Notas de la autora: Esto es un experimento, un fic con el océano Atlántico de por medio. xoc13 me propuso que escribiéramos esta historia a medias así que en eso andamos. Yo la publico en español y ella en inglés así que si se os da mejor el inglés podéis pasaros por su historia.

Me he dado cuenta de que nos castigáis no comentando si tardamos mucho en actualizar. Así que hemos hecho un esfuerzo. Creo que es la primera vez que hemos actualizado tan pronto :P Pero es que la inspiración se ha portado.

Como siempre esperemos que os guste.

Disclaimer: "Volver a empezar" es un fanfic basado en la serie Bones. Booth, Brennan y el resto de los personajes mencionados son propiedad intelectual de su creador, Hart Hanson, de la antropóloga forense Kathy Reichs y de la cadena Fox. Ni xoc13 ni yo intentamos violar las leyes de copyright, ni obtenemos ningún tipo de remuneración económica por escribir esto. Sólo escribimos para divertirnos y con la idea de compartirlo para que más gente lo disfrute.

Capítulo 6

Booth se había pasado la noche dando vueltas en la cama, aterrado ante la idea de que el incidente de la ducha hubiera sido malinterpretado por parte de Huesos. Fue a la cocina a por algo que comer y volvió a acostarse. ¿Qué va a pensar de mí? se preguntaba, ¿que soy un sátiro que sólo piensa en desnudarla para poder…? Trato de detener sus pensamientos.

No pudo evitar imaginársela enfadada, mirándolo con cara de desaprobación e incredulidad. Sin embargo… no había parecido enfadada durante todo el incidente y la forma en que se había apretado contra él… Había estado a punto de perder el control, de aplastarla contra la pared de la ducha y besarla. Había sido tan duro y Brennan se lo había puesto tan difícil… o tan fácil, según se mirara. Suspiró y apagó la luz, tratando de dormir las pocas horas que quedaban para el alba.

B&B

Brennan se dirigió al Jeffersonian y entró al limbo con la idea de identificar unos cuantos huesos. Trataba de concentrarse pero su cabeza acababa perdida en sus preocupaciones y en el hecho de que se había recordado a sí misma irrumpiendo en el baño de Booth. Él estaba en la bañera y llevaba… ¿podía ser un casco con cervezas? Se rió, preguntándose si no sería su imaginación.

Inconscientemente sus pensamientos volvieron a los hechos del día anterior. ¿Por qué Booth parecía enfadado? Miró a la ducha en la esquina de la habitación y sonrió. Si su compañero no estuviera tan… tenso podría haber sido un gran momento. Pero, ¿en qué estaba pensando? Si no fuera por lo increíblemente bien que encajaban sus cuerpos… Sacudió la cabeza y volvió a enfocarse en sus huesos. En ese momento sonó su móvil.

-Brennan. Sí, de acuerdo, voy para allá. No te preocupes, nos vemos en el Hoover.

Se quitó los guantes y la bata del laboratorio y se puso el abrigo, tenían un caso que investigar.

B&B

-Hola, Booth, me has llamado para decirme que teníamos un caso, ¿no? –preguntó Brennan, cruzando las puertas de su despacho en el FBI.

El agente se la quedó mirando, ligeramente intimidado por su presencia. Se la veía resuelta y enérgica y él en cambio… se frotó los ojos, necesitaba un café.

-Sí, eh… ¿te importa si vamos a la máquina de café un momento? Necesito uno bien cargado urgentemente.

-¿Has pasado mala noche? –le preguntó con preocupación. Booth la miró sorprendido. Era cierto que la Brennan que conocía y adoraba se daba cuenta de todas aquellas cosas pero se suponía que la Brennan amnésica no. Sonrió ante su interés.

-Sólo un poco, Huesos, pero un café hará maravillas por mí –replicó mientras se dirigían al pequeño cuarto de máquinas con comida y la consabida máquina de café.

La antropóloga tomó aire, como si estuviera mentalizándose para hacer una pregunta difícil.

-Booth… ¿por qué has pasado mala noche? ¿Tiene algo que ver con lo de que ayer estuvieras molesto?

-No estaba molesto… no estoy molesto.

-Booth… -le dijo Brennan, mirándolo directamente con esos ojos a los que él no podía mentir.

-Sí estaba molesto pero no contigo, sino conmigo.

-No entiendo lo que quieres decir.

-Yo creía que había una alarma biológica de verdad.

-Lo sé.

-¿Y no pensaste que…?

-¿Qué?

-¿No pensaste que trataba de aprovecharme de ti?

-¿Desnudándome? –preguntó Brennan con una sonrisa ante la incomodidad de su compañero-. ¿No crees que si hubiera pensado que te estabas aprovechando de mí me habría resistido? –preguntó, ampliando aún más su sonrisa.

-Es cierto -Booth le devolvió una sonrisa ligeramente arrogante.

