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No sabía cómo demonios su maravilloso y perfecto plan había acabado de manera tan desastrosa. No sólo no podía estar a solas con Ciel, sino que había acabado con el par de plastas pegados a ellos, y lo peor de todo, era que aunque intentara deshacerse de Adam Wiltshire, la maldita sabandija rubia lo seguía a todas partes, encargándose de proteger a su amo y que este se encontrara al lado del joven conde.

Flashback

-Adam-sama, por qué no comemos con el Conde Phantomhive esta tarde, hace un clima maravilloso y me encuentro muy interesado en su persona- dijo lo último dirigiéndose a Ciel.

-Lo siento mucho, pero como ya le dije al señor Wiltshire, aún cuando pueda pasar un momento con ustedes, Bocchan se encuentra muy …

-Oh, no se preocupe, yo me encargaré de que el conde Phantomhive esté libre a más tardar las 7 de la tarde, así que al mal paso darle prisa- dijo el rubio mientras tomaba a Ciel por el brazo y lo conducía hasta el carruaje.

End of Flashback

Hasta ahora, el maldito niñato rubio se había encargado de frustrar todos sus planes, y si las cosas seguían así, efectivamente, Ciel se encontraría libre a las 7 de la tarde, sobre todo después de lo que había pasado en el establecimiento al que había mandado hacer los trajes para su joven amo.

Flashback

-Bocchan, iré a traer los trajes que mandó confeccionar para que pueda medírselos- dijo Sebastian a su amo mientras se dirigía hacia el mostrador para recibir el pedido y revisar que los trajes se encontraran en perfectas condiciones (aunque en verdad lo que quería era hacerles el mayor daño posible sin que nadie se diera cuenta para retrasar el horario del ojiazul).

-Yo le acompaño Sebastian, no queremos que nada malo le pase a los trajes del joven Conde Ciel ¿O sí? – dijo el rubio como se paraba del lugar donde estaba sentado para seguir como una sombra a Sebastian, mientras que dejaba al ojiazul hablando con su amo, quien al parecer no perdía el tiempo, ya que en cuanto se encontró sólo con el conde, se acercó inmediatamente de manera peligrosa y con una mirada que no le gustó nada al mayordomo de ojos escarlata.

Al llegar frente al mostrador, el dependiente le fue mostrando uno a uno los trajes que habían mandado hacer para el conde. Sebastian había intervenido el diseño de esos trajes, por lo que no podían ser más que perfectos. Iba a ser una lástima tener que dañar aquellos hermosos trajes que seguramente se verían aún mejor cuando su joven amo los tuviera puestos (aunque en opinión de Sebastian, su amo se vería mejor sin nada encima).

Estaba a punto de hacer jirones uno de los trajes cuando ese odioso niñato llegó frente a él. Ya no sonreía. Tampoco mostraba ningún atisbo de esa bien preparada inocencia que hasta hacía unos minutos había mostrado frente a los demás. Su rostro se encontraba serio y en su mirada se percibía la maldad que muy bien sabia, llevaba por dentro.

-Ni siquiera te atrevas a tocar ese traje- dijo el rubio en tono desafiante.

-Ja, y dime, porqué he de obedecer las órdenes de un niñato como tú- dijo Sebastian con todo el desdén que le fue posible.

-Hmp, ¿Aún no te has dado cuenta de quién soy? Vaya que un tiempo fuera del infierno te ha afectado seriamente Assy- y dicho esto, puso una mueca burlona en su cara para después, en un rápido movimiento, alcanzar su oreja y susurrarle- No servirá de nada que le hagas algo a esos trajes, después de todo, siempre puedo arreglarlos- para después, alejarse de ahí y curiosear por la tienda.

Las cosas no iban por buen camino, ahora era cien por ciento seguro que frente a él, se encontraba Gressil, un demonio que, al igual que él, se encontraban dentro de la primera categoría de los seres del infierno, y cuyo pecado era la impureza. Si eso seguía de esa manera, iba a terminar haciendo jirones no sólo los trajes del conde, si no todos los del establecimiento.

