"PELIGRO: UNA ADOLESCENTE EN CASA"
FanFic inspirado en personajes del anime Card Captor Sakura de propiedad intelectual del grupo CLAMP.
CAPÍTULO XI: "Algunas explicaciones y uno que otro malentendido"
-Hola, papá.- saludó Rei a su progenitor cuando lo vio terminar de descender las escaleras.- ¿Dices que saldrás? ¿A dónde?
El hombre no respondió, se quedó completamente mudo cuando se topó con unas gemas color esmeralda, las cuales también lo miraban estupefactas. Allí frente a él estaba la persona a la que se suponía iba a buscar para aclarar las cosas. La dueña de sus pensamientos en lo que iba del día, la culpable del tremendo alboroto que se había formado en su cabeza, la mujer que supuestamente detestaba –aunque ahora sabía que no era exactamente eso, pero jamás lo admitiría en público y menos enfrente de ella–, Sakura Kinomoto.
Sino fuera porque una voz femenina –muy chillona– rompió el incómodo silencio que reinaba en el lugar, sacándolo de sus cavilaciones, habría estado sumido en ese letargo un buen rato más.
-¿Él es tu papá, Rei?- preguntó la atolondrada hija de Touya. La aludida asintió con la cabeza.- ¡Pero si es tan joven! ¡Cuando lo vi pensé que era tu hermano mayor!- Nakuru soltó una risita.
A la chica Li le brotó una enorme gota en la nuca. Definitivamente, su amiga era muy ocurrente cuando se lo proponía. Luego de sonreír, algo avergonzada, le dijo al autor de sus días: -Papá, te presento a mi amiga Nakuru.- señaló a la aludida (quien saludó con un efusivo ademán y una sonrisa de oreja a oreja).- Él es su hermano Yue, también está en nuestro salón.- el muchacho hizo respetuosamente una reverencia con la cabeza.- Y la señorita aquí presente es tía de ambos, se llama…
-Sakura Kinomoto.- interrumpió y a la vez completó el hombre observando a la ojiverde. Parecía algo ido y como si recién estuviera asimilando la presencia de la castaña.- Buenas noches. Es una sorpresa encontrarla aquí.
La mujer no contestó al instante, por un momento pareció que su lengua se la habían comido los ratones, porque por más que su mente le decía a gritos que dijera algo, su boca no hacía caso a su orden. Todos se le quedaron mirando –como buscando una explicación o al menos una respuesta de su persona– y ella lo notó. Rápidamente pronunció: -Bu… buenas noches, señor Li.- carraspeó para aclarar su voz (y a la vez para no tartamudear o enredarse con sus palabras).- Y sí que es… una verdadera sorpresa encontrarnos precisamente aquí, en su casa.
El ambiente se sentía algo tenso. Los más jóvenes miraban a ambos adultos con algo de sorpresa y confusión en sus rostros. Cuando parecía que nadie más haría algún otro comentario, una voz femenina preguntó: -¿Ustedes ya se conocen?
-Ah, claro, Rei.- sonrió la hija de Kaho mirando a su amiga.- Ahora recuerdo que una vez me comentaste que tu papá era dueño de "L&H", la revista sabatina para hombres más importante del país. Y justamente allí es donde mi tía Sak trabaja como columnista.- se volteó hacia el ambarino.- Por eso es que se conocen, ¿no es cierto? Usted es su jefe.- el primo de Meilin asintió.- Pero que pequeño es el mundo.
-Demasiado pequeño.- pensó la esmeralda sin atreverse siquiera a mirar al hombre.
De repente se dio cuenta que tenía que salir de allí lo más pronto posible, porque si se quedaba un segundo más, lo más probable era que colapsaría irremediablemente.
-Bueno, ha sido un gusto estar en su casa, señor Li, Rei, pero nosotros ya nos vamos.- dijo en tono algo apresurado.
-¿No dijiste que nos íbamos a quedar a cenar?- preguntó la de ojos marrones ladeando la cabeza.
-Yo nunca dije que sí, Nakuru.- hizo una sonrisa forzada. Al parecer su sobrina se esforzaba en llevarle la contra.- Además, ya es muy tarde y no debemos causarles molestias ni mucho menos importunar al señor Li y a su hija.
-Oh, pero no es ninguna molestia que se queden a cenar.- comentó la nieta de Ieran.- ¿verdad, papá?
El aludido no afirmó ni negó. Permaneció sin decir nada por una milésima de segundo. Sakura entendió eso como "Sí, es demasiada molestia". Rápidamente hizo una reverencia, seguido de un casi inaudible "Con permiso", y ya estaba por irse, cuando escuchó a una voz ronca decir: -Si desean, pueden quedarse a cenar con nosotros.
Esa frase la hizo pararse en seco. Pasó saliva instintivamente y sin darse cuenta terminó mirando fijamente al dueño de esa voz. Por un instante pareció perderse en esa mirada color miel. Desvió su vista y dijo: -Eh, no se preocupen, no es necesario. Nosotros…
-…aceptamos la invitación.- interrumpió intempestivamente y a la vez completó la extrovertida muchachita Kinomoto con una enorme sonrisa.- Nos quedaremos a cenar con ustedes.
La de cabellos castaños abrió los ojos como platos. Y ahora, ¿cómo se saldría de este embrollo?
-¡Qué bien!- sonrió la de ojos grises, luego le preguntó a su padre.- Es verdad, papá ¿tú no ibas a salir?
-¡Ah, es cierto!, él dijo que saldría.- comentó Nakuru algo desilusionada.- Entonces sólo cenaremos contigo, Rei.
Todo el aire que Sakura tenía contenido, fue exhalado relajadamente. Si Li saldría, entonces no había problema en quedarse. Así estaría más cómoda y sin tener que evitar toparse con la mirada del ambarino. Ya estaba por sonreír cuando una voz varonil la sacó de sus reflexiones.
-Eh, hija, pero si tú lo deseas, yo me puedo quedar.- dijo Shaoran.- No te puedo dejar sola atendiendo a tus invitados.
-¿No es más importante tu compromiso?- preguntó la aludida.- A lo mejor es algo de la oficina y te deben estar esperando.
Ya iba a responder que no, cuando un pitido sonó de su celular. Era un mensaje. Sacó el móvil de su bolsillo y después de revisarlo. Notó que sólo era publicidad.
Un momento, si lo pensaba muy bien se daba cuenta que allí estaba la solución a su problema.
-Era un mensaje de la empresa.- sólo respondió guardando su teléfono.- Al parecer, el problema que había ya se solucionó. Es por eso que pensaba salir.
-¿Eso quiere decir que te quedarás?- preguntó entusiasmada la sobrina de Meilin. Su progenitor asintió con la cabeza.- Genial.
De lo relajada que estaba la castaña, sintió que de repente se le tensaron todos y cada uno de los músculos de su cuerpo. ¿Acaso se estaba volviendo sorda o él había dicho que se quedaría?
-¡Ay no!- pensó muy preocupada la esmeralda. Trató de verle el lado positivo a las cosas.- Sin embargo, sólo es una simple cena. Nada porque angustiarse, ¿verdad?
Empero no sabía por qué pero, sus propias palabras no la convencían del todo. Algo en su interior le decía que esta cena sería la más larga de su vida.
Sé que ya lo había dicho como un trillón de veces (y ya hasta se cansaba de repetirlo), pero definitivamente, cosas como éstas le tenían que suceder sólo a ella. No podía haber otra explicación, era demasiada coincidencia que tanto hecho fortuito continúe uno tras otro.
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Al día siguiente…
Terminó de subir el último escalón que quedaba. Estaba muerta del cansancio y era más que seguro que, después de esto, las piernas le dolerían horrores, si es que ya no le dolían así.
Ustedes se preguntarán: ¿A qué persona viva en su sano juicio se le ocurría subir 20 pisos por las escaleras y encima llevando zapatos de tacón alto?
¡Ah, sí! Sólo a Sakura Kinomoto. Quien, a pesar de que fue la de mejor tiempo en las carreras de velocidad durante la escuela y la preparatoria, ahora parecía estar borde del desmayo sino respiraba el aire que su cuerpo le exigía.
No es por nada, pero la castaña ya le había agarrado fobia al elevador que tenía la empresa. Desde la última vez que se malogró (con su jefe y ella adentro), decidió que salvo en una verdadera emergencia subiría por el. No quería volver a toparse con Li allí y mucho menos volver a quedarse encerrada.
