Vuelvo con una nueva historia, el disclaimer es el mismo: Harry Potter pertenece a J. K. Rowling, yo solo me divierto a su costa mezclándolos.
Capítulo I. – New world, new job.
La batalla de Hogwarts. Era lo último que pasarían en el mundo mágico. Cuando Hermione miró a Draco lo supo. No quería quedarse ahí, esperando a ver otro amanecer, ganase el bando de la luz o no. Y él tampoco quería. Demasiado sufrimiento, demasiado dolor y todo por un maniático y sus padres, todavía peores. Ninguno quería permanecer ahí para ver otro Lord Oscuro levantarse y empezar una nueva guerra.
Ni siquiera los unía una amistad, eran como mucho, y en buenos términos, compañeros de clase que se insultaban, se atormentaban. Pero cuando Draco le tendió la mano, justo mientras todos celebraban que Harry había acabado con Voldemort, de una vez por todas, ella lo aceptó. Miró alrededor, nadie los miraba, estaban ocupados aullándole al salvador del mundo mágico.
Y desaparecieron en el amanecer. Como sombras. Rumbo a algo totalmente diferente.
-Ni siquiera se darán cuenta de que nos fuimos – Comento Hermione, mirando desde una de las ventanas de Malfoy Manor mientras Draco recogía su poca ropa muggle y liberaba a todos los elfos.
-Ni siquiera reconocerán que es gracias a ti que Potter y Weasley llegaron tan lejos – Le respondió, y el ponerlo en voz alta lo hacía todavía más real. – Vamos, tenemos que ir a Gringotts.
Sacaron todo el dinero de las cámaras de los Malfoy y lo transformaron en dinero muggle.
-¿Ese es tu plan, irte al mundo muggle?
-¿Irme? – Le cogió la mano y la subió hasta la altura de los ojos, con los dedos entrelazados – Irnos, sería la mejor forma de decirlo.
-Planeas llevarme contigo.
-Tu y yo sabemos que ambos no queremos quedarnos aquí, tu por tus motivos, yo por los míos. Además, no duraría dos minutos en ese mundo sin ayuda. Podrás irte si quieres, pero no antes de que sepamos que estamos a salvo, ¿no estás de acuerdo?
Hermione, para toda respuesta, apretó el bolso donde contenía todas sus cosas.
-Magia básica, nada más, nada que pueda rastrearse. Aunque dudo que nos busquen.
A esas alturas ya estaban caminando por las calles de la Londres no-mágica y era extraño ver que todavía la celebración no había llegado hasta allí.
-Entonces el primer paso que tenemos que hacer es meter tu dinero en un banco.
Fue divertido, tan divertido ver la cara de Malfoy mientras le explicaban todo lo que tenía que ver con su cuenta, aunque asintiera continuamente, Hermione sabía que el pobre no tenía ni idea de lo que le decían. La cara del gerente también fue digna de fotografiar, cuando Draco le entregó el sobre lleno de billetes y darse cuenta de que había más de ocho millones de libras esterlinas.
Tuvieron que dejar algo fuera para cuando fueran a buscar una casa, porque el Slytherin no viviría en un piso, por supuesto que no. Y con los papeles falsificados, pero de alguna forma reales, buscando entre las inmobiliarias, con ropas muggle en el Londres muggle, por primera vez se sintieron, de alguna forma retorcida y extraña, libres.
Terminaron yendo al norte de Londres, una pequeña zona de casas bastante monas, pequeños jardines para separar las casas, ventanas con cortinas…
-Es esta, Malfoy – Hermione se paró delante de una casa de paredes pálidas, pero no blancas, eran de un gris muy suave – Entremos.
Las tejas eran negras, al igual que la puerta y los marcos de las ventanas, al menos a primera vista, al acercarte podías ver que eran más bien de un verde muy oscuro. Por dentro sin embargo, predominaban los colores claros, pisos de madera, paredes de un beige tirando a melocotón claro.
-La chica de la inmobiliaria dijo que traerían los muebles para esta tarde o más tardar mañana por la mañana. – La joven Gryffindor no quitaba los ojos del papel donde estaba toda la información. – La verdad es que esta muy bien para lo que ha costado.
