"PELIGRO: UNA ADOLESCENTE EN CASA"

FanFic inspirado en personajes del anime Card Captor Sakura de propiedad intelectual del grupo CLAMP.

CAPÍTULO III: "De preocupaciones y otros líos"

Se sentó en su escritorio y dio un gran suspiro, como suponía: era la primera en llegar. Colocó su bolso a un costado de su asiento y luego encendió su ordenador. Agradecía al cielo no haber llegado tarde esta vez (y no haber vislumbrado a Li, también); sin embargo, al parecer, exageró un poco llegando "algo" temprano a su centro de labores.

Escuchó un ruido extraño. Volteó como acto reflejo hacia donde se oía y pensó asustada: -¿Será un ladrón? O ¿un fantasma?

-Tonta, los fantasmas nunca aparecen de día ¿o sí?- susurró la castaña antes de sentir un enorme escalofrío recorrerle todo el cuerpo.

Instintivamente cogió lo primero que encontró por allí (un florero de cuello largo) y caminó lentamente hacia la oficina de su jefe, de donde notó provino el ruido extraño. Abrió muy despacio la puerta y cuando entró lo que vio la dejó perpleja.

-No hay nadie.- dijo la ojiverde mirando a todos lados de la habitación.

¡CRASH! Sonó como si algo se hubiera hecho añicos. A Sakura se le puso la piel de gallina y casi da un gran grito, pero justo cuando lo iba hacer, observó en un rincón de la amplia oficina quien había sido el causante de tal estruendo.

-Miau.- se le escuchó "decir" a un pequeño gatito de pelaje amarillo que estaba junto a los pedazos de lo que fuera hace unos instantes un jarrón de porcelana china.

La hija de Fujitaka Kinomoto dejó el florero que tenía entre sus manos sobre el escritorio y luego alzó al felino en brazos diciéndole: -Hola, minino. ¿Cómo fue que entraste aquí?

El animalito quedó mirando con sus ojos dorados a la joven de cabello castaño y ronroneaba cada vez que ésta le acariciaba su pequeña cabecita.

-Eres muy lindo, pero también muy travieso.- sonrió. Adoraba a los animales domésticos, más aún a los gatitos.- Y ahora ¿qué hacemos?, no podemos dejar así ese desastre.- respondió la hermosa mujer de ojos esmeraldas, mirando los cristales rotos sobre el piso.- Espérame aquí, voy por algo para limpiar esto.

Colocó al gatito sobre un mullido sillón que estaba más allá del escritorio de Li y salió en busca de una escoba y un recogedor, pero entonces… ¡CRASH! Se escuchó nuevamente, haciendo que regresé apresuradamente a la oficina.

-¡Ay, no! ¡Minino!- exclamó con pesar la chica Kinomoto.- Oye, ¿sabes lo que te hará el dueño de este lugar si se entera que estás destruyendo media oficina suya? No es por nada gatito, pero si quieres mantener todos tus bigotes completitos será mejor que te quedes quietecito y dejes de romper cosas aquí.

-Miau.- sólo maulló el adorable felino como respuesta, mientras giraba su pequeña cabecita hacia un lado en un gesto tierno.

-Solamente espero que el señor Li no note que faltan sus jarrones. Ruega porque no se entere.- dijo la mejor amiga de Tomoyo Daidouji hablándole al animalito.

-¿Qué es lo que no me puedo enterar, señorita Kinomoto?- preguntó una voz varonil que no parecía para nada contenta.- ¿Me puede explicar que pasó aquí?

-Se…se… ¡señor Li!- exclamó una sorprendida Sakura con los ojos abiertos como platos.

-No le pregunté cómo me dicen todos mis empleados, sino ¿qué les pasó a los dos jarrones de porcelana china que estaban a ambos extremos de esta habitación?- contestó el ambarino con el rostro MUY serio.

-Eh, pues…- sólo pudo pronunciar la hermana de Touya, y es que el ojos miel la ponía muy nerviosa con esa mirada tan intimidante.

-Sigo esperando una respuesta, señorita Kinomoto.- dijo el hijo de Ieran Li observando de reojo a la de ojos esmeralda.

-Verá, le explico. Hoy llegué temprano a trabajar y de pronto escuché un ruido que venía de su oficina, pero cuando entré…- apenas pudo decir antes de ser interrumpida por un nuevo ¡CRASH!

-¡¿Qué rayos?!- exclamó el de cabellos chocolates volteando la vista hacia donde se escuchó el estruendo.

-…pasó eso.- completó la frase Sakura mirando el adorno hecho añicos por el minino de ojos dorados.

-Me parece que el reglamento de la empresa en el artículo 52 dice claramente que está terminantemente prohibido traer animales a las instalaciones de esta revista.- respondió el presidente de "L&H" observando directamente a los ojos de la muchacha.- Acaso, ¿lo olvidó?, señorita Kinomoto.

