Título: Ridículo

Pareja: Silver y Lyra. Rival y Protagonista femenina de los juegos HeartGold y SoulSilver.

Había una vez un chico serio y pelirrojo llamado Silver. Ese chico se sentía bastante… ridículo.

Ridículo porque tenía su rebelde pelo aplastado con gel. Desgraciadamente, tenía que llevar el pelo prolijo esa noche.

Ridículo por usar camisa y pantalón de vestir. Él nunca se viste así.

Ridículo porque cargaba con un par de rosas rojas. Bueno, al menos combinaban con su cabello.

Ridículo por la cantidad de dinero que iba a gastar en algo tan insignificante como una cita.

Ridículo por estar con una madre hiperactiva haciéndole preguntas mientras la hija de ella se preparaba par ala cita.

Ridículo por… ah, ¡Por fin Lyra salió de su habitación! Y aunque la culpaba de todo lo que pasaba, tenía que admitir que se veía muy linda… aunque no se comparaba a cuando se puso el uniforme del Team Rocket… eso le hizo tener fantasías durante días.

-¡Adiós mamá!-se despidió ella.

-¡Adiós! ¡Cuídala Silver!-dijo la madre, despidiéndolos con la mano.

Ambos caminaros por la ruta que llevaba a Ciudad Cerezo en silencio. Lyra miraba las rosas que Silver le regaló, y cada tanto a Silver. Silver miraba el cielo estrellado, y cada tanto a Lyra. Ellos antes se odiaban, ¿Cómo habían terminado en esa situación?

Llegaron a la ciudad. Cenaron en un restaurante muy bonito. Hablaron tranquilamente, y el pobre Silver pagó la cuenta. Bueno, él invitaba.

Entonces llegó el momento más ridículamente esperado por Silver. Silver le propuso a la chica salir a caminar por la playa. Romántico. Lyra se sorprendió ante eso, pero aceptó con gusto.

Mientras los dos caminaban, sin hablar, escuchando las olas romper contra la arena, Silver decidió tomarle la mano. Lyra se pegó más a él. Más tarde, Silver le soltó la mano y le rodeó los hombros. La acercó más a él y no avanzaron más. Se sentaron sobre la arena y Lyra se acurrucó en el pecho de Silver.

-Te queda bien esa camisa-comentó ella, para romper el silencio.

-No creas que volveré a usarla-dijo él, algo sonrojado por el cumplido. Lyra rió.

-Te quiero mucho. Eres muy importante para mí, ¿lo sabes Silver?- susurró ella.

Por supuesto que Silver lo sabía.

-Eres la única por la que haría estas cosas tan ridículas-dijo el chico, y luego agachó la cabeza para besar a la castaña en los labios.