Ya, ya sabemos que hace más de 2 meses que no actualizamos pero no hemos tenido tiempo (mis exámenes, los suyos...). En fin, que aquí estamos y esperamos que os guste.

Disclaimer: Bones pertenece a Fox.

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Capítulo 9

Parker comenzó a bostezar a mitad de película y Brennan fue sintiendo cómo el sueño la vencía poco a poco, soltando inconscientemente la mano que la unía a Booth y apoyando la cabeza en su hombro, reclinándose contra él. El agente pasó la mano por su hombro y la apretó, sintiendo cómo su compañera se agarraba a él inconscientemente.

La película se terminó y Booth se encontró con el dilema de qué hacer. Debía llevar a Parker a su habitación pero temía que al moverse Brennan se despertara y quisiera marcharse a su casa. Y no quería eso porque tenerla a su lado lo hacía inmensamente feliz. Pero Parker no podía dormir sentado en el suelo con la espalda apoyada en el sofá, le dolería el cuello horrores al despertar.

Cogió un cojín y lo colocó entre los brazos de Brennan, que se aferró a él instintivamente. Se levantó del sofá y cogió en brazos a su hijo, llevándolo a su habitación.

El suave ronroneo de fondo de la película, el calor que emanaba del cuerpo de su compañero y sus pocas horas de sueño hicieron que Brennan se quedara profundamente dormida. Y Morfeo le trajo entre brumas un nuevo recuerdo sepultado.

Estaba aterrada. Tenía miedo, mucho miedo y sentía las lágrimas presionar detrás de sus ojos.

Una cerveza. Una cerveza abierta, apenas probada, estaba frente a ella, sentada junto a Booth en la barra del Founding Fathers.

Tal vez estuviera enferma. Tal vez moriría, pensó, y sintió una lágrima rodar por su mejilla.

Booth estaba a su lado, ¿por qué no decía nada? ¿Por qué no la abrazaba, por qué no la consolaba? Lo necesitaba…

-¡Booth! –llamó en sueños pero el agente seguía ignorándola. Extendió las manos para agarrarlo pero éste pareció apartarse-. Booth –rogó, las lágrimas deslizándose por sus mejillas.

El agente acababa de arropar a Parker cuando sintió la voz de Brennan llamándolo. Se acercó corriendo al salón y se la encontró con las uñas clavadas en el cojín, los nudillos blancos, las lágrimas saliendo de sus ojos cerrados.

-Booth –rogó por segunda vez y Booth le quitó el cojín y la abrazó.

-Estoy contigo, Huesos, todo está bien, ¿de acuerdo? Todo va a salir bien –la arrulló, apretándola contra él y meciéndola suavemente.

Brennan sintió el calor de sus brazos rodeándola y su voz, cargada de amor, penetrar en sus pensamientos, consolándola. Sonrió en sueños y se relajó contra él. Todo iría bien mientras Booth estuviera a su lado.

"Todo va a salir bien". La última vez que Booth había dicho aquella frase Brennan había estado igual de aterrada y rogó a Dios que no estuviera soñando con aquel recuerdo. La Huesos ausente, su mirada triste, sus lágrimas… su beso desesperado.

Aquel día acabaron en su casa, en su cama, y la abrazó hasta que sus sollozos se calmaron y se quedó dormida. Recordaba el miedo pero también el inmenso placer que le produjo tenerla al fin entre sus brazos.

Los recuerdos de Brennan trataban de escapar frenéticamente de su inconsciente, apareciendo en sueños. Tenía que ir a un juicio pero todo el mundo la detenía. Zack quería que aprobara los marcadores y en el Angelator… en el Angelator estaba la cara de su madre.

-¿Joy? ¿Joy Kennan? Tu madre se revolvió contra tu padre –decía un hombre que recordaba como McVicar.

-Soy la doctora Temperance Brennan –dijo entre lágrimas.

-Hey, lo sé, lo sé –susurró Booth mientras la abrazaba.

Se despertó de repente y alzó la cabeza.

-Booth, ¿mi padre mató a mi madre? ¿Es eso lo que no me puedes contar?