Brennan recordó de golpe que había algo que quería decirle.

-Booth, de camino aquí me he encontrado con un hombre mayor que me ha saludado y, como no sabía quién era, he fingido no verlo.

-¿Cómo era? –preguntó el agente con preocupación.

-Alto, pelo cano, no sé, como de la edad que tendría ahora mi padre… Y eso me ha hecho pensar… ¿en estos años he averiguado algo sobre mi familia?

Booth estaba planteándose cuánto contarle y cómo hacerlo cuando apareció Sweets, interrumpiéndolos.

-Me ha dicho Charlie que estabais a punto de iros a la escena del crimen. ¿Y Daisy? –preguntó con tono acusador.

-¿Qué Daisy?

-La doctora Wick, Huesos –le aclaró el agente, cayendo de repente en la cuenta de que no le había dicho a su compañera que iban a tener compañía en su investigación-. Sweets dijo que eras apta para resolver casos con el FBI pero que Daisy debía venir con nosotros.

-¿Y por qué no me dijiste nada ayer?

-Bueno, con todo el incidente… ya sabes…

Sweets ya no estaba enfadado porque se hubieran olvidado de su esposa. La curiosidad le podía.

-¿Qué pasó ayer? –preguntó, haciendo que los compañeros dieran un respingo. Habían olvidado por completo su presencia.

-Nada –contestó rápidamente Booth. Miró el reloj-. Es tardísimo. Vamos, Huesos, tenemos que pasar por el Jeffersonian a recoger a Daisy.

-¡Me pido delante! –pidió la antropóloga, asustada ante la idea de tener que ir al lado de Daisy en el coche.

-¡Concedido! –sonrió Booth-. Adiós, Sweets.

-Adiós –dijo Brennan, mientras el agente le permitía pasar delante.

-Adiós –contestó el psicólogo. Esperaba que Daisy pudiera sacar algo en claro.

B&B

-¡Ay, no sabéis lo emocionante que es ir al campo por primera vez! –gritó Daisy con un chillido emocionado-. También me gusta el trabajo en el laboratorio, doctora Brennan –rectificó rápidamente-, pero es tan excitante poder salir de vez en cuando…

-¿Estás contenta de salir al campo conmigo? –le preguntó Booth a Brennan, ignorando por completo a la parlanchina interna.

-Sí, estaba deseando volver al trabajo de campo –sonrió Brennan. Se acercó a él y susurró-. Gracias por dejarme ir delante.

-No podía dejarte a merced de ella –sonrió el agente.

Brennan le devolvió la sonrisa. Iba a ser un día muy largo con Daisy detrás.

B&B

No cabía duda de que Daisy era muy lista y culta, pero Brennan la habría apreciado más si hubiera sido capaz de mantener la boca cerrada durante más tiempo.

Desenterrar los restos había sido una tarea difícil y que había consumido mucho tiempo. La única que no parecía cansada era Daisy, que seguía con su parloteo mientras recogían el equipo. Empezó a llover a mitad de camino desde la excavación y, para cuando los tres terminaron de cargar el equipo, estaban completamente empapados. Además del mal tiempo, estaba el hecho de que eran responsables de los restos y del equipo, por lo que consideraron que era el momento de ir al relativamente barato motel que había cerca de la escena del crimen. Todos dormirían allí para evitar conducir en la noche lluviosa.

El pequeño motel estaba completo y Booth terminó compartiendo habitación con las antropólogas. Normalmente no habría sido nada del otro mundo, pero tener una Huesos amnésica era suficiente como para además tener que lidiar con Daisy Parlanchina.

Booth les dijo a las mujeres que se ducharía el último.

-¡Aaaah! ¡Es tan amable! -le sonrió Daisy a Booth-. Es un caballero -le comentó a Brennan mientras entraba en el baño.

Booth se dio prisa en ducharse, evitando en lo posible el agua caliente. Salió del baño y no se le escapó cómo Daisy inhaló fuertemente cuando lo vio. Brennan no pudo evitar el sentimiento de territorialidad que la invadió en aquel instante.

-Buenas noches -dijo Booth mientras se ponía cómodo en el suelo a los pies de la cama. Su espalda ya estaba protestando mientras colocaba la cabeza en la almohada.

-Buenas noches -devolvió Daisy entusiastamente, haciendo que los compañeros se preguntaran si realmente estaba preparándose para dormir.

-Buenas noches -Brennan decidió no darle a la joven mujer ningún tipo de oportunidad de empezar una conversación.

Una hora después Booth estaba aún agitándose y moviéndose en el suelo, gimiendo de incomodidad. Escuchó el chirrido del colchón mientras una de las mujeres movía la cabeza para mirarlo. Booth apretó los ojos más fuerte, rogando por que no fuera Daisy.

-Booth –El agente sintió algo agradable y cálido al tener a Brennan mirándolo. Sólo la vista de su perfil y su pelo alrededor de la cara era suficiente como para mitigar el dolor de su espalda.

