¿o es que no te has dado cuenta?-la voz burlona
del youkai, hizo estallar la paciencia de inuyasha.
-ES MIA!-el gritó colérico del hanyo haciendo que una bandada de pájaros emprendieran el vuelo, asustados, pero para el lord de las tierras del oeste solo alimentó su ira y furia.
-¿En serio?-su voz sarcástica chocó contra los oídos de un rabioso hanyo-¿no te estarás confundiendo
con esa sacerdotisa de huesos y barro?-la expresión del hanyo era inquietante sus ojos abiertos de
par en par, y por un momento pareció que no respiraba"KIKYO ¿como pude olvidarme de ella?"pensaba
un confundido hanyo, tan confundido que cuando salió de su trance su hermano ya no estaba.
El atardecer era tranquilo y reconfortante, sobre todo para una joven mujer que, a pesar de no estar
dormida, descansaba tumbada en el suelo y con la mirada clavada en el techo, en ocasiones cerraba
los ojos dándoles un pequeño descanso para luego volver a abrirlos.
Su calma fue interrumpida por un sonoro grito,pronunciando su nombre, su corazón se agitó de forma salvaje, sus ojos no podían estar más abiertos, y,tal fue su sorpresa que se reincorporo de un salto
y busco con la mirada su katana.
Un hanyo totalmente fuera de sí se dirigía hacía la cabaña donde Kagome descansaba, entró como
si tuviera todo el derecho del mundo a hacerlo, se encontró con la bella mujer sosteniendo una katana
y en posición de ataque al verle se relajó, cerró los ojos y dio un largo suspiro.
-KAGOME, SE PUEDE SABER...
-INUYASHA,SE PUEDE SABER QUE DEMONIOS CREES QUE HACES!-fue interrumpido por Kagome
, pero una que inuyasha nunca había visto:sus ojos brillaban de un tono azulado,y su aura a pesar
de ser humana parecía de un demonio y uno peligroso.
-¿Qué ha pasado contigo y con sesshomaru?-su tono de voz fue muy bajo casi insignificante para un
ser humano, pero Kagome lo escucho alto y claro.
Kagome suspiró, "que nada más levantarme tenga que dar explicaciones..."-me lo encontré anoche,
tuvimos una pequeña pelea-"Será mejor que no le cuente mas"sentía su mirada dorada sobre mi, algo muy incomodo- inuyasha ¿Cuando empezaremos a buscar a Naraku y los fragmentos de la esfera?-dije intentando aliviar la tensión que se había creado en el
ambiente.
-Al amanecer-y se fue mucho más tranquilo de lo que habia entrado.
Una vez se fue recogí mi katana y me fui a entrenar a un lago que había cerca de la aldea, tal vez
cuando Sango volviera le apetecería entrenar tambien, ya que se había ido con Miroku a una aldea
vecina a exterminar un demonio.
Alzó las manos y una suave y leve brisa arrastró las pequeñas flores, que había recogido,para luego
soltarlas unos metros más lejos de la dulce niña de no más de 7 años, que se reía alegremente como
si el leve vuelo de las flores blancas fuera lo más divertido que había echo. Un pequeño demonio corría
detrás de ella para vigilar que no le ocurriera nada.
Unos metros más alejado, debajo de un frondoso
árbol se encontraba el lord de las tierras del oeste, sesshomaru, el cual se encontraba muy pensativo
, por culpa de la humana acompañante de su híbrido hermano; en primer lugar, a él nunca le había
hecho falta conquistar a ninguna mujer, ya que cuando le interesaba bastaba una mirada, para que
cayera a sus pies, pero con Kagome no había sido lo mismo, tenia que aceptar que respetaba a
la humana, ya que era fuerte y mucho, sería una mujer ideal para él; pero solo tendría una oportunidad
con ella si no estuviera enamorada del estúpido de inuyasha.
Su olfato captó un olor dulce y seductor, que el conocía muy bien"Kagome"
-Jaken,Rin ahora vuelvo- dijo con su frío tono de voz, antes de convertirse en una esfera de luz e ir
hacia donde era más fuerte su aroma.