¿Por qué? Muy sencillo, ese dichoso ascensor había sido participe de demasiados hechos –todos realmente vergonzosos– junto a su adorado tormento. Y hablando de éste, él era el responsable de casi todo lo desafortunado que le pasaba, incluido su regreso a "L&H".
Después de la tan esperada cenita en su "pequeña" mansión, en donde trataba en lo más mínimo cruzar miradas con él y sólo concentrarse en su plato, su situación no podía estar en los peores términos. Y todo por lo que dijo él antes de que ella partiera junto a sus sobrinos de la casa Li.
Inicio del Flash Back…
Estaban en las afueras de la enorme mansión Li. Shaoran estaba hablando con ella, mientras que en otro costado, Nakuru y Yue se despedían de su amiga Rei.
-Ha sido un gusto verlo nuevamente, señor Li.- comentó Sakura mirando hacia el piso. Obviamente, lo decía de la boca para afuera, porque por dentro estaba hecha un manojo de nervios.- Gracias por la cena.- ultimó antes de disponerse a entrar al automóvil que el ambarino había mandado traer para que los llevaran de regreso a su hogar.
-Lo mismo digo, señorita Kinomoto.- contestó el varón mirándola. Cuando parecía que no diría nada más, lo escuchó hablar.- Señorita Kinomoto.- la aludida detuvo su caminar y se volteó a verlo.- La espero mañana temprano en mi oficina. Hay algo de lo que me gustaría hablar con usted. Como hoy no fue a trabajar, no pude dialogar acerca de un tema que está pendiente.
La castaña sólo atinó a asentir con la cabeza algo aturdida, para luego subir al auto. Sus sobrinos ya habían abordado y ella quería salir cuanto antes del lugar o terminaría por volverse loca. Claro, si es que ya no lo estaba.
Fin del Flash Back…
Soltó un suspiro de resignación. Como podía ser posible que unas cuantas palabras podían hacer que alguien no peque el ojo en toda la noche. Porque así permaneció ella, con insomnio, pensando en lo que le diría él al día siguiente.
El asunto ni siquiera lo mencionaría, ambos sabían perfectamente de que charlarían. Y había muchos puntos que aclarar. Sobre todo eso de cómo era que aún seguía trabajando en la revista.
¿No se suponía que era un hecho que Li la había despedido? ¿O acaso él no quería que se fuera de allí? Sí era así, la pregunta del millón sería: ¿Qué motivo tendría él para no querer que ella abandone las instalaciones de "L&H"? ¿Alguno simplemente profesional o era algo personal?
Negó con la cabeza para espantar esas locas ideas que se arremolinaban en su mente. No era para nada sano formular ese tipo de hipótesis en momentos como este. Siguió caminando a paso ligero, sintiendo como las piernas se le agarrotaban, hasta que por fin llegó a su cubículo. Dejó sus cosas y se sentó en su sitio.
Aún era algo temprano y los empleados hacían acto de presencia con el pasar de los minutos. Varios que también laboraban en el veinteavo piso, caminaban apurados rumbo a sus respectivos puestos. Por allí también vio pasar a Rika Sasaki, secretaria del vicepresidente comercial y amiga con la que estudio en la misma escuela, quien la saludó una sonrisa seguido de un ademán, para después perderla de vista.
Ya estaba por sumirse nuevamente en sus pensamientos cuando una voz femenina la hizo llamó.
-Hola, Sakura.- saludó Akemi Hiura, secretaria de presidencia.- Que bueno encontrarte tan temprano así podemos charlar un ratito.- puso rostro serio.- Oye, me tenías preocupada, ¿por qué faltaste ayer?
La castaña sonrió amigablemente y sólo contestó: -Eh, me sentía algo indispuesta. Tú sabes, cosas de mujeres.
-Ni que lo digas.- se sentó sobre el escritorio de la ojiverde.- A mi también me agarran horrible esos días, tiendo a deprimirme y a comer chocolates como descocida.
Sakura soltó una risita ante el comentario de su amiga y después preguntó: -Es verdad, ¿y cómo sigue tú papá?
-Ya está recuperándose.- respondió la mujer de cabellos medio rojizos con una sonrisa.- Hoy lo van a dar de alta y podrá regresar a la casa.
-Que bueno.- sólo pronunció la chica Kinomoto.
-Oye, mil gracias. En serio, te pasaste con ese favor que me hiciste.- añadió la secretaria.- Te lo voy a deber eternamente.
-Ay no exageres, sólo hice lo que una amiga haría por otra.- comentó la hermana de Touya con una sonrisa.- Tú necesitabas salir a ver a tu papá y yo pensé: "¿Por qué no he de ayudarte?".
-¡Eres tan adorable, Sakura!- exclamó dando un gritito Akemi y pellizcándole los cachetes a su interlocutora, a quien le salió una gotita en la nuca.- Oye, y ¿qué tal te fue con el águila? ¿Se portó tan gruñón como de costumbre o que va?
La mejor amiga de Tomoyo se quedó estática. No sabía que decir, tampoco era que no lo recordara –pecaría de mentirosa si decía que no–, pero ella estaba tratando de cerrar ese capítulo en la historia de su vida. Quería olvidar ese "incidente" con su jefe en el elevador. Pero al parecer, hoy todo se había propuesto para que lo siga rememorando una y otra vez.
La muchacha frente a ella seguía esperando una respuesta, por lo que hizo una sonrisa, que más parecía una mueca rara, y luego dijo: -Estuvo como todos los días.
-No sé por qué, pero algo me dice que hubo algún percance entre ambos, ¿no?- comentó la chica Hiura con una sonrisa divertida. Sakura abrió los ojos platos, tan evidente era que todo el mundo lo notaba. ¿Acaso en su frente estaba escrito con letras gigantes y luminosas la frase: "Shaoran Li y yo nos besamos en el ascensor" o qué?
Puso cara de tragedia. Ya estaba por decirle que lo que sucedió con su jefe en el elevador había sido sólo cosa del momento, que nunca estuvo en sus planes terminar entre los brazos de Li, que en verdad fue una tonta por dejarse llevar, cuando Akemi continuó: -Por la cara que has puesto, lo más seguro es que te regañó y tú no le contestaste de la mejor manera, ¿cierto?
La castaña tenía la mandíbula por lo suelos. ¿Eso fue lo que pensó su amiga? Y ella que se imaginaba lo peor. Bueno, al menos dedujo sólo lo primero y no último que sucedió, sino allí estaba frita. Cuando por fin ya había recuperado completamente el habla, sólo atinó a decir: -¿Cómo lo supiste? ¡Eres una bruja!
-Lo sé, varias amigas me han dicho lo mismo.- dijo la aludida soltando una carcajada.- Es que tu rostro lo dice todo. Es más que obvio que el cascarrabias de Li te llamó la atención y, cómo tú eres de armas tomar y jamás te quedas callada, le respondiste. ¡Ya me hubiera gustado verlos después!
-¡No!- exclamó rápidamente la chica Kinomoto. Haciendo con esto que Akemi ponga cara extrañada.- No, digo que…, no creo que te hubiera gustado vernos después. Tú sabes, como se pone el señor Li y yo, ni que decir…- soltó un resoplido.- Parezco una histérica. Te hubieras espantado con sólo oírnos.- trataba de reírse naturalmente ante su propio chiste, sin embargo, más parecía un lamento que una verdadera risa. La de cabellos medio rojos al parecer no lo notó porque también empezó a reír con ella.
Sakura suspiró para sus adentros. De la que se había salvado. Debía ser más cuidadosa con lo que decía y del cómo reaccionaba. No quería estar luego en boca de todos, por culpa de las tonterías que le pasaban.
Iba a retomar la conversación con Akemi cuando una voz femenina –que a Sakura le sonó muy familiar–, las interrumpió: -Hey, tú. ¿Ya llegó Shaoran?
Ambas se voltearon a ver a la dueña del llamado y grande fue la sorpresa encontrarse a nada más y nada menos que a Lya Wong. Quien por cierto, estaba vestida –como decirlo– "llamativa" sería poco, estaba… ¡escandalosamente destapada!
