Epílogo

La tarde comenzaba a caer ese día de invierno. Faltaban pocos días para navidad pero todavía no caía ni un solo copo de nieve, aunque no por eso hacía menos frío.

Aún así, la fiesta que se organizaba en el patio de la familia Malfoy-Weasley seguía su curso.

La carpa blanca, dispuesta cuidadosamente en el centro del amplio patio, mantenía una temperatura confortable gracias a un hechizo y pequeños faroles que desprendían una luz dorada muy bonita iluminaban la noche que llegaba con pasos ligeros.

Un hombre rubio revisaba que todo estuviera en orden. Desde las mesas ya dispuestas para la cena, hasta las flores que adornaban el techo y las columnas.

El lugar tenía una vista encantadora. Las mencionadas flores eran jazmines teñidos mágicamente de color celeste que se encontraban entrelazados en vistosas guirnaldas con pequeños cristales rojos.

Convencido de que no había nada fuera de lugar, Scorpius Malfoy se decidió a volver dentro de la casa. Y al entrar se encontró con una sorpresa.

-¡Albus! ¡Nati! –Abrazó cariñosamente a sus amigos que acababan de llegar.- Hola, Eddie.- El pequeño Edward, de la mano de su madre saludó a su tío con una manita.- ¿Dónde está Kristen?

-Arriba, fue a ver a Crys y Jaz. Ya sabes que a ella le encanta todo este asunto de la fiesta.

-Oh, cierto. Déjame decirte que voy a matarte, Natalie.- La aludida se quedó mirando a Scorpius sin entender.- Por haberle metido en la cabeza a las niñas la idea de la fiesta de quince años.- Completó con una sonrisa.

-Oye, Scorp, yo sólo les hablé de mi fiesta porque vieron las fotos en nuestra casa. Además, ¡es una tradición hermosa!- Se defendió la morena.- Tendrías que ver las fiestas de quince en Argentina. ¡Toda la noche bailando!

-Recordamos la tuya, cielo.- Intervino Albus. Luego frunció un poco el ceño.- Kris no querrá una fiesta así, ¿verdad?

-¡Claro que sí, papi!- Una niña de piel tostada y ojos verdes bajó corriendo las escaleras, su lacio cabello azabache moviéndose de un lado para el otro. Albus tomó en brazos a su hija, aunque cada vez se le dificultara más hacerlo, puesto que Kristen ya tenía ocho años. Detrás de ella, venía Rose con un bonito vestido negro.

-Hola, chicos. Gracias por venir a ayudarnos. En cualquier momento llegará Teddy para ayudarlos con el equipo de música. Nati, ¿puedes venir a ayudarme con los vestidos, por favor?

-Claro. ¿Vienes, Kris?- La niña saltó de los brazos de su padre comenzó a subir las escaleras con prisa.

En ese momento apareció Teddy. Traía consigo a su hija, Adele y Leo, que había ido a pasar la tarde con su prima para no aburrirse con los preparativos de la fiesta.

-¿A dónde van, tías?- Preguntó la niña de cabellos rubios a Rose y Natalie. Por entonces, ella y Leo tenían doce años.

-A ponerle los vestidos a las chicas ¿Quieres venir?

-¡Claro!- Al momento se dio vuelta y miró a su primo.- ¿Vienes?

-No, gracias.- El chico tomó en brazos a Edward y se alejó hacia el patio dónde estaban su padre y sus tíos.- Esas cosas de chicas me aburren, voy a ver que hacen afuera.

Rose golpeó la puerta un par de veces, pidiendo permiso para entrar.

-Adelante.- La clara voz de Victorie llegó desde el interior y las cuatro entraron a la habitación. La mujer rubia acababa de maquillar a las quinceañeras que antes habían sido peinadas por su madre.

-Llegaron los refuerzos.- Comentó Nati mientras saludaba a su cuñada y a las niñas.- Se ven hermosas.- Las dos sonrieron nerviosas.- Todo saldrá genial, ya verán.

-Bien, muchachas. Aquí están sus vestidos.- Rose sacó del armario dos cajas que contenían los preciados atuendos. Natalie tomó el de arriba que con letras mayúsculas indicaba el nombre de Jazmin.

-Ven, linda, yo te ayudaré.- Se acercó a la joven pelirroja y comenzó a desprender los botones del corsé celeste del vestido.

