"PELIGRO: UNA ADOLESCENTE EN CASA"

FanFic inspirado en personajes del anime Card Captor Sakura de propiedad intelectual del grupo CLAMP.

CAPÍTULO VIII: "Sorpresas impredecibles"

Blusas, faldas, pantalones, vestidos, sacos, chalinas: todo tipo de prendas de vestir descansaban sobre la cama. Y ni que decir de los bolsos, carteras y zapatos, estaban regados por el armario, la repisa y el suelo de la habitación, respectivamente.

¿Quién tenía así de desordenada su recámara un lunes por la mañana?

Si están pensando en cierta chica de largo cabello castaño y hermosos ojos esmeraldas, entonces van por buen camino.

Ahora, se preguntarán: ¿Cuál es la razón para tanto desorden en su cuarto?

Para aquellas lectoras que recuerdan que los días lunes se da el tan temido "exterminio"..., –perdón–, quise decir: la temida "revisión", con el "águila"... –Otra vez disculpen– con Shaoran Li, entonces podrán comprender el por qué del lío de ropa y zapatos.

Ustedes dirán: ¿Y qué tiene que ver eso? Si Sakura lo único que tiene que hacer es presentar la idea que tiene en mente para su artículo y no vestirse como si fuera a desfilar en una pasarela de Versage, Gucci, Channel, Carolina Herrera o cualquier otro diseñador de renombre.

Bueno, respondiendo todas esas interrogantes, sólo diré que el extraño comportamiento de la hermana menor de Touya se debe, primero, a que se había levantado más temprano que de costumbre (demasiado, diría yo -a las 5:00 de la mañana- y tenía todo el tiempo del mundo para elegir que ponerse) y segundo, por un comentario –que ella negaba era por eso– que rondaba una y otra vez en su cabeza.

Inicio del Flash Back...

-¿Sabes algo, Saku?- empezó una melodiosa voz femenina con una sonrisita misteriosa.

-¿Qué cosa?- respondió la aludida con rostro expectante.

Estaban cenando en el comedor de la gran mansión Daidouji. Las únicas sentadas en la mesa eran ambas jóvenes, ya que la madre de Tomoyo se encontraba resolviendo asuntos en la oficina y avisó que no llegaría a cenar. Se disculpó con Sakura, prometiéndole que para la próxima que se quedara estarían todas juntas y la esmeralda le dijo que no había problema, que entendía su trabajo y que, además, aceptaba la invitación.

-Ayer, cuando bajaste las escaleras para alcanzarme mi bolso, tan despampanante como estabas y dejaste con la boca abierta a más de uno.- empezó la amatista tomando un sorbo de su taza de té.- Me di cuenta que eso sucedió porque te veías soñada, divina: como una princesa de cuento moderno y...

-¡Ay! ¡No seas exagerada!- interrumpió la ojiverde negando con la cabeza.- Yo no dejé con la boca abierta a nadie y mucho menos parecía una princesa de cuento. Sólo lucí un poco mejor de lo habitual, creo.

-Hablando de eso, no lo sé, pero... ¿te puedo sugerir algo?- continuó la tez pálida con una sonrisita enigmática recibiendo un asentimiento por parte de su interlocutora.- ¿No crees que ya es hora de que dejes todos esos aburridos pantalones, faldas y sacos tan sobrios con los que siempre vas a la oficina? Que yo sepa, no es obligatorio que todos vayamos de traje a "L&H", salvo los ejecutivos. Porque no pruebas yendo con ropa más cómoda.

-Tomoyo, ¿quieres que asista todos los días a la revista en pijama?- preguntó la castaña con el rostro sorprendido.- Porque para mí el sinónimo de comodidad, definitivamente, es mi ropa de dormir.

-No, no, no. No te estoy pidiendo que te vistas como siempre andas en casa, sólo que te hagas un cambio de look, de vestido, etc.- replicó la chica Daidouji con una enorme sonrisa.- Tú eres una chica bellísima y no entiendo porque te vistes como de vistes. En la escuela, la preparatoria y en la universidad siempre te ponías ropa de colores vivos, llamativos, alegres. Ahora, solo usas grises, azules oscuros, negros, colores opacos, algo que no va con tu apariencia ni tu alegre personalidad. A veces pienso que lo haces para pasar desapercibida ante el mundo, sin embargo, no encuentro los motivos para ello.

La joven Kinomoto no respondió al instante, las palabras de su mejor amiga la desconcertaron un poco y la pusieron a pensar detenidamente, por lo que la hija de Sonomi continuó.- Yo sé que estás madurando, que ya eres toda una mujer hecha y derecha. Pero, eso no significa que te vistas como si fueras una abuela de 50 o 60 años. Eres joven y hermosa. Sácale provecho a la belleza que heredaste de tu madre (la cual, estoy segura, estaría tan extrañada como yo por tu forma de vestir), así podrás sentirte a gusto contigo misma y las cosas te saldrán mucho mejor.

-¿Por qué me estás diciendo todo esto?- dijo la tía de Nakuru y Yue con expresión confundida y un tanto extrañada.- ¿A dónde quieres llegar?

-Tómalo como un consejo de tu mejor amiga que te quiere muchísimo y se preocupa por ti.- contestó la de cabello oscuro con una sonrisa de oreja a oreja.- Además, si te sueltas el cabello de vez en cuando (como ayer), te pones esos vestidos frescos, esas blusas floreadas que te he regalado tantas veces (y que te niegas a usar), estoy segura que muy pronto podrás conquistar a quien tú quieras.