Con una mini, que digo mini, MICRO falda que no dejaba mucho a la imaginación, una blusa de seda con un escote MUY pronunciado (ambas prendas obviamente de diseñador, ella jamás usaba ropa de tienda como cualquier otra mortal), unos zapatos de taco aguja (que hacían ver sus piernas más largas de lo que ya eran) y maquillada misma modelo de la portada de la revista Vanity Fair*.
Bueno está bien que ya estén entrando al verano y el calorcito se empiece a sentir, pero si comparamos la vestimenta de la exjefa de Sakura con la misma (quien traía un sencillo vestido color maíz por debajo de la rodilla), nuestra ojiverde parecería una monja que lleva puesto su clásico hábito.
-¿Me está hablando a mí?- preguntó Akemi señalándose y en tono ofendido se le levantó del escritorio en donde estuvo sentada.
-¿Hay otra a parte de ti?- interrogó la rubia levantando una ceja. Miro despectivamente a la esmeralda.- ¡Ah, claro! También estabas tú Kinomoto. Perdón, es que no te vi.- dicho hizo una sonrisa socarrona con sus labios pintados más rojos que la sangre. Luego se dirigió nuevamente a la secretaria de presidencia.- Te pregunto otra vez, ya que al parecer no escuchaste. ¿Shaoran ya llegó?
La chica Hiura cruzada de brazos dijo: -El PRESIDENTE DE ESTA EMPRESA aún no llega. ¿Desea dejarle algún recado?
-No, prefiero hablar personalmente con él. Ya que debido a tu ineficiencia puede que mi mensaje no le llegue correctamente.- y dicho esto se retiró del mismo como llegó, sin siquiera despedirse.
Cuando ya se había adentrado en el ascensor la secretaria comentó: -¿Pero quien se ha creído esa desteñida? Mira que tratarnos como si fuéramos cualquier cosa.
-Sólo ignórala.- pronunció la ojiverde poniendo los ojos en blanco.- No vale la pena que te amargues tu hígado por ella, que siempre se dirige a la gente de esa manera. Recuerda que yo trabajé un tiempo con ella y agradezco millones que me hayan ascendido de puesto, porque si seguía un segundo más le habría amarrado esas extensiones al cuello y habría apretado lentamente hasta ya no escuchar su respiración.
-Y no eres la única, casi todos en la empresa no la soportan. Es más, a mí esa oxigenada me cae gorda.- añadió Akemi haciendo una mueca de disgusto.- Mira que andarse con esos aires de grandeza por aquí. ¡Ja!
-Sí, pero que podemos hacer.- continuó la hermana de Touya.- Es la mejor amiga de la prima del gerente general. Le hacemos algo y en un dos por tres estamos de patitas en la calle.
-¿Y te diste cuenta de como se vistió hoy?- preguntó Hiura exagerando el gesto.- ¡Mejor era que venga tal y como Dios la trajo al mundo! Porque no me puedes decir que esa era una minifalda.- señaló la falda que ella traía puesta.- Esta si es una minifalda, lo que traía ella era un cinturón. ¿Y te diste cuenta de la blusa que se puso? My god! Creo que no había más que un pedacito de tela para hacerla…
La muchacha junto a ella seguía parloteando acerca de la rubia recién salida. Sakura se quedó por un momento mirando por donde se había ido Wong. Sin embargo, un comentario llamó su atención.
-Ayer se vino vestida de la misma manera. Con ropa extremadamente ceñida y dejando muy poco o nada a la imaginación.- soltó un bufido de exasperación.- Si hubieras visto a todos esos perros falderos, se les caía la baba cuando la veían pasar. Así, con su clásico caminar "contorneado".- imitó exageradamente el andar y los ademanes de la rubia.
La castaña empezó a reírse por lo graciosa que se veía su amiga, contagiando a su interlocutora.
Después que se calmaron, Akemi habló: -No sé tú, pero esto es muy sospechoso.- bajo el tono de su voz y se acercó para que sólo ella la escuchara.- Ayer también se apareció pidiendo hablar con mi jefe y en las mismas fachas. Yo le dije que no podía entrar porque el señor Li y su socio Hiragizawa estaban muy ocupados y me pidieron no ser molestados por nadie (algo que es completamente cierto). ¡Hubieras visto como me vio!, si las miradas mataran… ¡yo no estaría aquí contándote lo sucedido!
-La pregunta sería: ¿Por qué se está vistiendo así?- se le escuchó decir a la ojiverde pensando en el posible motivo.- Es un poco raro que de la noche a la mañana, ella haya decidido usar ese tipo de prendas para venir a trabajar. Generalmente, se viste con sus ropas finas y elegantes, como si se creyera la Miss Universo.
-Saku, en serio; si la ingenuidad fuera un delito, a ti ya te habrían dado cadena perpetua.- la secretaria hizo una media sonrisa.- No puedo creer que preguntes el porqué se está vistiendo así esa peli teñida, cuando es más que obvio lo que quiere.
-¿Pero que es lo que quiere?- preguntó la aludida con muchos signos de interrogación sobre su cabeza. La de cabellos medio rojizos la miró con cara de no creérselo.- ¿Qué? ¿Acaso dije algo malo?
-Malo no, malísimo.- continuó Akemi. Soltó un suspiro.- Oye, es demasiado obvio lo que busca esa Wong, quiere seducir al señor Li.- la ojiverde abrió los ojos como platos.- Yo ya sabía que era cuestión de tiempo para que sacara las garras. Sin embargo, me parece que la táctica que está usando es muy vieja. Mira que vestirse misma bomba sexy. Eso ya no se usa, ahora las mujeres llamamos la atención de los hombres de una forma sutil y prudente, haciéndonos las interesantes y de vez en cuando, ignorándolos. Eso los vuelve locos.
Sakura hace rato dejó de escuchar lo que su amiga comentaba sobre su exjefa. Ella estaba más concentrada pensando en lo dicho hace unos minutos. Porque el apellido "Wong" seguido de la frase "quiere seducir al señor Li" resonaba como un disco rayado en su cabeza.
De repente sintió como si una especie de punzada se clavara en su corazón y la boca del estómago le comenzó a arder. Nunca antes se había sentido de esa manera. Aunque, ahora que recordaba, se sintió exactamente de la misma manera en el karaoke cuando esa mesera (que un poco más y mostraba hasta el alma con esa ropa que traía puesta) se acercó a su mesa y le empezó a coquetear a su jefe.
¿Por qué se sentía así? Y precisamente por el insoportable de Shaoran Li.
Acaso eran… ¿celos?
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Se adentró en el ascensor, ya estaba por cerrarse, cuando vislumbró la figura de una joven que entraba por la puerta principal de las instalaciones de "L&H", la vio saludar a la recepcionista y después acercarse a donde se encontraba él. Puso su brazo e impidió que las puertas del elevador se cerraran.
-Hola.- saludó el hombre con una sonrisa encantadora.- ¿Se te hizo tarde?
-Hola.- saludó también ella colocándose a su lado.- No, yo estoy a tiempo. ¿Y tú?
-No tengo prisa en llegar a mi destino.- presionó el número 8 (ya antes había presionado el 20) y después el ascensor se cerró.- ¿Cómo estás? ¿Encontraste lo que buscabas?
-Sí.- afirmó la amatista.- Gracias al cielo, Sakura estaba bien. No vino a trabajar porque se sentía indispuesta, sólo eso.
-¿Y no le agradecerás a tu salvador el hecho de que te haya dejado salir temprano?- preguntó en tono "ofendido" el ojiazul. Tomoyo rió ante el comentario.
-No tendría porqué, ya que me permitiste salir a cambio de una cita. Un trato no muy justo.- dijo la chica Daidouji con una sonrisa, contagiando a su interlocutor.- Pero sería descortés de mi parte no hacerlo, así que gracias.
-De nada.- simplemente contestó el de anteojos aún con su sonrisa divertida.- ¿Y cuando saldremos en nuestra cita?
-¿Por qué te molestas en preguntarme cuando ambos sabemos que ya tienes el lugar, el día y la hora planeada?- se le escuchó decir audazmente a la mejor amiga de Sakura volteándose a mirarlo.
Hiragizawa soltó una risa.
-Sí, tienes razón.- respondió recostándose, cruzado de brazos, en una de las paredes del elevador.- Pero es lo que usualmente los chicos preguntan, ¿no lo crees?
-Sí, puede ser.- afirmó la muchacha mirándolo fijamente.
¡PIN! Sonó, indicando que ya estaban en el piso pedido, el octavo.
