"PELIGRO: UNA ADOLESCENTE EN CASA"
FanFic inspirado en personajes del anime Card Captor Sakura de propiedad intelectual del grupo CLAMP.
CAPÍTULO IV: "Encuentros inesperados"
-¿Podemos cerrar esta temática tan aburrida de una vez?- se le escuchaba decir a una cansada voz femenina.- Te voy pidiendo disculpas como ochenta mil veces en lo que va del día y eso sin incluir lo de ayer. Está bien, admito que cometí un error, pero tú también debes admitir que nunca me dijiste que el señor Li no sabía que te ibas a quedar con el gatito, ni mucho menos que había sido una orden expresa que lo saques de su oficina.
-¿No se supone que eres mucho más observadora que yo, Tomoyo? Si te expliqué que Li no lo quería ver ni en pintura por su oficina o empresa, era más que evidente que no le iba a gustar la idea de que yo me quede con Kero.- respondió una hermosa mujer de cabello castaño mirando a su interlocutora con reproche.- Pero eso no es lo que me da más coraje, lo que en verdad me puso furiosa es que… ¡no publicó mi artículo, aún sabiendo que estaba bien! ¿No se supone que uno no debe mezclar lo laboral con lo personal?
-Ya olvídalo. Te lo advertí antes, si al presidente de la revista no le gusta algo simple y sencillamente, chasqueando los dedos, no lo pone y listo.- contestó la chica Daidouji en tono práctico.- Cuando empecé siempre fue así y ahora mírame. Al inicio cuesta acostumbrarse, pero sé que lo lograrás. Yo confío en ti.
La castaña dio un largo suspiro de resignación. Al parecer formar parte de la población económica activa (entiéndase tener un trabajo estable) era más difícil de lo que pensaba y más aún cuando se tenía un jefe algo neurótico y con un temperamento bipolar.
-Estoy segura de que muy pronto tus artículos saldrán, sólo ten paciencia y verás que todo habrá valido la pena.- continuó la de ojos amatistas con gesto de comprensión.- Sin embargo, quiero que me despejes un duda que tengo.
-¿Cuál es?- preguntó expectante la hija de Fujitaka.
-Muchas veces me has dicho que Li es la persona más insoportable que has conocido sobre la faz de la tierra pero... ¿por qué te interesa tanto caerle bien? Digo, ¿no? O es que acaso hay otro "motivo" aparte de ése.
-Haber, haber, haber. Cuidado con lo que piensas decirme, Tomoyo Daidouji.- dijo rápidamente la ojiverde interrumpiendo a su mejor amiga.- Ya me imagino lo que debes estar pensando en tu loca cabecita y sólo voy a decirte que NO. NO ESTOY ENAMORADA DE ESE TIPO.
-Yo no pensaba en ello.- respondió con simpleza la amatista.
-Sí, claro.- contestó la esmeralda.- Nunca se te pasó por la mente.- ironizó.
-A decir verdad, no creo que estés enamorada de Li. Uno no se enamora de nadie tan rápido.- contestó Daidouji.- Pero pensé que a lo mejor te gusta.
Terminado de decir esto, la castaña sólo atinó a reírse a carcajadas. ¡Qué cosas se le ocurrían a la mujer que decía ser su mejor amiga! ¿Qué ella podría gustarle su molestoso y troglodita jefe? ¡Ja!, eso sí que era un buen chiste.
-No comprendo el porqué de tu tan sonora carcajada. No dije nada gracioso, divertido o del otro mundo.- respondió la de cabello oscuro levantando una ceja.- ¿Acaso suena irreal, ilógico o irónico que te pueda llegar a gustar el presidente de "L&H"?, si es que ya no te gusta, claro.
La mujer de cabellera castaña, al escuchar el comentario emitido, dejó de reírse de golpe y cambió su expresión por una más seria, haciendo con este gesto que su interlocutora la observe con una sonrisa triunfal (había dado en el clavo).
-No me causó mucha gracia lo que dijiste.- contestó la de ojos esmeraldas frunciendo levemente el ceño.- Y en respuesta a tu "alocada" pregunta: Pues sí, me parece chistoso y hasta extraterrestre el hecho que consideres siquiera que yo pudiera llegar a tener algo con Li. Jamás estaría con un tipo tan prepotente, engreído y déspota como él. Además, oye bien esto: NO ME GUS-TA.- enfatizó en esto último.
-"Nunca digas de esta agua no beberé porque después puedes ser la primera en hacerlo".- se le escuchó decir a la hija de Sonomi con una sonrisita divertida.- Es un dicho muy conocido en todo el mundo, así como el que dice: "Del odio al amor, sólo hay un paso".
-Ja, ja, mira como me río. Ahora entiendo por que te interesa Hiragizawa, ¡son tal para cual!- dijo con sarcasmo la tía de los mellizos Nakuru y Yue.- Sabes que Tom, el solo pensar en la posibilidad de tener algo con Li ¡me causa escalofríos! Se me pone chinita la piel.
Si antes la de ojos verdes se reía a carcajadas, ahora era su mejor amiga la que lo hacía y con unas ganas tremendas.
-Lo…jaja lo sien…jaja siento.- pudo decir apenas la de cabello oscuro aún sin dejar de reírse, pero cuando vio la cara que puso su interlocutora (una MUY fea, por cierto) se empezó a calmar y cuando por fin lo hizo.- Deberías haber visto tu rostro, ¡tú tampoco hubieras parado de reír! Con respecto a Eriol, no te voy a negar que me atrae. Al menos yo SÍ lo admito, no como otra personita aquí presente, pero antes quiero conocerlo a fondo. No pienso meterme con alguien del cual no sé nada y creo que tienes razón, nos parecemos, pero a la vez somos tan distintos. Tal vez por eso me interesa.
