"PELIGRO: UNA ADOLESCENTE EN CASA"

FanFic inspirado en personajes del anime Card Captor Sakura de propiedad intelectual del grupo CLAMP.

CAPÍTULO V: "Noche de dulce luna I"

-¿Qué hay de cenar?- preguntó una voz femenina entrando a la cocina con un felino de pelaje dorado entre sus brazos.- Holama, Yuyú.

-Hola, hija, pequeño Kero.- saludó una mujer de cabello rojizo con voz afable a los recién llegados.- Tu hermano y yo estamos preparando Okonomiyaki*.

-¡Qué bien!- exclamó la Nakuru dando saltitos y palmaditas con sus manos.- ¿Mi pa cenará con nosotros?

-Sí, cariño. Hoy no tiene turno en el hospital, lo más seguro es que ya no demore en venir.- contestó la señora Kinomoto con una sonrisa.- ¿Me ayudan poniendo los cubiertos y los individuales?

-Claro, madre.- respondió el muchacho de cabello color plata cogiendo las cucharas, tenedores y cuchillos.

La jovencita de cabellos marrones dejó al pequeño minino en el suelo –el cual luchaba por escaparse desde hace mucho rato– y luego se lavó las manos.

-Por cierto, ¿mi tía Sak aún no ha llegado?- preguntó la atolondrada muchachita mientras colocaba los individuales.

-Llamó por teléfono. Me dijo que saldría con Tomoyo y unos amigos, que se quedaba en casa de ella a dormir.- se le oyó decir a la esposa de Touya mientras cortaba el repollo.- Sakura me pidió que no comenten esto enfrente de su papá porque ya saben cómo se pondrá, es capaz de ir a buscarla y traerla a rastras de vuelta a casa.

Kaho apreciaba mucho a su cuñada, ya que ésta siempre la ayudó cuando salió embarazada y también después de que nazcan sus hijos. Por ello, trataba de ayudarla cada vez que su esposo sacaba su faceta de "hermano sobreprotector" en situaciones como esta. Aunque antes pensó que con el pasar de los años eso cambiaría, esto nunca sucedió (y eso que Sakura ya era una mujer de 27 años hecha y derecha).

-Eso quiere decir, ¡hoy tendrá noche de reventón!, ¡genial! De seguro muy pronto estrenaré tío nuevo.- contestó la chica de cabellos marrones con una sonrisa pícara.- No te preocupes, ma, que mi pa no se va a enterar por mi boca de nada.

-¿Qué es lo que no me voy a enterar por tu boca, Nakuru?- interrumpió por una voz masculina entrando a la cocina.- Hola, amor; hijo.

La de cabellos marrones sólo abrió los ojos como platos y con sus labios pronunció sin voz un "¡Upss!" (Sin que el autor de sus días la viera). ¿Cuando entró, que no lo llegó a oír?

-Buenas noches, padre.- dijo, con mucho respeto, el de ojos celestes claros mostrando su ya clásico rostro inexpresivo.

-Hola, mi vida.- saludó Kaho con una sonrisita algo nerviosa.- Llegaste más temprano que de costumbre.

-Sí. Acabé antes con lo que tenía pendiente en el hospital.- contestó el hijo de Fujitaka mirando primero a su mujer y luego a su hija.- Aún no respondes mi pregunta, Nakuru, ¿qué es lo que no puedo saber?

-Eh, pues...- murmuró la jovencita cogiéndose nerviosamente las manos. ¿Y ahora que inventaría para despistar a su progenitor y salvarle la vida a su tía favorita?

De repente una idea se le vino de pronto a la mente. Su mellizo la trataría de asesinar después de escuchar lo que iba a decir, pero era necesario si quería que Sak siga viviendo.

-Lo que pasa... papito lindo es que... Yuyú, sí, él... ¡consiguió novia por fin! ¿Lo puedes creer? y... nos estaba pidiendo a nosotras que... le guardemos el secreto, porque ya lo conoces, es... demasiado tímido y reservado con esas cosas. ¡Lo apenan tanto!

El aludido miró seriamente –y como acto reflejo– a su hermana, ¿qué tontería acababan de escuchar sus oídos?

-¿Es cierto eso, hijo?- preguntó un sorprendido Touya levantando una de sus pobladas cejas. No sabía porque, pero no algo no cuadraba del todo en las palabras de su hija.

Su vástago nunca mentía y siempre era honesto con todos (pero más aún con él), por eso quiso confirmar lo dicho hace unos momentos. Se giró en dirección a su primogénito y lo analizó inquisitoriamente.

El muchacho de cabellos plateados observó a su melliza (la cuál le regaló una mirada suplicante, como diciéndole: "Sígueme la corriente, por favor") y luego a su madre (quien lo veía tiernamente como aconsejándole: "Haz lo que tú consideres correcto, hijo").