-Bueno, este mi piso. Después, me terminas de informar cuando será la cita.- ya se disponía a salir, cuando vio que presionaron el botón que detiene el ascensor y en un dos por tres estaba en los brazos del varón que la acompañaba en el ascensor, Eriol Hiragizawa.
Ella no se esperaba que él hiciera eso, es más, su accionar la agarró completamente desprevenida. Trató de disimular su sorpresa con una sonrisa sutil y luego dijo: -¿Sucede algo?
Eriol sonrió seductoramente y acercándose lentamente hacia el rostro de la joven (quien por un momento dejó de respirar). Estaban a tan sólo milímetros de distancia y cuando parecía que el beso ya era un hecho, él desvió su rumbo y besó su mejilla –muy cerca a la comisura de los labios– y dijo en un susurro, que a Tomoyo que le causó escalofríos: -No sabes lo ansioso que estoy porque ya sea el momento.
La soltó delicadamente de su agarre y después de volver a poner en marcha el ascensor, ella salió algo aturdida de allí. Se volteó a verlo por última vez, él le dedicó una de sus sonrisas conquistadoras y le guiñó coquetamente el ojo.
Ella se quedó observando por donde había partido el sujeto.
-Con que me pagaste con la misma moneda, ¿no?- pensó recordando el episodio en el salón de baile del "Moon Sweet", donde ella evitó que él la besara diciéndole que no era el momento, cuando bailaban una balada. Sonrió ampliamente.- Que vengativo resultaste ser. Me pregunto: ¿con qué me saldrás después? Seguro también será algo muy interesante.
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Terminó de estacionar su automóvil en la cochera de su empresa. Rápidamente se enrumbó hasta el ascensor y tuvo que esperar unos segundos, porque éste se había detenido en el octavo piso y luego en el veinteavo. Cuando por fin ingresó, le echó un ojo a la salida, a ver sino venía alguien corriendo y entraba intempestivamente tumbándolo con esa acción.
Sacudió su cabeza para espantar esas ideas y presionó el botón número 20. Debía estar volviéndose loco por andar pensando precisamente en ella. Tenía días en ese estado (3 exactamente) y ya hasta le estaba fastidiando ese hecho. No había ni un maldito segundo en el que no deje de pensar en Sakura Kinomoto.
Soltó un bufido de exasperación. ¿Qué rayos le estaba pasando?
Él no era de esa clase de persona que se la pasaba pensando en otra del sexo opuesto incesantemente y mucho que se dejaba llevar por sus impulsos. Eso se lo dejaba a los chiquillos enamoradizos, a los adolescentes y sus hormonas alborotadas, pero no a alguien como él. ¡Vamos! ¡Tenía 30 años! Y es padre de una preciosa hija de 12. ¡A estas alturas de su vida no podía andarse comportando como un jovencito de 15 que está con la cabeza caliente todo el tiempo!
Es por eso que debía aclarar el asunto en el que se había metido por haberse dejado llevar por sus arrebatos. Tenía que hablar cuanto antes con su empleada. De pronto se sintió nervioso. ¿El gran Shaoran Li estaba nervioso? A decir verdad, sí, lo estaba y mucho. ¿Por qué? No era muy difícil de explicar. Él tenía muy claro que debía hablar con Kinomoto, sabía de qué conversarían, sin embargo, lo que no sabía era cómo comenzaría la charla. Allí estaba la cuestión.
¿Qué explicación le daría, si ni siquiera él mismo sabía el porqué de su accionar? No tenía ni idea de porqué la había besado con tanta vehemencia. Lo que sí era de su conocimiento era que sentía una fuerte atracción por ella, pero tampoco le podía decir eso.
¡Demonios! ¿Por qué este tipo de temas tenían que ser tan complicados?
Aunque también estaba el detalle que hasta entonces su mente se negaba a ahondar. Era consciente de que él dio el primer paso, pero después ella le respondió el beso y con la misma intensidad. E incluso cuando se separaron, ella lo jaló nuevamente para besarlo.
¿Acaso ella…
No, tenía que ser un error lo que se estaba imaginando. Es que simplemente no podía ser cierto. Ella no podía haberse fijado en él, ¿o sí?
Su cabeza parecía querer explotarle sino paraba de pensar en eso. Escuchó el pitido que indicaba que el ascensor se había detenido en un piso para recoger a alguna persona. No le prestó mucha atención, pero luego una voz femenina lo llamó: -Hola, Shaoran.
Miró a la mujer enfrente de él y educadamente saludó: -Buenos días, Lya.
-Que bueno que te encuentro.- comentó ella mientras sonreía seductoramente.- ¿Sabes? Me gustaría hablar un momento contigo.
-Dime.- sólo pronunció el ambarino con rostro serio.- Te escucho.
-Me parece que este no es lugar más adecuado.- añadió ella casi como un susurro y acercándose más a él.- ¿Estaría bien en tu oficina?
-Tengo mucho trabajo pendiente.- se le escuchó decir al hombre quien no notaba el acercamiento de la mujer. Parecía estar algo distraído.
-Oh, descuida. Sólo te robaré unos minutos.- dijo Wong quebrando su figura y jugando con uno de sus mechones de cabello rubio.- No te preocupes que es algo estrictamente laboral.
-Bueno, está bien.- aceptó el varón.
¡PIN! Sonó indicando que habían llegado al último piso. Ambas personas salieron del elevador. Caminaron por los pasillos y todos los empleados se quedaban mirándolos. Muchos murmuraban entre ellos, pero otros –los hombres– se quedaban idiotizados mirando a la mujer.
Shaoran buscó con la mirada en el escritorio de Kinomoto pero no la encontró. Notó que sus cosas estaban allí, por lo que supuso que sí había asistido a la empresa. Eso lo tranquilizó un poco y a la vez lo puso muy nervioso.
-Buenos días, señor Li, señorita Wong.- saludó formalmente Hiura mirando de reojo a la rubia (quien la miró despectivamente).
-Buenos días, Akemi.- saludó también Li.- Estaré en mi oficina hablando con Lya.- abrió la puerta del lugar e hizo pasar a la mujer. Antes de adentrarse le dijo a su secretaria.- Cuando veas a la señorita Kinomoto, dile que necesito hablar urgentemente con ella y que pase a mi oficina. ¿Entendido?
La joven asintió con la cabeza. Después, perdió de vista a su jefe.
-La desteñida a solas con el águila.- pensó entrecerrando sus ojos en signo de sospecha.- Esto no me huele para nada bien.
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En la oficina central…
Dejó su portafolio sobre su escritorio, se quitó el saco y luego tomó asiento en su lugar. La mujer estaba cruzada de piernas sentada en la silla frente a él.
-¿Y bien?- empezó él mientras prendía su PC.- ¿De qué me querías hablar?
-¡Ah, sí!- exclamó ella lanzándole una mirada coqueta.- Quería decirte la idea que tengo para la nueva portada de la revista.
-¿Quieres cambiar la que propusiste el lunes?- preguntó casualmente él y tratándose de concentrar en prestarle toda su atención, algo que se le estaba haciendo muy difícil pues sólo pensaba en cierta castaña de ojos verdes.
-No, me gustaría agregarle algo a esa idea ya planteada.- añadió Lya con una sonrisa.- Tú sabes, añadirle una cosita por allí y otra por allá…
El padre de Rei escuchó lo que la rubia le dijo al inicio, después volvió a sumirse en sus pensamientos y al parecer la mujer lo notó porque escuchó que lo llamaron.
-¿Shaoran? ¿Me estás escuchando?- preguntó Wong al notarlo como ido. Al principio no recibió respuesta alguna y se sintió ofendida. A ella siempre la escuchaban.- ¿Shaoran?
Ya estaba por irse un tanto exasperada cuando la voz de Li la interrumpió: -¿Ya te vas? Eh… ¿Terminaste de explicarme tu idea?
Lya levantó una ceja en signo de desconcierto. ¿Acaso ella había estado hablando sola todo el rato?
-No, ¿como quieres que lo haga si no me prestas la más mínima atención?- replicó ella en tono indignado.- Me dejaste hablando sola como tonta, Shaoran.
-Perdóname, es que me distraje.- dijo él un tanto avergonzado e invitándola a tomar asiento nuevamente.- Por favor, si no es mucha molestia para ti, ¿podrías volver a explicarme? Te aseguro que esta vez si te prestaré toda mi atención.
