Notas de la autora: Esto es un experimento, un fic con el océano Atlántico de por medio. xoc13 me propuso que escribiéramos esta historia a medias así que en eso andamos. Yo la publico en español y ella en inglés así que si se os da mejor el inglés podéis pasaros por su historia.
Sentimos la espera, de veras. Como siempre, esperemos que os guste.
Disclaimer: "Volver a empezar" es un fanfic basado en la serie Bones. Booth, Brennan y el resto de los personajes mencionados son propiedad intelectual de su creador, Hart Hanson, de la antropóloga forense Kathy Reichs y de la cadena Fox. Ni xoc13 ni yo intentamos violar las leyes de copyright, ni obtenemos ningún tipo de remuneración económica por escribir esto. Sólo escribimos para divertirnos y con la idea de compartirlo para que más gente lo disfrute.
Capítulo 5
Sweets esperaba nervioso a que llegara la doctora Brennan. Aquella sesión era sumamente importante puesto que, si los resultados eran positivos, la antropóloga podría retomar el 100% de sus funciones con el FBI.
Lo peor de todo había sido soportar al agente Booth pululando a su alrededor todo el día. Sabía que era importante para él pero, ciertamente, no se había esperado una reacción así por su parte. A fin de cuentas, apenas hacía una semana que había rechazado cualquier clase de ayuda. No sabía si sentirse divertido o irritado por su actitud. Se comportaba como lo haría el agente Booth, siendo todo lo imparcial que pudiera respecto a la salud mental de la doctora Brennan y sus servicios al FBI.
-Toc, toc.
Los golpes en la puerta lo hicieron salir de sus pensamientos.
-¿Puedo pasar? –preguntó Brennan al otro lado de la puerta.
-Claro, pasa –se oyó contestar a sí mismo Sweets-. Siéntate, doctora Brennan, por favor.
Para su sorpresa Brennan entró y se sentó, cruzando las piernas rápidamente y mirándolo a los ojos con interés.
-Ehhh… -comenzó Sweets, ligeramente inseguro ante la actitud de la antropóloga. ¿Qué era lo que se le hacía tan raro en ella?-. ¿Te importa si te tuteo? Aunque no lo recuerdes somos amigos desde hace mucho tiempo.
-Me parece bien –accedió.
-De acuerdo –El psicólogo decidió ir al grano-. Como bien sabes estoy aquí para evaluar si puedes trabajar en casos del FBI después del accidente.
-No veo por qué un niño que ha estudiado una pseudociencia debe decidir si estoy o no capacitada para resolver casos para el FBI… -A Sweets aquello ya le sonaba más a la doctora Brennan que conocía- …estoy altamente cualificada, de hecho, además de tener un doctorado en Antropología Forense y ser la mejor de mi campo, hablo seis idiomas, he colaborado con la policía con anterioridad, he identificado restos de fosas comunes y…
-Lo sé –la cortó el psicólogo-. Y, entre tú y yo, es impresionante. Pero esa no es la cuestión a debatir. Lo que necesito saber es si tu mente está lo bastante sana como para salir al campo con el agente Booth o si, por el contrario, tengo que recomendar que te quedes en el laboratorio analizando los cadáveres.
-Y supongo que ahora me darás uno de esos estúpidos test psicológicos para decidir en base a un criterio científicamente no demostrable si puedo salir al campo.
-Sí y no –sonrió Sweets-. Harás un test, pero también tendrás que contestar a algunas preguntas que te haré yo –comentó mientras le pasaba el test a Brennan-. Tienes 10 minutos para rellenarlo. Te dejo sola.
Brennan asintió y el joven psicólogo se fue, dándole vueltas a la cabeza. ¿Qué era lo que le había salido de ojo en ella? Y entonces cayó en la cuenta, la antropóloga quería causar una buena impresión para poder volver a trabajar en el campo con Booth. Sweets sonrió, ya tenía un par de preguntas preparadas.