-¿Ah?- sólo atinó decir la de cabellera castaña con muchos signos de interrogación sobre su cabeza.- ¿Alguna vez te he dicho que tienes un carácter de lo más extraño?
-Sí, un par de veces. Pero, ya que estamos hablando del susodicho. Ayer, antes de que nos encontremos en el ascensor, me fue a ver y acordamos el lugar en donde nos encontraremos hoy en la noche.- se le oyó decir a la mujer de cerquillo con una sonrisa de oreja a oreja.- Es un point que se acaba de inaugurar, cercano a la torre de Tokio, ¡estoy segura que te va encantar el lugar! Varios amigos que han ido me datearon que es lo mejor de lo mejor en esta ciudad. Él y su amigo vendrán a recogernos a mi casa a las 8:00 pm.- sonrió.- Al inicio le dije que nos encontremos allí, pero se negó. Me contestó que no serían caballeros si no nos recogían como es debido.
-Que interesante.- dijo mostrando poco interés la castaña y concentrándose en comer los camarones fritos –su platillo favorito– que ordenó para almorzar.
-Saliendo de la oficina iremos a mi casa a arreglarnos. Allí tengo preparado un vestido que hice exclusivamente para que lo luzcas esta noche.- respondió la mujer de tez pálida con expresión feliz.- ¡Vas a quedar divina!
Cuando la hermana de Touya escuchó la frase "iremos a mi casa" seguida por la palabra "vestido" le empezó a prestar toda su atención. ¿Había oído bien o tal vez no dormir sus horas ya le estaban pasando la factura?
-¿Dijiste "iremos"?- preguntó levantando una ceja la de ojos verdes y recibiendo como respuesta un asentimiento por parte de su interlocutora.- Eso me suena a mucha gente, Tomoyo. En lo que respecta a mi persona, pienso vestirme en mi casita y yo sola. Para eso tengo manos.- agitó las aludidas.
-Nada de eso, señorita.- contestó la amatista mirando a su mejor amiga como cuando una madre regaña a su hija.- ¡De ninguna manera pienso permitir que te pongas esos pantalones y blusas con las que vas a trabajar! Mientras yo viva y pueda evitar que te vistas como una vieja que se ha quedado solterona, lo haré.
-¡Yo no me visto como una vieja solterona!- exclamó ofendida la de cabellos castaños levantándose de su asiento, haciendo que todos los que estaban degustando de sus almuerzos (en el restaurante a donde siempre iban) se detengan a observar a la dueña de tal grito. La joven mujer notó lo que había sucedido y se puso muy roja, luego de volverse a sentar, en voz baja terminó de hablar.- Además, no tenía pensado irme con esa ropa. Pensaba comprar algo saliendo de la revista.
-¡No hay tiempo!- exclamó la hija de Sonomi con expresión desesperada.- Igual, para que quieres comprar cuando tienes una amiga que sabe diseñar.- se señaló con una amplia sonrisa.- Despreocúpate por eso y, más bien, ahorra ese dinero para que te compres el departamento que siempre has querido. Me tomé la libertad de hacerte un hermoso vestido hace días, el cuál lucirás, ¿verdad? No me salgas con que no.
-¿Eh?- se le escuchó decir a la hija de Fujitaka con una gotita en la nuca.- Pues...
A la cuñada de Kaho le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo. No era que Tomoyo no supiera coser ni nada por el estilo (al contrario, era una de las tantas cualidades que tenía), sino que el problema radicaba en "qué" se inspiraba para hacerlo. Se preguntarán: ¿por qué se preocupa tanto nuestra castaña favorita? Bien, tal vez podría ser porque, cuando ambas amigas iban en la primaria, la amatista se encargaba de hacerle la indumentaria para cualquier tipo de actividad escolar a Sakura (entiéndase obras de teatro, concursos, recitales, festivales, etc.).
Eso no suena para nada malo (a simple vista), sin embargo no opinarían lo mismo si tuvieran que salir a declamar un poema sobre la naturaleza, vestida como un árbol de cerezos (más aún si el público lo conforma TOOODA la escuela Tomoeda). ¿Ahora comprenden tal angustia?
El punto es que la imaginación de la chica Daidouji era TAN amplia que muchas veces eso le daba un poco de miedito a la ojiverde (y peor cuando a su mejor amiga se le ocurría plasmar su "arte" cosiendo prendas para ella).
-No sabía que seguías diseñando, Tomoyo.- pudo pronunciar por fin la de cabello castaño aún con la gotita sobre la nuca.- Pensé que lo dejaste cuando entramos a la preparatoria.
-¡Nada que ver!- exclamó la de tez pálida mirando a su amiga con expresión extrañada.- El diseñar y coser es una de mis grandes pasiones, me pone muy feliz hacerlo, sobre todo si la ropa es para ti.
Si antes la chica Kinomoto tenía una pequeña gotita en la nuca, ésta se hizo ENORME cuando vio la expresión que puso su interlocutora después de terminar su comentario (una sonrisa extremadamente alegre y estrellitas brillando en sus ojos).
-En pocas palabras, sí o sí me tengo que poner lo que creaste para mí, ¿no es cierto?- dijo apenas la de ojos esmeralda tratando de responder también con una sonrisa.
-Sip.- afirmó la de cerquillo con cara alegre.- Si no aceptaras me sentiría tan mal que entraría en una depresión tremenda, de la cuál tú y sólo tú serías culpable.