Rose se acercó a Crystal con la otra caja.- Yo te vestiré a ti, cielo.- Y entonces abrió la caja y tomó el vestido rojo que usaría su hija. Mientras ayudaba Crys con su atuendo, miraba de reojo a Jaz y pensaba en qué momento habían pasado los años.

Rose no podía creer que hubieran pasado casi diez y seis años desde aquella noche en la que se fugó con Scorpius. Y mucho menos que aquéllas bebés que habían traído tanta alegría a su vida estuvieran cumpliendo quince años. Sin poder evitarlo, recordando la infancia de sus pequeñas, se formaron unas cuantas lágrimas de alegría y nostalgia en sus ojos.

Adele y Kristen, mientras tanto, observaban entusiasmadas a sus primas mayores. Definitivamente ellas querrían una fiesta como aquella.

-Creo que habrán muchas fiestas de quince en la familia.- Comentó la hija de Victorie, sentada junto a Crystal en la cama de ésta última.- Y la siguiente voy a ser yo, ma.- Informó la niña tranquilamente. Su madre sonrió.

-Entonces habrá que empezar a planearla.- Con lo que le gustaban a ella organizar fiestas, se aseguraría que la de su hija fuera espectacular.

-¡Yo también quiero mi fiesta!- Gritó Kristen y todas rieron.

-Tú también la tendrás, Kris.- Jazmin abrazó a su prima con cariño.- Y usarás un vestido largo como el mío.- Agregó poniéndose en pie y girando, para que el tul de su vestido flotara a su alrededor.

-O corto como el mío.- Intervino Crystal, con su falda roja bien por arriba de la rodilla ondeando con cada paso que daba.

-Eso se verá en el momento y según el gusto de Kristen.- Cortó Rose lo que seguramente se volvería en una nueva batalla campal entre sus hijas.- Creo que ya están listas.- Las miró detenidamente con una sonrisa y asintió.- ¿Quieren bajar ahora o esperar a que lleguen todos los invitados?

-Ahora.- Dijeron al unísono.

-¡Merlín! ¡Algo en lo que Crystal y Jazmin están de acuerdo!- Exclamó Adele, sacando risas de todas las presentes.

-Bueno, también estuvimos de acuerdo en postergar el festejo de nuestro cumpleaños hasta las vacaciones de invierno.- Objetó Crystal.

-Ok, dos cosas en las que se pusieron de acuerdo. Eso no quita que sean agua y aceite.- Aseguró la rubia mientras salían de la habitación.

-Caballeros, - Natalie se paró en la entrada de la carpa, donde los hombres había logrado conectar el equipo de música.- Les presento a las quinceañeras, Crystal y Jazmin Malfoy.

Las dos jóvenes entraron del brazo de su madre entre risas por la presentación de su tía. Tanto su padre como sus tíos y hasta su hermano se quedaron viéndolas sorprendidos.

-Wow. - Fue lo primero que Scorpius pudo articular. No le alcanzaban los ojos para ver la belleza de sus hijas que, sin saber él cuando, se había convertido en pequeñas mujeres.- Chicas, están hermosas.- No pudo resistir mucho más la tentación y las abrazó con mucho amor. Luego besó la mejilla de cada una y se las quedó viendo, anonadado.- Espero que disfruten mucho esta noche.

-Y más le vale que ningún muchacho se acerque a nuestras ahijadas.- Advirtió Teddy con mirada amenazante. Las chicas rieron nerviosas y cruzaron miradas cómplices, lo cual no le gustó nada a ninguno de los hombres presentes.

-Tendremos un ojo en ustedes todo el tiempo.- Les aclaró Albus, serio.

-Por dios, déjenlas tranquilas. Si quisieran, están en edad de tener novio.- Intervino Victorie a favor de sus sobrinas.

-De novios ni hablar.- Cortó Scorpius.

-Creo que las que deciden eso son ellas, papá, no tú.- Leo se había acercado a su hermanas para saludarlas, casi tan alto como ellas a pesar de la diferencia de edad, les rodeaba los hombros con su brazos.- De todos modos no te preocupes que yo estoy en Hogwarts para partirle la nariz al primero que las haga llorar.

-Siempre tan tierno, Leo.- Jazmin pellizcó la mejilla de su hermano. Su hermano le sacó la lengua y ella le respondió de igual modos. Luego miró a los adultos.- No tienen de qué preocuparse.