-No he olvidado nada, señor Li. Si eso es lo que cree, sin embargo está cometiendo un error al juzgarme tan prematuramente.- contestó la castaña alzando el mentón hacia el padre de Rei, como desafiándolo con la vista.- El gato no es mío.

Sakura estaba al tope de su paciencia, si el "SEÑOR" Li quería jugar a las miraditas intimidantes le seguiría la corriente. Está bien que el presidente de la empresa en donde trabajaba midiera más de un metro ochenta y ella a lo mucho uno sesenta y cinco, pero no por eso dejaría que la traten como a cualquier cosa. Le faltaba altura pero no dignidad.

-Entonces si no es de usted, ¿de quién es? No veo a nadie más por aquí.- dijo Li con sarcasmo mirando a todos lados como buscando a alguien en la habitación.

-No tengo ni la menor idea de quién será el dueño, ni de cómo pudo entrar a su oficina.- respondió la cuñada de Kaho con expresión muy segura.

Shaoran se dirigió a su silla acolchonada y sentó en ella, luego se concentró en unos papeles y sin mirar a la castaña le dijo: -Saque al animalejo de aquí, llame a alguien de limpieza para que aseen este desastre y tráigame un café con dos de azúcar.

La hermosa chica de ojos esmeralda se quedó perpleja cuando escuchó lo que dijo el socio de Hiragizawa, ¿sus oídos la estaban traicionando o le pareció oír que Li le estaba mandando como si ella fuera su empleada? Bueno literalmente lo era, pero según constaba en su nuevo contrato, ella se dedicaría a escribir exclusivamente una columna para la revista, ayudar en lo que se necesite, pero no a servirle té y galletitas a su jefe o cualquier antojo que éste se le ocurriera.

No por algo estudió periodismo en la Universidad de Tokio y no repostería en una escuela para chefs. Si hubiera querido aprender a cocinar como los profesionales, se hubiera inscrito en un instituto especializado y listo.

Según su opinión no cocinaba nada mal –su fastidioso hermano decía que sus platillos podía matar de una indigestión a cualquiera– sin embargo, al punto al que quería llegar era que ella era una experta escribiendo, no haciendo cafés con "dos de azúcar".

-Acaso está sorda, deshágase del gato y tráigame un café.- le reprochó el gerente de "L&H" alzando una ceja.- O acaso ¿quiere que lo haga yo mismo?

-Eso me encantaría ver.- pensó la hija de Fujitaka Kinomoto con cierto deleite, sonrió para sus adentros.

Sumida en sus pensamientos, la ojiverde no notó que el ambarino se había acercado a donde estaba, luego haciendo una media sonrisa (que a Sakura la hizo quedarse estática) y una voz tan profunda le dijo: -Le encantaría verme hacer eso, ¿verdad?

La de ojos esmeraldas abrió los ojos como platos, ahora resultaba que ¿Li leía sus pensamientos? ¡¿Desde cuándo?! Y lo más importante de todo… ¡por qué no le advirtieron antes!

La mejor amiga de Tomoyo Daidouji pasó saliva con gran dificultad. Era muy difícil articular alguna palabra con el rostro del de ojos miel tan cerca del suyo.

-¿Y do…do…dónde lo…lo…lo voy a de…de…dejar?- preguntó tartamudeando la de cabellos castaños algo nerviosa, como para evadir el tema y la cercanía de hombre.

-¿Qué pasó con toda su seguridad de hace un rato, Kinomoto?- preguntó divertido el hombre de ojos miel.- ¿Acaso nunca estuvo tan cerca de alguien del sexo opuesto?

Sakura levantó una ceja. ¿Acaso su jefe pretendía burlarse de ella? Bien, sí así quería que sea la cosa, le daría una taza de su propio chocolate.

Pasó dificultosamente la saliva y luego contestó con tono seguro: -Sí, la cercanía de un verdadero hombre me pone nerviosa. Sólo que en esta ocasión no tendría porque estar así, ya que no veo a ninguno por aquí, señor Li.

El ambarino se sintió ofendido, ¿acaso ella había dicho que no había ningún hombre en esa habitación? Y ¿él qué?, ¡¿estaba pintado?! ¡Ah! Ahora entendía, la altanera mujer estaba retándolo con su anterior comentario, pues bien ahora vería quien podía más.

-En respuesta a la pregunta de hace un rato, señorita: Ese es su problema. Usted encontró al gato ese, ahora deshágase de él.- respondió secamente el hijo de Ieran Li, cogiendo al animalito de una forma poco delicada.

-Pero…- iba a protestar la ojiverde cuando fue interrumpida por un quejido del presidente de "L&H".

-¡Auch! ¡Este monstruo me acaba de rasguñar!- exclamó furioso el de ojos miel.

Sakura quería reírse a carcajadas cuando vio la escena, sin embargo se aguantó y guardó la compostura. Ahora podía comprobar que la justicia divina sí existía. Cogió al lindo gatito en sus brazos y le acarició la cabecita, como diciéndole con ese gesto: ¡Bien hecho, minino!