-Ahora entiendo el por qué de tu extraño comportamiento.- suspiró resignada la de ojos verdes. Ya sabía por donde iba la cosa.- Por si acaso... ¿mi jefe tiene que ver en todo esto? No debí decirte nada.

-Él te gusta y tú pareces interesarle, ¿por qué no darle más razones para que se fije en ti?- se le escuchó decir a la de tez pálida con estrellitas en los ojos.- Harían una linda pareja.

-Porque no.- negó con la cabeza la chica Kinomoto.- Una cosa es que me guste un poco y otra muy diferente es que se me ocurra entablar una relación sentimental con él. Hazte de una buena vez la idea de que eso jamás pasará.

-Bueno, está bien. Si quieres, olvida lo que dije.- comentó la amatista dándole otro sorbo a su taza de té.- Sin embargo, ayer escuché que Eriol le dijo muy bajito a Li: "Cierra la boca, que se te está cayendo la baba" y eso sucedió exactamente cuando tú descendías de los escalones tan divina como estabas. Dejaste anonadado, estupefacto, perplejo, y cualquier sinónimo de esas palabras, a tu jefe. Y era más que obvio, ya que él siempre te ha visto con esos aburridos trajes de vestir y no con ropa que en verdad va contigo. Piénsalo.

-Contigo no se puede hablar.- se quejó la castaña negando con la cabeza.

Fin del Flash Back...

Las palabras de Tomoyo la dejaron pensando más que de costumbre y es por eso que no pudo dormir muy bien. Ahora se debatía en hacerle caso o no a las locuras de su mejor amiga (quien tenía la habilidad de repercutir con sus comentarios en su forma de actuar).

Dio un suspiro mientras veía su imagen reflejada en el espejo.

Después de deliberar tanto entre su ropa –que no sabía era bastante– había escogido un bonito vestido color blanco con detalles en rosa pastel, de tirantes un poco anchos, entallado al cuerpo y por debajo de las rodillas. Bastante fresco, pero sin quitarle lo elegante y formal. Ese fue un regalo de Tomoyo, en su cumpleaños número 25. Era buena suerte que aún le quedara después de tanto tiempo y eso que ya había dejado las actividades deportivas (su trabajo la absorbía por completo); gracias al cielo, ella tenía la característica particular de no engordar, comiera lo que comiera. Una vez, su padre le comentó que su mamá también era igual, podía comerse un pastel entero ella sola y no subía ni un gramo.

Se peinó su larga cabellera castaña parte por parte. Hoy dejaría su cabello suelto, en eso si le haría caso a su mejor amiga; siempre le gustaba tenerlo así, pero (tontamente) creía que no era adecuado ir así a la oficina. Luego cuando vio que los únicos que iban vestidos formalmente eran los ejecutivos, porque las secretarias, los ayudantes, asistentes, etc. se iban con ropa informal (salvo los de limpieza que tenían que ponerse un uniforme) pensó en imitarlos, pero por alguna razón (que desconocía en ese entonces), no lo hizo. Sin embargo, ella asistía con su clásico moño bajo, su falda larga, blusa y saco de vestir de colores oscuros. Ahora, entendía porque Tomoyo decía que se vestía como vieja solterona, la verdad es que así era.

Bien, ahora les demostraría a todos que podía ser la Sakura de antes. La que se vestía alegremente y siempre le sonreía a cuanta persona le saludara, la que vivía feliz y era una chica animada, la que se escondió en el lugar más recóndito de su corazón cuando Yukito Tsukishiro la hizo parte de su engaño. Cuando le mintió de la forma más vil y perversa, burlándose de sus sentimientos. La chica inocente y despistada de siempre. No, esa parte no tanto, le gustaba ser suspicaz de vez en cuando (estando tanto tiempo con Tomoyo como que se le había pegado algo de esa cualidad).

Una sonrisa melancólica se formó en sus labios. Por fin lo entendía, su mejor amiga tenía mucha razón cuando dijo que ella se vestía con colores opacos, como queriendo pasar desapercibida ante el mundo y no encontraba los motivos para ello. Ella, después de tanto romperse la cabeza pensando, los halló, y a pesar de que muchas veces lo negó, la traición de Yukito la afectó más de lo que se hubiera imaginado; y tal vez se vestía de esa manera para no llamar la atención de ningún hombre (aunque a veces parecía en vano), de esa forma evitaría que alguien se le acercara para lastimarla nuevamente.

La ropa había sido su pretexto, su excusa, su coraza, su caparazón, su máscara, todo de forma inconsciente. Sin embargo, ahora ya no había razones para seguir optando por usar ese etéreo "disfraz", ya no más. Y aunque debía admitirlo, había descubierto todo esto gracias a Tomoyo. Ella le había abierto los ojos diciéndole lo de su forma de vestir, que si quería conquistar a su jefe (su adorado tormento y por el cual sentía cierta atracción incontrolable) debía hacer relucir la belleza de la que era poseedora.