Aunque si Sebastian creía que las cosas ya estaba mal, al ver la escena que estaba aconteciendo frente a sus ojos, estuvo casi seguro de que el Apocalipsis llegaría en ese mismo momento y por su propia mano. Adam Wiltshire se encontraba prácticamente encima de Ciel, con su mano posicionada muy cerca de la entrepierna del chico y su boca, acercándose peligrosamente a la del ojiazul.

Un estallido se dejó oír en el establecimiento y en un segundo, se encontraron en medio de una lluvia de cristales rotos, lo cual fue aprovechado por Sebastian para proteger a su amo de estos y de paso ponerlo lejos del alcance del peliplata. Sebastian no podía creer lo que acababa de hacer. ¿Acaso eso había sido ocasionado por él? No estaba muy seguro de lo que había sido, lo único que sabía era que en el momento en que vio a Wiltshire tan cerca de su joven amo, no fue consciente de sus poderes y deseó con todo su endemoniado ser que el maldito peliplata terminara en el mismísimo infierno para hacerlo sufrir por osar acercarse a Ciel. Nunca, en todos los siglos de su existencia, sus poderes se habían salida de control. Nunca.

-Sebastian, es suficiente- dijo Ciel, trayéndolo a la realidad de golpe y sacándolo de sus cavilaciones.

-Mis disculpas joven amo-dijo mientras se separaba del delicado cuerpo del conde.

-Joven Ciel, no es que quiera apresurar el momento de nuestro encuentro, pero creo que lo que acaba de suceder fue un intento deliberado de homicidio en su contra, su vida peligra joven Conde. Sugiero que partamos de aquí lo más rápido posible a un lugar más seguro antes de que otra cosa pueda suceder.

Ciel estaba consciente de que nada iba a suceder, al menos no si tenía a Sebastian a su lado; sin embargo, sería poco normal si decidiera quedarse ahí cuando su vida "corría peligro". Tampoco iba a ponerse a explicar que su mayordomo era un demonio habilidoso y prácticamente indestructible que no iba a dejar que muriera ya que tenían un contrato a cambio de su alma.

-Sebastian, lleva los trajes al carruaje, nos vamos.

El ojirojo sólo pudo asentir ante la orden de su joven amo mientras apretaba los puños. Ahora, por culpa de su descuido con sus poderes, había adelantado la reunión de su amo con Adam Wiltshire.

Se dirigió rápidamente al mostrador para recoger los trajes de su Bocchan, seguido por el rubio.

-Que interesante, ¿No lo crees? Un demonio enamorado, o al menos encaprichado con un alma.

En ese momento, el tiempo dejó de transcurrir para los mortales y solo pasaba para ambos demonios, inmunes al efecto que ejercía uno de ellos sobre el tiempo.

Sebastian sólo se limitó a fulminar con la mirada al demonio que tenía enfrente, dejando aflorar esos ojos brillantes y amatistas, que únicamente dejaba ver cuando las cosas iban en serio y su lado puramente demoniaco emergía un poco a la superficie.

-Sabes que lo que digo es cierto, sino ¿De qué otra forma esa ventana se hubiera roto? Contrario a lo que piensa mi amo, no fue un intento de homicidio en contra del conde; no, fueron los poderes de un demonio que sintió celos y no pudo controlarlos.

-¿Qué te hace pensar eso?

-Muy fácil-dijo como empezada a caminar en círculos, rodeando a Sebastian- la forma en que miras a tu amo.

Sebastian alzó una ceja en seña de no entender nada, según él.

-Hmp, no lo miras como si fuera una simple alma a la que vas a devorar, aún si fuera el alma más deliciosa desde la creación del universo, no es la mirada que le corresponde, es otra cosa, además no es la primera vez que sientes celos a causa de tu amo.

El ojirojo se descolocó un poco. Era cierto. No era la primera vez que sentía eso por su amo, la primera vez que sintió eso fue por culpa de estúpido de Aberline.

Flashback II-.-.-.-.-

-Resiste, Aberline, resiste- decía Ciel mientras se encontraba arrodillado junto al inspector de Scotland Yard. Aberline se había interpuesto entre Lau y Ciel para salvar al segundo, aún cuando esto significaba morir por el conde.

