"PELIGRO: UNA ADOLESCENTE EN CASA"
FanFic inspirado en personajes del anime Card Captor Sakura de propiedad intelectual del grupo CLAMP.
CAPÍTULO VII: "Llegadas y sentimientos indeseados"
-Has estado muy pensativa desde lo de ayer.- se le escuchó decir a una voz femenina mientras comía un poco de su ensalada de frutas.- Acaso… ¿sucedió algo que no me hayas contado?
-No, nada que ver.- contestó la aludida con una sonrisa.- Todo lo que dije, eso fue lo que hablamos Li y yo.
Ambas mujeres se encontraban en el enorme jardín de la mansión Daidouji disfrutando de un desayuno al aire libre. La mañana estaba perfecta, y gracias a que las dos no bebieron tanto la noche anterior, no sentían algún signo que indicara tener resaca.
-Que bueno que por fin admitas que te gusta y además es muy bueno eso de que hayan limado asperezas.- dijo la amatista antes de beber un poco de su jugo de uva.- Ya decía yo que tú eras incapaz de caerle mal a alguien con tan solo la primera impresión. Eres una dulzura con todos los que te conocemos.
-¡Deja de decir esas cosas porque me da mucha pena!- respondió la ojiverde con el rostro sonrojado y degustando también de su ensalada de frutas (ya se estaba arrepintiendo de haberle dicho a su mejor amiga que Li le gustaba más de lo que debía).- Además no exageres, porque si no lo recuerdas, a Lya Wong, mi exjefa, tampoco le caía tan bien y la verdad que yo sentía lo mismo por ella y aún lo siento. Cree que el mundo es su ombligo.
La de cerquillo sonrió ante el comentario de su mejor amiga. Sakura podría ser muy despistada en ocasiones, pero era franca y decía lo que pensaba siempre. Una cualidad poco común en otros que conocía.
-Sí, pero esa mujer es muy vanidosa, que quiere ser el centro de atención en todo momento y, creo yo, que veía en ti a una posible competencia.- afirmó la de tez pálida con una sonrisa misteriosa (sabía del interés de la rubia por el chino).- Como eres tan cándida y divertida, tal vez por eso te trataba tan despectivamente.
-¿Yo? ¿Competencia para ella?- preguntó extrañadísima la aludida levantando una ceja.- Debe ser una broma. Esa mujer es muy bella, parece una muñeca. Aún con todo y su mal comportamiento con los demás.
-Saku, por si no lo has notado, tú eres muchísimo más hermosa que ella y tienes una personalidad tan alegre que hace que todos queramos ser tus amigos.- contestó la chica Daidouji bebiendo un poco más de su jugo.- Además, ella podrá ser todo linda que quiera, pero de que sirve eso cuando tiene ese carácter tan arrogante. Se puede decir que eso opaca su belleza física.
-Bueno, tienes mucha razón. Lo más importante no es el exterior, sino lo que uno lleva en el interior.- dijo la castaña con una gran sonrisa.
El sonido del timbre de un celular interrumpió la conversación. La amatista se dio cuenta de que era el suyo y al ver en la pantalla abrió los ojos como platos (gesto que no pasó desapercibido por su interlocutora).
-¿Qué pasa, Tomoyo?- preguntó preocupada Sakura.- ¿Quién es?
-Es Touya.- sólo atinó decir la joven de cabello oscuro con una sonrisita nerviosa y poniendo pálida a la esmeralda.- ¿No me dijiste que le habías dicho a tu cuñada que no diga nada sobre nuestra salida?
-Y eso hice.- respondió la ojiverde muy nerviosa.- Pero parece que mi hermano o tiene los teléfonos interceptados o un excelente oído desde el hospital hasta la casa.
-Sé muy bien que si no le contesto va a seguir intentando, incluso tal vez llame al número de esta casa o sino él personalmente se va aparecer aquí, como por arte de magia.- contestó la de cabello oscuro resoplando ante la idea.
-¡Ay no!- se lamentó la de cabellos castaños mirando al cielo.- Dios, ¡¿por qué me haces esto?!
-Le voy a contestar y voy a poner el altavoz.- se le oyó decir a la de cerquillo mientras cogía su teléfono móvil como si de una bomba se tratara.- Escucha, déjame hablar a mí. Todo lo que yo diga, tú lo debes confirmar, ¿de acuerdo?
La aludida asintió repetidamente.
¡CLICK! Sonó indicando que ya había presionado el botón.
-Hola, Touya.- saludó hija de Sonomi con voz casual.- ¿A que debo el honor de tu llamada?
-¿Por qué demoraste en contestar?- preguntó el hombre al otro lado de la línea con voz ronca.- Pásame a Sakura.
-Me tardé porque estamos desayunando en el jardín y mi móvil lo dejé en mi habitación. Hace un instante una de las sirvientes me lo trajo.- dijo la amatista haciendo una seña a su mejor amiga para que diga algo.- Está en altavoz, así que ambas te estamos escuchando.
-Ho…hola, hermano.- saludó la ojiverde con un tono algo nervioso.- ¿Cómo estás?
-¿Qué como estoy? ¡QUÉ COMO ESTOY! ¡¿ME PUEDES EXPLICAR POR QUÉ NO CONTESTAS EL MALDITO CELULAR Y POR QUÉ NO ME INFORMASTE QUE NO VENDRÍAS A DORMIR A LA CASA?!- gritó el mayor de los hijos de Fujitaka con una voz potente, espantando a todos los pajaritos que en ese momento se encontraban posados sobre los árboles del enorme jardín.
-Lo siento.- se disculpó Sakura con una gotita en la nuca.- Pero si llamé a la casa y Kaho fue la que me contestó. A ella le dije, además, tú estabas en el hospital y no podía llamarte porque mi celular se averió hace unos días.
