"PELIGRO: UNA ADOLESCENTE EN CASA"

FanFic inspirado en personajes del anime Card Captor Sakura de propiedad intelectual del grupo CLAMP.

CAPÍTULO XII: "El inicio del Plan 'BALA'"

Daba vueltas por toda su habitación, sentada en su silla de ruedas, divagando en lo qué debía o no hacer. Su padre y ella tenían esa misma manía, cada vez que necesitaban razonar algo muy a fondo, se paseaban incesantemente por cualquier lugar en donde estuviesen.

Se detuvo en seco. Mordió su labio inferior, ya tenía una decisión, pero a los pocos segundos, desistía inmediatamente. Llevaba bastante tiempo en ese estado. ¿Por qué tenía que ser ella así? ¿Por qué analizaba detalladamente los pros y los contras de todas las cosas?

Soltó un suspiro de resignación. Su mejor amiga tenía mucha razón cuando decía que ya se estaba tardando demasiado y lo que le dijo esta mañana la estaba haciendo pensar que así era.

Inicio del Flash Back…

Nakuru se sentó rendida sobre el césped diciendo: -Las piernas me están matando.

-¿Por qué será, pues?- comentó sarcásticamente mirando reprobatoriamente a su interlocutora. Su amiga no había parado de brincar desde que le confesó que Yue le gustaba, un poco más y hasta se ponía a bailar.

-¡Ay! Ya no me sigas regañando.- respondió la otra jovencita haciendo un mohín.- Estaba muy feliz por que por fin me confesaste que te gusta Yu…

-Shhhhhhhhhh.- la silenció rápidamente ella.- ¡No lo digas en voz alta!

-¡Upss!, perdón.- sólo pronunció la chica Kinomoto con una sonrisita apenada. Definitivamente, tenía ganas de taparle la boca con cinta adhesiva y a ver si con eso ya no hacía tanto escándalo.- No me veas así, por favor. Tus ojos son muy expresivos. Con la mirada dices todo lo que con la boca no.

Se sorprendió un poco. ¿Ella hacía eso? ¿Desde cuando?

Sonrió amablemente y después dulcificó su mirar. Tampoco haría sentir mal a su mejor amiga, ya debería haberse acostumbrado a su forma de ser.

-Y para colmo, hoy en clase de deportes al profesor se le antojó hacer carreras de resistencia.- añadió la otra muchachita haciendo un puchero, dándole masajes a sus entumecidas extremidades inferiores.- Tú tienes suerte porque estás exonerada del curso.

-Ni tanto.- bufó ella.- Tengo que dar un examen escrito. Y créeme que eso no es mucho mejor.

-Sí, creo que tienes razón.- comentó Nakuru para luego hacer una pausa.- Oye y ¿como vas con el plan? ¿Tu abue ya se quiere ir de tu casa cuanto antes o es muy persistente?

-Eh, pues…- dudó con una sonrisa nerviosa.- Verás…

-No me digas lo que creo que estás pensando decirme.- dijo la jovencita Kinomoto con el rostro indignado. Asintió con la cabeza. La vio levantarse rápidamente de donde estaba sentada. Ni siquiera el dolor en sus piernas se lo impidió.- ¡¿Aún no lo has comenzado?!

Negó lentamente con la cabeza y no se atrevió a decir nada al respecto.

-¡No puedo creerlo!- se seguía quejando la melliza de Yue.- ¿Qué rayos pasa contigo, Rei?- Ella seguía sin pronunciar palabra.- Ay, no.- la escuchó musitar.- Esa cara ya la he visto antes. Te arrepentiste, ¿verdad?

-No es eso.- negó en tono acongojado.- Es sólo que… Es sólo que…- suspiró.- No estoy segura de sí quiero hacer esto, Nakuru.

-¡Ah, sí! Pues, te recuerdo que tu abue no tiene la mejor de las intenciones.- replicó la otra.- ¿Olvidaste a que vino a Japón?

-¡Por supuesto que no!- exclamó en tono fastidiado.- Sin embargo, también debes considerar que ante todo es mi abuela y seguirá siéndolo por el resto de mi vida. Por más que no me mire con buenos ojos o tenga ese tonto plan de buscarle una esposa a mi papá. Es mi abuela, la madre de mi padre.- hizo una pequeña pausa.- ¡Y además, no me parece todo lo que pusiste en la hoja!

-¿No puedes estar hablando en serio? Pero si la hoja está perfectamente bien elaborada.- protestó Nakuru.- No por algo la hice yo.

-¿Perfectamente bien elaborada? ¡Perfectamente elaborada!- preguntó atónita.- ¿Acaso ponerle una rata en la cama o cucarachas en los zapatos te parece correcto? Discúlpame, pero yo sólo quiero que mi abuela se regrese a China y no que se vaya al otro mundo debido a un infarto por mi culpa.

-¡Ay, no exageres! Una simple ratita o unas cuantas cucarachitas no matarían a nadie del susto. Además, debes admitir que ambas son de mis mejores ideas.- añadió la otra con una enorme sonrisa. Ella la miró con cara de pocos amigos.- Ya, está bien. Es tu decisión y sino quieres continuar con el plan (o mejor dicho empezarlo), yo la respetaré. Sólo te digo una última cosa: Si sigues así de indecisa toda la vida, las buenas oportunidades pasaran enfrente de tus narices pero tú no podrás aprovecharlas por estar eligiendo cual te conviene o no.- ella frunció el ceño.- Mientras tú te duermes en tus laureles, deshojando margaritas para decidir que hacer, tu linda abuelita ya tiene a varias candidatas haciendo fila para el puesto de tu nueva madrastra.

Fin del Flash Back…

Suspiró nuevamente. Nakuru tenía razón. Mientras ella decidía si aplicar o no el plan, lo más seguro era que su abuela ya tenía a la o las futuras candidatas haciendo cola para ocupar el puesto de su madrastra y dar el dichoso heredero varón.

Soltó un bufido de exasperación y luego mostró semblante decidido. Ni modo. Tendría que llevar a cabo el Plan "BALA".

¿Se estarán preguntando el por qué el nombrecito?

No vayan pensar que se llama así porque el plan se realizará rápido como una bala (al inicio ella pensó que así era, pero no). Tenía ese nombre en particular porque, según Nakuru, derivaba de las iniciales: "Botemos A La Abuela".

Ideas de su mejor amiga. No pregunten.

Bien, ahora tenía que encargarse de hacerlo realidad. Porque tenía algo muy en claro: de ninguna manera permitiría que alguna oportunista se case con su papá para luego pedirle el divorcio y sacar un dineral por ello. Y mucho menos se permitiría ser otra Blancanieves o Cenicienta para tener una bruja por madrastra.

No, señor. Jamás lo permitiría.

o-OoºoOoºoO-o

Ambos no dejaban de mirarse desafiantemente el uno al otro y viceversa. Estuvieron así un rato hasta que de pronto la castaña empezó a reírse. Eso hizo que el hombre levante una ceja en signo de desconcierto.

¿Acaso había dicho algo gracioso o qué?

Cuando Sakura paró de reírse, comentó en tono divertido: -Perdón, eh. No era mi intención reírme en su cara.- hizo una sonrisa burlona.- Pero es que aún no puedo creer la cantidad de barbaridades que escuché salir de su boca. ¡Y en tan sólo unos segundos!

Él frunció el ceño y ella no pudo evitar soltar otra carcajada. Pero, un instante después, luego dar un suspiro, cambió su expresión sarcástica por una mucho más seria. Lo miró fijamente con el mentón altivo, como desafiándolo.

-Ahora, si mis oídos no me fallan, lo escuché decir que quería hablar conmigo.- comentó ella cruzándose de brazos.- Y también que si yo me negaba a obedecer su orden, no me movería de aquí. ¿Estoy en lo cierto?

Li asintió confundido y aún con el ceño fruncido. ¿A dónde quería llegar con todo eso?

-Pues, bien…- añadió la castaña en tono calmado. Rápidamente alzó la voz.- ¡¿Quién rayos se cree para decirme todo eso, eh?! ¿Un despiadado dictador o qué?

-¿Disculpe?- sólo pronunció el otro levantando una de sus pobladas cejas y no creyendo lo que escuchaba.

-¡No le disculpo nada!- gritó ella ofuscada.- ¡A usted menos que a nadie!

