"PELIGRO: UNA ADOLESCENTE EN CASA"

FanFic inspirado en personajes del anime Card Captor Sakura de propiedad intelectual del grupo CLAMP.

CAPÍTULO II: "Haciendo algunos descubrimientos"

-¡¿Qué hiciste qué?!- gritó una voz femenina levantándose de golpe de su asiento.

En ese momento, todas las personas que estaban sentadas almorzando en las otras mesas se quedaron mirando a la hermosa joven de cabello oscuro, haciendo que ésta, reaccione poniéndose muy roja y se siente de golpe nuevamente en su lugar.

-¡Shhhhh! ¡Baja la voz!- susurró Sakura mirando a su mejor amiga de forma reprobatoria. ¿Por qué tenía que ser tan escandalosa?- Mejor publícalo en la siguiente edición de la revista, si lo que quieres es que todo el mundo se entere.

-¡Ay, perdón!- susurró también la amatista.- Pero, es que ¡no puedo creer lo que me acabas de contar!

-Tomoyo, yo no tenía dentro de mis planes caerle encima al presidente de "L&H", ni mucho menos arruinarle el traje, cuando entré corriendo hacia el elevador.- contestó la ojiverde con mucho pesar.

-Eso es más que evidente.- dijo la hija de Sonomi Daidouji.- Ahora entiendo, porque durante toda la junta no te quitaba los ojos de encima, ¡y yo que pensaba que lo habías dejado impactado con tu belleza!

-Por qué, cuando me meto en problemas como éste, ¡dices cosas que no vienen al tema!- respondió la castaña con una venita en la frente.

La amatista sólo atinó a soltar una risita divertida. Luego puso una cara seria y le contestó: -Ahora debes arreglar tu artículo por culpa de ese incidente.

-Sí…- dijo lamentándose la hija de Fujitaka Kinomoto.- Sabes, estoy empezando a pensar que, estas cosas me pasan solamente a mí.

-Y yo lo estoy empezando a creer.- afirmó la amatista y luego sonriendo le dijo: - No ves, Sakura, que mejor motivo para olvidarte de tus problemas que ¡salir el sábado de fiesta!

-¿Tú sigues con eso?- contestó en tono exasperado la castaña.- Tomoyo, por enésima vez, ya te he dicho que no pienso salir a ningún lado y mucho menos para bailar, cuando no tengo ánimos ni de comer.- se le escuchó decir a la ojiverde, mientras alejaba su plato hacia un costado.

-Amiga, está comprobado que el bailar y el cantar liberan una serie de endorfinas que hacen que el organismo de la persona se relaje*.- contestó Daidouji en tono sabiondo.- Además, Eriol llevará a un amigo para ti. No puedes negarte.

-Si eso es lo que te preocupa, pues, dile que vaya él solo y problema resuelto.- respondió la castaña con tono práctico.

-No puedo hacer eso.- le dijo la amatista a su mejor amiga.

-Sí puedes, sólo que no quieres hacerlo, que es muy distinto.- replicó la ojiverde en tono mordaz.

-Sakurita, necesitas liberarte de las tensiones que te afligen y salir a divertirte. Además, quién sabe, puede que el amigo de Eriol sea el hombre que siempre has estado esperando toda tu vida.- respondió la hija de Sonomi Daidouji con picardía.- Según sé, se codea con la crema y nata de la sociedad inglesa y japonesa.- sonrió ampliamente como para convencerla.

-No gracias, ya tuve suficiente con Yukito.- contestó la hermana de Touya haciendo un gesto de fastidio.

-¿Aún te acuerdas de él?- preguntó en tono molesto, la amatista. Sakura miró a otro lado.- Oye, el hecho de que Tsukishiro te haya fallado, no quiere decir que todos los hombres con los que salgas te harán lo mismo.- continuó la de tez pálida en tono serio.- Debes olvidarte de ese mal momento y pensar en el mañana.

-No me digas eso, porque mañana tengo que entregarle ese maldito artículo al señor Li y ruega para que salga viva de esa oficina.- replicó la de ojos verdes con el rostro preocupado y frotándose la sien en un intento por relajarse.

-Sakura, nos conocemos desde que tengo uso de razón, eres como una hermana para mí, y sé que lo lograrás. Como siempre dices tú: "Pase lo que pase, todo estará bien".- le guiñó el ojo.- Anda, no seas, así.- dijo en tono suplicante.- Por favor, nada me haría más feliz, que me acompañaras a mi cita con Eriol.- contestó la de ojos violetas en un tono como si se estuviera a punto de ir a la guerra y se despedía porque nunca más regresaría.

La castaña se rascó la cabeza con su mano, ¿por qué su amiga tenía que poner esa cara cuando le quería pedir algo? Suspiró en signo de resignación y estaba segura de que después se lamentaría por lo que iba a decir, pero Tomoyo siempre la había apoyado cuando ella necesitaba algo.