-¿Me pregunto que es lo que te tiene tan distraído que no me haces caso?- comentó ella con falsa ofensa.
El ambarino sintió que todos los músculos tensaron. Carraspeó para aclarar su voz y respondió: -Sólo es el trabajo, a veces eso a uno lo estresa mucho.
-¿Estás estresado?- interrogó ella con un brillo malicioso en los ojos, que él no notó. Una muy buena idea se le vino a la mente.- Eso se puede solucionar muy fácilmente.
La vio acercarse hacia a él y luego colocarse detrás de su asiento. Ya iba a preguntarle que tenía pensado hacer cuando sintió las manos de la mujer masajear suavemente sus hombros. De pronto sintió como su cuerpo se iba relajando poco a poco. Sin lugar a dudas, Lya sabía lo que hacía, porque los masajes se sentían muy bien.
-¿Sabes? Cuando fui de vacaciones a Tailandia aprendí los trucos de sus tan famosos masajes.- comentó Wong sin dejar su labor en los hombros del varón.- El masaje que te estoy haciendo ahorita es especial para quitar el estrés y devolver la concentración.
-¿En serio?- dijo el de cabellos chocolates sintiendo como sus ojos se iban cerrando. Sentía su cuerpo tan relajado.
-Pero también existen otros para propiciar la buena circulación sanguínea, conciliar el sueño o incluso aumentar la libido.- añadió la rubia con una sonrisa maliciosa.- Si quieres te hago el que sirve para la buena circulación.
-Ajá.- murmuró el hijo de Ieran sintiendo como sus ojos luchaban por cerrarse. Sintió que algo se posó sobre sus piernas y eso casi lo vuelve a la realidad.- ¿Qué haces?
-Es que no puedo hacerte el masaje sino estoy en esta posición.- dijo ella retomando su labor, pero sentada sobre las piernas de él.- Es para relajar tus oblicuos, Shaoran.
Empezó a masajear nuevamente los hombros del hombre y notó como éste se iba relajando. Ahora, debía hacer los toques precisos para aumentar la libido. Estos masajes eran infalibles. Comenzó a bajar de los hombros al pecho y después, hacia el torso.
Él tenía cerrados los ojos, pero no estaba dormido. Empezó a sentir algo de calor recorrerle todo el cuerpo, ¿eso era signo de que su sangre estaba circulando bien?
No sabía por qué, pero esa sensación se parecía mucho a la que sintió cuando besó a Kinomoto en el ascensor y luego cuando ella también le devolvió el gesto. En ese entonces el calor aumentaba rápidamente. Es más, podría decirse que se estaba volviendo loco, pero sentía como si reviviera el beso que le dio a su altanera empleada; aunque, a decir verdad, este contacto se sentía algo diferente a esa vez. Ni siquiera parecían ser los mismos labios, aunque el calorcito si era mismo. O eso creía.
Escuchó una voz (que le sonó muy familiar) decir: -Disculpe, señor Li, pero Akemi me dijo que quería…
Luego un fuerte portazo lo hizo despertar del "sueño" en que había estado pensando. Cuando abrió sus ojos vislumbró en la puerta de su oficina a la persona que estaba recordando (quien lo miraba con estupefacción y con… ¿ganas de llorar?), lo que lo hizo sonrojarse. Notó que no sólo veía a él sino a alguien más. Sintió que sus piernas cargaban un peso extra y cuando vio de quien se trataba no evitó sorprenderse.
¿Cuando se sentó Lya en sus piernas que ni cuenta se dio?
Él sólo recordaba haber estado hablando con ella sobre la portada de la siguiente edición de la revista, luego ésta se ofreció a darle unos masajes relajantes y después todo parecía tan confuso. Por que recordaba haber estado soñando precisamente el beso que se dio con Kinomoto –aunque demasiado real para ser un simple sueño– y…
Abrió sus ojos como platos en signo de que ya entendía lo que pasaba. Escuchó una voz casi inaudible decir: -Perdón, eh. Yo… no quería… interrumpirlo, señor Li.- la escuchó carraspear y luego la oyó hablar más fuerte.- Akemi me dijo que… quería hablar conmigo y me dio permiso para entrar. Pero, creo que debí tocar antes.- la vio buscar la perilla de la puerta.- No se preocupen sigan en lo suyo.- la vio hacer una sonrisa (que a simple se veía era forzada).- Yo regreso cuando no esté tan "ocupado", señor Li. Con permiso.- y dicho eso último salió mismo rayo de allí.
-No, espere Kinomoto, esto no es lo que parece.- dijo Shaoran tratándose de levantar. El peso en sus piernas se lo impidió. Se dirigió a su acompañante.- Ehmmm, Lya. ¿Podrías levantarte por favor?
-¡Ah, claro!- dijo ella haciendo lo que le pidió.
-Lya, yo…- se le escuchó pronunciar al ambarino. Quien parecía estar asimilando los hechos.- Discúlpame, no sé que pasó yo...
-Descuida, Shaoran.- interrumpió ella fingiendo estar avergonzada.- Yo tuve la culpa, yo sugerí eso de los masajes.- se acomodó su vestimenta.- Bueno, yo creo que será mejor que me vaya.
-Sí, este... Claro.- sólo atinó a decir su interlocutor algo aturdido. La vio caminar hasta la puerta.- Y otra vez, discúlpame.
-No hay problema.- ultimó ella, antes de salir con una sonrisa triunfal –gesto que Li no vio– de la oficina.
-¡Demonios!- exclamó furioso el primo de Meilin dando un golpe con su puño en el escritorio.- ¿Cómo rayos pudo pasar esto?- se recostó en su sillón con la cabeza mirando el techo.- Soy un imbécil. ¿Cómo no me di cuenta que a la que estaba besando no era a ella sino a Lya?
Se levantó bruscamente de su asiento y se cogió la cabeza como queriendo aplastársela.
-Claro, con razón la sensación no parecía la misma.- cogió lo primero que tuvo al alcance –que fue el porta lapiceros– y lo lanzó contra la pared.
El sólo recordar la cara que puso Kinomoto cuando lo vio en esas "circunstancias" lo ponía de peor humor. ¿Qué estaría pensando de él? Seguro que era un aprovechado, un pervertido, uno de esos tipos que se besuqueaban con cuanta mujer se le pasara por enfrente, así, sin darles alguna explicación.
La idea era aclarar el asunto pendiente entre ambos, no empeorar las cosas. Porque eso era lo que había pasado, las cosas se habían empeorado más de lo que ya estaban.
-¡Maldición!- gritó exasperado. Necesitaba arreglar este malentendido cuanto antes. Tenía que hablar con Kinomoto y decirle que lo que vio no era lo que parecía.
¡A él no le gustaba Lya! Y mucho menos la besó. Bueno, sí la besó pero no por voluntad propia, él pensó que era otra persona. Creyó que estaba saboreando nuevamente los deliciosos labios de cierta chica de largo cabello castaño y hermosos ojos esmeraldas.
Soltó un suspiro.
¿Por qué se sentía así? ¿Por qué se sentía tan preocupado de lo que podía estar pensando ella de él en estos momentos?
Y la pregunta más importante: ¿Qué es lo que sentía exactamente por Sakura Kinomoto?
¿Era sólo pura atracción física? O… ¿Había algo más?
o-OoºoOoºoO-o
-Uhmmm… ¿Cuál es tu color favorito?- preguntó una voz femenina mientras esperaba a que su compañera respondiera.
-Tengo dos: el blanco y el rosa.- contestó la otra muchachita.
-El mío es el rojo.- sonrió ampliamente, luego volvió a poner cara de reflexión.- ¿Y tu comida favorita?
-Los hotcakes.- dijo Rei soltando un suspiro de cansancio. Llevaba respondiendo preguntas en lo que iba del receso y aún le quedaba lo del segundo descanso. Pero quien le manda sugerirle a alguien como Nakuru jugar "Pregunta y respuesta" en un momento de aburrimiento.
Su amiga le había preguntado de TODO, desde cómo se llamó su primera mascota (le respondió que Mimí, una gatita de color blanco) hasta si llegó tener un amigo imaginario en la infancia (le dijo que no recordaba, pero podía ser que sí puesto que sus primos eran mucho mayores y no solían jugar con ella). Ahora estaban en las cosas favoritas y, estaba segura, esto traía para rato.