Parecía que de sus verdes ojos pronto saldrían llamitas ardiendo por la forma como lo miraba. Estaba completamente encolerizada y no sabía por qué pero quería de una vez por todas sacar toda la rabia y frustración que tenía guardadas desde la mañana. Rabia y frustración causada precisamente por el hombre frente a ella.

Trató de controlarse lo más que pudo, sin embargo la chispita de furia contenida ya parecía querer tocar pólvora. Ahora, ella era una bomba latente que en cualquier momento estallaría.

-¿Y sabe algo?- continuó la esmeralda con el tono de voz más amargo que tenía.- No se me pega la regalada gana el hablar con alguien y mucho menos si ese alguien es usted.- hizo una breve pausa. Ya estaba respirando entrecortadamente por aguantar toda esa furia que llevaba dentro.- Ahora quítese de mi camino porque no me haré responsable de lo que suceda si no lo hace.

Shaoran, después de pensarlo detenidamente un rato, se movió dejándole libre el espacio.

Sakura entendió esa acción con una victoria de parte suya. Dio el primer paso rumbo al ascensor pero intempestivamente Li se puso enfrente suyo, impidiéndole el tránsito. Lo vio con cara de pocos amigos y luego intentó ir por el lado contrario. Su jefe volvió a interponerse entre el elevador y ella. Volvió a intentar por el lado anterior, luego por el otro, pero sucedió exactamente lo mismo. Estaba prácticamente bailando con su jefe en lugar de avanzar.

Si se suponía que era gracioso entonces ella estaba perdiendo el sentido del humor por completo, porque no le causaba nadita de risa. Soltó un gruñido exasperación y luego le gritó: -Por un cuerno, ¡déjeme pasar!

-No.- negó el otro con temple autosuficiente.- No hasta que hablemos.

-¡Pero si ya hemos hablado!- exclamó ella a punto de perder los papeles.

-Si considera que abrir la boca para soltar su monólogo interior de 5 segundos en mi presencia es hablar conmigo, entonces consideraré que nunca ha tenido una verdadera conversación en su vida, señorita Kinomoto.- añadió él en tono diplomático.

La joven rodó los ojos y después chasqueó la lengua.

-Ahora, si me permite, Sakura.- continuó él, llamándola por su nombre de pila.- Hay una charla pendiente entre nosotros y creo que llegó el momento de iniciarla.

-¡Ah! Ahora si quiere hablar.- dijo la esmeralda en tono irónico. Puso gesto decidido.- Pues, ahí está el detalle porque yo NI QUIERO, NI TENGO GANAS de entablar una charla amena con usted, señor Li.- hizo hincapié en lo de "señor". No le causó mucha gracia que él la llamara por su nombre. En otro contexto, hasta habría saltado de la felicidad, pero ahora no. No cuando se sentía utilizada.- ¿Sabe por qué? Supongo que se hace una idea.- lo miró con cierto rencor.- Las ganas de conversar se me quitaron hace unas pocas horas en la mañana cuando entré a su oficina y vislumbré la escena más desagradable que haya visto en toda mi vida.- hizo una breve pausa.- Le doy un consejo, la próxima vez que esté haciendo sus cochinadas en su oficina, asegúrese de ponerle seguro a la puerta. Yo lo vi esta vez, pero sabe Dios quien será el próximo. Así que mejor tome sus precauciones, ¿no lo cree?

-Esa es una de las cosas que quiero aclarar.- se le escuchó decir al varón, después de soltar bufido.- Verá, lo que vio en mi oficina no es lo parece. Lya y yo no…

-¡No! Ni se moleste en explicarme nada.- interrumpió rápidamente la castaña.- Todo lo relacionado a su vida personal o sentimental no me incumbe y tampoco me interesa en lo más mínimo. Así que ahorrémonos esa partecita, ¿no lo cree?

Bien, definitivamente, ella se terminaría yendo derechito al infierno por pecar de mentirosa. A decir verdad, sí le interesaba saber –y mucho– el por qué su jefe se había besado con la antipática de su exjefa (es más, quería escucharlo decir que todo se trataba de una confusión y que la que había empezado el beso había sido ella y no él), pero jamás se lo diría. Sin embargo, no podía negar el hecho de que si antes él había tomado el primer paso (cuando estuvieron en el elevador), también podía ser posible que esta fuera una situación similar.

No se confundan. No es que defendiera a la resbalosa de Lya Wong o le estará empezando a caer bien. ¡NO! Simplemente, había un dicho muy conocido que afirmaba que: "Todos los hombres son iguales" y, aunque cualquier persona debería tener el beneficio de la duda, su jefe antes de ser persona, era hombre.

-Como quiera.- continuó el ambarino. Regresó al trato formal.- Pero que quede claro que, el beso entre ella y yo, no significa que estemos ni nada de eso.

-Sí, entiendo perfectamente.- afirmó ella con una sonrisa sardónica.- He conocido a muchos hombres de su tipo.

-¿De mi tipo?- preguntó Shaoran levantando una ceja. ¿Qué demonios quería decir con eso? Hace rato respiraba tranquilo porque le había aclarado lo del asunto de Lya, pero ahora con la respuesta que había recibido se sentía confundido. Su empleada podía ser extraña en algunas ocasiones.

-Sí, de su tipo.- añadió Sakura.- Unos completos patanes.- levantó el mentón y lo miró desafiantemente.- Que creen que pueden andar por la vida besando mujeres o incluso acostándose con ellas, así, porque se les da la gana o porque simplemente se les "antojó". Y después, cuando hay consecuencias, no se hacen responsables de sus actos. Eso es lo que usted es, un patán.

-Pues, se equivoca, señorita Kinomoto.- dijo él rápidamente y con expresión ofendida.- Yo no soy ningún patán.

-¿Ah, no?- preguntó ella con una sonrisa sarcástica en sus labios.- Y ¿como se le puede llamar a los hombres que un día besan a una chica y a los pocos, a otra? ¿Ganadores? ¿Triunfadores? No, no, no, déjeme pensar…- hizo un ademán de estar meditándolo detenidamente.- Mmmm… ¿Suertudos?

-¿Puede dejar el sarcasmo, por favor?- pidió Li con gesto molesto. Su empleada ya lo estaba empezando a sacar de sus casillas.

-¿Dejará que me vaya si lo hago?- replicó ella audazmente.

-Ya le dije que no hasta que hablemos.- respondió él con expresión decidida.

-Entonces no.- sólo pronunció la castaña. Él dijo unas cuantas maldiciones chinas en voz baja mientras se paseó en círculos.

Sakura aprovechó ese momento de distracción y en un movimiento ágil, lo esquivó y entró rápidamente al ascensor. Presionó desesperada el botón para que las puertas se cerrasen, pero (como siempre) las cosas nunca jugaban a su favor cuando ella quería que así fueran. En un abrir y cerrar de ojos, él ya estaba poniendo su brazo en el elevador y la veía con una sonrisa de medio lado.

¿Por qué no salió corriendo por las escaleras en lugar de embarcarse en un lento elevador con puertas que se cierran igualmente de lento? Ahora se estaba arrepintiendo de no haberlo hecho.

-¿No cree que está siendo muy infantil al tratar de huir de mí como si yo fuera alguna especie de asesino psicópata o algo por estilo?- preguntó Shaoran sin dejar su expresión burlona.- Yo no muerdo, señorita Kinomoto, ni tampoco tengo intenciones de comérmela.

Eso la hizo sonrojarse al mismo estilo de una cereza madura. En primera, de pura cólera –el muy tonto tenía razón, se estaba comportando como una verdadera niña al tratar de huir de él– y en segunda, de vergüenza, porque lo último lo dijo con un tono de voz que se prestaba para malas interpretaciones como el doble sentido.

-¿Podría salir del ascensor, por favor?- pidió él sin borrar su sonrisa socarrona.- No creo que este sea el lugar más adecuado para que charlemos.- hizo una breve pausa y luego añadió en tono divertido.- Aunque, si a usted le parece más cómodo entonces no me opondré.

La esmeralda levantó una de sus finas cejas en señal de no estar creyendo lo que oía. Primero hace un rato, disimuladamente, le dijo: "pervertida". Sí, porque la hacía ver como si ella tuviera deseos de que él la "muerda" o al menos se la "coma" y ahora, ¿se burlaba en propia cara?