-Está bien, te acompañaré.- dijo resignada. La amatista no pudo evitar mirarla con estrellitas brillantes en sus ojos.- Pero…- continuó la castaña.- Con la condición de que sea la última vez que hago estas cosas por ti, ¿de acuerdo?

-Prometido.- aceptó su interlocutora haciendo un saludo al estilo militar. La ojiverde no pudo evitar sonreír.- ¡Muchas gracias, Sakurita!- exclamó con una sonrisa de oreja a oreja la chica Daidouji, dándole un fuerte abrazo, para luego aplaudir con sus delicadas manos emocionada. A su mejor amiga solamente le faltaba saltar para completar la escena.

Kinomoto la quedó mirando con un gesto de extrañeza, a veces Tomoyo se comportaba como una niña y otras, como una adulta que sabe todo de la vida.

-Tengo una duda.- dijo la ojiverde en un tono dubitativo.- No entiendo porqué justo ahora quieres salir con Hiragizawa, si siempre te has negado rotundamente. Te confieso que no me cae mal, pero sigo sin comprender, ¿será acaso que tienes algún motivo en particular?

-Se te está quitando lo despistada.- contestó la amatista mirándola con ligera sorpresa.- Pero sí, actualmente tengo una razón que me basta y me sobra para darle una oportunidad a Eriol.

-¿Ah sí? ¿Y cuál es?- preguntó la de cabello castaño muy curiosa.

-La curiosidad mató al gato, Sakurita.- respondió la hija de Sonomi Daidouji en tono divertido.- Sin embargo, contigo no tengo secretos, así que te voy a contar. Lo que pasa es que, ahora, noto algo diferente en la mirada de Eriol.- Sakura hizo una mueca que hacía notar que entendió ni media palabra. Daidouji sólo atinó a sonreír.- Me explico mejor. Antes cuando lo veía a los ojos, notaba en ellos sólo deseo y mucha lujuria. Mucha.- arrugó el ceño, dando a entender su molestia.- No me daba muy buena espina, su excesiva galantería conmigo se notaba demasiado sobreactuada.

-Eso no es nada raro, no por algo se ganó la fama que tiene en la revista.- se le escuchó decir a la tía de Nakuru y Yue.

-Sí, tienes razón, pero, ¿sabes? Algo dentro de mí, me dice que es distinto en esta ocasión.- comentó con la mirada perdida, la de cabello oscuro.- Y sé por qué lo digo.

A Sakura le brotaron muchos signos de interrogación sobre la cabeza. En ocasiones la amatista era tan incomprensible. Como cuando cantaba en francés, ¡no le entendía nadita!

Un momento, Tomoyo había dicho que… ¡¿Cantarían?! Abrió los ojos como platos. ¡No! ¡Ella no podía hacer eso! ¡No con tanta gente mirándola!

-Tomoyo, que quede muy claro, ¡yo no pienso cantar por nada del mundo!- replicó la de ojos verdes con expresión decidida.

-Eso no interesa en este momento, ahora lo más importante es…- respondió la hija de Sonomi Daidouji con rostro serio.

Sakura miró expectante a su mejor amiga para terminar de escuchar lo que iba decir. Tal vez era algo que le podría interesar.

-¡…pensar que nos vamos a poner!- terminó de hablar Daidouji, haciendo que la castaña se caiga para atrás con todo y silla.

A Sakura le brotó una enorme gota en la nuca. Tomoyo no tenía remedio. No pudo evitar suspirar, negando con la cabeza. Sólo esperaba haber tomado la decisión correcta al aceptar acompañarla, y no meterse en problemas. Aunque, ¿cuándo había evitado que eso suceda?

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Dio un suspiro muy largo y volvió a escuchar nuevamente la canción en su mp4; no recordaba cuanto tiempo llevaba oyéndola, ya que perdió la cuenta en la vez número cuarenta y dos. Sabía que estaba exagerando, pero simplemente no podía evitarlo, sobre todo después de haber visto a ese bello "ángel" en la escuela.

Inicio del Flash Back

Hiroshi, su guardaespaldas, la cargó y luego sentó en su pupitre. Quiso estar en el último de la columna, para estar más cerca de su silla de ruedas. Por suerte, aún era muy temprano y fue la primera en llegar al salón 2 de 4º de secundaria, y además, daba gracias por ello. No le hubiera gustado para nada que alguno de sus nuevos compañeros la quedara mirando, no sólo por el hecho de traer silla de ruedas, sino también por llevar seguridad resguardándola.

-Ya pueden retirarse. Vengan cuando suene la campana del descanso y no los quiero ver rondar cerca de aquí. ¿Entendido?- dijo seriamente Rei Li.