Dio internamente un largo suspiro. En verdad, se lamentaría eternamente por lo que estaba a punto de hacer, sin embargo, debía admitir que apreciaba mucho a su tía Sakura (que cuando era niño lo llamaba cariñosamente "mi lindo angelito" y lo crío casi como si fuera su propio hijo) y sobre todo porque conocía el temperamento explosivo de su progenitor.

Por primera vez en la historia de su vida diría una mentira. Adiós a su intachable e incorruptible historial de honestidad. Desde cualquier punto de vista esto se consideraría como una mentira blanca o piadosa, algo perdonable y de buenas intenciones (salvar a alguien que estimaba), sin embargo, él sabía muy bien que seguía siendo ante todo... una mentira.

Puso el rostro más inexpresivo que tenía (había uno peor que el que conocemos ¡¿?!) y afirmó: -Sí, padre, es verdad.

Todos los allí presentes abrieron los ojos como platos, las mujeres mucho más (ya que sabían perfectamente lo que significaba), para luego quedarse en absoluto silencio.

Touya aún no terminaba de asimilar las palabras dichas por el peli plateado. ¿Sería acaso posible?, pero si nunca antes su hijo Yue había expresado abiertamente sus sentimientos con nadie. Aquí había gato encerrado y él se encargaría de sacarlo.

-¿Y cómo se llama tu novia, hijo?- preguntó suspicazmente el hermano de la ojiverde cortando el incómodo silencio.

El aludido se quedó estático ante la interrogante, ¿ahora que le respondería? (no por algo decían que las mentiras tienen patas cortas), estaba por arrepentirse de su actitud y contarle toda la verdad al autor de sus días. Su melliza al parecer le leyó el pensamiento y fue entonces que interrumpió abruptamente...

-¡Ay pa!, que chismosito resultaste ser.- se le oyó decir a la muchachita con una sonrisita divertida, que luego reemplazada por una gotita en la nuca cuando vio la cara EXTREMADAMENTE seria de su padre.- Está bien, papi, no me mires así, ¿quieres? Te voy a decir el nombre de la chica. Ella se llama...- miró a todos lados nerviosa.- …Rei, Rei Li. Es una de nuestras compañeras de clase y por supuesto: mi mejor amiga, se puede decir que fue gracias a mí, que se enamoraron y se hicieron novios ¿verdad, Yuyú?

El de cabellos color plata, abrió ligeramente sus celestes ojos (algo no habitual en él), ¡¿qué era lo que acababa de decir su "hermana"?! Bufó para sus adentros. Definitivamente, hoy no sólo mintió como jamás se le ocurrió en su corta vida, sino que además iría a cárcel, porque cometería "hermanicidio" (sí, ¡nuestro querido Yue no aguanta pulgas y tiene su carácter!, señores). El hijo de Nadeshiko miraba a su vástago esperando una respuesta certera.

-Sí.- afirmó secamente el chico Kinomoto, mirando gélidamente a su Nakuru (y como diciéndole con ese gesto: "Date por muerta, hermanita").

-Vaya, pues... sí que esto es una novedad: ¡felicidades, hijo!- respondió el esposo de Kaho dándole palmaditas en el hombro (sin querer se lo creyó todo).- Bien, entonces hay que celebrar. Lástima que mi papá aún sigue en esa excavación en Egipto, pero creo que eso no problema, ya se lo contaremos cuando regrese. Amor, dile al monstruo que baje a cenar. Hoy festejaremos que mi hijo consiguió su primera novia.

Cuando acabó de decir lo anterior, los otros (entiéndase la señora Kinomoto y sus hijos) se quedaron completamente inmóviles. ¿Y ahora que le dirían para no levantar sospechas y por ende despistar a la fiera que llevaba por dentro el de profundos ojos cafés?

-Mi vida, eh... eso no va a ser posible.- se le oyó decir a la mujer de cabellos rojizos lo más tranquila que pudo.

-¿Por qué?- preguntó levantando una ceja el hermano de la ojiverde.- ¿La monstruo aún no llega de trabajar?

-No exactamente, cariño.- continuó la nuera de Fujitaka tratando de hacer una sonrisa.- Sakura llamó, dijo que se quedaría en casa de su amiga Tomoyo, ya que ésta la invitó y ella aceptó, como hace tiempo que no pasaban un rato de chicas (como lo hacían cuando estaban en la escuela), tú entiendes, mi cielo.

-Kaho, trabajan en la misma revista, almuerzan todos los días en el restaurante cercano a la empresa y salen juntas SIEMPRE. Suena ilógico y hasta irónico que digan que no pasan tiempo "de chicas".- replicó el de cabello marrón oscuro.- No sé por qué, pero siento que me están ocultando algo.

-¡Ay como crees, pa!- exclamó la extrovertida muchachita Kinomoto haciendo con su mano como si espantara algo.- Son solamente ideas tuyas. Más bien, ¡Celebremos que Yuyú por fin tiene novia! y mañana cuando regrese Sak le preguntas a ella misma, ¿no crees?

