Entrega inesperada

Escrita por: mastermindhuter

Traducida por: chicajamonXD

Capitulo 8: isla Ellis

Kowalski esperaba con ansias a que Luna regresara al cuartel general. Miro la lista que skipper le había dado, parecían tan sencillos anotados en el papel, pero él sabia que esos serian los eventos mas memorables de su vida y tenia la esperanza de recordar cada uno de ellos. Abrió la escotilla de la cual colgaba el trofeo de pescado disecado, ahí había una caja de winkys de Cabo, la hizo a un lado y miro las hermosas rosas rojas, aun radiantes y con detalles de rocío de agua aun intactos, también estaban las entradas para juego de béisbol, el premio mayor, kowalski se había convencido de que a Luna le encantaría. Después de todo, era una fanática y skipper se lo había demostrado.

El teniente tomo un pequeño espejo de mano y miro su reflejo nuevamente, tratando de poner su pajarita en una posición recta, el rojo se veía bien en él, los chicos habían hecho en excelente trabajo, sin embargo, aun no le agradaba la idea de llevar ropa de humano consigo. Por supuesto, sabía que Luna se vería aun más radiante, si bien él podía cambiar su aspecto, ella lo dejaría boquiabierto. Era fácil entender la razón por la cual ella era el animal más caro del zoológico, era por su belleza.

De repente, Skipper asomo su cabeza por el agujero de la escotilla y le aviso al teniente que SU chica ya había llegado. Rápidamente él tomo las cosas que había dentro de la escotilla y subió las escaleras. Una vez arriba, Skipper, Rico y Cabo, lo miraban sonrientes. Los chicos estaban hombro con hombro, a kowalski le pareció un poco extraño, Marlene apareció por detrás de ellos y miro al científico con asombro, luego sonrió asintiendo con la cabeza, tenia que aceptar que kowalski se veía muy bien, luego dijo:

"kowalski, este es la noche"

Los otros tres se separaron, revelando una hermosa vista. Luna con una linda flor entre sus plumas, sus pestañas parecían haber crecido, se veían muy bien con rimel, sus mejillas un poco sonrojadas, llevaba un lindo collar de plata con el dije de un corazón azul, alrededor de su cuello, dándole un aspecto angelical. Kowalski trago saliva mientras se acercaba a ella, se veía radiante, mucho mas de lo que esperaba, ella lo miro con sus ojos grandes y brillantes

A la chica le encantaba el aspecto de su pareja de esa noche, sus plumas, esponjosas y brillantes, llevaba una pajarita roja en su cuello, que le quedaba muy bien, cosa que le hizo recordar a James Bond. Ambos estaban fascinados con la presentación del otro

"vaya, te ves muy…." Kowalski trataba de pensar en la palabra correcta "no digas caliente, no digas caliente, no digas caliente" "espectacularmente bella" dijo, mirándola con una sonrisa tímida, tenia las puntas de sus aletas unidas, como lo hacia Cabo, cuando estaba nervioso

"gracias, kowalski, tu también te ves muy atractivo"

"oh, esto es para ti" él le entrego el bonito ramo de rosas con una aleta un poco temblorosa. Ella las tomo y miro los radiantes destellos que iluminaban a través de las gotitas de agua, hundió su cara en ellas, aspirando el agradable aroma, el teniente la miraba sin pestañar

"eres realmente muy hermosa" había dicho sin pensar. Ella rió tímidamente y luego le dijo que la esperara ahí mientras iba a colocar las flores en un jarrón. Tan pronto como Luna se deslizó dentro de la base, Skipper había golpeado con el codo a kowalski, este lo miro y su líder le sonrío arqueando las cejas. Sabía a que se refería con eso, una chica como Luna solo se conseguía una vez en la vida. Ella volvió y kowalski le extendió un brazo con asombrosa caballerosidad, Luna lo tomo con las dos aletas y ambos se despidieron para comenzar su cita. Una vez que la pareja se había perdido de la vista de Marlene y los chicos, los tres pingüinos chocaron aletas con regocijo

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El exterior se sentía muy agradable, la fresca brisa de la noche se colaba a través de sus plumas. Caminaron a lo largo del parque, tratando de no llamar la atención. Kowalski le dijo que el primer lugar que visitarían seria la estatua de la libertad en la isla Ellis. Ella se emociono bastante, nunca antes la había visto en persona, solo en fotos y en programas de televisión, pero ahora estaba a punto de verla