-¡Pudiste haberme llamado desde un teléfono público! ¡Por todos los cielos!- bramó el varón en tono furioso.
-Yo…- apenas dijo la castaña con expresión culpable. ¿Por qué siempre la hacía sentir así?
-Perdón por interferir en su "amena" charla de hermanos que se "quieren".- interrumpió la de tez pálida con voz severa.- Pero, me parece que, estás formando una tormenta en un vaso de agua, Touya. Por si no lo recuerdas, Sakura tiene 27 años, por ende es mayor de edad. Desde hace mucho.- resopló.- Así que yo no veo por qué tenga que estar informándote de todo lo que hace las 24 horas del día. ¿Acaso tú le dices a ella lo que haces o no a lo largo del día?
No se escuchó respuesta del otro lado de la línea. Lo había dejado completamente mudo con su comentario.
-Debes de dejar de tratar a Sakura como una niña. Ella ya no es una chiquilla y tú eres su hermano mayor, pero NO su dueño o propietario.- continuó la amatista en tono sutil.- Así que no la hagas sentir culpable o me veré en la forzosa necesidad de ir hasta donde de encuentras en este momento (que supongo es tu hogar) a patearte ese testarudo trasero que te manejas. ¡Qué tengas un buen día!
Luego de esto colgó la llamada y apagó su celular, dejándolo en el centro de la mesa. La castaña la miraba con los ojos desorbitados y la mandíbula por los suelos.
-¿Qué?- preguntó la chica Daidouji levantando una de sus finas cejas y comiendo de su ensalada de frutas.- ¿Por qué me miras así?
-¿Quién eres y que hiciste con mi dulce, amable y educada mejor amiga Tomoyo?- interrogó la esmeralda con el rostro perplejo.- ¡Cómo le pudiste decir eso!
La aludida sólo atinó a reírse a carcajadas.
Después de calmarse le dijo: -Esa, querida Saku, es la Tomoyo cuando está indignada. Generalmente no suelo comportarme así, pero tu hermanito me sacó de mis casillas. ¿Quién se cree que es para hablarte de esa manera? Tú NO eres de su propiedad y creo que deberías buscar un apartamento en donde vivir, ¡pero ya! Así te evitarías todos esos sermones cada vez que salgas o no llegues a dormir.
-No quiero conocer a la Tomoyo furiosa.- se le escuchó decir a la de ojos verdes con una gotita en la nuca y haciendo con este gesto reír nuevamente a su interlocutora.
Sakura sólo observaba a la joven amatista con rostro pensante. Su amiga era muy extraña y realmente podía llegar a dar miedo con su comportamiento. Si hasta dejó sin palabras al bruto de su hermano, una hazaña imposible de lograr.
Aunque si era buena idea eso del departamento. Tenía unos cuantos ahorros y tal vez podría llegar a alquilar uno. Ese sería su primer paso a la tan ansiada independencia.
o-OoºoOoºoO-o
-¿Se puede saber a qué hora de la madrugada llegó, señor Li?- se escuchó que preguntaba una voz femenina, en tono molesto, a uno de los varones ubicados en el enorme estudio de la mansión en donde se encontraban.
-Muy buenos días, señorita Rei.- saludó el mayordomo con una reverencia.- En un momento prepararé su desayuno.
-Buenas noches, diría yo. Veo que te levantaste algo tarde.- saludó el hombre sentado sobre el mullido sillón.- Wei me comentó que ayer te desvelaste y por más que te pedía que te durmieras, no le hacías caso. ¿Qué no quedamos en que te dormirías temprano?
-Chismoso.- murmuró en tono molesto la muchachita cuando el anciano hombre (el cual le sonrió educadamente) pasó cerca a su silla de ruedas saliendo por la gran puerta.
-Rei…- dijo en tono de advertencia Shaoran.- Compórtate, por favor. Wei no es ningún "chismoso", sólo se preocupa por ti.
La jovencita dio un bufido en signo de disconformidad. Luego lo volvió a ver inquisitoriamente.
-Aún no has respondido mi pregunta.- contestó la de ojos grises acercando su silla de ruedas hacia su progenitor.- ¿A qué hora llegaste?
-Temprano.- sólo atinó decir el presidente de "L&H" con una sonrisa divertida.
-A eso no le puedes llamar una buena respuesta, papá.- replicó la de cabello negro cruzándose de brazos.
-¿Qué quieres que te diga?- preguntó divertido el de ojos miel.- Querida hija, llegué a las dos horas, cuarenta minutos con treinta y cuatro segundos de la madrugada. ¿Eso es lo que querías oír? Mmmm… déjame pensarlo…
-Sí.- afirmaron al unísono ambas personas.
-Princesa, mi linda princesita.- dijo el ambarino poniéndose de cuclillas frente a su hija.- Confía más en mí, ¿sí? Si te estoy diciendo que llegué temprano, es porque así lo hice. Sé que estás tensa con todo esto de la visita de tu abuela, pero no debes descargar tu enojo conmigo.
La amiga de Nakuru dio un suspiro de resignación.
-Discúlpame, papá.- respondió Rei agachando la cabeza.- Pero no me gusta la idea de que ella venga a vivir con nosotros. Es mi abuela y la respeto, sin embargo sabes que su presencia da algo de miedo.
-Sí, lo sé y te entiendo, cariño.- se le oyó decir al de ojos miel con gesto comprensivo.- Pero trata de llevar de la mejor manera esta situación.
-¿No te dijo el motivo por el cual se quedará?- preguntó "inocentemente" la muchachita de ojos grises, como quien quiere la cosa.
La chica Li sabía perfectamente el por qué de la llegada de la madre de su progenitor, pero necesitaba saber si su padre le tenía la suficiente confianza como para decírselo personalmente.
-No, no me lo dijo.- negó rápidamente el socio de Hiragizawa parándose de golpe.- Cuando venga, se lo preguntaré. Descuida, mi cielo, todo va a estar bien.