B&B
Brennan había entrado nerviosa al despacho del psicólogo. No era que ella creyera en la psicología, de hecho, en circunstancias normales se habría sentido profundamente irritada por tener que pasar por ese trámite sin sentido, pero quería trabajar en el campo. Había visto las fotos con sus amigos que tenía en casa y leído sobre algunos casos e incluso había recordado algunos casos que había resuelto con Booth y además… le apetecía verlo todos los días y salir con él al exterior. Sacudió la cabeza, Booth sólo era un compañero, irritante pero divertido. Y tan atractivo… Se sentía tan bien a su lado… Volvió a sacudir la cabeza, tratando de alejar esos pensamientos y se concentró en las preguntas insulsas del test. ¿Cuál era su color favorito? ¡Y eso qué importaba!
Suspiró, quería hacerlo bien. Y no por Booth, por supuesto que no, sino porque necesitaba nuevos retos. Y salir al campo a investigar crímenes encajaba en esa definición.
B&B
-¿Ya has terminado con el test?
-Sí, me ha llegado con 5 minutos. No es que estos test supongan un desafío para mí… -contestó Brennan con hastío.
-Bien, entonces pasaré a las preguntas. ¿Cuál es tu último recuerdo antes de despertar en el hospital?
-Mi último recuerdo es haber estado trabajando hasta las 11 de la noche en unos restos aztecas traídos al Jeffersonian, de acuerdo con la fecha de hoy, de eso hace aproximadamente unos 7 años.
-¿No recuerdas nada más a partir de entonces?
-Eso he dicho –replicó, ligeramente molesta. Sweets decidió cambiar de táctica.
-Verás, esos 7 años que no recuerdas están almacenados en algún lugar de tu mente. No se sabe mucho de la amnesia pero sí que tus recuerdos pueden volver rápidamente en un par de días o tardar años en hacerlo. Lo que sí es muy probable es que tengas algunos flashbacks de vez en cuando. ¿Te ha ocurrido algo así?
-Sí, he recordado algunas cosas sueltas.
-¿Cómo qué?
-Algunos casos y cosas así –contestó Brennan con ligereza –El psicólogo la miró, Brennan seguía siendo tan mala mentirosa como siempre, pero prefirió no insistir en el tema… de momento.
-Creo que esta pregunta es importante. ¿Tú quieres volver a trabajar en el campo con el agente Booth?
-¡Sí! –contestó, tal vez demasiado rápido y con demasiado entusiasmo. Sweets vio la brecha y entró sin miramientos en ella.
-¿Qué sientes por Booth?
-¿Qué? ¿A qué viene esa pregunta?
-Vas a volver a trabajar con él, necesito saber qué sientes por él porque en ocasiones os encontrareis en situaciones de peligro y vuestra vida dependerá del otro. Él te protegerá con su vida si es necesario… -miró a la antropóloga, cuyos ojos parecieron desenfocarse un segundo-. ¿Estás bien?
-Sí, es sólo que… -Que acabo de recordar a Booth recibiendo una bala por mí, pensó, azorada, llevándose la mano a la dolorida cabeza- Nada. No es nada.
-¿Seguro?
-Sí –replicó con firmeza.
-Como te iba diciendo –prosiguió el psicólogo, no muy convencido de su comentario de "No es nada"-, él te protegerá con su vida pero necesito saber si tú lo protegerás a él.
-Sí, lo haré. No dejaré que le pase nada malo –dijo con determinación, el sentimiento de protección respecto a él estaba fuertemente implantado en ella.
-¿Cuál es tu opinión con respecto al agente Booth? –Aquello era simple curiosidad pero dudaba de que volviera a tener una oportunidad tan buena de interrogar a Brennan abiertamente.
-Él es… -sonrió inconscientemente y Sweets la imitó-. Es tan sobreprotector y tiene esa manía de dejarse llevar por cosas tan poco tangibles… ¡me saca de quicio! Pero, sin embargo, a veces es tan amable y tan… no sé describirlo a pesar de mi extenso vocabulario. Sabe llegar a la gente y es obvio que todo el mundo por aquí lo quiere y… me hace sentir bien, tranquila –dijo sin pensar-. Lo siento, eso es un sentimiento, no una evaluación objetiva.
-No, es bueno para la evaluación que me digas lo que sientes. ¿Crees que puedes confiar en el agente Booth? Es importante si sois compañeros.