El padre de los mellizos quedó mirando inseguro a su familia. Algo aquí le parecía demasiado sospechoso y extraño. Además, tenía un extraño presentimiento y nunca se equivocaba cuando sentía uno.

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¿Cómo es que se metió en una situación tan INCÓMODA como aquella?

¡Ah, sí!, por ser demasiado condescendiente y extremadamente buena con su mejor amiga (a la cual se le ocurrían unas ideas "únicas en su tipo").

No, pero lo peor de todo era que… ¿cómo no se dio cuenta antes?, era más que obvio y sin embargo, la siempre despistada Sakura Kinomoto no sospechó ni por un momento.

¿A qué se refería?, pues a qué más, a la tan esperada "cita doble" en la que Tomoyo la había metido y de la cuál parecía querer salir huyendo cada vez se topaba con esos ojos ámbares escudriñándola cada vez que podía, mientras estaban sentados en una de las mesas del "Moon Sweet**".

Hace unos escasos 20 minutos que habían salido de la casa de su mejor amiga (que a la de ojos verdes le parecieron 20 eternas horas). No sólo por el hecho de que tuvo que subirse obligatoriamente al auto del señor Li (ya que Hiragizawa llevó a Tomoyo en el suyo –uno extremadamente llamativo, por cierto– y porque no había en donde más ir), sino también porque todo el camino se la pasó mirando nerviosamente y de reojo a su jefe, a ver si notaba algo extraño en su comportamiento o si la observaba tratando de lanzarla por la ventana del coche (algo que nunca sucedió, no sabía si gracias a la poca suerte que pensaba siempre le rehuía). Y es que era más que evidente que ambos no se simpatizaban en lo absoluto y que tampoco estaban tan felices con la dichosa "cita doble" planeada por los morenos del carro vecino.

El trayecto estuvo acompañado de un profundo silencio (a lo cual la ojiverde no sabía si agradecer al cielo o ponerse a rezar, ¿por qué?, ni ella misma lo entendía). Y ahora estaban terminando de cenar "algo ligero", según los morenos, para luego ir a bailar y no estar con el estómago vacío.

El punto es que si no fuera por Eriol y Tomoyo, ambos (entiéndase Li y Kinomoto) estarían cada uno en la comodidad de sus hogares, disfrutando de una placentera paz espiritual.

-Y bien, ¿qué les parece el lugar?- preguntó una voz masculina con una sonrisa divertida a las demás personas sentadas en la mesa.- Yo creo que es fascinante. ¿Tú qué opinas, querida Tomoyo?

-A decir verdad, se ve bastante acogedor.- respondió con una sonrisa sutil la amatista.- Además de amplio. No puedo creer que tengan tantos salones en un solo local. Qué bueno que escogimos primero el del restaurante antes de ir al de baile.

-Sí, tienes razón. Aunque... ¿por qué no vamos un rato al de karaoke?- se le escuchó decir al ojiazul con la sonrisita divertida aún en sus labios y un brillo enigmático en sus ojos.- No sería malo entonar una que otra canción, ¿verdad, Shao?

-Ni lo sueñes.- murmuró inaudiblemente el de ojos miel y pensando que no lo habían escuchado nadie en la mesa. Sin embargo, cierta mujer de cabello oscuro oyó todo.

-¿No le gusta la música, señor Li?- preguntó "inocentemente" la chica Daidouji con una sonrisita extraña.- Dicen que cantar relaja el cuerpo y lo desestresa a uno, ¿no es cierto, Sakura?

-¿Ah?- contestó saliendo de sus pensamientos la hermana de Touya.- ¿Qué dijiste Tomoyo?

-Dije que el cantar es un excelente método de relajación.- respondió la de tez pálida.- Hoy estás más distraída que de costumbre, Sakurita.

-¿Qué? ¿Yo? ¡No!- exclamó la aludida agitando sus manos.- Debe ser tu imaginación.

-¿Te gusta cantar, Sakura?- preguntó Hiragizawa mirando a la joven Kinomoto.- Aquí, mi socio, tampoco lo hace nada mal.

El aludido le regaló una mirada asesina a su socio por andar comentando tonterías sobre él y éste sólo atinó a sonreírle divertidamente.

-Claro que le encanta, Eriol.- interrumpió Daidouji.- Sólo que hay algo que se lo impide.

-Tom, no creo que a alguien le interese saber ese detalle.- dijo la de cabellera castaña tratando de hacer una sonrisa.- Además, sabes mejor que nadie, que la que estudió canto eres tú.

-¿En serio?- preguntó el peli azul.- No lo sabía, querida Tomoyo. Sí es así, sería todo un honor escucharte.

-No es para tanto.- sonrió afablemente la amatista a su interlocutor.- Aunque, lo haría, si todos se animan se a cantar también. No sería justo que sólo yo lo haga.

-¡¿Qué?!- exclamaron al unísono Li y Kinomoto haciendo que ambos morenos sonrían de forma cómplice.