Soltó un nuevo suspiro, pero esta vez de resignación. Se detuvo un momento a observar las flores del enorme jardín de la secundaria, cuando miró el árbol de cerezo (que estaba muy alejado de todo y de todos), –bajo la sombra del mismo– vislumbró la figura sentada de un muchacho de cabellos color plata que leía plácidamente un libro.
La imagen ante ella parecía casi mágica. Era como ver a un precioso ángel, con su perfecto rostro y su hermoso cabello plateado, leer atentamente ese libro que tenía entre sus manos. Por un instante deseó ser ese libro.
No cabía cuanto tiempo se había quedado mirándolo, pero a Rei le parecía que sólo eran segundos.
Escuchó un grito que la hizo despertar de su distracción y a la vez la espantó, ya que casi se cae de su silla de ruedas: -¡Rei!
-¿Por qué gritas así?- preguntó asustada la de ojos grises.- ¡No estoy sorda!
-¿Ah, no?- respondió su interlocutora levantando una ceja.- ¿Entonces por qué no me contestaste? Llevo llamándote más de 10 minutos como loca. ¿Qué es lo que te tiene tan distraída?- empezó a mirar a su alrededor y sólo encontró a muchos alumnos disfrutando de su almuerzo, otros caminaban por el pasillo, más allá –muy alejado–, estaba su mellizo leyendo, más alumnos…
Se detuvo en seco, rápidamente regresó a la parte de su hermano y, después de sacar unas rápidas conclusiones, una sonrisita de satisfacción se formó en sus labios.
-¿Por qué pones esa cara?- preguntó la chica Li con rostro confundido.
-Porque ya encontré el motivo del desvío de tu atención.- dijo Nakuru ampliando su sonrisa. Rei pasó dificultosamente la saliva. ¿Tan rápido se había dado cuenta?.- Oye, pero vaya que tienes una excelente vista.- entrecerró sus ojos para poder mirar mejor.- Yo casi ni lo reconozco. Ahora entiendo eso que dicen que uno puede ver a la persona que le gusta así esté a metros de distancia.
La de cabellos negros no dijo nada. Estaba más preocupada tratando de evitar que su rostro no se ponga colorado.
¿Yue estaba tan lejos? Se volteó a ver nuevamente al chico Kinomoto y analizando bien las distancias, ahora se daba cuenta que era verdad. Una enorme gota resbaló por su nuca.
-¿Por qué no admites de una vez que estás enamorada de mi hermanito?- comentó la hija de Touya cruzándose de brazos.- A mí no me puedes engañar. El sólo ver como lo miras en el salón, en los descansos, cuando sale a hacer algún ejercicio a la pizarra…
-¡Yo no hago esas cosas!- interrumpió la aludida poniéndose muy roja. ¿Tan evidente era que hasta su amiga había notado que se la pasaba mirando como boba a Yue?
Nakuru soltó una carcajada y después continuó: -Entiendo que no lo quieras admitir enfrente de mí. Soy la hermana melliza del chico que te gusta.- Rei ya iba a protestar. Sin, embargo la chica Kinomoto continuó.- Pero recuerda también que ahora soy tu mejor amiga.- sonrió alegremente.- Yuyú y yo somos hermanos, y aunque nos peleemos o discutamos de vez en cuando, jamás dejaremos de serlo. En cambio, nosotras sólo somos amigas, no nos une algún tipo de lazo sanguíneo. Y quien sabe que, por alguna tontería que yo haga o diga, dejemos de serlo algún día.
La muchachita de ojos grises miraba sorprendida a su interlocutora. Nakuru estaba siendo muy sincera con lo que le decía. No se atrevió a interrumpirla, por lo que la otra jovencita continuó: -Tú te preguntarás "¿Pero si tú tienes muchos amigos aparte de mí que te rodean?".- la sobrina de Meilin asintió. Le había leído la mente.- Pues te explico, parece que yo tuviera un millón de amigos, es más, ya hasta me gané el apodo de "la amiga de todos". Pero analizándolo bien, lo que tengo yo son compañeros: de salón, de club, de taller, de escuela…, más no, amigos en sí.- puso una sonrisa triste.- Siempre fue así, desde que tengo uso de razón y yo pensé que era lo más normal del mundo. Ahora me doy cuenta de que no lo es. Es por eso que, cuando aceptaste ser mi amiga, yo me puse muy feliz. Y ¿sabes? No me gustaría perder tu amistad, Rei. No cuando por fin sé lo que se siente tener una amiga.
La hija de Shaoran sonrió y luego dijo: -No sé que decir, creo que ni un simple "gracias" es suficiente. Pero es lo único que se me ocurre.- soltó una risita.- Gracias por ser mi amiga, Nakuru. Yo tampoco he tenido amigos (la educación la recibí en mi casa) y mucho menos una mejor amiga a quien contarle mis cosas. En verdad, te lo agradezco. Y a mí también me alegra ser tu amiga, aunque seas un poco alocada y algo escandalosa.
La aludida empezó a reír a carcajadas y luego protestó: -¡Oye! Yo diciéndote las cosas bonito y tú me sales con eso. Que mala eres conmigo.
-Era un chiste, no te enojes.- añadió la chica Li en tono preocupado.
-Lo sé, no te preocupes.- continuó la melliza de Yue guiñándole el ojo.- Oye ¿y no soné cursi?
-Mmmm...- musitó su interlocutora.- No tanto.- Nakuru puso cara de ofendida.- Es broma, si hubieras sonado cursi, entonces todas las chicas lo seríamos.
-Bueno, tienes razón.- se le escuchó decir a la de cabellos marrones.- Y ya que estamos en confianza, reafirmando lazos de amistad y todo eso, dime la verdad ¿a ti te gusta Yue, no?
La aludida se quedó de piedra. No sabía que responder, más bien, si sabía pero le daba mucha pena decirlo. De repente sintió sus mejillas arder.
-No sientas vergüenza de decírmelo sólo porque soy hermana de Yuyú.- añadió la chica Kinomoto.- Recuerda que aparte de ser hermana de Yue, también soy tu mejor amiga. Si no quieres decir la frase completa, al menos sólo asiente con la cabeza.
La de ojos grises agachó la cabeza y luego, de meditarlo un rato, asintió.
Nakuru gritó emocionada, asustando a su compañera, y después empezó a cantar alegremente.- ¡Lo sabía! ¡Lo sabía! ¡Lo sabía! ¡Lo sabía!
-Shhhhh… Nakuru, ya basta.- trató de callarla Rei, con el rostro como un tomate y tratando de cubrirse, porque todos los que pasaban las quedaban mirando, sobre todo a su acompañante.
Suspiró resignada, ya se estaba arrepintiendo de haberle revelado que le gustaba Yue, precisamente a su amiga. Conociéndola, estaba segura que ésta, saltaría de la alegría hasta más no poder.
Soltó un nuevo suspiro. ¿Quién le mandaba a ella abrir su bocota?
o-OoºoOoºoO-o
Se paseaba incesantemente por los pasillos del baño de mujeres y de vez en cuando se detenía en los lavados, para luego retomar a lo mismo. Llevaba en ese estado quien sabe cuanto tiempo. Tal vez segundos, minutos o incluso horas. Sin embargo, muy poco le importaba ese hecho.
Estaba muy enojada, que digo enojada, estaba FURIOSA. Furiosa con esa regalona de Lya Wong, furiosa con el imbécil de Shaoran Li y furiosa consigo misma. Sí, porque ella tenía culpa de todo. Ella tenía la culpa por sentirse así, porque sabía que no era correcto. Su razón se lo gritaba y ella siempre se negaba a escucharla.
Ahora, se sentía ¿engañada? Sí. ¿Usada? También. ¿Asqueada? Por supuesto. El sólo pensar en como encontró a ese par, le hervía la sangre y le daban unas ganas de agarrar a su exjefa de las mechas y arrastrarla mismo trapeador por toda la empresa. Y a Li le quería dar un tremendo puñetazo en la cara, y luego le propinaría un buen rodillazo en sus partes bajas. A ver si con eso se le quitaba lo idiota.
Porque eso era. Un reverendo idiota, cretino, tarado, estúpido, imbécil y todo calificativo que defina a un ser tan despreciable como él.