-Llévese al animalejo de mi vista.- se le escuchó decir al padre de Rei con el ceño fruncido.- O ¿acaso quiere que le descuente de su sueldo lo que destruyó el monstruito ese? Estoy seguro de que no desea eso, ¿verdad, señorita Kinomoto?

La hermana de Touya abrió los ojos debido a la enorme sorpresa y posteriormente también frunció el ceño mirando fijamente a Li. No estaba hablando en serio, él no podía hacer eso.

-Es Shaoran Li, si se le antojaba lo podía hacer.- pensó, aguantándose el coraje, la de ojos esmeralda.- ¡Rayos!, ¿por qué estas cosas le sucedían sólo a ella?

Respiró profundamente, contó mentalmente hasta cinco para que la paz vuelva a ella. 1…2…3…4…5. Bien, ya se estaba retirando de su cuerpo la ira. Cuando por fin pudo articular palabra contestó: -Como usted diga, señor Li.- Y luego dando un portazo salió con el pequeño felino en brazos.

-Y no se olvide del café.- se le escuchó decir a Shaoran antes de cerrarse la puerta de la oficina central.

-¡Yo lo mato!- pensaba la ojiverde sintiendo como la furia se apoderaba nuevamente de su cuerpo.- ¡Quién se creía que era!, ¿el rey del universo?, ¡¿el dueño del mundo?! Y con qué ¡¿descontarle de su sueldo, eh?! ¡¿Por algo que ella no hizo?! ¡Ah no! ¡Eso no lo iba a permitir! Si el "SEÑOR" creía que la podía mangonear a su antojo: SE EQUIVOCABA. ¡Qué se busque a otra tonta para eso!

La castaña dio un grito mudo, estaba que echaba chispas. En ese momento lo que quería era volver a la "cueva del cavernícola ese" y gritarle en su cara todas sus verdades. Ella no toleraba las injusticias y si en ese plan se ponía el gerente de la empresa donde laboraba, le seguiría el jueguito. Pero a ver quien salía perdiendo primero, si él o ella. Y algo debía quedar muy claro, que a Sakura Kinomoto no le gustaba perder. En absoluto.

-Esto es una declaración oficial de guerra, Li…- dijo en voz baja la hija de Fujitaka con un aura negra rodeándola.-…y a muerte.

-¡Pero qué cosita para más bella! ¿Es tuyo ese adorable minino, Sakura?- se le escuchó decir a una voz femenina que recién llegaba.

La tía de los mellizos Kinomoto salió del trance en que había entrado (estaba sumida en sus cavilaciones y sus planes de guerra para vencer a Li) y luego cuando vio de quién se trataba respondió: -Hola, Akemi. No, no es mío. Lo encontré en la oficina del tara….- se corrigió antes de meter la pata.-…de Li, haciendo travesuras. Ya se ha roto como tres adornos y el "águila" me pidió que lo sacara de allí, porque no lo quería ver por esos lares.

-Hummm, ya veo.- sólo atinó a decir la secretaria de presidencia.

-No sé de quién es, ni cómo llegó aquí.- contestó la mejor amiga de Tomoyo.- ¿No te gustaría quedártelo?, créeme que si lo dejo por aquí Li es capaz de hacerse un sombrero de piel con él y más con el humor que se trae por estos días.

-Me encantaría, pero en mi apartamento no tengo espacio.- dijo la mujer de cabello medio rojizo.- Además mi perrita Hachi es capaz de tragárselo con todo y bigotes. ¿Por qué no te lo quedas tú?

-¿Yo?, hummm no lo había pensado.- dudó la de ojos esmeralda.- Aunque no es mala idea. En mi casa no tenemos ninguna mascota.

Y además todo aquel al que no le simpatizaba para nada el energúmeno de Shaoran Li era bienvenido en su hogar, inclusive si era humano o no.

-Me quedaré con él.- afirmó decidida la hermosa castaña.- ¿No sabes dónde puedo encontrar una caja para meter a Kero?

-¿A quién?- preguntó algo confundida Akemi.

-A Kero. Así quiero que se llame este lindo felino.- contestó la hermana da Touya acariciando el lomo del pequeñito animal.

-Qué curioso nombre.- respondió la secretaria con una sonrisa.- Me parece que hay varias en el cuarto de archivos.

-Gracias.- dijo la ojiverde con una sonrisa también.- ¡Ah! Por cierto el "gerente" quiere que envíen a alguien de limpieza para que asee allá adentro y además desea un café con dos de azúcar.

-Vete con cuidado que yo me encargo.- contestó la mujer de cabello medio rojizo.

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Un rato después, en la oficina central…

Apretaba incesantemente la pequeña pelotita con el dibujo de una carita feliz entre los dedos de su mano derecha. Se compró una porque le dijeron que eran buenas contra el estrés, sin embargo, con él, no parecían estar funcionando del todo bien.