-Por mí no hay problema.- se le oyó decir al de ojos azul.- Y estoy seguro que por ellos tampoco. ¿Qué tal si cantamos a dúo?; Shaoran con Sakura y tú conmigo, querida Tomoyo. ¿No es buena idea?

Los castaños abrieron los ojos como platos, ¡¿qué fue lo que dijo?!

La aludida sonrió sutilmente al varón de anteojos y sólo asintió con la cabeza.

-¡No!, ¡yo no puedo!- pensó la de ojos esmeraldas poniéndose blanca como una hoja de papel.

La de cabellos castaños seguía muda y parecía estar a punto de desvanecerse allí mismo, fue entonces que Tomoyo dijo: -Si me disculpan, voy al tocador. ¿Me acompañas, Sakura?

-Sí.- afirmó la castaña levantándose de su asiento y cogiendo su cartera, disponiéndose a acompañar a su mejor amiga.

-En un momento regresamos.- se le escuchó decir a la de cerquillo con una sonrisa.

Luego, ambas mujeres se perdieron por el corredor. Mientras tanto el presidente de "L&H" luchaba internamente por no coger la yugular de su interlocutor y apretarla fuertemente en vista de que no habían moros en la costa.

-¿Desde cuándo opinas por otros, Eriol?- preguntó el cabellos chocolates mirando seriamente a su mejor amigo.- Sí quieres cantar, bien por ti. En lo que respecta a mí: NO LO PIENSO HACER, así que no me metas en esto.

-Vamos, hermano. La idea es que hoy todos la pasemos bien.- contestó el peli azul con su característica sonrisa, a pesar del ceño fruncido del padre de Rei quién lo veía como diciéndole: "Se está agotando la poca paciencia que me queda, idiota".- Mira, yo no te estoy pidiendo que después de esto, te lances como solista o formes tu propia banda de rock (algo que dudo harás y, sí es así, fracasarías o por tu mal genio que terminaría por espantar a tu fans o por tu falta de creatividad); sólo me gustaría que demostrarás ante alguien que no seas tú mismo, que por lo menos algo bueno tienes, ¿no crees, "Águila"?

-Eriol...- dijo en tono de advertencia el ambarino con una venita en la frente a su interlocutor.

-Está bien, socio. Sino no quieres hacerlo, no te voy a forzar.- respondió el de gafas con un brillo enigmático en los ojos (Sí, tenía un plan B).- Ya veo que temes que nosotros te ganemos y quedar en ridículo, pero no importa.

-¡Por favor! Yo NO te tengo miedo, así que no seas infantil, ¿quieres?- interrumpió el primo de Meilin frunciendo el ceño.

-Entonces hazlo, camarada.- se le oyó decir Hiragizawa con una sonrisa retadora.- Si nosotros cantamos mejor que ustedes, salimos nuevamente en parejas y te fastidiaré todo lo que yo quiera.

-¿Y qué pasa si es al revés?- preguntó el ambarino con cierta curiosidad (sí, parece que lo está convenciendo).

-No te vuelvo a fastidiar en lo que me resta de vida y jamás te vuelvo a invitar a que me acompañes a una cita doble.- contestó el de anteojos sin borrar su divertida sonrisa.- ¿Qué dices? ¿Aceptas?

La idea de que no tenga a su siempre molestoso y extraño amigo haciéndole todo tipo de bromas pesadas por las instalaciones de la revista sonaba demasiado tentador. Sin embargo, también estaba el hecho que de aceptar esta apuesta podría significar ganar o perder de alguna u otra forma.

Si quería librarse de otra cita de parejas impuesta por el moreno tenía que arriesgarse y apostar al todo o a la nada.

¿Y ahora que haría?

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Mientras tanto en el baño de mujeres...

Una joven mujer de largos cabellos castaños se paseaba incesantemente cerca a los lavados. Estaba hecho un manojo de nervios por los acontecimientos recientes.

-¡Hiragizawa trajo al señor Li!, y ¡quiere que cante con él! Sí, mi energúmeno, troglodita y apuesto jefe.- pensó la ojiverde cogiéndose las manos nerviosamente. Se paró de golpe.

¿Qué es lo que acababa de decir mentalmente? Acaso ¿utilizó la palabra: "apuesto" como calificativo para ese insoportable sujeto?- ¡No pienses estupideces, Sakura!, él NO es apuesto, en absoluto, ¿de acuerdo?, al menos no para ti. Grábate bien eso en la cabeza. Aún cuando se haya venido con esa camisa verde agua y esos pantalones color negro, junto que esa casaca de cuero, que lo hacen ver tan atractivo y varonil... con sus mechones de cabello desordenado... ¡Ya basta! ¡Deja de pensar tanta tontería! ¡Tú lo odias y punto!

-¿Vas a entrar?- preguntó la de tez pálida saliendo de los servicios, sobresaltando a la castaña y después recibiendo una negativa por parte de su interlocutora.- ¿En qué tanto piensas?

