Notas de la autora: Esto es un experimento, un fic con el océano Atlántico de por medio. xoc13 me propuso que escribiéramos esta historia a medias así que en eso andamos. Yo la publico en español y ella en inglés así que si se os da mejor el inglés podéis pasaros por su historia.

xoc13 lo puso pero a mí no se me ocurrió comentaros que en este capítulo por fin hablan B&B a solas ;) Esperamos que os guste.

Disclaimer: "Volver a empezar" es un fanfic basado en la serie Bones. Booth, Brennan y el resto de los personajes mencionados son propiedad intelectual de su creador, Hart Hanson, de la antropóloga forense Kathy Reichs y de la cadena Fox. Ni xoc13 ni yo intentamos violar las leyes de copyright, ni obtenemos ningún tipo de remuneración económica por escribir esto. Sólo escribimos para divertirnos y con la idea de compartirlo para que más gente lo disfrute.

Capítulo 4

Booth estaba terminando de ducharse cuando sintió unos golpes insistentes en la puerta. ¿Quién será a estas horas?, pensó. Eran las nueve, la hora de la cena. Pensó en vestirse, pero luego imaginó que quien fuera se iría pronto para cenar así que se colocó una toalla alrededor de la cintura. Volvieron a tocar insistentemente a la puerta.

-¡Ya voy! –gritó, abriendo la puerta sin mirar para encontrarse cara a cara con Brennan-. ¡Huesos! ¿Qué haces tú aquí? –preguntó con júbilo. ¿Acaso ella había recordado?

Brennan venía dispuesta a preguntarle si se habían acostado juntos pero no esperaba encontrárselo semidesnudo. ¿Por qué sentía deseos de acariciar su pecho?

-¿Por qué te empeñas en llamarme Huesos? –replicó cortante. Booth sintió cómo sus esperanzas se desmoronaban.

-Porque te gusta.

-No me gusta.

-Sí te… Huesos, ¿estás bien? –preguntó al ver cómo Brennan se tambaleaba ligeramente. La agarró de los hombros para que mantuviera el equilibrio, pero en cuanto la soltó volvieron a fallarle las piernas-. Espera, te llevaré a mi cama, allí estarás mejor –dijo, colocando una mano en sus hombros y la otra en la parte trasera de sus rodillas, para después alzarla. Brennan pensó en protestar pero se sentía tan bien… Su pecho desnudo y húmedo irradiaba calor y, cuando una de las gotas de agua cayó del mojado pelo hacia su pecho, sintió el deseo de seguir su recorrido con la lengua. ¿Por qué se sentía como una adolescente salida?

Booth la llevaba no pensando en otra cosa que en cómo estaría, hasta el momento en que ella pegó la cabeza a su pecho desnudo. Entonces recordó la otra vez que la había llevado en brazos a la cama, sólo que aquella vez… Deseaba, con toda su alma, llevarla a la cama y hacerle el amor hasta que ella recordara. Pero no podía. Porque no estaba bien y, después de todo, él era un caballero.

La sentó en la cama y ambos suspiraron. Era duro tener tan cerca al otro y no poder…

-Huesos, ¿estás bien? ¿Qué te ha pasado?

-Booth, estoy bien –contestó la antropóloga con fastidio-. A veces me mareo un poco cuando me vienen flashbacks… -Brennan no supo cómo pudo escapársele aquello.

-Espera, ¿estás recordando cosas? –preguntó Booth esperanzado-. ¿Angela lo sabe? ¿Los médicos lo saben?

-No he querido preocupar a Angela –mintió Brennan-. Pero sí, de vez en cuando me vienen estos recuerdos –se le hacía curioso descubrir lo fácil que era conversar con Booth.

-¿Y qué has recordado? –preguntó el agente, muerto de curiosidad.

-A ti y a mí manteniendo relaciones sexuales –contestó Brennan, mirándolo fijamente a los ojos para después pasear la mirada por el cuerpo del agente con descaro-. Y, por lo que he podido recordar, disfruté bastante –dijo la antropóloga, con ánimo de provocarlo.

Booth estaba en shock y más cuando notó que su cuerpo reaccionaba a las palabras de ella. Algo malo había hecho en otra vida para que le castigaran así. No podía acostarse con ella mientras no recordara, pero la tentación…

-¿Sólo bastante? –preguntó con voz débil.

-Lo cierto es que mucho. Debes de ser un buen amante –comentó mientras humedecía lentamente sus labios, fijándose en el bulto que se marcaba bajo la toalla del agente.

Booth sabía que ya no podía más mientras seguía el sendero que la lengua de Brennan marcaba, se llevó las manos a la cintura de la toalla y se fue al baño.

-Un-un momento, por favor –pidió, yendo al baño para ponerse unos bóxers y unos vaqueros que taparan un poco su rampante erección. Brennan lo miró con disgusto pero esperó a que volviera.

