Entrega inesperada

Creada por: Mastermindhunter

Traducida por: jcmc-123

Capitulo: ¿una cita?

Luna se quedo en la pequeña isla de cemento por un rato, vio a alguien que se acercaba lentamente hasta el habitad, era un hombre joven, llevaba puesta una camisa blanca de botones y unos pantalones de color beige, tenia el cabello rubio y largo, cuidadosamente recogido en una cola de caballo. Ella lo miro a los ojos y le sonrío, él correspondió gesto y le guiño un ojo. Luna pensó que ese podría ser un ser humano amable, vio como metía una mano en su bolsillo, sacaba algunas piezas de palomitas de maíz y las arrojaba al agua, ella nado hasta allí y las probó. Nunca antes había comido algo igual, era crujiente, pero a la vez blanda, abrió el pico para pedir más

"¿Así que tu eres la pingüinita nueva, eh?"

Pregunto viéndola nadar. Ella lo miro con sus grandes y hermosos ojos azules. Él era un humano muy guapo. El le sonrío calidamente y le arrojo otras tres palomitas. Luna se acerco hasta el borde del habitad, para ver a aquel humano mas de cerca, pudo ver que tenia una etiqueta con su nombre gravado en la camisa, decía "Jonathan". A luna le parecía que ese sujeto era muy relajado y le pareció interesante la forma en la que había separado a que todos se marcharan para acercarse a saludarla y tener la oportunidad para él solo. Realmente especial. Un rato después cuando Jonathan se había marchado, ella entro a la base.

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Cada quien estaba entretenido en sus asuntos. Skipper y Cabo estaban teniendo una entretenida partida de ajedrez, Rico estaba puliendo sus armas, kowalski se entretenía con sus productos químicos y Luna estaba leyendo su libro favorito. Era un silencio puro, salvo por el sonido ocasional de vertido de líquidos y la conversión de paginas.

Las palabras "mostrarle los alrededores de la ciudad" resobaban en la cabeza de kowalski como campanadas. Pero no como las de un timbre, sino más bien como las de una iglesia. Él la miro por sobre su hombro, ella parecía muy concentrada en su lectura, esos hipnotizantes ojos azules, escaneaban las paginas con una mezcla de naturalidad y belleza. Kowalski hubiera podido jurar que esa imagen era la más bella del mundo…

Luna trataba de concentrarse en las palabras de su libro. Ella pensaba que el protagonista de aquella historia, Robin Hood, era un hombre muy valiente, pero aun así no podía dejar de pensar en kowalski. Claro que Robin Hood era valiente, pero kowalski era inteligente y eso era algo que le gustaba. Luna había estado pensando constantemente en el entusiasmo de Marlene, cuando le había dicho que le gustaba uno de los pingüinos. Estaba segura de que no le gustaba tanto a kowalski como su amada ciencia ¿realmente tendría una oportunidad con un pingüino tan lógico? Estaba tan ensimismada en sus pensamientos, que no se dio cuenta del momento en el que dejo de leer para mirar fijamente a aquel pingüino que jugaba con los tubos de ensayo como si fuese una rutina natural.

Pero al darse cuenta de que Cabo la miraba, ella escondió rápidamente la cabeza tras su libro, sintiendo como sus mejillas ardían. Sabia que aquella conducta era algo grosera, pero se sentía como en un lugar seguro tras su libro. Cabo pensó que ella era muy tímida, aun así, siempre estaría dispuesto a ayudarla con su adaptación al zoológico

Skipper y Rico cruzaron miradas perspicaces, Rico asintió sonriendo y se coló sin ser visto hasta la hamaca de Luna, tomo un libro bastante grueso y se lo llevo consigo, para luego dejarlo sobre la mesa de kowalski al haber pasado deslizándose por ahí, él había golpeado la pierna del científico para llamar su atención y luego se reunió con los demás. Skipper señalo el libro y luego a Luna, los demás sonreían picaronamente. Kowalski miro el libro, luego a Luna, por ultimo volvió la mirada hacia sus amigos, negó con la cabeza y puso una cara de enojo. Skipper y los demás lo ignoraron y siguieron de vuelta con lo suyo. Kowalski respiro hondo y exhaló con resignación, antes de quitarse las gafas de seguridad y mirar a la pingüinita que leía un enorme libro, que era lo suficientemente grande como para ocultarse tras él. Tomo el libro que estaba sobre su escritorio y comenzó a acercarse hasta la esquina donde estaba Luna

"muy bien, solo camina hasta ella y entabla conversación, eso, es fácil, ¿Quién es el hombre? Tu eres el hombre, tu eres el hombre con el plan…" pensaba, tratando de ganar confianza

Luna levanto la vista y se sorprendió de verlo ahí parado en frente de ella, sonrío al pensar que posiblemente estaba reemplazando su tiempo de inventos, para hablar con ella. Ella se puso nerviosa al darse cuenta de que kowalski la miraba fijamente. Él era muy alto y guapetón. Bajo la vista un tanto apenada, el tomo asiento a un lado de ella y trato de adivinar que era lo que estaba leyendo. Fue entonces cuando Luna recordó que él no sabía leer y el hecho de que el libro no tuviera dibujos, significaba que honestamente no tenia ni idea de que se trataba el libro

"eh… hola, temo que encontré esto en mi mesa de trabajo"

"!oh¡" dijo ella un poco confundida, tomo el libro con ambas aletas y le hecho un vistazo, era una novela romántica dulce ironía "uuuh… gracias, kowalski"