Le parecía sumamente vergonzoso tratar de conquistar a alguien que sólo le gustaba, ella no era así. Es más, en toda su vida, los chicos eran los que se le acercaban y no al revés, ¿por qué?, no sabía si para su buena o mala suerte, siempre se apenaba cuando conversaba con alguien del sexo opuesto. Eso sonaba bastante extraño y ella lo sabía, pero desde pequeña casi nunca tuvo la oportunidad de tratarlos. Tal vez, podía ser porque su hermano mayor espantaba a todos los chicos que se le acercaban. Sí, por fin lo entendía, era por eso. ¡Condenado Touya!

Sonrió ampliamente y luego miró su reloj de pulsera: las seis en punto. Aún tenía tiempo para preparar el desayuno de todos y los almuerzos de sus sobrinos. Hoy no le tocaba hacerlo, pero sentía que se los debía, por las tantas veces en que habían hecho sus deberes por ella y además porque habían mentido para "salvarle el pellejo", como decía Nakuru, evitándole una muerte lenta y dolorosa a manos del bruto de su hermano.

Se colocó los zapatos que hacía juego con el vestido y luego de colocarse los accesorios (entiéndase sus pendientes, brazalete, etc.) bajó con paso alegre a la cocina, mientras tarareaba una canción (la que cantó ese día en el karaoke con cierta personita de ojos acaramelados).

o-OoºoOoºoO-o

La limusina recorría por las calles, sin muchos contratiempos, dirigiéndose a las instalaciones de la revista sabatina para hombres más importante de todo Japón, con dos pasajeros a bordo, aparte del chofer, una madre y su hijo, específicamente.

Ambos iban en un silencio casi sepulcral, donde sólo se llegaban a escuchar los ruidos de los coches, las personas caminando por las aglomeradas calles de esa gran orbe que es Tokio y una que otra musiquita de alguna tienda de artículos de todo tipo.

Uno de ellos agradecía eso a todos los dioses chinos. Le parecía mucho más cómodo no tener que entablar una charla familiar –que estaba seguro, terminaría muy mal– dentro de un auto en movimiento.

¿Por qué se enrumbaban los dos a las oficinas de la revista?

Su progenitora le había pedido ver como estaba todo en "L&H" y así de paso hablar del asuntito que tenían pendiente. Shaoran dedujo eso, en vista que hoy tocaba la famosa revisión de las propuestas para la siguiente edición. Y del cual, no sabía porque, le daba mala espina. Sólo esperaba que solamente sean imaginaciones suyas.

No se había dado cuenta cuando llegaron al enorme edificio –por haber estado tan sumido en sus pensamientos– ni tampoco cuando entraron en el elevador, ascendiendo hasta el décimo y último piso, en donde se localizaba la oficina central. Su oficina.

Salieron del pequeño espacio aún en silencio, caminaron por los pasillos. Los que transitaban por enfrente de ellos se quitaban lo más rápido posible y todos los empleados cercanos de allí, al verlos hacían una reverencia exagerada.

-Muy buenos días, señor Li, dama Ieran.- saludó la secretaria de presidencia levantándose rápidamente de su asiento e inclinando su cabeza varias veces como signo de respeto. Luego, abrió la puerta la oficina cediéndole el paso a los presentes.

-En 15 minutos empezamos, Akemi. Avísale a todos.- se le escuchó decir al padre de Rei entrando a la estancia seguida de su progenitora.- Que nadie me moleste hasta entonces.

-Como usted diga.- respondió la muchacha cogiendo la bocina del intercomunicador.

Ambas figuras desaparecieron de la vista de la mujer y luego de cerciorarse que la puerta se haya cerrado, comenzó la operación de todos los lunes. Marcó los números de las secretarias del edificio y dijo con voz firme: -Atención a todas las unidades, el águila aterrizó al nido, pero no está solo, vino con la hiena. En 15 minutos comienza el exterminio. Repito, el águila aterrizó al nido, pero no está solo, vino con la hiena. En 15 minutos comienza el exterminio. Tomen las precauciones del caso. Cambio y fuera.

Terminado de decir eso, dio un largo suspiro y colgó el teléfono.

-Hola, Akemi.- saludó una voz femenina en tono alegre.- Veo que el gallinero está alborotado, ya llegó, ¿no es cierto?

-Sí.- afirmó la chica de cabello medio rojizo señalando la puerta cerrada.- Pero no vino solo, está adentro con la hiena.

-¿La hiena?- preguntó confundida Sakura y con un montón de signos de interrogación sobre su cabeza.- ¿Y quién es ella?

-Ieran Li, esposa del difunto presidente Hien Li (nuestro gran halcón), tía de la señorita Meilin.- contestó la secretaria con rostro serio.- Madre del actual gerente general.

-¿La mamá del señor Li está aquí?- volvió a preguntar la castaña recibiendo el asentimiento de su interlocutora.- ¿Qué no vivía en China?

-Así es.- se le oyó decir a la joven mujer.- Al parecer, regresó. Y eso quiere decir que nada bueno se avecina.

-¿Por qué dices eso?- interrogó la ojiverde con gesto extrañado.- ¿Acaso significan malas noticias para la empresa?