-Nah, se irá pronto –Booth le dijo que no era más que cuestión de encontrar la postura adecuada para dormir y el dolor de espalda se iría solo.

-Es la región lumbar… -le dijo Brennan que se había dado cuenta cuando entró al motel. Lo que no le dijo fue el flashback, el recuerdo de cuando se negó a que le arreglara la espalda y cómo finalmente había cedido. Sonrió, esta vez también cedería. Se sentó en el borde de la cama, aún mirándolo, y le hizo una señal para que se girara, colocándose sobre el estómago.

Él la sintió cabalgar sus caderas antes de acomodarse sobre su trasero. La antropóloga tiró de su camiseta y él rápidamente la ayudó a quitárselo. Las manos de Brennan trabajaban en su espalda, comenzando por la región torácica y moviéndose hacia abajo hasta la región lumbar.

-¡Ooooh! –Booth no pudo evitar el gemido. Ella sabía con seguridad lo que hacía cuando fue a donde él, con memoria o sin ella.

Brennan se concentró en la tarea frente a ella, ignorando en la medida de lo posible los sonidos que Booth estaba haciendo.

Tan sexy…

El ultimo gemido de Booth despertó a Daisy. Se incorporó medio grogui y los ojos se le agrandaron cuando descubrió a su mentora e ídolo cabalgando al agente. Los compañeros le devolvieron la mirada, manteniéndose como un cervatillo atrapado por los faros de un coche. Daisy bostezó, volviendo a colocar la cabeza en la almohada. Sólo esperaba que no hicieran mucho ruido si seguían con lo que estaban.

Los compañeros compartieron una risa suave. Booth le dio una palmada en la pierna mientras se daba la vuelta, dándole las gracias por su ayuda.

B&B

-¿Ya hemos llegado? –preguntó Daisy por enésima vez. Booth puso los ojos en blanco, gimiendo por dentro.

Después de unos minutos Booth se giró en la calle de Daisy, ansioso por que se bajara de una vez.

La joven mujer saludó con la mano y se dirigió a la puerta principal. Booth ralentizó el coche hasta que entró en la casa.

Seguidamente, dejó a Brennan en su casa, con la promesa de café más tarde en el Diner.

Booth tomó el ascensor hasta su planta. Su espalda estaba mucho mejor, gracias a las maravillosas manos de Brennan. Cerró la puerta principal y se dirigió al baño. Se desnudó antes de salir del baño.

Dejó salir un alarido cuando se encontró a Max tumbado en su cama.

-¡Max! ¡Qué demonios…! ¿Cómo has entrado aquí? –preguntó mientras buscaba torpemente un par de bóxers en su armario.

Max se incorporó

-No hace falta que te des prisa en cubrirte, los dos somos hombres.

-¿Cómo has entrado? –le volvió a preguntar Booth.

-Me gustaría alardear de que a pesar de mi edad mis habilidades siguen en perfectas condiciones, pero la verdad es que lo pones fácil para que un viejo como yo se cuele en tu casa –El viejo hombre se rió mientras le decía al agente que la piedra falsa en su puerta no engañaba a nadie.

Poniéndose serio, Max pasó a la razón por la que estaba ahí.

-Sí, Huesos me comentó que se había cruzado contigo ayer.

-¿Me reconoció? –preguntó Max, esperanzado.

-No –admitió Booth-, pero le hizo pensar si en estos años había sabido algo de su familia.

Max suspiró.

-Le saludé y le sonreí, pero mi Tempe… -la voz de Max tembló.

-Sabías que le iba a llevar su tiempo…

-¡Sí, lo sé! –resopló Max-. Necesitaba ver con mis propios ojos que ella está luchando verdad por salir de este embrollo.

-Lo hace –le aseguró Booth.

-¿Puedes echarle un ojo? –Max sabía que también debía de ser difícil para el agente, especialmente cuando los compañeros estaban al fin en una relación sentimental.

-Ya lo hago –Se miraron el uno al otro, el silencioso mensaje pasando entre los dos alto y claro-. Huesos recordará y pronto volverá a ser lo que era.

-Cuidaré de ella desde la distancia.

A pesar de los duro que era para Max ahora que, desde hacía unos pocos años, las cosas con su hija iban bien; sabía que el agente la ayudaría ahora que lo necesitaba.

-Tengo que irme –Max se apoyó en el quicio de la puerta, mirando a Booth –Cuídala asintió.

Max caminó hasta la puerta principal, aliviado por la seguridad de que Booth estaba cuidando de su hija.

Booth esperó hasta oír el click de su puerta, agradeciendo el silencio. No cabía la menor duda de que Max tenía habilidades.

.


.

Se aceptan ideas, sugerencias e incluso amenazas ;)

.

La retroalimentación (review) facilita la continuación de la historia.