Victorie Weasley colocaba el desayuno sobre la mesa como acostumbraba cada mañana... pero algo en ella indicaba que no todo estaba en orden. Su semblante un tanto nervioso, sus ojos que vagaban de un punto a otro sin fijarse en ningún lado, incluso la velocidad en que traía las tazas y demás utensilios tenían un aire frenético... Victorie Weasley se sentía inquieta por algo...

-Tranquila, no los descubrirán.- Sintió como la rodeaban en un fuerte abrazo al tiempo que depositaban un beso en su mejilla. Teddy sabía que estaba preocupada.

- Son chicos listos, seguro ya deben estar muy lejos.- Tomó su asiento en la pequeña mesa circular, al tiempo que su esposa se sentaba a su lado, sin antes ver por la ventana.

-Eso ya lo sé, Ted. Pero tengo miedo que no nos crean, o que meta la pata. ¿Qué pasa si descubren que ocultamos algo? Odiaría que los atraparan por mi culpa.- Bajó la vista pues no le gustaba llorar y en esos momentos su ojos se ponían cristalinos a causa de la angustia.

-No tienes de que preocuparte, Vic.- Acomodó uno de los mechones rubios de Victorie detrás de su oreja, para luego levantar su rostro, y poder ver sus ojos.- Solo debemos actuar natural, dudo mucho que crean que vinieron aquí; pensarán que les habríamos avisado de haber sido así.- La besó cortamente para luego dedicarle una de sus más dulces sonrisas.

Continuaron con el desayuno, aunque sin cruzar una palabra, cada uno pensando en cómo interpretar su papel de personas que no saben lo que ocurre.

Teddy y Victorie vivían en Aberytwyth, una pequeña ciudad costera de Gales. Su casa no era muy grande; con una sala de estar, un comedor, una cocina, dos habitaciones y un baño en cada piso. La fachada de la casa estaba recubierta de ladrillos y el interior había sido cuidadosamente decorado por Victorie, a su gusto y preferencia. Ambos vivían allí hacía unos tres años, desde su matrimonio.

Teddy siempre fue muy unido a Albus y Rose, los quería como si fueran sus hermanos menores. Victorie, por otro lado, era la hermana mayor que Rose hubiera querido tener, siempre había acudido a ella cuando necesitaba ayuda con algo, y esta situación no había sido la excepción. Por lo tanto, ninguno dudó un segundo en ayudar a Rose cuando decidió huir con Scorpius. Ellos eran los únicos, además de Albus, que sabían que Rose estaba embarazada.

La chimenea de la sala se encendió en llamas verdes, al momento apareció la persona que la joven pareja estaba esperando.

-Tío Harry

-Padrino

Ambos jóvenes se dirigieron rápidamente al encuentro del recién llegado. Harry Potter miraba a su sobrina mayor y a su ahijado con su acostumbrada sonrisa, aunque en sus facciones se podía ver cierto cansancio y también preocupación. Evidentemente el asunto de Rose tenía a todo el clan Weasley con los nervios de punta.

Luego de invitar a Harry a tomar una taza de té, los tres sentados en la sala comenzaron la charla importante.

-Creí que Ron vendría contigo, padrino.- Teddy hablaba sin poder disimular el alivio de no tener al padre de Rose frente a él. Habría odiado tener que mentirle sobre su hija en su propia cara.

-Iba a venir, pero le pedí que se quedara en su casa. Ambos están muy afectados. Herms no para de llorar y el estrés cada vez le hace peor a Ron. Les pedí que se apartaran de la investigación por unos días, por el bien de la salud de ambos. Mientras yo sigo con la búsqueda de Rosie.- Cerró un momento los ojos, mientras ordenaba sus ideas.- Bien, les haré unas pocas preguntas. No quiero molestarlos demasiado.- Tomó una pequeña libreta de un bolsillo de su saco y un bolígrafo muggle.- Primero, ¿tenían conocimiento de la relación entre Rose y el chico Malfoy?