Luego le dio un beso en la frente a su primogénita. Odiaba mentirle de esa manera a su única hija, pero no podía –más bien, no debía– decirle nada aún, no hasta que solucionara el "problema" él mismo.
Su madre no lo iba a obligar a casarse por culpa de esas retrógradas tradiciones del clan, esta vez Ieran Li no se saldría con la suya. No manejaría su vida y la de su hija a su antojo… no como antes.
Rei se sintió decepcionada ante el comportamiento de su padre y ella que pensaba que por fin se lo contaría todo. Por lo pronto debía seguir fingiendo que no sabía absolutamente nada.
Muchas interrogantes revoloteaban en su cabeza. ¿Acaso no le tenía la confianza necesaria para decírselo? O es que… ¿había algo más allí? Si eso era así, ella misma se encargaría de averiguarlo todo. Cueste lo que cueste.
o-OoºoOoºoO-o
Ya estaba entrada la noche, y después de haberse quedado a cenar en la casa de su mejor amiga, por fin regresaba a su casa. Bueno, la casa de sus padres y en donde vivía toda la familia.
Dio un largo suspiro de resignación.
Si las cosas salían como las pensaba en ese momento, entonces recibiría otro sermón innecesario sobre el porqué se debe respetar la casa y otras cosas, cortesía de su hermano mayor.
Cuando estaba en la universidad, este tipo de charlas solían pasar a menudo (ya hasta se había acostumbrado), pero cuando terminó de estudiar, al ser una mujer adulta y estar trabajando, los discursos sobre la moral y las buenas costumbres no se dejaron escuchar. Hasta ahora.
Abrió la puerta principal con la llave que traía en su bolso y cuando ingresó lo que vio la dejó helada.
Enfrente de ella se encontraba su hermano con una cara de pocos amigos, cruzado de brazos y dando toquecitos sobre el piso con su pie derecho.
-Bonitas horas de llegar, ¿no, monstruo?- se le escuchó decir al hombre de ojos cafés frunciendo el ceño.
-Hola, hermano. Yo también estoy alegre de verte.- respondió la castaña pasando por el costado de Touya rumbo a las escaleras.- ¡Y NO SOY NINGÚN MONSTRUO!
Subió rápidamente hasta su habitación y lo dejó allí parado, completamente perplejo ante su actitud y con las palabras en la boca.
-¡Sakura! ¡No me dejes hablando solo!- exclamó furioso Kinomoto mientras subía también las escaleras.- ¡Sakura!
Una mano lo cogió suavemente del brazo deteniendo su avance.
-Amor, déjala tranquila.- dijo una voz femenina regalándole una sonrisa afable.
-Kaho, me vas a disculpar, pero el monstruo debe aprender a respetar la casa y sus horas de llegada.- contestó el de ojos cafés haciendo una mueca de disgusto.- Además, no puedo creer que Tomoyo y ella confabulen para sacarme de quicio cada vez que quieren. ¡Su mejor amiga (y casi prima nuestra) me dijo que me patearía el trasero! ¡El trasero!
La madre de Nakuru y Yue aguantó una carcajada.
No era prudente reírse enfrente de él, no cuando traía ese carácter de los mil demonios encima. Y aunque le causó mucha gracia cuando su esposo le contó –muy furioso e "indignado"– lo que le había respondido la chica Daidouji cuando la llamó a su celular preguntando por Sakura, ella en ese momento sólo lo tranquilizó diciéndole que seguro hizo algo que la ofendió y por eso la amatista había reaccionado de esa manera. Para que le dijo eso, casi se la agarra con ella. Y es que la furia de Touya Kinomoto en todo su esplendor era de temer.
-Mi vida, mejor vamos a descansar. Ha sido un día muy agotador para todos.- se le oyó decir a la de cabello rojizo con una sonrisa y subiendo los escalones rumbo a su alcoba matrimonial.
-Pero mañana me va a escuchar ese monstruo.- refunfuñaba el moreno mientras camina al lado de su mujer.
En la habitación de Sakura…
Se lanzó sobre su cama y se quedó boca arriba con los brazos abiertos.
Soltó un largo suspiro. En ese momento era más interesante mirar el techo de su recámara a estar abajo escuchando los regaños de su hermano. Se sintió tan bien dejándolo hablar solo. Lo haría más seguido, definitivamente.
O mejor debería seguir el consejo de Tomoyo e ir buscando departamentos para mudarse. Ya le estaba resultando un tanto incómodo el tener que vivir con la familia de su hermano. No es que no los quisiera ni nada de eso (al contrario los adoraba –inclusive al fastidioso de su hermano– montones), pero ella ansiaba su libertad. Tener su propio espacio, un lugar exclusivamente con su sello personal.
Además, sabía perfectamente que la familia nuclear la conforman padres e hijos, no había algún tío o tía por allí que salga sobrando.
Tenía ahorrado algo de dinero –lo empezó a juntar desde que comenzó a trabajar– y el cuál guardaba secretamente en el cajón de su ropa interior. ¿Por qué allí?, muy fácil, ese cajón tenía doble fondo y por lo tanto nadie sospecharía que allí guardaba sus ahorros. No es que desconfiara de su familia, pero quien sabe si tal vez algún ladrón entraba a la casa, lo podía perder todo y como dice el refrán: "Más vale prevenir, que lamentar".
Se sentó sobre su cama quitándose los zapatos y se tiró con todo y ellos sobre su lecho.
La imagen de cierto ambarino de cabellos chocolates se le vino a la mente haciéndola sonrojar levemente. La noche anterior, no podía negarlo, había sido muy placentera y no sólo por el hecho de haber cantado a dúo con él, sino también por que al fin había arreglado las cosas con su jefe, por el cual, también se dio cuenta, sentía una atracción muy fuerte. Y aunque se negaba a admitirlo, eso la ponía de sobremanera muy feliz. Sonrió ampliamente.