-Puede ser. Definitivamente, es más que evidente que el gerente de esta revista se pondrá como el hombre verde* debido a la "agradable" visita de la autora de sus días.- respondió Akemi llevándose su dedo índice a su mentón.- ¿Sabes?, hay un lista completa de gente que lo enfurece. Con escalas y todo. Te nombraré los cinco primeros: En el puesto 5, están los empleados que no hacen las cosas bien. Sabes como se pone cuando eso sucede. En el 4, sus hermanas mayores, son tan melosas con él que siempre lo hacen enojar. Es un verdadero espectáculo cuando ellas se aparecen por aquí. En el 3, está su prima Meilin, ella también puede ser fastidiosa cuando se lo propone. El 2, lo ocupa en señor Hiragizawa, sus bromitas sacan de quicio al águila. En el 1 y más importante, está su madre, conocida aquí por todos como: "La hiena". Cada vez que hace acto de presencia por estos lares no es para nada bueno. Varios hemos sido testigos de eso.

-Wow.- se sorprendió la esmeralda.- Nunca imaginé que hubiera alguien que lo pusiera de peor humor que del que siempre está, y mucho menos que ese alguien sea su propia madre.

-No te sorprendas si lo ves irritado en todo momento.- le avisó la secretaria de presidencia.- Se pone peor que mujer embarazada a la que no le han cumplido un antojo. Parece alma que lleva el diablo. Lo más seguro es que, otra vez cortará cabezas masivamente. Siempre sucede eso cuando algún pobre empleado lo agarra en sus cinco minutos de cólera.- se lamentó.- Compadezco a las próximas víctimas. Ya sabes, evita acercártele cuando lo veas molesto o serás la primera en perder su empleo.

-Lo tomaré en cuenta.- asintió la chica Kinomoto.- ¿Cuánto tiempo tenemos antes de la revisión?

-Déjame ver.- dijo mientras observaba su reloj de pulsera.- El exterminio comenzará en 10 minutos, exactamente. Ve preparando todo, hoy estará más exigente que de costumbre. ¡Ah! Por cierto, es completamente seguro que la madre estará supervisando la junta con ojo biónico. Que tengas mucha suerte, todos la vamos a necesitar los próximos días.

-Claro.- se le escuchó decir a la castaña.- Bueno, mejor me apuro. Nos vemos más tarde.

-Oye, lindo vestido. Te queda excelente.- mencionó de cabellos medio rojizos con una sonrisa.

-¿En serio? Gracias.- agradeció la ojiverde con una sonrisa. Bueno, al menos no había desatinado con la elección de su vestimenta. O mejor dicho, Tomoyo tenía un excelente gusto para regalarle prendas de vestir.

Luego de eso se dirigió a su escritorio. Dio un largo suspiro. Al parecer, hoy sería un largo día.

o-OoºoOoºoO-o

-¿Cuántas veces debo decirle lo mismo?- se le escuchaba decir en un fluido chino a una voz masculina en tono exasperado.- No pienso contraer nupcias sólo porque el clan lo pide. Ya estuve casado una vez y tengo una hija producto de ello. ¿Qué más quieren?

-Sabes perfectamente que las tradiciones ancestrales dicen que el futuro heredero del clan Li debe ser varón para asegurar la supervivencia del mismo. Así ha sido durante siglos y así deber seguir siendo.- contestó la mujer de vestimentas blancas en el mismo idioma, con expresión muy calmada.- Debes casarte con una mujer adecuada para ti y engendrar un heredero varón. Es tu deber, hijo, y no puedes rehuirlo.

-Me va a disculpar, madre, pero no lo voy a hacer.- dijo decidido Shaoran, con un semblante que no aceptaba objeciones.- No me pueden obligar a casarme cuando no lo deseo.

-No sólo es por el clan, Xiao Lang.- continuó la tía de Meilin mirando fijamente a su vástago.- También es por tu hija.

-SU nieta.- replicó el ambarino resaltando las palabras y frunciendo el ceño.- Ya me dijo muchas veces que quiere que Rei tenga una figura materna a su lado, para que la aconseje. Sin embargo, no está considerando lo que ella quiere. Estoy completamente seguro de que no desea tener una madrasta a estas alturas de su vida.

-Está entrando a la adolescencia. Las personas en esa etapa no saben lo que quieren, actúan por medio de los impulsos y siempre dan la contra.- se le oyó decir a la mujer de ojos negros con voz firme.- Rei no será la excepción, por más que esté en silla de ruedas. Hay que decirle que hacer y corregir sus arrebatos antes de que se manifiesten. Debe haber alguien que la oriente de manera adecuada.

-El hecho de que mi hija no pueda caminar, no la hace diferente a los demás. Ella es un ser humano como todos.- protestó el de ojos miel con expresión ladina.- Además, educarla y orientarla me corresponde a mí, ¿no lo cree? Yo soy su padre. ¿Acaso duda de que no sepa criar a mi propia hija?

-No quiero que me malentiendas. Ya habíamos hablado algo de esto por teléfono y creo que no fue lo más correcto. Este tema debíamos conversarlo frente a frente, como ahora.- respondió la mujer siguiendo con la mirada a su primogénito, el cual se paseaba por la oficina.- Xiao Lang, no es que desconfié de tu buen desempeño como padre. Simplemente, que tú no estás siempre al pendiente de tu hija. Trabajas casi todo el tiempo aquí en la revista. Ella pasa más tiempo sola que contigo. ¿Cuántas veces al día la ves? ¿Dos?, ¿tres veces? ¿Y a la semana? Hijo, hay temas que ella no te va a comentar o consultar, por el sencillo hecho de que eres hombre. Y aunque te los dijera, ¿sabrías lo que en verdad es bueno para ella?