-Es verdad.- Coincidió Crystal.- Ahora, yo que ustedes pondría algo de música porque los invitados llegarán en cualquier momento y esto está más silencioso que un entierro.

Y al momento comenzó a sonar una de las canciones favoritas de las chicas, que habían hecho toda una selección de música para esa noche.

Unos minutos después comenzaron a llegar los invitados, la mitad de ellos formados por la enorme familia Weasley. El resto eran amigos de las chicas, de Hogwarts.

Como toda quinceañera, Crystal y Jazmin iban de un lado para el otro, saludando a todos, hablando, riendo y más que nada, divirtiéndose. Aquella fiesta la soñaron desde los siete años, cuando su tía Natalie les mostró las fotos y el vestido de su propio cumpleaños. Desde entonces, ambas quisieron festejar sus quince años a lo grande; y finalmente esa fiesta era realidad.

-¡Hola abue!- Jazmín se sentó junto a Ron y al momento se sumó Crystal al otro lado.

-¡Feliz cumpleaños, niñas! ¿Cómo la están pasando?- A pesar de los años, Ron conservaba el pelirrojo de su cabello y aquel brillo de vida en sus ojos azules.

-De maravillas, aunque realmente lo que queremos es que empiece el baile.- Respondió Crystal con una sonrisa.

-¿Bailarás el vals con nosotras?- Jaz miró interrogante a su abuelo.- Porfis.

-Por supuesto que sí, aunque no podré bailar con las dos al mismo tiempo.- Bromeó el padre de Rose.

-Tendremos que turnarnos entonces, Weasley.- Un hombre rubio de edad se acercó a ellos con una sonrisa.- Feliz cumpleaños, niñas.

-¡Abue Draco!- Las dos se pusieron en pie y lo abrazaron con cariño.

-¿Dónde está la abuela?- Preguntó Jazmin mirando entre la gente.

-Por ahí, charlando con Hermione y Ginny. Ya saben que cuando sus abuelas se encuentran no pueden parar de hablar.

-Genial, iremos a saludarlas entonces.- Crystal comenzó a caminar, pero luego de unos pasos se detuvo y se volteó hacia sus abuelos- No se peleen, ¿de acuerdo?

-No queremos discusiones tontas.- Jazmin también los miraba.

-¿Nosotros? No se preocupen niñas, no haremos nada malo.- Ron las miró divertido.

-Vayan tranquilas.- Draco les sonrió mientras se sentaba junto a su consuegro. Ambos las vieron alejarse.- Comadreja.- Saludó al pelirrojo con total seriedad.

-Hurón.- Respondió el Weasley del mismo modo y luego guardó silencio.

-¿Viste el partido de los Chuddley Cannons el sábado?- Preguntó el Malfoy con al mayor indiferencia que pudo infligirle a su voz.

-¡Claro que sí! Un partido impresionante. Aunque debo admitir que si Samuels no atrapaba la snitch en ese momento las Harpies habrían ganado de igual modo.

-Debo admitir que opino igual. No me pareció justo el penal a Gordon porque si uno se fijaba bien…

Pocas cosas podían hacer que Draco y Ron no se sacaran los ojos a la primera oportunidad: sus nietas y el Quidditch.

-Una horquilla más y termino.- Rose luchó un momento con el cabello de su hija y finalmente logró deshacer el peinado.- Listo, Jaz. Ya puedes acostarte.

-Ma, ¿Me trenzas el pelo?- Crystal salía del baño con su piyama puesto y el vestido de la fiesta colgado en el brazo derecho. Su madre se acercó y rápidamente peino el cabello rubio.

-¿Disfrutaron la fiesta?- Las arropó como cuando eran pequeñas, a pesar de que ya tuvieran quince años; siempre serían sus bebés.

-Muchísimo.- La voz adormilada de Jaz se perdió en un bostezo.- Muchas gracias por dejarnos hacerla.

-Sí, gracias. Ha estado genial.

-Me alegro mucho.- Las miró sonriente, las dos adormiladas en sus camas. Las veía tan grandes y las sentía aún sus niñas. No pudo evitar acercarse a ellas y besar sus frentes.- Las amo. Y no se olviden que aunque tengan treinta años van a seguir siendo mis chiquitas.- Las dos rieron cortamente porque el sueño era más fuerte.- Hasta mañana.

-Hasta mañana.

-Buenas noches.

Rose salió de la habitación y cerró la puerta tras de sí con cuidado.

