Notas de la autora: Esto es un experimento, un fic con el océano Atlántico de por medio. xoc13 me propuso que escribiéramos esta historia a medias así que en eso andamos. Yo la publico en español y ella en inglés así que si se os da mejor el inglés podéis pasaros por su historia.
Cuando ella ha terminado sus exámenes he tenido yo que empezar a estudiar para los míos así que sentimos la tardanza pero no ha sido deliberado. Esperamos que os guste.
Disclaimer: "Volver a empezar" es un fanfic basado en la serie Bones. Booth, Brennan y el resto de los personajes mencionados son propiedad intelectual de su creador, Hart Hanson, de la antropóloga forense Kathy Reichs y de la cadena Fox. Ni xoc13 ni yo intentamos violar las leyes de copyright, ni obtenemos ningún tipo de remuneración económica por escribir esto. Sólo escribimos para divertirnos y con la idea de compartirlo para que más gente lo disfrute.
Capítulo 3
-No me llames Huesos –respondió Brennan. Estaba tratando ligeramente de volver a la sensación de malestar que aquellas palabras le producían. Se había sentido cómoda e incluso feliz al escucharlo llamarla Huesos, pero respondió contra aquel nombre. Quería que le aclarara unas cuantas cosas, pero desgraciadamente no podía preguntarle si se habían acostado juntos habiendo tanta gente delante.
-Claro –susurró Booth con una sonrisa triste. Cam alzó las cejas al verlo mientras pasaba por la plataforma forense. Vio cómo los compañeros se miraban el uno al otro y no podía culparlos pero, ¿qué demonios hacía Booth aquí?
-Seeley, me alegro de verte – La patóloga sabía que usar su nombre de pila haría que centrara su atención en ella y escondió una sonrisa cuando él giró la cabeza para mirarla.
-Camille –Maldita sea, odiaba cuando él la llamaba así. Aprovechando que tenía su atención, le pidió con la mano que la acompañara a su oficina. Tras hacer un gesto a Brennan con la cabeza, Booth acompañó a Cam a regañadientes.
Brennan lo miró de reojo mientras el agente seguía a Cam. ¿Por qué aquella mujer llamaba a Booth por su nombre de pila? Por lo poco que había podido observar desde su accidente, todo el mundo llamaba Booth al agente. ¿Qué se traerían aquellos dos? ¿Y desde cuándo le importaba lo que hiciera Booth? ¿Por qué le molestaba tanto la idea de que Cam y él tuvieran una relación sexual?
Decidió centrarse en su trabajo. Tal vez tenía aquella sensación porque recordaba haber tenido algo con él, sentimiento de territorialidad o similar, pensó tratando de tranquilizarse. Había un montón de cosas que probablemente habían pasado entre ella y Booth, pero el trabajo era una buena manera de no pensar en ello.
Después de su breve charla con Cam, Booth subió al balcón. Se apoyó en la verja y posó la mirada en el laboratorio. Vio a Brennan absorta en su trabajo y se sintió un poco más a gusto sabiendo que al menos podía confiar en que estaba en su zona de comodidad. Estaba allí por ella; para cuando ella decidiera girarse, metafóricamente, hacia él.
-Recordará –Booth se giró al oír la voz de Angela. El agente le dedicó una suave sonrisa mientras ella le daba una palmada en el hombro.
-No soporto que me mire así, como si fuera el ser más odioso del mundo –confesó-. Es como si hubiera perdido toda una vida, todo lo bueno y lo malo que vivimos, todo lo que nos hizo ser… ser nosotros.
-Booth… -la artista se apoyó junto a él en el balcón-. Está confundida. Por el amor de Dios, es Brennan, sabes cómo es. Le costó muchísimo abrirse a lo que sentía pero, ¿sabes qué? Las segundas veces son siempre más fáciles –sonrió la artista-. Dale tiempo.
-Tal vez… tal vez si la llamara Temperance en vez de Huesos se sentiría más cómoda y lo llevaría mejor.
-No seas ridículo, Booth –replicó rápidamente Angela-. Ella odió que la llamaras así los primero dos días. Adoraba su mote y volverá a gustarle. Que ella no recuerde estos últimos años no significa que no hayan existido.
Booth suspiró y le dio la razón.
-Tengo que irme –Miró por última vez el laboratorio bajo sus pies.
-Mantendré mis ojos en ella por ti –La sonrisa de Angela le aseguró que Brennan estaría bien cuidada y que no tenía que estar todo el rato detrás de ella.