Las calles de Nueva York eran ruidosas, bocinas de autos, voces y todo tipo de música se escuchaban por todas partes. Le había costado un poco, pero finalmente Luna se había acostumbrado al ruido. Ella miraba su alrededor con gran asombro, habían montones de autos lujosos, edificios con luces de neos y carteles luminosos, las personas pasaban caminando de un lado a otro, ella puso notar a una pequeña niña de cabello rubio, que llevaba un enorme oso de peluche, a un hombre agitado que bebía café, un par de policías montados a caballo, era realmente fascinante. Kowalski miro una elegante limusina de color negro que se había detenido a su lado, luego miro a Luna con una sonrisa en su pico, ella se dio cuenta de las intenciones de pingüino y frunció el cejo dando un paso atrás

"oh no, kowalski, no voy a subir a esa cosa, podría caerme" como respuesta a la negativa él la levanto y salto al techo de del lujoso auto, este echo a andar y Luna se aferro con fuerza a las plumas de kowalski, un pequeño gemido de terror escapo de su garganta, tenia miedo de caer, pero él le había dicho que no dejaría que nada malo le pasara. Con el tiempo aflojo su agarre y se dispuso a mirar las luces que la rodeaban, se sintió como en la escena de alguna película de Hollywood, miro entonces a través de la ventana de techo en la que estaba sentada. Dentro de la limusina, había una linda chica rubia de cabello largo, vestida con un montón de cosas rosadas, llevaba un pequeño bolso por el cual asomaba la cabeza un chihuahua de color blanco, que usaba un extravagante collar de diamantes, el perro ladro hacia el techo, pero la humana no se percato de la presencia de las dos aves. De hecho ningún humano lo hacia, todos estaban tan ocupados con sus vidas urbanas, que apenas notaban la existencia de dos animales sentados en el techo de un auto elegante

Luna estaba tan alegre que se puso de pie y extendió sus alas a ambos lados, pero de pronto sintió como un par de aletas se apoyaban en su cintura

"¿Qué haces?" pregunto ella sonriendo. El quito sus aletas de inmediato

"uh… yo… lo vi una vez en una película, perdón si te molesta" se sonrojo un poco esperando que no hubiera perecido un gesto romántico, tenia tanto miedo de que ella lo negara.

"no me molesta" dijo ella, volviendo a tomar sus aletas para ponerlas en su cintura, el sintió con la cabeza y la abrazo suavemente, podía sentir el calor que irradiaba su cuerpo, ella esta un poco delgada para ser un pingüino, pero poco le importo. Olía a flores silvestres, uno de sus aromas favoritos

Finalmente ambos se bajaron cerca del puerto de Battery Park, donde un montón de personas hacían fila para subirse a un ferry. Ellos se colaron a través de la rampa y se escondieron de la vista de los humanos. El barco echo a andar y Luna miro a la isla donde la enorme mujer estaba. Kowalski miro a Luna con una media sonrisa en su pico, estaba con lo que siempre había querido: una dulce chica hermosa a su lado.

El barco se detuvo y los turistas bajaron de el, todo el mundo miro con asombro a la mujer que sostenía la antorcha siempre brillando en la mano, algunos incluso tomaron una cuantas fotos. El grupo de visitantes fe guiado hasta la entrada de la construcción. Kowalski y Luna subieron las escaleras con cuidado de no ser pisados por los humanos, llevo bastante tiempo, teniendo en cuanta las piernas cortas de ella. Subieron hasta lo más alto, allí donde las personas no podían estar. Cuando llegaron sus respiración es eran algo agitadas, kowalski se limpio el sudor de la frente, pero Luna corrió alegre hasta la baranda, mirando el espectacular panorama, él se acercó hasta ella y también miro la ciudad, las personas se veían diminutas. Luna piraba esas titilantes luces como si fuera lo ultimo que vería en su vida

"¿crees que es bonita?" pregunto sin desperar los ojos de la ciudad

"¿Qué cosa?" pregunto él mirando su sonrisa

"la estatua de la libertad ¿no es ella la mujer mas hermosa?" kowalski dejo de mirar a Luna, no quería estar en desacuerdo con ella, pero estaba pensando en otra cosa

"bueno, yo conozco a una dama muy hermosa que podría desafiar su belleza"

"¿en serio? Pues yo creo que ninguna es tan bonita como ella"

Ninguno aparto su mirada de la hermosa ciudad que brillaba bajo sus pies. Y permanecieron así por un buen rato, hasta que fue momento de irse, las personas comenzaron a retirarse y a bajar de nuevo las escaleras, aunque el trayecto en descenso no fue tan agotador como el de subida.

De vuelta en el ferry, ambos aun escondidos de la vista de los humanos, solo miraban por ultima vez a la enorme mujer verde, el sueño de los inmigrantes, le señora de la libertad…

CONTINUARA…