Título: Cuidado con los fantasmas
Pareja: Roark y Gardenia.
La líder del gimnasio Vetusta paseaba por el bosque buscando bayas, junto con su inseparable amiga, Roserade.
Estaba en el medio del bosque, cuando una piedrita aterrizó en su cabello. Antes de voltear enojada escuchó una risa masculina detrás de ella. Reconoció esa risa. Se dio media vuelta y saludó a Roark, el líder de gimnasio de Ciudad Pirita. Se alegró de ver a alguien conocido. Ambos se llevaban bastante bien, se podría decir que eran buenos amigos.
-Me asustaste, tonto-dijo Gardenia, simulando estar enojada.
-Si eso te asustó, no quiero ni saber los fantasmas…
-¿Fantasmas?-preguntó Gardenia inquieta. No le gustaban los Pokémon de ese tipo.
Roark hizo un "uuu" imitando un sonido fantasmal.
-Tú tranquila. Si yo estoy aquí, esos fantasmas ni se acercan.
-Eso es lo que más me preocupa, Roark-Ambos rieron.
Aunque, por parte de Gardenia, era verdad que se sentía segura con el joden de cabello castaño.
Roark acompañó a Gardenia el resto del camino.
Al anochecer, un Shuppet apareció detrás de Gardenia. Al sentir la presencia, ella se dio media vuelta. El Pokémon dio un grito y la chica se sobresaltó. Su acompañante le puso una mano en el hombro para tranquilizarla.
Al llegar al gimnasio de Ciudad Vetusta, se despidieron.
-Cuidado con los fantasmas-le advirtió Roark, medio en serio, medio bromeando.
Gardenia se despidió de él con unas carcajadas.
Más tarde esa noche, Gardenia se puso su camisón, corto y de un verde bastante chillón, y se acostó en su cama a dormir.
Unos instantes después de cerrar los ojos, escuchó unos golpes en la ventana. Se incorporó sobresaltada y vio una sombra en la ventana. Una mano arañó el vidrio, haciendo así un sonido desagradable.
Estaba realmente asustada. Tanteó sus Pokéballs, y entonces escuchó la misma carcajada del bosque Vetusta. Era Roark, que abrió la ventana y entró a la habitación.
-Deberías haber visto tu cara-dijo él, y siguió riendo. Ella le dio un golpe, cariñosamente, y luego se percató que estaba en su camisón al ver la cara de Roark, algo sonrojado y a punto de estallar nuevamente en risas.
-Ni se te ocurra reírte…-lo amenazó ella.
-Oblígame-la desafió él.
Impulsivamente, Gardenia lo besó. Y si había un fantasma merodeando afuera, no importaba. Ella estaba con Roark. Estaría bien.