Ella sabía perfectamente en qué, sino que lo hacía para comprobar su hipótesis.

-¿En qué más va a ser?- interrogó la castaña bufando, haciendo con este gesto que su mejor amiga sonriera.- ¿Cómo no se me ocurrió pensar que Eriol traería al señor Li consigo? Era más que obvio: son socios y amigos, y creo que sólo yo no lo noté. Me siento como una verdadera tonta, Tomoyo. Era mejor que no venga.

-No eres tonta, Sakurita. Algo distraída a veces, pero no tonta.- respondió la amatista con gesto de comprensión mientras se lavaba las manos.- Y tampoco ganas nada arrepintiéndote de algo que ni siquiera sabías. Ahora, no te voy a negar que yo también me sorprendí un poco cuando lo vi, pero si lo ves de otro modo te darás cuenta que ésta es la oportunidad que no puedes desaprovechar.

-¿Oportunidad?, ¿para qué?- dijo una confundida Kinomoto rascándose la cabeza.- ¡Ay! ¿Por qué siempre me hablas en clave?, ¡sabes que no entiendo mucho de eso!

-Tú siempre me has comentado que Li es la persona más odiosa que has podido conocer en tan poco tiempo. Qué no te gusta como trata a sus empleados, ya sabes, como sí él fuera el ombligo del mundo, Godzilla o el mismísimo King Kong, ¿no es cierto?- se le escuchó decir a la de cerquillo en forma reflexiva, secándose las manos recién lavadas.- Y que además, al parecer te tiene cierta antipatía, ¿verdad?

-Sí, que es recíproca, por cierto. Pero... ¿a qué viene todo eso?- contestó la de cabellos castaños mirando extrañada a su mejor amiga.

-Muy sencillo, si queremos que Li deje de tratarte como si fueras algo insignificante sobre esta tierra (algo que yo discuto de sobremanera) y que valore el talento nato que tienes, debemos darle una lección y demostrarle de que estás hecha realmente.- respondió la chica Daidouji con una sonrisa divertida.

-¿Eh?- sólo atinó a decir la ojiverde con muchos signos de interrogación sobre su cabeza.- ¡No entiendo nada, Tomoyo!

-Hablo de que salgas allá afuera y saques a la mujer fatal que llevas dentro de ti. Demuéstrale al tipo ese quien es verdaderamente Sakura Kinomoto.- respondió la hija de Sonomi haciendo pose de superhéroe femenina y con estrellitas en los ojos.- Defensora de los débiles y detractora de todas las injusticias.

-¿Has estado bebiendo antes de que viniéramos aquí?- interrogó la de ojos esmeraldas levantando una de sus finas cejas y recibiendo una negativa de su interlocutora.- Entonces, la única razón que encuentro a tu extraño comportamiento es que... ¡te volviste completamente loca!

-Saku, estoy hablando en serio.- contestó la amatista.

-Yo también.- replicó la hija de Fujitaka.

-Está bien, si no quieres hacerlo, no lo hagas. No te voy obligar.- se le escuchó decir a la de cabello oscuro con un brillo enigmático en los ojos.- Si te dije todo eso es porque pensé que no le tenías miedo al señor Li, pero ya veo que es todo lo contrario. Así que mejor déjalo ahí.

-¡Yo no le tengo miedo a ese sujeto!- exclamó la castaña con el ceño fruncido.

-No lo parece. Sino, hubieras aceptado inmediatamente la propuesta que te hice.- dijo la de tez pálida con una sonrisita divertida.- ¿A ver, por qué no quieres?

-Pues, porque... porque...- dudó la ojiverde pensando una respuesta.

La chica Kinomoto suspiró pesadamente, su amiga tenía razón. Ella debía demostrarle a ese sujeto –al cual detestaba intensamente– que no le tenía miedo o que se sentía inferior a él. No, señor. Ella daría la cara y se enfrentaría a un duelo a muerte (aún cuando esto signifique superar su pánico escénico y cantar ante un montón de gente desconocida) con su cavernícola y troglodita jefe.

-Lo ves no tiene excusas.- interrumpió la morena.- Ahora te pregunto nuevamente: ¿Saldrás a cantar, le demostrarás a Li que no le temes en absoluto y que no te intimida en lo más mínimo?

-Sí.- afirmó decidida y con un brillo de seguridad en sus verdes ojos.- Hagámoslo.

Su interlocutora sonrió orgullosa y chocó las palmas de sus manos con las de su mejor amiga.

-Esto se está poniendo cada vez más interesante entre este par.- pensó la amatista aún con la sonrisa sutil en sus labios.- Además, no tiene nada de malo darles un pequeño empujoncito. Conociendo a Li y Sakura, estos cabezas duras jamás admitirían lo que sienten el uno por el otro, aún cuando se den cuenta finalmente. Pero lo bueno de todo es que sé que tengo un aliado de mi parte.

