Título: Tormenta

Pareja: Red y Lyra, ambo personajes del videojuego. Está basado en HG y SS. Red es el campeón de Kanto y Lyra la de Jhoto.

La batalla estaba a punto de terminar. Sólo quedaban en pie el Pikachu de Red y el Feraligart de Lyra, Desde que la chica lo venció por primera vez, Red no volvió rápidamente a Pueblo Paleta. Se quedó un tiempo en el Monte Plateado, entrenando y meditando acerca de su vida. Se sentía raro para él perder. Lyra, después de su primera batalla, se marchó, pero volvió al poco tiempo. Ahora, bajo las nubes que amenazaban con dejar caer un diluvio de agua, ambos entrenadores mantenían su segunda batalla. Pero la batalla no duró mucho más. Fueron pequeñas gotas, y luego llovía tanto que apenas podían distinguir sus Pokémon. Ambos devolvieron a sus amigos a sus respectivas Pokéballs.

Red buscó a Lyra con la mirada. La chica estaba algo perdida, la lluvia no la dejaba ver, y no conocía el monte Plateado demasiado. Pero Red sí. El campeón de Kanto se aproximó a ella. Lyra sintió la mano de Red contra la suya. El chico la guió por la zona rocosa hacia una cueva bastante cerrada. Estaban los dos empapados y la lluvia era cada vez peor.

El Flareon de Lyra encendió una pequeña fogata. Ambos entrenadores miraban el fuego en silencio. Las palabras sobraban. Red miró profundamente a Lyra. A pesar de ser muy callado, Red tenía sentimientos. Pero era un chico tan misterioso, que a veces ni siquiera él sabía exactamente que le sucedía. Sólo hacía lo que su corazón le decía. Pero en ese momento él estaba confundido. Red se sentía extraño. Lyra lo hacía sentir extraño. La castaña sintió la profunda mirada de Red y dirigió sus ojos castaños a los ojos rojos como rubíes de Red.

Él olvidó sus dudas, sólo actuó. En ese momento no necesitaba explicarse que rayos le pasaba. Los ojos de Lyra seguían clavados en los suyos, al mismo tiempo que él se sentaba a su lado. Red puso una mano en la nuca de Lyra y con la otra le sujetó la cintura. El maestro Pokémon aproximó su rostro al de Lyra. Deseaba besarla, pero también le encantaba la sensación de sus labios rozándose levemente y sus respiraciones chocando. Como ella no opuso resistencia alguna, Red unió sus labios con los de ella. La castaña entreabrió un poco la boca. Red bajó la mano que estaba en la nuca hacia una de sus caderas, y también abrió un poco la boca. La lengua de Lyra avanzó más, y Red sin resistirlo, se apretó más contra ella, recostándola en el suelo. Lyra acariciaba el cabello de Red mientras sus lenguas jugaban entre ellas. Aunque el fuego se había apagado, ellos ni se inmutaron. No estaban pasando frío. Se separaron levemente, mirándose de vuelta.

Red acarició la mejilla de Lyra. Ninguno dijo nada. Ambos sabían que las palabras sobraban.