Inicio de Flash Back…
Regresó de ir a ver a Tomoyo en el octavo piso. Su mejor amiga le había mandado un mensaje de texto diciéndole que vaya a verla porque tenía que darle algo muy importante. Cuando llegó a ver que le tenía planeado dar, se quedó con la boca abierta.
Allí, sobre el escritorio de la amatista estaban regados decenas de catálogos de departamentos en venta. Tomoyo se había tomado la molestia de conseguirle todos esos folletos para por fin se decida a comprarse uno (o al menos pagarlo a plazos) y de esa manera liberarse de los sermones de Touya "el iracundo", como se le ocurrió llamarlo. Cosas que se le ocurrían.
Tuvo que subir por el ascensor (sus piernas se partirían en dos si seguía subiendo y bajando escaleras) cargando todos esos catálogos. Gracias al cielo, no se encontró con Li y agradecía millones eso.
Cuando llegó a su cubículo, dejó los papeles encima del escritorio. Buscó con la mirada a Akemi y no la encontró. Se sentó en su silla y metió los catálogos en un folder. Los revisaría cuando esté en casa.
Vio llegar a la secretaria de presidencia con unas carpetas. Traía muchas y era un milagro que pudiera avanzar sin tropezarse porque todo eso le impedía la visión absolutamente. Sakura se acercó y le quitó unas cuantas.
-Gracias.- la escuchó decir.- Lo brazos ya me estaban doliendo.
-De nada.- contestó la ojiverde con una sonrisa. Las colocó encima del escritorio de su interlocutora.- ¿Y de dónde traes todas esas carpetas?
-Del cuarto de archivos. Las necesito para elaborar y verificar el balance financiero de este mes.- la vio suspirar mientras se masajeaba sus brazos.- Así que mejor será empiece o no acabaré nunca.
-Sí, tienes razón.- comentó ella sonriendo. Ya estaba por volver a su sitio cuando Akemi la llamó.
-Oye, Sakura. Es verdad, el águila dijo que quería hablar contigo urgentemente.- vio a Akemi sentarse mientras apilaba las carpetas.- ¡Uy! Él me dijo que te lo dijera cuando te viera y eso fue ya hace bastante rato. Cuando vino junto a esa Wong.- hizo una mueca de disgusto.- ¿Lo puedes creer que la oxigenada esa entró con él a su oficina a dizque "hablar"?- la vio soltar un bufido.- Esa rubia peli teñida no pierde el tiempo.
-¿Y crees que siguen allí encerrados?- preguntó frunciendo el ceño y con un dejo de preocupación. ¿Por qué sentía de repente arder la boca de su estómago?
-No, como te dije eso fue hace muuucho rato.- le respondió su interlocutora soltando un resoplido.- Pero si siguen allí, aprovecha para sacar a la desteñida. Ya me gustaría ver la cara que pondrá cuando Li la eche porque tiene que hablar contigo.- la escuchó reír animada. Aunque a ella no le parecía para nada graciosa la situación.- Oye, y no es por ser chismosa pero… ¿qué es lo que quiere el águila contigo?
-¿Eh?- contestó nerviosa. Trató de disimular su estado y sólo alzó los hombros en signo de que no tenía ni idea. Carraspeó y luego añadió: -Veré que se le ofrece.
-Suerte.- la escuchó decir antes de coger la perilla de la puerta para ingresar a la oficina.
Soltó un largo suspiro para armarse de valor. Sabía que no podía huir de la conversación pendiente entre Li y ella. Era necesario que ambos charlasen de lo que pasó en el ascensor esa noche. Tenían que aclarar ciertos puntos y muchas explicaciones harían acto de presencia.
-Bien llegó la hora de la verdad.- pensó mientras entraba finalmente al lugar. Al momento de hacerlo dijo: - Disculpe, señor Li, pero Akemi me dijo que quería…
Se detuvo en seco. Abrió desmesuradamente sus ojos verdes. La escena ante ella no se la esperaba, es más, la agarró completamente fría.
Allí, frente a ella, estaban Lya Wong (ella, bien gracias, sentada en las piernas de SU jefe) y él (que le agarraba la cintura a ella), prácticamente, COMIÉNDOSE el uno al otro. Porque eso no podía ser considerado como un beso. Lo que pasó entre Li y ella se quedaba corto en comparación a esto.
Ambos estaban tan entretenidos en su "labor" que ni la escucharon. Sintió una furia apoderarse de su cuerpo y en un arrebato de su parte cerró la puerta tras sí de un portazo. Eso los hizo reaccionar, porque notó como se separaron de golpe.
Vio que Li parecía como perdido en el espacio y demoró en notarla. Por un instante se topó con esa mirada ambarino y sus ojos le empezaron a arder. Observó a Lya y ésta la miró muy triunfante y con una sonrisita socarrona.
Se habría abalanzado sobre ella en ese momento, sino fuera porque su subconsciente le recordó que… ¿Quién era ella para hacer eso?
Nadie.
Ella no podía reprocharle nada a su jefe por las cosas que haga o deje de hacer. No era su prometida, esposa o algo que se le parezca.
Debía salir cuanto antes de allí o lo más probable era que se pondría a llorar como una tonta. Porque, aunque lo quisiera negar, se sentía como la típica novia engañada que encontró a su novio con la mala de la película, en el clásico beso plantado, para separar a los protagonistas.
¡Qué estupidez para más grande! Esas cosas no pasaban en la vida real.
Con la mayor fuerza posible, y tratando de no hablar entrecortadamente, pronunció inaudiblemente: -Perdón, eh. Yo… no quería… interrumpirlo, señor Li.- bien, allí iba su intento por no trabarse con sus palabras. Carraspeó para aclararse la garganta y luego habló más fuerte.- Akemi me dijo que… quería hablar conmigo y me dio permiso para entrar. Pero, creo que debí tocar antes.- buscó rápidamente la perilla de la puerta. Giró de ella.- No se preocupen sigan en lo suyo.- hizo una sonrisa forzada.- Yo regreso cuando no esté tan "ocupado", señor Li. Con permiso.- salió lo más veloz posible de allí.
-¿Qué pasó, Sakura?- escuchó que preguntó Akemi acercándose hacia ella.- ¿Tan rápido terminaron de hablar?
-Eh…, no. No pudimos hablar.- contestó ella en voz algo baja. Ni siquiera sabía cómo podía formular palabra.- El señor Li estaba muy ocupado "atendiendo" a Lya Wong.
-¿La oxigenada sigue allí metida?- la escuchó preguntar con la boca abierta.- ¿Y dices que prefirió quedarse hablando con ella que contigo?
-Sí y vaya que estaban "hablando" muy a gusto.- comentó con sarcasmo. Las ganas de llorar ya se habían esfumado, ahora sólo sentía la ira recorrerle desde la cabeza hasta la punta de los pies.-Ya vengo, necesito ir al baño.
-¿Cólicos?- preguntó la otra muchacha.
-No. Tengo ganas de vomitar, eso es todo.- respondió haciendo una mueca de asco y logrando que su interlocutora la mire perpleja. Trató de sonreír y luego añadió.- Es que comí algo que me cayó mal.
-Ahhh.- sólo dijo la otra aún con el rostro confundido.
Fin del Flash Back…
Y allí precisamente se encontraba: encerrada en el baño desde entonces. Haciéndose la que se peinaba cuando otras chicas entraban a usar los servicios. Por suerte, hace bastante rato que dejaron de transitar por esos lares. Lo más seguro era que la hora del almuerzo ya había llegado. Miró su reloj: la una. Tomoyo seguro estaba preocupada buscándola para ir a almorzar.
Soltó un suspiro. Bien, ya era tiempo de salir y dar la cara. Sakura Kinomoto no era de esas personas que se corrían ante los problemas o las adversidades. No señor. Saldría con la frente bien en alto y le demostraría a su jefe y a esa Lya "resbalosa" Wong que no le afectaban en lo más mínimo sus actos libidinosos.
Caminó a paso firme y salió del baño de mujeres. Avanzando notó que no había ni un alma, por lo que supuso que ya todos habían salido a disfrutar de su almuerzo. Llegó hasta su escritorio y cogió su bolso. Sacó su celular para revisar si tenía algún mensaje de su mejor amiga y ¡BINGO! Allí estaba en su buzón.
Lo abrió y empezó a leer:
"Sakura, ¿se puede saber dónde estás? Llevo rato llamándote, pero nadie me contesta. Lo más seguro es que lo pusiste en vibrador (tú y esa fea manía) por lo que mejor opté por mandarte un SMS.