-OK, entiendo.- respondió la de cabellos castaños observando resignada a su mejor amiga. Eso sonaba a chantaje, sin embargo para darle gusto (y mantenerse con vida) aceptaría.- Bueno, terminemos de almorzar porque debemos regresar a la revista. No quiero que el antipático de Li tenga un motivo más para odiarme.
-Claro, claro.- sólo contestó la de cabello oscuro todavía con la sonrisa en su rostro y con un brillo de suspicacia en sus ojos.
Sakura dio un largo suspiro. Las cosas que tenía que hacer por su mejor amiga. A este paso deberían darle un Nobel, un Globo de Oro o un Oscar, sinceramente, era un verdadero trabajo ser amiga y casi hermana, de una persona tan extraña como Tomoyo. Mira que ocurrírsele que a ella le pudiera gustar su jefe, eso era un total y completo disparate.
Pero... ¿estaba en lo cierto la de ojos esmeraldas?
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Terminó de recoger las copias que le había encargado llevar el profesor de matemáticas y se dispuso a salir de la sala de maestros. Hoy no pudo leer a gusto como siempre en la biblioteca, ya que el profesor Terada le pidió cumpla ese encargo.
Caminó por el corredor, había muchos estudiantes deambulando y charlando amenamente, luego entró en su salón y dejó las hojas sobre el escritorio.
Ya estaba por irse del aula cuando una presencia lo interrumpió...
-Kinomoto, ¿puedo hablar contigo un momento?- preguntó una temblorosa voz femenina.
-Llevo prisa, Sato.- sólo dijo el joven de cabellos color plata con una mirada gélida (la que todos conocemos).
-Llámame Emi.- contestó la muchachita observándolo suplicante.- Lo que tengo que decirte es muy importante. Además, no te voy a quitar mucho tiempo.
-Está bien, Sato.- respondió cortante el de ojos celestes claros con reflejos lilas.
-Yo... bueno, quería... decirte que...- pronunció apenas la pelirroja con el rostro muy sonrojado.- tú... me... gu-gustas mucho, Yue.
El hermano de Nakuru dio un suspiro de resignación. Todo estaba muy tranquilo para ser real, ya le parecía extraño que no sucediera lo de siempre: "Las incómodas confesiones de amor" (como él las llamaba mentalmente). Se sabía de memoria lo que tenía que decirle a todas las que se acercaban a lo mismo, lo repetía tantas veces que ya le estaba resultando molesto que sucedan este tipo de escenas continuamente.
-Sato, no quiero lastimarte con lo que pienso decirte, pero es necesario que entiendas algo.- se le escuchó decir al hijo de Touya con expresión serena.- Yo no siento lo mismo por ti, aún no me he enamorado de nadie, es por eso que no puedo corresponderte. En esta etapa uno suele confundir fácilmente los sentimientos y surgen los llamados "amores platónicos". No quiero que pienses que diciéndote esto trato de evadirte, sin embargo espero comprendas.
-Claro, no te preocupes. Ya me habían advertido que tú siempre rechazabas a todas las chicas que te confiesan sus sentimientos, sin embargo yo no lo creía.- dijo con los ojos humedecidos la jovencita de cabello rojo.- Antes de irme, ¿puedo hacerte una pregunta?
El joven Kinomoto asintió con la cabeza (ya se imaginaba lo que podía ser). Allí iba de nuevo.
-¿Te gustan los hombres?- preguntó la muchachita aún con rastro de lágrimas en los ojos.
El nieto de Fujitaka dio otro largo suspiro y puso los ojos en blanco. Ya se disponía a contestarle cuando alguien se le adelantó...
-No, querida "Emi". Mi lindo hermanito no es gay, si es lo que estás pensando. Así que déjalo tranquilo, ¿OK? o te las verás conmigo.- se le oyó decir a una voz femenina con gesto molesto.- En que idioma quieren que se los diga a todas esas fastidiosas, ¿chino?, ¿inglés?, ¿francés?, ¿latín?, por favor dile a esas rechazadas sociales que siempre acosan a mi mellizo: ¡déjenlo en paz de una buena vez!- llamitas rogaban por salir de sus cafés ojos.- La paciencia se nos está agotando (a ambos), así que a la próxima aténgase a las consecuencias, ¿entendiste, niña?
Terminado de decir esto, Nakuru hizo un "¡Bu!" con los labios y la chica Sato salió corriendo despavorida de allí, haciendo que la de cabello marrón suelte una carcajada ante tal acto.
-No debiste hacer eso.- contestó el apuesto jovencito con su clásica expresión seria.- Ya le iba a decir que no.
-Era necesario, Yuyú. Dijeras lo que dijeras esas locas seguirían insistiendo.- respondió la melliza de éste con gesto divertido.- Más bien, deberías agradecerme. Por fin esas "polillas" ya no se atreverán a fastidiarte más ni te rondarás por la escuela.
Mientras tanto, la otra muchachita que llegó junto con la hija de Kaho observaba confundida la escena. No entendía mucho de que hablaban.
Cuando caminaba junto a su amiga y le decía que por fin su padre le comentó de la llegada de su abuela a su casa, visualizaron a una chica de cabello rojo y al hermoso "ángel" teniendo una conversación. Eso a ella le pareció raro, puesto que Yue era muy poco conversador con todos, incluso con ella, algo que la puso… ¿celosa? (sí, MUY celosa), sin embargo cuando vio que la jovencita esa empezó a llorar, allí se distrajo y perdió la ilación. Luego su amiga dijo algo sobre que su mellizo no era gay y otras cosas más.