-Señorita, me va a disculpar por lo que le voy a decir, pero su padre dio órdenes precisas de que no nos separemos de usted.- replicó Akane mirando a la hija de su amo.

-Lo que les haya dicho mi papá váyanlo olvidando, en esta ocasión son MI seguridad, no la de él. Así que, por lo tanto, obedecerán mis órdenes. ¿Les quedó claro eso?- contestó la hija de Shaoran en tono de advertencia.

-Como usted diga.- respondió uno de los guardaespaldas inclinando la cabeza. Ambas personas de trajes negros se retiraron del aula con paso firme.

La muchachita de ojos grises quiso reírse a carcajadas cuando vio sus caras al momento de darles la orden, sin embargo, se aguantó y puso el rostro más serio que tuvo. Tenía que infundir respeto, sino ellos no le harían caso y estarían rodeándola como moscas todo el día.

Miró los jardines de la escuela por la ventana. Sin lugar a dudas, el plantel era muy amplio y tenía espacios agradables en donde se podía leer. De casualidad posó su vista sobre la puerta y lo que vio la dejó anonadada.

-¿Acaso es un ángel?- pensó Rei siguiendo con la vista al recién llegado.

Al principio creyó que era una alucinación, pero cuando vio que su "alucinación" colocó su mochila a unas carpetas de la suya, comprendió que no se había vuelto loca y andaba soñando ángeles de ojos celestes claros y hermoso cabello plateado.

-¡Oye, por qué no me esperaste!- se escuchó gritar a una voz femenina en tono molesto.- ¡Sabes cuanto llevo corriendo por tu falta de consideración!

El lindo "ángel" observó a la recién llegada con una mirada gélida y luego sólo dijo: -No quería llegar tarde a mi primer día de clases, Nakuru.

-Con que así se llama la que está gritando al hermoso joven de ojos celestes.- pensó la nieta de Ieran Li.- ¿Será su novia?

-¡Ay, "Yuyú"! ¡¿Por qué serás siempre tan responsable?!- exclamó la muchacha de cabello marrón haciendo una cara divertida.

-¿Así se llama él?- pensó la primogénita del presidente de "L&H" con una gotita en la nuca.- Bueno, nadie es perfecto.

-Te he dicho mil veces que no me digas así.- respondió con un rostro MUY serio el joven de cabellos plateados.

-Eres mi hermanito mellizo y puedo decirte como yo quiera. Recuerda que nací 5 minutos antes, por lo tanto soy mayor que tú.- contestó la chica de ojos marrones en forma triunfal.

Rei casi se cae de su pupitre cuando escuchó lo que dijo la tal Nakuru… ¡¿Eran hermanos?! Y encima ¡mellizos! A ella ni se le hubiera pasado por la cabeza esa idea. Los dos eran tan distintos el uno del otro, y no sólo por el hecho de no ser gemelos, sino en todo el sentido de la palabra.

-Bueno, al menos no son novios.- pensó, ya tranquila, la sobrina favorita de Meilin.

Ella seguía mirando fijamente al muchacho y cada vez que lo hacía sentía que su corazón latía más rápido ¿Taquicardia?, no, no podía ser, ya que ninguno de sus síntomas incluye mariposas revoloteando en el estómago. Tosió como acto reflejo para poder pasar saliva y fue entonces que se dio cuenta de que ambos hermanos la observaban desde donde estaban. Se sonrojó hasta las orejas cuando se topó con la mirada del joven de ojos celestes claros.

La muchacha de cabellos y ojos marrones se acercó hacia la carpeta de la hija de Li, para luego mirarla fijamente diciéndole: -¡Eres tan linda!

Si no fuera porque estaba muy cogida a su pupitre la de ojos grises se hubiera caído patas arriba. ¿Qué le había dicho que era?

-Nunca te había visto en la escuela, ¿cómo te llamas?- dijo la hija de Kaho Kinomoto con una gran sonrisa.

-Em…- apenas pudo decir, antes de ser interrumpida por su interlocutora.

-¿Em?- preguntó confundida Nakuru.- Nunca había escuchado ese nombre, ¿no eres de por aquí?

-No, no, no.- negó la de cabello negro abochornada.- No me llamo "Em", mi nombre es Rei.

-Ah, ya.- dijo su interlocutora.- Ahora entiendo. Hola, Rei.- amplió su sonrisa.- Yo me llamo Nakuru Kinomoto y el de allá es mi hermanito menor, Yue.- explicó la atolondrada joven señalando al muchacho sentado a unas carpetas de allí.

-Mu…mucho gusto.- contestó la hija de Shaoran haciendo una reverencia pero sin poder borrar el sonrojo de su rostro.

-¿Y eso, es tuyo?- preguntó sorprendida la melliza de Yue señalando con la mirada la silla de ruedas que estaba detrás de la carpeta de la aludida.- ¿No puedes caminar?