El motivo es para informarte que salí con Eriol. Se apareció aquí en mi oficina y me sacó casi a rastras para ir a la cita que planeó para ambos. ¿Sabes por qué se le ocurrió eso? Bueno, pues, porque al parecer a tu jefecito se le zafó un tornillo y le dio el día libre a todos los empleados. ¿Lo puedes creer?
Disfruta este día de descanso y de paso revisa los catálogos que te di en la mañana. (Que no se te olvide).
Te quiere, Tomoyo ;)
PD: Mañana te cuento como me fue con Eriol y tú me pones al tanto de lo que hablaste con Li. Me lo tienes que contar TODO."
Guardó su móvil en su cartera y luego volteó a ver a su alrededor para cerciorarse de que lo que había escrito su amiga en su mensaje no era una broma. Los escritorios estaban vacíos con todas las cosas en su sitio. Incluso las carpetas que trajo Akemi estaban en su lugar.
Soltó un suspiro. Era verdad. ¡Todos allí se habían ido!
-Definitivamente, Li se volvió loco.- comentó negando con la cabeza.- Bueno, al menos, eso explicaría el por qué se besó con Lya Wong.
Se encaminó hasta el ascensor y presionó el botón para que suba. Tuvo que esperar un rato porque éste estaba en el primer nivel. Ya se estaba exasperando por tanta espera, pero tampoco tenía pensado bajar por las escaleras. Lo más seguro era que Li también ya se había largado de la revista junto con los otros.
¿Por qué nadie se tomó la molestia de avisarle que su jefe enloqueció en un momento de lapsus brutus** y les había dado libre el día a todos?
Soltó un suspiro de fastidio. El condenado elevador parecía estar subiendo tres mil pisos en lugar de veinte. Sino fuera porque estaba apurada por salir lo más pronto de allí, no lo esperaría.
Por fin sonó el pitido que indicaba que el ascensor ya estaba en el piso. Las puertas se abrieron y justo cuando dio el primer paso para ingresar, la figura de alguien le impidió hacerlo. Alzó la vista y se topó con una mirada color miel.
Abrió sus ojos verdes como platos y sólo pronunció: -¿Usted?
Allí, frente a ella, estaba la persona que en la vida quería encontrar en esos momentos. El culpable de casi todo lo malo que le sucedía, el tipo más idiota que podía existir sobre la faz de la Tierra y al que disfrutaría dándole una buena patada en sus partes sensibles.
¿A quién se estaba refiriendo? A quien más, a Shaoran Li.
-Necesitamos hablar.- se le escuchó decir al hombre con rostro serio.
Ella sonrió sarcásticamente y luego con una mirada desafiante en sus esmeraldas ojos dijo: -¿Y qué pasa si no quiero? ¿Me obligará?
-Pues, puede que sí.- él sonrió y también la observó decididamente.- Porque no se moverá de aquí hasta que me escuche y aclaremos de una buena vez lo que está sucediendo entre nosotros.
Continuará…
NOTAS DE LA AUTORA: [La autora de este loco fanfic está con la mandíbula por los suelos por lo que acaba de leer. La palomita de maíz que colocó en su boca repentinamente cae al piso para unirse al pomo de las demás, que unos segundos antes se estrelló contra el mismo].
Buenos días, tardes, noches o madrugada (depende de la hora en que estén leyendo este capítulo). Reportándose, aquí, este prototipo de escritora que lo único que sabe hacer es plasmar las ideas descabelladas que se le ocurren en sus momentos de inspiración. ¿Cómo han estado lindas lectoras? Espero que mejor que yo (aún me estoy recuperando de esta odiosa gripe que me agarró peor que en ocasiones anteriores). Ahora, haré la pregunta del año que recién empieza: ¿Qué tal estuvo este episodio?
Si quieren saber mi opinión yo sólo diré: OMG! ¡Mejor mátame! Sino no les pareció así, ya saben DEJEN SU REVIEW con lo que piensan. Yo siempre leo los comentarios que ustedes me mandan (es más, me alegro, río y divierto muchísimo con las cosas que me escriben, sobre todo cuando son maldiciones, virus cibernéticos [sí o no, Sayuri Noa], correos bombas [o no rebeca26] y lo que se les ocurra en ese instante jajajaja XD).
Bien, creo que ya están acostumbradas a que me disculpe en cada capítulo por la tardanza. Así que mejor obviaré esa parte . Espero que entiendan que por más que tengo las ganas de actualizar al momento, a veces me es imposible por alguno u otro motivo. Debo admitir que no soy escritora a tiempo completo (esto sólo es uno de los hobbies que tengo) y aunque por el momento estoy de vacaciones, éstas no serán eternas. Este año comienzo mis clases en la U y después quien sabe si podré escribir alguna otra historia (y eso que estudiaré periodismo XD). No se asusten, aún me quedan unos 3 meses; aunque ya saben que mi cabeza está algo loca y maquina instantáneamente las ideas que se me ocurren. Quien sabe si las sorprendo con otra historia en plena temporada de clases de universidad =P.
Y siguiendo con mi siempre conocido índice, me dispongo a explicar mis clásicos asteriscos del mal:
*El 1ro es sobre la revista "Vanity Fair". Creo que ni era necesario explicar eso, pero para las que el nombre no le suena nadita, diré que se trata de una conocidísima revista inglesa que ha sacado en sus portadas a muchas famosas como Kristen Stewart, Miley Cyrus, Madonna, etc. Y todas salen impecablemente maquilladas, es por eso que la utilicé para hacer la comparación con Lya.
**Este 2do asterisco se trata sobre el "Lapsus brutus". Bien, para las que no adivinaron, esta frasecita está en latín y traducida al español sería: "Momento de tontería" o "Lapso de torpeza". Algo así =D.
Y por último, pero no menos importante, saludaré a las lindas niñas que me dejaron sus comments en el capítulo anterior. Como estamos en año nuevo, la forma de contestar review también será nueva ;):
Emiko-Hime: fuiste la primera! Gracias XD
Ai-chan Wayland: qué bueno que te haya encantado el cap., espero otro review tuyo en éste.
Sui-AliRs: tu canción me hizo reír jajaja
Endri-Chan: si me matas como podré publicar el sgte. capítulo? Jajaja XP
Sakura Li: gracias por tu review, me puso muy feliz leerlo.
Nanitayi-Li: ¿Por qué no me dijiste antes que tu cumpleaños era el 16 de diciembre? Me sentí culpable por no haberte dedicado el cap. también a ti T.T, pero espero que lo hayas disfrutado y considéralo también como tu regalo de bday =D
MissPerfectLunaStar: nueva lectora!, estoy emocionada =^-^=
bebeli: a ti ya te estaba extrañando, por un momento pensé que habías abandonado mi historia T^T, ahora sé que la culpa la tiene tu PC. No te me vuelvas a perder, eh jajaja
noo-sama: otra lectora nueva! º.º Gracias por el review ^w^
Sasha Kinoli: espero que este cap., que también está largo, te guste n.n
Ceciali: tu tomatazo me cayó en el ojo y el jalón de moño me dolió, pero igual agradezco tu comentario. jajaja, es broma ^-^
Sayuri Noa: la niña del cumpleaños y los virus cibernéticos jajaja, espero con ansias tu review sobre este episodio.
Paola-Chan95: gracias por el comment ;D
marie250: otra lectora *.*, espero leerte también en este cap.
MariaLi0113: me dejaste un comentario aquí y también el FB, gracias!
Yume-Unmei: otra lectora, creo que voy a llorar! jajaja Gracias por quedarte leyendo mi historia hasta tan tarde, aunque eso me hace sentir una mala influencia T.T Me siento culpable 1…2…3 Ya se me pasó! jajaja. Gracias por el review XD.
Ahora un saludito muy especial para: Pao del Grupo Crónicas (leí lo que escribiste y un poco más y lloro de la alegría jajaja. Me conmovió completamente. GRACIAS).
Uff! Creo que me volví a pasar con el testamento, típico de mí ^^U jajaja. Bueno, sin más que decir o comentar, me despido. Cuídense mucho y besos de chocolate para todas.
¡Sayonara!
"LOS COMENTARIOS DE LOS LECTORES SON UN GRAN ALIENTO PARA LOS ESCRITORES"