Encima que lo encuentra besándose con la peli teñida de su exjefa, después de haberse besado con ella unos días antes, ahora ¿le lanzaba ese tipo de comentarios? ¿Como si fuera lo más normal de mundo?

OK., Definitivamente, ¡Este sujeto ya se estaba pasando de la raya!

Apretó fuertemente los puños y ya sentía sus uñas clavarse en las palmas de sus manos. Le lanzó una mirada asesina. Bien, definitivamente no era buena con eso de las miraditas intimidantes, porque él no se inmutó en lo más mínimo. Todo lo contrario. Parecía estar disfrutando el verla enojada.

Por un momento se sintió realmente indignada y ganas no le faltaron para borrarle esa sonrisita socarrona de una buena bofetada o una patada en sus partes bajas. Sin embargo, ella no iba a pisar el palito. No señor. No le daría el gusto de verla furiosa, si es que ya no lo estaba. ¿No caería ante sus provocaciones; porque eso era lo que estaba haciendo, la estaba provocando. ¿Por qué? No tenía ni la menor de las ideas. Aunque lo más seguro era porque se rió de él en su cara y lo llamó "patán".

¡Rayos! Ella y su bocota. A veces en situaciones como esta era más útil quedarse callada, pero, por alguna extraña razón, ella siempre olvidaba ese "pequeñísimo" detalle y hacía exactamente todo lo contrario.

Gruñó para sus adentros. Bien, sí así quería que fueran las cosas, ella no se quedaría atrás. Le daría una taza de su propio chocolate. Nadie se metía con Sakura Kinomoto cuando se encontraba indignada y salía bien librado.

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-¿Este era tu plan para nuestra cita?- preguntó una melodiosa voz femenina con una sonrisa divertida en sus labios.- No me hagas pensar que te privaron de tu infancia.

El hombre soltó una carcajada para luego comentar con gesto divertido: -Bueno, admito que tuve que improvisar. La decisión tan repentina de mi socio, de alguna forma, me agarró desprevenido.

-Ni que lo digas, a todos nos cogió fríos.- afirmó ella mirándolo directamente a los ojos.- Mira que darnos el resto del día libre. Quien lo diría.- soltó una risita.

-Sí, tienes razón.- rió también el varón.- Es un hecho único en la vida de mi socio.

-¿Sabes el por qué de su decisión, Eriol?- preguntó suspicazmente la joven.

El aludido sonrió con un brillo enigmático en sus azules ojos y sólo susurró muy cerca a su oído: -¿Tú que piensas?

Ella se volteó a mirarlo fijamente y luego contestó: -Mmmm… Se puede decir que estoy dividida.

-¿Divida?- interrogó curioso el peli azul.- ¿Cómo así?

-Un 50% me dice que sí sabes, ya que Li es tu mejor amigo además de tu socio.- respondió la de tez pálida llevándose su índice a su mentón.- Sin embargo, el otro 50% me dice todo lo contrario porque a pesar de lo anterior, Li es bastante reservado en algunos temas y, como tú siempre lo molestas con tus bromas de mal gusto, es probable que no te haya dicho nada para no recibir después burlas de tu parte.

-Interesante análisis.- opinó Hiragizawa acomodando sus anteojos en un gesto de misterio.- Cada día me sorprendo más de cuan grande es tu habilidad para ver las cosas que a los demás les son indiferentes, querida Tomoyo.

-¿Piensas sólo halagarme o me dirás de una vez por qué tu amigo hizo lo que hizo?- preguntó la chica Daidouji cruzándose de brazos.

El moreno amplió su sonrisa y después comentó divertido.- ¿Y dónde quedó lo de 50 - 50?

-Vamos, pensé que eras mucho más observador. Obviamente alteré las cifras.- se le escuchó decir a la muchacha con una media sonrisa.- Desde que salimos de las instalaciones de "L&H", tu cara está prácticamente gritando a los cuatro vientos: "¡Yo sé por qué Shaoran Li nos dio el día libre!"; y si te dije eso de mi análisis fue para ver tu reacción, que por cierto me confirmó todo lo que tu rostro decía.

-Sí, lo sé.- comentó él metiendo las manos en sus bolsillos. Ella por un momento se sintió confundida, pero lo supo disimular muy bien. Eso hizo ampliar la sonrisa de Eriol.- Ya tenía idea de que, tarde o temprano, me saldrías con esa pregunta. Más aún por lo que mi rostro te "gritaba a los cuatro vientos". Y cuando me diste a conocer tu deducción, supuse que me saldrías con un 50 - 50, cuando en realidad el porcentaje indica que es un 100 - 0.

-No me lo dirás.- afirmó, no preguntó, ella entrecerrando sus amatistas ojos.

-No por el momento. - sólo pronunció el varón con una de sus clásicas sonrisas enigmáticas.- Tal vez más tarde, si te portas bien.

Hace unos pocos minutos habían llegado a ese lugar. Estaban parados en la puerta principal del parque de diversiones de Tomoeda. Habían dejado el automóvil en el estacionamiento y ahora se encontraban rodeados de muchísimas personas que entraban con sus rostros felices y comentaban lo bonito que estaría allí adentro o a que juego se subirían.

Aún era temprano para que el parque haya abierto sus puertas, sin embargo a pesar de eso, el lugar ya estaba rebozando de gente. El bullicio era enorme. Había desde niños corriendo por todas partes, hasta parejas caminando agarrados de la mano y comprando sus tickets para subirse a alguno de los tantos juegos distribuidos por todo el gigantesco espacio.

Tenía que admitir que se le ocurrió traerla allí, para llevar a cabo su cita, debido a la intempestiva decisión –la de darles el resto del día libre– de su socio y mejor amigo: Shaoran Li.

Cuando se enteró de ello, ya estaba a punto de mandar a su compañero derechito al manicomio, porque o Shaoran se había vuelto demente o algo terrible le había tenido que pasar. Por suerte, y gracias a sus excelentes métodos de persuasión o quizá al estado de su mejor amigo (entiéndase 100% desesperación), había logrado que su socio le suelte la sopa completita.

Inicio del Flash Back…

-¿Lo que acaban de escuchar mis castos oídos, y que está en boca de toda la empresa, es cierto?- preguntó Hiragizawa entrando apresuradamente a la oficina central.- Allá afuera están diciendo que se te botó la canica, hermano. Al menos debes decir algo en tu defensa.

-Si vienes a fastidiarme o regañarme como si fueras mi madre, mejor regrésate por donde viniste.- contestó el otro hombre dando vueltas en su mullido asiento.- No tengo ganas de escucharte.

-Es que suena imposible de creer que el trabajador compulsivo más grande de este planeta les haya dado el día libre a sus empleados.- añadió el de gafas con expresión perpleja.- Si captaste lo último, ¿no? Dije: "Día libre". Un miércoles. Mitad se semana.

-Si capté el mensaje.- afirmó el otro.- Pero no me importa lo que pienses. Ahora, vete, ¿quieres? Disfruta del día, ándate a la playa o a Tombuctú**, toma sol, sal a divertirte con Daidouji… pero déjame tranquilo.

-¿Eh?- murmuró anonadado el aludido levantando una ceja. Se acercó lentamente al escritorio de su interlocutor.- ¿Me estoy volviendo loco o escuché claramente que me dijiste que tome sol en Tombuctú?

-Tú estás loco desde tu nacimiento, Eriol.- respondió desganado el ambarino.- Y sino es así, entonces supondré que te golpeaste la cabeza de pequeño.

-Vaya, por lo que veo aún no has perdido el sentido del humor.- comentó sarcástico el moreno.- Estás mal de la azotea pero tu sentido del humor está intacto.

-Lárgate ya.- pidió Li mirándolo fugazmente para luego volver a dar vueltas en su silla giratoria.- No tengo ánimos de escuchar como te burlas de mí.

-No cantes victoria antes de tiempo, socio.- comentó el de anteojos sentándose frente a su interlocutor y mirándolo con un brillo enigmático en sus azules ojos.- No me pienso mover de aquí hasta que me digas qué demonios te sucede.- cruzó sus brazos por el escritorio.- Porque no me vas a negar que algo tuvo que pasarte para que estés así como perdido en el espacio sideral.- volvió a su posición inicial.- Haber, cuéntale al buen Eriol que sucedió con Sakura.

-¿Sa… Sa… Sakura?- tartamudeó nervioso el de ojos miel y dejó de girar su silla.- ¿Te…te refieres a Kinomoto?