-Scorpius.- La corrección salió tan automáticamente de los labios de Victorie que no le dio tiempo a pensar lo que significaba. En el clan Weasley, a excepción de Rose y Albus, nadie llamaba a los Malfoy por su nombre. Con esa simple palabra, la blonda delataba una relación de amistad con Scorpius, similar a la de Albus con el mismo. Una amistad por la que sería capaz de ayudarlo en lo que sea, como por ejemplo, escapar con Rose. Victorie miró a su esposo junto a ella pidiendo ayuda. El aludido suspiró brevemente y respondió a su padrino con un poco de pesar.

-Sí, muchas veces los ayudamos, junto con Albus, para que pudieran reunirse.- Harry los miró ciertamente sorprendido. De su hijo no esperaba otra cosa, era igual de impulsivo que él mismo a su edad, y al igual que Harry, Albus daría todo por sus amigos. Pero Victorie y Teddy nunca figuraron entre sus posibles "sospechosos" de ayudar a Rose y Scorpius. Sabía que Teddy estimaba mucho a Rose y Albus, y que Vic siempre quiso mucho a sus primos ya que varias veces le había tocado cuidarlos de pequeños... pero nunca imaginó que ese cariño fuera tan grande.

-¿Saben desde cuándo están juntos?

-Casi cuatro años.- Respondió rápidamente Victorie.- Desde que comenzaron quinto año, para ser más precisos.

-¿Sabían que planeaban escaparse?- Entonces Teddy miró a su esposa concienzudamente, consultándole con la mirada hasta qué punto podrían dar información sin comprometer los planes de Rose y Scorpius. Algo era seguro, el embarazo de Rose permanecería secreto tanto tiempo como la pelirroja lo quiera, ellos no iban a interferir en eso. Finalmente Victorie asintió levemente.

-Sí, lo sabíamos.- Tomó aire lentamente mientras buscaba las palabras.- Pero no estábamos enterados de todos los detalles. Hace tres días, Al nos mandó una lechuza, pidiéndonos de parte de Rose que les dejáramos quedarse un día en nuestro hogar antes de partir.

-Y aceptaron.- Continuó Harry siguiendo el hilo de la narración.

-Sí.- Ahora fue Teddy quien habló.- Dos días atrás, durante la noche, llegaron los chicos como habían dispuesto. Se quedaron aquí un día, y ayer partieron al amanecer.- El ojiverde asentía mientras anotaba las fechas en la pequeña agenda.

-¿Tienen idea de su destino?- La pregunta fue hecha solo por rutina, Harry ya tenía claro que aunque lo supieran no se lo dirían, y por eso no le sorprendió a la respuesta negativa. -Bien, chicos, creo que eso es todo. Pero, hay algo que no entiendo.- Los miró unos segundos.- ¿Por qué venir aquí y arriesgar a que los encontráramos? ¿No era más sencillo simplemente huir?

-No lo sabemos, nosotros sólo les ofrecimos nuestro hogar porque queremos mucho a Rose y sabemos que con Scorpius es feliz.- Victorie dijo esto con tal firmeza que Harry no pudo replicar nada.

La visita no se prolongó por mucho más tiempo, unas preguntas más por parte de Harry y escuetas respuestas de la pareja, que no pensaba delatar a la pelirroja, y pronto se encontraron una vez más los dos solos en su casa de Aberystwyth.

Lo que Harry nunca supo, fue que Rose pidió hacer esa parada en casa de Teddy, para que Victorie, medimaga que no ejercía su profesión, la revisara y confirmara que todo iba bien con el embarazo. Afortunadamente, la blonda no encontró ninguna irregularidad y Rose pudo quitarse ese peso de encima. Le aterraba pensar que pudiera pasarle algo a su bebé.

-Ya pasó.- Susurró Teddy mientras abrazaba a su esposa tiernamente.

-Para nosotros,- Victorie suspiró.- espero que ellos estén bien.

Pero en esos momentos, sin que Victorie lo supiera, Rose y Scorpius se encontraban en un sencillo departamento en Londres, soñando con un futuro juntos.