B&B

Booth la miró sorprendido. De modo que había recordado la muerte de su madre. Aquel no era un buen recuerdo pero, se dio cuenta con tristeza, Brennan apenas tenía buenos recuerdos en el periodo que iba desde los 15 años hasta que se conocieron.

No sabía cómo contestar a la pregunta de Brennan. Necesitaba tiempo.

-¿Qué has recordado?

-La cara de… -tomó aire para tranquilizarse y poder hablar- la cara de mi madre en el Angelator. Los restos estaban en el limbo. Estaba… estaba muerta. Llevaba en el Jeffersonian tanto tiempo como yo –miró al agente como buscando una confirmación a sus recuerdos y Booth no pudo más que asentir con gravedad-. También he recordado que hablamos con un hombre… Se llamaba… ¡Se llamaba McVicar! –exclamó ante la súbita revelación. Recordó lo que McVicar le había dicho y palideció.

-Huesos, ¿estás bien? –preguntó Booth preocupado, apretándola contra él.

-No. No, McVicar dijo… dijo que mi padre mató a mi madre. Booth, mis padres… huyeron cuando yo tenía 15 años y tengo la sensación de que sé por qué pero no logro recordarlo –lo miró con cara de frustración-. Y tú no me ayudas, no me cuentas nada. Así que contéstame, puedo asumirlo. ¿Mi padre mató a mi madre?

-No –dijo con un suspiro-. McVicar mató a tu madre –tenía que decirle la verdad, más engaños, más cosas en el aire sólo la harían sufrir más-. Tu padre tuvo que huir para que no lo mataran a él.

-¿Por qué huían?

-Es una larga historia.

-¿Sigue vivo? Mi padre… ¿sigue vivo?–La pregunta fue susurrada en un tono tan bajo que si no hubiera tenido a la antropóloga en sus brazos Booth no la habría oído.

-Sí, y está deseando volverte a ver. Creo que él será la persona más indicada para explicarte por qué desaparecieron. Si no ha aparecido antes es porque iba a ser un trauma para ti si no lo recordabas. De hecho –comenzó, recordando algo de repente-, ¿recuerdas que hace unos días me dijiste que te habías encontrado con un hombre mayor como de la edad de tu padre? –Brennan asintió-. Era él.

-Vaya.

Se quedó callada un rato lo suficientemente largo como para que Booth pensara que no volvería a hablar. Sin embargo, rompió el silencio.

-Booth.

-¿Sí?

-¿Tengo una buena relación con mi padre?

-Sí, sí que la tienes. Te quiere mucho –Y me castrará si alguna vez te hago daño, pensó con una sonrisa.

-¿Podrías…? –suspiró-. ¿Podrías presentármelo? Quiero conocerlo. Quiero conocer a mi padre –saboreó las palabras, mi padre.

-Claro que sí –susurró Booth, abrazándola. En cuanto Brennan se durmiera llamaría a Max. Ya podía imaginar la cara de alegría de su "suegro".

B&B

La conversación terminó después de que el agente le proporcionara algunas respuestas y le prometiera concertar una cita con su padre. Estaba claro que las revelaciones la habían dejado exhausta puesto que, después de unos minutos de silenciosa compañía y una tranquilizadora caricia por parte de Booth, el sueño la reclamó otra vez.

Booth sonrió a su dormida y pacífica cara y la cogió en brazos. Con cuidado de no despertarla la llevó a su cama. Decidió no ponerle algo más cómodo para no causar ningún malentendido. Le quitó las zapatillas, la cubrió con una manta y la besó suavemente en la frente.

Max se despertó sobresaltado al sentir sonar su móvil. Cuando logró despejar la niebla de sueño y vio que era Booth quien lo llamaba abrió rápidamente el teléfono.

-¿Está Tempe bien? –El hecho de que Booth le asegurara que en ese momento Brennan estaba profundamente dormida lo alivió. El agente le resumió lo que Brennan acababa de rememorar.

-Huesos querría quedar contigo –Booth podía imaginarse a Max con los ojos llenos de lágrimas al oír aquello. Al no haber respuesta Booth se preguntó si el hombre estaría aún al otro lado de la línea-. Max, ¿estás ahí?