-¿Hay alguna otra Sakura Kinomoto en la revista?- añadió Hiragizawa poniendo los ojos en blanco. Li negó con la cabeza.- ¿Entonces?

-¿Entonces qué?- dijo el otro alzando los hombros.

-¿Cómo que qué?- preguntó el de lentes.- ¿Me dirás que pasó con Sakurita, sí o no?

-¿Por qué crees que mi estado se debe a ella?- replicó el padre de Rei a la defensiva.- ¿Por qué no puedes suponer que estoy así por mi madre o por el trabajo?

-¿Sabes algo? Me parece que tuvimos una conversación parecida el día de ayer y no llegamos a ninguna parte. No me quisiste contar que te había pasado.- se le escuchó decir al ojiazul.- Pero, de todos modos responderé a tu pregunta.- hizo una pausa y luego levantó su índice.- Primero, no puede ser tu madre porque no la he visto hacer aparición por estos lares, además de que no estás lanzando maldiciones a diestra y siniestra (seguido de un rugido o bramido).- alzó su índice y su dedo corazón.- Segundo, tampoco es el trabajo, porque sino hace rato habrían volado cabezas (algo que no ha sucedido hasta ahora). Más bien, les diste un placentero día de descanso a todos los trabajadores de "L&H".

-Por un día que no trabajen, la empresa no se irá a la quiebra, si eso es lo que te preocupa.- comentó el otro, chasqueando la lengua.

-Ese tema ni lo toquemos, camarada. Gracias al cielo, somos las revista número 1 en ventas de todo el país. Así que no preocupo por ello.- interrumpió Eriol cruzando una de sus piernas en su asiento.- El que sí me tiene preocupado eres tú, hermano. Y no sólo por el hecho de que últimamente estás rarísimo, sino también porque noto que ya no me tienes la suficiente confianza como para contarme que es lo que te aqueja. Como en este caso.

-¿Preocupado por mí, dices? Escúchate, idiota. Pareces una mujer desesperada quejándose porque su novio no le presta la debida atención.- se burló el ambarino soltando una carcajada.- No me hagas dudar de tus gustos, Eriol. ¿No que andabas detrás de Daidouji?

-Wow, wow, wow. Stop, man. Right now!- se levantó de un salto el aludido.- Creo que me malinterpretaste. En ningún momento quería que dudes de mis preferencias. Que quede bien claro que A MÍ ME GUSTAN LAS CHICAS Y MUCHO. Todas son mi tipo.- volvió a su asiento.- Ahora, yo sólo dije que estaba preocupado por ti, así como podría estarlo por cualquier otra persona de este mundo. Pero está la diferencia de que no todas las personas de este mundo son mis mejores amigos, como sí lo eres tú. ¿Of course?

-Ajá.- musitó el otro sin el mayor interés.- ¿Ya te vas?

-Aún no.- negó Hiragizawa.- Antes debes decirme que te pasa.

Shaoran soltó un gruñido de exasperación y luego exclamó: -¿Y que quieres que te diga, eh?- se levantó de su asiento.- Querido Eriol, estoy actuando como un reverendo estúpido porque hasta ahora lo único que hecho bien ha sido meter la pata y hasta el fondo. Primero el lunes, cuando me quedé encerrado en el elevador con Kinomoto y luego la terminé besando. ¡No abras la boca para preguntar por qué, ya que ni yo mismo tengo la respuesta!

El peli azul, quien ya iba preguntarle (sólo por fastidiar) el por qué, tuvo que cerrar su boca y quedarse callado. No era bueno ponerlo más exaltado de lo que ya estaba.

-Y si tu pequeño cerebrito en forma de frijol está pensando que por eso faltó ayer. Sólo diré que: Sí, yo tuve la culpa de su inasistencia.- continuó Li.- Ayer, cuando me reclamaste que andaba muy distraído (y yo lo negaba y negaba como ocho mil veces). No pude con mi conciencia y luego de regresar temprano a casa, ya estaba por salir a buscarla cuando… ¡Oh!- hizo el gesto de forma exagerada.- ¡Sorpresa! La encuentro en el recibidor de mi casa, recogiendo a sus sobrinos que resulta son amigos de Rei. Que asquerosamente pequeño es este mundo. Luego, a mi maravillosa hija se le ocurrió invitarlos a cenar, ya te imaginarás mi cara en ese instante. Cenamos sin siquiera mirarnos, porque ninguno se atrevía. Después, intercambié un par de palabras con ella (no sé como) y le dije que hoy hablaríamos de lo que pasó.

El ojiazul solamente seguía con la mirada a su socio, que se paseaba incesantemente por la oficina. Realmente parecía que estaba a punto de estallar si no soltaba lo que tenía dentro.

-Y hoy, precisamente hoy, cuando parecía que solamente tenía nervios y nada más en el cuerpo, me encuentro con Lya en el elevador. Me pidió hablar sobre su idea para la portada de la revista y yo accedí.- hizo una pausa y luego se volteó hasta su silla giratoria.- No le presté ni pizca de atención por estar pensando en Kinomoto. Últimamente me pasa a menudo, ¿sabes?

Eriol observaba a su mejor amigo entrecerrando sus azules ojos. La presencia de Lya Wong en el relato no le daba buena espina.

-Ehm…, ¡Ah, sí! Ella notó que estaba ido y se ofreció a darme unos masajes. Hasta allí, todo bien.- se giró mirando al moreno.- Luego no sé como pero, te juro cuando te digo que, estaba tan relajado que hasta parecía que me había quedado dormido y estaba soñando el momento justo en que besé a Kinomoto. Después escuché la voz de la misma, seguido de un portazo, y "desperté" con un "maravilloso" paisaje.- esto último lo dijo con sarcasmo.- Sakura Kinomoto estaba en la puerta mirándome estupefacta, al inicio no entendí por qué, pero pronto me di cuenta de que lo hacía porque Lya Wong estaba sentada sobre mis piernas con el labial corrido y con sus brazos rodeando mi cuello. Sí, sé lo que estás pensando y créeme que hasta yo me considero un imbécil por no haberme dado cuenta antes.- volvió a pasearse por la oficina.- Mi maldita mente me jugó sucio haciéndome creer que estaba besando a Sakura Kinomoto cuando en realidad a la que besaba era a Lya. ¡A Lya!- se acercó a su compañero y preguntó.- ¿Ahora entiendes el problema en el que estoy metido? ¿Puedes comprender por qué quiero estar SOLO? ¡SOLO!

-Sí, capté hasta el más mínimo detalle.- confirmó el aludido con una enigmática sonrisa.- Pero, ¿quieres un consejo?, despachando a todos los empleados de la empresa y encerrándote como ermitaño en tu cueva no solucionas nada, águila. Al contrario, complicas más tu situación.

A Shaoran le brotó una enorme vena en la sien. No le había causado mucha gracia que Eriol lo halla llamado "águila" en un momento como ese.

-Sin embargo, da gracias a Dios porque escuchó tus súplicas, "oveja descarriada", y te mandó a tu salvador.- dijo Hiragizawa levantándose de su asiento y alzando las manos al cielo, como si en ese instante fuera a caer una luz que lo iluminaría y sonara el "Aleluya" de música de fondo.

Li puso los ojos en blanco y soltó un suspiro de resignación. Su socio podía ser bastante ridículo cuando se lo proponía.- ¿Podrías dejar de abrir la boca para decir estupideces?- pidió exasperado.

-No son estupideces, hermano.- replicó con gesto autosuficiente el de gafas.- Es la verdad. Porque, ¿quien mejor que yo (que soy un experto en féminas) para darte un consejo?

Le dio una palmadita en el hombro y lo invitó a sentarse.

-¡Ah, sí! Ahora recuerdo que tienes bastante experiencia en líos de faldas.- se le escuchó decir al ambarino con ironía mientras hacía lo que pidió su socio.- Te has metido en tantos.

-Eso era antes, camarada.- contestó el otro con una sonrisa.- Porque ahora mi corazón tiene una nueva dueña y se llama: Tomoyo Daidouji.

-¿Dueña?- respondió el padre de Rei.- ¿No querrás decir tu "emoción del momento"?

-¡Auch! ¡Suave con los golpes de bajos, Shao!- protestó el peli azul llevándose una mano al estómago, como si su amigo le hubiera tirado un puñete en ese lugar.- Ese sí me dolió.