-Mmmm… ¿y esa sonrisita?- preguntó una voz femenina acercándose a la ojiverde y sentándose a un costado de la cama.- ¿Se puede saber el motivo, Sak? O no se lo puedes contar a tu sobrina favorita y la cual te adora millones.
-Hola, Nakuru.- saludó sonriendo la esmeralda mirando a la muchachita que hacía un mohín y esperaba una respuesta de parte suya.- No, no es algo que no puedas saber.
-¿En serio? ¿Entonces puedo preguntar lo que desee?- interrogó la de cabellos marrones con estrellitas en los ojos y recibiendo un asentimiento por parte de la joven mujer.- OK, cuéntame todo y exagera. ¿Cómo te fue anoche en tu cita doble? ¿El amigo de Tomoyo está guapo? ¿Te gusta? ¿Cómo se llama? ¿Cuántos años tiene? ¿Dónde vive? ¿Ya se besaron? ¿Por fin voy a tener tío nuevo? Anda dime, no me dejes con la duda, por favor, Saku.
La hija de Fujitaka se sentía abrumada por tanta interrogante junta. Su sobrina le había preguntando tanto y hablado tan rápido, que lo que llegó a entender fue ni media palabra.
-A ver, a ver, Nakuru.- interrumpió la castaña sacudiendo las manos en señal confusión.- Háblame pausadamente porque no te entendí ni jota.
-No dije ninguna palabra con jota.- contestó la atolondrada jovencita ladeando su cabeza.- ¿O sí?
-Es un decir.- respondió la cuñada de Kaho con una gotita en la nuca.- En pocas palabras, lo que te pedí es que me hablas un poco más lento.
-Está bien, pero no te esponjes.- se le oyó decir a la amiga de Rei con una sonrisa.- Te pregunté: ¿Cóoooo….moooo… teeee… fuuuuu…eee… eeen…
-¿Por qué haces eso?- le preguntó la esmeralda, al escuchar hablar a su sobrina como si estuviera en una película en cámara lenta.- Te dije que hablaras despacio, no como retrasada mental.
La aludida rió a carcajadas, contagiando a su interlocutora.
Bueno, lo anterior había sido una pequeña broma que quería jugarle a su tía favorita –y la única que tenía, puesto que su mamá no tenía hermanos– para ponerle ambiente a la conversación.
-Está bien, está bien. Dejemos el chiste de una buena vez.- comentó la melliza de Yue acomodándose bien sobre la cama.- Lo que te pregunté fue: ¿Cómo te fue anoche en tu cita doble?, ¿el amigo de Tomoyo está guapo?, ¿cómo se llama?, ¿cuántos años tiene?, ¿dónde vive?, ¿te gusta?, ¿ya se besaron? Y ¿por fin voy a tener tío nuevo?
Esta vez si habló haciendo pausas en cada interrogante y obviamente Sakura entendió toditito, poniéndose muy roja por las tres últimas preguntas.
-Eres demasiado curiosa y despierta para tu edad. No parece que tuvieras doce años.- dijo cuando por fin pudo controlar su rubor y haciendo sonreír a su interlocutora.- Y exactamente en el orden en que me has planteado todas esas interrogantes sería: Bien. No sabría decirte. Shaoran. 30. No lo sé. No voy a responder eso. Menos. Sin comentarios.
-¡No se vale!- exclamó la extrovertida muchachita haciendo un puchero.- ¡No me respondiste las de mayor interés e importancia!
-Lamento decepcionarte.- se disculpó la ojiverde negando con la cabeza varias veces.
-¡No es justo! No arriesgué mi pellejo y el de Yuyú para escuchar solamente eso.- siguió diciendo la hija de Kaho soltando un bufido.
-Explícame lo que acabas de decir. ¿Cómo es eso que "arriesgaste tu pellejo" y el de Yue?- se le escuchó decir a la amiga de Tomoyo con rostro entre confundido y preocupado.- ¿Qué fue lo que pasó en mi ausencia?
-¡Uy! Es que no te he contado, Sak.- contestó Nakuru dando palmaditas con sus manos, como si tuviera el chisme del año.- Aquí casi arde Troya. Si no fuera que yo salvé la situación.
-Déjate de rodeos y dime de una vez, Nakuru.- le apresuró la castaña a su sobrina.- ¿Qué sucedió?
-OK, OK. No me presiones.- sólo atinó a decir la atolondrada jovencita.- Pues, resulta que…
20 minutos después…
-No puedo creer que hayas metido a tu hermano en este lío, Nakuru.- le resondró la mujer de ojos verdes con voz severa.- Pobrecito, mira que… ¡inventarle una novia! A él que es tan tímido con las chicas.
-Ya no me sigas regañando, ¿quieres?- protestó la de ojos marrones haciendo un mohín.- Suficiente tengo con las miradas asesinas que me anda lanzando Yuyú cada vez que nos encontramos. Además, quien le manda no tener una novia de a de verás, si hubiera sido así, todo sería más creíble.
-Quien te manda andar diciendo en las narices de tu padre, que no vas a hacer nada para que se entere de algo.- la volvió a reprender Sakura (aunque la molestia ya se había esfumado).- Sabes como se pone cada vez que le tratan de ocultar alguna cosa. Recuerda que tu papá tiene oídos por todos lados.
-¡Ni que lo digas!- exclamó la de cabellos marrones poniendo sus brazos en su cintura.- Yo que me iba a imaginar que se iba aparecer atrás de mí (cual zombie venido de ultratumba) justo cuando hablaba de no decir nada sobre tu cita doble. ¡La verdad es que ninguno de nosotros lo escuchó entrar!
