Kate realiza papeleo por casi dos horas seguidas. Ningún caso aparece. Y se siente un poco avergonzada de estar deseando que alguien asesine a alguien, para poder llamar a Castle.

A la hora del almuerzo, Kate le avisa a Esposito que saldrá un momento, y enseguida baja hasta la morgue.

-¡Hey, Lanie!

-¡Beckett! ¿Qué te trae por aquí?

-Vine a verte… ¿somos amigas, verdad?

Kate toma asiento en una silla cerca de Lanie que esta lavando utensilios y guardándolos.

-¿Qué sucede, Kate? ¿Dónde esta Castle?

-En su casa. No hay caso y tenia cosas que hacer. La cosa es… me he vuelto demasiado adicta a su presencia aquí y cuando no esta lo extraño demasiado. No me gusta eso, Lanie. No soy así.

-El amor cambia, cariño. Es normal que lo extrañes.

-Supongo… ¿Len, en cuanto te desocupas como para acompañarme a hacer unas compras?

- Termino con esto y listo. Si no aparece caso, estoy libre. ¿Qué quieres comprar?

-Algunas cosas para llenar mi refrigerador y… Castle y yo aun no hemos… estado. Y quisiera comprarme algo bonito por si acaso. Y tú sabes de esas cosas.

-Soy experta en esas cosas. Pero, vamos Kate, seguro te has comprado ropa interior anteriormente.

-A decir verdad… por supuesto que me he comprado ropa interior pero nunca… especialmente, tú sabes… normal, pero ahora siento que debo pensar en ello, a Castle le agradan los detalles, y quiero tenerlo todo en cuenta.

-Bueno, entonces vámonos ya mismo.

Lanie guarda el último utensilio. Toma su bolso, se une a Kate que ya la espera en la puerta del ascensor.

Se retiran de la comisaria en el coche de Kate rumbo al centro comercial.

Allí recorren varios locales. Kate compra velas aromáticas, sales de baño, y cremas corporales de distintos aromas. Todo por sugerencia de Lanie. Luego se dirigen a la tienda de ropa interior.

Allí Kate se compra varios conjuntos. De distintos colores y entramados. Lanie la hace comprar algunos bastantes osados para el gusto regular de Beckett. También compra algunas camisolas de dormir más provocativas.

Luego, con todas las bolsas, se sientan en el patio de comidas a almorzar unas ensaladas.

-Creo que me he fundido, Len. Nunca use tanto la tarjeta de crédito.

-Son gastos necesarios, cariño.

-Lo se. ¿Crees que a él le gustara? Castle esta acostumbrado a otras mujeres, de mas… clase.

-No digas tonterías, Kate. He visto como ese hombre te mira. Ningún conjunto de ropa interior cambiara lo que siente por ti, pero cuando te vea usándolos, se derretirá por ti. Eres mucho más mujer que cualquiera de esas mujerzuelas con las que él pudo haber estado. Ahora cuéntame… ¿Cómo es que comenzó todo? Es decir, no comenzar ya que eso empezó hace mucho, pero ¿cómo fue que ahora finalmente están saliendo?

-Hace algunas semanas atrás, luego del caso de los cuentos de hadas, ¿recuerdas?

Lanie asiente.

-Bueno… luego de ese caso fui a su apartamento a oír el monologo sobre su vida que Martha esta ensayando. Ella me había invitado. Castle estaba realmente avergonzado de las cosas que su madre decía. Aunque en realidad ella estaba siendo mayormente exagerada pero era dulce lo que decía. Creo que allí nos acercamos mas, era extraño, pero se sentía normal estar sentada junto a él, en su living, con su familia, y reír juntos, tomarnos de la mano…

-Espera ahí. ¿Tomarse de la mano?

-Si, lo tome de la mano casi inconscientemente para darle apoyo y luego permanecimos así hasta que Martha termino. Después, todos se marcharon y quedamos solos en su apartamento. Me invito a quedarme a cenar y acepte. No sabes, Lanie… fue tan romántico. Comimos en la terraza del edificio, a la luz de la luna y las estrellas. Conversamos como nunca antes. Luego me acompaño a casa y nos despedimos. Pero normal, sin nada fuera de lo ordinario. Pero enseguida sentí que debía tomar esa noche como principio de algo, que no era una noche mas, entonces le sugerí llamarla primera cita. Y así fue como empezamos. Aunque le pedí ser espontáneos, no planificar demasiado, por miedo a asustarme y huir.