-Nakuru…- se le escuchó decir, con tono serio, al joven de cabellos color plata.

Al parecer, la forma en que habló el sobrino de Sakura hizo que la chica de cabello marrón se dé cuenta del error que había cometido.

-¡Upss!, discúlpame, yo no quería…- respondió rápidamente la nieta de Fujitaka Kinomoto.- Si no quieres, no me respondas. En serio.

-No hay problema. Sí, es mi silla de ruedas.- dijo sonriendo la hija del presidente de "L&H".- No es algo de lo que me apene hablar. No vaya ser que piensen que nací así. Yo ando en silla de ruedas desde que soy muy niña. Sufrí un accidente de tránsito cuando iba por la carretera en el auto de mi madre. Ella falleció producto de ello y, de milagro, yo sobreviví. Mi papá me llevó con los mejores especialistas, sin embargo, los médicos dijeron que mi espina dorsal fue gravemente dañada y que yo no volvería a caminar jamás, por eso la uso.

La chica Li cuando terminó de hablar sintió como un nudo en la garganta y parecía que una inoportuna lágrima quería colarse entre sus ojos. No entendía porqué se sentía tan vulnerable en ese momento.

-Perdona a mi imprudente hermana por el comentario hecho hace unos minutos.- se le escuchó decir a una voz varonil.- Estoy completamente seguro de que no fue su intención entristecerla.

Rei se puso como tomate maduro al verlo frente a ella: -¿Cuándo se acercó que no lo vi?- pensó aún con el sonrojo en sus mejillas.

Notó preocupación en el rostro del muchacho, por lo que no quería verlo así. Ella deseaba decirle al "ángel" que eso no importaba, porque esas heridas estaban cicatrizadas y que ya se había resignado al destino que le tocaba vivir, sin embargo de su boca, simplemente, no salía ni pío.

-Lo que dice Yuyú, es cierto, yo no quería ponerte triste. Discúlpame, a veces soy un poco torpe y digo cosas sin pensar, pero no lo hago con la intención de herir a la gente, en serio.- explicó muy apenada Nakuru.

-¡No se preocupen por mí!- por fin pudo decir la hija de Li con un ademán.- Ya me ha pasado muchas veces lo mismo, mi silla de ruedas es tan pequeña y nada llamativa que es lo que primero que notan las personas.- trató de decir en forma de broma.

Al parecer los hermanos Kinomoto entendieron que ella quería cambiar el tema, por lo que la chica de cabellos marrones dijo con una sonrisa: -¡Tus ojos son muy bonitos!, ¿verdad, Yue? De un color gris bastante particular. Nunca antes había visto unos como los tuyos.

Antes de que el peli plateado pudiera contestar, sonó la campana que indicaba el comienzo de la primera hora. El profesor entró al salón y Rei, ni cuenta se dio de cuando los alumnos ingresaron.

-Seguimos hablando en el descanso.- respondió la sobrina de Sakura guiñándole el ojo.

Fin del Flash Back

Después, como prometió Nakuru, terminaron de conversar en el descanso. Claro, no sin antes, sentir mucha vergüenza cuando sus guardaespaldas vinieron a "cuidarla"… ¡que inoportunos!, sobre todo con el lindo "ángel", que la quedó mirando debido a ello. La menor de toda la familia Li sólo atinó a sonreír con gesto de resignación.

Cuando Rei le dijo que era hija del dueño de la revista de sabatina para hombres más importante de todo Japón, la hermana de Yue se la pasó preguntándole sobre que se sentía vivir en una mansión o tener seguridad resguardándole todo el tiempo y repetidas veces, la de ojos grises, le contestaba siempre que no era la gran cosa y, al contrario de lo que ella pensaba, lo consideraba bastante molesto. Allí pudo comprobar lo parlanchina que era su compañera, ¡todo el tiempo se la pasó hable y hable sin parar!, y lo graciosa podía llegar a ser también; le decía cada cosa…

La única hija de Shaoran Li no llegó a escuchar todo lo que le platicó, pues estaba más concentrada mirando de reojo al hermoso "ángel", que en la hermana del mismo, sin embargo se dio cuenta rápidamente de que los mellizos le empezaron a simpatizar mucho y que tal vez llegarían a ser grandes amigos. Aunque, claro, ella quisiera la amistad sólo de la atolondrada joven, porque de él…

Sacudió su cabeza de forma agitada, quería espantar esas ideas que estaban cruzándose en su mente. Definitivamente, debía dejar de hacerle caso a su tía Meilin o terminaría perdiendo la cordura.

Aunque lo quisiera negar, la chica de ojos grises, sabía perfectamente que algo como lo que sintió en la mañana jamás le había pasado. Era extraña la forma en que reaccionó su cuerpo cuando vio por primera al hermoso "ángel", sin embargo, por alguna extraña razón no quería que ese sentimiento desconocido se vaya.