Y él que quería empezar tranquilo el día, primero su madre y ahora una de sus empleadas. Ambas iban a terminar por volverlo loco. Lanzó con toda la furia que tuvo la bolita acolchonada contra la puerta, acto que casi hace que le caiga al recién llegado que entraba a la oficina.

-¡Uyuyuy! ¿Qué lo tiene de tan mal humor, señor presidente?- preguntó Hiragizawa con un rostro de rara sorpresa.- Déjame adivinar, tal enojo se debe a algo relacionado con tu progenitora ¿o me equivoco?

-En parte.- respondió secamente Li.- Al parecer, las mujeres lo único que hacen es traerme problemas.

-No sé porque ya no se me hace raro verte molesto por las instalaciones de esta revista.- se les escuchó decir al ojiazul con gesto divertido.- Es obvio que se trata de una fémina. Haber, cuéntale a tu mejor amigo que es lo que te puso de tu tan acostumbrado mal genio.

-¿Alguna vez te han dicho que eres tan entrometido como una vieja chismosa?- preguntó de forma irónica el gerente de "L&H".

-Sí, unas cuantas veces, sobre todo tú.- contestó el peli azul haciendo una sonrisa triunfal.- Shao, deja el sarcasmo y dime… ¡qué diablos te pasa!

-Mi madre llamó esta mañana y me informó que llegaba el domingo por la noche.- dijo con gesto de fastidio el papá de Rei.

Wow!, ¿tan pronto?- se sorprendió el de lentes.- Sin lugar a dudas, tu mamá esta desesperadísima por conseguirte mujer. ¡A ver cómo te libras de ella!- Terminado de decir lo anterior el de cabello azul índigo recibió una mirada fulminante por parte del ambarino. Pasó saliva en seco y algo nervioso.- Hermano, no me mires así. Sabes perfectamente que lo que dije es la pura verdad, además, no quiero tener nuevamente tus manos apretando mi yugular. ¡Las chicas adoran mi hermoso cuello!

-Eriol…- respondió el de cabellos chocolates en tono de advertencia.

-Socio, relájate. En lo que debes centrarte ahora es en enfrentar directamente a tu madre, darle entender que ya no eres un chiquillo, que eres un hombre hecho y derecho; y por sobre todo, que tu vida la manejas sólo tú.- se le escuchó decir al de ojos azules con rostro serio (¡¿?!)

Al de ojos miel por poquito y se le caía la mandíbula sobre el suelo (se dio cuenta de lo que acaba de decir su mejor amigo), luego aún con la perplejidad en su rostro dijo: -Es la primera vez que te escucho decir algo que vale la pena escuchar y que además no es una reverenda estupidez.

-No sé si agradecerte por el "halago" u ofenderme, porque inconscientemente me estás diciendo que sólo hablo la boca para decir tonterías.- contestó un confundido Hiragizawa levantando la ceja.

-Sólo agradéceme, ¿quieres?- respondió Li mientras lo miraba con gesto divertido.

-Oye, es verdad, ¿dónde están los jarrones que te regaló tu mamá?- preguntó el de gafas a su interlocutor señalando los extremos de la oficina.- ¿No me digas que por fin te deshiciste de esos espantosos floreros?

-Esos "espantosos floreros" como tú los llamas, son herencia ancestral del Clan Li y cuestan una fortuna cada uno.- se le escuchó decir al primo de Meilin con rostro serio.- Y en respuesta a tu pregunta: No, yo no los rompí. No sería tan tonto como para hacerlo sabiendo lo que son.

-Yo creo que los clanes deberían elegir algo mejorcito para dejar como herencia ¿no crees?- contestó con una sonrisa divertida el de ojos azul índigo.- Un momento, si no fuiste tú, entonces ¿quién los destrozó?

-Eso ya no importa.- dijo el ambarino, no quería recordar uno de los desagradables motivos por los cuales estaba molesto.- Pero, no creo que hayas venido sólo preguntarme eso, ¿o me equivoco?

-A diferencia de otras veces, esta vez sí le atinaste.- respondió el ojiazul con expresión divertida.- Venía a decirte lo de mañana.

-¿Lo de mañana?- preguntó extrañado el presidente de "L&H".- No sé de que hablas.

-Vamos, Shao. No trates de verme la cara porque sabes perfectamente a lo que me refiero.- se le escuchó decir a Hiragizawa con una rostro estilo filósofo.- Deja de hacerte el desentendido conmigo.

-Ya, ya, ya. Al grano, ¿qué quieres decirme?- preguntó con gesto incómodo el de cabellos chocolates.- Mira que tengo… o mejor dicho TENEMOS bastante trabajo pendiente.