-S-sí –Max aceptó la cita, dando gracias en silencio a quien fuera que estuviera ahí arriba por tener la oportunidad de estar cerca de su hija una vez más.

Después de decidir que las cosas fluirían con mayor facilidad si la reunión fuera en algún lugar donde Brennan se sintiera cómoda Booth cortó la llamada. Como aún tenía a Parker al día siguiente sugirió que la reunión fuera en la zona de restauración del centro comercial. El entorno público daría confianza a Brennan y le permitiría cuidarla de cerca.

Se cambió, se puso su ropa de dormir y se arrellanó en la cama al lado de Brennan. Tan pronto como su cabeza tocó la almohada Brennan tenía el brazo y la pierna sobre él para mantenerlo en el sitio. Su cabeza descansó en el hombro de Booth y el agente sonrió, colocando una mano en su cadera y permitiéndose al fin caer dormido.

B&B

Brennan frotaba un pie contra el otro intentando calentarlos. Al abrir los ojos se encontró con que la luz del sol de la mañana atravesaba las cortinas. Su cuerpo estaba cómodamente enredado con el de Booth y sonrió abiertamente. Encajaban muy bien juntos. Desenredándose lentamente rodó lejos de él.

Se puso a buscar calcetines para calentarse los pies pero todo lo que encontró en el cajón eran bóxers y camisetas interiores. Estaba a punto de renunciar y cerrar el cajón cuando algo de encaje rojo llamó su atención. Mientras agarraba las bragas en las manos Brennan pudo recordar fácilmente la tarde que pasó en Victoria's Secret probándose interesantes prendas de lencería para Booth.

Miró al dormido agente por encima del hombro, porque la diversión de ponerse ropa en los probadores no era lo único que había recordado.

-Mmm… -Se mordió el labio inferior y cerró los ojos, rememorando la forma en que Booth la había aplastado contra la puerta de su casa y habían compartido un frenesí lleno de pasión en el mismo instante en que habían entrado en su apartamento.

Su suave gemido despertó a Booth y la visión con la que fue recibido fue suficiente para acelerar su ritmo cardiaco.

-Llamé a tu padre –Tuvo que aclararse la garganta varias veces antes de poder hablar, decidido a cambiar de tema antes de que su mente llena de pensamientos sucios tomara el control y la empujara bajo su cuerpo.

Brennan ondeó las bragas hacia él con un brillo travieso en los ojos. Al agente no le cupo la menor duda de que había recordado algo que tenía que ver con aquellas bragas y aquel polvo contra su puerta el día que las compraron estaba lo primero en su cabeza. Su mitad inferior estaba agitándose de excitación y supo que se estaba metiendo en terreno peligroso.

-Deberíamos movernos. No querríamos que te perdieras la reunión con tu padre –anunció, incorporándose.

-No querríamos eso –aceptó Brennan, lanzando la prenda de encaje hacia él. Con una sonrisa pícara añadió-. Ah, pero si ni siquiera llegamos al dormitorio.

Booth necesitaba una ducha fría antes de dejar su apartamento. Aún sentía su piel chisporrotear ante la mirada que Brennan le había dedicado unos minutos antes. No era de piedra y ya se había contenido mucho.

Necesitaba esto.

Enjabonándose, cerró los ojos y dejó que el orgasmo lo relajara.

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Condujo a Brennan a su casa para que pudiera ducharse y cambiarse. Mientras se preparaba, Booth hizo el desayuno para los dos.

No fue hasta que aparcaron en el parking del centro comercial y caminaron hacia la zona de restauración cuando Brennan lo sintió al fin como real. Iba a ver a su padre por primera vez desde el accidente.

La valentía se había ido y no pudo evitar apretar con fuerza la mano de Booth mientras se aproximaban al viejo hombre sentado en el centro del lugar. Booth le devolvió un apretón tranquilizador.

-¡Max! –Parker fue el primero en hablar.

-Hola, Parker –Max sonrió abiertamente al ver al niño.

Brennan relajó el apretón en la mano de Booth mientras era testigo del intrincado apretón de manos que compatieron Parker y Max.

-Hey, Booth –dijo Max mirando al agente, los ojos amables y llenos de gratitud-. Tempe –Sus ojos se enfocaron en Brennan, sonriendo.