-Yue.- dijo suspirando, con una sonrisita embobada y pensó: -¿Por qué haces que me sienta así? ¿¡Por qué!?

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-¡¿Puedes dejar de hacer eso?! ¡Vas a terminar haciéndole un enorme hueco al piso!- exclamó ya estresado una voz varonil, mirando a su mejor amigo, con mucho fastidio.

El ambarino volvió los ojos hacia el hombre de anteojos, sin embargo, luego de verlo, hizo caso omiso a su comentario y siguió dando vueltas por su estudio.

-Shaoran, amigo, tienes que calmarte un poco, ¿no crees?- dijo Hiragizawa.- No es tan grave.

-¿Qué no es grave?... ¡qué no es grave!- gritó Li en tono sarcástico.- ¡Como puedes pedirme que me calme, en una situación como esta!

-Socio, relájate, ¿quieres? No ganas nada poniéndote a gritar como un energúmeno, ¿sí?- protestó el ojiazul en tono cansado.- Mas bien, ponte a pensar en cómo vas a salirte de este embrollo.

-Es que no puedo, Eriol. ¡No puedo!- siguió gritando nervioso el presidente de "L&H".- ¡Ella quiere volver a manejar mi vida de nuevo! ¡Y yo no pienso permitirlo por nada del mundo!

-Hermano, ¿no crees que estás exagerando un poco?- preguntó el hombre de cabello azul con una gotita en la nuca, recibiendo como respuesta una mirada furibunda.- Es que, Shao, aún sigo sin creer que tu madre sea como me la has descrito. Admito que yo no tuve nunca la oportunidad de conocerla (puesto que la sociedad la formó con mis padres y yo la heredé cuando ellos se jubilaron), sin embargo, me parece ilógico que tu progenitora sea una manipuladora. Según he entiendo, las madres buscan el bien de sus hijos, ¿o no?

-Pues anda metiéndote bien en la cabeza esto: Ella es así, lo ha sido desde que tengo memoria. No por algo me vine desde China con mi hija a este país y me quedé aquí.- contestó el de ojos miel con tono serio.- Y si te pedí que me acompañaras hasta mi casa, es para buscar una solución a este problema y así evitar que mi madre venga a quedarse a vivir en esta mansión, no para que te estés quejándote como niña.

-OK, ya entendí.- respondió el socio de Li, con gesto ofendido.- Pero aún no acabas de contarme todo lo que te dijo cuándo te llamó por teléfono ¿te mencionó cuando llegaba o dio indicios de hacerlo?

-No, ¡no te estoy diciendo que no habló mucho!, ¿entiendes?- dijo el de cabellos chocolate al borde de un colapso nervioso.- Sólo oí que quiere venir a ver a Rei, porque dice que pronto cumplirá los 13 y por lo tanto ya es una señorita que debe conocer los deberes de una "dama" Li. También me resondró diciendo que… ¡porque aún no me caso!, si mi hija necesita una madre que la aconseje y yo a una buena esposa que se ocupe de los deberes del hogar. ¡Ah! Y además, escucha bien esto… que tenía que "apurarme" porque el clan Li necesitaba un heredero varón que me sucediera, puesto que yo soy jefe supremo de él y la dinastía debe continuar… y bla bla bla. No recuerdo que más tonterías.

-¡Auch!, ¡¿quiere que te vuelvas a casar?!- exclamó, con un rostro de pánico, Hiragizawa.

-¡Oh! ¡Por supuesto! Debo contraer nupcias con una mujer de abolengo, sofisticada, de mundo, que esté a mi altura y por sobre todo que sea china. No debemos "mezclar" las sangres y razas con lo que no son de nuestra "clase", al menos no ésta vez.- explicó el ambarino imitando el tono de voz de su progenitora.

-Amigo, ya estoy empezando a creer todo lo que me dijiste sobre tu mamá. Mira que ¡querer que te vuelvas a casar…!- se le escuchó decir al ojiazul en tono de broma.- ¡Con el carácter de perros que te manejas! ¡Quien te va aguantar!- Dicho lo anterior empezó a reír a carcajadas.- ¡Pobre mujer la que se enamore de ti, hermano! ¡Se va a sacar la "lotería"!- dijo entre risa y risa el de lentes.

En ese momento, Shaoran sintió que le demonio se apoderaba de su cuerpo y, al mismo estilo del exorcista, su cabeza volteaba hacia un costado como queriendo dar un giro de 360º. Miró a Eriol y soltando una voz en tono diabólico gritó: -¡DEJA DE REÍRTE!

En ese instante, los pajarillos posados sobre las ramas de los árboles volaron despavoridos, la cama de Rei se movió unos 10 cm. de su lugar de origen, los finísimos platos de porcelana china, puestos en los estantes, y los vidrios de las ventanas parecían querer reventarse ante tan monumental grito. En pocas palabras, toda la mansión Li temblaba mismo terremoto de 30 grados en la escala de Richter ante tal aspaviento.

