Kate abre la puerta de su apartamento algo preocupada por el imprevisto regreso de Rick.

-¡Hey!

Él le da un beso en los labios y luego entra dirigiéndose enseguida al sofá.

Ella, con el seño fruncido, cierra la puerta y se dirige a él.

-¿Qué sucede, Rick?

-Hay algo que tengo que decirte.

Kate, de modo temeroso, toma asiento junto a él.

-Me estas asustando…

-Kate… Primero que nada, debes saber que se suponía que esto era un secreto. Pero ya hemos pasado por esto y no quiero volverlo a hacer.

-¿Un secreto entre quienes?

-Tu padre y yo.

-Sabia que algo extraño pasaba entre ustedes.

-Voy a contarte porque creo que mereces saberlo, pero te pido por favor que no le digas que te dije, que esperes a que él hable contigo. No quiero perder la confianza de tu padre, Kate, pero tampoco quería perder la tuya.

Ella lo toma de la mano.

-Castle… ¿Algo malo le pasa a mi papá?

-Bien… Aun no se sabe a ciencia cierta, le descubrieron un tumor en la cabeza…

-¡Oh, dios mio!

-…espera, Kate. Déjame hablar. Le han hecho una biopsia para saber que tan malo es, y si es operable. Tu papá no quería preocuparte, pero siento que tienes que saberlo. Todavía nada esta dicho. Hay que esperar los resultados.

Kate comienza a sollozar. Rick la abraza.

-Ey, no… no llores, por favor. No nos alarmemos de antemano, Kate. Seguro que tu padre va a estar bien.

-No podemos saberlo, Rick… No puedo perderlo a él también. ¿Por qué la vida se ensaño conmigo? ¿Qué hice para que me lo quite todo?

-Nadie se ha ensañado contigo, Kate. Son cosas de la vida. Injustas, pero no adrede.

-Castle… no quiero que te pase nada por estar conmigo.

Él rompe el abrazo para mirarla a los ojos.

-No digas pavadas. No puedo decir que nunca nada va a pasarme, pero no seamos fatalistas, Kate. Hemos pasado por mucho juntos, si la vida quisiera quitarnos del medio ya lo habría hecho.

-Ojala tuviera esa visión, Rick. Lo veo todo negro.

-No quiero que veas todo negro. ¿Qué puedo hacer para que veas la vida brillar, Kate?

Ella se sonríe aun sollozando.

-Tenerte conmigo la ilumina, Castle.

Él se sonríe.

-¿Te quedas a dormir?

-Me quedo.

Ella se pone de pie y lo toma de la mano conduciéndolo al cuarto.

Se acuestan conversando de la vida, y lentamente se van quedando dormidos.