-Disculpa por haber tenido que presenciar este bochornoso incidente, Rei.- dijo la nieta de Fujitaka despertándola de sus cavilaciones.- Siempre es lo mismo con esas locas, ¡lo único que saben hacer es acosar a mi hermano cada vez que lo ven!
-¿Acosar?- preguntó confundida la hija de Shaoran.- ¿Por qué?
-Ellas "dicen" estar enamoradas de Yuyú, pero cuando él las rechaza le salen preguntando que si le gustan los hombres o si piensa ser sacerdote.- se le oyó decir a la atolondrada muchacha con gesto divertido.- Imagínate, pero parte de culpa la tiene este chico porque hasta ahorita… ¡no se le conoce ni una sola novia! Yo le he presentado a muchas de mis amigas y él, bien gracias.
-No hables como si no estuviera presente.- respondió el que parecía un "ángel", sin ninguna expresión en su rostro.
-Bueno, pero también parte de la culpa la tiene el que nos creó, por hacernos a los Kinomoto… ¡tan bellos e irresistibles!- continuó la de cabellos marrones sin hacer caso a lo dicho por su mellizo y riéndose a carcajadas.
A ambos interlocutores, Rei y Yue, les brotaron unas enormes gotas sobre sus nucas. Sin lugar a dudas Nakuru decía cada cosa.
-¿A otras chicas también les gusta MI lindo "ángel"?- pensó la sobrina Meilin con cierta molestia y sorpresa mezcladas en su rostro.- Un momento, su amiga ha dicho que su hermano rechazaba a todas las chicas que le confesaban sus sentimientos, entonces era probable que ella no tuviera alguna oportunidad.
Cierto aire de preocupación de coló entre sus pensamientos. ¡Y ella que creía que era la única a la que le atraía el hermoso Yue! Bueno, además para que se hacía ilusiones, si era más obvio que nadie se fijaría en ella nunca debido a que no podía caminar... jamás.
Ya se había hecho la idea desde un principio, pero aún así no entendía por qué sentía que algo apretaba su corazón con tanta fuerza, como estrujándolo despiadadamente. Le dolía saber que la persona de la cual se había enamorado con sólo verlo, tal vez, nunca ponga sus ojos ella. Ni él ni nadie.
Sus ojos se querían humedecer, pero ella los frotó con el dorso de su mano para evitar que esto suceda.
-¿Te pasa algo, Rei?- preguntó la nieta de Fujitaka con preocupación.- ¿Por qué estás llorando?
-No estoy llorando, Nakuru.- contestó rápidamente la hija del presidente de "L&H".- Es sólo que me entró una basurita en el ojo, nada más.
-Ah... ya.- se le escuchó decir a la extrovertida muchacha pero no muy convencida. Tal vez le soltaría la sopa después.- Vamos a pasear un rato, antes de que se acabe el descanso.
Terminado de decir esto se fue dando saltitos por el pasillo de la escuela. La primogénita de los LI se disponía a seguirla cuando fue interrumpida...
-¿Estás bien?- preguntó su interlocutor mirándola fijamente a los ojos.
La hermosa muchacha de ojos grises se puso cual tomate fresco y luego, evitando rápidamente su mirada, le dijo: -Sí, como dije antes, me entró una basura en el ojo, no hay de qué preocuparse. Será mejor que sigamos a Nakuru, sino ya sabes como se pondrá.
Dicho lo anterior avanzó apresuradamente su silla de ruedas a motor. No era prudente ponerse a llorar y menos enfrente de él.
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-¿Listo para el "reventón", mi querido señor presidente?- preguntó una voz masculina con gesto divertido entrando a la oficina central.- ¡Ya faltan dos horas para la diversión!
-¿No te enseñaron a tocar las puertas antes de ingresar?- se le oyó decir al de ojos miel escribiendo en su ordenador.- Si vienes a molestar, déjame decirte que tengo mucho trabajo por terminar o es que acaso, ¿no quieres que te acompañe a tu tan ansiada cita, Eriol?
-Eso no lo digas ni de broma, brother. Además, ya no puedes echarte para atrás, me diste tu palabra.- dijo Hiragizawa con gesto triunfal.- Mira que hoy va a ser la última vez que podrás divertirte antes de que llegué a instalarse en tu casa tu "adorada" madrecita.
-Tu broma fue de pésimo gusto.- contestó el de cabellos chocolates con cierto fastidio.- Sabes perfectamente que a lo máximo que voy es a cocteles de los patrocinadores y si lo hago es para no quedar mal con ellos. No suelo salir de "reventón" nunca, como tú lo llamas.
-Pues deberías, haber si con eso se te quita lo amargado, hermano.- respondió el hombre de anteojos con una sonrisa.- Vamos socio, no me mires con esa cara. Relax, take it easy. Toma, en este papel está la dirección de la casa de mi querida Tomoyo, ambas nos esperarán allí. Cambia de cara, oye mejor piensa: Hoy saldremos con dos bellezas espectaculares a divertirnos de lo lindo.
-Opina por ti, yo no sé quien será mi "acompañante".- se le oyó decir al ambarino mostrando poco interés.- A lo mejor esa "belleza espectacular" no lo es tanto.
-¿Piensas que por eso la linda Daidouji me pidió llevar a un amigo para que sea la pareja de su amiga?- preguntó suspicazmente el de ojos azul índigo.
-¿Por qué más sería?- preguntó también el hijo de Ieran en tono serio dejando de escribir en su PC.- ¿Tú crees que si su amiga fuera tan hermosa como dices, tendría la necesidad de salir con un hombre al que ni siquiera conoce?