Al hombre de ojos azul índigo le salió una ENORME gota sobre la nuca. Creyó que esta vez se le pasó la mano con su "bromita" y mirando a su socio, con una sonrisita forzada, sólo atinó a decir: - ¡Upss!, eh… ¿perdón?

Cuando parecía que el mismísimo Lucifer se volvía a apoderar del cuerpo de su mejor amigo, rápidamente Eriol dijo extendiendo las manos: -Shaoran, hermano, cálmate, ¡por favor! ¡Por lo que más quieras! ¡Piensa en mis hijos!

-¡Tú no tienes hijos!- replicó muy furioso el hijo de Ieran Li.- ¡Así que deja de decir estupideces!

-Pero podría tenerlos, ¡por favor!, ¡apiádate de este pobre y apuesto hombre que tienes al frente tuyo!- exclamó con voz de pánico Hiragizawa.

-Empieza a correr por tu vida, brother.- se le escuchó decir con una gigantesca vena en su frente a Li.

-¡Mamá!- gritó el de lentes, antes de ser cogido del cuello por su socio.

-Wei me dijo que habías venido con mi tío Eriol…- dijo entrando al estudio apenas la amiga de Nakuru Kinomoto, antes de quedarse perpleja por la escena frente a ella.

-¿Co…cómo estás, sobrinita?- susurró el ojiazul con una voz casi inaudible.

-Yo muy bien tío, pero veo que tú no tanto.- respondió con una cara…, para luego mirar fijamente a su progenitor.

El de cabellos chocolates se quedó inmóvil cuando escuchó la voz de su hija y sólo atinó a contestar: -Hola, princesa. Eh, esto no es lo que parece.

Rei levantando una ceja le dijo: -¿Ah, no?, ¿entonces que es? Vengo a verte a tu estudio porque oí un fuerte grito, que hizo que mi cama se moviera unos centímetros de donde estaba ubicada habitualmente y te encuentro encima de mi tío Eriol, que por cierto está casi morado por la falta de oxígeno, con tus manos alrededor de su garganta. ¿Qué es lo que quiere piense?, ¿qué están jugando a los ahorcados y que tú vas ganando? o tal vez que… ¿estaban practicando un nuevo saludo entre ustedes?

Al ambarino le salió una GRAN gota sobre la nuca. Quitó sus manos del cuello de su mejor amigo, se levantó del suelo y ayudó a levantarse al ojiazul.

-¡Ay papá!…- se lamentó la muchachita Li.- Tienes que aprender a controlar tu mal genio. No puedes andar por el mundo como un dragón furioso ahorcando a la gente cuando algo no te parece.

-Hazle caso a tu sabia princesita.- pudo pronunciar al fin Hiragizawa con gesto triunfal.

-Cariño, déjame apretarle la garganta una vez más, por favor.- suplicó el presidente de "L&H" a su menor hija.

-¡Papá!- exclamó con el ceño fruncido la jovencita de cabello negro.- Tranquilízate y quítate esas ideas de la cabeza o juro que no te vuelvo a dirigir la palabra en todo lo que me resta de vida.

-¡Ya ves lo que provocas!- exclamó el de cabellos chocolate mirando a su socio.

-¿Yo? Oye, Shao, ¿de qué hablas?; por si no lo recuerdas, hace unos instantes ¡trataste de asesinarme!- dijo en tono indignado Hiragizawa mientras se cogía el cuello.

-¿Y por qué lo habré hecho, pues?- preguntó aún molesto el hijo de Ieran Li mirando a su interlocutor.

-Vamos, hermano, no puedes estar hablando en serio. Sabes perfectamente que lo que dije antes lo hice de chiste. Yo no pensé que te enojarías tanto cuando bromeé sobre las cualidades de tu futura esp…- apenas llegó a decir antes de que el hombre de cabellos chocolate le tapara la boca con su mano.

-¿Su futura qué?- preguntó, con rostro confundido, Rei Li.

-Nada, cariño. Ya sabes cómo es Eriol, a veces dice cosas sin pensar, es que es tan bruto el pobre.- contestó rápidamente Shaoran con rostro nervioso.

-Omjiem.- protestó el ojiazul aún con la mano del ambarino sobre su boca, como diciéndole un "Oye" a éste.

-Mmmm.- sólo respondió la de ojos grises, no muy convencida.- Bueno, los dejo, tengo que hacer mi tarea de matemática. Pobre de ti, papá, si vuelvo a escuchar gritos, eh.

-No te preocupes, princesa. Ya estoy calmado, así que anda con cuidado, que aquí no vuelve a pasar nada.- dijo el joven padre viendo como la silla de ruedas de Rei salía del estudio.