-¡Cómo te encanta martirizarme!- exclamó el hombre de anteojos.- Pero bueno, sólo porque somos amigos de años te aguanto tus ataques de "trabajitis crónica", Shaoran. Ahora, lo que quería decirte en un inicio es que, hablé con la linda Tomoyo y quedamos en que nos encontraremos en un point* cerca a la torre de Tokio. Recién lo acaban de inaugurar, por lo que decidimos ir a conocerlo. Dicen que las bebidas que preparan allí son inigualables, además de que hay distintos salones en donde uno puede bailar, cenar, cantar, etc. Después te doy la dirección para que vayas.

-¿Algo más?- preguntó desinteresado el hijo de Ieran Li.

-¡Qué ganas de aguarle a uno la fiesta!- volvió a exclamar el de cabello azul para luego dar un suspiro.- Sabes que, dedícate a llegar al lugar y no me falles, ¿sí?

-Como quieras.- dijo el joven padre haciendo como si mirara unos papeles sobre su escritorio.

Él preocupado por cosas más importantes y Eriol pensando en sus saliditas nocturnas. Bueno, sólo le hacía caso porque se lo prometió, sin embargo, no tenía cabeza para ese tipo de nimiedades en ese momento. Le angustiaba –y molestaba– el hecho de que su madre llegara a su casa tan pronto. Al parecer lo que su socio decía era bastante cierto, ella estaba desesperada por el temita de la futura esposa, aunque él presentía que había otro motivo y que su progenitora estaba tramando algo. Ese "algo" le daba mala espina.

o-OoºoOoºoO-o

-Hola, Rei. ¿Podemos hablar?- preguntó con una sonrisa una muchachita de cabellera y ojos marrones.- No es que no me caigan bien los de tu seguridad, pero creo que es mejor que hablemos a solas.

La primogénita de la familia Li hizo una seña a sus guardaespaldas para que éstos se retiren y luego contestó: -Hola, Nakuru. ¿Qué sucede?

-Eso mismo es lo que yo me estoy preguntando hace días, pero por ti.- respondió la hija de Kaho con rostro preocupado.- Estás muy rara desde el martes, acaso, ¿estás enferma?

-Que cosas dices, no me pasa nada.- se le escuchó decir a la jovencita de ojos grises intentando hacer una sonrisa.- A lo mejor es tu imaginación.

-Sabes algo, te conozco hace poquísimo, pero no por eso trates de tomarme el pelo.- dijo con una sonrisita divertida la hermana de Yue.- Seré todo lo atolondrada y alocada que quieras, pero tonta no soy. A ti te pasa algo y por eso estás con esa cara como de ¡viuda en pleno velatorio!

-¿Tan evidente soy?- preguntó con una gotita en la nuca la de cabello negro.

-Eres demasiado transparente y además yo sé interpretar muy bien cuando alguien está triste o preocupado. Es un don que tengo.- contestó la muchachita guiñando el ojo y haciendo una pose estilo superhéroe de cómic.- No pienses que te estoy preguntando todo esto para que me cuentes tus problemas o porque sea chismosa, a mí NO me gusta el chisme. Aunque claro, de seguro temes decirme porque tal vez no somos las mejores amigas o no nos conocemos de años, pero yo sólo me preocupé, ya que una de las cosas que más odio es ver a las personas mal por algún motivo y, además, he escuchado que cuando uno comparte con otros sus problemas suele sentirse un poquito mejor. Por eso pensé que quizás querías hablar con alguien, pero si no quieres, no hay problema con eso.

-Te voy a contar lo que me pasa, pero por favor deja de hablar tan rápido porque no te estoy entendiendo nada.- se le escuchó decir a la sobrina de Meilin interrumpiendo a su locuaz interlocutora.- ¿Alguna vez te han dicho que hablas demasiado rápido?

-Uffff, en muchísimas ocasiones. Ya hasta perdí la cuenta.- respondió la nieta de Fujitaka.- Pero dime, ¿qué es lo que te tiene tan angustiada?

La hermosa jovencita de cabellos negros y lacios sonrió levemente. Era bastante raro ver a la extremadamente alegre y extrovertida Nakuru Kinomoto preocupada por alguien, al menos para ella. Recién la conocía hace muy poco –sólo días– empero tenía esa sensación de conocerla de años o incluso de otra vida. No podía negar que le simpatizaba mucho (al igual que el lindo hermano con apariencia de ángel que ésta tenía y el cuál le hacía sentir maripositas revoloteando por todo su estómago) y le generaba cierta confianza.

Hasta ahora nunca había compartido con nadie que no sea su papá (aunque últimamente no lo hacía porque sentía que era algo bochornoso), su fiel mayordomo y amigo, Wei, o el pequeño diario rosa que su tía Meilin le regaló en su cumpleaños número diez. Jamás sintió la necesidad de hacerlo, sin embargo ahora notaba que estaba creciendo y comenzaba una de las etapas de la vida, descrita como la más bella: la adolescencia. Ya era hora de salir del cascarón y madurar como todos, dejar atrás a la niña –la cuál que quedó marcada por un terrible hecho– y concentrarse en la mujer en la que se convertiría más adelante.

