Notas de la autora: al final, primero el capítulo por tanta espera
Este nuevo personaje tiene un gran interés por el joven Ciel, lo que pronto le causará problemas a nuestro quierido ojiazul con su celoso y posesivo mayordomo. Aunado a esto, llega la presencia de un viejo conocido de Sebastian que no solo viene a causarle más problemas, sino a ayudar a nuestro peliplata.
Aquel extraño, que hasta entonces se había mantenido de perfil, al sentirse observado, giró su cabeza en dirección a Ciel, provocando que este último tuviera un imperceptible sobresalto, el cual, al parecer, sólo el demonio a su lado pudo notar.
Una vez que su rostro estuvo de frente, Ciel pudo ver con claridad el rostro de aquel desconocido, notando un detalle que le interesó: los ojos de aquel hombre eran de un precioso color amatista.
Ciel escuchó los pasos del dueño acercándose en su dirección, por lo que cortó el contacto visual para ver su pedido, aunque siendo Sebastian quien lo había encargado, sólo podía esperar lo mejor.
-Aquí está su pedido, espero sea de su agrado- dijo el hombre mientras le pasaba el bastón a Sebastian para que fuera examinado.
-Es excelente, firme, hecho del más fino ébano, mango y punta de plata, exquisitamente decorado, simplemente digno de boochan- dijo Sebastian, concluyendo con el análisis de la pieza encargada, para comprobar la satisfacción del joven conde, quien simplemente asintió.
-Me alegra saber que este trabajo es del agrado del Conde Phantomhive- dijo el dependiente de la tienda, sintiéndose orgulloso de haber satisfecho las expectativas del joven conde.
Al oír esto, toda la atención del hombre fue captada, ya que de inmediato volvió su cuerpo hacia donde se encontraban Ciel y Sebastian.
-¿El Conde Phantomhive?- preguntó el peliplata mirando a Ciel muy interesado- ¿Es usted en Conde Phanthomhive?
-¿A quién le interesa saberlo?- preguntó el mayordomo al extraño de manera educada, no sin dejar en sus palabras un dejo de desdén en su voz.
-Mi nombre es Adam Wiltshire, soy un empresario, amigo del vizconde Druit- dijo mientras extendía su mano hacia el joven ojiazul, quien dudó un instante antes de corresponder el gesto, ya que una amistad con el Vizconde acosador de jovencitas no era buena señal- He oído hablar de usted por varios colegas; sin embargo no creo que ahora sea el momento ni el lugar más apropiado para hablar- concluyó el pelilplata, refiriéndose al dueño del establecimiento, quien estaba muy atento ellos.
Ante el comentario, Ciel miró de reojo al dueño, quien se sobresaltó al ser descubierto mirando muy interesado en dirección a ellos, por lo que de inmediato se retiró a la parte trasera de la tienda.
-Si me permite, podría sugerirle tomar el té conmigo esta tarde, conozco un establecimiento en Oxford Street donde sirven un excelente té rojo africano y exquisitos pies de fresa y blueberry, allí podríamos hablar con toda tranquilidad sin ser interrumpidos.
-Yo…
-Boochan lo siente mucho, pero este día se encuentra especialmente atareado- le interrumpió Sebastian con su mejor sonrisa, apurándose a salir del establecimiento, llevando consigo a un muy confundido Ciel, y evitando así que el ojiazul le diera una contestación al peliplata.
Una vez fuera del establecimiento, Sebastian intentaba que Ciel fuera más aprisa hacia el carruaje y así dejar al conde fuera del alcance del molesto peliplata, pero para la mala suerte de Sebastian, fueron interceptados en su huida por el empresario.
-Conde Phantomhive, insisto, debemos hablar.
-Boochan lo siente mucho, pero como ya se lo dije, hoy se encuentra muy atareado- dijo Sebastian, perdiendo un poco la paciencia, ya que si el molesto hombre continuaba insistiendo, arruinaría sus planes con Ciel para esa noche.
