¡Último capítulo de la historia! Sé que nos ha llevado un tiempo y Xochilt es demasiado leal para decirlo pero toooda la culpa de la tardanza es mía. Lo siento. ¡Hey, pero mirad el lado positivo! ¡Volvemos prácticamente a la vez que Bones! XD

Mil gracias a Giny Scully, que sin ella saberlo me sacó del letargo para ponerme a escribir. Thanks, girl!

Disclaimer: Bones pertenece a Fox.

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Capitulo 12

Booth y Brennan sentían una mezcla de alivio y ganas de llorar. Brennan estaba completamente de vuelta y aquello le provocaba alegría y lágrimas a Booth. Después de unos pocos minutos juntos la agarró firmemente contra su costado y se dirigieron a la furgoneta.

-¿Tienes hambre? -preguntó Booth suavemente una vez entraron en casa de ella. Brennan negó con la cabeza. Booth asintió y cerró la puerta de una patada. Estaba cansado y deseoso de una cómoda cama caliente. Brennan estaba exhausta, tanto física como mentalmente y él se dio cuenta.

-Vamos -la agarró de la mano y la guió hacia el dormitorio-. Una ducha caliente nos sentará bien -dijo persuadiéndola para que entrara al cuarto de baño.

-Sí -aceptó Brennan, desnudándose. El agente hizo un amago de irse, pero ella tiró de su brazo para que se quedara. Sus ojos se encontraron y quedaron atrapados en una de sus conversaciones sin palabras.

Booth se metió el primero en la ducha, ofreciéndole la mano a Brennan para que se uniera a él. Brennan sintió el agua caliente hacer maravillas contra su piel. Había trabajado muchas horas en la última semana y se sentía quemada.

Sin decir nada, los brazos de Booth se enredaron en su cintura desde detrás. Con un suspiró Brennan echó la cabeza atrás para que el chorro de agua le refrescara la mente. El apretón de Booth era tranquilizador y le recordaba lo bien que se había portado durante toda aquella situación.

Booth soltó su agarre al sentir que forcejeaba para darse la vuelta. Cara a cara Brennan rodeó su cintura con los brazos, posando un suave beso en la mejilla del agente.

-Oh, Huesos… -su brazo izquierdo la mantenía presionada contra él mientras éste movió su mano derecha bajo su mojado cabello. Sus dedos acariciaron su nuca mostrando su silencioso afecto mientras las manos de ella viajaban por su espalda, yendo a descansar en sus omóplatos.

Estuvieron largo rato abrazados, simplemente disfrutando de la proximidad del otro. Cuando Brennan se estremeció de frío, Booth cogió la botella de champú y lavó su pelo, masajeando su cabeza en el proceso. La sensación de relax hizo que la antropóloga se derritiera contra él. Booth separó un poco las piernas para acomodarla mejor y se dio prisa en terminar la ducha antes de que se quedara dormida.

Se secó rápidamente, pasándole la toalla a Brennan para que hiciera lo mismo. Brennan salió del baño mientras se pasaba la toalla por los hombros. Para cuando Booth volvió a mirarla, ella ya estaba poniéndose unas cómodas bragas de algodón. Por un momento Booth no estuvo seguro de si encontraría alguna ropa suya, por eso fue toda una sorpresa encontrar sus bóxers de caritas sonrientes aún alrededor de una caja de condones a medias.

Riéndose entre dientes se giró para mirarla, pillándola mientras se pasaba una camiseta gastada por la cabeza.

-Ven aquí -sus labios se unieron en un breve pero dulce beso. Booth le sonrió, inclinando la cabeza a un lado.

-Me parece perfecto -Brennan abrió la cama y se metió dentro. Booth se colocó a su lado, abrazándola fuerte. Sus piernas rápidamente se enredaron con las del otro y la cabeza de Brennan se acomodó en su pecho.

B&B

El sueño la reclamó sin darle oportunidad de defenderse. Incluso antes de abrir los ojos y estar en alerta máxima, Brennan fue completamente consciente de su presencia. El olor y la presencia de Booth eran inconfundibles.

Sus ojos se abrieron lentamente, recibiendo como saludo la vista de un pacíficamente dormido Booth. Sus rasgos parecían suavizarse cuando estaba dormido y ella se sentía contenta simplemente estando ahí.