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-Bien, muchachos. Ya regresamos.- se le escuchó decir a una melodiosa voz femenina mientras se sentaba en su asiento. Lo mismo hizo la castaña que venía con ella.

-Les cuento chicas que, aquí mi socio, se animó a soltar unos "gallos" por fin con nosotros.- dijo el hombre de lentes con una sonrisa triunfal.- Ya pagamos la cuenta, así que ya que todos acabamos de comer, no perdamos más tiempo y vayamos al salón de karaoke.

Luego, el hombre de ojos azul índigo se levantó de su sitio y le ofreció su brazo a la amatista, quien gustosa aceptó el gesto. Mientras tanto la ojiverde se paró rápidamente y caminó detrás de los morenos, dejando sentado al de ojos miel y con el ceño fruncido por su actitud. Se levantó y los siguió también.

El presidente de "L&H" notó algo extraño en el comportamiento de la castaña desde que ésta salió del tocador junto a su amiga. Es más, hasta parecía otra mujer.

No la que se sorprendió cuando lo vio parado en el vestíbulo de la casa de Daidouji, ni tampoco la que entró tímidamente a su automóvil y estuvo callada todo el rato sobre el asiento del copiloto mirándolo a él de reojo.

La que lucía hermoso vestido negro (qué le quedaba muy bien, por cierto) y tenía su cabello castaño desparramándose como una cascada por sus hombros y espalda, se parecía más a la que lo desafiaba cada vez que tenía oportunidad en la empresa y no a la joven tímida de hace unos momentos.

-Sí que las mujeres son bastante extrañas.- pensó el ambarino rascándose la cabeza.- Y además, todas están locas.

En el salón de karaoke...

Wow!- exclamó una voz femenina mirando el lugar que estaba lleno de gente sentada en unas mesitas pegadas a los muros.- ¡Hay mucha gente aquí! Vaya, no sólo nosotros queremos cantar hoy. ¡Qué emoción!

Sakura pasó saliva con dificultad: habían demasiadas personas en todos lados y eso que aún no empezaba el espectáculo.

-¿Mesa para 4?- preguntó una mujer vestida de mesera que se acercó a ambas parejas, pero más que todo a los varones, recibiendo el asentimiento de éstos.- Síganme, por favor.

Caminaron hasta una de las mesitas (la número 7) y tomaron asiento.

-¿Desean algo de beber?- dijo entregándoles las cartas de colores a los recién llegados y mirando seductoramente primero al ojiazul y luego al ambarino.

La de ojos esmeraldas se quedó perpleja ante la escena, frunció levemente el ceño. Acaso ¿Tomoyo y ella estaban pintadas?, ¿por qué esa "señorita" observaba de "esa" forma a los socios de "L&H"?, como si quisiera comérselos allí mismo, pero sobre todo a su jefe (el cual parecía no percatarse absolutamente de nada).

-Yo quiero un Martini.- contestó el joven de anteojos con una sonrisa amable y a la vez divertida.

-Que sean dos.- se le escuchó decir al hombre de cabellos chocolates educadamente.

-Dos piñas coladas, por favor.- pidió la de ojos amatistas con una sonrisa sutil y calmada, señalándose a ella y a su mejor amiga.

-Tomoyo, sabes que no me gusta beber.- replicó la hermana de Touya.

-No te preocupes, Saku. Ese tipo de trago no es tan fuerte, ¿verdad, "señorita"?.- se le oyó decir a la de cerquillo resaltando la última palabra y sonriendo de forma dulce.

-Así es. Bueno, con permiso, en un momento les traigo su orden.- se retiró la mesera guiñándoles el ojo a los varones para luego ir contorneando sus caderas de manera exagerada (algo que notaron los presentes), después de apuntar en la libretita que traía en sus manos.

-¿Qué le pasa a esa tipita?- pensó la ojiverde con gesto de fastidio antes de ser interrumpida por la voz a través del micrófono del animador.

-Muy buenas noches, damas y caballeros. Llegó la hora de comenzar con el tan esperado karaoke de las estrellas. Mi nombre es Izumi y haré de esta noche la más divertida e inolvidable de todas sus vidas.- saludó el hombre vestido con un smoking de color negro.- Hoy es sábado de parejas y ¡vaya que veo bastantes por aquí! Sólo espero que la vergüenza se haya quedado en sus hogares bien guardadita en su baúl de los recuerdos, porque sí o sí todos cantan esta noche. Y bien, para no aburrirlos con tanto palabrerío sin importancia, mejor empecemos. A ver... mesa número 1, sírvanse pasar al estrado. ¡Les llegó la hora!

Todos observaron como la pareja salía al escenario cogidos de las manos. Luego les daban sus micros y empezaban a cantar.

-El animador es bastante parlanchín y alegre, ¿no?- comentó, a su mejor amiga, la tía de Nakuru y Yue con una gotita en la nuca.