El ambarino no contestó. Las palabras de su madre lo dejaron por un momento sin nada que decir.

-Tú necesitas una buena esposa que vele por ti y por el bienestar de mi nieta. El heredero puede venir después.- continuó la mujer de cabellos oscuros amarrados en una coleta alta. Vio que su hijo iba a protestar, pero se le adelantó.- Rei es lo más importante aquí. Más que el clan o tus responsabilidades. ¿Acaso no dices que serías capaz de cualquier cosa por que ella esté bien? Medítalo un poco. Todavía eres joven y no veo motivos para que no rehagas tu vida.

-Aún así.- replicó el socio de Hiragizawa.- Si decidiera casarme, lo haré cuando yo lo considere necesario. ¿Y sabe?, ahora no me parece el momento más adecuado para hacerlo.

-Bueno, por lo menos no estás cerrando la posibilidad.- se le escuchó decir a Ieran con voz firme.- Sólo espero que no demores en tu decisión. El consejo está impaciente y quiere una respuesta decisiva. Debes cumplir tu deber como jefe del Clan Li, Xiao Lang. Es tu responsabilidad.

Esas palabras sonaron una y mil veces en su cabeza antes de poder soltar una respuesta. Claro, porque más querría la gran dama Ieran Li que su único varón se case, si no es por cumplir con sus deberes como jefe del clan. Y él por un momento pensó que ella en verdad se preocupaba por él o su hija. Siempre fue así de calculadora, incluso estando su padre vivo.

Gracias a una de sus tantas decisiones, se casó por primera vez con una mujer a la que ni siquiera amaba, con tan solo 18 años de edad. La autora de sus días creía que podía hacer y deshacer a su antojo la vida de todos. No, señor, erraba completamente si pensaba que volvería a interferir con sus decisiones, con su vida.

-Ya veo que más le interesa lo que digan los ancianos del consejo que la opinión de su propio hijo.- le reprochó Shaoran con expresión sarcástica.- No ha cambiado en nada, madre. Sigue siendo la misma persona imponente que quiere que todo se haga a su modo. Cree que los que la rodean somos piezas de ajedrez, a las cuales puede mover según su conveniencia.

-Xiao Lang...- se le escuchó pronunciar la abuela de Rei rostro calmado, pero con un dejo de advertencia.

-No, madre. Yo ya la escuché lo suficiente, ahora usted me va a oír a mí.- interrumpió el de cabellos chocolates con semblante firme.- Estoy cansado de que siempre que viene por aquí, trate de recordarme cuales son mis deberes. ¿Acaso me cree tan estúpido como para no saberlos? No voy a tolerar más que quiera inmiscuirse en mi vida o en la de Rei. Así que si yo considero o no la posibilidad de casarme nuevamente, es problema mío. Lo que sí le voy a pedir es que respete mi decisión, sea cual sea.

-Estás muy exaltado.- contestó la imponente mujer sin expresión en su cara y levantándose de su asiento.- Necesitas calmarte y pensar bien las cosas.

-¡YO NO ESTOY EXALTADO!- gritó el aludido. Odiaba cuando lo trataba como a un chiquillo.- Mire...

-¡Me dijeron que tía Ieran estaba aquí!- gritó una voz chillona en un perfecto chino, mientras entraba de manera abrupta a la oficina, interrumpiendo la conversación de madre e hijo.- ¡Hola tía!

-Discúlpeme, señor Li.- se le escuchó decir a la secretaria de presidencia, la cual estaba muy apenada por lo sucedido.- Le dije que estaba muy ocupado hablando con su madre y que no quería que lo molesten, pero la señorita Meilin...

-Descuida, Akemi.- interrumpió el de ojos miel, esta vez en japonés, con gesto de comprensión. La ira aún no se iba, pero se había apaciguado un poco.- Sé que la culpa no es tuya. Puedes retirarte.

-Con permiso.- se retiró la muchacha cerrando la puerta tras de sí.

-Buenos días, Mei Ling.- saludó la de ojos negros, sin ninguna expresión en su rostro.

-Que milagro que te veo por aquí, tía. ¿Cuando llegaste?- dijo la efusiva recién llegada acercándose a los presentes.- Shaoran, ¡por qué no me dijiste que tu madre venía de visita! ¡Eres un desconsiderado!

Luego de eso le propinó un coscorrón en la cabeza a su primo.

-¡Auch! ¡Oye! ¡No hagas eso!- se quejó el presidente de "L&H" sobándose la parte afectada. Vaya que Meilin pegaba duro.- Si no te lo dije es porque no sabía en donde estabas, "primita querida".

-Ya veo que no sabes ni siquiera usar un teléfono o mandar un mensaje vía mail, ¿verdad?- replicó la de ojos escarlata en tono irónico.- Por las puras tienes un celular y una computadora.

El aludido puso los ojos en blanco. Definitivamente, había "extrañado" a su prima. ¡Ja!, prefería mil veces que ésta estuviera vacacionando en cualquier parte del mundo, antes que cerca de él. Ahora sólo faltaba Eriol para completar el pastel del terror.

-Hola, socio. Me dijo tu secretaria que estabas ocupado.- se le oyó decir a una voz masculina que entraba a la oficina.- ¿Qué pasa? ¿Por qué todavía no comienza la revisión? Todos están reunidos en la sala de juntas.