-¿Sabes? Por un momento pensé que te ibas a quitar la toalla delante mío –comentó con una sonrisa. Booth sintió cómo los vaqueros le apretaban aún más. Se sentó a su lado.

-¿Sí?

-Sí, pero por lo visto eres un puritano –Booth no pudo evitar una carcajada-. ¿Por qué te ríes?

-No es la primera vez que me lo dices –susurró el agente en su oído, viendo cómo Brennan se estremecía al sentir su aliento en la oreja. Sonrió con satisfacción, a aquel juego bien podían jugar los dos-. ¿Te habría gustado que me la quitara? –preguntó, acercando sus labios a los de ella.

-Sí –susurró Brennan. Ya no quería desafiarlo, ni tentarlo, sólo sentía la extraña urgencia de que ambos estuvieran desnudos y hacer el amor con él hasta quedar saciada.

-¿Qué habría pasado si lo hubiera hecho? –preguntó contra sus labios. Estaban a punto de besarse cuando…

Sonó el móvil de Booth. Ambos salieron del trance.

-Deberías cogerlo.

-Tienes razón –dijo Booth, levantándose a por el dichoso teléfono-. Angela, dime. ¿Que has ido a casa de Brennan y no estaba? –Angela quiere saber dónde está Huesos, pensó Booth. ¿Le digo que está aquí?-. No sé, Angela, habrá salido a dar un paseo, ya sabes, para familiarizarse con el entorno. Estará bien, no te preocupes –dijo y colgó. Angela al otro lado de la línea se mosqueó. No era propio de Booth no preocuparse, no cabía duda de que él sabía algo. Y entonces lo supo. ¡Brennan estaba en casa de Booth!

-¿Qué quería Angela? –preguntó Brennan, acomodándose en la cama.

-Ha ido a tu casa y no te ha encontrado, está preocupada.

-¿Y por qué le has mentido?

-¿Te apetece que le diga que estás aquí porque has recordado que nos hemos acostado juntos?

Brennan fingió pensárselo.

-De acuerdo, has hecho bien. Debo irme. Ya…-no sabía buenamente qué decir. ¿Lo odiaba? Lo cierto era que no se había portado mal con ella, le caía bien. Decidió que le daría una oportunidad. A fin de cuentas, ¿no decía Angela, la única persona en la que hasta ahora creía poder confiar, que eran amigos?- ya nos veremos mañana, ¿no?

-¿Mañana? –preguntó Booth, esperanzado.

-Se supone que trabajamos juntos, ¿no? –preguntó Brennan.

-Sí, claro –Brennan ya se marchaba y no pudo evitar decir-. ¡Huesos!

-¿Qué?

-Tú no me odias.

-Eso dicen todos –contestó Brennan antes de cerrar la puerta e irse.

B&B

Brennan estaba subiendo las escaleras a su piso. Había estado en casa revisando el archivo del primer caso en el que había trabajado con Booth cuando se encontró un trozo de papel con el nombre, número de teléfono y dirección del agente. Brennan no supo por qué, pero decidió ir a su casa. Sería la oportunidad perfecta para hablar con él sin tener gente alrededor. Camino a casa de él, mientras veía los edificios pasar desde su taxi, todo le pareció familiar. Cuando alcanzó su edificio, subió las escaleras y se dirigió directamente a su puerta sin tener que preguntar o mirar alrededor para ver cuál era su piso.

Llegó a su puerta perdida en sus pensamientos y se encontró con Angela sentada en el suelo, con la espalda apoyada contra la puerta.

-Angela, ¿qué haces aquí? –preguntó Brennan, que no esperaba encontrársela ahí. La artista se levantó y siguió a Brennan dentro del apartamento.

-Estaba preocupada por ti –admitió Angela después de decirle a su amiga que se había dejado caer por ahí para averiguar qué tal estaba y ver si quería que fuera a por algo para cenar.

-No exageres –le dijo Brennan, que sentía emociones contradictorias tras su encuentro con Booth-. Estoy amnésica, no…

Angela la cortó.

-Sé dónde estuviste –Angela sonreía de oreja a oreja, feliz de que su amiga fuera a donde él aun no estando al día con sus recuerdos-. Te has ido a ver a Booth –sonrió Angela abiertamente-. Sabía que colocar su dirección y su número de teléfono en la caja con los archivos te sería útil –Brennan le dedicó a su amiga una mirada incrédula. ¿Realmente era tan predecible?-. Sí, tengo ciertas habilidades locas, cariño. Angela ladeó la cabeza aún sonriendo. La artista sabía que si había alguien que podía ayudar realmente a Brennan era Booth.

Cuando Angela se fue, Brennan se quedó sola con sus pensamientos. Quería dejar que la artista supiera qué había ocurrido en casa de Booth, pero… la antropóloga también tenía un cierto sentido de la protección. Como si lo que fuera de ella y de Booth les perteneciera sólo a ellos.