-Ciel-kun- Aberline pronunciaba cada palabra haciendo un esfuerzo sobrehumano para que estas salieran de su boca. Sabía que iba a morir, pero al ver al niño que estaba frente a él a salvo, volvería a repetirlo cuantas veces fuera necesario si con eso salvaba al conde- me alegro de que… estés a salvo. Yo… en el pasado, cuando perdí a mi familia…pensé que ellos nunca regresarían. Nada puede regresar a lo que era antes. Pero eso no es así- decía el joven inspector con sus últimas fuerzas, mirando enternecido al jovencito de bellos ojos zafiro que tenía frente a él- Puede traerse de vuelta.

-No, yo …- intentó explicarse, pero Aberline lo detuvo, aún viéndolo con esa mirada llena de afecto.

-Tú… tienes una oportunidad para alcanzar tu futuro. N…no olvides esto- con esas últimas palabras, con esa última frase, con esa última mirada de cariño mientras acariciaba el rostro de Ciel, Aberline murió

-Yo no tengo un futuro-dijo Ciel mientras miraba desconcertado el ahora inerte cuerpo de Aberline- yo lo usé como intercambio- terminó diciendo, mientras dirigía una mirada llena de enojo hacia su mayordomo.

-Bocchan.

El silencio que reinaba en el barco fue roto por el sonido de la palma de Ciel contra la mejilla del mayordomo de ojos rojos.

- Eres vergonzoso Sebastian- decía el conde mientras miraba de manera reprobatoria a su demonio- En ese momento, cuando yo estaba en peligro no hiciste nada.

-Usted estaba a salvo en ese momento- dijo mientras cerraba sus ojos con gesto de suficiencia, causando una mueca de sorpresa por parte de Ciel- En realidad ¿no está usted a salvo ahora? En ese breve momento yo lo sabía, Aberline se convertiría en su escudo y …- sus palabras fueron silenciadas por una nueva cachetada. Aquello sí que había sorprendido a Sebastian. Una segunda bofetada sólo por haber dicho la verdad. Una mirada dolida, enojada y resentida se coló en los ojos de Sebastian mientras su joven amo se dirigía al cuerpo del inspector.

-Aberline…que idiota- dijo el pequeño conde, impregnando sus palabras de una sutil y casi imperceptible nota de tristeza mientras escondía su rostro detrás del flequillo.

-Sí, que idiota- el ojirojo pronunció estas palabras con odio, mientras fruncía el seño y le dedicaba una mirada fúrica al cuerpo inerte del inspector.

End of Flashback II.-.-.-.-

El siempre se había preocupado por su amo, pero el ojiazul nunca había dado muestras de aprecio o afecto por Sebastian, mientras que por un simple inspector entrometido, había demostrado más emociones en unos segundos que las que podría llegar a demostrar por él en un año. Fue la primera vez que su joven amo lo miró con enojo, con odio y rencor, y la primera vez que Ciel lo abofeteó dos veces consecutivas.

Incluso días después del incidente, Ciel seguía un tanto molesto con él, incluso le ordenó a Tanaka y no a él, encargarse de llevarle regalos a la viuda de Aberline para el bebé. Además, cuando iban rumbo a París y le interrogó sobre el detective, Ciel estaba distraído y le contestó con su repuesta de siempre, Aberline había sido sólo otra pieza más de su juego, eso había sido todo. Pero hubo algo en esa respuesta que no lo convenció del todo, algo que le incomodaba.

Aquella fue la primera vez que sintió eso, un minúsculo, insignificante, atisbo de aquello a lo que los humanos llamaban celos.

-Lo ves, esta no es la primera vez que sientes celos, pero si la primera en que pierdes los estribos a causa de ellos.

-No sé de qué me estás hablando-dijo haciéndose el desentendido.

-Bien, como quieras, niégalo si quieres, aunque si lo piensas, lo que los humanos describen como amor, involucra una serie de sentimientos y sensaciones que podrías considerar como naturaleza demoniaca.

Sebastian alzó una ceja nuevamente.

-Celos, encaprichamiento, el querer tener a esa persona solo para ti, lejos de todos y todo.- el rubio hizo una pausa mientras se colocaba frente a Sebastian- Lujuria y deseo. Los humanos llaman amor enfermizo a todas estas sensaciones, pero después de todo, ponen la palabra "amor" en ello. Los humanos son criaturas muy complejas ¿No lo crees?