Y hablando del rey de Roma, Eriol –por no decir el burro– que se asoma. Como siempre había entrado sin tocar. Su eterna mala costumbre.

-Muy buenos días Ieran, Mei. Dichosos los ojos que las ven.- saludó el ojiazul en un perfecto chino mandarín, acercándose a saludar a las mujeres allí presentes. A la madre de Shaoran con un beso en la mano y la joven con un beso e la mejilla. Se percató de su presencia unos segundos antes.

-Hola, Eri. ¿Y ese milagro?- contestó la de ojos escarlata ya no en su idioma natal, sino en japonés, con una sonrisita sagaz.- No me digas que recién llegas, dormilón. Qué travesuras habrás estado haciendo ayer.

-Mei Ling...- dijo en tono de advertencia la mujer de ojos negros mirando a su sobrina reprobatoriamente. Luego, le preguntó al de gafas en un muy fluido japonés.- ¿Cómo has estado, Eriol?

Los presentes empezaron a charlar, mientras un ambarino los observaba sin decir nada y se sumía en sus pensamientos. OK, era más obvio que el universo entero estaba confabulando en su contra para que hoy no sea su día. Tenía a tres de sus peores pesadillas juntas en un mismo lugar, exactamente: su oficina. Estaba solo y desprotegido contra ese trío. ¿Qué más faltaba? ¿Qué aparezcan Willie Wonka y los oompa loompas** de Charlie y la fábrica de chocolate cantando una canción sobre él?

No, eso sería demasiado. ¿Acaso solamente le esperaban disgustos este día?

Soltó un suspiro de resignación. Rogaba al cielo que no o terminaría en un hospital psiquiátrico mañana por la mañana.

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-¿Por qué se demorará tanto?- pensaba preocupada una muchacha de ojos verdes. El señor Li era muy puntual, sobre todo en los tan temidos "exterminios".

-¿Julieta está angustiada por la tardanza de su Romeo?- preguntó en voz baja una melodiosa voz femenina con una sonrisa cómplice.

-¡Tomoyo!- exclamó la aludida a la mujer enfrente de ella. Se dio cuenta que todos los presentes la quedaron observando debido al exabrupto y su rostro se tornó carmesí.- Lo siento mucho.

-Que vulgar.- se le escuchó decir a una voz cercana en tono bajo, que sin embargo la esmeralda oyó claramente.

Al ubicar de donde provenía, Sakura, visualizó una larga cabellera rubia. Se dio cuenta que la del comentario despectivo había sido esa mujer: su odiosa exjefa, Lya Wong. Ambas mujeres cruzaron fijamente las miradas y no se las quitaban de encima, la una a la otra.

-Sakurita.- la llamó su mejor amiga en voz baja. La aludida volteó a ver a su interlocutora.- No le hagas caso, ya sabes porque te trata así. Te tiene envidia. Ignórala.

-Es tan difícil.- respondió la hija de Fujitaka viendo de reojo a la rubia mujer.- A veces me dan ganas de agarrarle esa melena de león que tiene y atársela al cuello.

La chica Daidouji soltó una pequeña risita. La ojiverde a veces decía unas cosas. No había dudas que la hermana de Touya era demasiado expresiva con sus emociones.

-Que raro que Li aún no se aparezca.- comentó la de tez de pálida con una mirada enigmática.- Y lo más raro sea que a una revisión.

-A lo mejor es porque sigue hablando con su madre.- dijo la castaña mientras miraba a la puerta de la sala de juntas.- Akemi me contó que vino junto con él, muy temprano.

-¿Ieran Li está en la ciudad?- preguntó la de cabello oscuro algo extrañada.

-Sí.- afirmó la tía de Nakuru y Yue.- ¿La conoces?

-Es amiga de mi madre.- contestó la de cerquillo, sorprendiendo a su interlocutora.- Tuve la oportunidad de tratarla en un coctel hace algunos años, la vez que acompañé a mamá a cerrar unos negocios en ese país.

-Vaya, nunca me comentaste nada sobre eso.- respondió la chica Kinomoto.- ¿Y cómo es? ¿Se parece al señor Li?

-Es una mujer bastante imponente. Su sola presencia intimida a cualquiera. Muy elegante en su forma de vestir y caminar.- se le escuchó decir a la amatista.- Y no, no se parece en nada al presidente de esta empresa. Ya la vas a conocer, lo más seguro es que presenciará la junta.

Sakura trataba de imaginarse a la madre del gerente de "L&H" según la descripción dada por Tomoyo. Sin embargo, se le estaba complicando, ya que su mejor amiga dijo que no se parecía en nada a su jefe.

-Claro.- sólo atinó a decir la ojiverde.- Hiragizawa fue a verlo, ¿no?

-Sí, nuestro gerente ya se retrasó bastante.- respondió la de tez pálida.- Veinte minutos es preocupante. Sobre todo para un maniático de la puntualidad como él.

-Disculpen la demora.- se le escuchó decir a una voz ronca que entraba a la sala de juntas.- Empecemos con la revisión.- Se ubicó en su asiento.- Pasen por favor.