-Ajá.- musitó desinteresado el otro mientras colocaba su codo en el brazo de la silla y sostenía con su mano su cabeza.- Como si me importara.

-Pues fíjate que sí pero… ya, ya, ya. Olvidémonos por un momento de mí y volvamos a tu problema. Mira que tenemos que pensar muy bien que debes hacer para solucionarlo.- se le escuchó decir al de anteojos mientras se cogía el mentón (como si tuviese una larga barba) en gesto pensativo.

-¿Tenemos?- preguntó Li mirando a su mejor amigo como si éste tuviera tres cabezas o 4 pares de ojos.- Eso me suena a manada. Querrás decir, "yo tengo". En ningún momento pedí tu ayuda.

El aludido ni le hizo caso, estaba más concentrado buscando la solución precisa. Su mente maquinaba a la velocidad de la luz y muy pronto ya tenía todo resuelto en su cabeza.- Ya lo tengo.- comenzó diciendo con una media sonrisa.- Pero antes te haré la pregunta del millón: ¿Te gusta Kinomoto?

-¿Q-qué clase de… de p-pregunta es esa?- tartamudeó el otro sintiendo como los colores se le subían al rostro.

-Dedícate sólo a responderme, ¿quieres?- replicó sagazmente Hiragizawa.- Lo repetiré una vez más, pero con otras palabras: ¿Te sientes atraído por Sakura?

-Yo... p-pues… n-no sabría de… decirte.- dijo balbuceando Shaoran mirando a otro lado.

-No me estás ayudando, hermano.- añadió el ojiazul en un tonito de voz cantada.

-¡No lo sé!- exclamó por fin Li con el rostro rojo de la vergüenza. Le parecía bochornoso estar hablando este tipo de temas con el siempre fastidioso de su mejor amigo.

-Tomaré eso como un sí.- sólo pronunció el moreno con una sonrisa de satisfacción.

-¡Oye, yo no he dicho que sí!- vociferó el ambarino.

-Lo primero que vas hacer es hablar cuanto antes con Kinomoto y decirle que Lya y tú no son nada.- continuó Eriol sin hacerle caso a sus protestas.- Sé firme, no titubees, pero sobre todo, persíguela hasta que te escuche y te crea. ¡Ah! Ni pienses en mencionarle que besaste a Lya porque pensaste que era ella.- hizo una pausa.- Después, si quieres, hablan de lo que pasó en el ascensor y todo ese rollo entre ustedes. Lo dejo a tu criterio. Ojo, que ni se te ocurra la burrada de decirle que no sabes por qué la besaste (las mujeres odian a los hombres que dan explicaciones tontas como esa). Hazme caso o recibirás de la mano de Sakurita una tremenda bofetada en el rostro.- hizo otra breve pausa.- Con respecto a Lya, debes dejarle bien en claro que el beso entre ustedes no significa que a partir de ahora serán novios ni mucho menos que llegarán a casarse. Dilo fuerte y claro, para que después no hayan malos entendidos. ¡Ah! Y trata de hacerlo de la mejor manera posible, tampoco queremos que se ponga a llorar (es horrible ver llorar a una mujer). De acuerdo, creo que eso es todo. ¿Alguna pregunta?

-Sí.- afirmó su interlocutor con una mueca de fastidio.- ¿Qué te hace pensar que a mi me gusta Kinomoto?

-Y todavía lo preguntas.- murmuró el de anteojos poniendo los ojos en blanco.- Que descaro el tuyo.

Fin del Flash Back…

Sonrió para sus adentros. Ese Shaoran, podía ser muy ocurrente cuando se lo proponía. Mira que preguntarle algo que era más que evidente, al menos para él o para cualquier otra persona observadora.

-Ahora, si me permite, mademoiselle***.- le ofreció su brazo a la dama que lo acompañaba.

Tomoyo hizo un mohín. Estaba molesta porque Eriol no quería decirle nada, para luego pasar su delgado brazo por el de él. El peli azul sonrió pero ahora divertidamente.

Ambos entraron cogidos de esa forma y ya estaban en medio de todo el tumulto, cuando el ojiazul preguntó: -Y bien, ¿a cuál te apetece subir? Mira que tenemos el día entero para nosotros.

-Mmmm…- dudó la amatista mirando a su alrededor los juegos. Le llamó la atención uno en particular y sonrió para sus adentros.- Ese.- sólo pronunció girando su cabeza en dirección a uno de los juegos que estaba a unos metros de ellos.

Él levantó una ceja en signo de incredulidad. Miró de lejos a los caballitos que se movían dando la vuelta circularmente y después sonrió de forma divertida. ¿Quería que se subieran al carrusel?

¿No que era él el que no había tenido infancia?

o-OoºoOoºoO-o

Se acomodó bien el bolso al brazo y salió a paso firme con la frente en alto. El varón se hizo a un lado y la dejó seguir su camino.

Ella se detuvo a una distancia prudente y luego se volteó hacia él.

Se quedaron viendo fijamente por cuestión de microsegundos, ya que ella tuvo que desviar su vista. Por un momento se sintió perdida en esa mirada color miel y olvidó todo lo que tenía que hacer. Por muy fastidioso y gruñón que fuese su jefe, no le quitaba lo apuesto que se veía cuando sonreía, incluso si esa sonrisa era para burlarse de ella.

¡¿Qué diablos estaba pensando?!

Sacudió su cabeza para espantar las ideas que su mente estaba formulando. Debía concentrarse en todo el odio hacia él y no en la atracción que le producía. Empero, debía admitir que se le estaba haciendo algo complicada esa tarea.

Carraspeó para aclarar su garganta y luego preguntó: -¿Y bien?

-¿Y bien qué?- preguntó también Li levantando una ceja.

-¿Cómo que qué?- replicó la otra ofuscada.- Dijo que quería que hablemos. Pues, bien, lo escucho.

-No creo que hablar en medio del pasillo sea lo más conveniente, señorita Kinomoto.- comentó Shaoran.- Mejor, pasemos a mi oficina.

-Ni lo sueñe.- sólo pronunció la castaña con expresión decidida.- Yo no entro nuevamente a su oficina ni a balazos.

-¿Cómo dice?- interrogó el de cabellos chocolates frunciendo el ceño.

-Como lo oye.- confirmó la ojiverde con una sonrisa autosuficiente.- El hecho de que a usted le traiga buenos "recuerdos" el estar allí, es problema suyo. Pero en lo que respecta a mí, yo no pienso poner un pie en ese lugar. O hablamos aquí o se queda solo, y a ver si las moscas quieren conversar con usted.

-He dicho que hablaremos en mi oficina.- dijo el ambarino y en tono que no aceptaba replica. La cogió de la muñeca y ya la estaba arrastrando hasta el lugar que había indicado.

-¡Ya le dije que no quiero!- exclamó ella soltándose bruscamente del agarre.

-Y yo ya me cansé de sus niñerías, señorita Kinomoto. Quiere que todo se haga a su modo y siempre tiene que quedarse con la última palabra.- se le escuchó decir al hombre con voz ronca y el ceño fruncido.- Al inicio accedí porque, de alguna u otra manera, me sentía en falta; pero, gracias a su comportamiento caprichoso, estoy al límite de mi paciencia. Ahora deje de fastidiarme la vida y entremos de una buena vez a mi oficina.

-Váyase al demonio.- sólo respondió ella antes de salir apurada camino a las escaleras. Ya no volvería a entrar al elevador, prefería mil veces bajar 20 pisos antes de que el idiota de su jefe le vuelva a impedir la salida.

Ya estaba pisando el primer escalón para disponerse a descender, cuando sintió que alguien tiraba de su brazo y la subía en hombros.

Ella abrió los ojos como platos cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando.

Sin siquiera haberlo previsto, ahora estaba encima del hombro derecho de su jefe –haciendo equilibrio para no caerse–, en una posición bastante incómoda y vergonzosa (con la mitad del cuerpo en la espalda de él y la otra, en su pecho), con las piernas entre el brazo de él y rumbo a la oficina del mismo.

Pero eso no era lo peor, porque recién recordaba que traía puesto un vestido y el cavernícola ese ¡La estaba cargando como si fuese un de saco lleno de papas!

-¡Bájeme en este momento!- gritó ella moviendo sus piernas para por lo menos resbalarse y liberarse del agarre.

