Título: Perfecto
Pareja: Brandon y Lucy
Lucy era considerada por el 80% de la población, la más sexy de los ases del Frente Batalla. Tenía pretendientes por doquier. Pero ninguno era de su agrado.
Sólo una persona claro. La única persona que apenas parece percatarse de quién es.
Ella suspiró mientras se servía un poco de vino. Se sentó en un mullido sillón. Vio por la ventana la enorme Pirámide Batalla.
Él era perfecto para ella. Muy valiente, fuerte, atractivo, más "macho" que Tucker…
Bebió otro sorbo de vino, algo furiosa. ¿Porqué el prefería salir a explorar cuevas en lugar de darse cuenta que la mujer más sexy a la que pudiera aspirar en toda su vida, estaba muerta por él?
(…)
Brandon dejó escapar un suspiro de placer. Después de explorar kilómetros y kilómetros de antiguas ruinas subterráneas, llegar hasta el Frente Batalla y darse una ducha, merecía un descanso. Estaba a punto de apoyar el trasero en un sillón, cuando alguien llamó a la puerta. El As de la Pirámide Batalla maldijo internamente en cinco idiomas diferentes, y fue a abrir.
Oh bendito y santísimo Arceus. ¡Era Lucy!
-Hola Brandon-lo saludó animadamente.
-¿Qué te traes entre manos, Lucy?-preguntó él, directamente. Lucy no se sorprendió para nada, sabía que él era una persona directa. Se hizo la distraída y omitió la pregunta de Brandon.
-Vine a invitarte a tomar algo. Debes estar taaaan cansado-dijo ella.
-Eso es lo que estaba a punto de hacer-dijo Brandon, tratando de sonar educado. Se dio cuenta que no lo había logrado. -¿Me acompañas?-preguntó él, convencido de que eso era suficiente.
Lucy asintió encantada. Brandon tomó una botella de vino, que parecía muy cara. La mujer se preguntó sí pasaría algo por tomar más vino, pero tal vez esa iba a ser una de las pocas oportunidades que estaría a solas con él.
-Salud-dijo él, sonriendo de lado. Ambos bebieron. –Ahora dime, Lucy –A ella le encantó como sonaba su nombre dicho por él. Brandon tenía una voz tan varonil… -¿Me dirás por qué viniste? –Ella estaba pensando que Brandon seguramente tendría unos músculos buenísimos, y se mordía el labio, tratando de resistir sus impulsos de echarse encima de Brandon. Se le caía la baba pensando en lo que podría hacerle allí, que sólo estaban ellos dos solos… Pero reaccionó y recordó su orgullo. No se echaría a los pies del Rey de la pirámide sólo porque era endemoniadamente sexy. Así que sólo pensó una excusa que no fuera "pasar tiempo de calidad con mi hombre perfecto".