En la puerta desfilaron primero Eriol, seguido por la prima de Shaoran colgando de su brazo, y al último entró una hermosa mujer de cabellos azabaches, atados en una coleta alta, vestida con finas indumentarias blancas; caminando a paso elegante y majestuoso. Sakura le ponía a lo mucho unos 40 años.

¿Esa era la madre de su jefe? No, no podía ser. Porque... ¡parecía su hermana mayor!

Tomoyo tenía mucha razón cuando dijo que Li no se parecía en nada a su progenitora. Eran tan distintos físicamente. Ni siquiera parecían madre e hijo.

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-Si sigues así, vas a terminar mareándolos.- se le escuchó decir a una atolondrada muchachita señalando a un par de guardaespaldas que seguían con la mirada a la joven por que debía velar.

La hija de Shaoran se paseaba incesantemente por los jardines de la escuela –sentada en su silla de ruedas a motor– pensando en un montón de cosas. Llevaba un buen rato en esa posición y no parecía querer cambiarla.

-Hiroshi, Akane, tómense un descanso. Dense una vuelta por la escuela.- indicó la chica de ojos grises con voz firme.- Yo me quedaré aquí conversando con Nakuru.

-Pero señorita...- iba a replicar uno de ellos.

-Es una orden.- afirmó Rei Li mirando de una forma que no aceptaba objeciones.- Quiero hablar a solas con mi amiga. ¿Acaso no pueden entender eso? Retírense.

-Como usted diga.- dijeron al unísono las personas de lentes y vestimentas negras. Después se marcharon.

-Uyuyuy, sí que das miedo. Un poquito más y los pobres se hacen la pila.- empezó a reír la de cabellos marrones.- ¿En que tanto piensas? Déjame adivinar. En tu abue, ¿no?

La chica Li asintió con la cabeza. No podía evitar no pensar en ella. Hasta se puede decir que ni durmió muy bien por andar cavilando respecto a su abuela.

-No sé que hacer.- dijo apesumbrada la muchachita de cabellos negros.- Desde que llegó no se me quita de la cabeza que ella busca casar a mi padre cueste lo que cueste, para que así le dé el dichoso heredero. Tengo que hacer algo para evitar que cumpla su cometido. Pero… ¿qué?

-Mmmm…- musitó su interlocutora. Una idea se le vino a la mente.- Tengo algo en mente, sin embargo no sé si guste.

-Créeme que estoy dispuesta a hacer lo que sea con tal que mi abuela se vaya de mi casa.- respondió la de ojos grises con expresión expectante.- ¿Qué es lo que estás pensando?

-Pues…, verás. Existen dos maneras por las cuales tu abue se regresé en el primer avión a China.- comenzó la hija de Touya.- La primera es que cumpla su misión aquí.

-Eso no me sirve. La idea es que vaya sin hacerlo.- replicó la nieta de Ieran haciendo un mohín.

-Sí, sí, sí. Ya lo sé.- contestó la de ojos marrones.- Por eso está lo segundo.

-¿Y cuál es?- interrogó la primogénita de Li.

-Volverla literalmente loca.- dijo simplemente la melliza de Yue con una sonrisa maliciosa.

-¿Cómo así?- preguntó confundida la hija del socio de Eriol.- Explícate.

-¿Acaso nunca has visto Daniel el travieso, Adorable criatura o Mi pobre angelito?- se le escuchó decir a la hija de Kaho levantando una ceja.- A ver para que me entiendas mejor. En pocas palabras, debes hacer su permanencia en tu casa, sencillamente, insostenible. Un verdadero infierno, para que así ella decida irse por donde vino lo más rápido posible.

-Oye si ella se entera que yo lo hice y le cuenta a mi papá, son capaces de mandarme a un reformatorio en la Patagonia.- protestó la de cabello oscuro.

-¿Y quién dijo que debe enterarse?- replicó la sobrina de Sakura con sonrisa cómplice.- La idea es volverla un poco más loca de lo que ya está, pero sin que se dé cuenta de que alguien está confabulando para eso.

Rei quedó mirando pensativamente a su amiga. ¿Sería bueno hacerle caso?

Se mordió el labio nerviosamente. Esperaba no arrepentirse por lo que estaba apunto de hacer, sin embargo, era eso o estrenar madrastra nueva.

-Acepto.- afirmó decididamente la hija de Shaoran.- Hagámoslo.

-Vaya que lo pensaste.- comentó sonriendo divertidamente Nakuru.- Muy bien, aquí tengo una lista de cosas que debes hacer para empezar.

Sacó un enorme papel de su bolsillo y se lo entregó a su acompañante, sorprendiéndola de sobremanera.

¿Acaso ya lo tenía todo planeado? ¡¿Desde cuando?!

-Debes seguir las instrucciones al pie de la letra.- continuó la de cabellera marrón señalando la hoja.- Sino los esfuerzos habrán sido en vano.

-¿Desde cuando tienes esta idea en mente?- interrogó aún con la perplejidad en su rostro la de cabellos negros.

-Desde el primer día que me comentaste sobre la llegada de tu abuela y su propósito.- respondió tranquilamente la aludida.- Me tardé todo un día pensando todo lo que ves escrito en esta lista. Por eso ni pude hacer mi tarea de matemática. Gracias al cielo, Yuyú si la hizo y me copié de él.- soltó una risita.

A Rei le brotó una gotita en la nuca. Con razón hoy en la mañana vio que Yue le lanzaba miradas asesinas a su hermana y ésta agachaba la cabeza.