-No.- se le escuchó decir a Shaoran con una sonrisa socarrona y acomodándola para que no caiga. Sakura comenzó a golpearlo en la espalda.- ¡Auch! ¡Deje de pegarme!

-¡Entonces, bájeme!- exclamó la ojiverde sin dejar de propinarle algunos puñetazos en la espalda.

-Ya le dije que no.- volvió a decir el de ojos miel mientras seguía caminando.- No pienso aguantar más su comportamiento infantil.

-¿Mi comportamiento infantil? ¡¿MI COMPORTAMIENTO INFANTIL?!- vociferó ella exasperada.- Pues, ¿sabe qué?, lo que usted está haciendo no es muy maduro que digamos. Así que ¡suélteme ya!

-Como quiera.- pronunció Li, parándose en seco y soltando las piernas de la joven de su agarre. Ésta comenzó a hacer equilibrio para no caer.

-¡Oh por Dios! ¡Me caigo!- gritó desesperada la muchacha y ya estaba prácticamente estrellándose contra el piso, cuando el varón (en un movimiento ágil) la cogió nuevamente sus piernas y la acomodó nuevamente sobre su hombro.- ¡Bruto! ¿Por qué no me cogió? ¡Casi me mando de cara por su culpa!

-Yo sólo obedecí órdenes.- añadió burlón el padre de Rei.- Usted dijo que la suelte ya y eso hice.

-¿Y se puede saber desde cuando usted hace caso a lo que yo le digo?- gruñó la castaña en la espalda de él. No escuchó respuesta alguna, sólo sintió que una palmada le fue propinada en un lado de su trasero.

Abrió sus esmeraldas ojos y su boca desmesuradamente. Sus mejillas se sonrojaron a más no poder. ¡El muy descarado se había atrevido a darle una nalgada!

-¡Como se atreve!- gritó furiosa y empezó a golpearlo con sus puños.- ¡Ni mi padre o hermano me han puesto un dedo encima cuando hice algo malo y ¿usted osa darme una palmada en el trasero?!

-¡Auch! ¡Oiga!- se quejó Shaoran.- ¡Deje de golpearme o le doy otra!

-¡Inténtelo siquiera y verá como le va!- advirtió ella en tono amenazante. Su rostro estaba más rojo que la grana por la vergüenza y la ira que sentía en esos momentos.

Por fin llegaron a la puerta de la oficina central. Li cogió la perilla y abrió para ingresar. Tuvo de darle otra nalgada a Sakura porque la muy ocurrente, en un intento de escapar, se había cogido del filo de la puerta y no dejaba que ambos entrasen.

Después de ese incidente, la dejó sobre uno de los sillones de la estancia y luego cerró la puerta con llave. De ninguna manera permitiría que vuelva a intentar huir, al menos no hasta que terminen de hablar.

-¿Sabe que lo que está haciendo se llama secuestro?- preguntó la chica Kinomoto cruzándose de piernas y poniendo su bolso sobre su regazo.- Mire que traerme a la fuerza a su oficina y encima cerrar la puerta con seguro…

-No creo que pueda ser considerado como un secuestro.- interrumpió él guardando la llave en el bolsillo de su pantalón y sentándose en otro sillón frente a la mujer.- No la he amarrado o amordazado, ni he dado indicios de hacerlo.

-Aún así.- replicó la ojiverde con una sonrisa retadora.- Lo puedo demandar por retenerme a la fuerza e incluso puede que pase muchos años encerrado en la cárcel.

-Usted lo ha dicho, señorita Kinomoto, "puede".- respondió el ambarino con una media sonrisa.- Puede que sí, pero también puede que no. Sin embargo, olvida quien soy yo y las influencias que poseo. En menos de lo que canta un gallo, quedaría libre de toda culpa.

De lo sonriente que estaba la esmeralda, rápidamente su sonrisa fue borrada y reemplazada por una mueca de disgusto. Ese gesto le causó mucha gracia al varón.

-Quiero acabar de una vez por todas con esto e irme de aquí lo más rápido posible.- comentó ella sin quitar su cara de fastidio.- Así que yo haré la pregunta: ¿Por qué me siguió hasta al ascensor ese día y luego me besó?

Shaoran, justo en el momento en que la joven castaña le lanzó la pregunta, estaba por pasar saliva. En pocas palabras, casi se muere de asfixia inducida inconscientemente por él mismo.

Sakura se preocupó muchísimo, ya que vio como su jefe se estaba poniendo morado debido a la falta de aire, pero luego volvió a su semblante molesto y lo miró como si nada hubiera pasado.

Li ya más tranquilo (entiéndase sin estar tosiendo como poseso), sintió como todos los colores se subían hasta su rostro y comenzó a tartamudear: -Yo… ehm… P-pues… E-este…

La hermana de Touya esperaba ansiosa e impaciente. Toda la valentía de irradiaba por lo poros hace un rato se había ido, sabe Dios cuando porque ella ni se dio cuenta, y ahora solamente quedaba la Sakura echa un manojo de nervios, que aguardaba (casi sin respirar) a que el hombre frente a ella se anime a formar una oración coherente que no incluya monosílabos o medias palabras.

Bien, por primera vez en la historia, el gran Shaoran Li no sabía que decir (o mejor dicho sí sabía, pero NO LO DIRÍA JAMÁS y menos delante de ella). Sintió sus manos sudar y el pulso acelerársele. ¡Diablos! Era increíble lo que una simple y sencilla pregunta podía causar en él.

Sabía que tenía que calmarse, pero al parecer su cuerpo aún no captaba el mensaje. Poco a poco trató de respirar normalmente (hace buen rato que estaba utilizando la boca para poder inspirar el aire) y de esa manera relajar su cuerpo.

Carraspeó fuertemente y luego dijo aún nervioso: -Que importa por qué… hice lo que hice, mejor usted dígame ¿por qué cuando nos separamos me jaló del saco para volvernos a besar?

Bien, era bastante ridículo tratar de irse por la tangente cuando él había sido el más afanoso en que charlaran y aclararan las cosas. Sin embargo, no podía evitarlo. La pregunta dicha por la chica Kinomoto era más complicada de responder para él, que el origen del universo para la humanidad.

Bueno, al menos para explicar el origen del universo se formulaban una serie de hipótesis y con eso se conformaba la gente; caso contrario era su situación, porque sí había una respuesta a esa interrogante, el problema radicaba en que él ni loco se la pensaba decir.

Ahora, si le salía a su empleada con que se le ocurrió besarla debido a que hubo una gran explosión en el centro de su cerebro al mismo estilo del "Big Bang*", ésta lo tildaría de lunático además de aprovechado de lo peor.

En conclusión, no tuvo mejor idea que tirarle la pelotita a su empleada y esperar a que ella le conteste esa sencilla preguntita que rondaba una y otra vez por su cabeza. ¿Qué motivos tuvo ella para responderle el beso que le dio y además por qué lo jaló para besarlo después de que separaron?

-¿Y-yo?- sólo pronunció la castaña con el rostro teñido de color carmín y ya estaba balbuceando, cuando se dio cuenta de lo que su jefe había hecho (o sea jugar sucio), por lo que replicó velozmente.- Yo pregunté primero, así que no se haga el loco y respóndame antes a mí.

-¿Eh?- musitó el otro saltando de su asiento. Se había entretenido pensando lo bella que se veía Kinomoto con ese sencillo vestido color maíz y el rostro sonrojado, cuando la escuchó responder.

Un segundo.

¿Él había estado pensado que Sakura Kinomoto se veía bella? ¿Sakura Kinomoto bella? ¿B-e-l-l-a? ¡¿BELLA?!

Definitivamente, debía estar al borde de la locura porque ya hasta alucinaba tonterías. Aunque últimamente, esto le sucedía muy a menudo. Sobre todo desde el beso entre él y su interlocutora.

Sacudió su cabeza para recuperar la compostura y a la vez desechar las ideas que surgían en la misma. Tenía que recordar que la mujer en la que pensaba estaba justo frente a él y no era para nada correcto andar divagando en si se veía linda o no. Suficiente tenía con saber que ella le atraía.

Empezó a toser como acto reflejo.

OK., tenía que recordar algo de suma importancia: No debía ponerse a divagar en sus pensamientos, ya que estos llegaban a afirmar cosas que no podían ser, sobre todo si tenían que ver con Sakura Kinomoto. Nota mental. ASIMILADA.