-Si me lo imagino, Touya camina como gato. Nunca se le oye cuando entra o sale de la casa.- respondió la esmeralda con una gotita en la nuca.
-Miau.- se escuchó maullar a un lindo felino de ojos dorados y pelaje amarillo, mientras se subía a la cama de Sakura.
-Y hablando de ellos.- sólo atinó decir la muchachita señalando al recién llegado.- Ven aquí, Kerokero.
-¿Kerokero?- preguntó la castaña cogiendo al animalito y acariciándole su cabecita suavemente, recibiendo un ronroneo como respuesta.- Hola, Kero. ¿Me extrañaste?
-Miau.- volvió a maullar el minino y haciéndose bolita junto a Sakura.
-Tendré que hablar con mi hermano y decirle toda la verdad.- se le escuchó decir a la hija de Fujitaka dando un suspiro.- Ya involucré a mucha gente en esto (al pobre de Yue). Además, sólo fue una cita. No es algo tan grave.
-Bueno, si mañana quieres terminar colgando del recibidor "adornando" la entrada de la casa, cuéntale todo a mi pa.- dijo la chica ojos marrones mientras se levantaba de la cama.- Te recomendaría que dejes todo como está, Sak. Así mañana no serás la botana de los buitres (cortesía de papá). Incluso, si todos piensan que Yuyú tiene novia, por fin lo dejarán de fastidiar el "club de las locas" en la escuela y ya no pensarán que es "rarito". Así que hay que mirar el lado positivo de las cosas.
-Ay, Nakuru.- sonrió la ojiverde mientras negaba con la cabeza.- Tú no tienes remedio.
-Lo sé.- contestó la melliza de Yue guiñándole el ojo a su interlocutora.- Buenas noches, Sak. Que tengas dulces sueños, aunque estoy completamente segura de que será así. ¿O no, chica Shao?
-Ve a dormir, ¿quieres?- respondió la esmeralda con el rostro sonrojado.- Y deja de decir esas cosas, que tu papá te puede oír. Ya no quiero que le inventes más novias al pobre de tu hermano.
Se escuchó una gran carcajada antes de que la puerta se cierre.
-¡Esa niña me va a volver loca!- exclamó la de cabellos castaños volviéndose a echar sobre su cama.- Ella y Tomoyo son tan parecidas: Les encanta reírse a costa mía.
Mira que llamarla "Chica Shao" o preguntarle que si ya se habían besado. ¡Besado! ¡Ella y Li! Aunque la idea no sonaba tan descabellada e incluso ya se imaginaba lo que sentiría probar los labios de su jefe. Esos labios que tan cerca se veían realmente apetitosos.
¡Qué cosas estaba pensando!
Tonta, tonta, tonta. Sí, eso es lo que ella era: Tonta por pensar siquiera que el gran Shaoran Li, presidente de "L&H" y uno de los hombres más importantes de este país, podría fijarse en ella. Tonta por creer que podría llegar a besarlo algún día. Y tonta nuevamente por tener ese tipo de sentimientos hacia su JEFE. Por qué esa era la única relación que podría llegar a entablar: la de empleada y empleador.
Suspiró largamente.
¿Cuál hubieran sido sus respuestas a las preguntas que le hizo su sobrina hace un rato? No, las que dijo. Ella sabía que no era así:
¿Cómo te fue anoche en tu cita doble? - Mejor de lo que me hubiera imaginado.
¿El amigo de Tomoyo está guapo? - Condenadamente guapo (pero antes ni me había fijado en eso, por andar peleando como perro y gato con él).
¿Cómo se llama? - Shaoran Li (¡Ah! Y por cierto, trabajo para él).
¿Cuántos años tiene? - 30 años (y es padre de una niña de tu misma edad, creo).
¿Dónde vive? - No lo sé, pero me encantaría saberlo.
¿Te gusta? - Más de lo que debería.
¿Ya se besaron? - No, pero ganas no me faltan (no después de lo de anoche).
¿Por fin voy a tener tío nuevo? - Que más quisiera yo.
-Que más quisiera yo.- murmuró Sakura antes de quedarse profundamente dormida.
o-OoºoOoºoO-o
Se paseaba nerviosamente y dando vueltas en círculos por todo su estudio. Si su socio estuviera junto a él en ese instante, le diría que pare o terminaría haciendo agujero enorme en el piso de la habitación.
Llevaba en ese estado aproximadamente una media hora. Y es que no sabía si saltar en un pie de la alegría por qué su madre aún no daba signos de su llegada o ponerse más nervioso de lo que ya estaba.
Dio un bufido de exasperación.
Aún no entendía porque esta tan nervioso y a la vez ansioso. Ya no era un chiquillo novato que se dejaba llevar por las órdenes de su progenitora, tenía 30 años, 3 décadas y además ahora era un hombre con una vida hecha y derecha, con una hermosa hija de 12 años y por último, pero no menos importante, era presidente de una de las revistas más exitosas de todo el país.
Pero al parecer a su madre no le importaba en absoluto eso. Se le había metido en la cabeza casarlo nuevamente, pero esta vez con una mujer china y que cumpliera ciertos "requisitos indispensables", para así mantener la descendencia del Clan Li y también darle una buena esposa y una madre a su única hija.
Una idea que a parte de ser estúpida, era completamente absurda. ¡Estaban en el siglo XXI!, no en la época de monarquías absolutistas o dictaduras despiadadas, en donde los padres eran los que escogían con quien casaban a sus hijos.
Él no era un títere que su progenitora podía manejar a su antojo. No señor, ya no más. Si antes lo permitió –cuando apenas tenía 18 años– fue porque aún era muy joven y tuvo que asumir todas las responsabilidades que en ese entonces pesaban sobre sus hombros.