B&B
-Cielo, quiero que conozcas a Tempe, el primer bebé Hodgins-Montenegro –Había sido el final de un día de trabajo y Angela tenía una niña pequeña en sus brazos. Brennan se levantó del sofá mientras Angela se acercaba. La antropóloga le calculó unos ocho o nueve meses. La niña sonrió cuando vio a Brennan e instantáneamente rodeó a la antropóloga con sus brazos. Brennan, al no ser la clase de persona que le gustan los niños o al menos que ella recordara, se quedó sorprendida al descubrir sus propios brazos alrededor de la niña.
-¿Tempe? –preguntó Brennan casi sin habla, hipnotizada por el bebé que sostenía.
-Tú le pusiste ese nombre –sonrió Angela, complacida al ver cómo la antropóloga perdía su característica frialdad ante su "sobrina" favorita.
-¿Yo? –preguntó sorprendida mientras sonreía a la pequeña Tempe. Angela asintió, decidiendo que la historia de cómo su amiga las había salvado a ella y a su hija de la muerte tendría que ser reservada para un mejor momento.
-¿Preparada? –Hodgins asomó la cabeza en la oficina y Brennan no pudo evitar recordar su sorpresa cuando Angela le dijo que el entomólogo y ella llevaban varios años juntos. Rememoró la escena en su mente.
"Mientras paseaba por su casa, después de que Angela le hubiera reconocido que habían pasado años, comenzó a curiosear más fotos y se encontró con una de Angela, embarazada, al lado de un sonriente y orgulloso Hodgins. Como siempre decidió no precipitarse y no sacar la conclusión obvia.
-Angela, esta foto… -comenzó yendo a la cocina donde estaba su amiga cocinando-. ¿Has estado embarazada? ¿Hodgins y tú estáis…?
La artista no quería provocar más dolores a la amnésica cabeza de su amiga pero alguna respuesta tendría que darle.
-Casados, cielo.
-¿Casados? Pero si dijiste que tú nunca te ibas a casar.
-Lo sé –sonrió, se había casado anteriormente con un tipo al saltar el palo de una escoba-. Pero las cosas cambian. Tú tampoco te esperabas que… -calló al darse cuenta de que estaba a punto de meter la pata y más sin pruebas. No era seguro que Booth y ella estuvieran saliendo.
-¿El qué? –Brennan no era de las que se rendía-. Yo no me esperaba, ¿el qué?
-Ya sabes, acabar trabajando en el Jeffersonian. Nada sale exactamente como una espera, ¿no crees?
-Sí, supongo –contestó la antropóloga no muy convencida."
Regresó de sus pensamientos al escuchar a Angela asentir a las palabras de Hodgins y sentir cómo las manos de la artista cogían de vuelta a su hija. Brennan no pudo evitar sentirse vacía cuando alejó a la niña de sus brazos y se preguntó por qué. ¿Desde cuándo le gustaban los niños? La pregunta de Angela sobre si se iba con ellos la sacó de sus pensamientos.
-No, aún tengo un par de cosas que hacer aquí –Brennan le dijo a su amiga que cogería un taxi para volver a casa.
-¿Estás segura? –Angela no quería que su amiga pasara la noche trabajando.
-Sí –Brennan le aseguró que se iría al caer la noche.
-De acuerdo –Angela abrazó con su brazo libre a su amiga y le dio un beso en la mejilla antes de salir de la oficina con su marido a un lado.
Brennan agrupó los archivos del primer par de casos en los que había trabajado con Booth. Los había conseguido gracias a Angela y su increíble habilidad con los ordenadores. Planeaba llevárselos a casa y poco a poco repasarlos. Quizás la información de aquellos documentos podría serle de ayuda en su actual situación. Brennan se sentía exhausta a pesar de los pocos progresos que había hecho en los últimos restos del almacén de huesos.
Estaba a punto de coger la caja de documentos y salir de su oficina cuando entró un hombre.
-Hola, doctora Brennan –Sweets se presentó a sí mismo y Brennan asintió, recordando el parloteo incesante de Daisy respecto a su "Lance". Le preguntó qué tal estaba y le ofreció su ayuda –Este es su primer día de vuelta. Miles de situaciones aparecerán frente a usted y puede ser abrumador, causándole sentimientos que la asusten… -Brennan miró al "hombre", no queriendo nada más que dirigirse a su casa y descansar.
-Doctor… -comenzó Brennan.
-Sweets –completó rápidamente el psicólogo.
-Doctor Sweets, créame cuando le digo que estoy bien. Sinceramente, dudo que una pseudociencia como la psicología pueda ayudarme mucho.