-¿Por eso estaban tan distanciados hoy cuando llegaban?- preguntó la sobrina de Meilin.- ¿Él se enojó por eso?

-No, yo siempre que puedo me copio de las tareas de Yuyú.- contestó la nieta de Fujitaka dando un resoplido.- Está molesto por otra cosa que hice.

-¿Ah, sí? ¿Y que hiciste para que se moleste contigo?- volvió a preguntar la de ojos grises.

-Mi hermano está enojado conmigo sólo porque le dije a mi papá que tú eras su novia.- dijo la atolondrada muchachita haciendo un gesto con la mano.- Ahora él quiere conocerte.

La única hija de Shaoran Li se quedó estática. Aún estaba procesando la información recibida hace unos segundos de la boca de su amiga. Cuando por fin pudo salir de su ensimismamiento, abrió sus hermosos ojos grises como platos y dio un enorme gritó: -¡¿QUE HICISTE QUÉ?!

Continuará…

NOTAS DE LA AUTORA: ¡Konichiwa! ¿Qué tal? Espero que bien. Aquí les traigo otro capítulo más de esta loca historia. ¿Qué les pareció? Ojalá que les haya gustado. Disculpen si me demoré un poco más de la cuenta en publicarlo, sin embargo, la semana pasada estuve más ocupada que de costumbre. Resulta algo estresante tener a profesores como padres (más aún si ambos son directores de escuela). A mi me agarran de secretaria para que les haga sus documentos ¬¬'. Bueno, son mis papás y que puedo hacer.

En este episodio vimos una reflexión más a fondo de Saku. Para las que no se dieron cuenta, ella se iba vestida a la oficina con ropa demasiado formal y en un cap. Tomoyo le dijo que se vestía como abuela. Pues bien, así era. Sin embargo, ahora saben el por qué, por culpa del desgraciado de Yukito (discúlpenme sus fans por ponerlo en esta historia como un patán). Ahora todo cambiará para la vida de nuestra castaña favorita =D.

También tuvimos la tan esperada charla entre Shao y su madre (buuuu! Mil pifias para ella). Él le dejó muy en claro su decisión, sin embargo la otra dale que dale y no quiere aceptarla. Y justo cuando estaba por decirle sus cuatro verdades, entra Meilin (que "especial" es esta chica ¬¬, por no decir espesa).

Hubo un pequeño encuentro de miradas entre Saku y Lya. Déjenme decirles que no cree ese personaje por las puras, en uno o dos capítulos, tomará más importancia, así que PREPÁRENSE PARA ODIARLA.

Sakurita por fin conoció a su futura suegra (sólo espero que así sea ^w^). Le pareció una mujer muy bella y joven. Aunque sacando cuentas Ieran debería estar pasando los 50. En pocas palabras: V-I-E-J-A jajaja.

Y que tenemos por aquí, Rei aceptó el plan que Nakuru tenía en mente. No hay duda que la melliza de Yue está en todas! Y encima le soltó una noticia bomba a ella como si hablara de tomates o cualquier otra verdura! Jajajajajaja Pobre Rei, se quedó estupefacta con lo que le dijo su amiga (que ya es novia de Yue y encima que Touya quiere conocerla).

Bueno ahora a explicar mis asteriscos del mal:

*El primero trata algo sobre el "hombre verde", para las que no saben de quien hablo, pues bien ese es: Hulk. Un héroe de Marvel que se transforma cuando se pone muy furioso. Me pareció divertido compararlo con Shao, con eso que siempre para enojado.

*El segundo es sobre los "Oompa Loompas" cantando una canción sobre Shao. Estos son los enanitos vestidos de rojo que trabajaban en la fábrica de Willy Wonka (personaje interpretado por Johnny Depp) y que vinieron de Oompalandia, en la película: "Charlie y la fábrica de chocolate". Las que la vieron me entenderán, las que no se las recomiendo. Es una de mis favoritas.

Gracias a las lindas lectoras que me dejaron su review el cap pasado. Un besote de chocolate para ustedes:

Anais-Lovely-Angel (dos veces por distraida jajaja), SakuMarhi, Endri-Chan, usagi bombon, Ceciali, rebeca26 (chica bomba XD), Sayuri Noa (una nueva lectora, que emoción! =D), linamoon19.

Por ahí vi que me hicieron unas cuantas preguntitas (o no Sayuri Noa? Jajaja), sobre como sube Rei a su habitación si ésta está en el segundo piso y se supone que ella está en silla de ruedas. Pues bien, ahora no les voy a decir eso, ya que escribiré un capítulo para hacerlo (no sé si el próximo o el que sigue) y aclarar esa pequeña duda. Saben algo, es raro pero nadie había notado eso considerando que varias veces he escrito que Rei sube a su habitación pero no digo como (aunque sólo yo sé como 3). Veo que hay muchas Sakuritas entre mis lectoras, por no decir despistadas (o no Anais-Lovely-Angel jajajaja).

Bueno me pasé con el testamento. Me despido, cuídense mucho y de aquí les mando besos de chocolate para todas!

¡Sayonara!

PD: NO SE OLVIDEN DEJAR SU REVIEW.

"LOS COMENTARIOS DE LOS LECTORES SON UN GRAN ALIENTO PARA LOS ESCRITORES"