-Yo he oído de él. Es Izumi Asaka, el mejor showman*** de todo el país. Uno de los más conocidos del mundo.- se le escuchó decir al ojiazul mirando al hombre del micrófono mientras hablaba.- Me parece bien que lo hayan contratado. Eso dice mucho del lugar.

-Aquí están sus bebidas. Que las disfruten.- interrumpió la mesera agachándose de sobremanera dejando al descubierto parte de su voluminoso busto. Algo que incomodó a los castaños (a cada uno de diferente forma), pero que, sin embargo hizo sonreír divertidamente a los morenos.

Luego de que ésta se retirara, la amatista no aguantó más y su melodiosa risa se dejó escuchar, contagiando al peli azul.

-¿De qué tanto te ríes?- preguntaron al unísono Li y Kinomoto cada uno mirando respectivamente a sus mejores amigos.

Ambos se dieron cuenta de lo ocurrido y luego de mirarse fugazmente, voltearon sus rostros hacia el lado opuesto del otro.

-Lo sentimos, señor Li, Saku.- se calmó levemente la de tez pálida antes de sonreír ampliamente.- Pero no lo pudimos evitar, ¿verdad Eriol?- Río nuevamente.

-Sí, querida Tomoyo.- continuó por ella, Hiragizawa.- ¡Debieron ver sus caras! ¡Se veían realmente graciosos!

-¿Nuestras caras?- interrogó una confundida Sakura con bastantes signos de interrogación sobre su cabeza.- ¿Qué tenían?

-Olvídalo, amiga. Mejor brindemos, por esta noche. Salud.- contestó la chica Daidouji antes de beber un poco de su trago.- Hummm, está delicioso.

-Absolutamente.- afirmó el de gafas de su martini. Shaoran lo imitó.

La castaña probó de su bebida y luego dijo: -Es verdad, sabe muy rico. Esto ni siquiera parece tener alcohol. Es más, sabe a jugo de piña más que a otra cosa.

-Te lo dije, Sakurita.- se le oyó decir a hija de Sonomi con una sonrisa.- Señor Li, he notado que está muy callado. ¿Hay algo que lo está perturbando?

-No, señorita Daidouji.- negó el ambarino mirando a la mujer.- Sólo que no estoy acostumbrado a este tipo de cosas.

-Eso es verdad, mi socio aquí presente, siempre se ha caracterizado por ser un tipo bastante aburrido y fofo.- se le escuchó decir al de lentes sonriendo divertidamente y haciendo fruncir el ceño del aludido.- Se puede decir que de los dos, yo soy al que más le gusta disfrutar de la vida.

-Eriol...- dijo en forma de advertencia el de ojos miel.- Yo NO soy "fofo", como tú dices. Solamente me tomo más en serio mis responsabilidades (no como otros). Eso es todo.

La morena miraba la escena con una sonrisa, mientras la castaña lo hacía con una gotita en la nuca. Ese par, para ser socios y mejores amigos, eran bastante peculiares.

-¿Eso quiere decir que no le gusta salir mucho?- preguntó la ojiverde sin darse cuenta de ello y sorprendiendo al padre de Rei.- Lo siento mucho, señor Li. No era mi intención.

-No se preocupe, señorita Kinomoto.- contestó rápidamente el primo de Meilin.

-Por favor, que es eso de: "señor", "señorita". No estamos en las instalaciones de "L&H".- interrumpió el peli azul levantando una ceja.- Me parece que cuando nacimos y nos pusieron nuestros nombres, ninguno incluía esos apelativos ¿o sí?- Los interlocutores negaron con la cabeza.- Entonces, dejemos esos ridículos formalismos. Al menos por esta noche.- continuó Hiragizawa.- Hoy sólo somos: Tomoyo, Sakura, Shaoran y Eriol, ¿de acuerdo?

La de cerquillo sólo sonrió con algo de admiración y se quedó mirando con ese gesto por un breve lapso de tiempo al ojiazul.

-Pero que tenemos por aquí. Dos damas hermosas y muy bien acompañadas.- interrumpió una animada voz masculina sobresaltando a los castaños (mas no a los morenos).- Disculpen la interrupción a su charla amena. Pero llegó su turno de cantar y encantar al público presente.

Quedó viendo fijamente a la ojiverde y tomó su pequeña mano, para después regalarle una sonrisa seductora.

-Creo que un angelito cayó del cielo esta maravillosa noche.- se le oyó decir al showman besando el dorso de la mano de la castaña.- ¿Cómo te llamas, belleza celestial?

-Qué ridículo.- pensaba el hijo de Ieran con el ceño fruncido y mirando asesinamente al del micrófono.

La aludida se puso como un tomate maduro ante el cumplido y el beso, luego respondió aún sonrojada: -Sa... Sakura.

-Es un verdadero placer, hermosa Sakura.- continuó el de smoking sin soltar la mano de la joven.- Si me permite, ¿nos haría el honor de cantar?, porque ya encantó a todos con su magnífica presencia. Y bien, ¿quién la acompañará?