Sweets sonrió de medio lado, no cabía la menor duda de que la personalidad no había sido afectada por el accidente.
En ese momento Daisy entró a la oficina, pasándole un documento a Brennan. Le comentó que ya se iba y ella le contestó que también. Brennan guardó el archivo que Daisy le había dado en la caja junto con los otros archivos y la recogió.
-Por cierto, doctora Brennan, no olvide que si el cadáver que está analizando ha muerto por causa violenta debe informar al agente Booth.
La antropóloga palideció ligeramente. Si Booth trabajaba con ellos era lógico lo que Daisy decía, pero aún así… parecía que todos los caminos conducían a él.
-Doctora Brennan, ¿está bien?
-Sí, no se preocupe. –Cuando Brennan lo miró, Sweets le pasó su tarjeta de trabajo, diciéndole que podría consultar con él siempre que lo necesitara. El señor y la señora Sweets se quedaron mirando cómo Brennan salía para después salir ellos también del laboratorio.
B&B
Brennan cargó la caja hasta el ascensor y James le sujetó las puertas. Ella inclinó ligeramente la cabeza a modo de agradecimiento y vio cómo él presionaba el número de su planta.
-Puedo llevar la caja –le dijo Brennan molesta cuando él la cogió por ella.
-Es un poco pesada. ¿Debes llevar cosas tan pesadas como estas? –la mirada de preocupación que le dedicó hizo que Brennan pensara una vez más en Booth.
-Aquí la tienes –Dejó la caja dentro del apartamento de ella antes de preguntarle por su novio.
-¿Novio? –preguntó Brennan un poco confundida.
-Sí, el tipo del FBI –James comenzó a describirle a Booth. Brennan le dio las gracias sin comentar nada del agente. Cuando estaba a punto de cerrar la puerta James la llamó. Le pasó una foto y Brennan se quedó con la boca abierta cuando vio la imagen.
-La fotografía es mi hobby – Comentó que los había visto a ella y a Booth en el aparcamiento un día y que pensó que sería una gran foto. Brennan le dedicó una pequeña y falsa sonrisa mientras cerraba la puerta.
Miró la foto de ella y Booth. En ella estaba reclinada contra la furgoneta negra, la cabeza echada atrás, riéndose. Booth estaba pegado a su lado y aparentemente susurrándole algo al oído mientras le sonreía seductoramente. La intimidad de la escena la asustó e hizo que el corazón le diera un vuelco al mismo tiempo.
Se metió a la bañera con la idea de darse una ducha rápida y un recuerdo la asaltó.
"Acababan de cerrar un caso y Booth la acompañó a casa a que se cambiara antes de ir a cenar.
-Voy a darme una ducha rápida, ¿vale?
-Vale, pero date prisa, que nos están esperando –replicó Booth desde el salón.
Estaba enjabonándose cuando le pareció ver algo oscuro en la bañera. Se acercó más y vio que era una araña. Ella no era la clase de persona que se asusta al ver un bicho, pero la sorpresa hizo que gritara. En menos de diez nanosegundos Booth había abierto la puerta del baño, preocupado.
-¿Qué ocurre, Huesos?
-Nada, es sólo que… -comenzó Brennan mientras Booth la abrazaba para tranquilizarla- he visto una araña y me he asustado –admitió mientras usaba el chorro de la ducha para empujarla hacia el desagüe.
Booth se rió mientras aún la tenía en sus brazos.
-La famosa antropóloga Temperance Brennan no es tan dura como parece, ¿eh? –bromeó mientras ella le daba una palmada de falsa indignación. Le sonrió.
-Creo que te he arruinado el traje –comentó, mirando la enjabonada chaqueta.
-He sido yo quien ha querido abrazarte –replicó él."
Aquel recuerdo la hizo sonreír con ternura. ¡Ella, asustada por una araña! Comenzó a reírse y, sin darse cuenta de cómo había pasado, se encontró llorando en la ducha. Había sido tan feliz… pero, ¿en qué estaba pensando?
Salió de la ducha y arrastró la caja de documentos con ella hasta el sofá. Sacó el primer documento de la lista: "Cleo Eller" leyó y en ese momento una frase le vino a la mente "Sé un poli". No le encontró sentido y decidió seguir con su revisión de los documentos. Le daría algo que hacer mientras pensaba cómo abordar su aplazada charla con Booth.
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Se aceptan ideas, sugerencias e incluso amenazas ;)
La retroalimentación (review) facilita la continuación de la historia.