-Le ofrezco mi ayuda.- Dijo nuevamente el insistente hombre- Estoy seguro de que debe haber algo que yo pueda hacer para que podamos hablar al menos al finalizar la jornada.
Ciel reflexionó lo que el hombre frente a él acababa de decirle. Tal vez podría acabar más rápido las actividades que tenía programadas si aceptaba la ayuda de aquel hombre. Sin embargo, y siendo sincero consigo mismo, no sabía realmente lo que tenía que hacer ese día. Sebastian sólo le había informado que tenían que ir a recoger el bastón y los trajes que había mandado hacer para "esa" temporada, pero fuera de ello, Ciel no tenía idea acerca de otras cosas que tuviera que realizar. Además, no había recibido ninguna encomienda de la reina hacia su persona, por lo que el tener que resolver casos en Londres quedaba descartado.
-Boochan debe tomar sus clases hoy, tiene programadas tres horas de práctica de violín, dos de esgrima y debe comenzar con clases de violonchelo y piano, además debe ir a recoger los trajes que encargó para este mes, tiene una agenda llena de estudios y trabajo* (N/A:eso lo dice en el capítulo 13).
Sebastian era quien se encargaba de llevar su agenda, y por lo tanto, era el encargado y responsable de que el joven Conde Phantomhive cumpliera con sus obligaciones cada día. Pero, aparte de ir a recoger sus trajes, Ciel sólo tenía que cumplir con sus aburridas clases, en otras palabras, nada importante que no pudiera aplazar y realizar otro día. Además de eso, si terminaba antes de lo planeado gracias al estúpido empresario que tenía enfrente, recibiría la recompensa por parte de Sebastian antes de lo previsto.
-Sebastian, acomoda mis clases otro día- dijo al fin el Conde Phantomhive.
-Lo siento boochan, pero eso es imposible, todos sus demás días están totalmente ocupados (N/A: o de eso se va a encargar Sebastian).
-Si me permite conde- intervino el joven peliplata- puedo sugerirle que no retrase sus clases, después de todo, no creo que le lleve mucho tiempo cumplir con sus obligaciones siendo usted.
Pobre e iluso hombre, si tan sólo supiera que Sebastian era capaz de hacer que Ciel compusiera una sinfonía completa en lugar de su habitual clase de violín con el único propósito de que no estuviera cerca del empresario. Sin embargo, y por desgracia para Sebastian, Ciel aceptó la propuesta del peliplata, por lo que al demonio-mayordomo no le quedó de otra, más que seguir a su amo, con el peliplata detrás de ellos a petición del conde.
Podía decirse que aún no estaba todo perdido para Sebastian, pues Ciel aún debía ir a recoger los nuevos trajes para "esa" época del año, así que no se permitiría de ninguna manera, desaprovechar esa oportunidad para evitar que a Ciel le quedara tiempo para poder hablar con el ojiamatista. Sebastian en persona se había encargado de pedir los trajes del joven conde, pues sabía perfectamente las medidas del ojiazul, no en balde había sido su mayordomo por más de cinco años, por lo que lo más probable era que el establecimiento al que los había encargado ya tuviera listo su pedido, pues sabían para quién eran los trajes. Empero, dadas las últimas circunstancias, el mayordomo de la casa Phantomhive se encargaría de varios asuntos para seguir con su plan de alejar al molesto peliplata de su conde.
Siguieron caminando un poco más, ya que Finny les esperaba en la esquina de la calle con el carruaje, puesto que dada la cercanía de la "temporada", las calles de Londres se encontraban abarrotadas de personas provenientes de todo el país. Mientras caminaban, Sebastian seguía en silencio a su amo, dedicándole de cuando en cuando sutiles miradas de desprecio al ojiamatista, pero repentinamente, le invadió una sensación extraña, una sensación de amenaza. Trató de agudizar sus sentidos demoniacos, hasta que logró percibirlo.
Era débil, sí, pero claramente era la presencia de otro demonio; justo enfrente de ellos.
-¡Adam-sama!