Lo obligaron a casarse con Yuriko Liu, hija de uno de los jefes de los clanes menores de China , pero de madre japonesa. Eso no le hizo mucha gracia a su progenitora desde un inicio, por lo que –mientras estuvo en vida su esposa– se encargó de recordárselo en todo momento. No había día en la que no sacara a colación el tema de la "sangre compartida" de Yuriko.
Ieran Li tenía la absurda y ridícula creencia de mantener el legado y la "casta limpia". No compartía la idea de que sangres "como las del Clan Li" –puras y con legado ancestral, según ella– se mezclen con sangres que no fueran legítimas o con una ascendencia milenaria. Esa era una manera sutil de decir que no soportaba a todos aquellos que no fueran chinos.
La idea de su progenitora era que él contrajera nupcias con una miembro del mismísimo clan Li, llegando a considerar a la propia Meilin dentro de la lista, cuando se enteró que ésta estaba "enamorada" de él desde la niñez. Por suerte, gracias al carácter bipolar –por así decirlo– de su prima y a que ésta cambió de opinión a último momento, esa aberración a la naturaleza familiar no sucedió. Él consideraba a Meilin como una hermana más; estaba igual o más loca que sus hermanas mayores, pero no la veía como a una mujer y menos aún para que sea su esposa. Con todo ese embrollo de por medio, al final su madre determinó que su futura esposa sería Yuriko Liu.
Mantuvo un matrimonio que desde un inicio estuvo destinado al fracaso, por el simple hecho de estar arreglado. Él tenía las intenciones de llevar la fiesta en paz, por lo menos llegar ser amigos y quizá en futuro el amor llegaría, pero no resultó como lo planeó. Primero, porque no conoció a la que sería su esposa sino hasta el mismo día de la boda y en segundo, porque más allá de su dulce y tierno aspecto de niña buena, Yuriko parecía ocultar algo. Y no se equivocó en sus sospechas. Ella resultó ser extremadamente posesiva e inestable emocionalmente, muy inestable. A tal punto de celarlo hasta de su propia sombra. Eso hizo que no la viera más allá de lo que era: su esposa, más no, su mujer. La primera y única vez que tocó a Yuriko fue en su noche de bodas, después, ella no lo permitió más.
La palabra "divorcio" resonaba una y otra vez en su cabeza. Parecía ser lo único que le devolvería su tan ansiada libertad. Y su vida volvería a la normalidad. Si lograba separarse, sería el primero en toda la dinastía y –lo más seguro–, el único.
A los pocos meses se enteró que se convertiría en padre. Eso hizo que cambie un poco su perspectiva sobre su matrimonio. Una vez más le tocó madurar antes de tiempo y decidió que intentaría sobrellevar todo solamente por su pequeña. Mala idea.
Años después, su padre –quien siempre se mantuvo al margen de todo y acató su matrimonio arreglado– le dijo que si no amaba a su esposa y mucho menos la soportaba, entonces no debía continuar casado con ella. No entendió el por qué de sus palabras y tampoco le pudo llegar a preguntar, pues éste falleció de un infarto antes de que se lo dijera.
Con el pasar de los años la relación entre Yuriko y él se tornó insostenible. Ella empezó a comportarse de una manera que nunca antes imaginó; las escenas de celos se volvieron cada vez más frecuentes, solía gritar por cualquier cosa y en una ocasión intentó suicidarse aventándose desde la azotea de la mansión.
Esa fue la gota que derramó el vaso. Él no iba a permitir que su hija crezca en manos de una mujer con indicios de un gravísimo desorden mental. Después de eso, ya estaba haciendo los papeles para el divorcio –todo en la más absoluta discreción–, sin embargo no contó con que Yuriko se enterara y cometa la peor de todos sus arranques de locura (sí, al llevarla con un psiquiatra descubrieron que padecía de principios de psicosis*): se llevó a su pequeña Rei –que en ese entonces tenía 8 años– en un automóvil por la carretera.
Ese día llovía incesantemente, los meteorólogos pronosticaban un tifón de proporciones devastadoras. Ese día, todo contribuyó a que ocurra lo peor. Fue en una curva peligrosa que Yuriko perdió el control del coche y cayó junto a su niña por un abismo. El vehículo dio muchas vueltas antes de caer y explotar –según el reporte de la policía–. Gracias a todos los dioses chinos, su hija logró salir a tiempo, pero a diferencia de ella, su esposa no corrió con la misma suerte.
Viudo a los 26 años de edad, se quedó a cargo de Rei. Para evitarle más sufrimiento y un futuro traumático a su pequeña, quien siempre quiso mucho a su mamá, y dejar su pasado tormentoso atrás, decidió viajar a Japón y rehacer su vida junto a su hija. Lejos de las presiones de su progenitora y de todo el Clan Li.
No volvería a permitir estar en un matrimonio tormentoso y mucho menos que intentaran lastimar nuevamente a su hija. Por ella lo hacía. Rei había pagado muy caro el precio de todo lo sucedido en el pasado. Por eso, debía hallar un método para quitarle de una vez por todas esas ideas retrógradas a su madre, pero uno que en verdad fuera infalible.
El timbre de su teléfono celular sonó. ¿A qué persona viva en su sano juicio se le ocurría llamarlo en un momento como ese?
Vio la pantalla y puso los ojos en blanco. ¡Ah, sí! A la única persona que, según él, estaba desquiciada de por vida y a la cual hace rato debió haber mandado (en una caja sellada y que sólo se habrá por fuera) o al polo norte junto con Santa Claus y toda su legión de duendes "fabrica-juguetes" o al polo sur a bailar con los pingüinos de Happy Feet**, que estaba seguro, lo acogerían como a un miembro más. A quien me estoy refiriendo, a quien más que a Eriol Hiragizawa.
-¿Qué quieres?- contestó en tono molesto Li.
-Uyuyuy, veo que no estamos de buen humor en esta linda noche estrellada.- dijo, en tono burlón, Hiragizawa al otro lado de la línea.- Hermano, controla tu mal genio conmigo, ¿sí?