Los morenos señalaron a Shaoran con sus dedos y éste se sobresaltó un poco (estaba tan ocupado degollando mentalmente al animador que no se percató de nada).

-Muy bien, bella Sakura.- hizo levantar a la aludida con una reverencia. Ante la sonrisa de los otros y la furia de uno.- El escenario es todo tuyo.

-Eh…, gracias.- agradeció la castaña caminando hacia donde le indicaban.

-¿Acaso estoy pintando, soy invisible o qué? ¡Suéltala de una vez, que no se va a caer!- decía de forma irónica en su mente el padre de Rei, con una venita adornando su frente.

-Recuerda lo que acordamos, hermano.- le murmuró con voz baja Hiragizawa al ambarino despertándolo de sus cavilaciones.

La de ojos verdes pasó saliva con dificultad y empezó a respirar rápidamente a cada paso que daba.

Cuando ya estaban en el estrado les dieron a ambos sus respectivos micrófonos.

Sintió que los nervios se apoderaban repentinamente de su cuerpo y sólo atinó a coger fuertemente el micro entre sus finos dedos. En eso escuchó una voz que le dijo suavemente: -Tranquila, si no quieres hacerlo, nos bajamos y listo. No nos pueden obligar cantar si no queremos.

Ella se quedó mirando fijamente y con el rostro perplejo.

¿Ese hombre comprensivo y paciente que tenía enfrente (mirándola con una sonrisa afable) era el mismo cavernícola fastidioso que trabajaba en "L&H" con ella?

¿Acaso Shaoran Li, su molestoso jefe, le estaba brindando todo su apoyo en esos momentos al verla hecha un manojo de nervios?

Y además ¿le estaba regalando esa sonrisita que por un momento le quitó las palabras de sus labios en un abrir y cerrar de ojos?

Trataba de razonar y decir algo, pero simplemente su cerebro no respondía a su pedido.

Sentía su corazón latir furiosamente y parecía querer salirse de su pecho en ese instante.

Algo en su interior sonó como un ¡CLICK! Y fue entonces que abrió sus ojos desmesuradamente.

¿Por qué estas cosas le sucedían a ella?

¿Acaso este era un complot del universo en su contra?

Siempre lo negó rotundamente y hasta se reía cada vez que su mejor amiga se lo comentaba, pero ahora no había duda alguna: Li le gustaba... y demasiado para su gusto.

Continuará...

NOTAS DE LA AUTORA: Sí, ya sé lo que están pensando: Soy muy mala por dejarlo en ese instante.

¡Konichiwa a todas mis lindas lectoras! ¿Qué les pareció el capítulo? Espero que les haya gustado tanto como a mí.

¡Por fin Sakura admitió que le gusta Shaoran! (era más que evidente, con todo y la meserita seductora) y tal parece que es correspondida (no por algo nuestro Shao quería degollar al atrevido animador), sólo les digo que a partir de ahora las cosas se pondrán más interesantes. Así que... PREPÁRENSE PARA LO QUE SE VIENE.

¿Y el karaoke?, pues tengo que decirlo: Estaba muy indecisa de quién iba cantar con quién, pero ya ven. Por fin ordené mi ideas y me decidí (S&S, T&E) =D, ¿Qué temas?, ya se enterarán después.

Para los que extrañaron a nuestra querida Rei, despreocúpense que aparece en el siguiente cap. (más aún con lo de que es "novia" de Yue, ¡y sin saberlo!).

Ahora a explicar mis asteriscos del mal (así se me ocurrió llamarlos XD):

*El primer es con respecto al "Okonomiyaki" :D, muchas ya habrán escuchado de este plato en algún anime que han visto (es uno de los más reconocidos) y es oriundo de Japón. Consta de una masa con varios ingredientes cocinados a la plancha. Es algo así como una pizza pero al estilo japonés n_n

**El segundo es: "Moon Sweet", bueno estaba buscando un nombre para llamarle al point a dónde irían nuestras parejas favoritas y escogí ese. Lo sé, muy poco original, pero ¡qué va!

***De allí coloqué "Showman". Es una palabrita en inglés que traducida al español sería como su nombre lo dice: "Hombre show", mundialmente conocidos como los animadores y todo ese rollo.

Antes de que me olvide, quería agradecer a todos los que agregaron la historia de esta humilde escritora como favorita, alerta, etc. y también a las que me mandaron sus reviews en el cap. anterior: Endri-Chan, amu824, rebeca26, bebeli, Brunella.

¡Gracias de corazón muchachas!

Sin más que decir o comentar, me despido.

Besos de chocolate para todas.

¡Sayonara!

PD: Denle una ojeadita a mi profile: Hay algo que les puede interesar, no les adelanto nada. Todo está explicado allí. Cuídense.

"LOS COMENTARIOS DE LOS LECTORES SON UN GRAN ALIENTO PARA LOS ESCRITORES"