En un instante, el demonio rubio se encontraba a su lado, mientras el tiempo volvía a transcurrir normalmente.

-Mi amo y yo también tenemos un contrato sabes, y como seguramente ya te habrás dado cuenta, mi amo se encuentra muy interesado en tu joven amo, si no haces nada, no puedo asegurar que tu joven amo siga a tu lado, al menos, no en el estado virgen en el que se encuentra- dijo enfatizando la palabra "virgen" antes de salir por la puerta y dar alcance a los dos aristócratas, dejando a Sebastian consternado.

End of Flashback

Sebastian recordaba lo acontecido mientras caminaban por Oxford Street, haciendo las últimas compras para los trajes de su joven amo. Faltaba poco más de dos horas para que dieran las siete y Ciel se encontraba prácticamente libre de todas sus actividades. Aunque debería encontrarse pensando en una forma de evitar el encuentro entre su amo y Adam Wiltshire, las palabras del rubio resonaban en su cabeza. ¿Acaso de verdad eran celos lo que sentía en esos momentos? Los humanos definían los celos como un sentimiento que surge cuando algo o alguien amenaza la relación que tiene con una persona. Sin embargo, ¿Qué clase de relación había entre Ciel y él? Aparte de que el contrato lo obligaba a protegerle, Sebastian estaba consciente de que el joven ojiazul era importante para él, tal vez…demasiado.

Flashback

-Ese niño ahora debe estar buscando las flores porque él entiende cuán impotente es-decía Angela mientras sostenía el látigo con el que había lastimado a Sebastian.

-Sí, así es. Aún así, el Joven Amo irá. Aún si todas las piezas del juego son llevadas. Aun cuando sólo quede el rey, él nunca admitirá la derrota. Mi amo es esa clase de persona- decía el demonio, orgulloso del alma que poseería.

-Lo haces lucir como un demonio. ¿Eres fiel a tu propio deseo?- decía con desdén Angela- Estás sufriendo ¿Verdad? Tú no has comido a ningún humano ni a ningún alma por un largo tiempo. Debido a eso tienes muchas heridas. Tú tienes tanta hambre que no puedes soportarlo. Hagamos un trato Sebastian. Algún día, el Día del juicio final llegará. En ese amanecer habrá numerosas almas por tomar. Así que sólo deja a ese niño- pronunció ella, segura de que el alma de Ciel no valía las miles, millones de almas que le ofrecía a Sebastian en ese momento, pero cuán equivocada estaba.

-Me rehúso- dijo Sebastian causando una fuerte impresión al ángel frente suyo- Yo estoy cansado de mi vida anterior en la que sólo sabia comer. Yo sólo quiero a mi joven amo. Yo no quiero más aparte de él.

End of Flashback

Él le había respondido aquello a Angela, "Yo sólo quiero a mi joven amo. Yo no quiero más aparte de él.", se había negado a devorar millones de almas por estar a lado de Ciel. Acaso eso significaba…

No, eso era imposible. ¿Cierto?

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Gomenasai! De verdad, estoy muy apenada por el terrible retraso, pero me voy a esforzar en actualizar pronto ya que mi inspiración ha vuelto con la nueva temporada de Kuroshitsuji!

Gracias a todas aquellas personas que han dejado un review, se los agradezco infinitamente (me hacen taaaaaan feliz *-*) y me disculpo por no haber respondido a ellos, primero porque no he sabido como -_-° y por la falta de tiempo T^T.

Ahora, he estado dándole vueltas a un asunto y quiero saber su opinión, ya que al final, yo escribo para ustedes. Quien quiera lemon en esta historia que diga yo!

En un inicio no sabia si ponerlo o no, ahora todo dependerá de ustedes, y si lo piden, créanme que me esforzaré para cumplir con su petición (Yes, my lord), ya que nunca he escrito uno, pero daré todo de mi para escribirlo, así mi cerebro tenga que morir en el intento. Se los pregunto ya que no había decidido si escribirlo o no, pero fue gracias a Dark Angel and CHIBI que he decidido preguntarles, así que ya saben, quien quiera lemon diga YO!, y quien no lo quiera, que diga YO NO QUIERO LEMON! para darles gusto.

Matta ne!