-Tienes algo de razón, pero también debes considerar que la bella Tomoyo no sea rodea de gente que sea poco agraciada.- contestó el ojiazul con una sonrisa pícara.- Tan sólo mira a una de sus amigas: Kinomoto, por ejemplo. Ella sí que es una toda un beldad, muy además de su forma extremadamente formal de vestir. Profundos ojos verdes, hermoso cabello castaño, rostro fino...
-Sí, y se maneja un temperamento que me saca siempre de quicio.- interrumpió Li con cara de fastidio.- Es bastante altanera y busca desafiarme cuando tiene oportunidad.
Hiragizawa soltó una carcajada al escuchar el comentario de su mejor amigo. Y él que pensaba que era el único que ponía de mal humor a su socio. De pronto una idea se le vino a la mente y sus ojos destellaron con un extraño brillo: Sí, había descubierto algo interesante.
-Vaya, vaya, camarada.- se le oyó decir al peli azul aún con el extraño brillo en sus ojos.- Noto que Kinomoto no te simpatiza mucho, sin embargo, te parece una mujer muy bella. Ahora recuerdo que fue ella la que salió muy roja esa vez que los encontré en el ascensor. Ya veo que te gustan las chicas difíciles, eh. Sí que eres todo un pillín, no pierdes el tiempo.
-Ja, ja, mira como me río de tu mal chiste.- dijo con sarcasmo el primo de Meilin concentrándose nuevamente en su computadora.- Primero, en ningún momento dije que ella me parecía bella o que me gustara y en segundo, deja ya de decir estupideces, que no tengo tiempo ni quiero escucharlas. A diferencia de ti, yo SÍ me preocupo por mis responsabilidades. ¿Será que tú ya acabaste con tus deberes?
-Shao, amigo, deberías dejar de ser un maniático del trabajo. Te vas a hacer viejo a este paso.- respondió el ojiazul con gesto de diversión.- Y no trates de cambiarme el tema. Además, tú SÍ afirmaste que Kinomoto era linda.
-Eriol, cánsate.- sólo dijo el ambarino mirándolo frente a frente para luego seguir escribiendo en su ordenador.
-Que ya olvidaste el: "SÍ" y se maneja un carácter que me saca siempre de quicio".- contestó el de gafas imitando la voz del aludido y haciendo caso omiso al comentario emitido por éste antes.- Admítelo, hermano, te gusta la linda Sakurita.
Shaoran puso los ojos en blanco, era imposible tratar con Eriol. Decía cada tontería sin sentido. ¿Qué a él le gustaba Kinomoto? ¡Ja!, definitivamente su socio debía buscar ayuda profesional: abría la boca para decir sólo incoherencias.
¿Por qué eran solamente tonterías propias de un tipo mal de la cabeza como era Eriol?... ¿o no?
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Sábado, 7:00 pm., casa de la familia Daidouji...
-¡Yo no pienso ponerme eso, Tomoyo!- exclamaba una voz femenina tratando de escapar de la aludida.
Ambas mujeres estaban con batas de salida. La chica Daidouji amablemente le había prestado a su mejor amiga su enorme baño para que ésta se duchara después que ella saliera. Esta pequeña batalla verbal había empezado cuando le mostró lo que debía ponerse. Ahora intentaba por todos los medios atraparla y hacer que se ponga el vestido, pero sin los resultados esperados.
-¿Por qué no, Sakura?- preguntó la amatista observando a su interlocutora con rostro extrañado.- Tú misma dijiste que el vestido te pareció precioso.
Y Daidouji no se equivocaba, si pidieran describir el vestido en una sola palabra esa sería: Bellísimo. ¿Por qué?, muy sencillo: era corto (por debajo de los muslos), de color negro y con bastantes vuelos por debajo del busto, algo que lo hacía ver encantador. Tenía un ligero escote en V, del cuál salían los tirantes que colgaban del cuello y estaban bordados con fina pedrería brillante del mismo color.
Sensualidad pura, vista desde cualquier ángulo.
-Sí, pero pensé que era el que te pondrías tú.- contestó la castaña rápidamente.- Además, ¡es muy atrevido y descotado! ¡Yo no uso prendas de ese tipo!
-Ya te dije, parece pero no lo es. Sólo póntelo y verás.- respondió la de tez pálida de forma convincente.- Vamos, Saku, los muchachos vendrán a recogernos a las ocho en punto y no nos queda mucho tiempo.
-¡Qué no!- exclamó la ojiverde con tono seguro.- ¡No me pienso ponérmelo por nada del mundo y no podrás hacerme cambiar de opinión!
-¿Con que no, eh?- preguntó con un brillo de malicia en su rostro la de ojos amatistas.- Muy bien, no quería llegar a estos extremos, amiga. Pero ya que te niegas a mi petición, no me queda más remedio que...
-¿Que, qué?- preguntó con un dejo de preocupación la de cabellos castaños.- Tomoyo, ¿qué piensas hacer?
Terminado de decir esto, la de cerquillo chasqueó los dedos de su mano derecha y de inmediato aparecieron en la habitación cuatro mujeres con gafas oscuras y trajes del mismo color –sus guardaespaldas– que se formaron ordenadamente en una fila.
-¿Se le ofrece algo, señorita?- preguntó una de las recién llegadas.
-Sí, Megumi, necesito que me hagan un enorme favor.- sonrió maliciosamente.- Ayúdenme a atrapar, aquí, a mi escurridiza mejor amiga y a ponerle este vestido (el cuál diseñé y cosí con mucho cariño para ella) para así poder irnos a una cita, ya que se nos está haciendo muy pero muy tarde.- dijo la chica Daidouji con una sonrisita divertida.- Muy bien muchachas, ¿listas? Cuando cuente tres: Una, dos y tr...