Frente a ellos se encontraba un chico de 17 años, piel de porcelana, hermosos ojos verdes y suave cabello dorado. Al parecer había estado hablando con Finny, ya que el jardinero de la familia Phantomhive se encontraba a su lado, con un leve sonrojo en sus mejillas. El chico se acercó hacia ellos, con paso elegante y una encantadora sonrisa en el rostro, que logró incluso cautivar al joven Ciel, para posarse frente al ojiamatista.
-Gerard, ¿Qué haces aquí? Te dije que esperaras en casa hasta que regresara- dijo con un tono de voz turbado hasta cierto punto.
-Digamos que me aburrí de estar encerrado y decidí salir a explorar un poco, entonces fue que me encontré con ese adorable chico- dijo con falsa inocencia mientras señalaba a Finny y volvía a mirar al inversionista con una mirada amenazadora y demandante que se esfumó en segundos, siendo reemplazada por una tierna e inocente.
Sebastian estaba sorprendido con aquel chiquillo; debía reconocer que era una buen actor, fingiendo inocencia ante los ojos de los demás, aunque lo más probable era que el inversionista que tenía frente a él ya lo supiera: aquel chico era un demonio, y por lo bien que había ocultado sus vibraciones para no ser detectado por Sebastian hasta que estuvo considerablemente cerca de él, debía ser uno muy poderoso, incluso de su misma categoría.
-Lo siento, que descuidado he sido, Conde Phantomhive, le presento a mi protegido, Gerard Gress*- dijo el hombre, mientras permitía a Ciel hacer uso de sus modales, para saludar al joven que tenia delante.
Mientras tanto, Sebastian no pudo evitar sonreír de medio lado al escuchar la poca creatividad que el chico había puesto en su apellido (aunque gracias a ello ahora sabía frente a quien estaba), lo que ocasionó una discreta pero fúrica mirada por parte del joven.
-Adam-sama, por qué no comemos con el Conde Phantomhive esta tarde, hace un clima maravilloso y me encuentro muy interesado en su persona- dijo lo último dirigiéndose a Ciel.
Sebastian comenzaba a irritarse. Si esa pequeña sabandija estaba planeando lo que creía, deshacerse del peliplata iba a ser más complicado de lo que tenía planeado.
*(N/A:eso lo dice en el capítulo 13).
Gomenasai!! Antes que nada debo disculparme por la tardanza en actualizar, ¡compréndanme y apiádense de mí aunque sé que no tengo perdón!, acabo de entrar a la universidad, en otro estado y en fin, mis tareas más mis exámenes de cada semana no me habían dejado actualizar, también tuve crisis de inspiración y compartir cuarto con otras dos personas lo hace más difícil, pero ¡aquí estoy, sigo viva!
La principal causa de mi tardanza fue la crisis de inspiración, me niego a escribir porque sí si no tengo inspiración, los lectores no se merecen eso, debo entregarles algo bueno.
Me da mucho gusto que mi pequeño fanfic al menos le agrade a más de una persona, eso me hace realmente, feliz. Les agradezco enormemente a las personas que se molestaron dejándome un review o añadieron mi historia a sus favoritas, créanme, sus reviews son lo que me impulsa a seguir.
Continuando, debo aclarar unas cosas del fanfic referente a sus reviews: Nuestro intruso peliplata no es un ángel, al menos no por el momento, ya que en un inicio no pensé poner a un ángel o algo así, aunque no puedo decir que en el futuro las cosas no cambien, eso dependerá del tiempo. El hecho de haberlo hecho peliplateado y de ojos amatistas es porque su servidora tiene debilidad por los chicos con ese estilo dentro del anime (por ejemplo kiryuu zero de vampire knight *¬* o matsuoka jin de gakuen heaven).
*El apellido de Gerard lo tomo de su verdadero nombre, Gressil, que según la clasificación hecha por Sebastian Michaelis acerca de demonios y sus clasificaciones, gressil es un demonio de primera jerarquía cuyo pecado, por decir representativo, es la impureza.