-Hey –suspiró Booth medio dormido, los ojos aún cerrados. Algo dentro de ella se partió con un chasquido y al segundo siguiente era completamente consciente de la realidad. El accidente, la pérdida de memoria y todo lo demás. No perdió tiempo en acercarse aún más a él y presionar ligeramente sus labios con los de ella-. Bien, buenos días –se rió Booth, con la voz aún tomada por el sueño. Se echó atrás llevándola con él de forma que su compañera estuviera encima-. ¿Has dormido bien? –le preguntó preocupado, echándole atrás los mechones que habían caído en su cara.

-Lo cierto es que sí –le sonrió Brennan. No había dormido tan bien en mucho tiempo y la seguridad de que las cosas finalmente estaban en su sitio le daba una sensación de paz y estabilidad que la tenía metafóricamente flotando.

El ruido de un estómago hambriento rompió el vagar de sus románticas almas.

-A desayunar –anunció Booth, incorporándose pero sin dejar que ella hiciera lo mismo-. Tienes comida en el frigorífico, ¿verdad? –esperaba que no se hubiera saltado muchas comidas en la última semana.

-¡Sí! –contestó Brennan con un bufido indignado. Él no pudo resistirse a besarle la mejilla. Había echado de menos discutir con ella así, en la cama.

-De acuerdo, me ocuparé de la comida y de ti –Le robó otro beso-. Mantén calientes las sábanas –con un guiño abandonó la cama. Brennan se quedó mirando a su espalda y suspiró.

Después de pasar rápidamente por el baño Booth había preparado para los dos una comida sencilla pero saludable. Estaba colocándolo todo en una bandeja cuando Brennan entró en la cocina.

-¿Qué estás haciendo fuera de la cama? –preguntó Booth.

-Vengo por el desayuno –Brennan arqueó las cejas confundida.

-Pero iba a cuidarte –Hizo un mohín, señalando la bandeja. Brennan sonrió ante su numerito y lo ayudó a poner la mesa.

Comieron en silencio, haciendo feliz a un ruidoso estómago. Volvieron hablar mientras Booth limpiaba la mesa. Le preguntó cómo se sentía pero ella le aseguró que estaba bien.

-¿No deberíamos ir al médico? –insistió Booth, agarrándola de la mano para llevarla al dormitorio. La antropóloga negó con la cabeza, afirmando tener ya una cita de seguimiento para el lunes por la mañana-. De acuerdo –asintió Booth, pasando una mano por sus hombros-. En ese caso, ¿qué hacemos ahora?

-¿Volver a meternos bajo las sábanas? –sugirió Brennan con una sonrisa. Sintió la risa de Booth retumbar en su costado.

B&B

-¿Dónde está Tempe? –preguntó Max, alternando frenéticamente la mirada de una persona a otra. Angela se levantó para calmarlo.

-Todavía están ahí. Aún nada –Angela lo llevó hasta una silla para que se sentara al lado de Parker, animando a Max a que respirara hondo.

-¡Voy a tener un hermanito! -exclamó Parker-. Y tú serás su abuelo así que...

Max sólo sonrió y lo abrazó con un brazo.


-Ya casi está, Huesos –Booth le dio una palmadita a la mano de Brennan para mostrar su apoyo.

-¡Agggrrrttthhh! –fue la respuesta de Brennan.

-Es la buena –comentó el doctor.

El agarre con el que Brennan sometía a Booth se intensificó, haciendo que los nudillos se le pusieran blancos. El corazón del agente palpitó con fuerza. Parecía que había pasado una eternidad y se sentía sordo a pesar de todo el ruido.

Y entonces el silencio cayó brevemente sólo para ser interrumpido por un llanto.

-Ya está aquí –dijo Booth sobrecogido, sin que sus ojos abandonaran al bebé. Era una niña perfecta, sana y todo lo que el agente podía hacer era sonreír.

Su sonrisa estaba reflejada en la cara de Brennan. Ambos estaban hipnotizados con la vida que habían creado, conociendo a su hija por primera vez.

Colocaron el bebé en brazos de Brennan y Booth adoró la escena frente a sí. Las miraba, sin olvidar la preocupación que había sentido durante los últimos meses. Odiaba pensar en el sufrimiento de su cuerpo, primero por el accidente y después con el embarazo por culpa de su desliz respecto a la protección. No fue hasta que se dieron cuenta de que estaba embarazada cuando cayeron en la cuenta de cómo había ocurrido: la primera vez que hicieron el amor tras el accidente, antes de que ella recobrara la memoria por completo.