-Está bien, está bien. Me lo pondré.- se le escuchó decir rápidamente a la de ojos esmeraldas, la cuál cogió la prenda que su amiga tenía entre las manos y salió corriendo como alma que lleva el diablo en dirección al baño.
-Ya pueden retirarse, gracias por haber venido.- contestó la de tez pálida con una sonrisa triunfal.
A las aludidas les brotaron gotitas sobre sus nucas, después salieron de la amplia recámara haciendo una reverencia.
-¡Qué mala eres, Tomoyo!- se le escuchaba quejarse a la ojiverde desde el baño.- Mira que llamar a tus guardaespaldas, ¡eso es jugar sucio!
La hija de Sonomi aguantaba la risa a duras penas, verdaderamente, la cara de Sakura cuando vio entrar a las guardaespaldas fue divertidísima. Ella se hubiera muerto de la risa allí mismo, pero tenía que parecer muy seria para sonar convincente.
-Deja de quejarte tanto y ponte el vestido de una buena vez, que tengo que maquillarte.- respondió la de cabello oscuro mientras se ponía ella el vestido que confeccionó para sí misma.- O acaso, ¿quieres que las llame nuevamente?
-Ya está, ¿contenta?- dijo la hermana de Touya saliendo del cuarto de baño.- Oye, ¿por qué el tuyo no tiene escote?
-¿Quién dice que no? ¿No lo ves?- preguntó la chica Daidouji y volteándose para mostrarle su espalda descubierta.- Aunque, a mi parecer, es muy pequeño.
-¡Wow!- se sorprendió la castaña al ver el profundo escote en la espalda de su mejor amiga.- ¡¿Pequeño?! ¿Bromeas, verdad? Por favor, ¡un poco más y se te ve allí donde la espalda cambia de nombre*!
Sin lugar a dudas el vestido que traía puesto Tomoyo era también hermosísimo. Color azul eléctrico brillante, por debajo de los muslos, para amarrarse los tirantes en el cuello, ceñido a su bien formada figura y con un escote en la espalda de infarto. En pocas palabras: absolutamente sexy.
-Exagerada.- sólo se le escuchó decir a la amatista soltando una risa.- ¿Crees que a Eriol le guste?
-No te va a quitar los ojos de encima en toda la noche, estate segura de ello.- contestó la hija de Fujitaka muy sorprendida.- Más bien, lleva un recipiente y una bebida rehidratante.
-¿Para qué?- preguntó extrañada la de cerquillo pero ya imaginándose lo que le diría su interlocutora.
-Para toda la baba que derramará Hiragizawa cuando te vea con esa ropa, ten cuidado y se deshidrate.- respondió la tía de Nakuru y Yue con una sonrisa burlona. Ahora era el turno de ella de vengarse por el mal rato que la había hecho pasar.
-Sí, creo que tienes razón.- se le oyó decir a la amatista para sorpresa de la ojiverde.- Pero ¿sabes? creo que llevaré doble.
-¿Por qué?- preguntó inocentemente Sakura aún con la sonrisita burlona en sus labios.- ¿Tanto para TU Hiragizawa?
-No, la otra será para el amigo que llevará Eriol, por que de seguro también babeará litros de litros cuando te vea a ti vestida tan seductoramente para él.- dijo la hija de Sonomi con una sonrisa divertida y viendo como su amiga ponía una cara seria.- No me mires así, que tú fuiste la que empezó.
-No se puede contigo.- se le escuchó decir a la hija de Fujitaka con algo de fastidio.
-Ya, dejémonos de bromas. Hay que apresurarnos porque ya no tardan en llegar por nosotras.- contestó la de tez pálida cepillándose su oscuro cabello.- Aún falta peinarte y maquillarte. Y tenemos ¡menos de media hora!
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Manejaba por las calles de Tomoeda, rumbo a la dirección que le había indicado su mejor amigo.
Lo más seguro era que Eriol llevara su Ferrari 458 Spider, descapotable color azul, siempre sacaba ese cuando salía con alguna fémina y es que era DEMASIADO –cómo decirlo– ¿llamativo?, sí, esa era la palabra. Ese auto jamás pasaba desapercibido.
Por eso hoy sacó uno de los autos que tenía en su amplia cochera, su todocamino MAZDA CX-5, una camioneta lujosa color negro, pero muy confortable. Shaoran se olvidó por completo de los automóviles "caza mujeres" (como los llamaba su socio) cuando nació su preciosa única hija. Y hablando de ella, le hizo una "escenita" que no se esperaba cuando lo vio arreglarse.
Inicio del Flash Back.
-¿A dónde cree que va tan arreglado y con medio frasco de colonia para hombre encima de usted, señor Li?- preguntó una voz femenina en tono molesto.- ¿Con quién saldrás y por qué no me dijiste nada?
-Hola, princesa.- contestó el hijo de Ieran sonriéndole a su primogénita.- ¿Acabaste con tu tarea?
-No trates de evadir mi pregunta, papá.- respondió la de ojos grises frunciendo el ceño.- ¿A dónde irás tan arreglado?
-Saldré con tu tío Eriol, cariño, y no estoy taaan arreglado como dices ni me eché medio pomo de colonia.- dijo el de ojos miel besando la frente de su única hija con dulzura.- Le estoy haciendo un favor que me rogó aceptara, un poco más y se arrodilla sino lo hacía.
-¿Por qué no me dijeron nada y a que hora piensas venir?- interrogó la de cabello negro con expresión seria.