Draco la escuchaba mientras investigaba las diferentes habitaciones, el salón era espacioso, podía ver como colocarían los muebles, y quería estanterías, tendría que haberlas, la cocina daba un giro radical a la casa, ya tenía instalada la nevera y algunas encimeras para la lavavajillas y el fregadero, y una isla en medio de la habitación con despensas a la altura perfecta, todo de aluminio, y el piso de granito. El baño también era bastante diferente, el piso era de baldosas marrón claro, los enseres eran blancos y Draco no pudo evitar fijarse en que las llaves eran doradas, un contraste bastante extraño, había un gran espejo con un mueble al lado sobre el lavamanos, y un toallero plateado. Los azulejos eran del mismo tono que el piso, dándole un toque de monocromatismo a toda la habitación.
-Malfoy, ven a ver las alcobas.
Siguiendo la voz de Granger, subió al segundo piso, el pasillo era largo, las puertas, cuatro para ser exactos, eran blancas, con las manillas también doradas. Abrió la primera, buscando a su, repentinamente nueva, compañera de hogar, aunque ella no lo supiera. En la habitación en la que entro no había nada ni nadie, el piso enmoquetado de blanco, las paredes de un tono violeta suave, casi liliáceo, y un gran ventanal con un pequeño balcón que daba al jardín trasero.
-Esta es la habitación principal, tiene buenas vistas, ¿verdad?
-Si, el jardín necesita un poco de trabajo, supongo que ya no podemos contar con que lo hagan los elfos.
Le desalentaba el no tener elfos haciendo su trabajo, pero le daba igual, dioses, todo era tan…increíblemente increíble que no podía evitar sentir que todo le daba igual.
-Vamos a ver las otras habitaciones – Hermione lo arrastro hasta la que estaba enfrente. – Esta es la habitación de invitados.
Si bien era más pequeña que la anterior, era mucho más rica en colores, la moqueta era gris y las paredes azul cerúleo, la ventana no era tan grande como la habitación principal, pero tenía esta tenía un pequeño baño con lo esencial para que el invitado no tuviera que salir de la habitación, retrete, lavamanos y una pequeña ducha.
-Es demasiado pequeña, parece casi de niño.
-Bueno, si te decides a tener hijos siempre puedes irte a Malfoy Manor.
-La vendí.
-¿Cómo? – Le preguntó mientras abría la tercera habitación, no parecía para nada un dormitorio - ¿La vendiste?
-Bueno, la puse en venta, Gringotts me avisará cuando alguien la compre.
Miró alrededor, era un despacho, o una oficina. Los pisos eran de madera, al igual que las paredes, madera oscura, cerezo o nogal, quizás. Pero con un gran ventanal que daba al jardín trasero, sin balcón ni nada por el estilo.
-La madera esta muy bien tallada.
-¿Por qué venderías Malfoy Manor?
-¿Entrarías en esa casa después de todo lo que ha pasado, Granger? – No le hacía falta verla para saber que había negado – Yo tampoco, y mis padres están muertos.
-Pueden encontrarnos por esa venta.
-No, Gringotts es confidencial, todo lo que hagan con mis posesiones solo nos incumbe a nosotros. Además, nos dará más dinero para poder evitar trabajar durante un tiempo y pagar los gastos de la casa.
-Así que sigues contándome en el pack.
-Y por mucho tiempo, yo no sé vivir aquí, tendrás que enseñarme y pagaré todos tus gastos como…salario, si quieres verlo así, por enseñarme a ser un muggle.
-¿De verdad me estás contratando?
-Mundo nuevo, trabajo nuevo, Granger. Aunque siempre puedes volver con tus amigos, estoy seguro de que todavía no han notado que te has ido. Pero antes, llévame a un hotel, no podré quedarme aquí hoy, no hay cama.
-Vamos a ver la última habitación y nos vamos a un hotel. – Le respondió, aceptar ese trabajo era el único modo de alejarse de todo.
La ultima habitación era otro baño, esta vez mucho más privado que el de abajo, con una bañera grande, con dos estatuas de aspecto griego a los lados, un lavamanos amplio bajo un gran espejo con serigrafía de lirios y un retrete, todo de porcelana, la grifería plateada y los detalles como el suelo y el mueble del lavamanos, estaban hechos en granito gris, los azulejos blancos.
-Este es un baño perfecto para nosotros, Granger, quizás podamos estrenarlo con un baño caliente y champán.
Hermione le dio un golpe, sin poder ocultar su sonrisa, el baño en sí era increíble, tentaba a darse un largo baño de espuma.
-Vámonos, hay que caminar un buen trecho hasta la parada del autobús.
-¿Cómo el autobús Noctámbulo?
-Algo así, Malfoy, algo así.