-¿Sabe qué? Es absurdo seguir con esta conversación.- se le escuchó decir a la castaña poniéndose de pie repentinamente y sacándolo de sus cavilaciones. Se paseó por la oficina y luego se detuvo dándole la espalda.- Es absurdo ya que, ni usted me dirá por qué me besó, ni yo le diré por qué le respondí.

El ambarino, que siguió cada movimiento de su interlocutora, no evitó levantarse también de su asiento. Pero contrario a su acompañante, él se quedó quieto junto al sillón.

-Admitámoslo.- dijo la muchacha volteándose a mirarlo fijamente.- El tema en sí es bastante incómodo de tratar.- sintió como sus mejillas se tornaban carmesís y rápidamente desvió su vista. Vislumbró la silla donde encontró a su jefe y a Lya esta mañana y añadió con rencor.- Si le preocupa que alguien se entere de lo que pasó entre nosotros, tal vez la señorita Wong o cualquier otra persona, guarde cuidado porque de mi boca no saldrá nada.

-Esto no tiene nada que ver con Lya.- interrumpió rápidamente Li con intenciones de acercarse a ella. Se contuvo de hacerlo.- Ella y yo no tenemos nada.

-Aún así.- continuó la esmeralda con tono de voz pausado.- Ya es suficiente. Ya es suficiente porque yo siento que he llegado a mi límite natural. Creo que nos estamos confundiendo mucho más el uno al otro con todo este interrogatorio.- hizo una pausa.- Ya es hora de dejar de andar buscándole cinco patas al gato cuando ambos sabemos que tiene cuatro.

Shaoran se hubiera reído de la comparación tan extraña que hizo su empleada, sino fuera porque la charla se había tornado seria. MUY seria. Y además, a veces podía ser despistado pero en esta ocasión, estaba seguro de que ella se sentía del algún modo afectada.

Él la estaba lastimando al obligarla a hablar de algo que ella no quería. Antes no lo había notado, por andar siguiéndole el jueguito con eso de los comportamientos infantiles, sin embargo, ahora se daba cuenta de ello. Sintió su pecho oprimirse. Él NO la quería lastimar.

-No debemos seguir forzando la situación.- añadió Sakura mirando al piso.- No es bueno para nadie. Porque ni usted está enamorado de mí, y mucho menos yo, de usted.

Esto último lo dijo con voz casi inaudible y tratándose de convencerse con sus propias palabras. Quería acabar de una vez con todo e irse cuanto antes a casa. Sus ojos le estaban comenzando a arder y, si seguía un minuto más allí, se pondría a llorar, aun cuando ni siquiera sabía por qué.

Se enjugó las lágrimas –que estaban luchando por salir de hace rato– y dijo en tono divertido: -Hay que ahorrarnos este tedioso rollo y hagamos como los más jóvenes dicen: "Borrón y cuenta nueva", ¿qué dice?- sonrió ampliamente.

Shaoran la vio sonreír y notó que esa radiante y, a simple vista, alegre sonrisa no llegaba hasta los ojos de su interlocutora. Se sintió culpable.

-Es mejor que volvamos a los tiempos en donde usted sentía antipatía por mí y yo, igualmente por usted.- continuó la castaña. Su voz quería quebrársele.- En eso somos buenos, ¿no lo cree?- El padre de Rei no contestó. No sabía que decirle.- Bueno, creo que estando todo claro, ya me puedo ir.- se acercó rápidamente a la puerta e intentó abrirla sin éxito.

Soltó un suspiro. Había olvidado por completo que estaba con seguro. Sin siquiera mirarlo y con voz casi inaudible, Sakura pidió.- ¿Podría abrir la puerta, por favor?

El aludido se acercó lentamente hasta la puerta y, después de sacar la llave de su bolsillo, la abrió.

-Hasta mañana, señor Li.- último ella antes de salir apresuradamente.- Con permiso.

Por un instante se le cruzó por la mente detenerla diciéndole, por fin, que la había besado porque ella le gustaba y desde entonces no paraba de pensarla a cada momento. Desechó la idea inmediatamente.

¿Qué ganaría haciendo eso? ¿Acaso ella le respondería de la misma manera? Algo le decía que no.

¿Había atracción? Sí y no lo podía negar. Pero debía considerar que una cosa era hablar de atracción y otra muy distinta, de amor. No por algo había escuchado decir a Kinomoto que: "Ni él estaba enamorado de ella, ni mucho menos ella, de él".

Sabía que era mejor dejar las cosas así. Él no estaba para andar jugando al "Te doy un beso porque me gustas". No. Era un hombre maduro, con una vida hecha junto a su hija Rei. Ella era y sería siempre su prioridad. No había espacio para nadie más.

Mañana también hablaría con Lya, ya que hoy no la encontró, y aclararía las cosas con ella. Se disculparía por haberla besado, le daría a conocer que él no quería tener una relación en este momento con NADIE y que sólo podía verla como una excelente trabajadora y amiga. Nada más.

Sí, eso haría. Después de solucionar todo eso, muy pronto el incidente con ambas de sus empleadas pasaría a formar parte de un capítulo más en su vida.

Intentaría olvidarse de Sakura Kinomoto haciendo fuerza de voluntad y todo volvería a la normalidad. Porque todo volvería a la normalidad, ¿verdad?

Mientras tanto afuera de la oficina…

Guardó todos los folletos de departamentos en venta que tenía en su escritorio dentro de un folder. Por poco y casi se olvida llevárselos a su casa para revisarlos. Tomoyo después la abría ahorcado si se enteraba que no los había leído.

Una lágrima cayó sobre el folder. Rápidamente la limpió y luego se secó las que ya se formaban en sus verdes ojos.

Terminó de arreglar sus cosas y se enrumbó hasta el elevador. Entró en él y presionó el botón número 1.

Absolutamente, hoy no había sido su día.

Dejó de aguantarle el llanto y comenzó a llorar en silencio. ¿La razón? Ni ella estaba segura. Tal vez era porque antes se las había aguantado, cuando encontró a su jefe y a Lya Wong, y recién aparecían producto del efecto retardado de sus glándulas lacrimales; o quizás era porque se sentía tontamente decepcionada y con un profundo dolor en el pecho. Creo que eran ambas.

Pero… ¿qué podía hacer para sentirse mejor?

Nada. Nada porque, la charla tan esperada entre su jefe y ella por fin se había dado. Habían aclarado las cosas (a su modo) y las cartas estaban sobre la mesa. No había terminado como hubiese querido o pensado, pero lo bueno es que ya era parte del pasado. De su pasado. Ahora debía olvidarse por completo de él, vivir el presente y preocuparse por su futuro. Eso haría.

Nadie sabía lo que le deparaba el destino, así que tenía que recibir el mañana con una enorme sonrisa para que todo le salga bien. No por algo ella repetía siempre: "Todo estará bien".

¡PIN! Sonó indicando que había llegado al primer nivel. Se limpió las lágrimas de sus mejillas y salió del ascensor.

Pensó que le haría bien tomar un poco de aire, por lo que comenzó a caminar a paso lento. Se fue alejando poco a poco. Inconscientemente volteó su cabeza para ver el último piso del edificio de las instalaciones de "L&H" y luego sin darse cuenta, se topó con alguien y su folder cayó a la acera, desparramando todo su contenido.

-Discúlpeme, señorita. No la vi venir.- escuchó que dijo una voz varonil inclinándose a recoger sus cosas. Ella lo imitó.

-No, usted discúlpeme a mí.- contestó la castaña metiendo los catálogos de vuelta a la carpeta.- Yo estaba distraída y no lo vi.- terminó de arreglar rápidamente sus cosas con ayuda del extraño. Acomodó el folder bajo el brazo y luego se disculpó nuevamente.- Perdón.

-Descuide.- respondió el desconocido.- Fue mi culpa.

-No, yo tuve la culpa.- replicó ella algo apenada.- Soy bastante torpe todo el tiempo.

El hombre sonrió afablemente y luego añadió en son de broma: -Está bien. Para que ambos no nos sintamos culpables, digamos que la responsable de todo es la vereda.- señaló la acera.- Está muy resbalosa.

-Este… Sí, creo que tiene razón.- afirmó la esmeralda.- Bueno, ya me tengo que ir.

El extraño le extendió la mano. Sakura no entendió el mensaje y el varón lo notó.

