Título: Indirecto
Pareja: Tucker y Greta.
-…Y es por eso que debemos esforzarnos para que el Frente Batalla tenga más visitas- dijo Scott, dando por finalizada la reunión.
Los Ases del frente Batalla de Hoenn se levantaron de sus asientos. Hacía dos horas que Scott estaba hablando acerca de la popularidad del complejo, y todos se habían aburrido de sobremanera.
Cada uno se dirigía a sus respectivos edificios, y sólo quedaban Greta y Tucker. El As de la Cúpula se estaba muriendo de sed. Si no tomaba algo ahora su hermoso cuerpo se deshidrataría. Pero aguantaría hasta llegar a la Cúpula.
Greta rodó los ojos. Tucker se preocupaba más por su físico que por cualquier otra cosa.
Aunque se lamentó que todavía no habían inaugurado el Frente Batalla, y no había tiendas o lugares para conseguir algo, ni siquiera un Centro Pokémon.
Su compañera ni se inmutó. Ella sacó distraídamente una botella de agua y se la llevó a los labios para tomar.
A Tucker se le caía la baba. Se moría de sed y ella tomaba agua, como si fuera lo más ordinario.
Greta notó que Tucker estaba embobado. Lo miró, y distraídamente se le resbaló una gotita de agua de la comisura de los labios.
Tucker maldijo a los cielos. Él en ese momento hubiera matado por una sola gota de agua. Bueno, una gota no, tal vez más que eso.
La rubia, adivinando lo que pasaba, le acercó la botella a su compañero.
-¿Quieres?-le preguntó. Tucker ni siquiera respondió, simplemente se llevó la botella a sus labios. Ah, dulce néctar de los dioses. Casi se acabó la botella entera.
-Gracias-dijo él, con mejor ánimo que antes.
Siguieron caminando por el "todavía no inaugurado" Frente de Batalla.
Después de unos pasos, a Tucker le cayó la ficha. Una vez leyó que si tomas de la misma botella o vaso que una persona, en una especie de "Beso indirecto". Se puso nervioso. Es como si hubiera besado a Greta.
La rubia también había pensado en eso, pero no le dio importancia. No creía en eso, a menos que las intenciones de esa persona sean románticas.
Tucker tomó a Greta de la mano. Ella se sobresaltó. Tucker parecía apenado.
-Perdón por…- comenzó Tucker, y luego balbuceó algo que Greta no entendió.
-¿Qué?-preguntó ella
-Perdónporbesarte.
-Más lento, Tucker, por favor-pidió ella, desconcertada.
-Que me perdones por… besarte.
Greta quedó atónita. Él no la había besado. Ellos sólo habían compartido la botella.
Unos instantes después se dio cuenta de lo que él quería decir.
Entonces no pudo evitar soltar una carcajada que se oyó hasta en lo alto de la Torre.
