Emily Williams estaba confusa. ¿El doctor? Sabía que no era popular, y que a los chicos de su clase no les hacía demasiado gracia su presencia, pero no veía a ninguno de ellos capaz o con la mente suficiente para idear una broma tan perfecta. Tomo aire y leyó de nuevo las palabras que aparecían en el cuaderno. Durante unos segundos la palabra corre recorrió su cabeza y resonó hasta desaparecer en alguno de los rincones de su subconsciente. Emily estaba en un estado entre la fascinación y el miedo ¿Era real o había tomado demasiados dulces? Cerro el libro entonces, de golpe, no estaba loca, debía de haber dormido poco. Si, seguro era eso.

¿Es que acaso ahora iba a hacer caso a lo que un libro de le decía? ¿Iba a creerse que los cuentos que su padre le contaba para dormir eran ciertos? No, Emily Williams era una mujer inteligente, que iba a entrar en la universidad al final de las vacaciones, no era una niña que soñara con el mágico doctor. Dejo entonces el libro en la repisa, cogió su bolsa del suelo y se dispuso a marcharse. Al parecer aquella mañana no lo podría pasar en la biblioteca a no ser que quisiera volverse loca. Fue un segundo, solo eso, solo le costo un segundo darse la vuelta, coger el libro y entonces si correr quien sabe hasta donde. ¿Por que? Por que el doctor así lo quería.

Su cabellera rojiza hondeaba al viento, mientras escuchaba el rápido latir de su corazón. Corrio por la calle principal, algunas señoras se pararon a mirarla, pero a Emily ya no le importaba. Tenía que correr, así lo había querido el doctor. ¿Estaba haciendo una locura? Seguramente. Estaba convencida de que cuando mirara el libro de nuevo ya no habría nada escrito, pero sus piernas no podían dejar de correr, pues así lo mandaba su cerebro. Corrió hasta que se quedo sin aliento. Se detuvo en el parque que se encontraba a poco menos de cinco minutos de su casa, un parque donde los ancianos iban a hacer deporte y había un montón de arboles diferentes.

Emily se dejo caer al suelo, tumbada sobre el césped con el libro entre las manos tomo aire. Una vez se sintió mejor, su mirada se fue rápidamente hacía el libro marrón, lo abrió, pero las palabras de el doctor ya habían desaparecido. Emily se atuso la rojiza cabellera y resopló con fuerza. ¿Que le estaba pasando? Tal vez todo eso de la universidad le estaba volviendo loca, tal vez necesitaba un tiempo para ella. Ojeo de nuevo el libro, las primeras paginas estaban en blanco de nuevo, el doctor ya no quería que corriera mas. Seguramente solo le estaba pidiendo que se llevara el libro consigo, tal vez por eso debía correr. Miro la ultima hoja para esta vez descubrir que si había algo escrito.

–Dalek... -Se dijo a si misma- ¿Y que diablos es un Dalek Doctor?

Emily paso un par de horas tumbada en el césped. A veces miraba la gente pasar, otras dejaba que su fantasía soñara con el mágico doctor ¿Iba a venir? Se preguntaba. Pero la verdad es que la gran parte del tiempo se la paso mirando las hojas de aquel maldito libro. Ya podía mirar una y otra vez, que la palabra Dalek no desaparecía. ¿Vendría su significado en Internet? Tal vez. El resto de la tarde no tuvo nada de interesante, el libro permaneció sin cambios situado en la mesita, al lado de la cabina azul de policía. Tras una cena familiar, el visionado de una película y un poco de charla de lo mas trivial, Emily volvió a encerrarse en su habitación, esta vez para pensar.

No tardo mucho en quedarse dormida. Aquella noche soñó con la cabina azul de policía, soñó con la pajarita roja del doctor, con aquellos alegres tirantes y el sonido de la maquinaria estropeada. Pero en mitad de la noche, un sonido la hizo despertarse. Fue un sonido seco, como si alguien hubiera roto la puerta de su jardín. Se levanto asustada, y miro por la ventana. Silencio, oscuridad... Nada. Emily se sintió decepcionada, pues en cierto modo, esperaba que la maquina azul estuviera en el medio de su jardín esperándola. Se sentó en el borde de la cama y no pudo evitar dirigir su mirada hacía el libro marrón. ¿Seguiría hablando de lo mismo?

Extendió la mano y lo tomo. Ya se había acostumbrado a encontrarse las primeras hojas en blanco así que siguió pasando hojas con la esperanza de que la palabra "Dalek" hubiera desaparecido. Una por una todas las hojas fueron pasadas, pero cuando llego a la ultima en esta empezó a escribirse algo. Era la primera vez que veía al libro hacer algo así. Era como si el doctor tratara de comunicarse con ella, darle instrucciones de como debía actuar. Le temblaban las manos, ¿Que estaba pasando? El libro recitaba una serie de palabras que Emily no supo como analizar.

"Tu no los ves, pero están ahí. Los Daleks te buscan, quieren el libro,están en tu jardín, tu no los ves pero están ahí. Corre! Corre hasta la biblioteca ellos te seguirán. Nos reuniremos allí... Corre!"