-Perdóneme.- dijo apenado el desconocido.- Siempre se me olvida que, aquí en oriente, uno saluda y se despide con una reverencia.

-¿Occidental?- preguntó ella mirando hombre de aproximadamente veintitantos años (si su cálculo no le fallaba). El varón asintió.

-Americano, para ser exacto.- respondió el sujeto en un perfecto inglés con una sonrisa. Después repitió la misma frase pero esta vez en japonés al notar el rostro confuso de la joven.

-Entiendo.- sólo pronunció la ojiverde. Hizo una reverencia, seguido de un "adiós" y se fue a prisa de allí. No tenía ánimos de entablar una conversación (ya tenía suficiente de ellas) y mucho menos con un completo desconocido. Retomó su rumbó y después de perdió entre la gente de las transitadas calles de la ciudad de Tokio.

El hombre que hace unos pocos minutos se había topado con la castaña aún miraba por donde había partido la muchacha.

Tenía que admitir que le habría gustado seguir charlando con ella y, al menos, saber como se llamaba. Aunque él sólo se conformaba con describirla como "La dulce dama de la mirada melancólica". Incluso sonaba poético o hasta novelesco el ponerle ese apelativo. Le caía como anillo al dedo.

-Unos preciosos ojos esmeraldas completamente opacados por un mirar apagado y triste.- pensó el sujeto sonriendo mientras recordaba a la joven.

Le pareció una joven muy encantadora y hermosa. Muy hermosa. Pero estaba seguro que se vería mucho más que hermosa, si una sonrisa adornara su bello rostro.

Continuará…

NOTAS DE LA AUTORA: [La autora de esta loca historia se está terminando de comer las pocas uñas que le quedan debido al infartante capítulo que acaba de terminar de editar. Ha tenido demasiadas sorpresas y algunos hechos algo desafortunados (aunque el último no lo es tanto)].

Primero que nada diré que: Este capítulo se lo dedicaré a Leoni Tao91 por motivo de que me siento mal por haberle fallado. Mil disculpas por no haber podido terminar este episodio el 12 de enero (cuando fue tu cumpleaños). En verdad me hubiera gustado actualizar ese día, pero justo esa semana tocaba actua de "Hombres al borde un colapso nervioso". Espero que igualmente consideres este cap. como tu regalo atrasado de bday y perdón de nuevo ._.

¡Konichiwa! ¿Cómo están las lectoras más maravillosas de este planeta?

Espero que muy pero muy bien. Aquí, reportándose después de tiempo n_nU (perdón por eso), este prototipo de escritora con descabelladas ideas que hace la siempre conocida del millón de dólares: ¿Qué les pareció este capítulo?

En verdad me muero de ganas por escuchar sus comentarios. Así que ya saben: DEJEN UN REVIEW. Se los agradecería muchísimo si lo hacen ^-^.

Ahora me dispongo a explicar mis clásicos asteriscos del mal:

*Este es sobre el "Big Bang". Pues bien, no sé si le habrán enseñado sobre esto en el cole (a mi sí cuando estaba allí ¬¬'), pero sólo diré que es una teoría del origen del Universo que dice que éste se formó debido a una gran explosión. Por allí creo que también expliqué algo parecido.

**Este se refiere al lugarcito llamado "Tombuctú" o también conocido como "Timbuktú". Si no les suena mucho el nombre entonces van por buen camino, porque de eso de trata la idea. Shao quería mandar a Eriol a tomar sol por allí (hace un calor insoportable ya que es una ciudad de la República de Mali en el África).

***Este último es de la palabrita "Mademoiselle". Pues, para las que no adivinaron, está en francés y traducida al español significa: "Señorita". Obviamente nuestro Eriol es bastante culto.

Bueno, como siempre, saludaré a las MARAVILLOSÍSIMAS niñas que me dejaron sus reviews el episodio pasado (por cierto, noté que aumentaron. LAS AMO POR ESO):

Ai-chan Wayland: Fuiste la primera en comentar. Gracias. Mándame nomás el tomate, me quiero hacer unos fideos jajajaja XP

rebeca26: Gracias por el abrazo. En verdad quería uno estos días =D

Emiko-Hime: Me gustó tu idea del anti-fanclub. Únete con Sayuri Noa, ella también pensó lo mismo jajaja.

Paola-chan95: Que bueno que te haya parecido genial el cap. Espero que este también esté a la altura XD

MariaLi0113: La conversa entr no terminó muy bien. No me odies por eso. Tengo planes para ellos más adelante =)

sakuritamoon70: ¡No me guindes! ¡Aún soy muy joven para morir! (Imagina que digo esto con una musiquita de ruego de fondo XD jajaja). Por cierto, adoro a tus 2 sakuritas: la buena y la mala. Me hacen acordar que yo también tengo las mías jajaja.

Sakura Li: Yo sé que la espera desespera (también soy lectora compulsiva LOL). Perdón por la demora en publicar pero, como comprenderás, no tengo inter en casa y a veces a mi musa le da por irse vacaciones ¬¬#. Espero que hayas disfrutado el cap.

ndshknm: Me encanta tu nombre, hace que mi lengua se trabe cuando lo pronuncio jajaja. Es broma. Grax por el review.

Nanitayi-Li: Lamento no haber hecho que el par de castaños se declaren. Sin embargo, ¡No te desanimes! Aún nada está dicho =P

Sasha Kinoli: Aquí también se llama algo parecido: "Ciencias de la Comunicación". Pero me da flojera decirlo. Me gusta decirle sólo "Periodismo", es más corto. Sí, lo sé, soy una floja de lo peor jajaja.

bebeli: Gracias por decir que mis capítulos son de tus favoritos, no sabes el ánimo que eso me proporciona.

Ceciali: Como le dije a otra linda lectora: Mándame el tomate si quieres. Al final los juntaré todos y me haré una rica pasta jajaja.

Pao: No quiero que aún te me mueras, sino ¿quien hablará tan bonito de mí después? Jajaja Es chiste. Si tuviste pesadillas con el anterior chap., perdón por eso. Si por el contrario, entonces este cap no te dejará dormir pensando quien es el desconocido =)

Nathi: ¡Nueva lectora! Bienvenida seas y gracias por comentar. Espero un review tuyo en este cap =D

noo-sama: Dile a tu cabecita que aún no explote, primero debe leer este cap y luego si quiere, déjala estallar jajaja. Es broma. Grax por el comment.

Leoni Tao91: Mil disculpas por no haber cumplido tu pedido. Me siento muy mal por eso T.T

DarXia: Gracias por tu review y qué bueno que te haya gustado =)

amu824: Que conste que esta vez no lo dejé en suspenso jajaja. Espero un review tuyo en este episodio.

Neko lila: ¡Otra nueva lectora! ¡Bienvenida! Y gracias por el review.

linamoon19: Gracias el comentario y también por la felicitación.

Soffii-Gaby: La chica de los mil nombres jajaja, es broma. Gracias a tu review en el anterior cap. se me ocurrieron muy buenas ideas para este. Espero leerte pronto.

Endri-Chan92: Todas quieren matar a Lya. Me pediste que hiciera algo, aún no sé qué hacer. Esta cabeza mía es impredecible jajaja

Klaudia-de-Malfoy: ¡Lectora nueva! Bienvenida seas a esta loca historia mía jajaja. Gracias por tu review =D.

Sayuri Noa: ¿Has escuchado el dicho: "Errar es humano y perdonar es divino"? jajaja. No te preocupes, por el momento no habrá acción pero en uno o dos capítulos más sí ;D Todas se quedarán con la boca abierta °o°

Sui-AliRs: "La crueldad se hizo materia y le pusieron tu nombre". Me reí como loca jajaja. Déjame decirte que hasta ahora es el insulto más original que he recibido jajaja. ¡Gracias!

PiroNeko: Que bueno que te haya gustado mi historia y que te la hayan recomendado (¡eso de llena de felicidad!). Gracias por el review.

aome1296: No desesperes, chica, que aquí está la conti. ¡Que lo hayas disfrutado!

¡MIL GRACIAS POR SUS REVIEWS! ¡LAS AMO POR DEJARLOS!

Sin más que decir o comentar, me despido. Cuídense mucho y besos de chocolate para todas.

¡Sayonara!

"LOS COMENTARIOS DE LOS LECTORES SON UN GRAN ALIENTO PARA LOS ESCRITORES"