"es…. Un libro bastante pesado. Teorizo que es una buena novela ¿no?" pregunto tratando de que su voz sonara normal y desinteresada, pero al ver sus aletas temblorosas no pudo negar que estaba completamente nervioso hablando con una chica

"si, lo es" respondió ella sin despegar la mirada del encuadernado

"¿romance?" aventuro con una ceja enarcada y una media sonrisa

"s-si, así es" ella lo miro un tanto impresionada. Era curioso ver como resolvía las cosas con tanta facilidad. No era de extrañar que fuese el cerebro del grupo. Luna esperaba que él no notara el nerviosismo en sus ojos, por lo que desvió la mirada. Un momento de silencio incomodo se hizo presente, ella no sabia que decir "un hombre de lo regalo" ¡uy! Mala elección de palabras

"¿un… chico guapo?" kowalski sentía como su corazón daba un vuelco y su garganta se secaba ¿acaso ella tenia un novio en su viejo zoológico? Era posible…

"era un hombre humano" corrigió ella rápidamente "era un señor mayor, no veía muy bien y pensó que yo era una bebé, lo recuerdo como si hubiese sido ayer…. Yo, sentada en su regazo, mirándolo fijamente. Era la primera vez que veía un humano que no fuera un empleado del zoológico… y también era la primera vez que me escapaba de mi habitad" dijo y dejo escapar una risita "me regalo el libro, yo nunca había visto uno de cerca, supongo que eso fue lo que me inspiró a querer leer…. Hasta ahora ah sido mi posesión mas valiosa" dijo abrazando el susodicho libro

"oh, ya veo" susurro kowalski, relajándose un poco. El silencio volvió y él supuso que Luna había regresado a su lectura. Sin saber exactamente lo que hacia, tomo una aleta de ella entre las suyas, era muy calido y suave, ella despego la mirada de su libro y lo miro fijamente. Parecía como si fuera a besarla, en frente de los demás chicos. "Luna yo… estaba pensando… salir del zoológico y… yo pensé que…. Por supuesto, hay muchos lugares interesantes en Nueva York y… yo estaba pensando que tu y yo podríamos… yo… podría…" se quedo paralizado

"¿tu… me estas pidiendo una cita?" Pregunto sonriendo con una felicidad tan grande, que sentía que estallaría dentro de su pecho. Sentía que sus deseos se hacían realidad en frente de sus ojos. Ella miro a kowalski, el parecía nervioso, con un ligero rubor extendiéndose por sus mejillas. Miro a los muchachos con una sonrisa, ellos dejaron de mirarlos fijamente para silbar como si nada y seguir con lo suyo. Luna volvió su mirada hacia el pingüino que tenia a un lado

"bueno… yo… eh…" kowalski podía escuchar su propia vos entrecortada, no sabia porque demonios no podía completar la oración, pero dejo de intentar, al sentir una aleta de Luna posándose sobre su pico

"¿estas consiente de que eso implica sacar a una pingüinita que mide poco mas de la mitad de tu altura y que apenas pesa nada, en una ciudad que tiene mas de 8 millones de testigos?" él la miro con un brillo en los ojos

"bueno para ser mas precisos, se compone de mas de ocho punto tres millones de habitantes, de los cuales un cuarto de ellos, no nos verán si… ya sabes… nos quedamos escondidos…"

Luna lo miro a los ojos, le gustaban ese azul profundo. Miro su libro de Robin Hood y lo cerró. "Así que… ¿quieres salir conmigo?" miro sus aletas temblorosas de la emoción ¿podría confiar en la protección de kowalski? Aun para ella, nueva York, era una ciudad enorme, mucho más grande que Louisville obviamente…

"seguro" dijo él, apoyándose en sus aletas, por lo que sus hombros parecían encorvados. Pudo sentir como un cosquilleo invadía su estomago. ¿Una chica y él caminando por las calles de la gran manzana? Era lo que siempre había querido "y… ¿a que hora seria?"

"¿a que hora te gustaría salir?"

"¿te parece… mañana a las ocho?"

Ella sonrió y asintió, tratando en vano de esconder su rubor, él le sonrío de igual manera

"vaya, pero miren la hora" interrumpía la voz de skipper, ambos se voltearon a ver "es hora de dormir" cada quien se dirigió a su respectiva litera, skipper ayudo a luna a subir a su hamaca. Kowalski pensó que una plataforma seria un buen regalo para la chica, aunque ella no se lo pidiera, no le importaba realmente hacerle una, sabia que a ella le incomodaba tener que pedir ayuda cada vez que se iba a dormir.

Luna estaba pensando en alguien que le ayudara a lucir bien y que le diera algunos consejos. Quizás Marlene y Cabo estarían dispuestos a ayudarla. Le susurro algo a Cabo para ver si estaba despierto. Él se giro para verla

"¿podrías ayudarme a lucir bien para mi cita de mañana?" pregunto. El la miro con emoción

"Por supuesto" podía percibirse la emoción en su voz. Miro detenidamente le cuello de Luna y pensó que en él se vería perfecto una tobillera que había visto una vez en la tienda de recuerdos, en la caja de "perdido y encontrado" pensó también en un bonito adorno floral que había visto no hace mucho y en un perfume con agradable aroma para darle el toque final. Luna le sonrió en agradecimiento y ambos se acomodaron para dormir….

CONTINUARA…