Pero sólo ver el resultado era suficiente para mitigar su ansiedad. El bebé estaba bien. Brennan estaba bien. El resto era superfluo.

-Hey, soy tu papá –arrulló Booth a la niña. Clavó su mirada en la de Brennan-. Acabas de conocer a tu mamá –les dio un suave beso a cada una de sus chicas-. Claro que tal vez no en las mejores circunstancias… Tu madre no suele gritar tanto –bromeó. Brennan le habría dado una palmada en el brazo si no hubiera estado tan agotada-. Por fin estás aquí. Estábamos deseando conocerte, Christine.

Booth y Brennan se miraron. Ahora no eran sólo compañeros, amigos y amantes. Ahora también eran padres.

B&B

-¿Seguro que Christine va bien? –preguntó Brennan preocupada mientras miraba hacia atrás al capazo que apenas le permitía ver a su hija-. Porque apenas tiene 3 días y…

-Tranquila, Huesos, los dos estuvimos cuando compramos la sillita para el coche, la he colocado bien, va en el sentido contrario a la marcha y con el cinturón puesto.

-Lo sé, es sólo que… no consigo ser racional en cuanto a ella –confesó en voz baja. Booth iba a decir algo cuando ella lo interrumpió-. No olvides coger este desvío a la derecha.

-Huesos, he pasado más tiempo aquí que tú.

-Porque no me has dejado ni acercarme.

-Quería que fuera una sorpresa.

Nada más giraron apareció ante ellos su casa. Aquella que Booth prometió arreglar cuando al fin la encontraron estaba ahora perfecta.

-Está preciosa, Booth –Brennan dejó escapar un suspiro soñador al ver la ruina cuyos cimientos había calificado de sólidos como lo que realmente era, una casa-. Wendell y tú habéis hecho un trabajo excelente.

Bajaron del coche y Brennan cogió a la niña en brazos.

-¡A la niña le gusta la casa! –exclamó Booth-. Mira cómo sonríe.

-Booth, Christine no puede ver y la sonrisa no es más que un acto reflejo.

-No le hagas caso a tu madre. ¿Verdad que te gusta la casa? –La niña volvió a sonreír-. ¿Lo ves?

Brennan negó con la cabeza, dándolo por imposible. Exploraron los alrededores y la antropóloga no pudo evitar sonreír al ver una pequeña casa, apenas una cabaña, en lo alto de un árbol.

-¡Es una casa-árbol! –exclamó encantada.

-Se me ocurrió que con los tablones que habían sobrado…

-¡Es perfecta, Booth! –Brennan sonreía de oreja a oreja.

-¿Quieres ver la casa por dentro? –Ella asintió-. Por aquí, mis damas.

Booth les enseñó toda la casa y dejó para el final el cuarto de la niña.

-Este es tu cuarto, chiquitina –sonrió acercando un dedo a la niña que instintivamente cerró su puñito alrededor de él-. ¿A qué te gusta? ¡Sí, sí, sí! –exclamó voz con voz infantil, haciendo que el puñito de su hija se moviera al compás de sus síes.

-Booth, es perfecto –exclamó maravillada. El cuarto estaba pintado de un azul cielo muy claro que aprovechaba al máximo la luminosidad de la estancia.

-Pensé en pintarla de rosa pero luego me acordé de que a ti no te gustaba el rosa de niña y pensé "seguro que a Christine tampoco" y como te gustan los delfines pensé que tal vez el color del mar sería…

-Es perfecto –repitió Brennan cortando el desvarío de su compañero. Se acercó a Booth con la niña en brazos y lo besó en los labios. Las lágrimas afloraron a sus ojos sin que pudiera hacer nada por evitarlo.

-¿Estás bien?

-Tengo un hogar, tengo una familia – sonrió entre lágrimas-. Nunca había sido tan feliz.

-Yo tampoco –susurró Booth mientras las abrazaba-. Nuestro hogar, nuestra familia. Os quiero.

-Yo también.

FIN


Ha sido maravilloso escribir esta historia a medias, he aprendido a traducir, cuando una no tenía ideas la otra sí... Ha sido toda una experiencia. Y, aunque suene a tópico, espero que leyendo esta historia os lo hayáis pasado al menos tan bien como nosotras escribiéndola.

Gracias Xochilt, por todo.

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