-Está bien, te voy a contar, pero antes prométeme que no se lo vas a decir a nadie y que me vas permitir ser tu amiga de ahora en adelante.- dijo la hija de Shaoran con expresión segura.

-¡De eso ni lo dudes!- exclamó la hija de Touya, con unas estrellitas en los ojos.- ¡Eres tan linda como yo! y ¡me caes súper bien!

A la primogénita de los Li le salió una enorme gota en la nuca, al parecer su nueva amiga era demasiado efusiva expresándose.

-Bien, la historia es bastante larga, así que yo te recomendaría que te sientes porque si no te vas a cansar.- empezó la hija del gerente de "L&H".- Resulta que…

Varios minutos después…

-A ver si entendí bien.- respondió una jovencita de cabellos marrones con expresión como de máquina procesando información.- ¿Dices que tu amargada abuelita (la que nunca te ha mirado con buenos ojos, incluso después de lo de tu accidente, porque tu mamá no le cayó para nada bien) vendrá a quedarse de arrimada en tu casa y que no sólo se conforma con eso, sino que también viene a conseguirle mujer a tu papá (la cuál debe ser exclusivamente china) para que le dé un heredero varón que lo suceda?

A Rei le brotó una GIGANTESCA gota sobre la nuca. Bueno, ella trató de explicarle lo más bonito posible el espinoso tema que la afligía (no por algo tardó casi todo lo que quedaba del descanso), pero sinceramente Nakuru era bastante directa y hablaba sin rodeos.

-Algo así.- sólo atinó a decir la nieta de Ieran con una sonrisa cansada.- Viéndolo desde tu punto de vista, claro.

-Es que no hay otra explicación, si todo lo que me has contado es cierto, entonces lo que dije antes es el resumen perfecto.- contestó la atolondrada muchachita de ojos marrones mirando a su interlocutora con expresión segura.- Aún así, no entiendo porque te angustias, está bien que le tengas algo de miedito a tu abue o que está no te mire con buenos ojos, pero creo que no es para hacer un drama.

-Eso no me interesa en este momento. Yo le guardo mucho respeto a mi abuela al igual que a todos los del Clan Li, sin embargo eso no es lo que me preocupa.- se le escuchó decir a la hija de Shaoran.- No es su presencia, es el porqué viene a quedarse.

-¡Ah!, ¿te refieres a eso de la madrastra?- preguntó inocentemente la hermana de Yue, recibiendo después una furibunda mirada de parte de su amiga.- ¡Upss! ¿Dije algo que te molestara?

-¡No menciones esa horrenda palabra delante de mí!- exclamó ya enojada la sobrina de Meilin con una gran venita en la frente.- ¡Mi papá no se va a casar con nadie!

-OK, tranquilízate. Serena, morena, que ya entendí el mensaje: No volver a pronunciar "madrastra" delante de ti.- respondió deliberadamente la extrovertida muchachita, para luego taparse la boca con las manos rápidamente (se dio cuenta de que metió la pata).- ¡Sorry! ¡Es que se me salió sin pensar!, pero ya no lo vuelvo a decir, te lo juro.

-Lo primero que te digo que no hagas y es lo primero que haces.- dijo la hermosa chica de ojos grises con una cara...- Creo que no debí contarte nada.

-¡Ay no! ¡No me digas eso, Rei!- exclamó la chica Kinomoto haciendo un mohín.- Porfa, no seas así conmigo, mira que ya somos amigas.

-Ya, ya, olvidémoslo, ¿sí?- se le oyó decir a la de cabello oscuro con tono cansado.- Ya pronto va terminar el descanso y tendremos que regresar al salón.

-Tienes toda la razón.- contestó la hija de Touya con una sonrisa.- Además de seguro Yuyú ya terminó de leer en la biblioteca, ¿me acompañas a verlo?

Cuando la hija del gerente de "L&H" escuchó el apelativo con que siempre nombraba Nakuru a su hermano, el hermoso "ángel", no pudo evitarse sonrojarse. Últimamente le pasaba muy a menudo y eso la estaba empezando a abochornar.

La vez pasada no se pudo concentrar en una clase por estar "ocupada" contando todas y cada una de las largas pestañas del bello Yue. Sabía que eso sonaba demasiado patético para una chica de su edad, pero en su casa ya lo había estado analizando muy a fondo y había llegado a una conclusión que no la había dejado dormir muy bien la noche anterior: "Estaba total y perdidamente enamorada del mellizo de su nueva amiga".

-¿Rei estás ahí?- preguntaba, agitando su mano en frente de la chica Li, la confundida nieta de Fujitaka tratando de despertar a su interlocutora con ese gesto.- ¡Tierra llamando a Rei!

-¿Eh?- sólo murmuró la otra muchachita saliendo de sus cavilaciones.- ¿Dijiste algo?