De camino a su habitación se asomó al cuarto de Leo. Dormía hecho un nudo con las sábanas y el acolchado y la frazada se encontraban en el piso.

La pelirroja entró y las acomodó sobre su hijo y besó suavemente su mejilla antes de irse. Su pequeño también estaba grande, pero aún seguía siendo un niño, lo cual la reconfortaba enormemente.

Siguió su camino y se recostó en su cama, abrazando a Scorpius. Él la rodeó con sus brazos y después depositó un beso en su cabello.

-¿Cómo es que no te has dormido?

-Te esperaba.- Respondió simplemente, jugando con un mechón de cabello pelirrojo.

-¿Qué te pareció la fiesta?- Los ojos grises la miraron fijamente, como si contara las pecas que adornaban su rostro.

-Fue hermosa. Las niñas se veían tan felices y se notó que lo disfrutaron muchísimo.- Guardó silencio un momento y frunció ligeramente el ceño.- ¿Tú sabes quién fue el muchacho que sacó a bailar a Jaz?- Rose rió divertida.

-¿Celoso, Malfoy?

-No, sólo es curiosidad.- Rose lo miró fijamente.- De acuerdo. Sí son celos.- Una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro.- Aunque en realidad nosotros nos pusimos de novios a esa edad.

-Tienes razón… Aunque, si lo piensas, no somos el mejor ejemplo.- Los ojos de Scorpius se abrieron grandes como platos.

-Recuérdame que les diga a las niñas que tengan cuidado y que si se llegaran a quedar embarazadas…- Su rostro se empalideció notoriamente.-... nosotros las apoyaremos sin importar nada.- Rose sonrió.

-Ellas no tendrán que escapar, no te preocupes. Aún así, a nosotros no nos fue tan mal.- Perdió entonces su mirada azul en la colección de fotos que había en la pared de en frente. Fijó su vista en una foto, muggle por su falta de movimiento, donde estaban las niñas sentadas a ambos lados de Rose, que tenía cinco meses de embarazo. Luego vio otra mágica, donde Crystal, Jazmin y Leo estaban acostados en el pasto uno al lado del otro riéndose a carcajadas. Más arriba había una foto de Rose y Scorpius durante el último mes de embarazo de las mellizas. Scorpius siguió el camino de la mirada de su esposa hasta encontrar la misma foto.

-Ha pasado mucho desde ese día.- Sonrió de lado.- Allí todavía estábamos escapando.

-Y míranos ahora, con nuestra hermosa familia.- Suspiró.- Han pasado quince maravillosos años. No les cambiaría nada.

-¿Ni siquiera el tener que huir a Francia para estar juntos?- La interrogó con una sonrisa.

-Ni siquiera eso.- Le besó los labios cortamente.- Es más, creo que ha sido de las cosas más emocionantes que nos sucedieron. Además del nacimiento de los niños y el regreso a Inglaterra.

-Entonces, ¿Te gustaría volver a escapar conmigo?- Preguntó pícaramente mientras ponía un brazo a cada lado de su rostro. Rose rodeó su cuello para acercarlo tanto a él que sus labios se rozaron mientras hablaba.

-Contigo escaparía hasta el fin del mundo.- Y lo besó con infinito amor; con toda la ternura y la pasión que creció entre ellos luego de tanto tiempo de amarse mutuamente.

Porque podrían vivir toda la vida escapando del mundo entero, tan sólo teniendo el otro a su lado.

Y sorpresa! Llegó el final! Jaja sé que muchos (creo que todos) no se lo esperaba así de pronto, pero siempre estuvo planeado que no fueran muchos capítulos porque a veces soy muy inconstante y no me gusta dejar a los lectores esperando xD de igual modo, si es que les gusta la idea, pienso escribir un par de historias sobre Jaz y Crystal, estén atentos (¿? Jaja

Quiero agradecerle enormemente a todos y cada uno de los lectores, a los que están desde el primer capi y los que llegaron en los últimos y también a los que puedan llegar más adelante. Gracias a los que han comentado y también a los que no, yo sé que están ahí (¿? Jajaja A todos los que comentaron: GRACIAS un millón de veces porque cada una de sus palabras me llenan de alegría y me impulsaron a seguir en los momentos en los que la inspiración se comportaba mal conmigo.

Espero que les haya gustado el final y bueno, una vez más muchas gracias ^^

Florgi