-Eriol, no tengo tiempo para tus bromas en este momento.- respondió el ambarino mientras seguía paseándose por su estudio.- Sino tienes un buen motivo para tu llamada, juro que te colgaré en este instante.
-No lo harías.- se le escuchó decir al socio de Shaoran en tono triunfal.
-¿Apostamos?- lo retó el gerente de "L&H".
-Está bien, está bien. No te esponjes, socio. Sé que si eres capaz.- lo trató de calmar el ojiazul.- Sólo llamaba para desearte suerte. En serio, man, sé que la vas a necesitar. Conociendo a la autora de tus días, estoy completamente seguro de ello.
-Gracias por tus "palabras de aliento".- dijo sarcástico el de ojos miel.- Ahora si no tienes nada más que agregar…
-OK, ya no te molesto. Mañana me cuentas en que terminó tu tan temida Odisea.- comentó el de anteojos en tono divertido.- Saludos a mi sobrina y a tu madre. Nos vemos.- Luego de eso colgó. Para eso era bueno su socio: sólo para ponerlo más nervioso; claro, aunque según el aludido, era darle "ánimos". Suspiró cansinamente.
Ya eran aproximadamente un cuarto para las ocho y dentro de poco tendría viviendo bajo el mismo techo a Ieran Li, su madre (y verdugo particular, también).
En ese momento tocaron a la puerta de su estudio.
-Adelante.- ordenó el ambarino con un semblante preocupado.
-Señor, el automóvil de dama Ieran acaba de llegar.- contestó Wei, quien hizo una reverencia antes de ingresar.
-Está bien, en un momento salgo a recibirla.- se le escuchó decir Shaoran mientras miraba a su mayordomo.- Dile a Rei que baje. Vamos a recibir a su abuela.
-Como usted diga, señor.- hizo otra reverencia y antes de salir.- Con su permiso.
La puerta se volvió a cerrar. Respiró profundo y a paso lento salió de su estudio, todo el trayecto a las escaleras fue de la misma manera.
Al llegar al recibidor se encontró con su hija, quien le lanzó una mirada algo angustiada. Se paró a su costado y la rodeó con su brazo, como dándole a entender que la comprendía y se encontraba en una situación igual o peor que ella.
Puso el semblante más serio que tenía y después la vio entrar.
Una mujer de largo cabello oscuro amarrado en una coleta alta, con el mentón bien en alto, dando entender que era una persona muy elegante y con un caminar recto –casi majestuoso– que hacía mover levemente las blancas vestiduras (signo de luto eterno) que traía puestas.
Se paró enfrente de ambas personas y con sus inexpresivos ojos negros los miró fijamente sin parpadear.
-Buenas noches, madre.- saludó el joven padre haciendo una reverencia.
-Tenga usted muy buenas noches, abuela Ieran.- se le escuchó decir tímidamente a la chica de ojos grises inclinando la cabeza. La presencia de su abuela la intimidaba de sobremanera.
-Xiao Lang, Rei.- dijo primero mirando a su hijo y luego a su nieta, como saludo.
-¿Qué tal estuvo su viaje?- preguntó el ambarino como para iniciar un diálogo.
-No me puedo quejar.- sólo contestó la mujer sin ninguna expresión en su rostro y luego se quedó mirando fijamente a la jovencita allí presente (la cual permanecía sin decir ninguna palabra), para luego volver a su posición inicial.
-Muy buenas noches, dama Ieran.- saludó el mayordomo a la imponente señora con una reverencia.
-Wei, deja las pertenencias de mi madre en la habitación que hemos preparado para ella y condúcela hasta allí. De seguro debe estar agotada por el viaje.- se le oyó decir al presidente de "L&H" viendo al anciano hombre.- ¿Desea que le lleve la cena a su alcoba, madre?
-No es necesario. No apetezco de alimentos.- respondió la madre de Shaoran con rostro serio.- Por el momento sólo quiero ir a descansar a mis aposentos. Mañana hablaremos tranquilamente, Xiao Lang.
-Como usted diga, madre.- afirmó seriamente el aludido asintiendo con la cabeza.
-Sígame por favor, dama Ieran.- le indicó el mayordomo.- Con su permiso.
Luego los perdieron de vista cuando se adentraron en los pasillos. Dejó escapar el aire, que no sabía, había guardado en todos esos minutos conversando con su progenitora. Rei lo imitó. Padre e hija intercambiaron miradas y luego se sonrieron de forma cómplice.
-Al menos, aún estamos vivos, ¿no lo crees?- dijo la chica de ojos grises sin dejar de sonreír.
-Sí, eso es lo bueno.- le contestó el de cabellos chocolates mirando aún las escaleras.- Ahora, anda ve a dormir.
-¿A esta hora?- preguntó incrédula la muchachita y levantando una de sus finas cejas.- Apenas son las ocho en punto.
-Si te quedas más tiempo despierta, puede que te encuentres por aquí a tu abuela.- respondió el socio de Hiragizawa con algo de sarcasmo.- Y a ti que te "encanta" estar a solas con ella.
-Aunque, pensándolo bien, recordé que tenía mucho sueño.- se le escuchó decir rápidamente a la hermosa jovencita, mientras ya se trasladaba en su silla de ruedas, camino a su habitación.
-Rei, ¿no te olvidas de algo?- interrogó el jefe de Sakura cruzado de brazos.
-¡Ah!, es verdad, debo lavarme los dientes antes de acostarme.- contestó la amiga de Nakuru con una gran sonrisa, viendo como su padre levantaba una de sus cejas en signo de molestia (aunque era una falsa, claro).- No me mires así, ¿quieres? Era una broma, buenas noches, papá.
-Buenas noches, princesa.- se le acercó el de ojos miel dándole un beso en la frente.- Que tengas dulces sueños.