-Buenas, Max –devolvió Booth, lanzándole una mirada a Parker para que les dieran espacio a los otros dos-. Huesos, estaré cerca. Si en el algún momento te sientes incómoda, simplemente llámame, ¿de acuerdo?

-Estaré bien, Booth –replicó Brennan. El agente asintió a los dos y los dejó solos.

-Booth es un buen hombre –afirmó Max.

-Sí que lo es –contestó Brennan, mirando cómo la silueta de su compañero se alejaba.

Booth se sentó en un banco desde el que podía mirar el salón de recreativos en el que estaba Parker. Vigilaba a su hijo mientras a la vez echaba un ojo a Brennan. Después de diez minutos Booth sintió que las cosas iban por buen camino entre Brennan y su padre.

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Brennan descubrió que la conversación avanzaba suavemente. No había sentimientos heridos y cuanto más hablaban más reales se hacían los recuerdos.

Una hora de charla no era para nada suficiente, pero el pulsante dolor de cabeza no paraba de crecer y estaba impidiéndole concentrarse.

-Hey, está bien. Podemos retomarlo otro día –Max le dio unas palmadas en la mano-. No abuses, Tempe –La regañó, sonriéndole suavemente-. Cuídate. Nos mantendremos en contacto –No quería dejarla, pero temía que si seguían con su reunión terminaría exhausta.

-Gracias –Brennan le agradeció su ayuda y su paciencia, yendo a su ritmo para que pudiera recordar. Max siguió sonriendo, recordándole que no olvidara los pastelitos, los snicker doodles.

-Keep on trying… -Murmuró Brennan mientras caminaban hacia el banco donde Booth los esperaba.

El agente estaba al teléfono. Max, satisfecho de que su niña estuviera de vuelta al lado de Booth, se despidió de ellos con la mano.

-Tenemos que volver con tu madre, Parks –Informó Booth a su hijo cuando él y Brennan se le acercaron en los recreativos.

-¡Joo! –Gimoteó Parker, pero la mirada severa de su padre le dijo que era el momento de irse.

B&B

Mientras Booth se incorporaba al tráfico después de dejar a Parker en casa de su madre, decidió que tenía que lograr que Brennan hablara. Había estado demasiado callada todo el trayecto.

-Has tenido una buena conversación con tu padre, ¿eh? –Al parar en un semáforo en rojo Booth le dio una palmadita a la rodilla izquierda de ella.

-¿Puedes llevarme a la tumba de mi madre? –Se giró en su asiento para mirarlo.

-Eh… sí, claro –Booth no sabía de dónde había salido aquella petición, pero aceptó.

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Flores, aunque un poco marchitas, y una bastante bien conservada tumba no era lo que Brennan esperaba encontrar. Se sentía tonta hablándole a una tumba, sabiendo que su madre ya no podía sentir y mucho menos escucharla, pero lo hizo de todas formas y descubrió una especie de paz en ello.

Se llevaron algo de comida para llevar y comieron en casa de ella. Después de que limpiaran Booth se volvió a su casa y el silencio la ayudó a reflexionar sobre los acontecimientos del día.

En un esfuerzo por aclarar su mente y relajarse antes de acostarse Brennan encendió el estéreo.

I come home in the morning light
My mother says when you gonna live your life right

Asintiendo a la canción Brennan se reclinó en el sofá escuchando la canción con la que acababa de cruzarse en la radio.

When the working day is done
Girls - they wanna have fun

Salió disparada del sofá con los ojos entrecerrados.

-Eso… -Apretó los dientes, deseando pegarle un derechazo a Booth por su falsa muerte.

B&B

Booth se rascó la cabeza, dando una vuelta por todos los canales.

-Más de trescientos canales y no hay nada bueno que ver –Apagó la tele con un suspiro. Se levantó, lanzó el mando al sofá y pensó qué más podía hacer.

Como nada le apetecía realmente decidió meterse a la cama. Estaba a punto de abrirla cuando alguien decidió aporrear su puerta.

-Huesos… -Fue todo lo que pudo decir antes de que un fuerte puñetazo diera contra su mandíbula.

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