-Como tú has dicho, somos compañeros, tendré que hacerlo –sonrió. Sweets sonrió a su vez y la miró. Habría una laguna de 7 años en la mente de la antropóloga, pero seguía profundamente enamorada de su compañero.
-Bueno, puedes irte. Le daré los resultados a Booth para que te los pase.
Brennan asintió y se marchó. Sweets sonrió, ojalá pudiera ser testigo de la interacción entre aquellos dos… Y entonces se le ocurrió la manera de serlo indirectamente. Miró el test y se rió, sin duda Daisy se prestaría a su idea. Era leal a su mentora e ídolo y no dudaba de que su mujer haría todo lo que pudiera para ayudar a la doctora a volver a su vida.
B&B
Booth salió de la furgoneta y se dirigió hacia el laboratorio. Caminaba a gusto, a pesar de haber tenido que aparcar en la estructura subterránea. Después de su evaluación, Sweets había determinado que Brennan podía asumir todas sus responsabilidades en el trabajo. Booth estaba más que emocionado. Ella iba a seguir siendo su responsabilidad en el campo y, de acuerdo que también tendría que soportar a Daisy alrededor durante un tiempo, pero merecía la pena si podía seguir trabajando con su Huesos.
Booth cruzó las puertas dobles y se dirigió de cabeza a la oficina de Brennan. Antes de que la alcanzara se cruzó con la artista.
-Bren no está en su oficina –le dijo Angela, para después indicarle que podía encontrarla en el almacén de huesos.
-Gracias.
Booth caminó en dirección al limbo. Angela sonrió detrás de él. Había sido testigo del cómodo y privado almuerzo que los compañeros habían compartido la semana anterior.
Booth se encontró a Brennan inclinada sobre unos restos. La miró durante unos momentos, confirmando su fe en que su Huesos estaba ahí, un poco perdida y tratando de encontrarse, pero estaba ahí. Durante la semana pasada habían comenzado a volver lentamente a su cómodo compañerismo.
-Huesos, la gente ha salido a almorzar y tú estás aquí trabajando –hizo un sonido de "tsk, tsk" antes de acercarse más a ella. Brennan se irguió levantó su mirada hacia él. Podía ser un poco molesto a veces, se había dado cuenta durante el tiempo que había pasado últimamente con él, pero también había descubierto que disfrutaba de su compañía.
Booth estaba a punto de preguntarle si se venía a comer y analizar cómo iban a trabajar durante los próximos días hasta que ella recuperara completamente la memoria, cuando las alarmas comenzaron a sonar. Le llevó un segundo darse cuenta de que se encontraban encerrados.
-¡Huesos! –Booth sintió acelerarse su pulso ante la imagen de Brennan retirándose tranquilamente los guantes. Booth se encontró moviéndose antes de que ella pudiera siquiera mirarlo.
-Booth… -Brennan trató de informarlo de lo que estaba pasando en realidad, pero las manos de él desvistiéndola la distraían más de lo que imaginaba. No pudo evitar notar lo expertos que eran sus dedos cuando se trataba de desabotonar su ropa y se preguntó si tendría mucha práctica en desnudarla. Booth los llevó a ambos hacia la ducha de descontaminación en la esquina más alejada de la habitación mientras se dedicaba a desvestirlos a ambos hasta quedar en ropa interior.
-Booth… -Brennan trató una vez más de informarlo de la realidad pero se calló cuando él los empujó a ambos dentro de la ducha.
Booth no estaba seguro de si estaba siguiendo el protocolo, o lo que él recordaba del protocolo, cuando su mente comenzó a recordar un momento muy divertido.
"Booth cogió una caja de cereales que estaba encima del frigorífico. La abrió y estaba a punto de tragarse un puñado de cereales azucarados cuando escuchó cómo la puerta principal se abría y se cerraba. Sonrió al oír a Brennan moviéndose por el salón.
-¡Ouch! -le susurró a Brennan cuando llegó al salón, encontrándosela quitándose los tacones de una patada y dejando la blusa en el sofá.
-¡Booth! -exclamó Brennan con un grito-. ¡Aún no estás listo! -Inclinó la cabeza hacia él, bajándose la falda y dejando que se arremolinara a sus pies.