-Yaojam, a pmuds ncor u mmno.- se le escuchó murmurar a Hiragizawa como diciendo "Shaoran, ya puedes sacar tu mano".

-¿Qué dices?- preguntó extrañado, antes de notar cuando su socio señalaba con su dedo su mano tapando su boca.- Perdón.

-Hermano, primero me intentas ahorcar y cuando me quiero disculpar me callas, ¿quién te entiende?- dijo el de cabello azul cuando hablar de nuevo.

-Tarado, casi metes las cuatro.- contestó Li con gesto molesto.- Como se te ocurre ponerte a hablar de las tonterías de mi madre en frente de Rei, cuando se supone no quiero que ella se entere.

-No me culpes por eso, ¿sí? Nunca me comentaste que no querías que tu hija sepa de las locuras de tu mamá. Yo pensé que ella ya tenía conocimiento de que su abuela está por venir, y no me refiero de visita sino a quedarse con ustedes, si es que no consigues una esposa china que sea digna de ti, y que además te dé un heredero varón.- le reprochó Eriol cruzándose de brazos.

-Pues, ya viste que no. Así que ni se te ocurra volver hablar del tema enfrente de ella, ¿quieres?- respondió el de ojos miel mirando a su socio.

-OK, no te esponjes, esponja.- le sacó la lengua en un gesto infantil. Shaoran volteó los ojos. Oye, y ¿ya pensaste en algo?- preguntó el ojiazul con gesto dubitativo.

-Shhhh, eso es lo que estoy tratando de hacer.- contestó preocupado el presidente de "L&H", sin saber que, detrás de la puerta de su estudio, una hermosa muchachita de cabello oscuro y ojos grises estaba sentada en su silla de ruedas escuchando todo lo que decían ellos adentro.

-¿Mi abuela Ieran vendrá?- pensó con el rostro muy sorprendido.- ¿Y quiere que mi papá se case con una mujer china para que le dé un heredero?

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Pasados unos días…

Se sacó los zapatos de tacón y los tiró por algún lado de su recámara. Se lanzó sobre su cama y dio un gran bostezo. Estaba muerta del cansancio. Su condenado jefe andaba de un pésimo humor últimamente y tenía a todos locos en la revista, incluida a ella. Ahora entendía porque decían en la empresa que era un completo ogro cuando estaba muy molesto.

Mañana era viernes y llegaría temprano para entregarle el artículo en su cara. Ya lo había cambiado como unas 15 veces –a pedido de Li– y esperaba que esta vez no se lo devolviera. Suspiró con mucho pesar. Y pensar que se pudo ahorrar todos los sermones sino se hubiera topado con él en el elevador.

-El tema no es llamativo. No me gusta la imagen que le puso. ¿Cuántas veces piensa cambiar la temática, Kinomoto?- dijo remedando el tono de voz de Shaoran. ¡Qué ganas tenía de darle un puñete a ese sujeto!, ¡era igual o más fastidioso que Lya Wong!

Lya le empezó a caer gorda a las dos semanas y nunca antes alguien se había ganado su antipatía en tan sólo unos días, pero esta vez Li, se estaba llevando el trofeo del primer lugar. Hizo una mueca de disgusto.

A duras penas se levantó de su cama para cambiarse la incómoda ropa de oficina por su suave y agradable pijama. Se quitó el moño y dejó caer su larga cabellera castaña sobre sus hombros, mientras caía rendida en los brazos de Morfeo**.

-Esto no es lo que estas pensando.- dijo una voz varonil en tono mortificado.- Yo te lo pensaba decir, te lo juro.

-Te veo besando y acariciando a una mujer en plena calle, y encima no quieres que piense lo que es más que obvio.- contestó indignada la hermosa castaña.

-Amor, ¿quién es ella?- preguntó la muchacha de ojos negros.

-Akiko no es...- respondió apenas el de cabello grisáceo.- Yo te amo a ti, Sakura.

-Yuki, amor, ¿qué estas diciendo?- se le escuchó decir a la mujer muy confundida que estaba detrás de Tsukishiro.

-¿Cuánto tiempo llevan de relación?- preguntó rápidamente la ojiverde mirando a la chica.

-Sakura…- dijo el de ojos medios dorados con el rostro compungido.

-¡Tú cállate, que no te lo estoy preguntando a ti!- respondió la hermana de Touya Kinomoto ya muy enojada.

-¡No le grite a mi prometido!- dijo la muchacha en tono serio.- Si tanto le interesa saber, tenemos 4 años de relación.

La de cabellos castaños miró la mano que la mujercita le enseñó y fue ahí que estalló en carcajadas. Su risa era amargura pura. Cuando por fin terminó de reírse, contestó mirando al hombre de cabello gris: -En verdad no puedo creer… lo falso, cretino y cínico que eres, Yukito.- sonrió irónicamente.- Mira que ¡prometerles matrimonio a dos mujeres al mismo tiempo!