-No me pidas demasiado.- se le oyó decir a la muchachita juntando sus manos en señal de súplica. No después de esto.
Shaoran negó con la cabeza, su hija era idéntica a él en el carácter. Aunque, a veces, exageraba un "poquito", sobre todo con eso de los celos o las bromitas esas (lastimosamente tanto andar con su "tío" Eriol se le habían pegado esos malos hábitos).
Sin embargo, su hija no exageraba del todo, con la autora de sus días viviendo allí, era muy difícil tener "dulces sueños" o en todo caso dudaba que pudiera conciliar, esta noche, el tan anhelado sueño.
Dio un suspiro. Mañana debía hablar con su madre seriamente, tenía que convencerla de olvidarse de esa absurda idea de buscarle esposa y después mandarla de regreso a China, como sea.
Necesitaba idear el plan perfecto para lograrlo y también una mente maestra en todo eso de los discursos de convencimiento y palabreo formal.
Aunque lo negara y sonara hasta descabellado el sólo plantearlo, esta vez iba a necesitar de la ayuda de su demente socio, y fastidioso de primera categoría, mejor amigo: Eriol Hiragizawa. Que podría ser todo molestoso que quisiera, pero también era muy brillante cuando se lo proponía.
Suspiró nuevamente.
Mañana sería otro de esos días largos… y vaya que lo sería.
Continuará…
NOTAS DE LA AUTORA: Konichiwa queridísimas lectoras! (Sí, las mujeres somos las que predominamos en todo Fanfiction xD). Para aquellas que pensaban que ya me habían tragado los tiburones, me habían intoxicado por comer tantos chocolates, pues le digo… =P ¡Sigo viva! Con gripe, pero viva.
¿Qué les pareció este cap.? Verdad, que me salió decente? Por fin se develó el misterio de la esposa de Shao y el pasado tormentoso que le tocó vivir. También está la parte de Touya muy furioso con su hermana y la llamada a Tomoyo (quien le dijo que le iba a patear el trasero si seguía fastidiando!) Jajajaja, me divertí mucho escribiendo esa parte! Así como también la de la charla entre de Sakura y Nakuru. Esa niña no parece tener 12 años. Mira que hacerle ese tipos de preguntas! Aunque, Saku dio sus respuestas verdaderas al final (sólo para ella).
Bien, para los que esperaban la tan ansiada llegada de Ieran, los complazco (para los que no, igual). Sólo les digo que su llegada les va traer muchas dificultades a nuestro ambarino favorito. ¡Pobre!
Ahora a explicar mis asteriscos del mal (se escucha una música terrorífica de fondo ;D):
*Mencioné que la esposa de Shao tenía "principios de Psicosis", para los que no saben que es, aquí les va la explicación: La psicosis es una forma de enfermedad mental, intensa e incapacitante, que implica un grado grave de descomposición de la personalidad.
**También puse algo de "los pingüinos de Happy Feet", no sé si alguna de ustedes habrá visto la película del mismo nombre. ¡Es tan adorable! Para aquellas que sí: sabrán de lo que hablo, para las que no: se las recomiendo ;)
Ya saben: sugerencias, dudas, preguntas, tomatazos, jalones de moño, correos bombas (especialidad de rebeca26 jajaja) a través de UN REVIEW n.n
Muchas gracias a todas las que se tomaron la molestia y el tiempo de dejarme sus comentarios:
Endri-Chan, kathy kinomoto, Ceciali, sakurita95, bebeli, PamelaPamelitappp, nayara87, kimbe-chan.
¡ARIGATO! ¡LAS REQUIERO POR ESO!
Sin embargo creo que quedaron unas cuantas dudas por allí. Así que las voy a responder en este momento (recuerden que una de las reglas de esta pág. es no contestar reviews en los caps., pero ¡qué va!, ¡para que existen las reglas sino es para romperlas!):
Por allí algunas no supieron quien terminó ganando la apuesta; sólo voy a decir que nuestro querido Shao fue el vencedor, espero haber despejado tus dudas Ceciali) n.n.
También me preguntaron el porqué del nombre de los dos capítulos anteriores. Paran algunas Sakuritas por allí (sinónimo de despistadas xP), la tan esperada noche se realizó en un point llamado: "Moon Sweet", que traducido al español sería: "Dulce Luna". Así que allí está tu respuesta bebeli =D.
Otra interrogante planteada es porque le puse a este fanfic: "PELIGRO: Una adolescente en casa" (o no kimbe-chan? 3), Pues bien en el cap. anterior dije que a partir de ahora las cosas se pondrían más interesantes, así PREPÁRENSE PORQUE DE AHORA EN ADELANTE LA HISTORIA LE HARÁ HONOR A SU NOMBRE ;D. Porque Rei podrá estar en silla de ruedas, pero no por eso deja de ser una adolescente (y una que no está de acuerdo con la idea de su abuela). Muchas sorpresas se avecinan.
Antes de que me olvide: no sé si lo notaron o no, pero acabo de publicar otro fanfic (Sí, lo sé: Qué?). Bueno yo se los advertí, mi cabeza está loca y a veces se le vienen ideas (descabelladas, creo yo) para nuevas historias. Porfa si pueden lo leen y me dejan su review. Ojalá también les guste. ¿El nombre? Léanlo en mi profile, pero sólo les adelanto que es full comedia y enredos. Así que… a leer muchachas!
Me pasé con este testamento. Bueno sin más que decir, me despido. No sin antes mandarles un besotote de chocolate a todas mis lindas lectoras.
Cuídense mucho.
¡Sayonara!
PD: Sé que ya lo dije, pero… DEJEN REVIEW *-*
"LOS COMENTARIOS DE LOS LECTORES SON UN GRAN ALIENTO PARA LOS ESCRITORES"