-¿Qué? -Booth se miró a sí mismo. No le parecía que estuviera mal en pantalones cortos y camiseta. Brennan caminó hacia él, recordándole el evento ofrecido por los benefactores del Jeffersonian y en el que la asistencia era obligatoria-. Oh, sí. ¿Era esta noche? -Booth colocó las manos en las caderas de ella y jugueteó con la cintura de sus bragas.
-Sí, es esta noche -Brennan admitió que tuvo que darse media vuelta según iba a la American University. Le sacó la camiseta por la cabeza, enganchó un dedo en la cintura de sus pantalones cortos y tiró de él para que la siguiera. Él la siguió obedientemente.
-De acuerdo - Booth no sabía si le había hecho una pregunta o a qué estaba accediendo, pero quería seguirla.
Para cuando llegaron al baño él la ayudó con su sujetador y observó cómo ella le bajaba los pantalones cortos y los bóxers. Estaban cara a cara y Booth decidió que había algo que necesitaba hacer.
Brennan disfrutó de su abrazo y su beso. Sonrió y rió suavemente mientras las manos de él trabajaban quitándole las bragas de manera que ambos podían estar desnudos. Con sus cuerpos apretados el uno contra el otro y sus labios unidos Brennan retiró a un lado la cortina de la ducha.
Cuando entraron al interior de la bañera, Booth rompió el beso. Tenía que decirle que...
-¡Ahh! -Ambos soltaron un grito ahogado cuando el agua fría aterrizó sobre ellos.
-No hay agua caliente -le dijo Booth a Brennan una vez cerró el agua. Brennan le dio un suave cachete y le preguntó por qué no había compartido antes esa pequeña información-. Estabas demasiado ocupada desnudándome -le dedicó su encantadora sonrisa y arqueó las cejas hacia ella."
El agua que dejó de caer de la ducha de descontaminación hizo que Booth volviera de su recuerdo, encontrándose con que estaban muy apretados y juntos en el pequeño espacio.
La cabeza de Brennan estaba apoyada en su hombro y no pudo evitar notar lo perfectamente que parecían encajar el uno en el cuerpo del otro. Mordiéndose ligeramente el labio inferior, Brennan extendió las manos por la parte baja de su cintura, apretándose más contra él.
Booth la sintió apretarse contra él y supo que aquello estaba mal. Esconder su obvia reacción ante la proximidad de ella ya no era una opción, pero su control estaba poniéndose seriamente a prueba. Puso los ojos en blanco y se concentró en el problema real.
Una alarma volvió a sonar, seguido de un mensaje: "Simulacro terminado".
Booth abrió la boca en shock. En realidad no había ninguna alarma biológica y… ¡oh, tío!
-¿Por qué no me dijiste que era un simulacro? –preguntó Booth, buscando a tientas su ropa después de salir rápidamente de la ducha de descontaminación.
-Traté de decírtelo –respondió Brennan, cogiendo también su ropa mientras lo veía ponerse sus pantalones de traje, la tela pegándose a su húmeda piel.
Booth refunfuñó para sí. Se sentía como un idiota. ¿Qué iba a pensar ella ahora? ¿Que era alguna clase de pervertido que se aprovechaba de cualquier oportunidad para desnudarla? Gimió para sus adentros, esperaba de veras que no. Conocía a Huesos, pero la Huesos amnésica podía hacerse una idea equivocada.
-Oh, lo siento. No pretendía interrumpir- dijo Raul, el guardia más joven del Jeffersonian, mirando rápidamente al techo. Había oído rumores sobre los compañeros e incluso había llegado a pensar que hacían buena pareja, pero nunca antes los había pillado juntos en una situación comprometida.
-No es lo que crees –le dijo Booth al chico bruscamente. El guardia simplemente se encogió de hombros y levantó las manos como queriendo decir "Yo no he visto nada".
Brennan miró mientras el chico se iba. No se le ocurría por qué Booth estaba tan a la defensiva y de repente sintió la necesidad de saber por qué estaba enfadado. Estaba determinada a descubrirlo.
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Se aceptan ideas, sugerencias e incluso amenazas ;)
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