-Sakura, yo te lo pensaba decir.- se le escuchó decir al de ojos color medios dorados.

-¿Así? ¿Cuándo?- preguntó con la mirada expectante la de cabello castaño.- ¿Cuando estuviéramos casados?, ¿cuándo hubiera nacido nuestro primer hijo?- su rostro delataba ira contenida.- No, no, no. Pero, ¿sabes?, la cereza que completó el pastel fue que yo, estúpidamente, pensé que ella era la otra y mira la sorpresota que con la que me encuentro: ¡resulta que es al revés!, ya que tienes 4 años de relación, mientras que conmigo sólo tienes 2.

-Lo de Akiko fue un error, es a ti a quien amo.- respondió Tsukishiro con gesto arrepentido.

-Pues yo ya no.- dijo rápidamente la hija de Fujitaka Kinomoto con expresión serena.- Todo ese "amor" que antes sentía por ti, se esfumó. No sólo por el hecho de que me haya convertido en la amante sin saberlo, sino desde hace mucho tiempo pasó.

-¿De qué hablas?- preguntó confundido el de cabello grisáceo.

-Hablo de que, al parecer, desde el inicio, inconscientemente, sabía que no sentía lo mismo que tú. Sin embargo, cuando me diste el anillo, ahí pude reaccionar, por lo que quise decirte que no podía casarme contigo. Imagínate, yo sintiéndome la peor de las basuras contigo y resulta de que a tu lado quedo exenta de todo.- se le escuchó decir a la de ojos verdes con mirada perdida.- No te odio por esto, simplemente, me das asco. Y agradezco al cielo por no haber pasado de besos contigo, porque estoy segura de que me habría arrepentido toda mi vida.

Terminado de decir esto la castaña se sacó el anillo que adornaba su dedo y se lo tiró en sus manos a Tsukishiro. Pero antes de irse, mirando a la chica que seguía detrás de Yukito le dijo: -Piensa bien lo que vas hacer, porque si una vez este sujeto te llegó a engañar, ¿qué te garantiza que no lo volverá a hacer?

El de ojos medios dorados quedó mirando muy sorprendido a la ojiverde, parecía que quería decirle algo, pero sencillamente las palabras no salían de su boca.

-Y por si no quedó claro, ésta es la última vez que pienso volver a verte y dirigirte la palabra, ¿entendido? No quiero que me busques, ni siquiera que me mires, porque a la próxima no me voy a portar tan educada como ahora.- dijo antes de marcharse la cuñada de Kaho Kinomoto.- Hasta nunca, Tsukishiro.

Abrió rápidamente los ojos como acto reflejo, se sentó sobre su cama mirando a todos lados de su habitación y cuando visualizó el reloj sobre su mesita de noche, eran las 5:00 am. Pensó que aún era temprano para levantarse, sin embargo quería darse una ducha.

-¿Por qué volví a soñarlo a él después de tanto tiempo?- susurró con gesto de extrañeza Sakura.- ¿Acaso significará algo?

La hermosa castaña se quedó muy pensativa luego de soñar a su ex novio Yukito Tsukishiro, aunque ¿fue sólo un sueño o… un recuerdo?

Continuará…

NOTAS DE LA AUTORA: ¡Hola amigos(as) lectores!, ¿cómo han estado? Espero que les haya ido mejor que a mí (mi PC anda un poco mal y se cuelga o se reinicia cuando estoy escribiendo ¬.¬'). Aquí les traigo el 2º capítulo de este loco fanfic de mi creación. Creo que me quedó un poco más largo que el anterior, pero tenía que explicar una que otra cosita.

En referencia a los asteriscos puestos por allí aquí les va la explicación para que no queden dudas:

*Por ahí nuestra querida amatista le dijo a Sakura algo de unas endorfinas, no crean que se me ocurrió a mí, pues TODO LO QUE DIJO ELLA ES VERDAD, el cantar y el bailar relajan el cuerpo de uno y es muy beneficioso para la salud. Así que canten y bailen cuanto quieran porque rebozarán de buena salud jajaja xD.

**Por allí puse algo de un "Morfeo" cuando Sakura se acostó en su cama, no se asusten, no es nada pervertido jajajaja, para los que no sepan: Éste es conocido como el dios de los sueños en la mitología griega (en la romana se le llama "Hypnos"), así que lo usé para no escribir el repetitivo: "Se fue a dormir".

Ojalá esté todo claro, sino ya saben DEJEN REVIEW y yo respondo sus preguntitas en mi profile.

Cuidense mucho, besotes para todos.

¡Sayonara!

"LOS COMENTARIOS DE LOS LECTORES SON UN GRAN ALIENTO PARA LOS ESCRITORES"