-Sino te lo dije, fue porque se me olvidó. Hoy en la mañana, tu tío me lo recordó.- se le escuchó decir al joven padre mientras buscaba su chaqueta.- Y regresaré lo más temprano que pueda, mi cielo.
-Sí es así, entonces te esperaré despierta.- contestó la muchachita cruzándose de brazos.
-Ah no, señorita.- respondió rápidamente el de cabellos chocolates con rostro serio.- Yo no quiero que te desveles por mi culpa. Tú te duermes temprano esta noche, ¿entendido?
-Pero...- iba a protestar la de ojos grises.
-No hay pero que valga.- dijo el hijo de Ieran con expresión decidida.- ¿O no quieres que te dé permiso para que venga esa amiga de la que me hablaste aquí a la casa?
-Eso se llama chantaje, papá.- le reprochó la chica Li inflando sus cachetes cuál niña chiquita que no se sale con la suya.
-No, princesa. Eso se llama usar el "Método Rei de convencimiento".- se le oyó decir al de ojos miel guiñándole el ojo.- Te prometo no llegar tarde, corazón, en serio.
-Mmmmm.- murmuró la muchachita todavía con los brazos cruzados.- Mi tío Eriol me va a oír cuando lo vea.
Luego salió de su habitación, no sin antes darle un nuevo beso en la frente a su pequeña.
Fin del Flash Back.
Le brotó una gotita en la nuca el sólo recordarlo. Nunca imaginó que su única hija fuera tan celosa, tal vez por eso se parecía tanto a él en ese aspecto.
Llegó por fin a la "pequeña" casa de Daidouji, aunque a decir verdad era una mansión casi de las mismas proporciones que la suya. Ahora recordaba que la joven era hija de la dueña de una exitosa fábrica de juguetes: "Funny Toy's", la famosa Sonomi Daidouji.
Se estacionó en frente de la gran mansión y bajó de su coche. Justo cuando salió, iba llegando su mejor amigo en su Ferrari, como lo suponía desde el principio. El ojiazul hombre hizo lo mismo que el ambarino y se acercó hasta él diciendo: -Llegaste a las ocho en punto exactamente. Sin lugar a dudas, te llevas el Oscar al mejor maniático de la puntualidad, hermano.
-Hola, Eriol.- saludó el de cabellos chocolates ignorando el comentario de su interlocutor.- ¿Será que tocamos el timbre o te quedarás fastidiándome aquí toda la noche?
El aludido puso una sonrisa divertida y después tocó el timbre. Se escuchó una voz que decía: -Muy buenas noches, está es la casa de la familia Daidouji, ¿en que puedo ayudarlo?
-Buenas, me llamo Eriol Hiragizawa y la señorita Tomoyo nos está esperando a mi amigo y a mí.- contestó el de ojos azul índigo.
-Un momento, por favor.- dijo la voz para luego segundos después decirles.- Pasen, la señorita confirmó su testimonio. Sean bienvenidos.
La reja se abrió automáticamente y ambos hombres entraron a la mansión, luego en la puerta principal fueron recibidos por una anciana mujer, el ama de llaves, la cuál los condujo al amplio vestíbulo.
-Si gustan siéntense, por favor. En un momento más, bajarán las señoritas.- se le escuchó hablar a la mujer señalando los mullidos sillones que estaban en ese espacio.- ¿Desean algo de tomar?
-No, gracias.- respondieron al unísono los varones.
-Con permiso.- se retiró la anciana dejando solos a los hombres.
-¿Cuál mansión crees que es más grande, la de Tomoyito o la tuya?- preguntó divertido el peli azul.- Yo creo que la tuya le gana por unos cuantos metros.
El ambarino puso los ojos en blanco, su amigo decía cosas –la mayoría de veces– sin sentido.
-¿Sabías que Daidouji es hija de la dueña de la fábrica de juguetes "Funny Toy´s"?- preguntó Li a su interlocutor.- Pues resulta que su madre es una de las amigas de mi madre.
-¿Te refieres a Sonomi?- interrogó el de lentes.- Sí sabía lo de la fábrica, pero no tenía ni la menor idea que era amiga de tu madre.
-Se conocieron en una reunión cuando la señora fue a China a cerrar unos negocios.- continuó el padre de Rei.- Cuando contraté a Daidouji no sabía de eso, luego mi madre me lo comentó una vez y allí me enteré. Según tengo entendido, TU Tomoyo trabaja en nuestra empresa porque no le gusta recibir dinero de su madre.
-Vaya, se ve que es muy independiente.- sólo atinó a decir Hiragizawa con una sonrisa.
-Disculpen la tardanza.- interrumpió una voz femenina mientras bajaba lentamente las escaleras.- Buenas noches, Eriol y ¿señor Li?... que sorpresa verlo por aquí.
El de cabello azul se quedó con la boca abierta cuando la vio, quería responderle pero, simplemente, las palabras no salían de sus labios.
-Buenas noches, señorita Daidouji.- se le escuchó decir al ambarino, antes de murmurarle a su compañero con voz casi inaudible "Cierra ya la boca que se te está cayendo la baba".
Con eso Shaoran se desquitó de su siempre fastidioso mejor amigo y socio. Se sentía tan bien, ahora entendía porque éste lo hacía continuamente.
-Ho... hola, To... Tomoyo.- carraspeó el de anteojos.- Te ves realmente... encantadora.
-Gracias por el cumplido.- agradeció la hermosa joven de cabello oscuro.- Mi amiga no tarda en bajar.