Brennan se fue a la cama, sintiéndose exhausta después de un largo día repleto de novedades para ella. Su vuelta al Jeffersonian, aunque en un ambiente diferente, había sido genial. Su trabajo era la única cosa que no había cambiado: examinar restos.

Después estaba su reunión con Booth. Se sentía atraída por él. Lo que fuera que hubiera ocurrido entre ellos, donde fuera que hubiera ocurrido, parecía estar aún ahí. Vislumbraba parte de aquello y se encontró a sí misma anticipando más recuerdos.

Mañana. Mañana lo volvería a ver.

Brennan se despertó pronto, ansiosa por empezar un nuevo día y quizás por lograr ver a Booth. Tal vez más tiempo a solas con él la ayudaría a recordar más aspectos de su vida.

B&B

-Booth –El agente escuchó la voz de Sweets llamándolo. El agente puso los ojos en blanco con impaciencia mientras esperaba a que el chico lo alcanzara en el aparcamiento.

-¿Qué, Sweets? –preguntó Booth mientras avanzaba, con el psicólogo siguiéndole el paso.

-Bueno, la doctora Brennan ha vuelto al Jeffersonian –comenzó Sweets.

-Dime algo que no sepa –comentó Booth con sarcasmo. De acuerdo, estaba irritable esa mañana, pero ¿quién podía reprochárselo después de lo que pasó la noche anterior? La visita de Brennan lo había mantenido despierto durante la mayor parte de la noche. Sabía que ahora iban por buen camino. Ella estaba empezando a abrirse a él y no lo había corregido cuando él la había llamado "Huesos" antes de que se fuera de su casa. Sí, definitivamente iban por buen camino.

-Va a tener que enfrentarse a una evaluación antes de que pueda volver a trabajar en casos para el FBI –continuó Sweets.

-Y tú serás quien haga la evaluación –Booth no entendía a dónde quería ir a parar Sweets.

-Toda esta situación de la amnesia de la doctora Brennan no la afecta sólo a ella; también afecta a todo el mundo a su alrededor –Sweets siguió al agente fuera del ascensor hacia la oficina de Booth-. Vosotros dos estáis muy unidos y…

-¡Ey! –Booth levantó una mano hacia Sweets, indicándole que debía parar-. No soy yo quien necesita tu ayuda de loquero, ¿vale? Huesos la necesita.

El psicólogo podía asegurar que Booth quería que Brennan recibiera la ayuda que necesitaba. También vigilaría a Booth, aun cuando el agente no quisiera.

Booth había estado trabajando en el papeleo desde que llegó a su oficina. Iba a ser la hora de comer pronto y tenía la excusa perfecta para pasarse por el laboratorio: iba a llevarle a Brennan algo de comer. De esa manera podría asegurarse de que Brennan comía realmente y a la vez mantener la promesa de que se verían hoy.

Sonriendo, el agente se dirigió hacia el laboratorio.

Llevó las cajas de comida para llevar a la oficina de Brennan, recibiendo miradas de aprobación por parte de los guardias de seguridad.

Se encontró a Brennan sentada en el suelo con la espalda apoyada en el sofá de la oficina, totalmente enfrascada con lo que fuera que estuviera leyendo en ese documento.

-Hola, Huesos –saludó ampliamente cuando ella lo miró, sonriéndole de vuelta. Dios, había echado de menos aquello, pasarse por su casa o por el laboratorio para pasar tiempo con ella –.Traigo la comida –Arqueó las cejas mientras colocaba las cajas en la mesita frente a ella.

-Huele muy bien –replicó Brennan mientras dejaba a un lado el archivo que tenía en las manos.

Booth se sentó a su lado en el suelo, moviéndose para quitarse la chaqueta. Enrolló los puños de su camisa y dio una palmada antes de sumergirse en la comida.

Miró atónito cómo Brennan automáticamente cogía su caja con lo que siempre solía tomar.

-¿Cómo has sabido que era la tuya? –preguntó Booth mientras la veía pinchar la comida con el tenedor. Brennan se encogió de hombros mientras tragaba.

-Simplemente he cogido una caja –Dejó a un lado el tema sin darle mucha importancia y continuó comiendo. Booth la miraba atentamente. Si ella podía elegir su comida favorita del restaurante habitual de ellos, entonces podía saber otras cosas. Sólo había que encontrar las cosas adecuadas que desencadenaran reacciones en ella.

Booth se sumergió en su comida mientras continuaba mirándola. Era un hombre con una misión: Él iba a ayudarla poco a poco a volver a su vida y recordar.

-Bueno, ¿eh? –preguntó mientras veía a Brennan poner los ojos en blanco con deleite. Ella asintió y continuó comiendo. Booth sintió su pecho llenarse de amor. Su Huesos estaba sentada a su lado, tal como lo habían hecho tantas otras veces antes.

.


.

Se aceptan ideas, sugerencias e incluso amenazas ;) En el siguiente capítulo: B&B y un "incidente" en la ducha de descontaminación... ;D

.

La retroalimentación (review) facilita la continuación de la historia.