-¿Y cuantas citas van?

-Cuatro.

-¿Y no han estado juntos? Ahora me siento una cualquiera. Javi y yo ya nos acostamos en la primera cita.

-Es distinto, Lanie. Castle y yo aun tenemos cosas que sortear, que conocernos a otro nivel. Ya hemos dormido juntos pero sin que nada suceda.

-¿Y como se pueden aguantar?

-Sé que a él ya le esta haciendo daño contenerse, y lo cierto es que me estoy muriendo por dar ese paso con él… por eso es que quería estar preparada. Debe ser especial. Él ha estado con muchas mujeres y con dos de ellas se ha casado acabando en divorcio. Mis relaciones nunca condujeron hacia ninguna parte. Lo nuestro no puede ser igual. Yo no podría soportar la idea de que Castle sea uno más de mi lista de fracasos, lo quiero demasiado para perderlo. Y estoy segura que a él le pasa lo mismo.

-Claro que a él le pasa lo mismo, cariño. Sino no habría estado cortejándote por cuatro años, sin importar que tú salgas con otros frente a sus ojos.

Kate se sonríe y se le ilumina la mirada.

-Lo se. Por eso quiero invitarlo a cenar y dejar que las cosas se den. Dar rienda a todo sin que ninguno de los dos deba contenerse.

-No sabes como te envidio, Kate.

-Tú tienes a Espo, Len.

-Lo se, y realmente lo quiero, pero lo nuestro es mas pasional, el romance quedo a un segundo plano.

-Tú puedes resurgirlo.

-Lo tendré en cuenta.

-Bueno… ¿vamos yendo? Comprare algunas cosas en el supermercado y luego dejamos todo en mi apartamento y regresamos a la comisaria.

-Si, vamos.

Toman todas las bolsas y se van.

Compran varias cosas en el supermercado y luego llevan todo al apartamento de Kate. Donde ella ordena todo y después regresan a la comisaria.

Lanie vuelve hacia la morgue, y Kate hacia homicidios.

Al regresar a su escritorio se encuentra con Castle esperándola con dos cafés. Ella se sonríe y luego da cuenta de su presencia posando una mano sobre su espalda de camino a sentarse. Él se sorprende y luego sonríe.

-¿Qué haces por aquí, Castle? Pensé que vendrías si había caso.

-Lo se, pero… extrañaba estar aquí.

-¿Solo estar aquí extrañabas?

-Bueno, claro que no… también extrañaba a Esposito, Ryan y a la capitana Gates.

Ella se sonríe y toma su café.

-¿A dónde habías ido? Nadie sabía nada de ti.

-Fui de compras con Lanie. Necesitaba algunas… cosas varias. ¿Tu que hiciste?

-Almorcé con Alexis y mi madre. Y aproveche a escribir, estaba bastante atrasado.

-¿Otro libro de Nikki Heat?

-El ultimo a decir verdad. Frozen Heat.

-O sea que… no escribirás mas sobre Nikki Heat. ¿Aun continuaras trabajando con nosotros?

Kate no puede ocultar su rostro de desilusión.

-No pongas esa cara, Kate. No fue una decisión mía, fue de la editorial. Y mientras nadie me eche de aquí, siempre estaré. Disfruto realmente trabajar aquí. Muchas veces lamento no poder ser realmente uno de ustedes.

-Eres uno de nosotros.

-No de verdad. Aunque yo sienta que si.

-Se a que te refieres. Pero para mi eres el mejor compañero que he tenido.

Él le sonríe.

-Rick… esta noche quisiera cocinar algo para ti y… ¿puedes?

-Claro que puedo.

-Bien, te esperare en mi apartamento a las nueve. Y si quieres… tráete tus cosas para quedarte a… dormir.

La mirada que Kate le dedica le declara a Castle todas sus intenciones, y él se sonríe.

-Entonces creo que volveré a mi casa. Así escribo un poco más y preparo todo para esta noche.

-Yo ya me iré también. Así organizo todo. Les pediré a los chicos que me cubran si surge algo.

Ambos salen de la comisaria juntos. Antes Kate le pidió a Javier que se encargue de todo.

Fuera del edificio, antes de que Kate se suba a su coche y Castle tome un taxi, se despiden con un tenue beso en los labios que los deja a ambos con ganas de más.

-Te veo a las nueve.

-Es una cita.

Y cada uno parte para un lado distinto de la ciudad.