-Por un momento pensé que te perdía.- respondió con una media sonrisa la de cabellos marrones.- Cuando te pregunté si podíamos ir a ver mi hermanito a la biblioteca. Te pusiste como un tomate.

-¡No! ¡Qué cosas dices! De seguro fue tu imaginación, Nakuru.- se le escuchó decir apresuradamente a la de ojos grises.

-No, no, no. Yo tengo un excelente ojo.- contestó la atolondrada jovencita con una sonrisita pícara.- No sé por qué pero algo me dice que te pusiste así por un chico.

Si antes la primogénita de Shaoran Li se puso colorada, cuando escuchó el comentario de su amiga estuvo peor, sobre su rostro se podía coser carne si es que así lo quería (ya se imaginan lo roja que estaba).

-¡A…a mí, no…no me gu…gusta nadie!- gritó la nieta de Ieran, aún con el enorme sonrojo sobre su cara.

La hija de Kaho rió a carcajadas cuando vio la expresión del rostro de su interlocutora, al parecer Rei estaba mintiendo, pero ella no le pensaba decir que la había pillado in fraganti**. Más adelante, tal vez, cuando agarren más confianza de seguro le diría quien es el afortunado. Aunque algo le decía que no iba a ser necesario. Sonrió para sus adentros.

-¡Ah, es verdad!- exclamó con los ojos bien abiertos la hermana de Yue.- Antes de que me olvide. Para sellar nuestra amistad debemos hacer el juramento sagrado.

La sobrina de Sakura extendió el dedo meñique de su mano derecha invitando a que su interlocutora haga lo mismo. Al parecer la otra muchachita entendió el mensaje y, después de cogerse entre sí los pequeños dedos, al unísono dijeron: -Ésta es la promesa del dedo chiquito y a la que lo rompa que le corten el dedo aunque sea un poquito.

-¡Sí te lo sabías!- exclamó la de cabello marrón con una sonrisa de oreja a oreja.- ¿En China también lo dicen?

-La verdad es que no lo sé, pero si lo leí en uno de mis mangas favoritos.- contestó la de cabello oscuro con una sonrisa.

-¿Te gustan los mangas?- preguntó expectante la de ojos marrones con estrellitas en los ojos.- ¿Y los animes?

-¡Los adoro!, tengo una pequeña colección de todas las cosas que me gustan en mi habitación.- se le escuchó decir a la chica Li.- Ahí tengo mangas, animes, novelas coreanas, etc.

-¡Yo amo las novelas coreanas! ¡Me he visto todas y cada una de las que hay!, definitivamente nos vamos a llevar excelentemente bien.- exclamó la extrovertida Nakuru dando un saltito de emoción.- Espero alguna vez ver tu colección.

-Cualquier día de éstos te invito a mi casa, nunca he llevado amigas y estoy de segura de que a mi papá no le va molestar.- respondió la sobrina de Meilin con una sonrisa afable.- Tú pídele permiso a tus padres y me avisas cuando puedes.

-¡Eso sería genial!- se le escuchó decir a la nieta de Fujitaka con una sonrisa de oreja a oreja.- Es cierto, vamos a ver a Yuyú antes de que se termine el descanso.

Dicho esto ambas estudiantes de la secundaria de Tomoeda salieron del jardín, donde estuvieron conversando todo ese rato, camino a la biblioteca en busca del joven de ojos celestes claros y con apariencia de ángel (aunque uno demasiado serio, por cierto).

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Terminó de arreglar sus cosas y cogió su bolso para luego disponerse a ir al departamento de publicidad. De seguro su mejor amiga se estaba volviendo loca con ese travieso minino (el que encontró por la mañana en la oficina del cascarrabias de su jefe). No podía tenerlo con ella porque si Li lo veía, lo más seguro era que lo echaba a patadas y a ella también por desobedecer sus órdenes, por eso mejor se lo encargó a Tomoyo y como ya era hora de salida, se disponía a recoger al nuevo "miembro" de la familia Kinomoto.

Caminó hasta el ascensor y presionó el botón, esperó un momento y cuando por fin subió entró en él. Por inercia presionó en el número ocho (se lo sabía de memoria, ya que siempre salía en busca de su mejor amiga al momento de salir). Ya estaba la puerta por cerrarse cuando una mano detuvo esta acción. Sakura no se dio cuenta de quién era porque estaba muy sumida en sus pensamientos, sin embargo una voz varonil que ya se le hacía conocida la despertó.

-¿No le enseñaron a saludar, Kinomoto?- preguntó con cierta ironía el recién llegado.

-Buenas noches, señor Li.- dijo la ojiverde como masticando las palabras y resaltando el apellido del ambarino.- Y en respuesta a su pregunta: sí, mis padres me enseñaron siempre a saludar, sobre todo a mis mayores. Sólo que, por si no lo notó, no me di cuenta que entró a este elevador.