Y Hiragizawa no exagerada, la joven a parte de portar el hermoso vestido confeccionado por ella misma, se hizo un moño alto, traía pendientes y una gargantilla, obviamente de plata y para terminar unas sandalias de tacón alto, que la hacían lucir fresca y muy elegante.
-Tomoyo, traje tu bolso, lo olvidaste en tu habitación.- interrumpió una voz femenina. Luego descendió los escalones muy sorprendida cuando se topó con el rostro de cierta persona de unos profundos ojos miel (el cuál también parecía haberse quedado anonadado cuando la vio).
-Gracias por traerlo.- dijo de cerquillo cogiendo el pequeño bolso y despertándola del letargo en el que había caído.- ¿Verdad muchachos que se ve soñada?
-Muy buenas noches, Sakura. ¿Te puedo llamar por su nombre?- contestó el de gafas, recibiendo un asentimiento por parte de la castaña.- Déjame decirte que se ve muy linda. Ambas se ven hoy sumamente bellas, ¿no es cierto, Shao?
El ambarino asintió como acto reflejo pero aún sin quitarle los ojos de encima a la de ojos esmeraldas. La hermana de Touya se sonrojó de golpe (no precisamente por el comentario del ojiazul) y evadió rápidamente unos ojos ámbar que la observaban fijamente.
La amatista y el peli azul notaron lo sucedido, así que el último le murmuró bajito a su socio.- Ya cierra la boca que se te está cayendo la baba.
Y es que no era para menos, la castaña a parte de lucir el precioso vestido negro confeccionado por su mejor amiga, traía su cabello suelto que caía sobre sus hombros, cuál cascada, maquillaje ligero, joyería de oro blanco y unas sandalias de tacón alto.
De inmediato el padre de Rei reaccionó y sólo dijo: -Buenas noches, señorita Kinomoto.
-Bue... buenas noches.- saludó la de ojos esmeraldas sin mirarlo a los ojos.
-No perdamos más tiempo que la noche es joven.- se le oyó decir a Hiragizawa con una sonrisa divertida.- Muy bien, señoritas, sus "carruajes motorizados" aguardan por ustedes. Shaoran, tú llevarás a Sakura, mientras que yo haré lo mismo con esta bella dama. Me sigues en tu camioneta.
Dicho esto le ofreció su brazo a la amatista recibiendo de ella una sonrisa cómplice como respuesta. Antes de que salieran, los aludidos reaccionaron y al unísono gritaron: -¡¿Qué?!
-¿Hay algún problema?- preguntó con un rostro "inocente" el de anteojos.- Socio, para eso trajiste tu automóvil, ¿no es cierto?; además, recuerda que en el mío sólo entramos Tomoyo y yo.
-¿Por qué esas caras largas?- interrogó la de cerquillo con una sonrisita.- Se supone que hoy nos divertiremos, vamos, relájense: Li, Saku. Cualquiera diría que no se llevan bien.
Ambos quedaron mirando a los morenos con los ojos abiertos como platos (allí todos sabían como era la cosa), la ojiverde en dirección de su amiga y el ambarino a su socio; entendían perfectamente lo que significaba el hecho de que estén allí vestidos informalmente y vayan JUNTOS a "divertirse" con ellos.
Aunque no se soportaran mutuamente y quisieran estar a kilómetros el uno del otro, hoy tendrían que tragarse sus orgullos y ser una... PAREJA.
Los aludidos pasaron saliva con dificultad, definitivamente, esta noche sería "INOLVIDABLE" para todos, pero más... para ellos.
Continuará…
NOTAS DE LA AUTORA: Hola, hola, ¿cómo les va?, espero que hayan disfrutado tanto como yo de este cap. Sé que demoré un poquitín en terminarlo, pero recuerdan lo que les dije: Estoy sin PC, sin embargo les tengo una muy buena noticia =D YA CONSEGUÍ UNA! (No es mía ¬¬´, pero lo que importa es la intención n.n) así que prepárense por que lo que se viene los dejará con la boca abierta ºoº.
Ahora lo de siempre explicar mis famosos asteriscos (aunque creo que solamente hay uno n/nU jeje):
*De allí entre la divertida sesión de vestido de nuestro par de amigas favoritas (Sakura y Tomoyo), la castaña gritó algo: ¡Un poco más y se te allí donde la espalda cambia de nombre!, para los que no entendieron el mensaje me estaba refiriendo a su Derrier (trasero, utilizando una palabra simple xD).
Sé que en el anterior coloqué algo de un karaoke para este siguiente, pero cambié de opinión, ya que había unos cuantos cabos por atar.
Ando depre muchachas T.T´ y es que del último cap que escribí recibí poquitos reviews. Porfa ¡APIÁDENSE DE ESTA POBRE Y LOCA ESCRITORA POSEEDORA DE DEMASIADO TIEMPO LIBRE! Y DEJEN UN REVIEW (sí, lo sé soy algo melodramática xD).
Aquí les mando saluditos a los que me dejaron sus reviews las veces pasadas =D:
Bianny28, Avi de Windt, Cata06, rebeca26, chocofresas, SAGITARIO8912, SaMiRe, Sakuchik, SakuMarhi, Endri-Chan, Kendrix astrix, Amu824, Akari Asakura, saki25, kellySmile, issa, Rosh bernal, kimbe-chan, bebeli, Ai-chan Wayland, Leoni Tao91, Sakura Shaoran. SCC' Fcbok.
Si me olvidé de alguna, lo pongo en la próxima n.n´
Sin más que decir, me despido. Besos de chocolate para todas!
¡Sayonara!
"LOS COMENTARIOS DE LOS LECTORES SON UN GRAN ALIENTO PARA LOS ESCRITORES"