-Es demasiado distraída, según lo que me cuenta.- contestó el de cabellos chocolates con una media sonrisa.- Espero que no sea así con su trabajo.

-Soy MUY responsable y cuidadosa con lo que hago, sobre todo en mis labores, señor Li.- respondió la hermosa castaña mirando fijamente a su jefe.- Pierda cuidado, que no va a tener quejas de mí.

-Ojalá sea como usted dice.- se le escuchó decir al de ojos miel, quien también observaba fijamente a su interlocutora.

¡PIN! Sonó indicando que ya estaban en un piso pedido. Sakura se entusiasmó muchísimo, era como si la campana la hubiera salvado de las garras del cavernícola, alias Shaoran Li.

-Aquí me quedo, con permiso.- dijo la chica Kinomoto para luego disponerse a salir, sin embargo fue interrumpida por una presencia femenina que iba entrando con una caja entre los brazos.

-Saku, ¡qué bueno que te encuentro!, justo te iba buscar para entregarte al gatito que me encargaste esta mañana.- contestó una voz melodiosa.- ¡Oh! Disculpe, señor Li, no lo vi. Muy buenas noches.

-Buenas noches, señorita Daidouji.- respondió el padre de Rei desviando su vista a la recién llegada, para luego levantar la ceja mecánicamente y voltear en dirección de la mujer de cabellos castaños, la cual se quedó estática al notar que el ambarino no le quitaba los ojos de encima (ni a ella ni a la caja en donde estaba el animalito que hace unas cuantas horas había destruido unos jarrones en la oficina del mismo).

-To…To… ¡Tomoyo!- exclamó sorprendida la cuñada de Kaho.

-Como te tardaste tanto, vine a buscarte y qué bueno que te encontré aquí. ¡Nunca me dijiste que este adorable felino era tan travieso!- se le oyó decir a la amatista con una sonrisa.- Intentó escaparse muchas veces, lo bueno es que logré tranquilizarlo dándole golosinas, sino ya no estaría aquí. Saku, ¿por qué no me contestas?

-Qué más quisiera.- pensó preocupada la de ojos color esmeralda mirando al cielo, pero aún sin poder articular palabra.- ¡Ay Dios! ¿Por qué me haces esto?

Para variar, no sólo se volvió a encontrar con su insoportable jefe en el ascensor (la primera vez fue cuando le ensució el traje), con el cual la antipatía era evidente y recíproca, sino que ahora éste la había pillado desobedeciendo una de sus órdenes: deshacerse del gatito que encontró esta mañana. Y ahora estaba muy nerviosa, porque el presidente de "L&H" no le quitaba la mirada para nada. La hermana de Touya ya lo había repetido hasta el cansancio, pero definitivamente era demasiado feo que estas cosas le pasaran SÓLO a ella.

Continuará…

NOTAS DE LA AUTORA: ¡Hola mis queridos lectores(as)! ¿Cómo han estado? Yo no muy bien y estoy segura de que muchos(as) me quieren asesinar, degollar, descuartizar y todo lo malo que termine en "ar"; pero ahora tengo poderosas razones para haberme tardado en publicar este capítulo.

Para los que no leyeron mi perfil les digo que estoy temporalmente sin computadora (y hasta nuevo aviso), por ello me demoré más de la cuenta en publicar. He tenido que gastar mis moneditas en cabinas de internet para terminar de escribir (algo que me está saliendo algo carito, ya que la inspiración es traicionera y nunca te llega rápido, lo bueno de todo es que me compré mi cuaderno y allí hago el borrador para luego pasarlo a limpio). Sin embargo, lo más probable es que actualice en cuanto pueda, ya que no sé cuando arreglen mi PC. Pero descuiden que esta historia continúa de todas maneras (DI MI PALABRA Y LA VOY A CUMPLIR); por otro lado voy a explicar algunos asteriscos que coloqué por allí:

*El primero es de una palabrita: "point", muy común (en mi país, pero no sé si en los suyos). Con esto me quiero referir a esos lugares parecidos a bares–discotecas, en donde hay distintos salones (por allí creo que Eriol explica un poquito).

**También escribí "in fraganti"; es una palabra en latín que significaría algo así como: "Con las manos en la masa", "te sorprendieron haciendo algo indebido", etc.

Bueno espero haber disipado sus dudas y ya saben cualquier preguntita, tomatazo, jalón de moño: DEJEN UN REVIEW que yo les contesto después en mi profile.

Cuídense mucho y kisses para todos (as).

¡Sayonara!

PD: Casi me olvido, necesito que me apoyen con algo. Les explico: en el siguiente capítulo será el tan esperado, así quiero sugerencias de canciones (sí, ¡habrá karaoke! ¿De quién?, eso lo sabrán cuando lo lean). Ojalá me apoyen. ¡Nos vemos!

"LOS COMENTARIOS DE LOS LECTORES SON UN GRAN ALIENTO PARA LOS ESCRITORES"